"El comienzo"

.

.

.

.

.

Katsuki abrazó muy fuerte a Deku, obstinado en no soltarlo tan rápido, pues apenas se ajustaba al nuevo suceso que surgía en su vida y quería aferrarse a lo nuevo.

Jadeaba por volver a saborear esos labios, por lo que se separó de Deku, quien se asemejaba a un tierno tomate de lo rojo que estaba su rostro, Deku entendió al instante su deseo, y por consiguiente se dirigió a su boca, plantándole un beso firme y suave.

Katsuki cerró los ojos, derritiéndose ante el beso del nerd.

De pronto, Deku se alejó, deteniendo el beso, Katsuki se molestó por la interrupción, frunciendo el ceño.

—Lo siento, Kacchan— Respiró en corto. —Es que me dio hambre—

—¡Carajo! Deku, eres tan delicado— Se quejó, mirándolo con enojo. Deku arredrado en parte por su reacción, apretó los labios incómodo con su expresión.

—Lo siento— Repitió bastante avergonzado.

—Con unas disculpas no son suficientes— Renegó desdeñoso, dirigiéndole una mirada de reproche a Deku, quien se inmutó, y se fue al sofá. —Te haré de cenar, inútil— Lo señaló con el dedo, aun con el rubor abarcando latente su rostro, el corazón latiendo acelerado, y las manos cosquilleando.

Se percató que no podía concentrarse en cocinar, agradeciendo que Deku estaba distraído en su propio mundo, colocándose sus audífonos y acostándose en el sofá como si nada.

Le indignaba ser el único ruborizado, el único nervioso en la habitación, mientras cocinaba algo sencillo, a consecuencia de que su mente divagaba a otros rincones.

Reconocía que era su primera relación, y recién había tenido su primer beso, el beso que se había guardado con mucho cuidado de no desgastarlo en cualquier nimiedad, como en fiestas y esas cosas raras que les gustaban a los jóvenes de su edad, pero a él no.

Aunque fuera su primera relación, no sabía bien a bien qué hacer o cómo se suponía que debía de actuar, porque relativamente todo era nuevo para él, desde la sensación de tener los ansiados labios del nerd sobre los suyos, hasta abrazarlo con mucha fuerza; en resumen, todo era nuevo y le angustiaba no poderlo manejar correctamente.

Comoquiera, cenaron en el comedor, Katsuki sintiendo un nudo en la garganta por los nervios, y Deku luciendo muy despampanante y desligado.

Cómo rayos le hacía para verse tan casual, siendo a menos de una hora que dieron un paso adelante en su relación?

Acaso Katsuki era el único ilusionado?

No, no quería mal entender la situación, y Deku lo había dicho antes, que no buscaba tener malos entendidos entre ellos, entonces preguntar estaría bien, no? Preguntar para quitarse la duda de encima, o mejor dicho, el mar de dudas que era su cabeza en ese momento.

—Oye, Deku— Le habló habiendo terminado de lavar los platos, él tomando cartas en el asunto, interrumpiendo al nerd de levantarse de la silla.

—Sí?— Parpadeó un poco atolondrado por la repentina forma en que éste le llamó. —Pasa algo, Kacchan?—

—¡Sí pasa algo!— Aseguró brusco, sorprendiendo al nerd. —Pasa que yo soy el único nervioso aquí y tu estás como mariposa volando por mi casa—

Deku pestañeó con el gesto en blanco.

—Em—

—Qué significa eso? Hay algo que no me has dicho que deba saber?— Dijo exigente, poniendo un puño en la mesa.

—Lo siento, Kacchan— Manifestó Deku en confusión. —Pero, no sé qué es lo que quieres saber—

Katsuki gruñó, apretando los dientes haciendo un chasquido.

—¡Serás idiota, Deku!— Estalló.

—Aguarda, creo que ya entiendo— Lo interrumpió Deku, poniendo una mano en alto.

—A ver, estúpido, a ver si ya entendiste!—

Deku puso una mano debajo de su barbilla, tamborileando su dedo índice encima de la misma.

—Quieres saber si yo decía la verdad cuando te pedí que salieras conmigo— Afirmó Deku, Katsuki se quedó pasmado, reconociendo que le acababan de leer la mente. —No es así?—

—Imbécil— Musitó a lo bajo, crispándose de haber sido expuesto.

—Lo dije en serio, Kacchan— Se rió Deku. —Por qué te mentiría?—

—¡Ya cállate, bastardo inútil!— Se ruborizó en breve.

Deku le sonrió encantado, soltando pequeñas carcajadas de ver su reacción ruborizada, estirando de pronto su mano, tomando la suya con cuidado.

—Kacchan, yo también estoy nervioso— Aseguró reconfortante.

Katsuki le dirigió una mirada de que no le creía.

—Por favor, créeme Kacchan— Pidió amable, mirándolo con dulzura. —Créeme cuando te digo que quiero intentarlo contigo, aunque es normal sentir miedo, no te avergüences por eso—

Esto provocó que Katsuki se tranquilizara de seguir estallando, y afirmando todo por su cuenta, sin conocer lo demás. Lo que tanto se quejaba de Deku, también lo ejecutaba él al asumir todo sin pedir la otra versión a cambio.

