Descargo de responsabilidad: Fate y sus derivados, no me pertenece, toda su historia y personajes pertenecen a Type moon.
Aclaratoria: Lo que está dentro de un guion es diálogo y lo que está dentro de comillas es un pensamiento o similar.
Capítulo 19, Revelaciones.
En el viejo castillo de los Einzbern, no había amanecido todavía, pero este se encontraba a la vuelta de la esquina.
El castillo no se encontraba en silencio, todo lo contrario, había mucho movimiento, los homúnculos se movían a través de todo este. En medio de este ajetreo, se encontraba Illya.
Ella todavía no había podido lidiar con todas las cosas que habían pasado; pero no tenía tiempo para eso en ese momento. Al ser asesinado su abuelo, ahora ella, tanto de forma oficial como en poder, era la cabeza de la familia Einzbern. Y tenía que encargarse de sus responsabilidades, había sido entrenada durante los últimos dieciséis años para esto.
Los cuerpos, tanto el de su padre como el de su abuelo, estaban siendo tratados para poder conservarse de forma adecuada en las instalaciones de creación de homúnculos. Illya estaba registrando los daños causados al personal de su castillo; pero, para su sorpresa, la gran mayoría del personal estaba con vida.
Illya comenzó a dar órdenes, Sella se había levantado hace poco e la joven Einzbern le había pedido que fuera, junto con un escuadrón de homúnculos, y se encargaran de restaurar la barrera rota. Otro pequeño grupo de estos se estaban encargando de los cuerpos de sus hermanos caídos, así como de Leysritt, quien, gracias a Manaka, había logrado sobrevivir al ataque del espíritu heroico; sin embargo, a ella le tomaría varios días poder recuperarse. Lady Einzbern le había pedido a otra de sus damas de compañía, Fillia, que, junto con otro grupo de homúnculos, se encargara de ir al pueblo cercano e hipnotizarles para que creyeran que lo que acababa de suceder no era más que un desastre natural. Por último, le había ordenado a un último grupo que, usando la magecraft alquímica básica de los Einzbern, la creación y uso de la materia, sellaran la parte destruida del castillo.
Por otro lado, se encontraban Manaka y Shirou, la chica estaba junto a él y, después de la lucha contra el espíritu heroico, ella se encontraba totalmente agotada y casi al borde del desmayo. Manaka había decidido ayudar a la hermana de su enamorado, no porque realmente le importara la homúnculo herida, sino por ganarse la aceptación de la hermana de Shirou. A ella le molestaba lo apegada que parecía estar la chica con su amado, se había mantenido cerca de él desde que este se desmayó; no obstante, Manaka podía entender que lady Einzbern estuviera apegada a, literalmente, la única familia que le quedaba. Además, la chica no representaba ningún peligro contra ella y, desde su punto de vista, era mucho más beneficioso tenerla de su lado.
Tal vez por todo este ajetreo, nadie se dio cuenta de algunas cosas muy importantes que estaban pasando en los alrededores del castillo.
En lo alto de una de las torres, se encontraba un hombre, él había estado observando toda la invasión al castillo de los Einzbern. Él era un joven de piel bronceada con cabello negro y ojos oscuros, así como dorados. Vestía las vestimentas de un sacerdote y portaba una cruz de oro alrededor de su cuello. Más específicamente, su vestimenta es una especie de mortaja roja y lleva una estola del mismo color sobre la sotana. El joven tiene un rostro inocente y juvenil, que muestra que aún no ha cumplido los veinte años.
—¿Qué te pareció? Oh, gran rey de los héroes
Arriba del hombre, flotando en el aire, se encontraba otra persona. Él era el mismo rey de ropas lujosas que Shirou se había encontrado ese mismo día antes de comenzar la invasión.
Para su sorpresa, el hombre sonrió—. Interesante, pensar que todavía existen seres humanos como él en la actualidad, demuestra que la estos todavía no han perdido su potencial, eso me complace. —Luego se volvió hacia el joven, su mirada cambió radicalmente, sus ojos se entrecerraron, mostrando una expresión aguda—. ¿Y tú? ¿Qué haces aquí ruler?
Ruler sonrió de forma inocente—. Solo es una mezcla de coincidencias. Los Einzbern terminaron con su parte del trato, así que venía a informarles sobre el progreso de nuestro plan. Parece que la suerte me sonrió y pude observarlo a él también, Muramasa-Emiya Shirou.
El rey sabía que el joven mentía, él había traicionado a los Einzbern e, incluso si su apariencia había cambiado ligeramente por sus años en el medio oriente, eso no sería suficiente para engañar al viejo golem, ¿Kirei lo había enviado? No, ruler intentaba alejarse lo más posible de su hermano adoptivo, de hecho, solo presidía la iglesia de Fuyuki cuando Kirei se encontraba lejos; sin embargo, mientras ruler no se metiera en su camino, él no lo eliminaría, a fin de cuentas, ruler también era ese tipo de persona a la que el rey de los héroes le gustaba observar, el tipo de persona que tenía un sueño a priori imposible pero que, de todas maneras, se esforzaba por alcanzarlo.
—¿Emiya? —preguntó el rey con disgusto—. Ya veo, es por eso que ese hombre también está aquí, el maestro de saber.
—Así es, según lo que la asamblea del octavo sacramento pudo averiguar, él fue una de las víctimas del desastre causado al final de la cuarta guerra por el santo grial, sobrevivió al fuego y a las maldiciones de Angra Mainyu; pero quedó huérfano debido a estas.
Esto hizo que el rey se riera de buena gana—. Oh, ¿en serio?
—¿Le complace? —preguntó extrañado el joven.
—Por supuesto, si fue capaz de sobrevivir a todos los males del mundo, es sin duda digno de pertenecer a mi reino.
—Ya veo…
—Dijiste que tuviste la fortuna de encontrarlo, ¿la iglesia está interesado en el chico?
Ruler asintió—. Aunque no la asamblea del octavo sacramento, en cambio, ha llamado fuertemente la atención de la agencia de entierro.
—La agencia de entierro… Es esa parte de la iglesia que se dedica a cazar apóstoles, ¿no es así?
—Así es. El chico asesinó al bosque predador de Ainnash hace unas semanas. Esto causó que Narbareck-san colocara un ojo sobre él. Debido a que Ciel-san está en una misión en la ciudad de Misaki, en Japón. A que el sr. Dawn es, en esencia, no apto para el combate, incluso con su socio y, por ende, sería un peligro mandarlo a reunirse con el chico, es probable que me envíen a mí o a Merem para reunirnos con él, tarde o temprano.
Al rey poco o nada le importaban esos nombres, aunque los conocía gracias a la información que Kirei le proporcionaba. Según recordaba, la mestiza llamada Ciel, era la mujer con la que ruler había pactado para poder mantenerse en esta era. Kirei le había dicho que, dentro de la iglesia, era de las pocas personas con la capacidad mágica para poder sostener a un espíritu heroico por su propia cuenta. Aunque lo que realmente le interesaba era la información que acababa de escuchar, el asesinato de uno de los 27, mientras más oía sobre el chico, más despertaba su interés.
—Se cree que la resurrección de Roa sucederá pronto, si no es que ya sucedió, así que es probable que Ciel me pida ayuda para lidiar con él. Ella se encuentra limitada debido a que tiene que mantener mi existencia, así que tendré que partir a Japón dentro de poco. También está el asunto de la reunión que se dará en unos días, donde participarán los restantes miembros de los 27… —continuó hablando ruler.
—El mundo se está moviendo, pero es imposible evitar lo que ya he decidido. Aun así, será mejor tomar precauciones —dijo el rey.
—Sí las cosas van como imaginamos, no nos tomará mucho tiempo preparar lo que falta del ritual; pero el sistema todavía se nos resiste y eso podría demorar bastante —habló ruler—. Aunque es solo cuestión de tiempo.
El rey asintió y simplemente se retiró.
Cuando supo que el rey de los héroes había partido, ruler se permitió suspirar. Él realmente no sabía cómo hacía Kirei para lidiar con él; pero, aunque se encontraba algo curioso, también sentía que era mejor no averiguarlo, él había decidido alejarse tanto de su hermano adoptivo como le fuera posible, su distorsión era algo problemático y, aunque a ruler le hubiera encantado ayudarle, también creyó que ya era demasiado tarde para el padre trastornado.
Aunque, si de problemas estaban hablando, la asociación de su hermano adoptivo con el rey de los héroes era un problema mucho mayor, y uno con el que él tendría que lidiar en la guerra venidera.
Aunque él tenía cosas prioritarias en su agenda, una de ellas era la petición de Ciel para que le ayude a tratar con Roa, cosa a la que él no se podía negar si quería continuar existiendo y, la segunda…
Ruler sacó unos papeles de sus ropajes—. Esto será problemático.
En los documentos se veía la imagen de una chica de 15 años, ella parecía ser japonesa. Su atuendo era como el de una monja budista; llevaba un vestido ajustado con una abertura en el lado izquierdo que deja al descubierto su pierna. Viste también un gran hábito blanco similar a una capucha con un gran collar de oro envuelto alrededor. Si había algo que denotar, era su extraordinaria figura ya desarrollada a su joven edad.
—Kiara Sessyoin, ¿por qué me tuvo que tocar a mí lidiar con ella? Para un agente de la iglesia, es un trabajo complicado. Realmente, comienzo a entender el disgusto de todos hacia Narbareck-san, aunque… —Luego le dio un último vistazo al castillo Einzbern—. Narbareck-san me dijo que podía tomarme mi tiempo con este caso, siempre y cuando ayudara a Ciel, y para un mercenario no debería resultar tan complicado…
Ruler esbozó una sonrisa, esta era inocente, pero si alguien lo viera, tal vez podría detectar que dentro de esa inocencia se encontraba algo realmente malo. Después de esto, él se alejó del lugar desmaterializándose y volviendo a su forma espiritual.
Desconocido para todos los presentes, tanto para los miembros del castillo como para los servants que habían estado en este, algo pasaba muy lejos de aquel lugar, más específicamente, en un cuerpo celeste diferente, en la luna…
En una gigantesca cueva, sellada en la profundidades del satélite, algo comenzaba a moverse. Dentro de esta, un enorme titán blanco que arrasó con las civilizaciones de la tierra durante la era paleolítica, que fue también el amanecer de la era de los dioses, comenzó a despertar muy lentamente. Tanto era su lentitud que, si alguien mirara a la gigantesca criatura, creería que todavía estaba en letargo, pero, a pesar de esto, el comienzo del sopor se había hecho presente.
