Buenas sexys lectores, les traigo actualización con una dosis de frustración cortecia de la cuarentena y que me chingue las rodillas, literal.
En fin espero disfruten de este cap que bueno... dejo unas cuantas incógnitas por ahí que resolveremos pronto, a ver que les parece 7u7
Coman bien, lavence las manos y no se agarren su carita preciosa, nos leemos :3
-Ni... Nishikino-sama...- el recuerdo de aquella voz, aguda y susurrante, escapando en un jadeo de aquellos labios rosados y tersos.
Ver aquel rostro ruborizado y con lágrimas en los ojos, por alguna razón la hizo no querer detenerse, seguir provocando que esa voz inocente dejara escapar aquellos ruidos tan lascivos y placenteros, la estaban haciendo ensimismarse.
-Ya no... Por favor, siento que algo viene... Ah, ¡Ah! - la sensación que experimento aquella virgen joven, Maki pudo sentirla provenir en sus paredes aprisionado con vehemencia en sus dedos, así como en las manos aferrándose a su espalda desnuda, clavando sus uñas en su piel y dejando ligeros rastros de sangre...
Aquel cuerpo pequeño y voluptuoso, así como sudoroso bajo ella, luchando por respirar normalmente, visualmente era tan agradable, quería poseerlo una y otra vez, pero también se sintió mal, sintió dolor, pues algo en su interior no se sentía bien con lo que veía.
-Yo quiero complacer a Nishikino-sama también, fui educada para ello... Aunque... Es la primera vez que voy a hacerlo- Las palabras sorpresivas de la joven rubia la tomaron desprevenida, sin embargo, permitió que la joven también la tocará.
Después apareció en ella el recuerdo fresco de la sensación de los tersos labios de la joven entre sus piernas, era agradable y placentero, sin embargo, la vista no la tenía cómoda todavía ¿Por qué a pesar de lo placentero que era no quería mirar?
Entonces tomando un respiro, cerró los ojos, dejando que sus sentidos y su mente volaran, tratando de ambientarse a algo que si deseaba mirar con anhelo. Fue entonces cuando aferró sus manos entre los cabellos de su acompañante, dejando que aquel placer se mezclará con el escenario ideal para ella.
-Ni... Nico-chan...- Susurro aquel nombre.
Recuerdos de un par de horas atrás que azotaban la mente de Maki, la llenaban de culpa, de frustración y dolor.
Sentada a la par de una ventana en aquel lugar, mirando el cielo nocturno lleno de estrellas, sintiéndose de lo peor, sintiendo que su pecho se desmoronaba tras cada minuto que pasaba.
Miró hacia el centro de aquella habitación, ahí entre la oscuridad y la poca luz de la luna, apreciaba el cuerpo desnudo de la menor de las Ayase, quién dormía profundamente. Tan ingenua e indefensa, ajena al sentir de la pelirroja.
Le recordó a su infancia, y el recordar su infancia la llenaba siempre de ira y rencor, eso solo lo desquitaba de dos formas, con sexo o violencia o en su defecto, con ambos combinados, pero no haría daño a esa joven rubia, ahora que era su aprendiz no haría lo mismo que le hicieron a ella.
-Quienes deben cargar con mi ira son ellos y todos los que lleven su asquerosa sangre, todo lo que hayan tocado con esa asquerosa cosa que tienen entre las piernas merece mi odio...- susurro mientras apretaba los puños y retiraba su mirada de la joven. -Es cierto... Ellos...- se levantó de dónde descansaba y recogió sus ropas del suelo, comenzando a colocárselas apresuradamente.
Una vez que estuvo completamente vestida, camino a la salida de aquella habitación y cerró la puerta tras de sí. Al salir pudo notar los rezagos de la fiesta que su padre hizo, con ebrios dormidos por todos lados. Pero eso no era importante, lo que le interesaba ahora mismo era ir a las caballerizas y tomar su espada y un caballo.
Salió del lugar y una vez en las caballerizas comenzó a colocarse protección en su pecho y piernas, dejando de lado la de los brazos y por supuesto y el casco, simplemente se colocó una capa que cubría su cuerpo del frío y una Kasa para cubrir su cabeza. Una vez lista, salió del lugar en busca de algo.
-Tengo a la persona perfecta para comenzar con las lecciones Arisa... Espero no me defraudes- pensó Maki mientras sonreía con malicia, en su mente solo visualizaba a un hombre.
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Aquella mañana, en la casa Nishikino todo estaba en silencio y con una tranquilidad suficiente para darle paz hasta al más ansioso.
En la sala principal donde se llevó a cabo la celebración había gran cantidad de guerreros ebrios y dormidos, incluso los dos señores de las familias, Nishikino y Sonda, quienes bebieron hasta perderse con el resto de los invitados.
Por otra parte, en alguna de las habitaciones donde los heridos descansaban, Eli comenzaba a levantarse con un poco de dificultad. Cuando la rubia se incorporó y miro alrededor, en aquel lugar había 10 futones para el reposo de los heridos, y solo dos estaban ocupados, el de ella y a la cabeza, descansaba cierta peli morada.
