EL HOMBRE QUE MÁS TE AMÓ
"Un abrazo tuyo bastará para reunir los pedazos de mi alma"
ANGUSTIA
CAPITULO XXV
Anthony como todas las mañanas se había levantado muy temprano para atender las actividades del rancho, Stear y Archie lo acompañaban también para ayudarle, a pesar de estar Jhon ayudándole no era lo mismo si Tom no estaba.
-Veo que hay mucho movimiento el día de hoy. – Dijo Stear al ver que el ganado estaba algo inquieto.
-Lo que sucede es que tenemos algunas vacas que van a parir. – Dijo Anthony tratando de explicar que los animales estaban inquietos porque sentían que el tiempo les había llegado.
-Eso sí que no lo sabía. – Dijo Archie escuchando lo que su primo les explicaba.
-Ellos tienen un instinto, es diferente que con los humanos, ellas saben más o menos el tiempo que les queda y están ansiosos esperando que llegue el día.
-Pues los humanos están ansiosos fuera del hospital. – Decía Stear con burla.
-Pues yo nunca he estado en esa situación. - Decía Archie.
-Pronto lo estarás. – Decía Stear a su hermano, sabiendo que pronto se casaría con Annie. – Ya te faltan cinco meses para la boda.
-A Tonny le falta menos. – Decía Archie pasando la bolita.
-Yo estaría muy feliz si Candy me diera la noticia que vamos a ser padres. – decía con una sonrisa.
-De todas formas eres el que más próximo estará. – Decía Stear. Las conversaciones en torno a la próxima boda de Anthony y Candy comenzaron a girar, y Anthony sonreía emocionado.
-Estas horas sin verla se me han hecho eternas. – Decía con un profundo suspiro.
-No te preocupes, hoy por la tarde llegan. – Le decía dándole una palmada en su hombro para que se tranquilizara un poco, sin embargo Anthony seguía con aquel sentimiento de que algo no estaba bien.
No muy lejos de ahí llegaba el par de jinetes que habían cabalgado parte de la madrugada para llegar con mucho cuidado, pretendiendo no hacerse notar, así que Neal había viajado igual que Jack para pasar desapercibido.
-¿Es aquí? – Preguntó el moreno al ver que habían llegado a su destino. Jack asintió.
-Sí, este es el rancho de los Stevens. – Dijo apuntando con discreción.
-¡Vaya! ¡Es más grande de lo que pensé! – Decía Neal observando el rancho.
-Solo hay que tener cuidado, yo no tuve buena relación con los jóvenes Stevens si me ven aquí me van a echar. – Dijo tratando de pasar desapercibido. Ninguno de los dos se daba cuenta que el rancho estaba siendo vigilado y que las personas que los habían estado siguiendo a ellos habían llegado por la parte trasera del mismo rancho advirtiendo a la seguridad que había en el lugar que aquellos jóvenes iban a ir para allá y que aún no sabían que intenciones traían.
Por otro lado Albert viajaba junto con George, pero al ir en automóvil el camino era más largo ya que no atravesaban entre el bosque.
Anthony y los Cornwell llegaban de regreso al rancho para desayunar como lo hacían todas las mañanas, mientras dos pares de ojos los veían desde el frente del rancho, escondidos entre los árboles que había en el lugar.
-Mira, el que va delante es el tal Tonny, los otros dos nunca los había visto. – Le dijo extendiéndole unos binoculares que traía en su mano. Neal tomó el artefacto y se lo acomodaba en sus ojos para enfocar lo que le decía aquel tipo.
-¿Son Stear y Archie? – Quienes fueron los primeros que había reconocido. - ¿Qué hacen ellos aquí? – Decía confundido, sin embargo al ver que volteaba el joven que iba delante de ellos no podía creer lo que estaba viendo. - ¡Anthony! ¡Ese es Anthony! – Decía sorprendido, mientras el otro tipo no entendía el porqué de la palidez del rostro de su "patrón". – ¡Él está muerto! ¡Muerto! –Decía como entrando en shock.
-Pues yo te puedo decir que está vivito y coleando, ¿Ahora me crees cuando te dije que era igual a tu primo? – Le decía tranquilo sin entender mucho el asombro de aquel chico.
-Él es mi primo, ese maldito Tonny Stevens es mi primo Anthony Brower Andrew. – Dijo Neal molesto sin dejar de ver a aquel joven rubio, lo veía con sus primos y los tres se veían felices y contentos. – ¿Desde cuándo sabrán que está vivo? – Preguntaba para sí mismo sin embargo Jack le respondía.