¿Que había provocado esta reacción? Si alguien quisiera hallar respuesta a esta pregunta, estas serían tres: un efímero sueño, el sentimiento de un advenimiento y, finalmente, otra sensación, la de una luz similar a la que había destruido a su alter-ego durante la era paleolítica, una que ella creía perdida desde hace más de 15 siglos.
Tal vez por este motivo, ella decidió moverse una vez más, incluso si era antes de tiempo, e incluso si sus motivos eran contradictorios. El gigante decidió crear un segundo alter ego y, otra vez, decidió interactuar con la tierra una vez más.
De nuevo, en el castillo Einzbern, en el mundo onírico…
Una vez más, él se encontraba en aquel parque, veía como jugaba con Tachie, con Manaka, y también con Ayaka. Ellos se divertían jugando con una pelota mientras cuidaban a la Sajyou más joven. Sin embargo, esto duró poco, el padre de Manaka entró al parque y declaró:
—Manaka, Ayaka, es suficiente, debemos irnos —Hiroki parecía muy severo, como si no aceptara un no por respuesta—. Ya hemos estado mucho tiempo aquí.
Ayaka se mostró triste y Manaka se quejó directamente. Sin embargo, Hiroki refutó con que Manaka tenía responsabilidades con las cuales debía cumplir.
Al final, a ella no le quedó otra opción que aceptarlo, despidiéndose con tristeza de Shirou y, en menor medida, de Tachie. Ellas dos jugaban juntas; pero solo después de que su versión más joven logró hacer que Manaka comenzara a abrirse. Además, siempre parecían estar en extremos opuestos, discutiendo sobre varias cosas y, solo cuando Shirou estaba en el medio, decidían dejar las pequeñas riñas atrás. Sin embargo, para el pelirrojo mayor, esto no fue más que una relación competitiva normal entre niños, así que no le dio mayor importancia.
El mundo cambió, el parque desapareció. Ahora estaba dentro de una casa, Shirou vio grandes edificios por las ventanas, esta no era una ciudad pequeña al parecer, y tampoco se parecían a ninguno de los edificios que él vio en su tiempo en Fuyuki. Ahora que lo recordaba, Manaka le había dicho que, antes de mudarse a Fuyuki, ella y Ayaka vivían en Tokyo. Entonces, ¿sería esta la casa donde vivían antes de mudarse?
De repente, algo llamó su atención. Eran risas, era mediodía y Shirou salió al patio de la casa donde se encontraban tres personas: Una mujer que parecía ser de ascendencia inglesa, Hiroki y Manaka. Esta última parecía tener entr años, por otro lado, la mujer parecía tener un embarazo de varios meses.
Manaka se encontraba jugando alegremente con su padre, el cual no parecía ser tan estricto como Shirou lo había notado en sus recuerdos más recientes. Manaka además parecía ser una niña muy feliz, apegada bastante a su madre.
Ella abrazó a la mujer y ella le dijo que tuviera cuidado con delicadeza. Además de decirle felizmente que pronto sería una hermana mayor.
Dentro del patio de la casa, se encontraba un gran jardín botánico que parecía todavía no estar completamente terminado. Había un cartel con el nombre de Garden en la entrada.
Shirou infirió que algo debió haber ocurrido entre este momento y su encuentro con Manaka en el parque de Fuyuki, no solo por los cambios de personalidad tanto de Hiroki como de Manaka, sino también por la desaparición de la esposa del hombre y la madre de la niña. Hiroki, en los recuerdos más actuales, era mucho más estricto, más frio y calculador, si el pelirrojo tuviera que describir el cambio en su actitud, él diría que el Hiroki que estaba viendo en este momento era "el padre" mientras que el Hiroki de los tiempos más actuales era "el magus". Mientras que Manaka también sufrió un cambio de personalidad hasta su encuentro, de ser una niña feliz, a un títere que parecía no tener motivos para vivir. Y Shirou estaba seguro que esto estaba relacionado con la desaparición de la mujer…
Posteriormente, observó coma la señora Sajyou le mostraba a Manaka como ella cocinaba, al parecer, despertando un interés en la cocina por parte de la muchacha. Ahora que lo recordaba, una vez vio uno de los recuerdos de Manaka donde ella le había preparado galletas, y prometió prepararle más cosas en el futuro.
De hecho, también vio como Manaka le había dicho que usó un secreto para que las galletas supieran tan bien, una magia más increíble que cualquier misterio que cualquier magus pusiera utilizar, la magia del amor. Esto causó que él se avergonzara, porque su versión más joven no había entendido lo que Manaka había intentado decirle, se excusó diciéndose a sí mismo que era muy joven para notar esas cosas, aunque después recordó que solo empezó a notar los sentimientos de románticos que él y las chicas a su alrededor tenían gracias a Altrouge, y a la edad de quince años… Con su orgullo algo herido, él decidió no pensar más en eso.
Finalmente, una vez más, el escenario cambió…
«¿Eh?». Exclamó el chico.
¿Dónde se encontraba ahora? No lo sabía, todo estaba muy oscuro; pero algo era seguro, estaba en una cueva. Él podía oír al agua caer desde la estalagmitas y sintió un hormigueo recorriéndole la piel.
—¿Una barrera delimitadora? —preguntó el chico a nadie en particular.
Al no tener a donde ir, Shirou decidió adentrarse en la cueva, pero cada paso que daba se hacía más pesado para él. Finalmente, después de atravesar el túnel, el chico se encontró en una enorme cueva. Esta gran caverna tenía alrededor de tres kilómetros de diámetro.
Shirou olió una cantidad absurda de mana concentrada en el centro del lugar y, con cautela, decidió seguir hacia este. Mientras más se acercaba al lugar, pudo ver un sitio mucho más elevado en el centro de la cueva, con unas escaleras de piedra para poder ascender hasta este. El chico utilizó las escaleras y llegó hasta lo más alto de la caverna.
—¿Un altar? No, no es solo eso…
Había un altar de piedra en medio del lugar, así como pilares a su alrededor.
Un magus experimentado, lograría ver un círculo mágico tridimensional formado por toda la cueva. Y si bien Shirou podía inferir que había algo más en ese lugar, sus conocimientos no le permitían llegar a tanto.
Súbitamente, algo comenzó a surgir desde lo profundo de la tierra, la cueva tomó una coloración rojiza y brilló con tanta fuerza que al chico no le quedó de otra que taparse los ojos para evitar el deslumbrante brillo rojizo.
Una vez los volvió a abrir, quedó horrorizado, frente a él, se encontraba algo realmente horrendo. Un mar carnoso y negro, lleno de bultos, algo que, al parecer, aún no se había materializado completamente, si es que los brazos mal formados eran una indicación de esto. Dichos brazos comenzaron a estirarse lentamente hacia él.
Shirou retrocedió algo asustado, pero era extraño, sea lo que esto fuera, era similar y, a la vez, diferente del barro surgido dentro del grial. Y lo más extraño de esto, es que esa cosa no parecía querer atacarlo, era más bien como si solo quisiera alcanzarlo.
No obstante, cuando los brazos estuvieron lo suficientemente cerca, Avalon brilló desde el fondo de él y los brazos se retiraron aterrados.
Un deja vu, Shirou sintió una especie de deja vu, como si lo que acababa de pasar lo hubiera vivido ya una vez; además, si era sincero, también sentía que no era la primera vez que veía a esta cosa, fuera lo que fuera.
La luz comenzó a crecer hasta el punto donde Shirou no pudo ver nada y el mundo se volvió totalmente brillante…
La luz le golpeaba en los ojos, era realmente incomodo, así que apartó su rostro de esta. Finalmente, él abrió los ojos y se dio cuenta del lugar donde se encontraba. Este era uno de los cuartos dentro del castillo Einzbern, a su lado se encontraba Manaka durmiendo.
Ella realmente se veía indefensa en ese estado, él le agradeció silenciosamente por todo lo que le había ayudado recientemente; no obstante, el hecho de reconocer su situación, lo trajo de vuelta a la realidad.
—Kiritsugu… —Shirou sabía que su padre moriría tarde o temprano; pero esperaba que él pudiera compartir sus últimos días con la hija por la que había trabajado tan duro para poder ver durante los últimos años. El chico solo esperaba que esos pocos minutos que les dio fueran suficiente para que, al menos, Kiritsugu pudiera partir con relativa paz, así como que su hermana haya podido ver que su padre realmente la quería.
De repente, la puerta se abrió y una homúnculo entró a la habitación silenciosamente. Si él recordaba bien, esta era la misma homúnculo a la que le había dado la carta en la torre del reloj, ella se había presentado como Sella.
—¿Hmn? Oh, ya se encuentra despierto, señor Emiya.
Shirou asintió—. Sella, ¿verdad?
—Así es, soy una de las tres damas de compañía de lady Einzbern.
—¿Illya?
La mujer asintió—. Tanto usted como su compañera han dormido por poco más de dos un días, en este momento, está amaneciendo, y mi señora le espera en el comedor. —Sella se acercó con unas piezas de ropa y se las ofreció—. Por favor, vístanse y síganme.
Shirou asintió y Sella procedió a esperarlos fuera de la habitación. Aprovechando que Manaka estaba dormida, él se cambió de ropa, luego se acercó a su compañera.
—Mana… —dijo él. Al ver que ella no despertaba, alzó un poco su voz—. Mana, despierta.
—¿Hmn…? ¿Shi-kun?
—¿Estás bien Mana?
La somnolienta chica comenzó a levantarse lentamente—. Sí… Es solo que gasté la mayor parte de mi od durante la invasión. Pero ya estoy mejor…
Shirou asintió—. Gracias por ayudarnos.
Manaka sonrió—. Cuando quieras.
—Illya nos espera en el comedor, nos dieron esta ropa para que las vistamos y nos reunamos con ella.
En este momento, Shirou vestía un traje blanco similar al que utilizaban los homúnculos. Se notaba que el chico se encontraba algo incomodo, aunque a Manaka le gustaba como se veía.
El pelirrojo le presentó un vestido blanco—. Toma, te esperaré afuera de la habitación.
