Capitulo 21.-Tarzan Pecoso
Podía sentir el aire helado aún que tenía puesto su pesado abrigo podía sentir el frío colarse hasta lo más profundo de su ser,durante el trayecto escuchaba o al menos intentaba tratar de escuchar a George,pero su voz parecía tan lejana. Su mente giraba en torno a su última conversación con Candy pero también con aquella inesperada visita a su de la Vega era una mujer de carácter y decidida,era una mujer que podría ser capaz de las peores bajezas con el fin de lograr sus propósitos en cambio Candy a pesar de los años seguía siendo esa chica inocente que no dudaba en sacrificar su felicidad a favor de la de alguien más.A Candy le faltaba malicia esa que de sobra tenía Además no dejaba de rondar en su cabeza aquella charla que escuchó sin querer, Terry Graham se encontraba en Chicago, su corazón latía a ritmos que el mismo desconocía,como aquella vez que tuvo que observar como la mujer que amaba madrugó para poder tomar un tren…
A penas entro el coche a la mansión y sentía unas enormes ganas de llamar a su tía pero sabía que no era una hora prudente además existía algo más que lo estaba torturando y era el hecho de saber que quizá en esos precisos momentos Candy se encontraba en la residencia Hamilton,nunca pensó que esos días serían tan difíciles,si al menos Candy fuera su esposa podría acompañarlo a todos sus viajes sin embargo temía que si hacía las cosas precipitadamente iba a desencadenar un sin fin de comentarios en los que por nada del mundo quería ver envuelta a Candy jamás por ningún motivo quería que se vieran en tela de juicio ni su honra ni su pureza,ella merecía todo lo mejor, ser cortejada,enamorarla con detalles,por primera vez quería hacer las cosas bien por ella y para ella.
En cuanto George se despidió para ir a su habitación Albert se encamino hacia la biblioteca. Sabia que no podría descansar con todas esas ideas absurdas revoloteando en su cabeza, tenía esa extraña sensación en el pecho, al igual que aquella fría mañana que vio partir a Candy desde aquella ventana en el departamento Magnolia. Se sirvió un whisky y después de quitarse el saco se sentó frente a la chimenea observando el fuego, como pesaba a veces ser William Albert Andley sin embargo era tan fascinante su clan y su linaje que se sentía honrado de ser el Patriarca que llevará el mando más tenía que reconocer que sin George no lo habría logrando. Ese hombre era quien le conocía incluso mejor que el mismo, le ayudo tantas veces a liberarse de sus culpas…Como pudo ser tan inconsciente algunas veces. Como había hecho sufrir al buen George cuando desapareció sin decir nada y se encamino en esa loca aventura a África, como pudo ser tan inmaduro y no pensar en que toda una descendencia dependía de él que era un loco arrebatado. Pero no podía arrepentirse ,no cuando fue salvado y cobijado por Candy, todos los caminos siempre conducían a ella,a esa chica de sonrisa dulce y rostro pecoso que tanto le robaba el sueño y sin embargo era dueña de cada uno de ellos. Cuan lleno y vacío estaba si corazón en esos momentos. Se preguntaba si Candy estaría pensando en él en ese instante o cuántas posiblidades tendría de encontrarse con Terry en una ciudad tan grande, exhaló tratando de relajarse ,no podía volver la migraña, solo un día más, se repetía en su mente,un día más y aquella tortura terminaría
OoO
Parpadeó un par de veces, sintió el ritmo frenético de su corazón, eso sin contar que estaba temblando como una hoja, al fin estaban frente a frente, una vez más como hace tantos años. Candy su Tarzán Pecosa estaba justo frente suyo, no podía si no admirar en la bellísima mujer que se había convertido, soñó e imagino tanto tiempo ese momento que ahora que realmente estaba sucediendo no sabía que decir, no podía mí moverse ¿Realmente no estaba soñando?¿ De verdad estaba sucediendo?
Candy abrió los ojos con asombro, después de tanto tiempo estaba frente a ella el hombre por el cual casi muere, una avalancha de emociones invadieron su mente y su cuerpo , intentó sonreír tratando de controlar sus emociones, era increíble como el paso del tiempo suele cambiarlo todo e igualmente a su vez mantener las mismas sensaciones
-Pero mira nada más a quien tenemos aquí- dijo tratando de controlar la emoción – a la señorita ¡Tarzán pecoso! Vaya creo que a pesar de los años no cambia,estoy seguro que tratabas de escabullirte
-Terry Grandchester- dijo con voz entrecortada- El rebelde del San Pan Pablo
-¡Candy!- dijo sonriendo – ¡Por fin he vuelto a verte!