-No lo sé, cuando yo trabajé aquí no estaban ellos, solo la rubia y él me dijo que era su prometida. - Le decía Jack porque no sabía que los Cornwell estaban ahí cuando él fue despedido.
-Así que su prometida. – Decía molesto y celoso. – Eso sí que no lo voy a permitir. – Decía entre dientes, sin embargo la cercanía de Jack permitía que lo escuchara todo lo que decía, y se alegraba de que aquel imbécil tuviera un motivo mayor que él para eliminarlo, así tendría él un pretexto mayor para acabar con aquel joven. – Vamos. – Le dijo a Jack llevándolo más a dentro de aquellos arbustos.
-¿Qué sucede "patrón"? – Le decía con sarcasmo.
-Necesito deshacerme de ese tipo. – Le dijo seguro.
-Tú dime cuando quieres que lo haga. – Le dijo sonriendo con sarcasmo.
-Hoy mismo. – Le dijo Neal. – Mientras más pronto mejor. – Dijo Neal sin detenerse siquiera a tener un plan, según él el factor sorpresa era el mejor que tenían.
-Es muy riesgoso entrar al rancho, ahí tiene gente armada. – Le contestó Jack.
-Tú verás cómo lo haces. – Le dijo dando órdenes precisas. - ¡Tu acaba con él hoy mismo! – Le decía desesperado, tenía que acabar con él o su padre y su madre podrían terminar en la cárcel o peor aún en bancarrota y él no podía permitirlo, perdería todos sus lujos y la vida cómoda que siempre había llevado.
Jack sonrió y acomodó su sombrero de lado, viendo la posibilidad de venadear al joven rubio, por fin podría vengarse de él y ese idiota quedaría como el actor intelectual, si es que lo atrapaban, ya que pensaba huir lejos en cuanto lo lograra llevándose con él a Elisa, eso también lo motivaba a terminar de una vez por todas con él, para así irse al lado de aquella joven ya que no quería darle tiempo a que escapara o que gritara pidiendo ayuda.
-Bien, entonces voy a ver por dónde puedo cazarlo. – Dijo son una sonrisa de medio lado. En eso vieron que Anthony salía de nueva cuenta del rancho y se montaba en su yegua para seguir con la labor del campo, sin embargo los Cornwell se quedaban en el rancho.
Anthony quería atiborrarse de trabajo para hacer más corta la espera por su pecosa, así que tenía que ocuparse lo más posible, solo así se le pasaban las horas rápido. Cabalgó hasta donde estaba el ganado pastando y se quedaba sentado en su yegua observando que todo estuviera bajo control, a lo lejos veía como sus hombres estaban al pendiente de cada uno de los animales y el movimiento que había en el lugar era tan tranquilo como siempre.
Albert llegaba un poco después, sin embargo, ni Neal, ni Jack se daban cuenta de su llegada, ya que ellos se dirigían rumbo al lugar donde pudieran venadear a Anthony y pasar lo más posible desapercibidos.
-Albert, George ¿Qué sucede? – Preguntó Archie al verlos bajarse del automóvil bastante apurados.
-¿Dónde está Anthony? – Preguntó Albert a los chicos.
-Salió al campo. – Dijo Stear. - ¿Qué pasa? – Preguntó asustado al ver el semblante de preocupación que tenía Albert.
-Neal vino en compañía de un pistolero, temo que si Neal lo ve ordenará asesinarlo. – Dijo de pronto ocasionando que ambos jóvenes abrieran los ojos como platos y se fueran corriendo a las caballerizas.
-¡Neal es un cobarde! – Decía Archie furioso.
-Así es, pero el tipo que lo acompaña es capaz de hacer las peores bajezas. – Dijo George quien iba tras ellos, los cuatro llegaron a las caballerizas, avisando al capataz que les ensillara lo más pronto posible cuatro caballos.
-¿Qué sucede? – Preguntó el capataz al ver el apuro que llevaban los jóvenes.
-Tonny puede estar en peligro. – Dijo avisando a los demás empleados quienes se levantaron de golpe para averiguar qué era lo que sucedía con su joven patrón, ellos lo estimaban mucho.
-¿Qué es lo que sucede? – Preguntaron mientras dos de ellos comenzaban a preparar más caballos.
-Un tipo que tiene una deuda con Tonny desde hace años ha venido a buscarlo. – Dijo Albert tratando de ser específico y corto en sus explicaciones. – Viene acompañado de un vaquero que al parecer tuvo un desacuerdo con Tonny hace poco. –Todos se miraban uno al otro llegando a la conclusión de quien era aquel vaquero, Jack era el único con el que había tenido problemas Tonny y no por culpa del rubio.