Ella asintió y procedió a vestirse después de que su amigo de la infancia abandonó la habitación.
Finalmente, después de arreglarse, los dos partieron para reunirse con la señora del castillo. Así ellos llegaron hasta el gran comedor del castillo, allí se encontraba su hermana, al parecer estaba bebiendo té o café, él no lo sabía con seguridad.
Illya observó como su hermano menor adoptivo entró en la habitación, él estaba siendo acompañado por Sella y por la chica que había ayudado a curar a Leysritt. Si era sincera con ella misma, no estaba segura de cómo actuar hacia él o, mejor dicho, hacia ellos. Si bien confiaba ligeramente en su hermano, gracias a las palabras de su padre, no sabía nada de la otra chica, aunque, gracias a su ayuda al curar a la que fue durante muchos su única amiga, Illya decidió darle un pequeño voto de confianza.
Después de debatir consigo misma, ella decidió actuar como se supone que la había entrenado, o al menos, a medias…
Se levantó de su asiento y, como una dama, les dio la bienvenida—. Señorita… —No obstante, ella se dio cuenta que desconocía el nombre de la chica que acompañaba a su hermano.
Al ver como la hermana de su enamorado la observaba un poco confundida, Manaka decidió presentarse—. Manaka Sajyou, lady Einzbern —contestó ella con la misma cortesía—. Discúlpeme por no haberme presentado la otra noche.
La señora del castillo no le dio mayor importancia y asintió—. Y… —Illya no estaba segura sobre si sus siguientes palabras serían las correctas; pero era la última voluntad de su padre y, además, ella acabaría llamándolo así de todas formas en un futuro, era algo que en el fondo anhelaba—. Her… Hermano menor, les agradezco por ayudar con mi rescate. Por arriesgar vuestra vida por la mía. —Dicho esto, ella se inclinó ligeramente como muestra de respeto.
Ambos asintieron e Illya les invitó a sentarse para que desayunaran juntos. Shirou sonrió, él no creyó que Illya lo llamara de esa forma en mucho tiempo, y él no iba a obligarla ni mucho menos, a fin cuentas, Kiritsugu nunca lo obligó a llamarlo padre o papá, por eso Shirou siempre lo llamaba viejo, ya que le era mucho más fácil referirse a él de esa forma; sin embargo, si era sincero consigo mismo, se arrepentía de esto, él solo lo llamó papá en sus últimos momentos y, considerando la relación que ambos tenían y la confianza que su tutor había puesto en él, Shirou pensó que debió haberse dirigido a este de esa forma desde hace bastante tiempo.
—Me disculpo si el desayuno tarda un poco, la mayoría del personal del castillo se encuentra reparando las defensas o reconstruyendo el castillo —dijo Illya.
Tanto Manaka como Shirou se levantaron de la silla y se ofrecieron mutuamente—. ¡Si quiere yo-!
Al ver que hablaron al mismo tiempo, ambos se quedaron mirándose mutuamente. Illya alzó una ceja y ambos no pudieron evitar soltar una risa.
—Iba a ofrecerme a preparar el desayuno, si no les importa… —dijo Manaka.
—Yo igual… —habló Shirou.
Para Manaka era tanto una forma de cumplir lo que le había prometido a su amigo de la infancia, como una forma de mejorar el cómo la ven tanto su enamorado como la hermana de este. Por otro lado, para Shirou… bueno, a Shirou simplemente le gustaba hacer las tareas del hogar y amaba cocinar.
Aunque un poco confundida, Illya sonrió y dijo—. Bueno si lo desean, no me importaría probar la comida extrajera. Sella…
—¿Si mi lady?
—Guía a nuestros invitados hasta la cocina.
Así ambos fueron guiados por la homúnculo hasta la esta, en ese momento, ambos se miraron el uno al otro, como si estuvieran intentando marcar su territorio o algo así.
La intensidad de las miradas de ambos llegó a tal punto que Sella pensó que ambos iban a enfrentarse. Por lo que ella decidió intervenir—. ¿Qué les parece si se dividen el trabajo? —sugirió.
Aunque un poco disgustados, los dos asintieron y decidieron compartir la cocina.
Vale decir que, después del desayuno, siempre y cuando ellos estuvieran dispuestos, Illya estaba más que encantada de que ambos fueran los cocineros del castillo.
El desayuno se realizó en silencio, no un silencio incomodo, sino todo lo contario, Illya estaba tan encantada con la comida que conversar fue lo último que le pasó por la cabeza. Por su parte, los otros dos, al ver la mirada encantada de la chica, sonrieron orgullosos y se limitaron a comer en silencio.
Después de este, Shirou decidió comenzar una conversación, él dudó un poco sobre como dirigirse hacia Illya; pero ya que ella le había llamado hermano, entonces él haría lo mismo, tal vez solo sería por puro formalismo por ahora, pero esperaba que, con el paso del tiempo, ambos pudieran tener una relación de verdaderos hermanos—. Hermana, ¿Qué piensas hacer ahora?
—¿Hmn? —Esta pregunta sorprendió a la chica, ella siempre pensó que, después de que Kiritsugu la rescatara, vivirían los tres juntos. Tal vez incluso alejados del mundo iluminado por la luna; sin embargo, eso era imposible ahora, ella era la cabeza de la familia Einzbern y su hermano lo era de la familia Emiya, además, últimamente este era bastante famoso en el mundo iluminado por la luna, por lo que desaparecer no sería sencillo. Por último, estaba ese asunto…
Illya suspiró con un poco de tristeza—. Si soy sincera, no estoy segura. Creía que una vez que escapáramos lejos del castillo, podíamos vivir juntos en algún lugar lejos del mundo iluminado por la luna; sin embargo, eso ya no es posible ahora que soy la cabeza de la familia Einzbern.
Shirou entendía los sentimientos de su hermana; pero también conocía la realidad—. Sí, por diversos motivos, yo tampoco puedo abandonar el mundo iluminado por la luna. Al menos, no por ahora.
—Shirou, ¿puedo llamarte así también?
El chico asintió con una sonrisa.
—Ya que Kiritsugu es nuestro padre y su último deseo fue que permaneciéramos juntos como familia, protegiéndonos mutuamente, he decidido darte un voto de confianza.
—Gracias.
Illya observó con una aguda mirada a Manaka—. Sin ofender señorita Sajyou; pero debó realizar esta pregunta. Shirou, ¿podemos confiar en ella?
Manaka miró al chico expectante.
Aunque Shirou todavía desconfiaba de ciertas cosas sobre su relación con su amiga de la infancia, había ciertas cosas sobre lo que estaba seguro—. Manaka es mi amiga de la infancia, ella y yo tenemos una especie de contrato que la une a mí. Aunque puede hacerme daño y ese tipo de cosas, no puede asesinarme sin morir ella también. Así que, confío en ella…
Manaka sonrió alegremente—. Si eso no le convence lady Einzbern, entonces hay otra cosa que deben saber. Debido a la rapidez en la que fue ejecutada la operación, no pude decírtelo Shi-kun, pero tampoco puedo alejarme mucho de ti. Si lo hago, nuestro lazo me fuerza a volver a una forma… bueno, digamos que no puedo hacer mucho en ese estado.
Illya suspiró—. Bien, en ese caso, romperé una lanza a favor de ambos. ¿Conocen el ritual del Heaven´s fell?
Ambos asintieron.
Lady Einzbern se mostró más seria que nunca—. Bien, voy dejarlo claro: el ritual volverá a realizarse una vez más.
Esto sorprendió un poco al dúo; pero ya se habían encontrado con ciertas pistas que les indicaban de que algo estaba pasando en las sombras; por ejemplo: la invocación de Faker o de Siegfried.
—Pero, ¿cómo? —preguntó el chico—. Kiritsugu me dijo que era imposible realizar el ritual una vez más porque las líneas ley de Fuyuki se encontraban demasiado debilitadas.
Illya asintió—. Así es, esta vez se usará un método diferente, el abuelo me lo explicó, justo antes de que Kiritsugu llegara a la capilla. Así que escuchen atentamente.
Una vez más, los dos asintieron.
Illya comenzó con su explicación—. Hace dos años vino un hombre pelirrojo, un ex magus de la torre del reloj, él vino para proponerle a mi abuelo volver a ejecutar el Heaven´s fell. Obviamente, mi abuelo le explicó que la líneas mágicas de Fuyuki estaban muy debilitadas…
—Perdona por interrumpirte hermana…
—También puedes llamarme Illya —sugirió lady Einzbern
Shirou asintió—. ¿Por qué no han intentado mover el lugar del ritual? Siempre me lo pregunté.
—No podemos —declaró ella—. Verás, no estamos seguros de cómo, pero durante el final de la cuarta guerra del santo grial, cuando el gran grial descendió al mundo, algo sucedió, y esto provocó que el gran grial fuera dañado severamente. Si bien podemos volver a montar o trasplantar el sistema, es imposible para nosotros crear un nuevo grial.
—Pero lograron invocar a un ghost liner, lo que significa que algo pasó, ¿no es así? —preguntó Manaka.
Illya asintió—. Después de explicarle que era imposible usar el grial de Fuyuki, el hombre le dijo a mi abuelo que eso no sería necesario. Porque ya había otro "grial" en el mundo o, mejor dicho, algo con el poder para suplir al gran grial.
—¿Algo así realmente existe? Es decir, el grial es una puerta a Akasha, una puerta a la raíz con la capacidad para cumplir deseos. No, incluso si existiera algo así, con el mundo en su estado actual donde la magia está desapareciendo, ¿es siquiera posible usarlo? —preguntó Manaka.
—Sí, existe, y es utilizable. —Illya sonrió—. Tú lo has dicho, con el mundo en su estado actual, es imposible utilizar cualquier dispositivo con un poder similar al del grial original, siempre y cuando este esté basado en magecraft. Sin embargo, "el grial" que ya existe no está basado en esta y tampoco se encuentra en la tierra, de hecho, se halla a una distancia de 384.400 kilómetros de esta.
—¿Eh? —exclamó Manaka.
Shirou abrió los ojos—. ¿No estarás hablando de…?
—Así es, estoy segura de que ya habrán oído hablar de esta en las noticias, ha sido muy mencionada en los últimos años, la supercomputadora hallada en la luna: la Moon Cell.
