La noticia del posible embarazo de Kohaku causó estupor general entre todos los amigos que oyeron la noticia, y aunque alguno se preocupó más que otro por el momento que estaban atravesando con respecto a la restauración de la civilización, de forma unánime fueron felicitados y les hicieron saber que los iban a ayudar y acompañar en lo que necesitaran, tal como Tsukasa les había anticipado. A pesar de que todavía era muy pronto para confirmarlo, el único que no pudo contener su emoción y sus interminables lágrimas fue Kokuyo. A él decidieron decírselo a solas, citándolo en la choza de la pareja, previendo también que iba a hacer una gran escena, que podría causar que llegara a oírlo el resto de la aldea:

- Aquí estoy, aunque no entiendo por qué me hicieron venir aquí para hablarme. ¿Sucedió algo malo? ¿Tiene que ver con la salud de Kohaku, y lo que pasó el otro día?

- No y sí. No es algo malo, así que puedes tranquilizarte, viejo.Y sí, tiene que ver con eso…

- Pero nada bueno puede salir de lo que lo que le pasó.

- Papá –Kohaku intercedió– Lo que pasa es que es posible que esté embarazada.

- … ¿Qué dijiste? –Los ojos de Kokuyo se abrieron desorbitados, pensando que había escuchado mal.

- No lo sabemos todavía, habría que esperar un mes o dos para estar seguros. Pero puedo estar embarazada.

- ¿Cómo? Quiero decir, ¿no era que lo estaban evitando con ese invento de Senku?

- Sí, así fue –Senku resopló– Por primera vez no tengo idea qué sucedió, aunque de seguro se pinchó o se rompió de forma imperceptible, pero lo suficiente para que haya podido embarazarla.

- Ya veo. Voy… ¿voy a ser abuelo?

- ¿Qué parte de que ni nosotros lo sabemos no entie-? –Pero Senku no terminó de decirlo, cuando Kokuyo con un gran abrazo los agarró a los dos jóvenes y los estrechó contra su torso.

- Lo entendí, Senku. De todas formas, estoy escuchando que es posible que sea abuelo por primera vez en mi vida, y de una hija felizmente casada con uno de los hombres más confiables que he conocido en mi vida –Las últimas palabras ya las oyeron entrecortadas, porque las lágrimas de emoción comenzaban a caer por el rostro del padre.

- Gracias, papá –Aunque un poco incómoda, Kohaku le devolvió el abrazo, lo cual lo hizo llorar más– Pero te pido por favor que no le digas esto a nadie. Ruri lo sabe porque fue la primera que nos oyó, pero hasta no estar seguros, no queremos decir nada.

- Claro, hija, confíen en mí. No puedo creer que yo dije en broma que podían volver con un hijo en camino…perdón, perdón, no diré más.

Cuando Kokuyo se fue, que prácticamente parecía flotar de felicidad, Senku y Kohaku se tiraron en la cama, aliviados de que había salido mejor de lo que esperaban. La incertidumbre era muy estresante, y pese a que no fue algo que hayan buscado, la realidad era que estaban esperando que sí fuera verdad. Era extraño, e ilógico, pero así se sentían ambos.

- Senku… ¿de verdad hay que esperar uno o dos meses para saberlo?

- No necesariamente, leona. La cuestión es que muchas veces suceden abortos naturales, y en tu caso que estuviste entrenando muy intensamente hasta ayer, eso puede llegar a ser peligroso. Ojalá que ese leoncito tenga buenas garras y se sostenga firmemente, porque no se lo pones fácil –sonrió con la mirada más amable que se le vio en varios días.

- ¿De verdad lo piensas?

- ¿Qué? Diez billones por ciento seguro que puede pasar, no es cuestión que yo lo piense o no.

- No, no me refiero a eso. Dijiste… "ojalá que se sostenga", y lo llamaste "leoncito". Y esa expresión tuya de recién…

- Ah… –lo había dicho sin pensar, pero ya era demasiado tarde para desdecirse– Perdona, ando diciendo que nadie se emocione, y yo mismo me descuido.