-Su nombre es Jack. – Dijo George entrando a la plática para advertir de la gravedad del asunto.
-¡Jack! – Dijeron los dos amigos que lo habían acompañado aquella vez desde Texas.
-Tengo una idea por donde puede atacar. – Dijo el chico quien era el que más conocía a aquel joven y sabía bien que era un cobarde y no se atrevería hacerlo de frente.
Todo el rancho se movilizó, lo bueno que Jhon no se encontraba y eso lo dejaba estar a salvo. Albert, George y los Cornwell cabalgaban junto a uno de los hombre de Anthony el que mejor disparaba para que los guiara hasta él, sin embargo los hombres que había mandado George ya estaban en posición y estaban al pendiente de lo que sucedía alrededor, todos estaban enterados, todos menos Anthony quien observaba el ganado tranquilamente, cuando de pronto observó a lo lejos un montón de polvo que se acercaba a toda velocidad a su lado, eran unos jinetes que no podía distinguir bien quienes eran.
De pronto vio a Archie, Stear y a su empleado, y al lado de ellos eran ¿George y Albert? Se preguntaba confundido.
-¿Sucede algo? – Preguntó a lejos cuando vio que iban llegando a su lado. – Tío ¿Qué hacen aquí? – Preguntó confundido.
-Anthony será mejor que vayas al rancho, Neal viene en compañía de Jack y no ha de ser para nada bueno. – Le informó desesperado por el peligro que pudiera correr su sobrino.
-¿Neal? -Preguntó Anthony confundido. ¿Cómo se había enterado de él? - ¿Jack?
-Sí patrón. – Dijo el empleado de Anthony quien le llevaba un arma para que se defendiera. – Jack no es un buen tipo. – Le dijo y Anthony asintió, no sabía cómo se habían aliado ese par, pero sabía que no era una buena combinación.
-Bien, vamos. – Dijo Anthony tomando el arma pero buscando a sus alrededores para ver si veía a alguno de los cobardes que querían cazarlo. De pronto vio como los hombres de su tío estaban en posición rodeándolo.
Jack observaba como llegaban varios hombres junto al rubio y Neal los veía a todos sin saber desde ese lugar quienes eran todos ellos.
-¡Dispárale! – Le dijo Neal a Jack para que no se fuera de ahí ya no habría otra oportunidad, nadie los había visto. Los amigos de Jack llegaban hacía donde él estaba iban a rastras tratando que ninguno de los dos se dieran cuenta, sin embargo cuando menos lo pensaron aquel hombre cargo la pistola y afinó la puntería sin pensarlo mucho soltó el primer disparo, uno más salió de aquella arma y fue cuando los otros chicos cayeron encima de ellos, evitando así que siguiera disparando, sin embargo otros disparos más se detonarían en aquella pelea que se había armado.
Anthony y los demás pegaron un brinco al escuchar el primer disparo, sin embargo solo recibieron un susto al caer el sombrero de Stear que era el que estaba más cerca de Anthony, sin embargo el segundo disparo si había dado en el cuerpo del rubio provocándole que hiciera una mueca de dolor al lanzar un gemido, llevándose la mano a su hombro.
-¡Tonny! – Gritaron los chicos, agarrando a Anthony lo bajaron de la yegua para resguardarse todos de los disparos, después de eso se escucharon más disparos, pero eran los que le dirigía la escolta de Albert hacia donde se habían producido las detonaciones. Mientras en ese lugar Jack tenía una pelea con uno de sus dos amigos, mientras el otro tenía a Neal agarrado por la espalda, le había sido muy fácil doblegarlo. Sin embargo al otro le causaba mucho trabajo detener a Jack.
Mientras ellos seguían peleando se escucharon dos disparos, ninguno había dado en el blanco sin embargo obligaba a que los demás se acercaran con cuidado, los hombres de seguridad, así como el jefe de la policía y sus hombres se dirigían hacia ese lugar para detener de una vez por todas a aquellos hombres.
-¿Tonny estás bien? – Preguntaba un asustado Stear al tenerlo a un lado de él, el susto que él se había llevado ya había pasado, sin embargo la sangre que perdía Tonny lo tenía angustiado.
-Estoy bien dijo Anthony. – Sin embargo comenzaba a sentirse mareado.
-George, Stear, Archie, llévenlo inmediatamente al rancho y tú ve por el médico. – Les dijo Albert a todos, mientras él se dirigía a todo galope hacia donde estaban los demás.
George y los Cornwell se dirigieron al rancho llevando a Tonny con mucho cuidado para no moverlo demasiado, mientras el empleado de Tonny corría a todo galope por el médico del pueblo.
