La ciudad se encontraba en silencio, aunque sonase extraño. Para Chuya era de esa forma, el automóvil era mas cómodo de lo que lo recordaba, calefacción y un poco de música baja, era tarde por la madrugada, había pasado bastante tiempo cerca del barranco con Dazai, no se preguntaban si debían saltar por este, mas bien, se preguntaban como se vería el futuro que estaban, de forma nerviosa, intentando crear.
Chuya llevo sus ojos hacia Dazai, este conducía, una sonrisa casi imperceptible en sus labios, tal y como solía ser cuando solamente se acostaban, le gustaba esa expresión en él, relajada.
Y como si su mente intentase darle un recordatorio, una imagen bastante clara de lo sucedido en el restaurant llego a su mente, el recordatorio del sentimiento, la forma en que su cuerpo se estremeció y sintió excitación, una presencia bastante fuerte, siendo Dazai la fuente de esta. Chuya había terminado por sentirse avergonzado al recordar aquello, y es que nunca había sentido alguna especie de atracción por ese tipo de sentimiento, el sentimiento de desear sentirse deseado y dominado por el otro.
En ese momento, y debido a sus pensamientos, Chuya sintió su corazón acelerar, tomo un poco de aire y desvió la mirada del castaño.
"oh dios ¿esta mal desear volver a sentirme así? ¿hay algo mal conmigo?" pensó Chuya, aunque sabia que realmente no había nada malo con él, simplemente tenia curiosidad, y no era lo suficientemente inocente como para no saber de que trataba todo eso.
Tal vez, con el tiempo, podría hablar sobre ello con Dazai, aunque ya podía imaginar la expresión que le daría este.
- ¿estas bien, ovejita?
- Si, claro – contestó de forma nerviosa
- Pareces algo asustado
- A veces me asustan mis propios pensamientos – Chuya escucho un suspiro de parte de Dazai
- Somos dos
Pero el pelirrojo estaba seguro de que no se referían al mismo tipo de pensamientos en realidad. El pelirrojo sintió la mano de Dazai sobre su muslo, de inmediato una sonrisa apareció en su rostro y llevo su mirada hacia la del castaño, arqueando una ceja.
- ¿es demasiado para nuestra reciente relación? – le pregunto
- Creo que puedo con ello – respondió Chuya
- Dentro de poco estarás en tu departamento, no te ves del todo bien y no comiste demasiado en la cena
- La comida sienta un poco mal cuando alguien te observa de la forma en que tu lo hiciste
- Lo siento
- Oh, entonces, si sabes a que me refiero
- Solamente te analizaba con detalles, intentaba grabar en mi memoria todo – "y eso termino por desenterrar algo dentro de mi" pensó Chuya, pero no comento nada al respecto – ya es tarde, de seguro mañana deberás trabajar
- En realidad, me dieron unos cuantos días libres, al menos hasta la próxima semana, al parecer, todas las personas que me rodean han concluido que, en efecto, me veo bastante mal, lo suficiente como para necesitar un descanso
- Concuerdo con ellos
- ¿concuerdas con Matt?
- Se lo que intentas Chuya, no caeré
- Compláceme – pidió Chuya
Dazai miro al pelirrojo, deseaba caer en sus caprichos y trampas, deseaba hacerlo sentir como si pudiese manipularlo y tener el control, le gustaba la expresión que, hacia Chuya, de forma inconsciente, cuando sucedía eso, le gustaba ver el placer en su rostro.
Y siendo sincero consigo mismo, Dazai realmente sentía un grado de celos, uno pequeño, de todas las personas que rodeaban a Chuya, al menos así se sentía cuando él mismo no podía interactuar del todo con el pelirrojo, al menos no de la forma que él deseaba.
Pero luego de esa conversación, luego de esa noche, se sentía calmado al respecto.
Chuya era una persona que podría ser definida con la palabra fidelidad, por ende, no le preocupaba que llegase a suceder algo con Matt, al menos no desde que se habían vuelto novios oficiales.
