—La verdad es que no tengo mucha idea del tema —les decía la Hokage mientras Percy apenas podía mantener sus ojos abiertos, aún no entendía del todo que estaba haciendo allí—, pero oí que se suspendió la última prueba, y muchos pensaban que no se aprobaría a nadie. No obstante, Sandaime valoró muy positivamente sus combates, estaba dispuesto a nominarlos como chūnin —Ah sí, por eso estaba ahí—. Los examinadores y señores feudales de otros países coinciden, por lo tanto, no creo que deba meterme en su decisión. Sigan trabajando duro para no mancillar lo que simboliza ese hitae-ate. Felicidades, a partir de hoy son chūnin.
Shikamaru y Percy se miraron de reojo.
A pesar de todo, ella no creía que llegaría a chūnin pero tampoco se quejó en cuanto recibió el chaleco táctico.
Cómo sea, no pudo celebrarlo mucho pues tan pronto como tuvo el chaleco puesto, se le asignó una misión con no otra persona que su sensei, Kakashi, quién acababa de salir del hospital.
—Saldremos hoy por la tarde —le decía Kakashi mientras caminaban hacia el hospital para ver al resto del equipo y darles la noticia.
Percy asintió mientras jugaba con el cierre de su chaleco, ¿abierto o cerrado?
Kakashi detuvo su mano antes de que volviera a cerrar el chaleco.
—Así está bien —le dijo él, un tanto harto del sonido—. ¿Estás nerviosa?
—¿Por qué lo estaría? —le preguntó Percy, llevando sus manos a su espalda para mantenerlas lejos del cierre.
—Es tu primera misión como chūnin —le recordó Kakashi pero la única respuesta de Percy fue encogerse de hombros—. Parece que nunca te pones nerviosa, ¿eh?
¿Será por qué he visto muchas cosas?, preguntó ella internamente. Aunque no era del todo cierto, estar sola con él la ponía nerviosa, y mucho.
Pero antes de que pudiera responderle alguna excusa a su sensei, sintió un escalofrío mientras sentía los chakras de sus compañeros. Detuvo sus pasos, llamando la atención de Kakashi.
—Creo que —comenzó a decirle ella, con el ceño fruncido—, creo que Naruto y Sasuke están peleando.
Dicho eso, reanudó su caminar y esta vez apresurándose más para llegar, llegando incluso a correr y a saltar seguida de Kakashi.
Cuando llegaron al tejado del hospital, a su terraza, se encontraron a Naruto con un Rasengan en su mano y a Sasuke con un Chidori, saltando hacia el otro.
Sakura estaba corriendo hacia ellos y si aquellos dos seguían su trayectoria ella quedaría en medio de sus ataques.
Percy estaba por saltar y hacer algo pero Kakashi ya se le había adelantado, tomandolos de la muñeca y lanzándolos hacia los contenedores de agua.
—¿Qué hacen en el tejado del hospital? —les preguntó Kakashi mientras Percy saltaba hasta estar a un lado de Sakura y poner una mano en su hombro, sabía lo sensible que era la pelirrosa—. Es una pelea un poco excesiva, ¿no creen?
Ambos genin se separaron de los contenedores, liberando el agua que ahí era contenida. Percy vió el agua tirándose casi con lástima, vaya desperdicio.
Kakashi desapareció de su lado para aparecer encima del contenedor que Sasuke había perforado.
Sasuke no dijo nada, únicamente se fue y a Percy comenzó a dolerle la cabeza.
¿Por qué las cosas siempre se complicaban para más y más?
Saltó a dónde Sasuke había estado hace un momento, dispuesta a seguirlo para hablar con él pero una mano en su hombro la detuvo.
—Yo hablaré con él —le dijo Kakashi, con una sonrisa bajo su máscara, tratando de transmitirle tranquilidad pues podía ver la tensión en los hombros de la azabache.