- ¿Pero de verdad…quieres que sea cierto que vamos a ser padres? –Sus ojos se llenaron de lágrimas, era la primera vez que escuchaba que Senku lo dijera con tanta naturalidad, sin tensión alguna.

- Bueno…quiero que estés bien, en primer lugar. Y aunque no era mi idea ser padre tan joven…creo que me estoy haciendo a la idea, y no sé si estaría del todo feliz si no lo estuvieras. En parte aliviado sí, pero por el otro lado… No sé cómo explicarlo mejor, perdona.

- No, no es necesario –Le tomó la cara con las manos, y lo besó amorosamente– Fuiste muy claro. Y me hace feliz que pienses así.

- Lo primero y más obvio que puedes chequear, es si te viene tu período o no. Puede fallar, pero es casi seguro que, si notas un atraso de una o dos semanas, eso suma las probabilidades de que estés embarazada. ¿Cuándo te tiene que venir el período?

- No llevo la cuenta de los días, no soy como tú. Pero…–trató de recordar– lo relaciono con la luna, y suelo tenerlo cuando hay luna llena, más o menos.

- Es un buen calendario. No recuerdo en qué fase está la luna hoy, no le estuve prestando atención, pero esta noche lo veremos claramente. De día también puede verse, pero va a ser más notorio si esperamos a que oscurezca. Si la luna está en su fase creciente, todavía hay que esperar, si está en su fase menguante, es porque podrías estar un poco atrasada.

- Habrá que esperar a la noche entonces.

Por más que quisieran ocupar su mente en otra cosa, ninguno de los dos pudo concentrarse en todo el día. No ayudaba ver pequeñas sonrisas en las caras de todos, y que varios de ellos trataran a Kohaku como si fuera de cristal. A pesar de que Senku fue el que dijo que tenía que cuidarse, también se encargó de aclararles a todos que ella podía llevar una vida casi normal, excepto por entrenar intensamente o andar cargando cosas pesadas. No era una enfermedad, ni estaba delicada de salud, sólo tenía que tener algunas precauciones extra, y por supuesto podía olvidarse de beber sake. Para los aldeanos fue extraño verla tan tranquila, e incluso que se negara a ayudarlos con cosas que requerían de su fuerza, pero por suerte siempre tenía a alguno de sus amigos cerca, y ellos se ofrecían a ayudar en su lugar. Ya sin poder soportar mentir, además de que era una pésima actriz, decidió seguir a Senku como una sombra, haciendo como que lo estaba ayudando, aunque la mayor parte del tiempo sólo estaba sentada a un costado, mirándolo.

Descubrió que era bastante interesante lo que hacía, y le sorprendió que no estaba tan perdida con los razonamientos del científico como esperaba, aunque seguía habiendo momentos en que parecía hablar en otro idioma. Pero más de una vez Senku la había sorprendido mirándolo fijamente y con una sonrisa tonta en la cara, hasta que se decidió a preguntarle qué le pasaba

- Nada, es que me encanta ver con cuánta pasión haces tus planos y proyectos, es como si tus ojos brillaran de entusiasmo y felicidad.

- Ah, ya veo. Eso es porque la ciencia es muy emocionante. Y cada vez damos pasos más grandes, adelantando cientos de años de tecnología en apenas unos días o meses.

- No puedo imaginármelo, pero sólo con verte creo que me hago la idea lo genial que habrá sido tu mundo.

- Sí, lo era. Pero ahora estoy haciendo cosas que nunca pensé que haría en mi tiempo. Todos los equipos, los procesos…hacer un barco, un avión, jamás se me hubiera pasado por la cabeza que yo los diseñaría. Aunque claro, en esos últimos dos no puedo quitarle el mérito a Ryusui. Parece un juego de estrategia de computadoras, sólo que antes sólo hacía apretando unos botones, ahora somos nosotros los que tenemos que hacer cada paso, juntando y ensamblando los materiales, diseñando, probando, y volviendo a intentar una y mil veces de ser necesario.