Albert llegó junto a aquellos que tenían ya dominado a Jack y a Neal. Neal veía a Albert y lo reconoció de inmediato.
-¿Tú que haces aquí? – Le preguntó con desprecio, sabía que era aquel que había vivido con Candy.
-No cabe duda que nunca cambiarás Neal. – Le dijo con coraje.
-¿A ti que te importa? – Le contestó molesto.
-Me importa porque Anthony es mi sobrino. – Dijo asustando a Neal. – Y con esto que has hecho comprobaremos que tú y tu padre estaban de acuerdo con ello.
-No, mi padre no sabe nada. – Dijo Neal como buen cobarde que era. – Yo no sabía que era Anthony el tal Tonny Stevens, fue Jack quien me convenció de matarlo. – Le dijo echándole la culpa al otro quien lo miraba molesto, parte de lo que decía era verdad.
-¡No es verdad! Él dijo que estaba muerto y que así se iba a quedar. – Decía Jack.
-De esta no te salvas Neal, ya tenemos la confesión en contra de tu padre y con tu estupidez conseguiremos hundirlos de una vez por todas.
-Fue mi padre el que quiso matar a Anthony. – Dijo Neal. – Y Jack era el que quería matar a Tonny Stevens, yo no sabía que era Anthony. – Decía Neal cobarde como siempre.
-Ya tiene su confesión comandante. – Dijo Albert al voltear a ver al jefe de la policía que estaba a su lado.
-Efectivamente, con lo dicho por este joven y con lo que declare este otro tenemos para hundirlos muchos años en prisión. – Dijo el hombre mirando a Neal quien tenía la cara tan pálida y comenzaba a sudar del miedo que le daba pensarse en prisión.
-¿Cómo es posible que te involucraras con un tipo de esta calaña y pusieras en peligro la vida de tu propia hermana? – Le dijo Albert furioso a Neal, y este lo vio confundido, mientras Jack se sorprendía por lo que decía.
-¿Elisa? ¿Qué tiene que ver Elisa con Jack? – Dijo mirando a aquel individuo.
-Nunca sabrás donde está. – Dijo con saña tratando de soltarse mientras Neal trataba de hacer lo mismo para golpear a aquel individuo.
-¿Qué le hiciste a mi hermana? –Comprendiendo Neal demasiado tarde que Elisa no le había abierto la puerta de su habitación la noche anterior cuando fue a buscarla, pensando que se encontraba dormida no la volvió a molestar, la última noticia que tuvo de ella fue por los labios de aquel hombre. Jack lo miraba riendo con su sonrisa sarcástica.
-Tú hermana está en el hospital. – Dijo Albert, no para que se tranquilizara sino para que aquel hombre se enterara que ya estaba a salvo.
-¡Maldito! ¡Eres un maldito! Desde un principio este fue tu plan, Elisa te gustó desde un principio pero como tú no estabas a su altura la lastimaste. – Le decía forcejeando tratando de golpearlo buscando fuerzas de donde no las tenía por tal de defender a su hermana, logrando su cometido se soltó de aquellos que lo detenían y se fue encima de aquel hombre golpeándolo con todas sus fuerzas mientras el otro sujeto era detenido.
Los policías lo dejaban actuar un momento para que descargara por lo menos un poco la furia que sentía aquel chico en esos momentos, sin embargo pronto lo detuvieron para colocarle unas esposas igual que al otro sujeto.
-Señor William. – Dijo el comandante ante la mirada incrédula de Neal. – Nosotros nos haremos cargo de este par y lo esperamos en Chicago para que dé inicio el juicio en contra de la familia Leagan. – Dijo provocando el miedo de nueva cuenta en Neal. – Haremos la detención del señor Louis Leagan y su esposa.- Dijo el hombre.
-¡No! ¡De ninguna manera! ¡Mi madre no sabía nada de esto! – Decía Neal tratando de salvar a su madre, sin embargo él sabía bien que ella también estaba involucrada y que lo había involucrado a él al momento que le había contado toda la historia que habían planeado aquellos desde 1910.
-No te resistas muchacho, es más, si cooperas con nosotros y dices todo lo que sabes tú condena puede reducirse casi a la mitad, eres joven todavía y como no cometiste ningún asesinato los años se reducen bastante. – Decía el comandante aconsejando a Neal quien se quedaba callado ante lo que este decía estudiando bien sus posibilidades, tal vez era un débil, pero sabía bien de leyes. Decidió guardar silencio hasta hablar con un abogado mientras se centró en estudiar qué era lo que le convenía. –Señor Andrew. – Dijo el comandante inclinando su sombrero en señal de respeto. Albert respondió de la misma forma. - ¡Vámonos muchachos! – Dijo el hombre y acomodó a toda su gente para regresarse.