—Pero... —comenzó a decir ella, no dispuesta a dejar que Kakashi manejara la situación solo pues ella ya había visto a uno de sus amigos pasar por una situación similar.
—Percy, escucha a Kakashi —habló la voz de Jiraiya desde el otro lado del contenedor—. ¿Por qué mejor no vas a consolar a Sakura?
Percy apretó los labios y no dijo nada mientras volvía a dirigirse a dónde Sakura estaba llorando.
La semidiosa apartó las manos de Sakura de sus ojos y mejillas para asegurarse de que la viera a la cara.
—Tranquila —le dijo Percy con una sonrisa, limpiando las pocas lágrimas que aún salían de los ojos de Sakura con sus pulgares—. Kakashi ha llegado a tiempo para detenerlos.
Sakura sonrió un poco, a penas levantando las comisuras de sus labios y entonces pareció notar el chaleco táctico que usaba.
—Percy, tú...
La azabache hizo un gesto vago con su mano, restandole importancia al asunto.
Entonces, Kakashi volvió a unirse a ellas.
—Sakura —habló él, pues sabía que era ella la que necesitaba más consolaciones que el otro elemento femenino del equipo—. No te preocupes, todo volverá a ser como antes, anímate —entonces volteó a ver a Percy—. Nos vemos en la puerta de la aldea en veinte minutos.
A Percy no le gustó lo que había dicho Kakashi, había pasado por tantos malos momentos que a ella no le gustaba decir que "todo volvería a ser como antes" pues no siempre podían cumplirse esas promesas.
Kakashi se fue, dejando a Percy con un mal sabor de boca.
Entonces, Percy y Sakura escucharon pasos detrás de ellas por lo que dieron media vuelta para encontrarse con Naruto con el celo fruncido, sin siquiera verlas a la cara.
—Sakura-chan —le llamó el rubio—. No te entrometas.
Cómo Percy había dicho, las cosas únicamente iban a peor.
Se acercó a Naruto y le dió un golpe en su hitae-ate con sus nudillos del dedo índice y medio.
—Idiota —fue lo primero que salió de los labios de Percy, regañando al rubio—. Somos un equipo, somos amigos. No pidas que no se entrometa pues Sakura se preocupa por ustedes.
Dicho eso, Percy dió media vuelta y se fue sin mirar atrás, tenía que arreglar algunas cosas antes de irse de misión.
En su departamento se encontró con Samehada, la escondía en su habitación pues no creía que fuera aún tiempo de sacarla con ella y mostrarle al mundo que portaba esa espada.
El dolor de cabeza únicamente iba en aumento mientras la preocupación también se asentaba en su estómago, tenía un mal presentimiento de todo lo que estaba pensando pero se lo sacudió de encima. Cuando volviera de su misión (dentro de dos días tal vez) se aseguraría de hablar con Sasuke y hacerlo entrar en razón.
Puso en su librero el libro que los dioses le habían dado, por fuera ya se veía bastante maltratado por todas las veces que lo había tomado y leído, a simple vista sus hojas ya se tornaban amarillas por el tiempo que el libro llevaba con ella.
No creía que le serviría de algo para esa misión y quería mantener a salvo el papel que guardaba dentro de este, aquel que era su llave para llamar el cuerpo de Itachi a ella, mientras lo llevaba con ella siempre sentía el deseo de revisar que aún estaba allí pues si lo perdía tendría que hablar con Hermes sobre un paquete perdido y el papeleo para eso era enorme.
Entonces, su mirada pasó a la fotografía oficial del Equipo 7, igual reposando en su librero con su propio marco. Alrededor de esa había varias más fotos sobre sus amigos en los campamentos pero su total atención era para la primera mencionada.
Naruto se encontraba a la derecha, Sasuke a la izquierda, Kakashi estaba inclinado y con sus manos en cada una de las cabezas de los dos chicos. Compartiendo el lugar de en medio estaba su sensei, Sakura y ella, quién se encontraba en la espalda del peliplata, sosteniéndose de su hombro con una mano y con la otra haciendo el símbolo de "paz" con su dedo medio e índice.