- Ya no tengo razones para estar celoso de Matt – termino por soltar de forma altanera
El pelirrojo guardo silencio. No podía evitar sentirse feliz ante las palabras del otro. Chuya pensaba, siendo sincero, que hubiese sido agradable escuchar ese tipo de palabras desde un inicio, ahorrarse unas cuantas noches de pensamientos sobre Dazai, hubiese deseado partir por tener una noche como aquella hace unos cuantos meses.
Y al menos, al fin y al cabo, si habían terminado por tener esa noche. Debía dejar de pensar en lo mucho que deseaba cambiar algunas cosas.
Entonces el automóvil de detuvo, Chuya miró hacia el exterior, su departamento.
- No te he visto últimamente en tu motocicleta
- Esta siendo reparada – soltó Chuya, de forma dolorosa – la extraño tanto – sintió un apretón de la mano de Dazai en su muslo – dentro de poco volverá
- Mientras eso sucede, puedo ser tu chofer – ofreció Dazai
- No es necesario, tenemos diferentes horarios – el castaño chasqueo la lengua en respuesta
- Solo no aceptes al chico zorro como tu chofer, no confió en él
- Yo tampoco, recuérdalo
Silencio por un momento, Chuya no deseaba bajar del automóvil, Dazai no deseaba que el pelirrojo se marchase. La idea de dormir en el automóvil era tentadora para ambos, sin embargo, no dijeron nada, ignorantes sobre los deseos del otro.
- ¿aceptarías cenar mañana?
- Eso si podría aceptarlo
Entonces Chuya tomo su mochila, bajo la atenta mirada del castaño, antes de marcharse, se inclinó rápidamente hacia Dazai y lo beso, lentamente, de forma breve, sabia que terminaría por quedarse en ese lugar si compartían un beso demasiado largo.
Al menos había sido una agradable despedida. Ambos murmurando un "nos vemos". Chuya bajo del automóvil, evitando dar una ultima mirada hacia atrás, entro en su departamento.
Y ambos no habían dormido tan bien como lo hicieron durante esa noche.
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Chuya despertó de forma exaltada, se puso en pie rápidamente, sintiendo nuevamente un mareo debido a sus movimientos bruscos, sin embargo, continúo caminando hacia el baño, en el camino, miró la pantalla de su teléfono, descubriendo un mensaje de Matt, esperaba no llegar tarde al trabajo. Antes de leer el mensaje, miró la hora, iba tarde.
Entonces leyó el mensaje.
"recuerda que te daré estos días libres, hable con la editorial y todos están de acuerdo con darte una semana, por ende, espero que realmente descanses, no queremos verte por la editorial merodeando" y eso fue suficiente para que Chuya se detuviese y terminase por sentarse en una orilla de la bañera, el teléfono en su mano, soltó un suspiro, arreglando un poco la playera negra y holgada que usualmente usaba para dormir, no acostumbraba del todo a dormir sin nada de ropa, era un tanto incomodo para él, en especial si el clima comenzaba a ser frio de vez en cuando.
Se puso en pie y volvió a su cama, su primera clase no seria hasta dentro de un par de horas, podría volver a dormir hasta entonces. Pero su cerebro decidió que seria un buen momento para hacerle un recordatorio de todo lo sucedido la noche anterior con Dazai, habían arreglado las cosas.
"novios" murmuró Chuya, la idea era un tanto extraña, se le hacia un poco extraña a Chuya, ellos dos siéndolo, simplemente era un termino que el pelirrojo no había utilizado demasiadas veces en su vida, mas que nada debido a que nadie le había despertado el suficiente interés como para desear utilizarlo.
Pero continuaban habiendo numerosas preguntas con respecto a Dazai, y si eran novios, ya no había una razón especifica para que el castaño continuase siendo misterioso con respecto a algunos temas.
Como sus vendas. Realmente quería saber sobre ello, tampoco tenia planeado en un tiempo próximo el preguntar directamente, claramente no haría eso, esperaría, incluso podría tomar una oportunidad en el momento en que terminasen por tener sexo nuevamente, Chuya sabia que eso sucedería dentro de poco tiempo, después de todo, se trataba de ellos.