—Pero, ¿creía que todavía no habían descubierto como utilizarla?
—Hasta cierto punto, eso es cierto. La Moon Cell es un computadora futurista que usa tecnología no descubierta por la humanidad, hacer uso de su sistema es realmente complicado, aunque no imposible. Pero hay dos factores que han estado provocando que su uso sea más difícil de alcanzar.
—¿Cuáles?
Illya alzó un dedo—. El primero es un motivo interno, no sé mucho de computadoras, así que es posible que mi explicación no sea la mejor; pero, según tengo entendido, estas poseen sistemas de protección y seguridad como, por ejemplo: contraseñas, encriptación, derechos que solo pueden usar los administradores, y ese tipo de cosas; pero, encima de todo, poseen lo que se conoce como un antivirus.
—¿Nos ve como a un virus? —preguntó Shirou.
—Ve nuestro intento de ingreso como una irrupción no autorizada en el sistema y, por ende, nos ve a nosotros como una amenaza, así que despliega al antivirus para evitar que podamos hacer uso de ella. Además, este protección no es solo digital, sino también física, cualquiera que intente acceder de manera manual es asesinado por esta.
—¿Y esa es? —preguntó Manaka.
—Ahora que lo dices, la naciones unidas han intentado acceder a la Moon Cell de diversas formas, ¿qué es lo suficientemente fuerte para mantenerlos alejados? —preguntó Shirou.
—Solo una palabra: servants. La Moon Cell posee la capacidad para invocar una cantidad desconocida de ghost liner, ellos son comandados por un servant en específico, aquel magus pelirrojo la llamó: Shielder, la guardiana de la Moon Cell y el escudo de la luna.
—Shielder, ¿es algún tipo de clase nueva o algo así? —preguntó Manaka.
—Eso parece —respondió lady Einzbern también un poco dudosa—. Como dije, también está el bloqueo digital, el cual hace que sea realmente complicado acceder a la Moon Cell de forma remota.
—Pero esa es solo la primera razón por la que no se ha podido usar la supercomputadora, ¿Cuál es la segunda? —preguntó Shirou.
—Imagino que han oído hablar de los Harwey, ¿verdad?
Una vez más, el dúo asintió.
—Son los líderes del conglomerado que lleva su mismo nombre, una organización absurdamente poderosa que posee una gran influencia y su propio equipo de asesinos con el que se rumorea han acabado con cualquier oposición, también se dice que son una familia de magus. Además, son quienes han prohibido los viajes a la luna… Espera, ¿No me digas que la razón por la que lo hicieron fue a causa de Shielder!?
—En parte —respondió Illya—. Si bien es cierto que el asesinato de todos los investigadores y equipos de defensa resultó ser una de las razones por la que los viajes a la luna fueron prohibidos, la verdad es que el conglomerado Harwey ha estado ralentizando la investigación de la Moon Cell desde que esta fue descubierta. La razón es que, desde su punto de vista, la Moon Cell es una amenaza para la perpetuación de su poder.
—¿Es ahí donde entra este magus pelirrojo? —preguntó Manaka.
Illya asintió y sobó su barbilla—. Si mi memoria no me falla, se presentó como: Kurou Adashino. Según tengo entendido, él fue un distinguido investigador en la torre del reloj, también trabajó para el conglomerado Harwey durante un tiempo; pero después de que se dio cuenta de que las verdaderas intenciones del conglomerado eran evitar el uso de la Moon Cell, Adashino robó los varios datos sobre la investigación del conglomerado para acceder a esta y se dio a la fuga.
—Kurou Adashino… Su nombre me suena, pero, ¿Cuáles serían las probabilidades de que…? —susurró Shirou.
—¿Sucede algo? —preguntó Illya confundida.
—Nada, creo haber escuchado ese nombre antes. Supongo que logró huir y después contactó con ustedes, ¿no es así?
—Exacto. Él nos propuso utilizar la Moon Cell como un sustituto del gran grial, y de esta manera, rehacer el ritual del Heaven´s fell.
—Pero, ¿Cómo lo harían? —preguntó Manaka—. Necesitarían irrumpir en el sistema de la Moon Cell, ¿verdad?
Illya asintió—. Adashino realizó sus movimientos con mucha precaución, así que escogió bien a sus aliados, él obtuvo esto.
Ella sacó algo de su vestimenta, cuando Manaka y Shirou lo analizaron, ambos se quedaron sorprendidos.
—¿¡Esto es un contrato con el instituto Atlas!? —preguntó la magus sorprendida, obtener algo así era extraordinariamente complicado.
En ese momento, Shirou recordó las investigaciones que había realizado sobre Atlas, él comenzó a hacerlas después de descubrir el verdadero origen del Black Barrel. En su origen, se crearon siete contratos, el templo de Atlas está obligado a cooperar con alguien que posea uno de estos, ya que obligan al instituto a prestar ayuda a cualquier pedido. Se rumoreaba que, desde el año 2000, se habían recuperado cuatro contratos, pero se desconocía la ubicación de los tres restantes.
—¿Cómo encontró uno de estos? Nos es desconocido, pero lo utilizó para asegurar la cooperación del instituto Atlas, además, nos lo ofreció como garantía de que no iba a traicionarnos —habló Illya.
«Ya veo, si es el instituto Atlas, entonces hay una posibilidad». Pensó el chico.
El instituto Atlas era conocido por varias de sus más grandes creaciones, entre estas estaban:
El Hermes: Una unidad de computación de sexta generación basada en la teoría de partículas de Pseudo-Spiritrons que ni siquiera debería haberse completado todavía y, por ende, no debería de existir todavía en este mundo. Hermes también es la cristalización de las técnicas secretas más íntimas de la alquimia fundamental del templo Atlas. Los alquimistas la conocen como la piedra filosofal.
El Tri-Hermes, El procesador pseudo-spiritronic: Son el mayor medio de almacenamiento del templo Atlas, en forma de enormes obeliscos. Es un cristal fotónico, un artefacto fuera de lugar e imposible de crear para la ciencia terrestre actual.
De hecho, ahora que Shirou lo recordaba. La Moon Cell estaba hecha de cristales fotónicos, al igual que el Tri-hermes. Si las investigaciones eran correctas, los cristales fotónicos son cristales que, a nivel microscópico, alternan regularmente entre capas de índice de refracción de alto y bajo grado. De esta manera, es una sustancia que puede controlar la transmisión de información a la velocidad de la luz, lo que la convierte en un material valioso para una computadora cuántica. La humanidad solo ha logrado fabricar cristales fotónicos de unos pocos centímetros de longitud desde que se inició un estudio intensivo de estos en el siglo XX, es decir, nada que pudiera igualar al Tri-hermes y, mucho menos, a la Moon Cell.
En la luna, esta gran veta mineral está ubicada dentro de un agujero extremadamente grande comparable a una grieta de varios kilómetros de ancho que perfora al cuerpo celeste. Parece que, aparte de sus partes superficiales, la luna misma está formada por estos cristales fotónicos. Por lo que, se puede decir que el Tri-hermes es el hermano menor y mucho menos poderoso de la Moon Cell, con el cual los alquimistas de Atlas habían trabajado durante siglos y, por lo que, si había alguien que tuviera una mínima oportunidad de hackear a la Moon Cell, serían ellos.
—¿Lo lograron? —preguntó el pelirrojo de forma impaciente—. ¿Lograron hackear la computadora?
—Estamos en ello, nosotros proveímos la información sobre el sistema mediante el cual se ejecuta el ritual del Heaven´s fell, y los alquimistas de Atlas se encargarán de hackear la computadora e implementarlo de alguna manera. Ha habido progresos, la invocación de Siegfried es la viva muestra de eso; pero el sistema se nos resiste, aunque solo es cuestión de tiempo —declaró Illya.
—¿Alguien más conoce esta información? —preguntó Manaka.
—Nosotros, Adashino, las herederas de la familia que lidera al instituto de Atlas, las hermanas Eltnam y, finalmente, algunos miembros selectos de la iglesia.
—¿La iglesia? —preguntó Manaka confundida—. ¿Por qué ellos?
—Alguien tenía que distraer y ocultarnos del conglomerado de los Harwey, supuestamente, la iglesia y el conglomerado se llevan bien; pero, secretamente, ellos están enojados con los Harwey, ya que su conglomerado ha disminuido el poder de la iglesia, así que, al saber que había una forma de disminuir el poder de estos, ellos aceptaron ayudarnos. Sin embargo, esta información, solo la conoce el papa Laurentis, y sus más cercanos allegados.
—¿¡El papa!? —preguntó Shirou sorprendido.
Ahora que lo recordaba, Shirou lo había conocido durante la operación de Aylesbury hace poco más de medio año, cuando él todavía no era papa sino un cardenal. En este último medio año, el último papa había muerto y Laurentis había sido elegido como el nuevo papa.
Illya asintió—. Sí, el abuelo logró contactar con el papa cuando todavía era cardenal, a través de la asamblea del octavo sacramento, los mismos que enviaban a un supervisor para disputar el grial del Heaven´s fell. Nos ha estado cubriendo desde entonces, aunque es solo por su propio beneficio.
—Ya veo… —dijo Shirou.
—Como la última Einzbern, debo participar en esta última guerra por el santo grial, tal y como pasó en las cuatro anteriores. Aunque, si soy sincera, no tengo realmente ningún deseo en específico.
—¿Cuándo ocurrirá? —preguntó Manaka.
—No lo sabemos, todo despende de que tan rápido los alquimistas de Atlas logren hackear la computadora e implementar el programa; sin embargo, la prueba que marcará el comienzo de la guerra del santo grial, serán los sellos de comando que aparecerán en el cuerpo de los elegidos.
—¿Los elegidos? Quieres decir, ¿los maestros? —preguntó Shirou.
—Sí, pero ha habido ciertos problemas con el ritual. Verán, hasta ahora se ha logrado conectar al Hermes y al Tri-hermes a la Moon Cell, al ser similares, la supercomputadora no los rechaza; pero el sistema parece alterar el ritual de varias formas y, por ahora, no lo acepta por completo. Se han corrido varias simulaciones del ritual y, poco a poco, el sistema parece aceptarlo, pero todavía hay fallas.
—Solo tengo una última duda —preguntó Manaka.
—¿Cuál?