Eli se acercó un poco para observar a la líder de Toujou, y está tenía una expresión tranquila mientras dormía, se podía apreciar la paz en ese rostro. Cosa que durante su estancia afuera, había perdido, pues el peligro para ambas era inminente. El agradecimiento que tenía con la mayor era demasiado, pues como prometió, ambas volvieron a casa con vida.
Miró las heridas descubiertas de Nozomi y recordó como Leah Kazuno se había ensañado con la chica para sacarle la verdad, y aun así ella no cedió. Incluso como aún en el estado en el que estaba la protegió de ese ebrio soldado de Kazuno, poniéndose en riesgo de ser abusada... Nadie había hecho algo así por ella, más que Suzuko, pero Suzuko solo era un recuerdo ya; y sin embargo ahí estaba Nozomi, dando todo y más por ella, una líder muy diferente al resto.
Mientras ellos usaban y desechaban a cuánta cortesana tuvieran en frente, Nozomi ni si quiera las tenía. Esa peli morada era educada, respetuosa y amable, claro, llegaba a ser muy abusona en cuanto a las bromas, pero siempre procuraba cuidar de Eli.
Fue entonces cuando Eli comenzó a sentirse atraída por la líder de Toujou, sin pensarlo simplemente los días en que estaba con ella se hacían más brillantes, más alegres, su corazón herido dejaba de dolerle y eso en definitiva tenía un gran valor para Eli.
Cuidadosamente acercó su mano hasta la mejilla de la mayor y la acarició un poco, sintiendo lo tersa que era a pesar del maltrato que recibió, y sobre todo, el calor que emanaba la hacía sentir muy bien.
"-Acaríciame más... Amo tus manos acariciando mi cabello-"
El cálido aliento de Nozomi golpeando contra su oído, el como la hizo estremecer, el recuerdo era tan satisfactorio.
"-Ah... E...Ericchi...-
La voz de la peli morada, aguda y llena de placer aún retumbaba en su memoria, a pesar de la herida en su costado, se permitió darle a la mayor la mejor primera experiencia, después de todo, al ser una Oiran, conocía muy bien el arte del sexo.
"-Ericchi, quiero tocarte también, quiero sentir tu bella y cálida piel-"
Cuando Nozomi comenzó a tocarla, se sintió muy bien al respecto, no era nada comparado a todos esos hombres depravados y repugnantes que compraron una parte de su vida para tener sexo con ella, no. Aquello fue hermoso, fue placentero y sobre todo, la hizo feliz.
Aquellos recuerdos invadieron su cabeza y se avergonzó al pensar en ellos, le conflictuaba que ese sentimiento hacia Nozomi se hiciera más fuerte.
-No puedo negarlo más... Aunque no quise que sucediera, me enamoré de ti...- Susurro mientras aún acariciaba la mejilla de la dormida peli morada.
Se sentía bien dejarlo salir, por alguna razón le dio aún más paz aquello. Con cuidado dejo de acariciar a Nozomi y se puso de pie, su cuerpo necesitaba agua por lo que se fue a buscarla, saliendo de la habitación, no sin antes dedicarle una última mirada a Nozomi y sonreír por lo bajo.
Camino por los pasillos del lugar, todo estaba en completo silencio lo cual la ponía algo inquieta, pues no era normal que aquel lugar estuviera tan silencioso. Miró cuidadosamente mientras su andar era lento y cuando giro hacia el lugar que la llevaba hasta la gran cocina, pudo ver a algunos sujetos del lugar en los pasillos, completamente ebrios y desfallecidos por el alcohol en los pasillos.
-¿Pe... ¿Pero que sucedió aquí? - se preguntó mientras miraba las vasijas vacías en el suelo y a alguno de ellos abrazado a una vasija grande, donde solían servir el sake.
Muchos hombres ebrios en el lugar la comenzaron a impacientar, en este sitio se había llevado a cabo una gran fiesta, y eso solo significaba una cosa para ella...
-Arisa...- dejo salir con cierto terror mientras pensaba en todas las cosas que pudieron suceder en ese lugar tan hostil para una hermosa mujer como lo era su hermana Arisa.
-¿Buscas a tu hermana?- aquella voz la hizo sobresaltar y al mirar la dirección en la que escucho el sonido, se encontró con una de las sirvientas del lugar.
-Disculpa... ¿Sabes dónde está? Y más importante aún ¿Sabes si está bien? - la voz nerviosa de Eli causo que la chica simplemente asintió.
-Claro, ella paso la noche en el baishun de la señorita Nishikino al final del pasillo- Dijo con completa normalidad, contemplando la expresión de sorpresa y terror que aparecieron en Eli. -Claro, para asegurarse que no le pasará nada, Nishikino-san se quedó con ella toda la noche, ahora mismo siguen ahí- finalizo está vez sin mirar a Eli, quién rápidamente abandono a la joven.
Eli se movió lo más rápido que su cuerpo convaleciente le permitía, los pasillos se le hacían casi eternos.
La puerta se abrió estrepitosamente, causando que la chica dormida en esa habitación se sobresaltara y mirara quien había irrumpido de esa forma en el lugar. Los ojos azules de la intrusa se quedaron pasmados al ver la escena; ahí estaba en un futon, completamente desnuda su amada hermana Arisa, pero la heredera de Nishikino... No estaba ahí.