Pero por el momento, simplemente intentaría que las cosas continuasen bien, Chuya suponía que una relación oficial con Dazai no seria demasiado diferente del tipo de relación que habían compartido hace un tiempo, cuando eran ese tipo de compañeros sexuales y algo mas que ninguno se atrevía a definir.
Con eso en mente, el tiempo pasó, y antes de que Chuya pudiese volver a dormir, se vio en la obligación de volver a levantarse, extrañamente su cuerpo no se sentía cansado, sin embargo, sentía bastante hambre, entendía que la noche anterior había terminado por casi desmayarse debido a su mala alimentación, las horas faltantes de sueño y el constante estrés que experimentaba, sabia que eso no era debido al trabajo, al menos no completamente, estaba consciente de ello.
Chuya comenzó a pensar que tal vez, solo tal vez, si necesitaba esas pequeñas vacaciones que Matt le había impuesto.
Y también tenia la oportunidad de asistir a clases, prestar atención de una forma normal, sin desconcentrarse, sin ese ruido molesto que siempre lo visitaba. El ruido era Dazai, al menos, ya no era demasiado molesto, era un tanto agradable.
Pero antes de dirigirse hacia la universidad, daría otra parada, compraría unas cuantas flores y se las dejaría al anciano, el pelirrojo constante recordaba al anciano, después de todo, era una figura paterna para él, alguien a quien pedirle consejos y apoyo, las ultimas semanas había necesitado de eso, eso y las simples bromas de él.
Así que el pelirrojo había pasado por flores y un café, había llegado al cementerio, un día soleado y agradable, encendió un cigarrillo y se tomo el tiempo que desease para murmurar un poco, palabras para el anciano.
Bebía de su café y fumaba un cigarrillo, su mente se encontraba ocupada pensando en el anciano y las memorias sobre este, a veces sonreía y terminaba por soltar una risa, en otras ocasiones se encontraba a un paso de soltar alguna lagrima, no lo hizo, al anciano no le gustaría eso.
Murmurando un agradecimiento para él, Chuya se marchó.
Frunció el ceño cuando caminaba a las afueras del cementerio, apresurado para llegar a su primera hora del día. Su teléfono emitió un sonido, un mensaje. El pelirrojo se sintió como un imbécil al sonreír un poco al leer el nombre de Dazai, agradecía que este no lo viese.
"te llevo a la universidad" sentenciaba, Chuya comenzaba a explicarle que no se encontraba en su departamento, sin embargo, otro mensaje de Dazai llegó.
"por cierto, esa fue una linda expresión, espero que sea debido a mi" Chuya frunció el ceño. Entonces escribió un mensaje.
"maldito psicópata"
- Sabes que mi departamento se encuentra cerca
- Eso es mentira – sentencio Chuya, Dazai había simplemente aparecido detrás de él
- Pasaba por aquí, ya sabes, caminaba por la mañana y esas cosas – Chuya miró las manos de Dazai, flores
- Y esas flores las recogiste en el camino para ponerlas en tu departamento
- Vengo de vez en cuando a visitar al anciano, era muy agradable
- Si, lo era – aceptó Chuya
- Hey – lo llamo Dazai – vamos a desayunar
- Ya desayuné
- Con lo poco que has comido últimamente, puedes desayunar de nuevo – sentencio Dazai – yo invito
- Solo si me dejas invitar la próxima vez – acepto Chuya mientras caminaban por las calles
- Bien, tu invitas el almuerzo – no era lo que tenia en mente Chuya, pero aceptaba que también eso sonaba bien
A paso lento, calmado, caminaron hacia una cafetería cercana. Chuya llevaba sus manos en sus bolsillos, apretaba sus puños y evitaba mirar directamente a Dazai, sus manos comenzaban a pedirle tocar al otro y no deseaba hacerlo por el momento, tampoco a mitad de la calle.