—¿Tu abuelo te contó todo esto en medio de la invasión? —preguntó la rubia extrañada.
Illya se rio ligeramente—. Claro que no, él solo me contó lo básico. El abuelo creyó que quien nos estaba invadiendo era Shielder, que habría descubierto que logramos convocar a un servant. Ella solo parece atacar a los que atentan directamente contra el sistema de la Moon Cell, así que él me lo contó todo para que huyera, en el caso de que no fuéramos capaces de detenerla, y que esperara hasta el comienzo del ritual, aunque Kiritsugu apareció y todo dio un gran giro. El resto lo descubrí al leer los informes en su despacho, recuerden, han estado dormidos por dos días.
Ambos se avergonzaron ligeramente; pero Shirou decidió plantearle la idea que le llevaba rondando la cabeza desde casi el inicio de la conversación.
—Illya, tengo que regresar a Londres, eso es algo que no puedo evitar.
Eso desanimó a su hermana.
—Así que quisiera saber si… ¿Quisieras venir conmigo y Manaka?
—¿Eh? —exclamó ella sorprendida.
Creyendo que se lo había tomado mal, Shirou intentó explicarse—. Bueno, es solo una proposición. Verás Kiritsugu y yo compramos una propiedad en Londres, podemos vivir ahí y es lo suficientemente grande para albergar a varias personas. De esta manera podremos mantenernos juntos como familia y… ¿Estás bien?
—¿A qué te refieres…? —preguntó la chica confundida.
—Estas llorando —dijo Manaka.
Era cierto, pequeñas lagrimas se deslizaban por sus mejillas desde sus ojos. Un poco avergonzada, ella intentó limpiarse las lágrimas lo más pronto posible—. Dis-Disculpen, no sé qué me ocurrió.
Tanto Shirou como Manaka no pudieron evitar sonreír un poco, ambos sabían lo que era estar, o sentirse, solos y, de repente, tener algo o a alguien.
—Esto es solo si quieres, claro… —dijo el chico.
—Sí, claro, me encantaría —respondió Illya de forma efusiva.
—Además, si lady Einzbern está obligada a luchar en la guerra del santo grial, deberíamos prepararnos para esta —recordó Manaka.
Shirou asintió. «La guerra del santo grial… Tal vez sea el camino para conseguir mis objetivos». Pensó el chico.
—Hay algo más, Shirou…
—¿Qué? —preguntó el chico.
—Encontré esto en el abrigo de Kiritsugu, es un testamento. Parece que ya lo tenía todo preparado.
Ella le dio unas hojas de papel que venían en un sobre.
Shirou leyó el contenido y se sorprendió—. ¡Espera! ¿¡Él realmente quería que yo…!?
—Fue su petición; pero es tu decisión si quieres respetarla. Tampoco tengo idea de cómo lo harás.
«Kiritsugu…». Shirou se giró hacia su hermana y desenvainó su Katana—. Illya, este es mi maestro y también mi ancestro.
—¿Una espada? —preguntó Illya confundida.
—Hey, tú tuviste a un golem. ¿Es tan extraño? —preguntó Muramasa de forma sarcástica.
—¿Una espada poseída? —preguntó Illya, al ver que la forma de hablar de Muramasa es similar a la de su abuelo, ella decidió mostrarle respeto—. Mi nombre es Illyasviel von Einzbern, encantada.
Muramasa pareció complacido—. Muramasa Sengo, igualmente.
Después de explicarle la última voluntad de Kiritsugu a su abuelo, Shirou le preguntó—. ¿Es posible trabajar con esos materiales? —preguntó el chico notándose incómodo.
—Entiendo que no te guste; pero, de hecho, no es para nada extraño utilizar este tipo de materiales para la creación de armas, y un maestro herrero debe ser capaz de trabajar con cualquier material. ¿Entiendes?
Shirou asintió—. Illya, ¿Hay algún lugar que pueda utilizar para forjar?
—El taller que el abuelo usaba para crear homúnculos, ven te guiaré.
Dicho esto, Illya llevó a Shirou, que fue seguido por Manaka, a donde se encontraba el taller del viejo golem, así como el cuerpo de Kiritsugu.
Varios días más tarde, dentro de un castillo de la era medieval escondido en uno de los lugares más recónditos de Europa…
Altrouge estaba junto a sus dos guardaespaldas: Fina-blood Svelten, también apodado como Blood, el caballero blanco, y Rizo-Waal Strout, conocido también como Strout, el caballero negro, en el salón de baile del castillo medieval.
A pesar de ser conocido como el caballero blanco, Fina-blood Svelten es el capitán de un barco fantasma y el número 8 de los 27 apóstoles, posee una esfera de realidad llamada Parade. También es conocido por que le gusta obtener sangre de niños pequeños y está en malos términos con sus compañeros ancestros: Rita Rozay-en y Van-Fem.
Por otro lado, Rizo-Waal Strout, es uno de los tres más antiguos apóstoles, así como el número 6 de los 27. Él debe su inmortalidad a una maldición relacionada con el tiempo y empuña una espada demoníaca llamada True Demon Neardark. Se cree que es "invencible" debido a su "maldición del tiempo".
Altrouge sonrió—. Parece que, realmente, el viejo Ortenrosse se está esforzando para mantener la paz.
Rizo-Waal asintió—. El que no nos haya intentado matar todavía, es la mejor prueba.
Fina-blood respondió sonriendo—. Aunque a mi particularmente no me importaría que lo intentara.
—Sin contar a Ortenrosse, tenemos el odio de Rozay-en, Van-Fem, Merem, y Blackmore, ¿realmente quieres desatar una pelea aquí Fina? Yo estoy seguro de que sobreviviré; pero tú… —se rio Rizo.
—No sería una buena fiesta si no estuviéramos en desventaja, ¿no lo cree mi señora? —preguntó el caballero blanco.
Altrouge asintió—. Sería divertido. Aunque es poco probable que tengamos que preocuparnos por Rita.
—Oh es cierto, los eventos del Rail Zeppelin, estamos de suerte entonces —exclamó Fina.
—¿No te parece lastimoso que un niño limpie tus destrozos? —preguntó el caballero negro bastante sorprendido.
—Soy de los que le gusta ver la botella medio llena —respondió el pirata.
Altrouge se desentendió de la conversación de sus guardaespaldas y decidió analizar el salón de baile, ella vio a Rita hablando con Sumire, cosa rara porque ella no creyó que Sumire vendría.
Rita Rozay-en, conocida como "la dama del artista", es una típica vampiro de clase alta con un gusto por el arte. Es la sucesora de su padre vampiro, habiendo heredado su castillo, donde es conocida por tomar un baño de sangre todas las noches. También es conocida por su arrogancia y por hacer lo que le plazca. Posiblemente debido a su personalidad torcida, nunca está satisfecha con sus acciones. Mantiene una extraña amistad con Sumire; al punto en que han jurado morir por la mano de la otra. Además, es la gerente del Rail Zeppelin.
Sumire por su parte, conocida como "la botella de agua" y "el demonio del agua" ha conquistado la debilidad tradicional de los vampiros de no poder cruzar cuerpos de agua, aunque también se ha debilitado en tierra. Ella es muy fuerte, siendo la única apóstol muerto capaz de usar un mármol fantasma, también conocido como manifestación de la fantasía.
El mármol fantasma es la capacidad de materializar una fantasía, una visión. Es la capacidad de un verdadero ancestro o un elemental para conectar su voluntad con la naturaleza, como un medio para interferir con las probabilidades y transfigurar el mundo circundante a voluntad, de acuerdo con su visión del mundo. Como el usuario es parte de la naturaleza, puede cambiar el mundo como lo desee. Pero al final, lo que se puede realizar es algo que solo se puede lograr dentro de los alcances limitados de la naturaleza.
Además, Sumire puede teletransportarse. Se la considera inepta debido al consumo excesivo de alcohol. Altrouge siempre pensó que ella se parecía a una hermana mayor que se emborracha fácilmente y, aunque tiene un castillo, no hay nada allí. Es una pesimista por naturaleza, pero es capaz de disfrutar de casi cualquier actividad. Ella está en buenos términos con Rita y comparten ese extraño pacto.
La princesa del crepúsculo sonrió internamente, lo que los demás apóstoles no sabían, con excepción de, probablemente, Rita, era que Sumire era la ex-única apóstol muerto capaz de usar un mármol fantasma, porque gracias a Shirou, ahora ella también podía utilizarlo debido a sus nuevos ojos místicos.
Observó también a Merem, discutiendo con Blackmore, como ya era habitual. Por un momento sus miradas se cruzaron, ella esbozó una sonrisa burlona y él la miro fríamente antes de seguir hablando con el otro apóstol.
Merem Solomon, también conocido como "Corona" o el "invocador de demonios". Es el vigésimo de los veintisiete ancestros de los apóstoles muertos y el quinto miembro de la agencia de entierro. Todos conocían su historia: Originalmente era un niño con la capacidad de hablar con los animales y materializar los deseos de la gente debido a su condición de "terminal del planeta". Los habitantes de su aldea le quitaron los brazos y las piernas para evitar que se fuera, mientras lo veneraban como a una deidad para su propia conveniencia. Crimson Moon tomó nota de esto y desafió a los aldeanos a un juego morboso: durante toda una noche, los aldeanos tendrían que imaginar bestias para que Merem las materializara, y si ninguna de las criaturas podía derrotarlo para el amanecer, todos serían masacrados. Ninguna criatura de la imaginación de los aldeanos pudo hacer frente a Brunestud, por lo que mantuvo su promesa y los mató a todos al amanecer. El acto de materializar a las bestias fue demasiado para que Merem lo soportara, lo que condujo a su muerte. Crimson Moon lo revivió como apóstol y le dijo que, como ahora estaba libre de sus captores, imaginara bestias para reemplazar sus extremidades perdidas, sus bestias demoniacas. A partir de esto, Merem empezó a sentir un inmenso sentimiento de gratitud hacia él, que después dirigió a quien sería su hermana pequeña, Arcueid.
