-¡Muy bien!- gritó el capitán, parado en una de la velas del navío -¡Llegamos a Valtandhers!- señaló la costa de una isla próxima.

-Llegamos antes de tiempo- comentó el vigía, mirando por un catalejo -Tres días antes, en realidad-

-No me sorprende... Tuvimos viento a favor todo el viaje- miraba a las chicas en la cubierta -¿Qué le pasa a las chicas, Seth?- preguntó sospechoso.

-No lo sé- respondió igual -Ivette ha estado muy extraña estos días...- suspiró agotado -Ya no sé que hacer, Dante...Se lo he preguntado y no quiere decírmelo-

-¿A qué te refieres?- no entendía de lo que hablaba.

-Creo que Ivi tiene una idea descabellada alojada en la cabeza y Eyra lo sabe- lo miró.

-No solamente la idea es de ella... Es de ambas y creo saber que es- su amigo hizo una pregunta silenciosa, pero él no lo miraba -¡No las dejen bajar!- gritó preso del pánico cuando las vio correr en dirección a las ruinas -¡Maldición!-

Exclamó y bajó de la cofa de un salto.

-¡Están locas!- observó la cubierta -¡Björn!- el cazador lo miró, mientras el alquimista hablaba con el vidente -¡Tu hermana piensa usar la espada de Valtandhers!-

Los ojos verdes de ese muchacho, se abrieron por el terror que sintió y desembarco, corriendo a gran velocidad hacía las ruinas.

-¿¡Qué haces ahí!? ¡Seth!- grito el amestrisano -¡Baja ya!- bajo de un salto.

-¡Ciro!- el capitán se acerco -¡Qué nadie baje!- él asintió -La magia de Valtandhers es muy peligrosa-

-No se preocupen...- aseguró -Suerte- volteó a la tripulación -¡Tristán, que nadie baje hasta solucionar esto!-

-¡Si, capitán!-

Siguieron el rumbo hacía las ruinas. Tenían que impedir que esas dos, hicieran una estupidez.

-Cierra las puertas, Eyra- corrían con todas sus fuerzas -Björn es muy rápido-

Ella asintió y con un movimiento de sus manos, sellaba las puertas al pasar.

-Ivi- habló agitada -¿Estás segura de esto?-

-Si- respondió seria -Según tu visión, soy lo suficientemente fuerte, como para manipular la espada-

-Es muy peligroso- se detuvo de golpe -Nadie podrá entrar... Dejemos de correr- estaba teniendo una visión -Les llevará horas a los chicos romper mis sellos- respiró profundo.

-Si, tienes razón- se removió nerviosa -Eyra...- la miró -Sé que es peligroso, pero no tengo un arma para defenderme, tokijin le pertenece a Björn, ahora-

-Lo sé, pero la magia de Valtandhers, es muy grande- caminaban por un largo pasillo hasta la cámara central -Podría matarte-

-Soy una cazadora... La magia es inmune en mi- frotó su frente -Tengo que intentarlo- ambas asintieron.

-Tengo que decirte algo- tomó la mano de su prima y se sentaron en el suelo del pasillo -Nuestros padres están en la torre, soñé con ellos anoche- frunció el entrecejo -Están buscándonos, ha pasado más de un mes desde que nos fuimos-

-¿Tanto tiempo?- estaba impactada -¡Oh! ¡Dioses! ¡Levi!- se lamentó por su amigo, cubriendo su rostro y su prima, asintió -Cuando regresemos, nos matarán y a ti más que a mi, cuando sepan que te comprometiste con Dante- cubrió sus ojos, asustada, por la furia de su padre -¿Por qué no se lo has dicho a nadie? Ni siquiera Aren lo sabe-

-Porque no es el momento. Además, Ciro nos prometió, que no se lo diría a nadie cuando fuimos a consultarle si él podría casarnos- miró el anillo en su mano -Pero no pudo, ya que nuestro matrimonio, no serviría de nada... No transcurre en el tiempo- cerró sus ojos y suspiró profundo -Estoy condenada a vivir y morir en la torre-

-¡Momento!- pensó con su mano en la barbilla -Podemos sacarte de ahí- aseguró.

-¿Cómo?- entrecerró sus ojos pensando y su prima, asintió -No, Ivi... - negó ante la idea -No lo haré... no puedo hacer eso, es muy destructivo y sobre todo, peligroso lo que estas pensando-

-En eso tienes razón... Pero es la única manera, Eyra- la apuntó -Los antiguos les tienen terror y lo sabes- sonrió diabólica -Bueno, todo el mundo les tiene terror, en realidad...-

-¡No puedo hacerlo! ¡Entiende! ¡Podrían matar a Dante!- exclamó poniéndose de pie -¡Me advirtieron que no le dijera a nadie sobre el trato o acabarían con él!-

-Primita...- la tomó de los hombros para mirarla a los ojos -Piensa...- habló serena -Si hubieran querido matar a Dante, ya lo hubieran hecho en alguno de los viajes que hice con él- asintió, lentamente.