Se sentaron, ordenaron café y compartieron pequeñas sonrisas y un silencio tranquilo. Un gran numero de pensamientos pasaba por la mente del pelirrojo, no sabia por donde empezar a pensar. Soltó un suspiro, miro al castaño frente a él, siempre era difícil hablar con alguien cuando se mira de frente a esta persona, era mucho mejor hacerlo sin mirar.
Pero tampoco deseaba desviar su mirada.
Ojos castaños se encontraron con un par de azules.
- Como no estamos en la universidad – comenzó a comentar Dazai, Chuya de inmediato le presto atención, curioso – y debido a que el termino "novio" no es algo que acostumbro a emplear, me veo en la necesidad de emplearlo constantemente ¿estas de acuerdo con eso?
- ¿realmente me estas preguntando si estoy de acuerdo?
- ¿las relaciones de novios no consisten básicamente en algo como eso? Preguntar constantemente por la opinión del otro
- Hasta cierto punto – dijo Chuya – y si, estoy de acuerdo, mientras no estemos frente a personas que nos pongan en riesgo
- Interesante – Chuya lo miro confuso – me lo permites en la universidad de forma indirecta, que lindo – soltó burlón
- Bastardo
- No, no, Chuya utiliza el termino "novio"
- No sé si realmente te emociona eso o simplemente buscas molestarme
- Ambas
- Si, eso si puedo creerlo – soltó Chuya
Y entonces Chuya bebió de su café, hizo una mueca extraña al notar que no le había terminado por poner azúcar, no le agradaba del todo el café completamente amargo, a diferencia de Dazai que disfrutaba de este. Chuya era del tipo que rechazaba aquello, aunque el aroma si era bastante atractivo.
- Esa es una linda expresión – soltó el castaño mientras le tendía un poco de azúcar, Chuya acepto y dejo que Dazai se encargase de terminar de preparar su café, después de todo, el castaño sabía perfectamente como lo bebía - ¿Cómo te encuentras? – Chuya enarco una ceja
- ¿a que te refieres?
- Acabas de salir del cementerio – Chuya lo comprendió de inmediato
- Oh, en realidad, no lo sé
- Así que no soy el único de esta relación que no tiene idea de como se siente
- A todos nos pasa a veces – "aunque en ti es como un estado constante" pensó Chuya - ¿Cómo te sientes tu? ¿ya te arrepentiste de ser mi novio?
- Esa es una mala broma y no, no lo hago
- Es extraño que hablemos de sentimientos
- Por mi parte, intento evitar que las cosas terminen tan mal de nuevo
- No terminaron mal – dijo Chuya, bebiendo de forma distraída su café, realmente él no pensaba que hubiese terminado todo ni siquiera cercanamente mal
- No, no terminaron mal, pero casi sucede
Y ambos llegaron a la misma conclusión por si mismos, suficiente de conversaciones profundas sobre lo que sentían y pensaban, soltaron un suspiro de forma mental y comenzaron a retomar sus conversaciones casuales y sin sentido, como las que compartían hace un tiempo.
Se quedaron en esa cafetería, al menos hasta que llegase la hora en que deberían dirigirse hacia la universidad.
Ambos de pie a las afueras de la cafetería, Chuya se encontraba comenzando a caminar hacia la universidad, Dazai estuvo a punto de pedirle que subiese a su automóvil y llevarlo hasta allí, sin embargo, ambos sabían que eso era algo un tanto imposible.
- Ah Chuya – soltó como un berrinche el castaño, antes de que el pelirrojo se alejase por completo de su lado – gradúate rápido – le pidió
- Eso intento – respondió Chuya – no te preocupes, este es mi ultimo año, dentro de poco, podrás ser mi conductor designado a tiempo completo
Dazai terminó por reír. Ambos se dirigieron una ultima mirada y retomaron sus caminos, hasta recorrer una distancia considerable, Chuya no se había percatado de la sonrisa que adornaba sus labios.
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Chuya miraba con atención la clase frente a él, estaba desorientado, en realidad, apenas entendía de que iba la clase, se sentía como un imbécil, había faltado a las ultimas clases de Dazai, pensando de forma ingenua que podría sobrevivir a base de apuntes ajenos y lectura complementaria.