Por otro lado, estaba Gransurg Blackmore. Conocido como el "señor del ala negra", así como el "apóstol muerto asesino". Es el decimosexto de los veintisiete ancestros de los apóstoles muertos. Gransurg fue originalmente un mago de Austria, cuya investigación involucró la santificación de las aves. Estas excentricidades llamaron la atención de Crimson Moon, quien buscó luchar contra Gransurg, a pesar de que tenía una taumaturgia promedio y no tenía rasgos únicos. Este último fue rápidamente derrotado y solo sobrevivió debido a una coincidencia de último minuto, lo que llevó a Crimson Moon a convertir a Gransurg en su mago personal. Prometió obediencia absoluta a Brunestud, creyendo que los derrotados deben servir, y eligió convertirse en un apóstol muerto por su cuenta a través de una investigación arcana. También era conocido por haber hecho creer a la humanidad que había sido asesinado, y permaneció "muerto" durante varios siglos, él declaró que era simplemente una broma, aunque algunos piensan que lo hizo para que la humanidad olvidara su relación con su familia humana y estos pudiera vivir en paz.
Ambos eran fieles sirvientes de Brunestud, pero están constantemente en desacuerdo, ya que Merem lo ve como un ídolo, mientras que Blackmore lo ve como a un maestro. Ambos la odian considerándola una impostora y desean matarla, cosa que intentaron en Aylesbury.
Ahora que lo recordaba Enhance no había venido, lo que era obvio considerando su condición, se decía que recientemente le dio caza a Louvre y acabó con su vida con facilidad debido al estado debilitado en el que estaba. Él es conocido como el caballero de la venganza y aunque fue despojado de su rango recientemente, al no tener todavía a nadie que ocupe el puesto, todavía se le sigue llamando como el decimoctavo. A ella le daba cierta pena, era divertido hablar con él, a diferencia de la mayoría de los otros apóstoles. Gracias a que ella era prácticamente inofensiva en su forma sellada, él no le atacaba, aunque dijo que, si alguna vez la veía en su primera forma, la mataría, y ella respondió con diversión que le gustaría verle intentarlo.
También pudo ver o, mejor dicho, percibir la presencia de Stanrobe Calhin. Él era conocido como el "primer fantasma", y que nombre tan apropiado considerando que, de hecho, él se convirtió en un fantasma después de ser destruido por la Iglesia. Todavía conserva su inmenso poder destructivo que le permitió destruir a todos y todo lo relacionado con él, además de que le valió el apodo de "duque de la depredación". Continuará existiendo durante al menos doscientos años más antes de que su existencia se disipe por completo.
Observó a Van-Fem hablando con Zelretch, ambos parecían poder llevarse relativamente bien, considerando que les gustaba la cultura humana. O los asuntos de los humanos en el caso del segundo.
Valery Fernand Vandelstam, mejor conocido como Vam-Fem, es el catorce de los veintisiete antepasados de los apóstoles muertos. Es uno de los apóstoles muertos con más años de servicio, sintió que las ideas de Ortenrosse eran demasiado anticuadas y se separó de su facción. En algún momento, Fina capturó el quinto castillo golem de Van-Fem durante un enfrentamiento, por lo que este comenzó a guardar rencor desde hace mucho tiempo contra su facción. Es conocido por ser un vampiro excéntrico que tiene interés en los humanos, buscó aumentar su influencia a través de métodos no vampíricos últimos cientos de años, después de la primera guerra mundial, como parte de un plan para obtener un rápido aumento de poder, que le permitió convertir a su conglomerado en uno de los más poderosos, y a Vam-Fem en uno de los líderes mundiales. Su conglomerado es uno de los pocos que puede medirse con la asociación de magos, la iglesia, la mafia de la familia Scladio y, en mucha menor medida, el conglomerado Harwey.
Los rumores más recientes sobre él decían que recientemente había construido edificios en la ciudad de Mónaco y comenzó a administrar un barco casino semanal, Fem's casa.
Finalmente vio al viejo Zelretch, el mago de las joyas y el conocido como mago Marshall, siendo el único usuario de la segunda magia. Aunque Merem y Blackmore lo conocen mejor como el responsable de la derrota de Brunestud, el rey de los vampiros, en una pelea hace muchos siglos simplemente por su aversión hacia este. Durante la batalla, a Zelretch le succionaron la sangre, lo que resultó en que el mago Marshall se convirtiera en un vampiro clasificado como uno de los veintisiete antepasados de los apóstoles muertos, el cuarto para ser exactos. Si bien salió victorioso, o podría decirse que terminó en empate, pagó un alto precio. Se debilitó mucho debido a la batalla, envejeciéndolo severamente y haciendo que sus poderes disminuyan. Vale decir que no es la persona favorita de ninguno de los sirvientes de type Moon, aunque, irónicamente, Arcueid lo ve como a un especie de abuelo.
Ella entendió que hubiera apóstoles que no vinieran además de Enhance, como Caubac Alcatraz, que nadie sabía si todavía estaba vivo, El Nahat que estaba sellado por la iglesia junto con otros apóstoles, TATARI que es un fenómeno que solo aparece en un tiempo y lugar previamente determinados, o ORT, que literalmente nadie sabe si se puede razonar con este. Otra excepción es Ainnash, tanto porque era similar a ORT en ese sentido y porque ya estaba muerto. Sin embargo, a ella le sorprendió no encontrarse con Nrvnqsr Caos, ¿Dónde estaba?
En el salón se encontraban también, miembros de las dos facciones y otros apóstoles prominentes, pero sin llegar a ser tan importantes como los 27. Si alguien no relacionado con el mundo de los vampiros entrara a esta fiesta, solo vería a un montón de gente de clase alta con gustos excéntricos teniendo una gran fiesta. Por otro lado, los vampiros verían a un bocata de media noche.
Unos ligeros golpes de una copa se oyeron dentro del salón y, a pesar de ser golpes muy finos, fueron fácilmente audibles para todos los presentes. Quien los había provocado era el anfitrión, Trhvmn Ortenrosse.
Trhvmn Ortenrosse, también conocido como el señor del ala blanca, el decimoséptimo ancestro de los veintisiete apóstoles muertos, así como el bastardo que intentó matarla. Es el mayor de los apóstoles muertos, fue un mago que se convirtió en un chupasangre a través de su propia investigación. Llegó a ser el primer seguidor de Crimson Moon.
—Espero que todos estén disfrutando de esta amena velada —comenzó Ortenrosse con su discurso elegante—. Lamentándolo mucho, yo y mis… congéneres, debemos ausentarnos durante unos momentos, espero que lo comprendan.
«Bueno, llegó la hora». Pensó Altrouge.
—Por favor, síganme. —Antes de abandonar el salón, el señor del ala blanca se giró hacia los miembros de su facción y entrecerró sus ojos—. Mantengan la buena convivencia.
Por su parte, Altrouge fue un poco más directa con los miembros de la suya—. Intenten no matarse hasta que volvamos.
Ortenrosse frunció el ceño, él siempre ha despreciado a todos los demás Brunestud que han reinado desde el original, lo que la incluye a ella y a Arcueid. Aunque Ortenrosse no solo odia a Altrouge por reinar con el apellido Brunestud, sino por ser lo opuesto a un vampiro clásico, como lo es él, ya que, si bien Altrouge podía comportarse como una digna miembro de la realeza cuando quería, ese es el caso, se comporta cuando quiere.
Si Sumire es conocida como una inepta por ser una borracha, Altrouge es conocida como un peligro andante por ser inestable, en más de un sentido. No es como que a ella le importara la opinión de sus congéneres, así que no le importaba en lo más mínimo el comportamiento del viejo vampiro.
Así, los miembros de los veintisiete apóstoles muertos, así como un apóstol extra, se trasladaron a una gran sala, con una mesa ovalada lo suficientemente grande para que todos pudieran sentarse. Todos se sentaron en los puestos en los que estuvieron más a gustos, con excepción de Ortenrosse que se sentó en uno de los extremos de la mesa y de Altrouge que se sentó en el extremo opuesto.
—Como saben, nos hemos reunidos aquí… —comenzó Ortenrosse.
Oliéndose la larga perorata que soltaría el señor del ala blanca, Altrouge decidió intervenir—. Sabemos por qué hemos venido aquí Ortenrosse, seamos lo más eficientes posibles y encarguémonos de los asuntos con la mayor brevedad.
El señor del ala blanca frunció el ceño, pero prosiguió—. Como desees Altrouge.
La princesa cerró los ojos de forma contemplativa—. Disculpa, señor del ala blanca, no somos tan cercanos para que nos llamemos por nuestros nombres, por favor, dirígete a mí por mi apellido de ahora en adelante.
El viejo apóstol cerró con fuerza sus manos—. Entiendo… Brunestud. —Este último nombre fue dicho con extremo disgusto, casi como si arrastrara cada palabra.
Van-Fem no pudo evitar esbozar una sonrisa al ver el enojo del viejo apóstol, Merem estaba dividido entre estar enojado con Altrouge y divertido al ver la furia del viejo apóstol, Blackmore por otro lado se encontraba bastante enojado con la princesa que consideraba una impostora. Los demás no reaccionaron en gran medida, a lo mucho, mostraron disgusto o alegría.
Yendo al punto, Ortenrosse continuó—. Son varios asuntos los que trataremos, el primero y más importante: la muerte de Ainnash.
—Ainnash era una verdadera molestia, incluso para nosotros. Como bien saben, fue uno de esos apóstoles que ignoró el equilibrio entre la necesidad de sangre y la sostenibilidad de la sociedad de la que nos alimentamos, habiendo chupado sangre con imprudencia desde la edad media. ¿Por qué le damos tanta importancia a su muerte? —preguntó Rita.
—Si bien eso es cierto, debido a su naturaleza, la profecía de la rosa fue inútil. Y eso ha dejado un puesto vacante en la organización, y ya tenemos suficientes problemas con los apóstoles que están sellados por la iglesia. No podemos permitirnos tener más huecos —declaró Van-Fem.
—La profecía de la rosa existió, simplemente no fue trasmitida a Ainnash. —declaró Ortenrosse—. Profeta, por favor, declare.
La única presente que no era miembro de los 27 se levantó, una mujer que vestía un vestido de noche y su rostro se encontraba tapado con un velo.
—Esta noche la espada del crepúsculo aparecerá ante ti, su hoja cercenará tu vida y, con su Longinus, acabará con tu existencia —declaró la profeta.
—¿Longinus? —preguntó Sumire entre la borrachera y la sobriedad.