Suspiró mientras apartaba la vista y salía de su habitación.
No llevaba dracmas, tampoco creía necesitarlos pero si llevaba una bolsa con un cubito de ambrosía por las emergencias.
Salió de su departamento, cerró la puerta con llave y corrió hasta la puerta, aún no pasaban los veinte minutos que le había dado Kakashi pero aún así quería estar lista.
La misión fue más bien fácil, en especial porque Kakashi era su compañero.
Ver a Kakashi en acción era realmente entretenido y era una imagen que tendría bien guardada en su cabeza por el resto de sus días, era el tipo de cosa por la que se emocionaría y le contaría a sus amigos porque en ese mundo y en el suyo era raro hablar de hombres haciendo acciones normales, ahí hablaban sobre como un hombre peleaba, o como las defendía.
—Buen trabajo —le dijo Kakashi cuando completaron su misión, mientras pasaba una mano por la cabeza de Percy y la despeinaba.
Aunque nada de eso importaba pues el peliplata seguía viéndola como una niña.
Cuando llegaron a la aldea y se reportaron con la Hokage, se enteraron de que Sasuke se había ido de la aldea.
Percy comenzó a maldecir en griego por lo bajo mientras Kakashi y Tsunade seguían hablando.
—¿Cómo dice? —preguntó Kakashi, entre sorprendido y preocupado—. Entonces, ¿solo siguieron a Sasuke unos novatos?
Percy siguió maldiciendo en griego, y ahora paseaba por toda la oficina, tratando de manejar sus nervios.
—No podía hacer otra cosa teniendo en cuenta la situación de la aldea —le explicó Tsunade, siguiendo con su mirada el andar de Percy. Kakashi suspiró mientras bajaba la mirada—. Además, tomé todas las medidas que pude.
Kakashi volvió a suspirar y dió media vuelta para encontrarse con que Percy había desaparecido. Tsunade parpadeó, únicamente había separado su mirada de ella un segundo y ya había desaparecido.
Cuando pasó la sorpresa, Kakashi comenzó a caminar hacia la puerta.
—Alto ahí, tienes otra misión —dijo la Hokage, mostrándole un papel donde se leía "Rango S"—, al igual que Percy —aquello último lo dijo en un tono más bajo mientras miraba un papel en el escritorio, hasta arriba podía leerse "Rango B".
—No tardaremos —le respondió Kakashi mientras salía de la oficina—, no se preocupe.
Kakashi alcanzó a Percy en la salida de Konoha, la tomó del cuello de su chaleco táctico haciendo qué no pudiera seguir avanzando.
—¿Se puede saber que piensas hacer una vez que cruces la salida? —le preguntó el peliplata.
Percy se soltó de su agarre y lo miró con el ceño fruncido, pero había algo diferente en su mirada, algo que sorprendió a Kakashi. Mirándola así, parecía mucho más mayor de lo que era. Por un momento, pudo ver todo el dolor, la perdida, y la experiencia que Percy con solo mirar sus ojos pero solo duró un segundo, la de ojos verdes parpadeó y volvió a su mirada de siempre.
La semidiosa escondió el dracma que llevaba en su mano, había pensado en pedir el poder de Artemisa para rastrear al grupo.
—Voy a traer a Sasuke de regreso así tenga que arrastrarlo hasta acá —le dijo ella, con la seguridad desbordando en su tono de voz.
—¿Y cómo piensas encontrarlo?
—Tengo mis métodos —fue lo que respondió ella, dándole la espalda.
Kakashi suspiró, tenía planeado mandar a Percy de regreso pero era obvio que ella no iba a aceptarlo e iría quisieran o no.