"que idiota fui" pensó el pelirrojo.
De cierta forma sentía que realmente era un idiota, el resto de la clase prestaba atención, hacia preguntas coherentes con el tema y asentían ante cada palabra del castaño. Las preguntas que tenia Chuya abarcaban contenido de hace semanas atrás.
El pelirrojo bajo la mirada, considerando seriamente el tomar su mochila y esperar a Dazai a las afueras de la universidad, tal vez forzar su automóvil en el estacionamiento y recostarse a dormir en el asiento trasero, sabia por experiencia propia que ese lugar era cómodo.
No hizo nada de aquello, miró hacia la ventana, el día comenzaba a nublarse de forma inesperada, tomo su lápiz y se encerró en su mente, comenzó a escribir un poco de poesía en media de una clase sobre literatura era, de forma indirecta, hacer algo productivo y que tenia relación con esta.
Eso bajo un punto de vista forzado por Chuya.
Y para cuando terminó la clase, decidió ordenar y guardas sus pertenencias lentamente, a propósito, deseaba estar a solas con Dazai, sin embargo, era un tanto difícil debido al numero de estudiantes que se acercaba a hablar con él, después de todo, podían ser novios, pero nadie mas sabia sobre ello, por ende, las chicas continuaban acercándose a coquetearle, al igual que antes. Y el idiota les seguía el juego, al igual que antes.
Chuya frunció el ceño, sabia que Dazai debía continuar actuando como siempre, seria el camino mas sencillo, debía soportarlo si no deseaba mas problemas de una magnitud mayor.
- Profesor, debería aceptar de vez en cuando salir con nosotros a beber algo – Dazai sonreía, la voz amistosa de la chica contenía un tono que dejaba un tanto en claro sus intenciones ocultas
- No puedo hacer eso – dijo de inmediato Dazai
- No le diremos a nadie – se apresuraron a decir las chicas que rodeaban al castaño, sin embargo, Dazai continúo negando de forma educada, Chuya comenzó a caminar hacia la salida, sin deseos de continuar escuchando
- No es eso, es solo que no disfruto demasiado beber sin mi pareja
Chuya se congeló por un momento. Un sentimiento familiar y agradable en su cuerpo, miró a Dazai, este le devolvió la mirada de forma breve, imperceptible, sabia que en su rostro había algo de sorpresa, en realidad, Chuya esperaba que el castaño continuase simplemente siguiendo la corriente de la conversación, nada mas que eso.
- Hasta Nakahara-san se encuentra sorprendido – terminó por comentar una de las chicas, Chuya de inmediato se sintió bajo presión, el sentimiento agradable se esfumo para ser reemplazado por tensión, había sido descuidado
- Claro, quien se imaginaria que alguien como él tuviese pareja – soltó un poco burlón, actuando de esa forma
- ¿Nakahara-san por quien me tomas? – pregunto el castaño, una expresión infantil al igual que su voz
- Por alguien que no se toma esas cosas en serio – contesto Chuya, se encontraba realmente utilizando un tono de voz monótono
- Pero no es así – aseguro de inmediato Dazai, sobreactuando, una mano sobre su pecho y una expresión encantadora que soltaría un suspiro de sus estudiantes presentes, Chuya frunció un poco el ceño – nunca me había tomado algo tan en serio
- ¿podría decirse que esta enamorado, profesor? – Chuya y Dazai miraron un tanto sorprendidos a la chica que había hablado, se encontraba en el fondo del salón, elevando su voz por sobre el ruido, Chuya la reconoció de inmediato, había hablado con ella un par de veces y habían tropezado de forma accidente hace un tiempo
- Completamente, mi querida estudiante – le respondió Dazai, miraba a la chica y luego de forma breve miro a Chuya, no deseaban ser osados nuevamente
Chuya le devolvió la mirada a Dazai, luego podría besarlo y lanzarse sobre él cuanto quisiese, en ese momento, se preocupaba de otras cosas mas importantes y peligrosas, como la chica que había hecho esa pregunta y les dedicaba a ambos una mirada extraña, el pelirrojo no pudo evitar sentir que ella sabia algo, o al menos lo sospechaba.