-Es cierto- la abrazó con emoción -Esos malditos viejos, no saben lo que les espera cuando regresemos- se separó de ella -Que los dioses los protejan, cuando mamá y la tía se enteren lo que me hicieron-

Sonrieron maliciosas, al recordar, la furia destructiva de sus madres o mejor conocidas en la torre, como las hijas del sol y de la luna.

Afuera de las ruinas, las cosas estaban cada vez peor, los cuatro hombres, no podían derribar las puertas de ninguna manera.

-¡Maldita sea!- el alquimista chasqueo los dedos y nada pasó -¡Nunca puedo derribar sus sellos!-

-¡Voy a matarlas cuando salgan de allí!- exclamó al mundo, el hechicero negro.

-¡Tu no vas a matar a nadie! ¡Estúpido!- el cazador lo golpeó en la nuca con fuerza -¿¡Por qué no me dijiste antes lo que pensaba hacer mi hermana!?-

Estaba agitado, no podía abrir la puerta con su espada.

-¡Porque no lo sabía! ¡Idiota!- le devolvió el golpe -¡Fue Dante el que ato cabos antes de que desembarcarán!-

-¡Esa niña!- gritó el vidente, exasperado -¿¡Por qué los dioses me castigan con mujeres tan complicadas!?-

Concentro su poder telequineco y no pudo romper la magia de su hermana.

-¿Quieres que te diga que hiciste para padecer tanto?- preguntó irónica, como siempre, la madre de sus hijos -¡Silencio!- lo mandó a callar antes de que hablara.

-¡Son una vergüenza!- agregó divertida, la alquimista, burlándose de ellos y su patético desempeño -Ivi... Yo sola no podre hacerlo- tocó la puerta y volteó hacía su hermana que asintió. Pero el cazador, la miraba molesto -¿Pasa algo, Björn?-

-Si- contestó serió -Dos cosas...- levantó dos dedos -La primera, ¿Qué hacen aquí?- las señaló -Y la segunda, ¿Por qué estas vestida así?- puntualizó molesto.

Ella colocó un dedo en sus labios y pensó unos minutos, haciendo gestos extraños con su cara. Hasta que negó sonriendo, después de tanto divagar.

-Bien, iba a mentirte pero, en fin...- levantó sus hombros con indiferencia -Vinimos aquí, porque esas dos nos escucharan después de lo que hicieron y además, ustedes solos no pueden con eso- aclaró señalando la entrada -Y esto, es un traje que me regalo tu hermana- se señaló completa -Preguntale a ella de donde lo saco-

-Es horrible- lo observó irónica, cruzando sus brazos.

-Basta, Björn. Si vas a ponerte intenso... Retirate- la hechicera hizo ademanes, corriéndolo -Además, se ve muy linda- sonrió mirando a su hermana -Por otro lado, Aren... Deja de matarme con la mirada, por favor- bajó la cabeza cubriendo sus ojos, cansada de él -Mai dijo, que podía hacer una vida normal de ahora en adelante... No seas paranoico, ya estamos bien-

Tocó su pequeño vientre. sonriendo. Él bufo y después sonrió, cayendo en su encanto hechicero. No podía negarle nada cuando sonreía así y mucho menos, vestida con ese hermoso traje de pirata, completamente de cuero negro y chaleco granate.

-Bien, no entraré en pánico- se acercó a ella y la abrazó -¿Cuál es el plan?-

Miraron la gran puerta que era la entrada a Valtandhers.

-Destruir las puertas una por una- río como maniática ente la idea -¿Qué?- preguntó a todos cuando la miraron extraño.

-A veces creo que estas loca... Mi hermosa alquimista- se acercó a ella acomodándole el pañuelo que llevaba en la cabeza -Y por eso, estoy enamorado de ti-

-¡Bueno! ¡Ya basta!- los interrumpio el hechicero negro -¡Estamos en medio de un problema aquí!-

-Después pueden ponerse románticos, todo lo que quieran- acotó fastidiado el alquimista de fuego -Pero ahora...- señaló hacía la puerta -Tenemos que darnos prisa-

-Ellos tienen razón... Alejate- corrió al cazador sin tregua.

-Chicos, por favor... Concentrense- aplaudió divertida, siguiendo el juego de su hermana -¿Lista, Eyra?- sonrió.

-Nací lista, Ivette- descolgó el arco de su espalda y tenso la cuerda con una flecha -Mas negro que la oscuridad... Mas rojo que la sangre...- pronunció y la flecha comenzó a brillar.

-Perdido en la corriente del tiempo...- siguió el hechizo que su hermana comenzó -Junto con tu poder y el mio...-

Una gran cantidad de energía, era invocada en las manos de la hechicera.