La más joven al encontrar su mirada azul con la de su hermana rápidamente cubrió su desnudes con las sábanas. La irá comenzó a invadir a Eli, esa desgraciada de Nishikino se atrevió a mancillar a su amada hermana y no había podido evitarlo...
-Arisa...- llamo a su hermana quien tenía la vista baja, evitando tener contacto con la de la Ayase mayor.
-Onne-chan... No me mires, por favor...- la voz nerviosa de la menor sonó al fin.
Eli no se hizo esperar y camino apresurada hasta Arisa, tirando de las sábanas para poder ver el cuerpo desnudo de su hermana, al lograrlo pudo ver un par de marcas en el pecho y muslos de la rubia menor, lo cual aumentaron su irá contra Maki y su tristeza por su llamada hermana.
-Arisa...- volvió a llamarla con voz quebrantada y se abrazó a ella dejando que sus lágrimas fluyeran. - Esto es mi culpa... Si te hubiera cuidado, esa bastarda no te habría puesto la mano encima- la menor podía apreciar perfectamente las palabras de Eli llenas de odio y amargura.
Sin previo aviso, Eli dejo de abrazarla y se incorporó en una pose amenazadora. -¿Dónde está? Voy a matarla, voy a apuñalarla hasta que me cansé y a escupir a su maldito cuerpo- dijo llena de ira, a lo que Arisa reacciono por fin.
-¡Onne-chan, por favor basta, ella no hizo nada malo! ¡Yo decidí hacerlo! - Arisa gritó, a su hermana quien se quedó incrédula por lo dicho.
La mayor miro con sorpresa a su hermana quien luchaba por no bajar de nuevo la mirada. Estaba decidida.
-¿Por qué Arisa? Yo siempre me encargue de protegerte, siempre cuide tu corazón y tú cuerpo de todos esos hombres- Eli preguntaba con cierto dolor y decepción a su hermana menor quien aferró de vuelta las sábanas a su cuerpo desnudo.
-Lo siento mucho Onne-chan...- susurro Arisa algo triste -Pero... Lo hecho, hecho está y no me arrepiento- con más decisión encaro a Eli quién pareció sorprendida nuevamente.
-¿No te arrepientes? Que hay de mis sacrificios por ti ¿Eh? ¿Tan poco te importaron? - Eli reprochó, a lo que Arisa hizo una expresión de molestia y de querer llorar.
-No es eso... Yo...- Arisa titubeaba esta vez, por alguna razón no podía hablar como esperaba ante su hermana, incluso comenzó a temblar. Sus ojos estaban por soltar lágrimas y pedirle perdón a su hermana mayor.
-Si de verdad quieres ser fuerte, demuéstralo. Nadie debe hacerte bajar la mirada. Dale valor a tu voluntad-
Eli aún miraba con severidad a la más baja quien nos hizo flaquear su mirada, su determinación debía ser inquebrantable como Maki le había expresado la noche anterior.
-Me importa mucho los sacrificios que hiciste por mí, pero no te das cuenta que también me haces daño. Hermana... Estuviste a punto de morir, dejándome aquí dependiente de ti- por fin se animaba a decir Arisa logrando que Eli le pusiera atención.
-Yo solo quería protegerte...- Eli irrumpió, sin embargo, la más joven no permitió aquello.
-¿Que pasará si yo continuo así y te pierdo? ¡Van a hacerme trizas! Y tú sacrificio también hubiera sido en vano... Onne-chan, quiero ser capaz de protegerme...- dijo mientras se acercaba a Eli y tomaba su mano entre las suyas, cosa que Eli permitió. -... Y también quiero ser capaz de protegerte a ti... Por eso, decidí cambiar algo valioso, por algo igual de valioso-
-Pero...- Eli trato de decir algo más, pero Arisa se mantuvo firme.
-Mi virginidad no iba a protegerme y a ti tampoco, pero esto... Esto lo hará, cambie eso y ahora soy su discípulo... y me esforzaré por qué mis nuevas enseñanzas y mi voluntad sean capaces de protegernos a ambas, lucharé por qué así sea- Arisa no espero a que Eli respondiera, simplemente soltó la mano de su amada hermana paso de largo de ella, tomando sus ropas y cargándolas consigo. -Es momento de hacer las cosas por mi cuenta o nunca creceré... lo siento onne-chan- finalizo la joven rubia y aun cubriéndose con aquella sábana y cargando sus ropas, salió de la habitación.
Eli se quedó ahí de pie, mirando el lugar por el que su hermana se había marchado, estaba triste, estaba frustrada y enfadada, a pesar de lo mucho que intento protegerla, no pudo hacerlo y como Arisa le hizo ver, tenía razón estaba perjudicándola. El día que ella faltara ¿Que haría su hermana?
-No puedo hacer nada por Arisa... Pero al menos, quiero estar ahí para ella- susurro Eli. La rusa entonces empuño su mano contra su pecho y dejo que por fin aquellas lágrimas de frustración salieran de sus ojos.
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-Estoy cansada, no hemos parado en toda la noche- la voz de Chika sonó nuevamente entre el silencio del bosque, solo provoco que Kanan frunciera un poco el ceño.
