Resquicios de orgullo

STaty

Capítulo 22

[…]

Hermione se presentó en la madriguera. Era el cuarto día consecutivo que iba. Les había dicho que se iba a casar. Por supuesto, Ron no se lo había tomado bien. Harry y Ginny se lo tomaron bien. Ginny quizás demasiado efusiva.

Los señores Weasley y sus hijos se sorprendieron, pero la acabaron felicitando. Molly incluso soltó un par de lágrimas mientras la abrazaba.

Pero antes de que pudiese hacer algo más, Ron había huido. Debido a ello había ido día tras día a verlo. Pero siempre acababa huyendo, pero hoy la escucharía.

Esta vez iba aparecerse una hora antes e iba a cambiar su medio de transporte. Usó la red flú y se apareció en el salón de la Madriguera mientras estaban comiendo. Ron en cuanto la vio, se quiso levantar. Pero ella lo paralizó. Lo ató a la silla y le sacó el hechizo.

-Lo siento Ron, pero no me has dejado otra opción.

-¡No quiero verte!- le gritó.

-Me da igual- se sentó enfrente de él- vamos a ver. Eres mi amigo, casi como un hermano. Durante todos estos años hemos pasado por muchas cosas, hemos incumplido normas, nos hemos colado en el Ministerio, en el banco. Nos hemos enfrentado a tantas cosas que no puedes faltar a mi boda.

-¡Ni de coña!

-A ver como te aclaro esto. O vienes a mi boda por las buenas o por las malas. Sabes como funciona por las buenas. Ahora te explicaré como sería por las malas. Te secuestraría, puedes esconderte donde quieras, pero te encontraría. Sabes lo inteligente que soy y sabes quién es mi futuro marido. Así que, tú decides.

-No pienso ir- gruñó mientras se revolvía en la silla.

-A ver como te lo explico más sencillo. Vas a estar allí, sí o sí. Eres mi familia y no pienso permitir que faltes a mi boda.

-¡No! Es un mortífago.

-Oh por Merlín. Yo también he cometido fallos y no por eso me habéis abandonado. Aunque tú lo estés intentando- le señaló.

-Estás cometiendo ahora un error.

-Eso no es cierto. Él ha cambiado y yo le amo.

-Estás ciega.

-Hay algo que no os he contado- Hermione se recostó en la silla y se puso seria- me estafaron y perdí la casa de mis padres. Draco me ayudó, me dejó quedarme en su casa y me regaló mi casa. En serio, crees que alguien malo haría eso por mí.

Todos se quedaron en silencio. Ron se quedó paralizado procesando sus palabras. Ginny se llevó una mano a la boca y se sintió mal. Harry estaba dolido, le apenaba el que no hubiese confiado en él. Creía que siempre confiaría en él, así como confió él. ¿Cómo confió él? No podía reprochárselo, había varias cosas que no había compartido con ella. Le había reprochado a Dumbledore, lo mismo que había hecho él. Al final, tenía más cosas que agradecerle a Malfoy de las que creía.

-¿Y qué sacó él de todo esto? – preguntó él, enfermo.

-No es lo que crees- dijo Hermione se cruzó de brazos.

-¡Suéltame! –dijo Ron furioso- voy a matarlo.

-Él no hizo nada- dijo Hermione- fui yo la que lo decidí.

-Después de esto, ¿crees que voy a ir a tu boda?

-Ron, me ayudó. Me apoyó, me cuidó y me hizo verme a mí misma como nunca antes me había visto. Entiende que es el hombre perfecto para mí.

Hermione se levantó y le dedicó una mirada triste.

-Si no recurrí a ti fue para no hacerte daño con mi presencia. La familia hace sacrificios. Si todavía no entiendes lo mucho que significa para mí que vayas, no te molestes en volver a buscarme.

Harry quiso acercarse, pero Ginny lo detuvo. Ginny soltó a su hermano y se fue, necesitaba pensar en lo ocurrido.

[...]

Hermione se apareció en la Mansión. Buscó a Draco y se dirigió a su despacho. Él en cuanto la vio, dejó la pluma, echó la silla hacia atrás y le abrió los brazos para que se acercara a ella. La castaña no dudó ni un momento y corrió a sus brazos.

La abrazó con un brazo mientras con el otro le acariciaba la cabeza. Sabía que algo había ido mal.

-Les dije lo de la estafa y lo de la casa. Pero no lo del trato. Él piensa lo peor.

-Seguro que se queda corto con sus sospechas.

-No pienso dejar que nadie piense mal de ti- le dijo mientras lo miraba.

-Hermione- le agarró la barbilla suavemente- no puedes evitarlo.

-Pero...

-Tu opinión es la que me importa- le sonrió.

-No puedes centrar toda tu vida a mi alrededor.

-No lo hago. Te he arrastrado para que gires conmigo. Es diferente- añadió al ver la cara de la chica.