—Kuchiyose no Jutsu! —escuchó Percy detrás de ella, cosa que le hizo voltear por mera curiosidad. Se encontró con una manada de ninken, al único que reconoció fue a Pakkun—. Busquen el rastro de olor de Naruto y Sasuke en todas direcciones.
—¿De Naruto y Sasuke? —preguntó Pakkun—. ¿Les sucedió algo?
—Lo explicaré más tarde, es urgente —les dijo Kakashi y Pakkun entonces asintió—. Avísenme cuando tengan el rastro, iré enseguida. ¡Dispérsense!
Cuando volvió a mirar a Percy, ya se encontraba caminando para todos lados, nerviosa. Cosa que no ayudaba a la pelirrosa que los miraba desde unos metros atrás.
Podría traer a Itachi y ofrecercelo a Sasuke, pensaba Percy aunque sabía que no funcionaría. Sasuke quería demostrar que era más fuerte que su hermano y no creía que aceptaría matarlo al verlo en las condiciones en las que estaba. ¿Por qué no seguí mis instintos y hablé con Sasuke ese día? ¿Por qué no me quedé con él?Percy estaba por empezar a pegarse en la cabeza con el tronco de un árbol hasta que se escuchó un aullido.
—Percy —le llamó Kakashi, quién únicamente asintió y siguió el sonido al mismo tiempo que él también lo hacía.
No fue una sorpresa muy grande ver qué Percy podía seguirle el paso sin problemas, parecía estar más preocupada por sus amigos que por el hecho de que forzarse así haría que terminara cansada.
Durante el camino ella no habló en lo absoluto, tenía la mandíbula y los dientes apretados, y su ceño fruncido, sentía en parte que era responsable por todo eso al no haber hecho nada por Sasuke. Su relación no era de las mejores pero no eran enemigos, estaba bastante segura de que incluso podrían llamarse amigos, habían formado una extraña conexión en sus entrenamientos y podían entenderse en batalla, no tanto como él ya lo hacía con Naruto pero eran buenos juntos.
El chakra que sentía venir de la pelea la abrumaba, el vello de sus brazos se erizaba, más aún después de aquel último momento en el que había sentido un gran impacto. Sin darse cuenta, sus ojos comenzaron a aguarse, tenían que llegar a tiempo pero mientras más se acercaban sentía como Sasuke se alejaba más y más.
Había comenzado a llover y no tenía idea de si aquello era su culpa por el humor que tenía.
—Se ha puesto a llover, ¿perdiste el rastro? —le preguntó Kakashi a Pakkun.
—No —le dijo Pakkun—, están cerca, ¡por aquí!
Cuando llegaron, Percy se dejó caer a un lado de Naruto. Ya no escuchó nada más, su labio comenzó a temblar y las lágrimas comenzaron a salir, ya ni siquiera podía sentir a Sasuke, estaba más lejos de lo que ella podía llegar a sentir.
Las lágrimas y las gotas de lluvia se mezclaron en su rostro pero para Kakashi fue evidente por el temblor en sus hombros.
Hasta ahora, no había visto a Percy llorar ni quejarse una sola vez y la imagen lo abrumó.
Cómo sea, la lluvia no menguo ni un poco, en cambio se hizo más fuerte y Percy quería detenerla, sabía que podía hacerlo pero no lo controlaba, sus emociones estaban plasmadas en aquel clima y aquello no se iba a detener por un buen tiempo.
De regreso a la aldea, dejando el Valle del Fin, Percy sintió por un momento otro chakra presente, lo había sentido desde que habían llegado pero no le había prestado atención hasta ese momento pues únicamente estaba concentrándose en Naruto y en Sasuke pero pudo reconocerlo de hace un mes.
¿Qué hacía un miembro de Akatsuki viendo la pelea?
Percy no se separó ni un momento de Naruto y miraba mal a cualquiera que se atrevía a decirle que se fuera.
La azabache tomaba la mano del rubio pero no siquiera el tacto de Percy podía ayudarle a sentirse mejor con él mismo.