La palma de sus manos comenzó a sudar de inmediato.
- Como sea, me marcho – soltó Chuya
Camino hacia la salida del salón, escuchando detrás de él las palabras de las personas presentes despidiéndose de él de forma distraída y continuaban con su charla con el castaño, casi como si de un interrogatorio se tratase.
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Chuya hizo por séptima vez un repaso mental de los últimos meses, en realidad, desde que había comenzado una relación extraña con Dazai. Su compañera de clase, durante ese tiempo se había encontrado con ella muchas veces, incluso podía reconocer su rostro sin problemas, cabello rubio, ojos cafés, facciones finas, tenia constantemente la expresión de alguien que conoce un secreto, al menos esa era la expresión que le dedicaba a Chuya.
- Ten, espero que estés pensando en mi – soltó Dazai mientras le tendía un café a Chuya.
Ambos a las afueras de la ciudad, cerca de la playa, había decidió ir allí luego de pasar por algo para beber. Se encontraban a un lado del automóvil reposados sobre este, era un lugar bastante apartado, les permitían tener algo de privacidad sin encontrarse en el departamento de alguno.
- Chuya – llamo infantilmente Dazai – aun piensas en ella
- Ella sabe algo
- Si, lo sabe – confirmó el otro – no sabemos hasta que punto
El pelirrojo soltó un gruñido y comenzó a beber, quemándose un poco su lengua. No pensaba alejarse de Dazai, miro al otro, el castaño se encontraba mirando a Chuya fijamente.
- Hablaré con ella – decidió Chuya, Dazai reprimió una risa
- ¿sí? ¿Qué piensas decirle? ¿una amenaza?
- Eso suena bien
- Claro que suena bien, permíteme estar contigo cuando lo hagas
Ambos se miraron seriamente para terminar por lanzarse a reír. Aunque el pelirrojo si pensase de forma seria en hablar con su compañera de clase al respecto, volver a alejarse de Dazai no era una opción, tampoco lo era el volver a tener problemas con la universidad.
Primero debía confirmar sospechas y hasta donde llegaban las que poseía ella.
Pero otro plan paso por la cabeza de Chuya, se equivocaba, primero debía lanzarse contra el otro y besarlo, después de reprimir sus ansias durante todo el día. Además de que necesitaba algún incentivo por su parte, alguna especie de soborno, si deseaba que Dazai lo ayudase y terminase por explicarle algunos, muchos, temas pendientes sobre su clase.
Miró a Dazai, como si de un objetivo se tratase, en parte lo era.
- Esa mirada es peligrosa, ovejita, estoy temblando, tienes algo en mente y no creo que sea demasiado favorable para mi
- ¿Qué te hace pensar eso?
- Digamos que mi astucia – soltó Dazai, una sonrisa que invitaba a Chuya a jugar
- Oh si, eres todo un zorro astuto
- Y tu una apetitosa ovejita
Chuya termino por inclinarse hacia Dazai, beso lentamente sus labios. El pelirrojo sabia como hacerlo, donde tocar, cuando y como, sabia a la perfección como podía terminar por hacer que el castaño se rindiese y se encontrase dispuesto a hacer cualquier cosa que le pidiese.
El pelirrojo llevo sus manos hacia el pecho del castaño, acariciando sobre su ropa, bajo hasta el abdomen y se quedó peligrosamente en el limite de este y su pantalón. Llevo sus labios hacia su cuello, beso y mordió lentamente. Luego se deslizo hacia el lóbulo de su oreja.
- Enséñame lo que me perdí de tus clases – pidió en voz baja Chuya, casi como un susurro directo al oído del otro
Dazai se lanzo a reír fuertemente. Envolvió el cuerpo de Chuya con sus brazos, continuaba riendo, miró a Chuya. Por otro lado, el castaño pensó lo absurdo que era todo ese intento de seducción para que cediese ante la petición de Chuya, era inútil, nada de eso era necesario, Dazai desde hace un tiempo que sabia con certeza que haría todo lo que Chuya le pidiese. No necesitaba hacer algo como aquello, no necesitaba esforzarse, bueno si, pero no era necesario para tener una respuesta afirmativa, era necesario solamente si desean sentir al otro.