- No sé lo que son las computadoras, o los botones…pero pareces un niño jugando, y no me canso de verte.

- ¿Con que un niño? Me parece que tengo que recordarle que soy un poco más grande que un niño, señora Ishigami –se acercó a ella con una mirada felina, y la atrapó entre sus brazos, deslizando sus manos desde los hombros hasta las caderas.

- Últimamente me está fallando la memoria, no sé qué me pasa, Dr. Ishigami –se hizo la inocente, pestañeando rápidamente con cara de confusión.

- De señor Ishigami a Dr. Ishigami, me gusta cómo suena. Pero sabes que los doctores tienen el deber de inspeccionar a fondo sus pacientes…o sus proyectos –Le murmuró al oído, y le fue soltando su cálida respiración a lo largo del cuello de ella.

- ¿Ahora soy un proyecto? –Rió indignada

- El mejor de mi vida.

Kohaku dejó de reírse al escuchar eso, porque vio que él lo había dicho con una cara seria, y con un tono de voz tan suave que la derritió al instante. No tardaron en acercarse y unir sus labios, primero con delicadeza, un roce dulce y cálido; y luego aumentando la profundidad e intensidad.

- ¿Un niño haría esto, señora Ishigami? –le preguntó con voz juguetona, mientras depositaba besos húmedos y mordisqueaba su cuello, mientras hundía sus dedos en las caderas de ella, y buscaba colocarse entre las piernas de ella.

- N-no…algo tan pervertido no lo haría un niño –Kohaku enterró sus dedos en el pelo de él, ronroneando de puro gusto ante las atenciones a su sensible cuello.

- Me lo parecía –sonrió de forma arrogante– Y sabes, estos dedos también quieren jugar, pero de una forma más pervertida de lo que haría un niño.

- Senku…estamos en el laboratorio…nos verán –En vano intentó alejarlo, nunca lo había empujado con tan poca fuerza y decisión.

- Lo sé, pero podría seguir, estamos casados ahora, no es como si lo que estamos haciendo fuera tan extraño.

- Sí…pero no…

- ¡Oye, Senku! Ven a ver lo que Kaseki y yo… –Chrome entró corriendo como un rayo, entusiasmado, pero al ver la comprometida escena que tenía frente a sus ojos, se sonrojó y dio unos pasos hacia atrás.

- Ah, Chrome, qué oportuno, por poco. Ahí estoy contigo –Con un último beso en los labios de su esposa, la soltó y siguió a su amigo, y Kohaku lo acompañó en silencio, mirando avergonzada a cualquier lado menos al castaño.

Unas horas después, por la noche la pareja había terminado de cenar, y estaban sentados en el colchón, Senku con su espalda contra la pared, con Kohaku recostada entre sus piernas, apoyando su cabeza en el torso de él. Estaban en silencio, medio adormilados, cuando de pronto Kohaku apretó con fuerza una de las piernas de él. El científico abrió los ojos, y la miró para reprocharle que le había dolido un poco, pero la queja quedó suspendida en el aire, porque le sorprendió que los ojos de ella estaban muy abiertos, mirando por la ventana, y en esos preciosos y grandes ojos aguamarina se veía un pequeño reflejo blanco y luminoso. Intuyendo el motivo por el que ella se había tensado, lo dominó una enorme ansiedad. Sabía que si giraba su cabeza, y miraba él también por la ventana, podría confirmar, de una u otra forma, lo que les estaba carcomiendo la cabeza. El problema era que por un momento no se atrevió a hacerlo, porque eso podría implicar un gran cambio en sus vidas.

