La clase particular que Maddie Woodward debía dar a Adria Collins, había durado exactamente una hora y veintitrés minutos.
La chica era dos cursos menor que Maddie y odiaba las matemáticas en cambio a Maddie se le daban bastante bien y había sabido sacarle partido a ello. Solía dar clases particulares a cambio de dinero a algunos chicos del barrio, y con eso sacaba para sus gastos y de paso ayudaba a sus hermanos mayores con los de la casa.
La señora Collins siempre era amable con ella, y solía darle un extra por soportar el carácter caprichoso y altanero de su hija. Maddie le parecía muy madura y paciente para su edad y sabía manejar bien a Adria cuando la situación lo requería.
Maddie que cerro la puerta de la casa tras despedirse de ella, se dispuso a bajar los escalones algo distraída cuando un chico choco contra ella al tiempo que se disponía a dirigirse a la casa.
Los libros se le cayeron de las manos y las hojas salieron volando nada más chocar contra el pavimento.
—Oh, mierda... —musito Maddie apresurándose a agacharse.
—Perdón —escucho decir a una voz masculina al tiempo que la figura frente a ella se agachaba y recuperaba las hojas esparcidas—. Ten, esto debe de ser tuyo.
Maddie que recogió todo extendió la mano para coger las hojas sueltas y las coloco encima de los libros distraídamente.
—Si, gracias —contesto ella al coger bien las cosas disponiéndose a pasar por su lado fijándose en el chico moreno de pelo algo largo—. Soy... soy torpe.
Sabía que era el hijo mayor de los Collins porque Adria a veces despotricaba de él y le había mostrado alguna que otra vez alguna fotografía suya colgada por la casa. Vivía desde hacía mucho tiempo en una residencia estudiantil fuera de la ciudad gracias a una beca que le permitía salir de la zona sur y ser un privilegiado a ojos de cualquiera del barrio, pero de cuando en cuando venía a ver a sus padres.
—Yo Finn, Finn Collins —se presentó él con una sonrisa medio en broma.
Maddie que iba cargada con los libros casi hizo malabares para poder saludarle.
—Yo Maddie —devolviendole la sonrisa algo torpe—. Woodward.
—¿Woodward? —preguntó con cierto asombro él resultandole familiar el apellido—. Oh vaya, no sabía que Ontari tuviese una hermana pequeña tan guapa.
—¿Conoces a mi hermana?
—Si, íbamos juntos a clase o al menos antes de que me diesen lo de la beca de Hyland, ya sabes —se sonrió un poco él quedandosela viendo identificando ciertos rasgos de su hermana en ella—. Recuerdo que tu hermana solía decir que tu padre era un poco cretino con ella.
—Pues la cosa no es que haya cambiado demasiado —dijo Maddie con gesto sincero.
—¿Cómo está ella?
—Oh, está bien. Está cumpliendo en Hollysbrooke algunas semanas por destrozarle el coche a un profesor —contestó Maddie con normalidad mientras sostenía bien los libros.
—¿Qué profesor?
—Titus —respondió Maddie con gesto de desagrado.
Finn que enseguida reconoció el nombre puso cara de asco.
—Es un cerdo, seguro que se lo merecía.
—Ya bueno —le sonrió con media sonrisa la menor de los Woodward—. El juez no opinaba igual.
—Puta burocracia —mascullo Finn a modo de protesta sabiendo de la reputación de aquel profesor con las chicas.
—Ahora que lo recuerdo puede que te haya visto alguna vez con mi hermana, soy mala para las caras, perdona.
—Tranquila a mi me suele pasar igual —le devolvió la sonrisa él fijándose bien en ella—. Aunque la tuya dudo que de haberla visto se me hubiese olvidado.
Maddie que no esperaba unas palabras así se sonrojo ligeramente no sabiendo ni donde meterse.
—Ya, bueno yo... he de irme ya...
Finn que la vio hacer el intento por marcharse le corto el paso.
—¿Tienes algo de prisa?
—Si, es que me están esperando la verdad —se despidió ella con cierto ademan de disculpa.
—Es una lastima porque tenía la intención de invitarte a tomar algo para agradecerte por darle clases a la insoportable de mi hermana —le sonrió él animadamente—. Pero si tienes otros planes ahora, podríamos quedar más tarde, bueno si te apetece.
Maddie que se le quedo viendo no sabía si hablaba en serio o no, ¿acaso estaba pidiéndole una cita o estaba entendiendo mal la situación? ¿ese chico debía tener unos dos años más que ella si había ido a clase de su hermana Ontari y quería ir a tomar algo con ella? ¿con ella?
—Yo es que... eh...
—Hagamos una cosa —dijo él al verla así cogiendo una de las hojas que ella tenía limpias desenganchando un bolígrafo de uno de los libros antes de escribir algo sobre el papel—. Te dejo el número de mi móvil, y si te apetece que hagamos algo luego me llamas o me escribes un mensaje.
Maddie que vio como volvía a enganchar el bolígrafo en el libro lo cogió mejor y se le quedo mirando un tanto desconcertada con media sonrisa.
—Pero sin presiones, ¿vale? —dijo finalmente Finn con una genuina sonrisa devolviendole la mirada.
—Vale —acordó la menor de los Woodward asintiendo pasando por su lado para irse—. Ahora he de irme, nos vemos.
—Adiós —se despidió él con la mano dirigiéndose hacia las escaleras de la casa para subirlas y entrar volviendo fugazmente la cabeza viéndola alejarse por el patio de la casa.
Maddie que aún no podía asimilar lo que había pasado sonrió para si y se alejo por la calle no pudiendo creer que un chico como aquel se hubiese fijado en ella.
Continuara...
