Los personajes de naruto son de Masashi Kishimoto y la historia es de Anisa Gjikdhima, NADA de lo que hay aquí es, algo que NO me pertenece
CAPÍTULO 25
Cuando aterrizamos en el aeropuerto de Barajas, Rodrigo alquila un coche. No hemos vuelto a hablar. Yo no tengo nada que decir, estoy distraída e intentando buscar una solución a esta locura. Desde que estamos aquí, Rodrigo mira a su alrededor compulsivamente y usa continuamente el teléfono. Escribe mensajes sin cesar, probablemente estará informando a Liam de nuestros movimientos.
—No tiene sentido preguntarte si conoces mi dirección. —Comento subiendo al coche. Sonríe burlón. —Calle Rafael Herrero. —Responde. Obviamente sabe dónde vivo. Configura el navegador mientras su teléfono suena continuamente. Resopla llevándoselo a la oreja y responde.
—¿Da? —Pregunta. Escucha al interlocutor.
—¡Eto sve v poryadke! —Exclama. Le ha dicho que todo va bien. La expresión de Rodrigo cambia, frunce el ceño mientras mira hacia adelante.
—Eto ne bylo v planakh. ¿Qué no estaba programado? Se acabó. Están hablando de mi persona, no pueden decidir por mí. En un ataque de histeria le quito el teléfono a Rodrigo.
—Escucha, Liam, ya sé que quieres tenerme a salvo, pero no puedes decidir sobre mi vida. Ya casi he llegado a casa y quisiera que no me siguiera. Al otro lado no responde nadie, silencio. Trato de mirar la pantalla, pero en ese momento Rodrigo me quita el teléfono de la mano despotricando.
—¡No lo vuelvas a hacer! —Grita mientras comprueba si la llamada todavía sigue activada. Acelera adelantando a los coches irresponsablemente. ¿Por qué de repente tiene prisa? No lo entiendo. Tal vez estamos en peligro y no quiere alarmarme. No me parece el tipo que se preocupa por los demás. Sigo sospechando por qué hace todo esto. De acuerdo, es su trabajo y probablemente le pagarán generosamente. Parece no tener miedo de Sasuke, lo cual es extraño. ¿Quién está realmente detrás? —
¿Me explicas qué está pasando? —Intento preguntar manteniendo la calma. —Estúpida muchacha… —Murmura irritado sin mirarme.
Ya estamos, otra vez esa palabra. Maldito estúpido. Podría seguir con esta discusión, pero no creo que sirva para mucho. Está enfadado y lo mejor es estar en silencio. Quisiera liberarme de él lo antes posible. Cuando llegamos ante mi casa, aparca el coche y yo suspiro mientras observo la puerta verde agua. CASA.
Me he alejado de él y he decidido volver a mi tierra. ¿Pero cómo puedo saber qué decisión tomar?, ¿soy feliz? No, para nada, aunque debería. He esperado y deseado este momento. Apoyo la mano en la manilla, pero no consigo abrirla. Tengo que bajar, abrazar a mi padre y acabar con todo esto.
Mi cuerpo no reacciona, estoy paralizada. Nunca he sido una buena mentirosa y mi padre no se creerá la historia de las vacaciones. Cuando me vea en compañía de Rodrigo será todavía peor. Un hombre desconocido acompaña a su hija por Europa. No se lo creerá.
—¡Sigue el plan y no hagas tonterías! —Advierte. Su tono es intimidante y es precisamente esta actitud la que me hace reaccionar. Abro la puerta y salgo porque no tengo alternativas. Entraré en casa, en presencia de Rodrigo, diré todo lo que él quiera y cuando esté sola con mi padre, le contaré toda la verdad. Bueno, no toda.
No le puedo decir que me he enamorado de mi secuestrador, que hubo un periodo en el que era feliz y que además estaba embarazada de un niño que ya no está en mi vientre. Se me crea un nudo en la garganta, me entran ganas de llorar solo con pensarlo, pero logro resistir. Tengo que ser fuerte. Después de todo, tengo solo que interpretar un papel una vez más. Todo inició así: una provocación, una actuación.