-Draco- le reprendió.

-Si te quedas en mi cama igual soy más social.

-No me chantajees- le pidió la chica entre risas.

-Ven aquí – le pidió el chico mientras la abrazaba más fuerte- hablaré con él.

-No.

-Es mejor solucionar esto cuanto antes.

-No seas malo.

-No te preocupes- le dijo mientras le daba un beso- ahora vamos a dar un paseo.

Se levantó con Hermione entre sus brazos y la dejó suavemente en el suelo. Ella le agarró de la mano y salieron a pasear por todo el jardín.

-Tu madre quiere que mañana vayamos a elegir el menú de la boda.

-No tengo problema en acompañarte, pero quiero que sea todo a tu gusto- le dijo el chico.

Iba Hermione cogida de su brazo.

-Ven un segundo, hay algo que te quiero decir.

Lo condujo a uno de los bancos.

-¿Qué ocurre?- la apresuró a contestar.

-Ambos sabemos que tu ego es muy grande y no quiero dañarlo- Hermione hizo una pausa melodramática.

-¿De qué hablas?- preguntó sin comprobar.

-Crees que eres un gran mago. Y es cierto, no lo pongo en duda, pero no eres tan bueno.

-Hermione, quiero que seas clara.

-Veras, esto te va doler. No quiero que tu autoestima sufra.

-No tengas miedo a decirlo- dijo muy impaciente.

Se había girado y la miraba a la cara mientras le agarra la mano para darle más apoyo.

-Tus hechizos no son siempre efectivos.

-¿A qué viene eso? Puedes ser más clara.

-Espero que te esmeres en enseñar bien.

-¿A quién?

Se levantó y él se levantó con ella. Hermione le sonrió y se contagió. Se estaba burlando de él y no sabía a que se refería. Entraron en la zona del jardín donde estaban las rosas.

-Ponte de rodillas- le pidió la chica.

Él la miró antes de obedecer. Hermione se acercó a él y le pidió su mano.

-¿Piensas esforzarte mucho en ser buen padre?- le preguntó mientras le colocaba su mano en su barriga.

Él de la sorpresa se echó para atrás y casi se cae de culo.

-¿Pero cómo? ¿De cuanto? ¿Es verdad?- preguntó confuso.

-¿Cómo? Creo que te haces una idea. Estoy de tres meses, de cuando insististe en que me quedase en cama que me hacías tú la poción para mis problemas estomacales. Y sí, es verdad.

Hermione le sonrió. Draco se movió y la abrazó mientras estaba de rodillas. Acercó su cara a su estómago y le besó la zona. Subió la mirada y le sonrió. Hermione se conmovió al verle los ojos llorosos. Hermione se agachó y él la besó. Le sonrió mientras se limpiaba una lágrima.

-Hasta los tíos duros lloran.

-Hasta los tíos duros tienen hijos. Te quiero mucho- le dijo mientras la besaba por todas partes.

-Yo también mi amor.

-¿Mi madre lo sabe? –preguntó el rubio.

-No, ¿por qué lo preguntas?

-Porque últimamente sabe todo antes que yo.

-No te celes mi amor, aún no se lo he dicho directamente, pero no te preocupes, está buscando nombres para él bebé.

-¿Lo dices en serio? –preguntó pasmado.

-No- se rio.

-Bien porque si es niño se llamará Odlanier y si es niña Usnavy.

-¿Qué?- preguntó asombrada por la elección de nombres.

-Es broma. Ahora ven aquí- le dijo mientras la abraza fuertemente- no tienes ni idea de lo feliz que estoy.

-Me alegro. Aunque ya puedes practicar tu habilidad en pociones.

-No, si tiene estas consecuencias- le sonrió sin soltarla.

Día 3

Se encontraba en la Mansión Malfoy acabando de arreglarse. Todavía le quedaban un par de asuntos que arreglar antes de irse a su cita. Cuando bajaba las escaleras, un patronus apareció ante él.

-Necesito tu ayuda.

Estuvo muy tentado a ignorar esa petición. Pero todavía tenía un par de horas antes de su cita. Cogió su capa y salió hacia el callejón Diagon. Miró hacia todos los lados y lo vio en la esquina de un edificio. Intentaba pasar desapercibido. Draco se rio al verlo. Ahora mismo se preguntaba como había podido sobrevivir al Señor Oscuro, le parecía una ironía.

-¿A qué se debe este placer, Potter? –preguntó intrigado.

-Necesito tu ayuda.

-Debes de necesitar ayuda de calidad si recurriste a mí- dijo sacando pecho.

-En realidad, eres mi última opción.

-Has herido mis sentimientos- dijo teatralmente- ahora explícame que hago aquí, tengo una cita importante.

-Ron ha desaparecido.

-Ajá, ¿miraste por toda la conejera?- preguntó el rubio desinteresado.