-Te oí la primera vez, la segunda y la tercera...- le contesto Kanan con algo de fastidio.
Tras la orden de Dia, partieron en busca de Ruby y no habían encontrado señales de ella, eso preocupaba a Kanan pues recordando la amenaza de Día, se sentía sumamente presionada por todos los posibles escenarios.
No quería que los planes de ella y sus aliadas se vieran arruinados si fallaba, y luego estaba la incomodidad que sentía al tener a Mari tan cerca...
"-Vamos, no debes parar de buscar... No puedes dejar que todo se venga abajo por un estúpido capricho de Dia-" pensó para sí misma mientras mantenía la vista al frente e intentaba ignoras todos esos pensamientos.
Mari también había permanecido en silencio gran parte del camino, hasta el momento en que había vuelto a amanecer no había pronunciado palabra alguna. Su mente no dejaba de dar vueltas en la situación, Kanan le había dicho que la quería, pero aún no estaba todo claro, aún no le dijo el por qué la había abandonado, por qué el rencor a Día, si se supone que eran amigas de la infancia... ¿Qué pudo darle origen a todo?
¿Por qué Kanan nunca se despidió de ella? Solo había recibido la noticia por parte de Día y nunca volvió a saber de Kanan, al menos hasta que escucho de la perdida de la heredera de Sonoda, y que había sido Kanan quien le había arrebatado la vida, y más adelante escucho de los líderes que Kanan había tomado el puesto como líder de Matsura, realmente Mari se sintió muy feliz al saber que ella estaba bien, pero el haber asesinado a alguien tan importante para las tres familias como lo fue Suzuko Sonoda, había sido grave, entonces en ese momento Mari supo que, a pesar de saber que ella estaba bien y había cumplido con su meta de ser una líder para su familia, jamás podría verla de nuevo, pues su agresión le había regalado de enemigos a las tres familias...
Y luego un día, de repente aparecía para rendirse y unirse a la causa, provocando desconciertos a los Nishikino, a los Sonoda y Toujou, a Día y por supuesto, a ella...
Por más que la rubia pensaba, no lograba conectar con algún recuerdo que le diera un indicio, y eso la ponía incómoda, por ende, tampoco prestaba atención a su alrededor.
No pasó mucho tiempo para que Chika las llamará, ambas chicas prestaron atención a la peli naranja que señalaba un sitio entre los árboles y el bambú.
-Escucho un caballo pastando- dijo La menor, pidiendo con una seña que no hicieran ruido.
Efectivamente, se escuchaba el tenue sonido de un caballo pastando y moviéndose un poco. Kanan decidió bajar a investigar un poco, pidiendo a las otras dos chicas que se quedarán ahí para resguardarse.
La peli azul comenzó a adentrarse sigilosamente, podía apreciar a la distancia al animal que producía aquel ruido, ese caballo gris era inconfundible, pues era el caballo de la menor de las Kurosawa.
El cuerpo de Kanan experimento un alivio profundo, pues si aquel caballo estaba ahí, eso quería decir que la su objetivo también estaba ahí o cerca. Entonces Kanan decidió ir a investigar.
Con sigilo comenzó a acercarse, notando una pequeña fogata y un pez empalado, asándose en las cercanías de esa fogata, y también noto una pequeña cueva, donde seguramente estaría resguardándose Ruby.
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Leah permanecía sentada, haciendo un nudo a la manga de su hakama, donde su brazo ya no existía más. Estaba en espera de la Kurosawa pelirroja que le prometió ir a buscar algunas provisiones antes de dejarla ahí resguardada.
Pensaba en cómo se las arreglaría para llevar a cabo su idea, pues era muy fácil pensar en mezclarse con los Nishikino, pero era totalmente otro asunto lograr la gran hazaña de matar a Maki, aquella infeliz que amputo su brazo.
-Si pudiera arreglármelas para ocultar mi rostro, seguro podría acercarme, quizá... Algo así como una máscara y también algo que ayude a ocultar mi color de cabello...- pensaba mientras lograba por fin terminar aquel nudo, no fue hasta que escucho pasos acercarse que se puso alerta.
Por un momento pensó que se trataría de Ruby, sin embargo, escucho el pesado sonido de aquellos pasos acompañado del chasqueante sonar del metal de una armadura, por lo que definitivamente, ese invasor no era Ruby.
Rápidamente, aguantando el agudo dolor en su costado, se comenzó a mover hacia atrás, cerca de una pila de rocas que formaban un gran hoyo en el que podría ocultarse.
Con dificultad logro meterse ahí y esconderse exitosamente. Miró cuidadosamente, percatando sé que aquella invasora era nada más y nada menos que Kanan Matsura, líder de los Matsura.
"-Matsura... ¿Que hace alguien como ella aquí?-" se preguntó con mucha sorpresa.
Kanan pareció escuchar algo en el interior de aquella cueva, no estaba segura si se trataría de Ruby por lo que entró alerta con su catana desenvainada en mano. Pero en aquel lugar solo parecía haber un par de harapos tirados, manchados de sangre.
-Ka... Kanan-chan...- aquella dulce y asustada voz la hizo sobresaltara y al mirar en la entrada de aquella cueva, pudo ver a quien tanto había buscado.