Actúe de un modo que no era proprio de mí provocando al hombre equivocado y desde ese momento mi vida no existe. Mientras avanzo hacia casa las imágenes de Sasuke y yo juntos se vuelven más nítidas. Él me mira con curiosidad, yo con descaro. Nuestro primer encuentro fue algo fuera de lo normal. Sabía que estaba mal, y sin embargo, no resistí a la tentación. Nunca hubiera imaginado que mi corazón le perteneciera.
Esta es la verdad, pero él nunca la sabrá. Me enamoré de él desde el primer momento, sin embargo, intenté convencerme a mí misma de que era imposible. Mis dedos rozan el timbre, y una vez más, vacilo. ¿Qué me sucede? debería ser feliz y desear volver a ser lo que era antes de conocerlo. Enfadada conmigo misma me armo de valor y llamo. Ya está. Él ya no existe, tengo que asimilarlo. Cada paso que realizo para retomar mi vida es como una herida
abierta en el corazón. Me alejo cada vez más de él y el dolor en el pecho aumenta. Un abismo que no se cierra. La puerta se abre de sopetón mostrando la figura de mi padre. Me mira con una mezcla de rabia y alivio. Tendré que dar muchas explicaciones, no será fácil.
—¡Sakura!, ¡has vuelto! Parece cansado y sé que yo soy la causa. Primero mi madre, después yo. Pensará que soy idéntica a ella y eso no me gusta en absoluto. Nunca seré como ella. Me tiro a sus brazos y escondo mi rostro en su cuello. Perfume de hogar.
—¡Soy muy feliz de verte, papá! —Susurro tratando de contener las lágrimas. No puedo llorar, se alarmaría.
—¡No sabes lo que te he echado de menos, cariño mío! —Suspira profundamente. —Te marchaste sin decir nada. —Continúa. Me aprieta y mi corazón se rompe en mil pedazos. Habrá pasado meses infernales pensando que su hija era una desconsiderada. Será difícil decirle la verdad y sinceramente estoy considerando la idea de no decir nada. La tos de Rodrigo interrumpe nuestro momento. Ha llegado la hora de actuar…
Una vez más. Me suelta y estudia al hombre situado a mis espaldas. Observo como su mandíbula se contrae y me doy cuenta de que debo intervenir, de lo contrario, conociendo a mi padre, se volverá loco.
—Papa, él es Rodrigo… Un amigo. —Digo. Espero librarme de él lo antes posible y contar a mi padre lo que ha sucedido realmente. Rodrigo se acerca con una sonrisa falsa y le extiende la mano.
—Es un placer conocerle, señor. Su hija me ha hablado todo el tiempo de usted. —Miente. Tengo que reconocer que es un óptimo actor, de verdad muy bueno.
—Un amigo… —Repite mi padre volviéndose hacia mí. Me mira sospechoso y tiene toda la razón.
—¡Solo un amigo! —Especifico apoyando la cabeza sobre su hombro mientras tiene todavía en su mano la de Rodrigo. No está convencido, me conoce demasiado bien. Antes de que decida complicar la situación decido jugar con astucia y esperar a que mi padre comprenda la situación.
—Conocí a Rodrigo en el gimnasio, nos hicimos buenos amigos desde el principio. En nuestras interminables conversaciones descubrí que quería visitar Europa. Lo siento por mi comportamiento, pero ambos sabemos que no
me habrías dejado, así que decidí salir con él. Intenté avisarte, incluso llamé a mamá, pero ya sabes cómo es, siempre ilocalizable. Solo él puede saber que nunca he pisado un gimnasio porque soy demasiado vaga. Por no hablar de mi madre que no la veo desde pequeña. Estoy sudando frío. Por favor, papá, no muestres asombro por mis palabras, porque de lo contrario, estamos acabados. Me sorprende cuando me rodea con sus brazos fuertemente.
—¡Lo importante es que has vuelto a casa! —Exclama con la mirada puesta en Rodrigo. —Y en cuanto a ti, muchacho, gracias por haber cuidado de ella. Si no te molesta, quisiera recuperar el tiempo perdido con mi hija. Se está deshaciendo de él rápidamente, pero sin alterarse. Muy bien, papá, tiene que parecer todo normal.