Kohaku aflojó el agarre de la pierna de Senku, pero en su lugar movió su mano hasta entrelazarla con los dedos de él. Por un momento, corrió la mirada de la luna para fijarla en los ojos carmín de su esposo, aguantándose la respiración, y le dio un pequeño apretón a la mano de él para que reaccionara y se animara a verlo con ella. Pero el peliverde apretó con fuerza los ojos y soltó el aire pesadamente, por dentro sentía cómo la sangre bullía por todo su cuerpo, y podía sentir cada pelo parársele de nervios. Mierda, estaba a unos segundos de poder inclinar la balanza hacia una u otra posibilidad, pero no sabía con qué respuesta se sentiría mejor. Si Kohaku estaba embarazada, todo su mundo se daría vuelta en un segundo, y no podía siquiera imaginar en lo que iba a convertirse su vida, la de ella. Pero si no lo estaba… ¿qué haría si se sentía desilusionado? Si ese era el caso, no sabía tampoco qué hacer, podía anticipar una especie de vacío, había tenido muchas horas para pensarlo desde que se había enterado, y el miedo de ser padre ganaba en todas sus luchas mentales, pero había algo más que no lograba descifrar, algo que le hacía desear que esa luna le rebelara un deseo que comenzaba a surgir en lo más profundo de su ser.

Juntando toda la valentía de su vida, volvió a abrir los ojos para encontrarse con los de Kohaku, que lo esperaban pacientemente, y cuando vio la sonrisa de ánimo y nervios que ella también le dedicaba, apretó también la mano de ella en respuesta. Lentamente giró su cabeza, volviendo a cerrar los ojos momentáneamente, preparándose mentalmente para encarar al satélite que revelaría quizás la verdad de su incertidumbre. La luna, la luna que lo perseguía desde chico, con la que su padre le bromeó que gustaba de él para explicarle luego que no tenía dónde esconderse de ella…la luna a la que le dedicó diez billones de pensamientos, de sueños, y en la que se encontraban todavía muchos de los misterios que quedaban por resolver. Esa misma luna, de la cual ni siquiera ahora podía escapar, le estaba por revelar la verdad más ansiada y atemorizante de su vida. Si lo pensaba lógicamente, era sólo otra de las incomprobables suposiciones que estaba dejando en manos de las probabilidades y de las creencias, no de la ciencia. Pero por esta vez, no le molestaba permitirse confiar en eso, por un momento al menos.

Abrió los ojos, ya sereno, y entrecerró un poco sus ojos para ver en detalle la figura de la luna, mientras pensaba que Kohaku con su vista 11.0 seguramente ya la había descifrado perfectamente. Se podía ver una fina "C" brillante que recortaba el cielo. O sea que a primera impresión, o todavía no era luna llena, o por el contrario, ya estaba menguando. Pero estaban en el hemisferio norte, y se acordó que Byakuya le había dicho cuando era chico que la luna en esa parte del mundo era mentirosa. Cuando parecía una "C" de creciente, en realidad estaba menguando, y cuando veía la "D" de decreciente, era porque estaba creciendo en realidad. O sea que lo que estaba viendo… Su respiración se cortó de pronto, y fue como si estuviera en una cámara de vacío, no había sonido, aire, ni nada que lo alcanzara, simplemente el tiempo y el espacio dejaron de existir por un segundo, que pareció una eternidad. Al menos hasta que escuchó la voz de Kohaku, como muy lejana al principio, y poco a poco se hizo más fuerte.

- ¿Estoy…? –no podía decir más que eso, mientras sus ojos se llenaban de lágrimas y sentía un estremecimiento que la recorrió entera.

- Parece que… –tampoco pudo continuar, su garganta se cerró, y se quedaron así, sólo mirando el cielo, hasta que desviaron los ojos de la luna, para mirarse uno en los del otro, y luego de respirar profundamente, lo completaron al unísono, apenas susurrando.

- Vamos a ser padres.

