Al día siguiente no fui capaz de ir a la universidad, me dolía horrores el estómago, me indigesté, comí demasiado y de muchos platillos distintos en el buffet.
Apenas y podía levantar la cabeza un poco si lo hacía lento, de otro modo me daban náuseas.
Mi madre me preparó un té, lo cual me ayudo bastante para poderme sentar al menos.
Opté por faltar debido a que solo tenía un par de clases de relleno, nada importante o que no pudiera reponer luego con Jasmine.
Cuando mamá se fue a trabajar, me dormí un rato, al despertar de mi siesta mi teléfono tenía la pantalla iluminada, tenía una llamada entrante, decidí tomarla, era de Elsa
—Si, diga
—Te oyes del asco
—Dime algo que no sepa
—Las araña mueven sus extremidades mediante un sistema hidráulico impulsado por su hemolinfa, por eso cuando mueren se repliegan
—En verdad que no tienes remedio, Rattegan
—Lo tomaré como un cumplido
No pude evitar reír —Todo lo que recibes son cumplidos, así que porsupuesto qué tomarás mi comentario como uno
—Ya cállate —dijo algo irritada
—Hey, fuiste tu quién me habló, boba
—A la próxima me lo pensaré mejor
—Vaya, que humor te cargas, ya mejor dime, ¿Qué pasa?
—Nada importante, ya te llamaré luego.
—Elsa, espera —la llamada seguía corriendo —claro que hay algo importante, nunca llamas a menos que lo sea— por un momento temí qué me hubiese colgado, hasta que la escuché respirar
—Es... Es solo que ya terminé clases y me preguntaba si podíamos hablar del tema que acordamos ayer
Nerviosa, es un adjetivo con el que nunca alguien describiría a Elsa, sin embargo era exactamente como se escuchaba
—Oh, ya veo, con que era eso... Bueno, sabes, estoy en casa, ayer comí demasiado... Si, suena tonto, pero es lo que pasó... Puedes... Puedes venir a mi casa si quieres que lo hablemos hoy
—llego en diez.
Y colgó.