-Debemos darnos prisa, Ivi- una vibración se sintió por todo el lugar -Las únicas que pueden destruir mi magia, son ellas-

-Si, ya lo sé...- aseguró con pánico, corriendo al igual que ella -Y el poder de ellas, es peor que el de nuestras madres... Ellas pueden controlarlo, las chicas por otro lado, no-

Ingresaron a la sala principal, donde estaban las reliquias de Valtandhers en sus respectivas estatuas, cerrando las puertas tras de sí con fuerza.

-¡Ivi! ¡Es ahora o nunca!- sellaba la puerta con su poder -¡No aguantare mucho tiempo!-

Las hermanas de la destrucción, estaban del otro lado y combatían, sin saberlo, contra el poder de la vidente.

-Espada de Valtandhers...- la quitó de un tirón de la estatua -Joya de gigaborius- colocó la joya azul dentro del ojo de está -Y la pulsera de nomafroses- se acercó a la estatua -¡No esta! ¡Eyra! ¡La pulsera no esta!- gritó mirando alrededor.

-¡Buscala!- ordenó lanzando un hechizo contra la puerta -¡No pierdas el tiempo!-

-Hay alguien aquí...- murmuró poniéndose en guardia. Podía sentirlo, había alguien observandolas en la oscuridad -¡Eyra! ¡Cuidado!-

Corrió hacía su prima para protegerla, pero fueron derribas por una enorme sombra. Lo único que pudieron hacer, fue gritar por el miedo y la impresión del momento.

Las seis personas fuera de la cámara, ingresaron listos para la batalla al escuchar los gritos de pánico en el interior, quedando estáticos, al observar la escena frente a sus ojos.

-¿Levi?- Preguntó atónito, el amestrisano.

El lobo oscuro, estaba encima de las muchachas, meneando su cola de felicidad y lamiendoles el rostro por la emoción de encontrarlas.

-¿Como llegó aquí?-

Su amigo estaba igual de impactado que él.

-¡Hola mi hermoso alebrije!- lo abrazaba con fuerza -¡Te extrañe!- confesó emocionada -¡Te extrañe mucho!- sus ojos cambiaron y río.

-¡Hola amor de mi vida!- besaba a su amigo con ternura -¡Te extrañe mucho, Levi!- el lamió su rostro y apoyó su cabeza en ella -¡Yo también te quiero!-

Estaba feliz de verlo otra vez.

-Bien, esto está cada vez mas extraño- declaró el cazador mirando los ojos grises de esa criatura -Un lobo oscuro- aseguró -Nadie se mueva...- advirtió, pero la alquimista, corrió hacía el animal y lo abrazó. Él golpeó su frente, fastidiado -Gia, ¿Puedes explicarme esto?- señaló a su hermana.

-Si, abajo Levi- el lobo obedeció, saliendo de encima de ambas -No, Levi... Ella no es mi madre- habló con él con sus ojos cambiantes -Pero es su antigua vida-

-Eres muy lindo- abrazaba al lobo con emoción -Pareces un oso con hermosos ojos grises- juntó su cabeza con la de él -Es tu otro familiar animal, ¿No es así, pequeña Ivi?- ella asintió.

-¿Cómo llegó aquí?- la hechicera, le acariciaba el lomo, enternecida -Él vino por su cuenta, según parece... No hay otra explicación-

-Levi...- la vidente se arrodillo delante de él, tomando su cabeza entre sus manos -¿Quién te trajo hasta aquí?- los ojos de la cazadora, cambiaron.

-Amador lo trajo hasta aquí con su magia- volteó a ver a su amigo -¿De verdad?- él lobo gruño en repuesta -¡Genial!-

Formulo irónica, tapando sus ojos con una mano y con la espada apoyada sobre su hombro.

-¿Qué pasó?- preguntó su novio, preocupado -¿Qué te dijo?-

-Hola, tú- habló con desprecio al animal junto a la vidente -No es un placer volver a verte- el lobo gruñó al descendiente de Xerxes -Lo mismo digo, pulgoso...- ambos se desafiaban con la mirada.

-Nunca había visto un animal como este- el vidente lo miraba con cautela -Dicen que son prácticamente indestructibles, por su piel- se arrodillo para mirarlo mejor -Son enormes- mencionó sorprendido.

-No tanto como los dragones oscuros- tomó una de las patas del lobo -Es un gusto conocerte Levi, soy Björn-

-No, Levi... Él no es papá- se sentó en el suelo, frustrada -Amador se fue...- todos voltearon a verla -No puede pelear con nosotros- sostuvo su cabeza con su mano -Dame la pulsera-

Ordeno seria. Extendiendo su mano hacía su amigo de cuatro patas. El animal gruño y le arrojó la pulsera que tenía escondida en uno de los bolsillos de su arnés.