-¿Señor Andrew? – Preguntó Neal confundido.
-¿Acaso no conoces al señor William Andrew? – Le preguntó dejando a Neal con la boca abierta, sin comprender por qué aquel hombre se llamaba igual que su tío abuelo. -¡Muévete! – Le dijo jalándolo con fuerza.
Albert montó de nueva cuenta su caballo y se dirigió de prisa hacia el rancho de Tonny mientras era seguido por los empleados de él.
En el hospital Candy esperaba ansiosa los resultados de la prueba de sangre que le habían hecho, Tom tampoco quería irse sin los resultados, quería saber por qué su hermana estaba tan rara los últimos días.
-¿Cómo te sientes? – Preguntaba a su hermana.
-Bien Tom, no te preocupes. –Decía tranquila para que el estuviera más tranquilo, lo veía ansioso y asustado. -¿Tú cómo te encuentras? – Preguntó porque sabía que estaba preocupado por ella, pero también por lo sucedido con Elisa.
-¿Yo? Estoy bien Candy. – Le decía tratando de aparentar serenidad, le dirigió una sonrisa, sin embargo Candy sabía que no se encontraba del todo bien ya ni siquiera le había vuelto a decir revoltosa, eso era una mala señal.
-Si quieres podemos ir a casa de los Leagan. – Le dijo Candy para que él averiguara cómo estaba Elisa.
-Ni loco te llevo para allá, además Tonny me mataría si te expongo de esa manera, de por sí no sé qué cuentas le voy a dar de tus resultados. – Le decía inquieto.
-Esas cuentas se las tengo que dar yo. – Le dijo guiñándole un ojo y Tom seguía sin comprender, sin embargo su cabeza no estaba del todo en ese lugar y prefería seguir divagando en su Elisa.
-Elisa, Elisa, ¿Cómo estarás? – Pensaba angustiado, si no estuviera cuidando a Candy ya se hubiera ido a colar en la habitación de aquella muchacha, creía que se encontraba en su casa, bien, tal vez haciendo berrinche, sin embargo aquel sentimiento de preocupación de no saber de ella le tenía el alma. - ¿Me recibirás si voy a verte? – Se preguntaba ansioso, sin embargo tenía la idea de ir a dejar a Candy antes de hablar con ella, pero a la vez se decía que no tenía caso hablar de nuevo con ella, si no estaba dispuesta a estar a su lado.
-Candy. – Dijo una de las enfermeras amigas de Candy. La rubia se aproximó a ella ansiosa.
-¿Qué sucede Nataly? – Dijo Candy levantándose de su lugar mientras Tom la seguía con la mirada esperando también una respuesta.
-Nada malo Candy no te preocupes, el médico quiere hablar contigo. – Le decía su amiga con una sonrisa.
-En un momento vuelvo Tom. – Le dijo Candy y Tom solo asintió.
-Aquí te espero. – Le dijo sentándose por fin en aquel hospital.
Candy se adentró a la oficina del médico que pedía hablar con ella.
-Buenos días señorita White. – Dijo el médico que la recibió.
-Buenos días doctor.
-Me dijo la señorita Nataly que esperaba sus resultados con urgencia. – Candy asintió apenada.
-Si doctor, lo que sucede es que tengo que salir de la ciudad. – Decía Candy tratando de explicar la urgencia de los resultados.
-No se preocupe, Nataly me ha explicado la situación y déjeme informarle que aquí tengo los resultados. – Candy se sorprendió de la rapidez con la que se los darían ya que solo llevaba ahí tres horas.
-¿Qué es lo que sucede doctor? – Preguntó Candy tímida.
-¿No se ha dado cuenta de lo que padece? – Le preguntó mirándola a los ojos, Candy asintió apenada.
-Creo saber lo que tengo doctor, solo quería estar segura.
-Bien, pues déjeme decirle que tiene la presión un poco baja. – Le dijo el médico ante la sorpresa de Candy quien rápidamente se puso triste por lo que le decía el médico. – Pero eso es completamente normal en su estado. – Le dijo volviendo ella a mirar al médico que seguía hablando. – Cuando hay un embarazo la presión tiende a tener un poco de descontrol, lo que hay que cuidar es que no se suba demasiado, pero creo que al ser usted enfermera sabrá manejar eso ¿Verdad? – Preguntó el médico dándose cuenta del rostro de felicidad que tenía Candy.