—Paso mañana a buscarte, Sakura. Hasta mañana, señor. —Rodrigo se pone las gafas de sol y se marcha con desenfado. Muy tranquilamente me deja entrar en casa y, una vez cerrada la puerta con llave, se vuelve hacia mí con la expresión de quien pretende muchas explicaciones.
—¿En qué lío te has metido, Sakura? —Pregunta furioso. Restriego las manos entre ellas y voy hacia el sofá. —Siéntate porque es una larga historia. —Encuentro el coraje de decir. Se acomoda junto a mí y se pasa la mano por la cara alterado
. —¿Quién es ese tipo? —Pregunta. —El último mono. No es él mi problema más gordo. —Explico. En sus ojos veo preocupación, rabia. —Todo comenzó la noche de mi cumpleaños. Conocí a un hombre…
—No consigo hablar, se me forma un nudo en la garganta. —Continúa, no te detengas hasta que no hayas contado todo. ¿Digo que me ha secuestrado o no? En cuanto diga la palabra "secuestro", querrá llevarme a la comisaría y se desencadenará el caos. Mi padre no imagina lo que significa ponerse en contra de Sasuke Volkov. Por no hablar luego de Vladan Kensko. Cuando la noticia se difunda, sabrá que he vuelto a casa y para vengarse de Sasuke, vendrá a buscarme, como dijo Rodrigo. ¿Y si miento valdría para algo?
Protegería a todos, incluida a mí misma. El hecho es que no podré estar aquí, tendré que marcharme. No sé cuánto tiempo tengo a disposición antes de que Alex aparezca. Probablemente no sabe lo que estoy haciendo, podría estar ahora mismo con la policía. Quiero mucho a mi padre, pero por el bien de todos debo mentir. Cierro los ojos y digo lo que es mejor
para todos. —Conocí a un hombre del que me enamoré. Fui con él a su país, pero allí me di cuenta que no podía formar parte de su mundo y decidí volver a casa. Silencio. Me mira, me examina y se levanta. Coge la botella de brandy, llena un vaso hasta arriba y lo bebe de un trago.
—¿Crees que soy estúpido, Sakura? Se ve que estás mintiendo, ¡no finjas conmigo y dime la verdad, por el amor de Dios! —Grita golpeando las manos en la mesa. Me estremezco apretando la tela del sofá entre las manos. Miedo. No sé qué hacer. No quiero poner en peligro a nadie, solo quiero cambiar página y salir adelante. Se acerca intimidante y me apunta con el dedo.
—Habla, dime toda la verdad porque ya estoy harto. Papá, estoy en Londres, me estoy divirtiendo, te echo de menos. Esta no es mi hija, ¿me tomas el pelo?, ¡Dime quién cojones te ha hecho esto! —Grita fuera de sus cabales. Inadvertidamente las lágrimas humedecen mi rostro. Se arrodilla ante mí y ruega.
—Dime la verdad. Soy tu padre, sabes que puedes fiarte de mí. Por favor, cariño mío, dime lo que te ha pasado. Y es en ese momento que mi máscara se despega. Comienzo a llorar desesperadamente mientras me abraza. Estoy cansada de luchar y fingir ser fuerte. Solo soy una persona frágil que sabe esconder bien sus debilidades.
—Me he enamorado del peor hombre sobre la faz de la Tierra. —Digo sollozando. —Y no puedo volver atrás… Me dejo acunar por el hombre que me ha criado, protegido y querido. Tengo un padre especial, siempre lo he sabido y ahora estoy por arruinar todo. ¿Cómo podrá mirarme con amor cuando sepa todo lo que ha pasado?
Me juzgará, me odiará y al final cuando sepa que estamos todos en peligro me abandonará como hizo mi madre. Todos me abandonarán, soy yo el problema.
—Cuéntame todo con calma y verás que resolveremos cualquier problema… —Susurra. No funcionará, nada volverá a ser como era. Yo no volveré a ser la de antes porque Sasuke Volkov me ha cambiado para siempre.