-¡Ruby! Por fin te encontré- la mayor dejo soltar un suspiro seguido de una sonrisa al ver a la pelirroja ahí completa y sin heridas.
Leah escucho como ahora Kanan había descubierto a Ruby y se imaginó lo peor, por una parte, dejaría que Kanan matara a la menor de las Kurosawa, pero, por otra parte, si dejaba las cosas así, perdería su oportunidad de acercarse a los aposentos de las tres familias, no dejaría que eso pasara, así que, con su única mano, tomo una piedra filosa y sigilosa intento salir de aquel hoyo y atacar a Kanan.
Por su parte Ruby entro en mucho pánico, pues nunca espero ver a alguien ahí, y peor aún, a una aliada que fácilmente podría descubrir a Leah ahí, pero a juzgar por la expresión de la mayor, parecía no haber visto a Leah, seguro está se había escondido.
-¿Cómo es que tú...?- Ruby trataba de asegurarse de que Kanan no hubiera visto a Leah en aquel lugar.
-Dia me envió a buscarte, en cuanto llegó del enfrentamiento contra Kazuno... Así que, ahora que te encontré, debemos salir de aquí- Kanan le explicaba a la menor quien simplemente asintió.
Leah estaba sorprendida, por un momento pensó que Kanan atacaría a Ruby pero, tal parecía que Matsura se había unido a la causa de las tres familias, nunca espero que algo como eso sucediera.
Leah entonces volvería a su escondite, sin embargo, al moverse tiro una piedra, haciendo un tenue ruido que alertó de nuevo a Kanan.
-¿Escuchaste eso? Viene del interior- Kanan puso firme su Katana y comenzó a andar de nuevo dándole la espalda a Ruby quien volvió a alarmarse.
Su cuerpo temblaba y cubría con temor el área de su boca y nariz, como si el sonido de su respiración pudiera delatarla. Y sin previo aviso vio a la joven Matsura muy de cerca, se quedó helada y dejo de respirar en ese momento, si Kanan se giraba en su dirección, sería inevitable que la viera.
Algo sobresalto a Kanan, pues entre la oscuridad miro dos murciélagos revolotear y meterse en un hueco más profundo, la mayor atribuyó el sonido anterior a aquellos animales y para suerte de Kazuno y Kurosawa, Kanan retrocedió volviendo con Ruby.
-¿Estuviste quedándote aquí desde ayer? Me alegra que no tuvieras problemas con animales y estés bien- La mayor dijo eso a Ruby quién simplemente asintió.
-No me siento muy bien realmente, así que irnos lo antes posible me vendría bien- Ruby dijo a la líder de Matsura quién simplemente asintió.
Kanan entonces salió de aquella cueva y volvió a guardar su catana, miro alrededor, notando que Ruby tenía incluso una carreta con un par de plantas comestibles y un par de peces que seguro habría atrapado para comer aquel día.
-Trata de poner todo lo que quieras llevarte en esa carreta, traeré otro caballo para dejar descansar al tuyo, ya vuelvo- Kanan dijo sin mucho interés y le dio la espalda a Ruby, dirigiéndose a dónde Mari y Chika la esperaban.
Ruby entonces una vez que vio lejos a Kanan se apresuró hasta su carreta y tomo las plantas comestibles, así como los peces que atrapó, los envolvió en una tela y se apresuró al interior de aquella cueva, donde en voz baja hablo.
-Leah-san, dejaré todo esto por aquí, tendrás comida por al menos tres días más, no salgas hasta que nos hayamos marchado- Ruby decía mientras dejaba a la vista de Leah aquello. Se apresuró a correr de vuelta a la carreta y tomar la capa que utilizo para salir y volver donde Leah. - Me aseguraré de venir en tres días a dejarte más provisiones... Espero tener también un mejor lugar para que te ocultes... Nos vemos- dicho eso, Ruby se apresuró a salir de nueva cuenta y cubriendo con la última manta que le quedaba su carreta, dejo todo listo para marcharse.
Justo a tiempo, Kanan caminaba de regreso y a su lado venía una peli naranja con su caballo. Ruby simplemente las dirigió hacia donde estaba su carreta y entre las tres la colocaron al caballo de Chika. Una vez que lo lograron colocarla, Ruby subió a su propio caballo y comenzó a andar seguida de Kanan y la joven Takami.
Ruby echó una última mirada hacia aquella cueva, esperaba que Leah estuviera bien.
Leah escucho el andar de los caballos cada vez más lejos, por lo que cuando dejó de oírlos, entonces salió por fin de su escondite, lo primero que vio fue todo lo que la menor de las Kurosawa dejó para ella, plantas para sus heridas, algunas más para comer, así como un par de peces, una vasija con agua y una capa para abrigarse.
"-¿Por qué?... ¿Por qué ella hace todo esto por mí?...- pensó mientras miraba en especial aquella capa y la tomaba en su mano, era tan cálida y olía a Ruby, cosa que por alguna razón, la hizo sentir bien.
