¿Hay un peor día para actualizar que un lunes?

(Diablos, ya ni siquiera es lunes…)

Yo me he preguntado eso varias veces y debo decir que como lector, me hace feliz recibir las noticias de actualización cualquier día de la semana y en cualquier horario.

Espero que para quienes sigan esta historia sea igual.

Quisiera compartirles que el motivo de mi retraso con este, espero, TAN esperado capítulo 20, no fue ni la negligencia por parte de este autor, ni la falta de consideración por ustedes, fieles y asiduos lectores de "La Sombra," a quienes agradezco mucho por su paciencia.

Creo que nunca antes, había escrito un capítulo TAN difícil. Ha sido difícil redondear exactamente lo que quería de este capítulo en cuanto a los sucesos y a los personajes, porque en cierto sentido, lo que pasa en este capítulo, es definitorio para lo que pasará en el futuro. Es decir, tuve decisiones importantes que tomar. Y tuve montones de cosas que investigar. Las ideas son ideas pero hacer que cobren forma y que sean factibles de realizar...es otra muy diferente.

La longitud fue otro factor… Sé que han esperado más días de lo habitual pero les aseguro que yo me he arrastrado a través de esos mismos días y horas con ustedes, para todas las páginas y retos que los personajes tendrán con en este capítulo.

A ese respecto, este capítulo vale por cuatro ...Mínimamente vale por tres, en serio…. MUY largos.

Quiero agradecer mucho por sus comentarios a Rava22, shinon black, Elena-Hellsing (que pen-name tan elegante por cierto, me gusta mucho), Runcatrun, mad1438 (Chapter 20), AvatarAle, patrici5044232, Jabberwocky, Ker, triblyn, ktdestiny, TaengooTY, erieyla76, Shirei-Kan, Kod-chan, Miniberto y Rogue Devlin. Muchisimas gracias en verdad por sus comentarios en el capítulo 19. Les escribiré a todos en breve. Especialmente al lector "Guest" que es fan de Rein...muchas gracias.

Finally, to my english speaking readers. I want to thank you twice. For the patience and the effort for reading in another language or using the translation, AND still liking the story!

Me disculpo por los errores que este capítulo pueda tener. Lo revisé lo más posible pero debo reconocer que estoy agotado y puede ser que encuentren alguno que otro por ahí.

ADVERTENCIA: Este fic es Fate-Nanoha y está clasificado M, por contenidos y situaciones fuertes y/o violentas, así como escenas íntimas de carácter sexual entre dos mujeres. Si este tipo de contenido no es de su agrado, por favor no lo lean.

DISCLAIMER: Los personajes de Magical Girl Lyrical Nanoha no me pertenecen y son propiedad de sus respectivos autores. Todas las situaciones y personajes presentados en esta historia son ficticios, cualquier parecido con situaciones o personajes reales, históricos o presentes, no es en absoluto intencional.

"La Sombra"

por Aleksei Volken

Capítulo 20. Destino - Parte III.

-X-

"¿Quién conoce el fin? Lo que ha emergido puede hundirse y lo que se ha hundido puede emerger. Lo satánico aguarda soñando en el fondo del mar, y sobre las ondulantes ciudades humanas navega el apocalipsis."

H. P. Lovecraft.

-X-

"Fate is a raging storm blowing over the Land."

"El destino es una tormenta furiosa que sopla sobre la Tierra."

Proverbio Sumerio.

-X-

Presa Toku, Zona Noroeste de ZMCM (Zona Metropolitana Cranagan-Midchilda, Día 03, Onceavo Mes, 17:55 hrs

La certeza de la muerte aclara significativamente las prioridades.

A la muerte en sí, se le compara con el sueño eterno; con la acción de dormir en el infinito; para muchos es la nada, la liberación, el escape, el deseo, la pérdida, la despedida, el fin.

La certeza de la muerte sin embargo, es un despertar; es el golpe repentino de un rayo en mitad de la noche...es nacer por segunda vez pero, a diferencia nuestro primer nacimiento biológico, es un nacimiento de la comprensión de nuestra condición humana y su desgarradora fragilidad.

Ese día de otoño, la certeza de la muerte se extendió sutilmente como la brisa, invisible pero tangible, inexorable en los corazones de todos. Ninguno de ellos permaneció intacto.

Para Nanoha, su segundo despertar, inició cuando todavía sobrevolaban la impresionante y asombrosa vista del embalse de la presa Toku bajo la luz del atardecer. La mente racional y científica de Nanoha entendió el peligro de la presa Toku desde el primer momento que vió la imagen de satélite y el mapa de la cuenca en una pantalla en la oficina.