—Quieres estar conmigo, Kacchan?— Un deje de temor surgió en su voz, por mucha calma que tuviera su mano, la cual sostenía la suya, no era de esperarse que el nerd no sintiera miedo ante al dar un paso nuevo en su vida.

Se tenía que recordar que a Deku le habían roto el corazón, y lo hizo la persona que el nerd más quería de todos, en cierta forma era justificable que dudara a su manera de tener una relación.

—Sí— Se sonrojó al decir eso. —Sí quiero—

Es lo que he querido desde la infancia, pensó al ver que Deku comenzó a reírse.


Al llegar la hora de que Katsuki se iría a dormir, vio que Deku estaba muy cómodo en el sofá, ordenando unas cosas en su mochila amarilla.

Se le vino una idea a la mente, casi azotando como un rayo su raciocinio.

Con todo y su nerviosismo, se animó a dar el primer paso de su iniciativa con Deku.

—Oi, Deku— Le habló en breve, éste asintió casual.

—Sí, Kacchan?—

—Duerme conmigo— Ordenó firme, sintiendo que el cuerpo le ardía en cosquilleo. Deku se giró a verle sacado de onda, anonadado.

—Qué?—

—No me hagas repetirlo— Advirtió señalándolo con los brazos cruzados y el mentón en alto.

—Pero duermo aquí— Repuso Deku desconcertado.

—No me escuchaste?!— Rugió en tono indignado, oscureciendo su semblante. Deku lo miró con los ojos asustadizos.

—S-sí te escuché— Balbuceó incómodo, vacilando con sus manos chocando entre sí.

—Entonces, ven— Instruyó, abriendo la puerta de su habitación para que éste entrara, sin embargo, Deku seguía plantado en el sofá.

—Estás seguro, Kacchan?— Articuló incrédulo, parpadeando rápido.

—Hah?—

¡Por supuesto que estoy seguro cabeza de bosque!

—Es que-es que, no sé si sea buena compañía para dormir— Admitió inseguro, chocando dos dedos entre sí.

Katsuki obscureció su aspecto, completamente decidido con su idea, por lo que se acercó al nerd, poniéndole sus manos sobre sus hombros, espantándolo por su acción, quien soltó un pequeño grito asustadizo.

—¡K-Kacchan!— Emitió.

—¡Tu!— Lo señaló con su dedo, en aire amenazante. —¡Te dormirás conmigo!—

—¡A-aguarda!—

—¡Punto!—

Deku bajó la mirada hacia su regazo, dejando de jugar con sus manos.

—E-está bien— Aceptó resignado.

Katsuki sonrió triunfante.


—¡Wow! Kacchan— Deku exclamó encantado. —Tu cama es muy cómoda—

—Qué esperabas, inútil?— Reprochó Katsuki, desde el baño, pues se estaba poniendo las piyamas. —Que fuera una cama barata?—

Deku se rió.

—No— Dijo entre risitas. —Es solo que mi cama es muy pequeña, la tuya a comparación de la mía es un lujo—

—Aprovecha entonces— Repuso desdeñoso.

—Muchas gracias, Kacchan— Agradeció contento. —Por dejarme estar aquí—

—Qué tonterías dices, Deku?— Tosió incrédulo.

Es mi novio, no? Puedo asumirlo delante suyo, verdad? Se terminó de poner las piyamas, viéndose en el espejo de su baño, notando su gran rubor en las mejillas, su apariencia agitada de haber experimentado con tantas emociones en un solo día.

Al escuchar que no le respondió, añadió:

—Estamos juntos, no? Entonces está bien que estés en mi cama— Jactó empoderado. Pasaron unos segundos de silencio, cosa que le pareció extraño, enarcó una ceja. —Deku?— No obtuvo respuesta. —Deku?!— Se asomó detrás la puerta, llevándose la vista de que el nerd estaba profundamente dormido en su cama, con sus manos descansando sobre su vientre.

Le enterneció verlo de esa manera, dormido y adorable.

Le costaría un esfuerzo descomunal adaptarse a su nueva relación con el nerd, pero no se rendiría tan fácil, porque así era Katsuki. Un hombre que nunca se rinde, sin importar qué tan difíciles sean las circunstancias, o el tiempo que dure para llegar a la meta.

No tendría que dejarse dominar por lo desconocido, por mucho que implicara sentir temor y desconcierto, también se podía sentir el calor, confort, y cariño. Siempre de lo complicado, vienen cosas buenas, como tener al nerd durmiendo en su cama.

De cualquier manera, se metió debajo de las cobijas, tratando de no moverlo mucho, con los sentidos muy avispados al reconocer que había otra presencia en su cama, a parte de la suya.

Se estremeció de tenerlo tan cerca, de tenerlo solo para él mismo.

—Buenas noches, Deku— Susurró, acercándosele muy cuidadosamente hasta recostar su cabeza sobre su hombro, presionando con sus dedos el brazo de Deku, sintiéndose de pronto muy protegido y seguro en su cercanía.

No le tomó mucho tiempo hasta quedarse dormido con ese sentimiento muy vivo en su interior.

.

.

.

.

.

P.D. Es lo que iba a agregar en el capítulo anterior como un breve extra, pero como no lo tenía escrito, no lo agregué.

Espero que les haya gustado.