20. Insulto
POV Camus
Un viento áspero lleva mis pensamientos lejos, me siento como las hojas caídas arrancadas del árbol del que colgaban.
The Sun –Kazaky–
— Milo, ya tenemos que irnos — se escuchó la voz de Mü a lo lejos.
— Sí, dame un segundo — gritó Milo en respuesta. — Te veo mañana Cam, Mü consiguió boletos para el recorrido nocturno en el Chicago Theatre, dice que es un sacrilegio venir hasta aquí y no hacer ese tour.
Quise decirle que necesitaba hablar más tiempo con él pero, cuando ví su rostro tan feliz, cambié de idea — Diviértete.
— Sí. Mañana te marco a la misma hora — dijo seguido de un beso volado. — Te amo Cam. Pienso en ti cada hora.
— Y yo en ti — respondí mientras se cerraba la ventana de la videollamada en mi computadora.
Solté un suspiro antes de cerrar la laptop y buscar mi celular para ver la hora, pasaba de medianoche. Aunque platicamos por más de una hora me seguía sintiendo vacío.
Esos meses fueron un martirio. Hablar a diario ayudó un poco a reducir los 8,738 k.m. que nos separaban, pero mi nuevo trabajo y las siete horas de diferencia lo complicaban todo.
— Estoy muerto — murmuré antes de levantarme del sillón para ir a lavarme los dientes.
Mientras caminaba hacia el lavabo pensé en cuanto extrañaba tenerlo a mi lado; me deprimió verlo tan emocionado. Lo que aprendió, los lugares que visitó y las nuevas amistades que hizo, me recordaban lo lejos que estábamos el uno del otro; en especial cuando Mü se volvió su centro de atención. Era obvio que Milo haría uno que otro amigo pero me molestaba oír qué, de dos de cada tres anécdotas, el aspirante a escritor de teatro salía a relucir.
Supuse que la distancia puso a trabajar mi imaginación e hizo que me sintiera como el viejo muñeco de trapo que, después de mucho uso, se rompió y quedó arrumbado en lo alto de la estantería; viendo como se divierte ahora con un nuevo juguete, ese que tiene más de veinte frases, un rayo láser y vuela.
— ¿Te vas a quedar ahí toda la noche? — sonó una voz socarrona desde la puerta del baño.
— No tengo ánimo Surt — contesté tomando el cepillo de dientes.
— ¿Estás enojado conmigo, o con tu noviecito? Que en este instante debe estar en la cama de su nuevo "amiguito" — se burló.
— ¿De qué hablas? — lo ví a través del espejo sobre el lavabo.
— Generalmente, los viernes terminan de hablar hasta las tres y hoy te colgó, sin toda esa sarta de cursilerías que repite cada noche.
— ¿Has estado escuchando?
— Las paredes de esta casa son muy delgadas — se hizo el desentendido.
— ¿Qué quieres Surt?
— Nada — dijo con falsedad. — Sólo no pude evitar ver lo cansado que estás. Esto de los "novios" a distancia te está agotando.
— Sólo vete a dormir.
— OK, me voy — acató dando la vuelta — Sólo recuerda que: "Amor de lejos es de pen…sarse" o ¿era felices los tres? Conociendo a Milo podrían ser cuatro.
Traté de no darle importancia al usual insulto de Surt pero, ver a Milo correr hacia mí, seguido a paso lento por un abochornado Mü que no estaba incluido en el boleto de regreso, me hizo preguntarme qué tanta verdad había en ese dicho popular.
Nota de autor:
Si a alguien le gusta Surt, perdón por ello. Pero yo lo odio y sirve perfecto para casos como este.
Les mando un beso y un cuy virtual a quienes siguen esta historia. Gracias a Arodnas quien me ayudo en "mi lapso de estrés de trabajo" y se acordó que metí a Surt para usar la palabra insulto.
Nos vemos en el capítulo 21