Pero Chuya no tenia que saber aquello.
- Convénceme – le pidió
- Te invitare a comer a un buen lugar – soltó Chuya, Dazai volvió a reír
- Chuya – llamo el otro de forma infantil, el ambiente había terminado por cambiar completamente – ibas bien encaminado hace unos minutos
- Dazai eres un pervertido
- ¿Qué? ¿estas consciente en la posición en que te encuentras? Eso además de quien intento hacerme ceder a base de sexo
- No intentaba hacerte ceder de esa forma – Dazai enarco una ceja, mirándolo incrédulo – mi plan sigue siendo tener sexo contigo, aceptes o no enseñarme, aunque si me gustaría pasar por algo para comer primero
Dazai lo miro, fascinado, el castaño cada momento sentía que caía mas por él, su cuerpo por completo se aceleraba, la forma en que Chuya actuaba, su sola
- Bien, esta noche te enseñare lo suficiente para que no repruebes nada y puedas entender las próximas clases
- ¿Sensei me cuidara esta noche? – pregunto Chuya, conocedor de los puntos que debía utilizar para jugar con Dazai
- Chuya, continua con eso y esta noche te enseñare otras cosas que no se encuentran dentro del plan de estudio
- ¿sacaste eso de una porno? – le pregunto Chuya, burlón
Chuya se lanzo a reír. Sus conversaciones podían llegar a ser bastante absurdas, ambos lo aceptaban, era su forma de jugar con el otro, provocarse mutuamente para terminar por sentirse encantados mutuamente.
Y entonces dejaron de jugar, se quedaron allí, ambos apoyándose contra el automóvil, mirando a su alrededor, Chuya casi podía presentir que Dazai deseaba realmente hablar con él sobre algo, el castaño se encontraba algo inquieto, una señal que no pasaría por alto y antes de que las cosas simplemente siguiesen su curso y el tema nunca fuese abordado, Chuya decidió invitarlo a hablar.
- Bastardo, no actúes como si temieses preguntarme
- ¿sobre que?
- Lo que sea que este pasando por tu mente – aclaró Chuya
- Ovejita – llamo el otro, un tono meloso - ¿desde cuando eres tan perceptivo?
- Desde que, si no lo soy, me es imposible descifrarte la mayoría del tiempo
- Cuéntame un poco sobre tu trabajo nuevo
- Tengo un tiempo de vacaciones – soltó Chuya, dudoso si era el momento indicado para hablar sobre la oportunidad que lo esperaba en la editorial, la oportunidad de publicar un libro
- Hay algo que no me estas diciendo – comentó de vuelta el castaño
- Solo estoy pensando un poco, dame un momento – pidió Chuya
En realidad, para Chuya, no era que fuese algo sumamente difícil de decir ni nada como eso, le gustaba ver la expresión de Dazai, al pendiente sobre sus palabras, curioso e incluso un poco tenso, como si esperase que Chuya revelase su romance con Matt, el pelirrojo sabia que Dazai era lo bastante inseguro como para que eso pasase por su cabeza con la suficiente fuerza para hacerlo preocupar.
- En realidad, no sucede nada en particular, la editorial continúa esperando una respuesta sobre su propuesta
- Y aun no sabes como contestar a ello
- No, no lo sé – aceptó Chuya
- Si no te encuentras seguro, entonces simplemente continúa aplazándolo, cuando lo sepas podrás dar una respuesta adecuada – dijo Dazai
Chuya asintió. Pero en su mente otro suceso comenzaba a desenterrarse en su mente, no era como si tuviese real relevancia, pero al ver ese interés y ese modo en que Dazai lo leía rápidamente, la forma en que podía inferir que algo sucedía con Chuya, eso lo hizo recordar el hecho de haber besado a Matt.