-¡Embarazada! – Decía emocionada. El médico asentía con una sonrisa.
-Así es Señora White. – Corrigió el médico. – Muchas felicidades Candy. – Le dijo con una sonrisa, él la había tratado poco, sin embargo alguna vez había hecho equipo con la rubia.
-Gracias doctor Stateman. – Decía Candy con lágrimas en sus ojos, emocionada por lo que le decía el médico. - ¿Cuánto tiempo tengo? – Preguntó.
-Según por la información que ha proporcionado tiene alrededor de 6 semanas. – Le dijo el doctor. Aunque a Candy se le hacía un poco extraño, porque sabía que tenía un poco menos, pero recordando la manera en la que los médicos se basaban desde su período hasta la fecha coincidían las 6 semanas que éste le decía, efectivamente ella tenía una semana de retraso y por lo de la fiesta de compromiso no había reparado en ello.
Candy salió con una sonrisa del consultorio y llegó junto a su hermano, no sin antes agradecer a Nataly el haberla atendido tan rápido, tenía sus ventajas haber trabajado ahí.-
-Felicidades Candy, y cuídate mucho. – Le dijo la enfermera con una gran sonrisa.
-Gracias Nataly. –Le dijo con una gran sonrisa y abrazándola. - Nos veremos pronto. - Le dijo dándole un fuerte abrazo en agradecimiento y con la promesa de regresar a una revisión.
-¿Y bien? – Preguntó Tom esperando la respuesta de su hermana. - ¿Qué tienes? ¿Es grave? – Preguntó Tom ansioso. Candy negó riendo.
-No Tom, no te preocupes, solo tengo la presión baja. – Le dijo ante la mirada de incredulidad de Tom.
-¿Sólo eso? – Candy asintió, no quería darle la noticia a él primero, Anthony tenía que ser el primero en saber que serían padres, estaba tan feliz que su sonrisa no podía esconderse, lo único que temía era la reacción de la señorita Ponny y la hermana María.
-Sí, estoy muy bien gracias a Dios. – Le volvió a decir mientras guardaba en su bolso las vitaminas que le había proporcionado el médico y la cita a la que debería de asistir dentro de un mes, así como el sobre donde le confirmaban los resultados.
Tom no se quedó muy convencido al principio, sin embargo al ver que su hermana caminaba como si nada pasara lo tranquilizó un poco.
Subieron al automóvil y emprendieron el camino, sin embargo a la media hora de ir avanzando Candy tuvo un mal presentimiento y su corazón se aceleró.
-¡Anthony! – Dijo en ese momento y Tom se extrañó.
-¿Qué sucede Candy? – preguntó Tom sorprendido sin dejar de mirar la reacción de la pecosa que estaba algo agitada y comenzaba a desesperarse.
-¡Tom, Anthony! ¡Algo le pasó! – Decía angustiada con los ojos bien abiertos.
-¿Qué dices Candy? Tonny está bien no te preocupes. – Le decía tratando de calmarla. Candy lo veía no muy convencido. – No te preocupes Candy, volverás a tener un descontrol en la presión. – Le dijo Tom lo que ocasionó que Candy tratara de controlarse por su bebé, sin embargo la sensación de que algo había sucedido a su príncipe no se le quitaba de pecho. -¿Te sientes mejor? – Candy asintió, sin embargo el miedo seguía dentro de ella. – Dentro de unas horas llegaremos y verás que Tonny está en perfectas condiciones. – Le dijo con una sonrisa y Candy solo se concentró en el camino, deseando que aquel automóvil viajara mucho más rápido.
Albert llegaba de vuelta al rancho a todo galope. Bajó inmediatamente del caballo y se dirigió con George quien ya lo esperaba en la entrada.
-¿Cómo está Anthony? – Decía Albert desesperado.
-Está bien no te preocupes, el médico ya lo está atendiendo. – Dijo George para tratar de calmar a Albert quien lucía de verdad desesperado. – Tranquilízate William.
Entraron al salón para reunirse con Stear y Archie quienes estaban junto a Jhon, los tres muy angustiados.
-¡Albert! – Dijo Stear en cuanto lo vio. -¿Qué sucedió con Neal y Jack? – Preguntó ansioso.
-Ya están a disposición de las autoridades, Neal confesó el plan que tuvo su padre y entre uno y otro se delató las intenciones que tenían con Anthony. También se aclaró lo que le sucedió a Elisa.
-¿Elisa? – Preguntó Archie confundido al igual que Stear, ambos lo miraban sin entender que le había pasado a Elisa.