Sus entrañas "sintieron" el poder y la certeza de ese peligro en el momento que aterrizaron sobre uno de los enormes terraplenes que formaban parte de la instalación.

Los planos que Alto había enviado con Signum le habían proporcionado los elementos racionales para el plan que iban a ejecutar pero, no la habían preparado para la vastedad, para el enorme poder que subyacía bajo la aparentemente inocua superficie del agua. Le habían mostrado un dibujo de la bestia, pero no la habían preparado para sentir su aliento somnoliento en su rostro. Mucho menos aún, para su rugido.

La especialidad de Nanoha era la mente, la conducta, los motivos ocultos detrás de las acciones, el conocimiento de los rincones más oscuros e insospechados de la psique.

La bestia que enfrentarían no era humana, no sentía compasión, empatía o miedo, no tenía motivos ulteriores ocultos.

Al estar de pie, frente a toda esa magnitud, una certeza partió el pecho de Nanoha

Esa bestia, a diferencia de los asesinos que combatía, era verdaderamente invencible.

Si fallaban y esa cortina cedía, no habría nada, absolutamente nada, que pudieran hacer.

Todo lo que estaba aguas abajo sería arrasado.

Ellos... serían arrasados.

− Nanoha.

La pelirroja salió de su momentánea ensoñación para mirar a Signum.

Hayate con el resto del equipo establecían una pequeña zona de trabajo temporal. El área de la presa era demasiado grande, por ello todas sus operaciones debían ser móviles, incluso el centro de comando y comunicaciones.

En total, todos los efectivos de Hayate junto con sus equipos de apoyo sumaban treinta personas; dos escuadrones tácticos del ejército de ocho personas cada uno que les había conseguido la Mayor Natsume, un equipo táctico de la Fuerza Aérea con cuatro pilotos y cuatro paracaidistas. La Coronel Yagami y ellos tres de la Sección Seis. Cuando estaban todos juntos antes de iniciar la operación, Nanoha pensó que eran un poderoso ejército… En esos momentos, estaba seriamente revalorando esa percepción inicial.

− Respira,− le dijo la adusta Teniente mirándola fijamente, con preocupación pero con confianza, − La primera vez en batalla puede ser un poco sobrecogedora pero tú puedes hacerlo...Tómalo con calma, no estás sola.

Nanoha sintió un nudo en la garganta y los ojos le escocieron ligeramente. Signum tenía días completos angustiada y preocupada por Shamal, sin embargo pese a ello, estaba pendiente y tratando de cuidar de ella. Ese era solo un ligero atisbo de la extraordinaria mujer que Shamal tanto amaba.

Nanoha se prometió a sí misma en ese momento, que rescatarían a Shamal, pasara lo que pasara.

− Gracias Signum-san, lo sé− dijo Nanoha con determinación y la voz un poco ronca, − Vamos por ellas.

La división de tareas parecía titánica, pero increíblemente, Signum y Renato Socci consiguieron organizar sus recursos eficientemente. Eso era particularmente crítico tomando en consideración el aviso que recibieron de Lucino, desde el cuartel general, respecto a los dispositivos explosivos que la Mayor Natsume había encontrado en pleno corazón de Midchilda y en otras ubicaciones estratégicas.

Eso confirmó la sospecha inicial de Nanoha de que la presa podría ser el arma final y muy probablemente, también encontrarían explosivos ahí.

Donde, era la pregunta que tenían que resolver a la brevedad.

− Ok,− dijo Grifith con los principales miembros del equipo de Hayate alrededor del mini-hummer que usarían como base móvil para el proceso de división de tareas, − Socci y yo tomaremos cinco efectivos…

− Yo me quedaré con la Coronel Yagami,− interrumpió Renato Socci muy estoico mirando a Griffith seriamente.

− Teniente, tal vez sería mejor que una de las chicas…

− Yo me quedaré con la Coronel Yagami, − repitió Renato inmutable.

− La teniente Signum…,− intentó Griffith una vez más.

− Yo me quedaré con la Coronel Yagami.

Griffith miró a Signum pero Hayate zanjó la cuestión al punto.

− Socci hará equipo conmigo Griffith,− dijo Hayate secamente, − Continua…

− Ok….− aceptó Griffith mientras todos los demás miembros del equipo miraban a Signum que se había mantenido igual de inmutable que Renato, − En ese caso….de acuerdo al plan inicial creo que los mejor sería, que Schach y yo tomáramos cinco efectivos cada uno, para revisar las salas de máquinas, la sala de turbinas, las compuertas de descarga junto con todos sus sistemas relacionados, los transformadores y sus ramales.