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El pueblo de Koizumi era pacífico, era un pueblo lleno de gente trabajadora y que tenía una buena vida, libre de muchas preocupaciones, pues aparte de ser proveedores, eran aliados de las 3 familias, lo que les daba protección. Por ello, la mayoría de sus habitantes, trabajaban y andaban sin temor alguno, siguiendo las instrucciones de la heredera, Koizumi Hanayo.
Aquella mañana Hanayo no estaba sola, pues venía en compañía de su fiel amiga e interés romántico, Hoshizora Rin, quién servía fielmente a la familia desde muy pequeña. Aquella mañana estaban acompañadas de alguien más, está era la aliada secreta de Hanayo, Yazawa Nico.
-Esta mañana llegó una nueva carga de nuestros herreros, se encargaron de reparar las armaduras del último enfrentamiento nya- explicaba Rin a Hanayo y Nico quienes prestaban toda su atención. - encargué que apartaran una de las más dañadas para visualizar los daños y ajustar algunas mejorías nya- seguía explicando y les enseñaba la dañada armadura para que ambas herederas la analizarán un poco.
-Estos daños son débiles para compararlos con una catana, pero superiores a un arma corta o flechas...- decía Hanayo mirando detenidamente, posteriormente pasó su mirada hacia Nico.
-Es cierto, también parece haber lesiones simultáneas, lo que un arma pesada como una catana no puede lograr- hablo la pelinegra, en su mente paso el tipo de arma que usaba Leah Kazuno, y los daños coincidían... -Probablemente estén haciendo uso de Naginatas, lo cual les da una ventaja a distancia, quizá eso tuvo que ver con el hecho de que pudieran repeler a las tres familias- finalizaba Nico su análisis y pronto miro a Hanayo.
-¿Que sugieres?- pregunto la castaña de ojos púrpuras a lo que la pelinegra pensó un momento.
-Sabemos que usan Naginatas y las partes susceptibles de las armaduras, así que esta información le vendría bien a Kazuno. Una carta anónima como la última vez sería lo más adecuado- explicaba Nico a lo que Hanayo asintió.
-Bien, le pediré a alguien de confianza entregarla- confirmo la acción Hanayo - Ahora me gustaría que nos acompañará al doujo del maestro Kujo, puede que te interese conversar con él- Hanayo le decía a Nico quien asintió.
-¿Quién es el?- pregunto curiosa, y la castaña comenzó a caminar pidiendo que la siguiera.
-Es una inminencia en el combate cuerpo a cuerpo, se estableció aquí hace 6 meses, para enseñar a mis hombres... El está a favor del derroque de las tres familias y está muy dispuesto a ayudar- explicaba Hanayo.
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Un gran hombre de cuerpo fornido y cabello largo y rubio permanecía sentado al frente de su doujo, había una gran reunión en el amplio jardín de sus aposentos, y varios de sus discípulos formaban un círculo, todos ellos meditando.
Afuera de aquellas paredes había un intruso, aquel intruso de larga capa y Kasa merodeaba disimuladamente en su caballo, buscando un punto adecuado para cumplir su cometido.
"-No hay forma de entrar... Supongo que tendré que hacer salir a esa basura de su nido de ratas-"
Tras pensar aquello, aquel intruso busco alrededor, encontrándose con una de las grandes antorchas que calentaban el lugar, ya sabía lo que haría, por lo que apagó el fuego en una de ellas y la cargó para que con toda la fuerza posible logrará arrojarla del otro lado del muro, logrando manchar en el proceso el tejado de aquel doujo y una vez que cayó, arrojó una antorcha encendida, logrando que aquel aceite comenzará un furioso fuego.
Los hombres en el interior del lugar se alarmaron al escuchar el ruido, incluido aquel hombre líder del doujo.
-Kujo-sama el doujo- señaló uno de los hombres a lo que el rubio rápidamente se puso de pie e intento ir hacia su amado doujo, sin embargo, el fuero estaba arrasando de una forma feroz.
-¡Padre, olvídate del doujo! Hay que salir- un joven rubio tiraba del brazo de su padre que con gran pesar abandono el sitio.
Aquel que provocó el fuego estaba observando en su caballo detenidamente como todos salían de aquel lugar, hasta que por fin vio a aquel rubio salir junto a un muchacho similar a él, entonces actuó, haciendo andar a su caballo de inmediato.
El alboroto hizo inevitable para aquel hombre ver a su atacante, que en un hábil movimiento lanzo una cuerda contra él, logrando atraparlo del cuello y comenzó a ser arrastrado por su atacante en caballo.
-¡Padre!- exclamó el joven al ver a su padre ser arrastrado por un jinete de melena roja.
Hanayo caminaba tranquilamente junto con Nico cuando miraron el humo del doujo incendiándose y el estruendo que tenía un alboroto entre la gente, y más aún a un jinete arrastrando al hombre que buscaban ambas.
-¡Maestro Kujo!- Hanayo exclamó asustada al ver aquella escena.
Pudo notar como el jinete daba la vuelta y hacía volver al hombre en dirección donde estaba Hanayo y Nico que se quedaron alertas a cualquier cosa.
El hombre dejo de ser arrastrado y trataba de tomar aire con dificultad, el jinete bajo de un salto de aquel caballo negro y se acercó a ambas chicas.
-Es tan curioso verte aquí con Hanayo... Nico-chan- dicho eso, Nico sintió como su corazón se comenzó a acelerar, ahora sabía de quién se trataba.