No deseaba que Dazai se enterase de ello, aunque no se encontrasen en una relación en ese entonces, prefería simplemente no alimentar los pensamientos autodestructivos y celosos de Dazai, nunca habían cruzado una línea donde los celos fuesen realmente un problema, todo el mundo siente algo como eso en algún punto de su vida, pero el pelirrojo simplemente no deseaba que Dazai sintiese algo como aquello.
Chuya sentía que el castaño ya sentía demasiado y no deseaba agregar mas. Esa aura misteriosa que poseía, el pelirrojo sabía que eso se trataba bastante sobre los sentimientos de él. Y lo que se encendía tras sus vendas también era parte de ello.
El pelirrojo llevo su mirada hacia las vendas que poseía el castaño, sus ojos recorrieron hasta las manos del otro, llevo la propia hasta ellas y acaricio, Dazai se encontraba frio, a pesar de encontrarse bebiendo café.
El castaño permitió que Chuya acariciase sus manos, casi como si buscase que este entrase en calor, luego los dedos de Chuya rápidamente comenzaron a mover sus vendas, sin romperlas, mas bien, las aflojaba, Dazai lo observo atentamente, sabia que el pequeño pelirrojo se encontraba completamente curioso por lo que ocultaba, desde un inicio había sido de esa forma.
Pero Chuya nunca había tenido la real osadía de hurgar entre sus vendas de esa forma tan dominante y determinada, Dazai lo miraba fascinado, lo dejaría observar, al menos hasta cierto punto.
Movió las vendas de su mano izquierda, Chuya se encontraba en silencio, concentrado en sus movimientos, sentía que, si no tomaba provecho de esa oportunidad, esta no se repetiría en mucho tiempo.
Entonces pudo ver lo que Dazai escondía con tanto empeño, Chuya freno todos sus movimientos para mirar con atención lo que sucedía allí, numerosas marcas y cicatrices, desde la zona inferior del dorso y la zona donde comenzaba la muñeca, Chuya no se esforzó ni deseo buscar mas allá de lo que el castaño ya había accedido a mostrarle.
Chuya llevo su dedo hacia la zona y toco la piel de Dazai, las cicatrices habían dejado la piel un tanto extraña en la zona, en algunas partes algo áspera, en otras no, además de leves relieves, su piel tenia algunas tonalidades de algunas zonas, Chuya sabía que era debido a quemaduras, reconocía aquello.
El pelirrojo había confirmado algunas sospechas y pensamientos que había tenido, aunque en su interior deseaba que no fuese de esa forma. rápidamente infirió que el resto del cuerpo del otro se encontraba en un estado similar, Chuya cerro sus ojos por un momento.
No diría nada con respecto a Matt, no era necesario, no deseaba aumentar el peso sobre el castaño, dudar de Chuya, tampoco había sido algo realmente significativo.
En ese momento, tomando la fría mano del contrario, viendo su muñeca y sabiendo con certeza que el resto de su cuerpo se encontraba con cicatrices, decidió algo, decidió que se quedaría a su lado por siempre, decidió que lo amaba mas, y decidió que se volvería su pilar, su salvavidas, se volvería lo que el castaño necesitase, lo seria todo.
- Es muy linda esa expresión, Chuya, pero no es necesaria
- ¿a que te refieres?
- Te ves como si fueses capaz de recibir una bala por mi, pero no es necesario, esto no cambia nada y no quiero que me veas como algo frágil que proteger
- Idiota, tu nunca serias algo delicado o frágil, es absurdo – ambos rieron un poco – te veo como alguien de quien quiero volverme su compañero
- ¿serás mi compañero de vida, Chuya? – el pelirrojo asintió - ¿y de muerte?
- Lo seré todo, ahora cállate
La voz de Chuya sonaba con determinación, aunque ver lo que realmente ocultaba Dazai lo había hecho sentir un nudo en su garganta. Miro al castaño, una sonrisa burlona, una expresión linda, pero Chuya podía ver a través de todo ello. Pensaba cuidar todo lo que se encontraba allí.
GRACIAS POR LEER.