Lo único reconfortante de su presencia era que no le pedía detalles sobre lo que había pasado, tampoco hablaba sobre eso, únicamente eran ella y su sonrisa tratando de animarlo.
Pero nada podía animarlo mucho en ese momento.
No había podido cumplir su promesa, la promesa que le había hecho a Sakura.
—¿Estás despierto? —preguntó Shikamaru, entrando a la habitación.
—¡Shikamaru! —dijo Naruto cuando lo vió entrar, una media sonrisa dibujandose en sus labios.
Shikamaru entonces la miró y alzó las cejas un poco.
—Hokage-sama te está buscando —le dijo él.
—Pues puede seguir buscando —fue la respuesta de Percy, sin siquiera mirarlo para responderle.
A Shikamaru le dió un tic en el ojo, ¿es que no le tenía miedo a esa mujer?
Cómo sea, avanzó hasta estar a lado de la cama de Naruto y se sentó en el borde a la altura de los pies del rubio.
—Están todos bien —dijo Naruto, una vez se hubo enterado del estado de los demás—. Que alivio.
—Entonces, Sasuke...
Percy apretó los labios, sintiendo la presencia de alguien más afuera.
—Sí, se marchó —le respondió Naruto.
Entonces, por fin entraron Sakura y Tsunade a la habitación.
Cuando Naruto vió a Sakura, se aferró con su fuerza disponible a la mano de Percy.
—Oí que estabas bastante lastimado, pero te veo bien —le dijo Tsunade a Naruto.
—Lo siento, Sakura-chan —le dijo el rubio, ganándose la atención de Percy.
—¿Por qué te disculpas? —le preguntó Sakura con una sonrisa inocente, entonces caminó hasta las ventanas de la habitación—. Seguro que volviste a hacer una locura, pareces una momia.
—Lo siento —volvió a repetir Naruto, un tono más bajo.
—Hoy hace un buen tiempo, así que abriré la cortina —dijo Sakura mientras hacía lo que había dicho y se recargaba en el marco de la ventana.
—¡Sakura-chan, cumpliré la promesa que te hice! —¿Promesa?—. Te lo prometí.
—Olvídalo, Naruto.
—Sakura, él intentó... —comenzó a hablar Shikamaru y Percy no entendía nada pero ya se veía otro dolor de cabeza venir.
—Siempre lo estoy diciendo, ¿no? —interrumpió el rubio—. Jamás retiraré mi palabra porque ese es mi camino ninja.
Al decir eso último, Naruto sonrió, haciendo qué Percy lo hiciera por inercia también.
Antes de que Tsunade se fuera de la habitación, su mirada se plantó en Percy, quién ya se veía venir lo siguiente.
—¡Percy Jackson, tienes una misión pendiente! —le gritó antes de comenzar a caminar a la puerta—. ¡Ve a mi oficina inmediatamente!
La azabache suspiró mientras se ponía de pie, le dió un beso en la frente a Naruto como despedida y se fue, no quería enojar más a la Hokage.
Jiraiya había ido a despedirse de ella, al igual que Naruto.
Le había dolido un poco saber que el rubio se iba pero no dijo nada y en cambio lo despidió con una sonrisa.
Ya se había enterado por parte de Shikamaru de la supuesta promesa entre Sakura y Naruto, lo que hizo que en parte se enojara con la pelirrosa al saber exactamente lo que había pedido.
Pero bueno, así eran las cosas.
Percy pensaba que si por lo menos no vería a Naruto y a Jiraiya por un largo tiempo aún tenía a Kakashi, Sakura se la pasaba entrenando con Tsunade por lo que tampoco podía verla mucho.
Claro, no sabía lo equivocada que estaba al pensar que Kakashi y ella seguirían en contacto. El peliplata cortó comunicación con ella un par de semanas después de que Naruto partiera.
Ella culpaba todos esos eventos por lo que estaba haciendo en ese momento.