Enseguida llegaron los seguidores de Kujo y rodearon a aquel jinete que simplemente les sonrió, pues su boca era lo único que tenían a la vista gracias al Kasa.
-Tu, maldito infeliz, pagarás por lo que le has hecho a nuestro doujo y a mi padre, el señor Kujo- el joven rubio de aproximadamente 16 años se ponía en guardia a lo que el jinete simplemente rio.
-¿Kujo? ¿Tu padre? Interesante, tengo doble premio aquí...- dijo soltando una risa llena de burla y saña.
El joven sin esperar más insolencias atacó al jinete quien rápidamente respondió, cubriéndose de los golpes bastante fuertes del chico. Era una pelea limpia cuerpo a cuerpo. El chico soltaba sus mejores golpes, sin embargo, aquel atacante los esquivaba o los repelía de una forma increíble. Llegó un punto donde el chico comenzó a tener problemas siendo derribado por su rival.
-Inútil estúpido... Yo soy la alumna número uno de Blois, el saco de mierda que tienes como padre...- dicho aquello, el joven palideció, ahora sabía quién era ella y el peligro en el que estaban.
El joven en un desesperado intento de derribar a la chica, tomo un puño de tierra y lo arrojó contra el rostro de aquel jinete que lo recibió desprevenida, dando en su rostro y entrando en sus ojos.
-¡Agh!...maldito- alcanzo a exclamar aquel jinete.
El chico aprovecho la distracción para sacar de su cintura un pequeño cuchillo, dispuesto a apuñalar a su oponente. Sin embargo, una inesperada flecha llegó hasta su mano y se clavó en ella haciendo que el joven soltara un grito de dolor.
-Nico-chan...- dijo con sorpresa Hanayo, viendo como Nico había sido la autora del ataque con esa flecha que había protegido a Maki. -¿Po...por qué?- preguntó, sin embargo la pelinegra no dijo nada y comenzó a andar hasta Maki.
-¿Eres el hijo de un maestro? Para mí eres un cobarde...- dijo la pelinegra al joven rubio que sujetaba adolorido su mano.
-Ma...¡Mátenla! ¡Rápido!- el hombre rubio que se hacía llamar Kujo ordenó a sus hombres.
El resto de seguidores estaban dispuestos a seguir la orden de su señor y atacar al jinete que aún tallaba su rostro, quitando los restos de tierra, sin embargo, Nico se puso a la defensiva, haciendo que ellos se detuvieran un momento.
-Yazawa-sama, por favor... No interfiera, está basura a manchado el honor del doujo Kujo- uno de los seguidores pidió a Nico quien simplemente le dedico una mirada seria al hombre.
-No deberías de dirigirte así a la persona que puede extinguirte a ti y a todo este pueblo con solo chasquear los dedos- dicho eso Nico miro a Hanayo, como pidiéndole apoyo.
Hanayo no entendió del todo hasta que el jinete retiro el Kasa de su cabeza, dejando a la vista de quién se trataba.
-¿Maki-chan?- exclamó con sorpresa, ahora entendía por qué Nico actuaba así, y por ende, debía hacer lo mismo.
-Kujo... Que nombre más ridículo elegiste para ocultarte de mí... Blois- Maki dijo al hombre que había arrastrado con su caballo y el hombre simplemente se quedó impactado. -¿Te asustaste de lo que le pasó a Tsuchimiya e Isayama? O ¿Temías que te hiciera pedazos como a los bastardos de Funami y Furitani?... ¿Dónde está el poderoso Blois que me atormentaba todos los días? - Maki le decía al hombre que se notaba nervioso.
-Tu, no eres más que una puta y loca, falta del amor de su madre- dijo el hombre a lo que la sonrisa de Maki se borró de su rostro y se vio bastante sombría.
-Hanayo, tengo asuntos pendientes con esta basura, tiene huyendo de su culpa 6 meses y además, te engaño haciéndose pasar por un maestro de renombre de otro lugar, este hombre es Kazuya Blois, antiguo miembro de las doce rosas... Me lo llevaré ahora mismo, antes de que siga manchando el honor de tus guerreros- Maki decía aquello a la líder de ese lugar que no entendía que pasaba, miro a Nico quien simplemente negó, nada se podía hacer.
-Eres libre de llevarte a quien el honor de mis guerreros a manchado con mentiras...- dijo sin más, dejando ir con gran pesar al hombre en manos de Maki.
Maki simplemente se acercó triunfante al hombre y lo amordazo de las manos y pies, dejándolo inmóvil, después miro al joven hijo de aquel hombre y le sonrió -Tú... Tú también vienes- dicho aquello el joven fue derribado para ser amordazado.
-¡No, él es inocente!- exclamó el hombre viendo como su único hijo quera llevado a su lado, después pues de ser amordazado.
-¿Conoces la palabra inocencia?- Maki le susurro de cerca y después comenzó a reírse. -Ah sí, la conoces, disfrutaste aplastar la inocencia de una niña que compartía edad con tu hijo... ¿Fue divertido? ¿Valió la pena Blois?- decía aquello al hombre que parecía desesperado por la vida de su hijo.