-Es lógico primita, él es el primogénito de los dragones rojos, podría desatar una guerra interminable, entre los dragones y los humanos, si muere-

Se sentó junto a ella, pasando un brazo sobre sus hombros, para consolarla.

-Yo me quedare con esto, puedes quedarte con la espada- mencionó el joven de ojos azules, levantando la pulsera del suelo antes que ella y colocándola en su muñeca -Aún no es el momento de usarla completa, Ivette-

El cazador asintió de acuerdo con él.

-Gracias, hechicero- lo palmeo en la espalda al pasar -Esta vez...- apuntó a su hermana -No te regañare, porque sé lo mucho que te afecta que el dragón se vaya, pero la próxima, me escucharas- advirtió.

-Lo sé...- respondió sin ánimos -¿¡Cómo pudo irse sin despedirse de mi!?- reclamó al mundo -O de ti...- apuntó a su prima -Se supone que estaba enamorado o de Eyra, ella le salvó la vida- la buscó con la mirada.

-¿Dónde está?- su novio cazador miró alrededor, buscándola -¡Eyra!- gritó llamándola.

-Este lugar esta lleno de trampas- la buscaba igual que su amigo -No te alejes, Ivi... Podría ser peligroso- volteó en su dirección y ella tampoco estaba -

¡Demonios!- exclamó palmeando su frente -¡Creo que ella se olvida que está embarazada y que son mis hijos!- esa mujer, iba a volverlo loco.

-Ahí vienen- señaló el amestrisano hacía la entrada, donde ambas muchachas caminaban abrazadas -Björn, te toca...- codeó al cazador -Eyra esta llorando-

-Se fue...- estaba desconsolada, ni siquiera, podía secar sus lágrimas -Acaba de despedirse de nosotras- suspiró, mientras era consolada por el cazador -Lamenta no despedirse de ti, pequeña Ivi... Pero era muy doloroso para él dejarte-

El dragón, había hablado con ella por primera y única vez, para agradecerle lo que hizo por él.

-Si...- limpió una lágrima, disimuladamente, mirando hacía otro lado -Un familiar animal, nunca te abandona...Siempre estará contigo hasta la muerte- el lobo oscuro, se acercó a su ama para consolarla -Gracias, amiguito- lo abrazó aún sentada -Lo sé... Tu siempre estarás conmigo- río entre sollozos al hablar con él -Si y con Eyra también- lo besó.

-¿De dónde sacaste eso, Ivi?-

La vidente se acerco a ella, después de hacerle esa pregunta, para observar los talismanes que llevaba puestos.

-Amador me los dio antes de irse- se los enseño -¿Tu sabes que son?-

-Si, son talismanes de sangre demoníaca- los miraba con cuidado -Mi madre tiene los mismos, amplifican el poder del hechicero que los porta... Estoy segura que te ayudaran-

-No es eso peligroso, ¿Verdad?- cuestionó su hermano.

-Tengo entendido que no...- aclaró su duda el muchacho de ojos dorados -Tan solo, amplifican el poder de una persona. No corre riesgo su vida, si es lo que te preocupa-

-Gracias- respondió sincero -Es una suerte tener a un alquimista como tu entre nosotros- apoyó una mano en el hombro de él -Puedes casarte con mi hermana cuando quieras- le guiñó un ojo.

-¿Cómo sabes eso?- murmuró por lo bajo.

-Dante, soy un vidente...no un estúpido- aseguró -Vámonos, Ivette- abrazó a la hechicera antes de que pudiera replicar -Lejos- murmuró y ambos salieron del lugar.

-Nosotros también nos vamos- cargó a la alquimista sobre su hombro -Cuando lleguemos al barco... Te quitaras este horrible atuendo revelador- advirtió a la chica que gritaba que la bajara, caminando apresurado -Y si no lo haces... Te lo quitaré yo y créeme, no te gustará - indicó, ignorando sus gritos.

-¡Vamonos!- ordenó a todos, poniéndose de pie -¡Maldita lagartija inservible...!- murmuraba a paso furioso -¡Al menos, hizo algo bueno antes de irse, el desgraciado!- apretaba los dientes de rabia -Ya me las pagara cuando regresemos a casa ¿O no Levi?- su familiar animal, gruñó en respuesta.

-Primita- se acercó a trote a ella -No te preocupes... Lo volveremos a ver- estaba teniendo una visión -Chicos...- volteó a verlos con sus ojos cambiantes -Empiecen a rezar... Cuando volvamos, se desatara el infierno-

-Orphen me matará-

Tragó saliva al imaginar la furia de ese hechicero negro.

-No es para tanto...- río su amigo, pero su sonrisa desapareció, en un instante -Mi padre me transmutara, hasta que no quede nada- agachó la cabeza, resignado.