De repente, sonó un viejo teléfono traído por Zelretch, él lo alzó y todos pudieron oír—. ¿La espada del crepúsculo? ¿Tiene relación contigo princesa del crepúsculo? —preguntó una voz desde este.
—¿Alcatraz? ¿Estás con vida? —preguntó Altrouge sorprendida.
—Así es, lamentablemente, no puedo salir de mi laberinto en este momento. Así que agradezco a Zelretch por haberme dado una mano.
—Atrapado en tu propio laberinto, digno de nuestro comediante —se burló Rita.
—Regresemos al punto —habló Blackmore.
—Cierto, Bru-Brunestud —dijo Ortenrosse con dificultad—. Responde la pregunta, por favor.
—Así es, él es también el mismo chico que sobrevivió a un juego conmigo.
—Entonces es un problema mayor, no solo logró herirte, sino que además mató a Ainnash… —dijo Van-Fem.
—Sin contar que le dejó el trabajo más fácil a Enhance para que acabara con Louvre, mi subordinado —declaró el señor del ala blanca—. Propongo que le demos captura.
—No será necesario, como bien dijo la profeta, él es la espada del crepúsculo, mi espada —declaró la princesa.
—Un caballero negro, uno blanco, y ahora una espada. Vaya predilección por las cosas filosas, ¿Eh Altrouge? —se burló Rita.
—¿Le temes al acero Rozay-en? —respondió Fina-Blood.
Ortenrosse alzó una ceja—. ¿Estas declarando que tú le enviaste a asesinar a Ainnash?
—No fue nada personal, solo un simple contrato —Altrouge entrecerró sus ojos—. Si bien yo puedo tener cierta predilección al escoger a mis subordinados, cierta artista siente obsesión por los ojos místicos. Lo suficiente para proponerme el asesinato de Ainnash.
El más viejo de los apóstoles se dirigió hacia la artista—. ¿Rozay-en?
Rita gruñó levemente—. Al igual que Altrouge, no guardo ningún rencor contra Ainnash; pero no podía dejar que destruyera mi Rail Zeppelin solo para saciar su apetito.
Ortenrosse gruñó—. Los mocosos nunca piensan en las consecuencias de sus actos…
«Para ti todos somos mocosos». Pensaron todos los inmortales con siglos de antigüedad en sincronía.
—Como sea, eso no cambia nada. Merem, tú también te encontrabas por ahí, ¿Qué piensas sobre el chico? —preguntó el señor del ala blanca.
Aunque Merem consideraba a Ortenrosse como un inepto, mostró cierta cortesía ante el supuesto vocero de los apóstoles—. ¿Shi-chan? Su pelea fue bastante buena, como coleccionista de tesoros, me siento un poco celoso de él. Es una fruta todavía inmadura; pero se volverá más poderoso con el tiempo.
El más viejo de los apóstoles se giró hacia Altrouge—. No puedes simplemente mantenerlo como un humano, así como así, no después de que asesinó a Ainnash y del problema que puede llegar a representar en un futuro.
—¿Y qué sugieres? —preguntó ella mostrándose cautelosa.
—Dos opciones: convertirlo o asesinarlo. No podemos permitir que personas tan riesgosas como tu espada o Enhance vayan por libre, así que he decidido escoger a Chaos como ejecutor, para que se encargue de estos.
—Shi-chan también tiene la fruta de Ainnash, por cierto —dijo Merem.
—¿Oh? ¿Así que esa cosa realmente existe? —preguntó Zelretch
—Mejor aún entonces, si tu espada come la fruta, heredará el poder de Ainnash —declaró Ortenrosse con una reacción bastante exagerada de sorpresa—. De esta manera se mantendrá la tradición de herencia del puesto.
—Creí que la fruta solo ofrecía una inmortalidad temporal, ¿no es así? —preguntó Caubac desde el teléfono.
—La fruta ha sido prácticamente un mito hasta ahora. Si bien eso es lo que se cree gracias a que esta se convirtió en la esencia de la sangre cosechada de las víctimas de Ainnash y también de los miles de animales que alguna vez habitaron el bosque, la fruta también permite la creación de los hijos de Ainnash, bosques con las mismas cualidades que el original, si la fruta solo tuviera la sangre de sus víctimas, no sería capaz de crear a estos hijos —explicó Merem.
—¿Están sugiriendo que la fruta es capaz de convertir a alguien en un apóstol si es ingerida y por eso da la inmortalidad? —preguntó Rita.
—Esa es la teoría, aunque si funciona o no, nos es desconocido. Como dijo Ortenrosse, hasta hace poco, la fruta no era más que un mito —declaró Merem.
—Entonces Brunestud, ¿Qué decides? Es eso o hacer un contrato con él tal y como lo hiciste con TATARI —preguntó el señor del ala blanca.
—Ya tengo un contrato con él —declaró Altrouge.
—¿Oh? Debiste decírnoslo antes, nos hubiéramos ahorrado toda esta charla. Si ya tenías un contrato, significa que planeabas convertirlo tarde o temprano, ¿no es así? De hecho, no me sorprendería que aceptaras el contrato, más por la oportunidad de que tu subordinado ascienda, que por lo que sea que te haya ofrecido Rozay-en —se burló Van-Fem.
—Algo así… Aunque lo del contrato fue algo oportuno —respondió Altrouge—. Sin embargo, seré yo quien elija cuando se transformará. Así que mi asociación con él debe mantenerse en secreto, para que pueda madurar adecuadamente. No queremos otro caso como el de Louvre, ¿no es así?
—Como desees… —respondió Ortenrosse con molestia desbordándose en su voz, al darse cuenta de los planes de Altrouge de tener a un nuevo apóstol poderoso dentro de su facción. Para su desgracia, la princesa tenía razón, no podían permitirse perder a otro miembro como ocurrió con Louvre por ser demasiado débil, no en este momento.
—Entonces, ¿hemos terminado? ¿Puedo volver a beber? —preguntó Sumire.
—Todavía no —respondió el primer seguidor de Crimson Moon—. Tenemos dos asuntos más de los cuales discutir. El más sencillo es sobre TATARI, profeta, por favor.
Una vez más, la profeta volvió a hablar—. El fenómeno conocido como TATARI llegara al final de su viaje antes de lo esperado, su sentencia será dictada por las princesas de blanco y negro, se resistirá, pero enfrentara a la muerte, al heredero de Ainnash y a su propio heredero.
Merem y Blackmore fruncieron el ceño al escuchar la primera parte de la profecía.
«El heredero de Ainnash ¿Eh? Así que así fue como se le ocurrió, viejo astuto. Merem ya debía de saberlo, tal vez si debí matarlo en Aylesbury». Pensó la princesa.
—¿La muerte? —preguntó Rizo.
—No creemos que se refiera a la muerte en sí, sino a alguien relacionado con esta —declaró la profeta.
—¿Cómo un título o algo así? —preguntó Sumire.
La profeta asintió.
—¿Y su heredero? —preguntó Fina.
—Creemos que se trata de Sion Eltnam Atlasia, es una descendiente lejana de Zepia, su hermana menor es la actual directora del instituto Atlas —declaró Zelretch—. Ella fue mordida hace poco más de un año por él, pero ha logrado sobrevivir al proceso de conversión de forma realmente asombrosa y tiene un gran control sobre sus impulsos.
—¿Cuándo morirá TATARI? —preguntó Altrouge. Ella no cuestionó su muerte, o la forma en la que su subordinado iba a morir, la profecía de la rosa siempre se cumple, sin importar como intentes evitarlo. Así de caprichoso es el destino.
—No lo sabemos exactamente, morirá la próxima vez que se produzca el fenómeno —declaró la profeta.
—Bien, es un problema que se resuelve solo. ¿Qué sigue? —preguntó Rita.
—Bien, para finalizar, no podemos permitir que Enhance siga siendo el decimoctavo —declaró Ortenrosse.
—¿Algún… posible… sucesor? —El teléfono de Caubac empezó a tener interferencias.
El señor del ala blanca asintió—. Es algo que apareció recientemente, envié a Chaos a Japón para completar una misión. Ayer me informó de un descubrimiento, una apóstol recién nacida llamada Satsuki Yumizuka, ella se convirtió casi inmediatamente de una humana a un apóstol.
Esto llamó la atención del mago de las joyas—. Su potencial psíquico debió haber sido realmente elevado para poder acelerar el proceso de conversión hasta ese punto.
Ortenrosse asintió—. Incluso parece que está comenzando a generar un mármol de realidad. Sugiero que ella sea candidata para remplazar a Enhance. ¿Alguna objeción?
Nadie dijo nada.
—Bien. Entonces, al igual que a la espada de Altrouge, mantendremos su identidad oculta para que pueda madurar. Desde ahora, el numero 7 será la espada del crepúsculo y el dieciocho, según las pocas habilidades que ha demostrado, podemos llamarla como el demonio del decaimiento. — Ortenrosse se levantó seguido por los demás—. Bueno, procedamos a disfrutar del resto de la velada...
Dicho esto, la reunión de los 27 finalizó.
«Bueno, al menos pactamos la paz entre las facciones por ahora». Pensó la princesa, era, literalmente, lo primero que Ortenrosse le había pedido cuando llegó al castillo. Y el hecho de que el castillo no se hubiera derrumbado, era prueba de que estaban dispuestos a tolerarse, por ahora.
De nuevo, en el castillo Einzbern, varios días después…
Shirou se encontraba en el mundo de la inconciencia una vez más. Aunque esta vez no estaba teniendo un sueño sobre su amiga de la infancia.
De hecho, ya no estaba soñando en todo el sentido de la palabra, en cambio, se encontraba en otro lugar, uno incluso más cercano a su subconsciente que los propios sueños.
Una vez más, se encontraba en aquella tierra de acero, cubierta por el fuego de una gran fragua y, de nuevo, él se encontraba en lo más alto de una montaña de aleaciones metálicas. En la lejanía pudo ver todas las armas con las que se había topado recientemente, como, por ejemplo: la espada magna de Siegfried, Balmung.
Aunque su mirada se encontraba fija en una específica, una nueva katana, esta era totalmente negra y de su filo se desprendía una terrible maldición. Era su última creación, así como la última voluntad de Kiritsugu, una katana que usó su cuerpo como material, una cuya hoja estaba impregnada con la maldición de todos los males del mundo.