Kohaku ya no respondía a ningún pensamiento lógico. No quería escuchar más de probabilidades, de dudas, de esperar. Y no lo necesitaba, no importaba lo que Senku le dijera. En cuanto sus ojos se encontraron con la etérea figura de la luna, sin siquiera saber a ciencia cierta si estaba creciendo o menguando, lo sintió. No había explicación, pero fue como si una certeza la invadiera, un conocimiento o sabiduría que no sabía de dónde venía, pero que le aseguraba esa verdad. Al tiempo de esa realización, sintió también que la recorría una energía cálida, e inconscientemente puso su mano sobre su vientre. Quizás fue por lo que pensó unos días antes, cuando su instinto le decía que protegería a su posible bebé pase lo que pase, pero se dio cuenta que desde el primer momento tuvo esa misma sensación de realidad y certeza. Le parecía que era producto de esa "sabiduría", pero no era un saber científico, sino uno más bien ancestral. Pasó rápidamente por sus ojos la imagen de su madre, quien había fallecido de algo que seguro era neumonía cuando ella era muy pequeña, tendría unos tres o cuatro años. Madre, iba a ser madre.

Lo único que la sacó de sus profundos pensamientos fue que sintió algo cálido sobre su mano, y cuando bajó la mirada, se encontró con que Senku había colocado la suya sobre la de ella que cubría su vientre, pero la de él temblaba ligeramente. Buscó conectar con los ojos carmín, pero esos bellos orbes sólo se dirigían a la parte del cuerpo que ella se cubría. Muy lentamente atrajo hacia sí su otra mano, que tenía entrelazada con la de su esposo, y luego rodeó la de él para apoyarla también en su abdomen, y la cubrió con su propia mano, y cerró los ojos. Se quedaron así, en silencio, absorbiendo y disfrutando la noticia, sin saber cuánto tiempo pasó en el medio. Pero de pronto Kohaku sintió algo húmedo, y no pudo evitar abrir los ojos de la sorpresa, aunque no pudo con lo que vio: Senku se había inclinado cerca de ella, aunque sin tocarla. Y un sendero de lágrimas silenciosas caían alrededor de su cara. Las lágrimas salían particularmente de la comisura de los ojos más alejada a la nariz, y se acordó que una de las ancianas de la aldea le había dicho una vez que esas eran lágrimas dulces, de amor profundo. La emoción arrolló con ella también, que sólo había visto llorar a Senku dos veces en su vida, una cuando se habían peleado, y la otra cuando se habían reconciliado.

Con toda la dulzura que pudo, acercó su rostro al de él, y secó sus lágrimas, besándolas. Era evidente que Senku estaba tratando de controlarse, porque temblaba más que antes, pero también respiraba más profundamente, como tratando de contener los sollozos que amenazaban con sacudirlo. Sin romper el contacto de sus manos, Kohaku movió su cabeza para depositar un largo beso en sus labios, el cual él correspondió, presionando sus labios más fuertes contra los de ella, queriendo transmitirle la intensidad de las emociones que se agolpaban dentro de él, y ya no podía contener. No necesitaban palabras, lo que habían compartido esos últimos minutos era suficiente para expresar lo que sentían, y como un juramento de todo lo que se amaban y lo que darían de sus vidas para cuidar al futuro leoncito, que si bien no estaba dentro de los cálculos, no desearían que sucediera de ninguna otra forma.

Buenaaas! Como se habrán dado cuenta, me tardé un poquiito en actualizar. Nuevamente tapada MAAAL de trabajo y estudio, también por eso no fue muy largo, no me alcanzan las horas para todo jaja, pero cuento con haber transmitido lo importante, directo al kokoro. Antes que nada...aunque se me pasaron las 12... FELIZ CUMPLE ROSMERY (o sakurafujoshihanaOR). Este capítulo va dedicado a ti! Tarde pero seguro xD

Bueno, la veo difícil otra vez actualizar "Juntos", no prometo nada... pero sí que prepárense para lo que se viene al fin de esta semana, va a compensar, con creces. Y gracias por apoyar y comentar, AMO leerlos, y los extraño cuando no comentan jaja. Hasta el próximo capítuloooo, cuídense!