-Efectivamente, Elisa fue víctima de Jack y se encuentra en el hospital, al momento que nos venimos hacia acá no despertaba. – Decía Albert a los tres chicos, solo Jhon sintió que se iba a caer de la impresión.
-¿Estás bien Jhon? – Preguntó Stear quien notó en él la reacción.
-Sí. – Dijo únicamente el chico y se sentó para componerse.
-Explica eso por favor tío. – Dijo Archie al ver que Jhon se sentó. - ¿Cómo es posible que Neal haya permitido que le pasara eso a su hermana? – Dijo Archie.
-Jack actuó a espaldas de Neal, secuestró a Elisa al parecer quería llevársela con él. Tenía tiempo acosándola, uno de mis hombres se dio cuenta de ello y la puse bajo vigilancia, sin embargo cuando fue al teatro Elisa salió por la puerta trasera y la perdió de vista, se decidió a seguir a Jack y pudo avisarnos donde la tenía, por desgracia ya la había golpeado y la dejó inconsciente para venir a eliminar a Anthony. – Los chicos no podían creer lo que decía su tío, temiendo que aquel individuo hubiera hecho algo más a Elisa.
-Albert ¿Acaso Jack fue capaz de…? – Dijo Stear sin poder terminar aquella frase por lo delicado que era. Jhon estaba a la expectativa esperando solo escuchar la historia, pensaba en Tom y en lo que sucedería cuando él se enterara.
-No, afortunadamente no llegó a más, tenía prisa por eliminar a Anthony hoy mismo y regresarse por ella, pero gracias a Dios actuamos a tiempo.
-Pobre Elisa. – Dijeron los Cornwell, no le deseaban un mal a pesar de como se había portado con ellos.
-Lo que no entiendo es ¿Qué problema tuvo este individuo con Anthony? – Preguntó Albert. Jhon comenzó a explicarles.
-Cuando Tonny lo contrató en Texas lo hizo para que lo ayudara a dirigir el ganado, y el día que llegaron Candy vino a visitar a los muchachos porque habían llegado un día antes, este individuo le faltó el respeto a Candy. – Albert comprendió con eso. – Ya sabrán cómo reaccionó Tonny, se dijeron de palabras y Tonny terminó prescindiendo de sus servicios, ese mismo día se fue del pueblo y ya no habíamos tenido noticias de él hasta ahora.
El médico iba saliendo de la habitación de Tonny, llegaba con varias vendas llenas de sangre lo que hizo que los demás se pusieran pálidos a ver la cantidad de sangre que había perdido el rubio.
-¿Cómo está mi sobrino doctor? – Preguntó Albert.
-Se encuentra bien, no se preocupe, la bala le dio en el hombro sin embargo no provocó mayor daño, la bala salió así que no hubo necesidad de extirparla, lo que sí que ha perdido mucha sangre y quedó bastante débil. – Explicaba el médico, el cual tenía pocos días de haber llegado al pueblo. Era un médico joven y bien parecido.
-¿Necesitará algún cuidado especial? – Preguntó Archie.
-Deberá permanecer en reposo al menos una semana, no mover para nada su brazo, hay que tenerlo inmovilizado por completo para evitar que se abra la herida y sobre todo estar al pendiente de la temperatura, no convendría una infección, por lo pronto ya le administré una inyección de penicilina, por la noche le tocará otra dosis, pero necesita supervisión las 24 horas del día, por lo menos los tres primeros días para estar al pendiente de que no le suba la temperatura.
-No se preocupe doctor, la prometida de Tonny es enfermera. – Dijo Jhon como dato para que el médico estuviera un poco más tranquilo.
-Perfecto, entonces hablaré con ella para darle indicaciones.
-Candy no se encuentra en este momento doctor. – Dijo Albert.
-¿Candy? – Preguntó el médico quien recordó rápidamente a aquella enfermera de procedimientos curiosos que había conocido cuando estudiaba en el hospital San José. - ¿Candy White? – Preguntó.
-Veo que la conoce. – Dijo Albert con una sonrisa.
-Era imposible no conocerla en el hospital, mucha gente la quería y era admirada por varios pacientes del hospital. – Dijo el médico recordando que había dejado de ver de pronto a la rubia y que no la había vuelto a ver, se imaginaba que era para retirarse a aquel pequeño pueblo para casarse con aquel joven que yacía en cama en estos momentos. – Bien le dejaré las indicaciones a la señorita White y mañana vendré a ver al paciente, si necesitan cualquier cosa por favor háganmelo saber, aunque por el momento lo más probable es que el joven dormirá hasta mañana, el sedante que le administré es muy fuerte. – Dijo por último el médico y se retiró.