Miró el pedazo de papel frente a ella mientras escribía la dirección de su casa y su habitación exacta, al final únicamente firmo y el papel desapareció de sus manos en un parpadeo.
Frente a ella, apareció la caja que ya tenía dos meses de no ver, aún sellada.
Dentro de ella, podía sentir el chakra de Itachi Uchiha.
Abrió la caja y ahí se encontraba, aún cubierto en sangre y con su ropa en muy mal estado, sus ojos aún vendados. Seguía inconsciente pues para él apenas había pasado un segundo en lugar de dos meses.
Lo sacó de la caja y lo dejó en su tina de baño, porque no se le ocurrió un lugar mejor.
Tomó un kunai con una de sus manos y con su mano libre comenzó a pegarle a Itachi en una de sus mejillas, tratando de hacer que se despertara.
Después de la séptima cachetada, por fin tuvo una respuesta.
Se sobresalto en su lugar y se removió, notando entonces las ataduras en sus extremidades
—Bienvenido de vuelta —le dijo Percy con tono amargo.
—¿Quién eres? —fue lo primero que preguntó él, aquella voz le sonaba a la pelirroja que había visto pero el tono fue más infantil, como si se tratara de una niña.
—Eso no importa —le dijo ella, jugando con el kunai en su mano—. Tu hermano se fue de la aldea con Orochimaru.
Itachi se quedó callado un buen rato.
—¿Por qué debería de importarme?
—Bueno, porque piensa matarte una vez que sea lo suficientemente poderoso.
Itachi volvió a quedarse callado.
—Que lo haga.
Percy no se esperaba esa respuesta.
—¿Piensas que no va a ser capaz de matarte o de verdad quieres que te mate? —le preguntó ella, frunciendo el ceño.
Esta vez, el silencio fue más prolongado y Percy se lo tomó como que no iba responder a eso.
—¿Qué fue lo que me pasó? —preguntó él cuando Percy ya estaba pensando en volver a meterlo a la caja.
—Te di una paliza, eso pasó —dijo ella, recargandose en el borde de la tina—. No te recomiendo que te muevas mucho, tus heridas siguen abiertas.
Y entonces, Itachi sacó sus dos manos detrás de él, sorprendiendo a Percy, ¿cómo había sido capaz de liberarse?
Aunque aquello solo fue el inicio pues lo próximo que supo fue que Itachi ya se había quitado la venda de sus ojos.
¿No se suponía que eso tenía un sello? pensó Percy mientras veía al Uchiha abrir sus ojos para revelar sus ojos negros normales, no su Sharingan.
Se miraron un buen rato, él desde su lugar en la tina y ella cerca de la puerta, en caso de que hubiera una pelea podría tomar a Samehada.
—¿Quieres que crea que una niña me venció? —fue lo primero que preguntó.
—¿Quieres que vuelva a hacerlo? —le preguntó ahora ella, más en guardia que antes.
Itachi entonces le lanzó a sus pies la cuerda que ella había usado para detener sus manos.
Percy lo miró con las cejas arqueadas.
—No planeó pelear contra ti —dijo él mientras le ofrecía sus muñecas—. Solo quería ver tu rostro.
La semidiosa entrecerró los ojos mientras tomaba la cuerda sin apartar su mirada de él, se acercó y comenzó a atar sus manos nuevamente.
—Lo estás haciendo mal —le dijo Itachi, viendo sus movimientos.
—¿Perdón?
Itachi entonces comenzó a explicarle cómo hacer un nudo apropiadamente de manera que no podría liberarse esta vez. Aquello definitivamente entraba en el top 10 de las situaciones más raras que Percy había vivido.
—Ahora me gustaría saber, ¿por qué cuando estuviste libre no tomaste la oportunidad de matarme y escapar? —preguntó ella, de verdad curiosa.
E Itachi se estaba preguntando exactamente lo mismo.