Después de esas palabras el silencio incómodo se volvió a interponer entre ellos era como si aún existieran muchas y tantas cosas de las que pudieran hablar pero ambos sabían lo que ocurría, tenían miedo, un miedo terrible de abrir heridas que creían cerradas y no sabían si es que habían cicatrizado ya.
Una mirada silenciosa no perdía detalle de lo sucedido, después de todo ese encuentro tenía todo menos ser casual o un giro del destino,no nada de eso, ella de había encargado de que sucediera, para si buena suerte y según lo que observaba todo estaba resultando según sus planes, sonrió observado la escena, nunca antes había disfrutado tanto hacer algo parecido a eso
-No hay nada más lindo que recordar un viejo amor..- musitó con sarcasmo
-¿Hablando sola?
-James -respondió rodando los ojos -Que haces aquí
-Lo mismo que tú ,mí querida prima- dijo molesto- Se puede saber ¿Que pretendes? ¿Por qué motivo trajiste a ese actor?
-Lo siento, se que eso afecta tus planes pero seamos sinceros, tus posibilidades de conquistar a la trepadora esa son nulas, en cambio Terry…
-¿En cambio Terry que? Pensé que teníamos un acuerdo
-Lo encontré por casualidad, no creas que yo planeé que estuviera aquí, solo se presentó la oportunidad y la tomé, por favor no te enojes ¡Estoy tan desesperada!
- No debiste jugar tan sucio querida primita- dijo tomándola como fuerza del brazo- Pero esto lo pagarás
Sonrió viendo con su primo se alejaba molesto,su jugada estaba saliendo perfecta ,vio como Candy regresaba al salón del brazo del actor,la verdad se había cansado de esperar los intentos fallidos de su primo James por llamar la atención de Candy así que tal como se lo dijo,se cruzó con Terry por casualidad y se jugó su última carta.
-En la guerra y en el amor todo es válido- sonrió
O o O
El amanecer era esplendoroso,nada le hacía más feliz que abrir la ventana cada mañana y ver el paisaje de aquel bello lugar, aún en temporada invernal todo lucía perfecto. Así que después de vestirse lo primero que hizo fue abrir las cortinas de par en par y para su sorpresa ahí estaba él,con esa sonrisa que le hacía perder la razón y como si alguien pudiera oír sus pensamientos se ruborizo sin embargo no podía dejar de verlo,si tan solo tuvieral valor,pero tenía tanto miedo dentro de su corazón, nunca antes había sentido algo igual desde la muerte de Stear,su dulce y divertido Stear Cornwel,ese inventor qué le hacía sonreír y tener confianza en si cierta forma se sentía un poco culpable por tener aquellos sentimientos hacia el joven doctor.
-Patty- la llamo la hermana María desde el otro lado de la puerta
-¿Pasa algo miss Lane?-preguntó abriendo la puerta
-Te esperábamos para desayunar-dijo posando su mirada en el amplio ventanal- Ha venido Jonás para poner las vacunas a los niños
-Si lo he visto por casualidad- Dijo bajando el rostro con timidez
-Oh querida,se que él te agrada ¿Cierto?
-Si pero yo – titubeó- Últimamente pienso en lo mucho que echo de menos a Stear
- Patty,me temo que jamás olvidarás a Stear y eso es bueno,hay personas que aunque no estén siguen en nuestros corazones,pero debes de seguir adelante
-No se a que se refiere- se ruborizó
- Has sido de gran ayuda en estos años,pero me temo que debes seguir con tu vida,eres joven y principio cuando decidiste quedarte lo entendimos, se que en los niños encontraste el aliciente que te hizo tomar fuerza y deseos de sido cariñosa, entregada y paciente,pero debes hacer cosas que las mujeres de tu edad hacen
- Miss Lane- abrió los ojos con asombro- No podría dejar a los niños
- Lo se – Sonrió- Y no te s necesario que lo hagas, pero lo que si creo mí querida Patty es que debes de darle una oportunidad a ese corazón tuyo de que vuelva a latir, Jonás es un buen chico y he visto la manera en la que te mira
-Oh miss Lane- musitó cubriendo su boca
- Stear no desearía verte sola todo el tiempo y no me mires así, se lo que sientes ,no te culpes por seguir viviendo y mucho menos por volver a sentir esa ilusión de amar, eres joven y mereces que tu corazón vuelva a latir de amor
- Miss Lane- murmuró mientras lágrimas gruesas caían por sus mejillas- Nunca dejaré de querer a Stear
- Lo sé- respondió abrazándola- Pero es tiempo de que vuelvas a vivir, de que construyas tu propio camino y quizá hasta encuentres tu verdadero hogar
Ambas se miraron con cariño, realmente aquella charla había sido sanadora para Patty, ahora si lucharía por esa felicidad que quedó en pausa desde aquel día que Stear murió.Se arriesgaría a ser feliz a dar lo mejor de si con todo su corazón,ahora que la vida le estaba dando otra oportunidad
O o O
Estaba realmente molesta,como era posible que su hermana me hiciera tal cosa,daba vueltas con inquietud en el amplio recibidor mientras esperaba a Candy, eso no podría estar pasando ¿Cómo era posible que la rubia decidiera callar los detalles de aquel encuentro tan importante? Desconocía a su hermana,tan parlanchina ,tan inquieta y está vez había decidido guardar silencio.