Por primera vez, él no sabía si forjar dicha espada era lo correcto. Pero su ancestro se lo había dejado claro, además, era la última voluntad de su padre.
Él observó la tierra de acero, a pesar de las nuevas armas que poseía, está todavía se hallaba bastante vacía. Él se preguntó si algún día se llenaría, luego negó con su cabeza. Este mundo jamás se llenaría, eso sería la prueba de la que sería la más grande creación suya y de su ancestro.
Con el paso del tiempo, crearía infinitas espadas…
Shirou no sabía cuándo este mundo se creó y empezó a desarrollarse, si fue cuando obtuvo a Avalon o cuando empezó a forjar. Desconocía cuando dejaría desarrollarse, si es que ese día si quiera llegaría.
Desconoció el inicio…
Jamás conocerá el final…
Esas palabras se quedaron grabadas a fuego en su mente.
—Shi-kun, despierta…
Shirou abrió los ojos, a pocos centímetros de su persona, parada en frente de su cama, se encontraba Manaka.
—¿Ya es la hora?
Manaka asintió.
—Bien, aunque, antes de que nos vayamos, hay algo sobre lo que quiero hablarte… —Shirou lo había postergado tanto como podía; pero, dentro de unas horas, abordarían un vuelo directo a Londres, así que tenía que hacerlo ahora.
—¿Sobre qué? —preguntó Manaka.
—Es sobre Ayaka —Cuando él dijo esto, Manaka frunció ligeramente el ceño—. Y sobre Altrouge. —Ahora ella se mostró abiertamente disgustada.
El chico suspiró internamente, esto iba a ser una difícil conversación; pero debía hablar de esto con ella si quería evitar la destrucción de la torre del reloj, o peor, de todo Londres.
—Bien, te escucho Shi-kun —dijo tragándose su desagrado de forma momentánea.
—Entiendo que no te guste Altrouge, pero espero que se sean capaz de tolerarse y de no intentar matarse mutuamente.
—No puedo hacer nada si mi provocan… —susurró la chica.
—¡Manaka…!
Ella hizo un mohín—. ¿Es tan importante para ti? Esa chupasangre…
Para sorpresa de la chica, él asintió—. Sí. Es una persona realmente importante para mí.
—Shi-kun…
Al ver la mirada devastada de la chica, Shirou también dijo—. No significa que tú no lo seas Mana, es simplemente que todo el mundo tiene a muchas personas importantes. Tú también…
—¿Eh? —dijo ella sorprendida.
Shirou se rio de su expresión—. ¿Por qué esa mirada sorprendida? Tienes una hermana pequeña ¿No es así? Recuerdo que, cuando jugábamos juntos, te preocupabas mucho si ella se lastimaba.
Manaka bajó su mirada.
—Y mientras más personas conozcas, más posibilidades tendrás de encontrar a personas que se conviertan en seres valiosos para ti. —Shirou alzó su rostro suavemente—. Mana, sé que no tuviste la infancia más sencilla, es casi una norma para la mayoría de los magus; pero en este momento puedes experimentar el mundo con libertad. Yo no te abandonaré; pero quiero que veas que el mundo es mucho más grande de lo que has visto hasta ahora.
Ella sujetó su mano con algo de duda, bajó la mirada dos veces, pero no llegó a apartarse, finalmente, suspiró—. Está bien, creo que lo entiendo. Hare… Lo que pueda. Pero no prometo nada ¿Entiendes?
Shirou sonrió—. Eso es suficiente.
Manaka se levantó—. Esta vez, yo cocinaré el desayuno. Prepárate, partiremos dentro de unas horas.
El pelirrojo asintió—. Estoy en ello.
Ya desayunados y con las maletas hechas, se prepararon para partir. Illya, como le cabeza de la familia Einzbern, se aseguró que todo estuviera en orden. Ella decidió dejar a Fillia en el castillo para que lo administrara en su ausencia, mientras que decidió llevarse a sus otras dos damas de compañía.
La joven Einzbern intentó mantenerse lo más calmada posible, pero su enorme sonrisa y la emoción en su voz traicionaban sus intenciones—. ¡Rápido! ¡Rápido! ¡Vamos Shirou!
—Voy…
Así, el pelirrojo si dirigió hacia el grupo conformado por: Él, Manaka, Illya, y Sella junto con Leysritt. Mientras abandonaba el castillo, Shirou pudo observar de reojo las tumbos que Illya había mandado a hacer para su padre y para su abuelo. Aunque la de Kiritsugu era solo representativa, a Shirou no le sorprendió que mandara a hacer una para el viejo golem, después de todo, incluso con lo malo, él la había criado por casi toda su vida. Él chico le dio otra mirada a la nueva espada que llevaba en su cinturón y se dispuso a bajar la montaña en compañía de los demás.
En algún lugar entre las montañas de Egipto, en una academia subterránea llena de misterios…
A una distancia de 500 metros por debajo de la superficie, dentro de una caverna subterránea masiva, donde había suficiente espacio para contener una ciudad. Se encuentra el TRI-HERMES. Este sitio es el núcleo de Atlas, una cámara con un cielo artificial.
En frente de los obeliscos que forman al Tri-hermes, se encontraba una mujer.
Su nombre es Sialim Eltnam Re-Atlasia. Es una mujer con cabello largo, de color púrpura brillante, piel blanca y ojos violetas. Su atuendo consiste en una falda blanca, zapatos y medias morados y una blusa morada sobre una camisa blanca, ambos adornados con el símbolo de Atlas, también lleva una gorra negra con un monóculo. Ella lleva una corbata amarilla mostaza y adorna una de sus muñecas con un brazalete amarillo toroidal.
—Esto es malo, los eventos están sucediendo a un ritmo acelerado. Cosas que debían pasar dentro de años han comenzado a manifestarse en el presente. ¿Esto es una muestra de que la historia se aproxima más rápido de lo esperado hacia su final?
—¿Maestra? —Preguntó una chica.
Ella es una joven que parece ser de ascendencia india, con cabello ondulado de color púrpura claro con parte de este atado en una cola de caballo. Tiene ojos morados, tez bronceada, usa anteojos y un bindi en la frente como se usa en la India. Ella utiliza el mismo uniforme que Sialim.
—Rani, ¿Cuál es el progreso?
—Hemos logrado burlar al sistema de seguridad. Sin embargo, el programa todavía se implementa con fallas.
—¿Y progreso del hackeo? ¿Cuánto falta para que podamos implementar el programa?
—Debido a su estructura en forma de pisos, el progreso es algo complicado, pero de los siete pisos sobre los que tenemos información, hemos logrado acceder hasta el cuarto, una vez lleguemos al séptimo, podremos inicializar el programa.
—Es un pena que no podamos introducirnos en el núcleo directamente.
Rani asintió—. Su seguridad es muy potente, seríamos borrados a la brevedad. Sin embargo, ejecutar el programa desde el séptimo piso debería ser suficiente.
Sialim asintió—. Bien, prosigue con tu trabajo. Esta es la última oportunidad para evitar el fin. Cada vez nos separamos más de la correcta historia de la humanidad. —Sialim se mordió el labio, ella miró al Tri-hermes—. Espero que lo logremos a tiempo, no, debemos hacerlo, Atlas fue creado para este propósito…
Notas de autor:
Con esto termina este capítulo, y comienza oficialmente la segunda parte de la historia (La tercera será la guerra en sí, por cierto). Lamento si se les hizo algo pesado el capítulo; pero es la base para lo que viene, así que no hay de otra.
Ahora, las respuestas:
Graal: Merlin está esperando a que lo rescate de la torre y lo lleve a mi Chaldea, solo tiene que esperar un año más, espero…
Josegeronimo Lujan: Ciel aparecerá, en el siguiente arco no, y en la guerra tal vez. Pero habrá un arco donde sin duda aparecerá.
JuanDeluxe: Probablemente si puedan tener, es decir ella nació como mitad verdadero ancestro y mitad apóstol muerto, y Arcueid nació cuando los verdaderos ancestro decidieron crear al ancestro más poderoso. Así que no veo porque no podría llegar a tener descendencia, a fin de cuentas, tienen un cuerpo hecho de carne así que… (Dolor de cabeza en aumento). Si no, todo se arrela con un grial (Me rendí de darle vueltas). En cuanto a si planeo que la tengan o no, bueno, primero tienen que sobrevivir a todo lo que se les viene…
Mark157Issei y pedro117: Me alegro de que les guste la historia.
Giuseppe: Yo también siempre pensé que el Shirou del HF está un poco exagerado. Aunque si somos sinceros, que tan fuerte es archer (Y por ende su brazo) varía mucho de ruta a ruta.
SG: Bueno concuerdo en muchos puntos con la teoría que colocó basov818, creo que es un mundo donde Altria nunca se convirtió en rey, sino que estudió magia y al final fue abandonada por Merlin, por ende, Morgan ascendió al trono y todo se fue por el caño. Más de ahí no puedo teorizar, pero debe ser un mundo muy jodido.
basov818: Me alegra que te guste la historia. Sobre Pino siendo Beryl, bueno, nada lo niega y es una posibilidad (Aunque a mí en lo personal no me convence del todo) Concuerdo en la teoría de que Morgan debió haber ascendido al trono porque no había nadie más y que el mundo del lostbelt debe de estar en la ruina. En cuanto a la teoría de la singularidad de mandala, bueno se dice que la historia del segundo arco está al 50% y que los próximos eventos estarán relacionados con la historia principal, así que no me sorprendería si hicieran un evento que suceda antes del lostbelt, pero relacionado con este. Espero ver cómo será el lostbelt, porque si consideramos que en el 7 nos espera un type, no me imagino que nos espera en el siguiente.
Roxas Strife: Bueno, Manaka es una maga que ha estado conectada a la raíz desde que nació, similar a Shiki void, así que, básicamente, es un mago sobrehumano que domina todas las hechicerías del mundo entero, con un talento que supera incluso a los magos de la era de los dioses. Literalmente su única limitación es la poca cantidad de circuitos que posee. Por demás, su personaje fue creado con la idea de: "la omnipotencia que se convirtió en una niña". Si a todo eso le agregas a que Solomon servant es más que débil que el original, yo creo que la pelea sería bastante buena.
Sin más que decir, agradezco vuestros comentarios y espero que hayan disfrutado del capítulo, nos vemos en el siguiente.