-Madriguera- lo corrigió el moreno- desapareció desde ayer.

-A ver cuéntame que ocurrió.

[...]

Día 0

La familia Weasley estaba toda reunida, Harry y Ginny cavaban de llegar. Se sorprendieron de ver a la nueva dependienta de Sortilegios Weasley sentada entre Angelina y Ron.

-¡Hola hermanita!- le gritó George- cuñado, ¿preparado para perder hoy?

Harry iba a responder, pero se quedó con las ganas. Ron se levantado y señalando a su hermano con el dedo le contestó.

-¡Ya quisieras!- le gritó Ron- hoy pierdes.

-Hoy os vamos a enseñar a respetar a los mejores, ¿verdad Ginny?- se burló Bill.

-¡Todos arriba! Vamos a solucionar esto con las escobas.

Ron fue el primero en levantarse.

-¿Y nosotras?- preguntó Angelina.

-Cariño, cuento contigo para los cambios- le dijo George.

-Yo me apunto- dijo Cristi, la nueva dependienta.

-Así quedan los equipos igualados- dijo Ginny.

-Cinco cazadores es lo más divertido que hay- dijo Charlie.

-¿Prefieres ayuda de otro buscador, hermanito?- preguntó George- no podemos dejar que Harry te gane otra vez.

-Sería divertido ver cuatro buscadores- dijo Harry divertido.

Salieron todos a fuera y se pusieron a jugar. Ron ante las sonrisas de Cristi la dejaba marcar con mucha facilidad. Las bludger que usaban eran muy blanditas, lo único que hacían eran soltar mal olor al tocar a la otra persona. George que estaba de golpeador estaba empezando a replantearse si lanzarle el bate a su hermano, estaba tan atontado que ni la bludger lo despertaría.

-¡Harry, Ginny! Como perdamos haré experimentos con vuestros futuros hijos.

-¡George como te atreves!- le gritó Ginny.

-A Ron no puedo amenazarlo con eso, no creo ni que sepa como se hacen los niños- se encogió de hombros el pelirrojo.

Ron se sonrojó.

-¡Sé perfectamente como se hacen! Hasta tengo práctica- se envalentonó.

-¿Y cuántos hijos dices que tiene de experiencia? –preguntó divertido.

Antes de que pudiese meter más la pata. Apareció una lechuza. Charlie iba a coger la lechuza y George divertido le tiró la bludger. Su hermana iba a quejarse, pero al abrir la boca se atragantó del mal olor.

-¡No te despiste! Mamá recogerá la carta.

Cinco minutos después Molly salió afuera.

-Con todos los que sois y ninguno ha podido coger esta lechuza. Menuda panda de vagos, el próximo día nada de quidditch y todos a fregar. No veas que estropicio me ha hecho en la cocina.

-Lo siento mamá- gritó Charlie.

-Ron es para ti- le gritó su madre.

-¡Voy!

Ron descendió y cogió la carta. Le dio la vuelta a la carta, no le sonaba el remitente. Abrió la carta se sorprendió al leerla.

Ron pensó en enseñárselo a Harry, pero sabía que no le dejarían ir. Y si iba iría con toda la familia, después de lo de Fred estaban bastante paranoicos. Cuando se fue de viaje hablaba con ellos todos los días y a veces, hasta cuatro veces al día.

[...]

Día 3

-Potter, me estás diciendo que le llegó una nota, le cambió la cara y se fue sin fingir ni una excusa.

-Sí.

-¿Y por dónde quieres empezar a buscar Sherlock?

-Verás, George cuando fue ayer a abrir Sortilegios Weasley, un cliente le dijo que vio a Ron en un bar. Molly dice que no fue a dormir a casa y no avisó, pero su aguja no apunta a que esté en peligro.

-Ajá- dijo condescendientemente- ¿y quieres que lo busque como un cerdo trufero?

-Sus hermanos fueron ayer a buscarlo y no lo encontraron.

Draco se recostó en el edificio.

-Necesito encontrarlo, lo he buscado casi toda la noche. Molly amenazó con tacharlo del árbol genealógico. George de apartarlo de la tienda. Percy de inspeccionar hasta encontrar algo ilegal. Charlie de dejarlo solo entre los dragones. Bill de cancelar su cuenta en su banco y que se quede sin dinero. Arthur con hechizar sus aparatos muggles.

-¿Y tu mujer? –preguntó gracioso.

-Que lo iba a castrar como no apareciera en la boda de Hermione.

-¿Y por qué crees que yo voy a tener intención en que fuera a mi boda?

-Porque cuando quieres a alguien quieres que sea feliz- lo miró con una sonrisa amable.

Draco miró al cielo, aspiró y expiró. Cuanta razón tenía el que dijo que cuando te casas, te casas también con su familia. Y menuda familia tenía la castaña.

-Bien, conozco a alguien que nos puede ayudar- suspiró mientras se ponía a andar.