No pudo acercarse la mayor parte de la noche porque Terry no había deja a su pecosa amiga ni un solo segundo sola,odiaba la manera en la que Kate Hamilton sonreía, con aquel cinismo acusador que la sacaba de quicio y ahora ¿Qué pasaría? Si Albert supiera pensaba mientras aquella espera se le había insoportable.
-Annie- saludo de lo más fresca Candy
-¡Por fin!¡Creo que he envejecido un siglo!
-Eres un poco dramática hermanita- respondió
-Necesito que me des todos los detalles
-¿De que? – dijo despreocupada – Realmente la estaba pasando terrible, hasta que….
-¡Hasta que apareció Terry!
- Así es – sonrió-Fue tan inesperado ¿Cierto?
-Ni que lo digas-Rodo los ojos- Ni siquiera pude hablar contigo
-Es que había tanto de que hablar ¿A que no lo imaginas Annie? Terry está produciendo una obra y cuando regrese a Nueva York la pondrán en escena
- ¡En verdad! Wow quien lo diría, el rebelde del colegio convertido en productor
- Terry se ha convertido en un hombre maravilloso y yo….
- Buenos dias- la voz imponente de Elroy se dejó escuchar
-Tia- Saludo Candy con entusiasmo
- Annie que gusto que estés aquí,tenemos planes para el te por si gustas acompañarnos
-¿Planes? ¿Qué planes? – respondió con asombro
- La tía abuela invito a Terry a tomar el té
-¿Qué? – pregunto Annie sorprendida- ¿Y Albert?
-Albert ¿Qué sucede con él querida?En solo un día más estará con nosotros
-Genial – dijo Annie sin entender nada
-Candy- la llamo la anciana- ¿Podrías decirle traernos un poco de agua?
-Claro tía- respondió sonriente
En cuanto Candy se había alejado lo suficiente madame le explicó a Annie
-No estoy entendiendo
- Annie, mí sobrino está pensando demasiado las cosas y yo no quiero morir son verlo debidamente casado
-Pero tía ,esto no es como hablar de James Hamilton ¡Estamos hablando de Terry!
-Lo sé- levantó el rostro con orgullo
- En verdad creo que esto será complicado
- Mí sobrino tiene que aprender la lección
- Pero Candy…
- Ella estará bien querida tú solo confía
Annie se encogió de hombros y decidió guardar silencio al ver entrar a una entusiasmada Candy entrar de regreso al tanto por Albert, ella era testigo de lo mucho que significo el actor para la atolondrada Candy y además se sentía frustrada ni siquiera pudo hablar con ella ¿Qué era lo que Candy había sentido con ese encuentro?
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Estaba feliz,parecía que flotaba en el aire,ver su sonrisa, mirarse reflejado en esos ojos que era su luz,su paz, a penas y había podido dormir, se la paso mirando el techo de aquel lujoso hotel en el centro de aquello le había parecido un sueño,si voz era ese remanso de paz que su alma necesitaba,no se atrevía a cerrar los ojos temia que solo se tratara de un sueño y despetar a la su pecho tan lleno de dicha y en su estómago como un revoloteo de mariposas,ella seguía siendo maravillosa y de pronto en medio de aquella euforia recordó a su amiga esa que había estado cada segundo de su rehabilitación a su lado
Tenía que llamar a Karen y contarle cada detalle de lo sucedido, encontrar a Candy no le resultó tan difícil como lo había imaginado,después de todo,tenía tanto que agradecer a la señorita Hamilton que pensó en mandarme un pequeño detalle a su domicilio por si agradecimiento sorprendente amo forma en la que el destino movía sus hilos para que las cosas sucedieran
Está vez no estaba dispuesto a rendirse tan fácil,está vez no lucharía por su felicidad,saco de su abrigo un pequeño estuche de terciopelo rojo lo observo con una sonrisa en los labios…
-Esta vez, prometo hacerte muy feliz mí tarzán pecoso
Continuará…