-Muchas gracias doctor.- Dijo Albert extendiendo su mano para acompañarlo a la salida.
-Esperemos que no sea otro enamorado de Candy. – Dijo Archie con burla.
-Ojalá que no, lo que menos necesita Anthony es más preocupaciones. – Dijo Stear, mientras Albert sonreía por los comentarios que hacían sus sobrinos.
Todos se sentaron para esperar la llegada de Candy y de Tom. Anthony seguía dormido. Un automóvil iba llegando al rancho ya casi para anochecer. Candy había sentido que el camino había sido eterno.
-¿Quieres que te lleve al hogar? – Preguntó Tom, quien sabía que Candy seguía preocupada por Anthony, él tenía un presentimiento similar pero con referencia a Elisa, sin embargo no quería preocupar a su hermana más de lo que ya estaba. Sabía que Candy se negaría.
-No, necesito ver a Anthony. – Le dijo con una sonrisa de angustia. Tom asintió y se dirigió a la entrada del rancho, le pareció bastante extraño que los trabajadores no estuvieran al frente, se les veía a todos reunidos en la parte de atrás, eso lo hizo tener un mal presentimiento.
-Quédate aquí revoltosa. – Le dijo como una orden y Candy se sorprendió por lo dicho, sin embargo por un momento le hizo caso, pero al ver que Tom entraba y no regresaba por ella se bajó del automóvil para ver qué era lo que sucedía.
Cuando entró escuchó lo que le decían a Tom.
-Se encuentra bien, pero el médico ha ordenado que tiene que estar en reposo por lo menos una semana y que tiene que estar bajo cuidado las 24 horas del día por lo menos tres días, para evitar una posible infección.
-¿Dónde está Anthony? – Preguntó Candy al observar entre los presentes que era el único que no estaba, por lo que quería decir que de la persona que hablaban era de su príncipe. -¿Qué le pasó? – Dijo tratando de mantenerse serena por su hijo.
-Candy él está bien. – Dijo Stear, sin embargo no pudo soportar más la espera y se fue corriendo a la habitación de Anthony.
-¡Candy, espera! – Le decía Tom.
-Déjala Tom, ella tiene que ver con sus propios ojos que se encuentra bien.
-Lo sé Albert, pero esta mañana fuimos al hospital porque amaneció muy mal. – Decía Tom tratando de explicar el motivo de su preocupación.
-¿Qué le pasó? – Preguntaron todos sorprendidos por lo que les decía Tom.
-Según le dijeron que tenía un descontrol en la presión y si se altera de nuevo podría ponerse mal. – Dijo preocupado.
Albert se sentía inquieto por su pupila y se dirigió a la habitación de Anthony para ver como reaccionaba la rubia y así estar al pendiente de ella.
-Anthony amor. – Decía Candy con sus ojos llenos de lágrimas. – Tienes que estar bien mi vida, tienes que recuperarte por favor. – Le decía acariciando su rostro, besando su frente y sus mejillas mientras lo veía pálido y sin mostrar signos de querer despertar. – Tienes que volver conmigo, con nosotros amor. – Se acercó a su oído y le susurró lo que horas antes había corroborado. – Vamos a tener un bebé mi amor, vamos a ser padres, vas a ser papá. – Le dijo entre risas y lágrimas.
Anthony entre sueños escuchaba a Candy llamarlo y comenzaba a reaccionar luchando con todas sus fuerzas para abrir los ojos y tranquilizar a su pecosa, él estaría bien lo había dicho el médico, sin embargo estaba sedado y no podía reaccionar bien, sin embargo al escuchar que le decía que serían padres su lucha por despertar fue mayor, abriendo los ojos y sonriendo a Candy con una sonrisa débil pero hermosa.
-Te amo preciosa. – Le dijo mientras Candy lloraba una vez más al verlo reaccionar. – Los amo. – Le dijo tratando de tocar su rostro, Candy se acercó un poco más a él y besó sus labios.
-Nosotros te amamos a ti mi príncipe. – Le dijo con una sonrisa acariciando su rostro con ternura. Anthony no pudo seguir con los ojos abiertos y volvió a caer dormido. -¡Anthony! – Dijo Candy asustada.
Continuará…
Otro, otro, otro, jajaja yo sola me echo porras para seguir adelante antes de que la inspiración se me vaya de vacaciones. Espero que se hayan entretenido un poco con este capítulo y les prometo que lo más pronto posible les traeré otro más jajaja por lo pronto espero que hayan leído el de la otra historia que también está interesante jajajaja
Cuídense mucho y reciban mis bendiciones para cada una de ustedes y su familia, yo también las adoro.
Saludos!