-Si lo dejas libre... Te diré que le pasó a tu madre- dijo el hombre, pero Maki no escucharía, por el contrario, sólo soltó un golpe al hombre con el mango de su catana, haciéndolo perder el conocimiento.
-No hables de mi madre... Bastardo- dicho aquello, termino por subir a ambos hombres rubios a una carreta prestada de Koizumi y se dispuso a marcharse.
-Pagare los daños Hanayo, y gracias por permitirme este dulce grado de venganza- le sonrió con una expresión fría y desagradable a la mencionada que simplemente apretó los puños. Sin embargo, Nico noto como la sonrisa desapareció de la pelirroja en cuanto miro al frente... Ahí estaba el dolor de aquella chica, reflejado en su rostro y sus vacíos ojos.
-Maki... Cuídate mucho...- dijo Nico a la pelirroja, que simplemente la miro de reojo con seriedad.
-Y tu... Asegúrate de volver ¿Si? - respondió Maki con tono triste, cosa que causó en Nico una sensación de dolor en su pecho.
Sin decir más, Maki comenzó a irse con aquellos hombres a su merced, Hanayo no estaba segura que les esperaría, pero seguro sería ruin y cruel.
-Lo siento Hanayo...-Nico le susurro a la castaña quien se sintió algo enfadada con la mayor por defender a Maki. -Sabes que no teníamos opción... Además... Ese maldito se merece lo que le va a suceder, créeme- dicho esto, Hanayo entro ahora en duda.
-Acaso tú... ¿Sabes que le hizo ese hombre? - pregunto Hanayo a la pelinegra quien simplemente asintió.
-Ese hombre junto a otros la convirtieron en lo que es hoy... Ellos son la causa de que Koizumi, Yazawa y el resto vayan a sufrir en las manos de ella...- dijo Nico mientras se disponía a marcharse también.
Hanayo acepto las palabras de Nico, pues a pesar de lo ocurrido confiaba en ella, en qué las guiaría hasta la victoria, sin importar todas las facetas que tuvieran que fingir para lograrlo, así que simplemente volvió a sus aposentos a preparar la carta para Kazuno, aquella que daría información útil para ellos.
Por su parte, Nico alcanzo a Maki, cabalgando atrás de aquella carreta donde padre e hijo iban para esperar un final terrible. Pero eso no le importaba, pues su mente volvió a aquella expresión afligida, a su charla de unos días atrás y en el cómo se había sentido.
Era obvio e inevitable, ¿Por qué había comenzado a sentir aquello por su enemiga? Siempre vio en ella a un ser repugnante y sin escrúpulos... Aún lo pensaba, pero también vio más allá de eso y se arrepintió de hacerlo, pues ahora estaba en esa situación lamentable para ella, se había enamorado de la persona que más odiaba en la tierra...
-Ah~ que cruel mundo en el que vivimos tu y yo...- susurro tenuemente bajando la cabeza, sintiendo como un par de lágrimas resbalaban por sus mejillas.
Estoy esperando, siempre estoy esperando
esas palabras errantes
Confirmo dentro del viento que la calidez en mi corazón no desaparezca
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Suena datte datte aa mujou instrumental osi osi, ejem... muchas gracias por leer, espero lo disfrutaran.
Paso con la respuesta a los reviews x3
Love live: me alegro mucho que te parezca una historia buena, me seguiré esforzando por que lo siga siendo y te siga gustando, muchas gracias por leer y comentar, aprecio mucho tu opinión 3
MakiNishikino86: Ufff es una situación complicada para estas dos, una puede sentirse libre de amar a la otra, a pesar del rechazo y la otra no debe permitirse amarla, ya veremos que sucede. Muchas gracias por leer y comentar, siempre me anima mucho leer sus opiniones 3
SilentDrago: Ya está decidido que el corazón de Hanamaru es para Dia, de eso ya no hay duda, su historia seguirá avanzando. Por otro lado, con Ruby y Leah hay varios altibajos, pues aquella ingenuidad por parte de Ruby no puede ser del todo mala.
Y bueno, ya vimos que Eli no lo tomo muy bien, pero debe dejar crecer a Arisa, debe dejarla ir.
Descuida no me causa molestia que veas esos detalles, al contrario, me ayuda a investigar más para no seguir cometiéndolos, gracias xD (jajaja me reí con lo de "Al menos alguien tiene mano")
En fin, muchas gracias por comentar, siempre me alegra leer tus opiniones 3
Nicocchi17: Siempre se aprovechan del más amable, experiencia propia :'v y bueno, ya casi vemos el resultado que tendrá DiaMaru, así que sigue esperándolo con ansias que ya se aproxima y también un gran avance para Kanan y Mari.
Nico celosa ufff xD Muchas gracias por comentar siempre, me hace sentir muy bien saber tu opinión 3
Yui Funami Sonoda: pos si lo hizo xD ah lamento no haber dado mucho de esa pareja, pero era necesario el cambio y bueno, inicie esto hace un par de años cuando no tenía ni idea de qué onda con los ships de Aqours, sorry xD en fin muchas gracias por comentar, me hace feliz poder leer comentarios como el tuyo 3
Nos leemos en el siguiente cap, banzai!