Todos asintieron mientras Griffith señalaba las zonas correspondientes en el mapa impreso que tenía desplegado y cubría casi la totalidad del pequeño capó del mini-hummer.

− Nanoha y Signum, junto con otros dos efectivos harán los recorridos de reconocimiento sobre la extensión de la corona de la presa en los dos mini-hummers restantes,− dijo Grifith y después miró a Hayate, − Socci se quedará en la base de comando móvil contigo Coronel, con los asistentes y dos efectivos del ejército para coordinar el levantamiento y reconocimiento de la totalidad de la cortina exterior con drones, así como las acciones de los pilotos para reconocimiento de la zona de embalse y desfogue aguas abajo.

− Magnífico,− dijo Hayate de inmediato y muy seria, − Conforme nos vayan mandando datos estableceremos las siguientes acciones prioritarias...Todos deben mantener sus comunicaciones activas y disponibles…Si encuentran algo raro, cualquier cosa, no tomen ninguna decisión precipitada y avisen de inmediato...

En ese momento, un escalofriante tremor que duró largos, eternos segundos, cimbró toda la zona donde se encontraban recordándoles cuán poco tiempo tenían.

− Griffith-san,− dijo Nanoha cuando el tremor aun no pasaba siquiera, − Tienen que darle prioridad a la revisión de las compuertas de inmediato…

Todos se lanzaron con renovados bríos y determinación a sus tareas asignadas pero también con una ominosa sensación de predestinación que no lograban sacudirse del todo..., con excepción de dos personas.

El equipo de Signum y Nanoha no estaba dispuesto a aceptar que un destino fatal contra el que no podían hacer nada, ya estaba escrito en su futuro.

-X-

Con extremo esfuerzo, Shamal logró convencer a su compañera de salir de la celda en la que se encontraban. El nivel del agua subía pero al menos lo hacía lentamente. Y si el agua estaba entrando, ellas debían poder salir de alguna forma. Sorprendentemente, una vez que estuvieron afuera, su compañera de celda la siguió, con reticencia pero al menos no tenía que arrastrarla.

Ya en el pasillo, Shamal notó las celdas, una al lado de la otra a ambos lados del pasillo. Todas se habían abierto después del primer rugido, pero nadie a parte de ellas había salido...si es que había alguien en ellas.

La doctora no quería ni empezar a pensar cuál sería el origen de un ruido de semejante magnitud en un lugar como ese. Necesitaba su mente serena y enfocada en encontrar una salida. Necesitaba sobreponerse al miedo frío y denso que atenazaba y ahogaba su determinación. Era algo que no podía permitirse.

Esa determinación de Shamal se transformó en horror conforme avanzó por los lúgubres pasillos inundados descubriendo más y más celdas, y fue teniendo un atisbo de la magnitud del esfuerzo que tendría que realizar.

Además de ella y su compañera de celda, encontró a siete chicas más.

Todas sin excepción habían perdido al menos una parte del cuerpo. Varias habían perdido más. Todas también, estaban aterradas y paralizadas. A diferencia de su compañera de celda, ninguna parecía tener idea de lo que pasaba o qué destino tenía preparado Hades para ellas con los últimos acontecimientos.

Le tomó a Shamal casi una hora sacarlas a todas de las celdas y convencerlas de que había posibilidades de salir del infierno.

− Mi nombre es Shamal, − repitió una y otra vez, − Soy agente de TSAB...Sé qué tienen miedo pero debemos hacer un esfuerzo juntas...les aseguro que mis compañeros van a ayudarnos y nosotras debemos ayudarlos a encontrarnos.

Para el momento en que avanzaban penosamente, el agua llegaba casi a las rodillas de Shamal. Las que podían, se ayudaban para avanzar entre ellas mientras que la doctora y su ahora, silenciosa compañera, ayudaban a otras.

Conforme avanzaban, ateridas en ese opresivo laberinto de oscuridad, Shamal se esforzó porque su esperanza no flaqueara ante la desesperación. Su mente científica sabía que por algún lado Hades Vandein entraba a esa catacumba y ella iba a luchar para encontrar una forma de salir ...hasta el final.

Lo que su mente también le gritaba con cada segundo es que tal vez esas torturadas chicas, no tendrían la fuerza suficiente para ese enfrentamiento final.

-X-

Todas las instalaciones del cuarto de máquinas y turbinas libres y en orden Coronel, − confirmó Schach Nouera por su comunicador, − No hemos encontrado ningún explosivo.

Esa última noticia era extremadamente frustrante para Hayate. Griffith y sus efectivos le habían reportado algo similar a la Coronel respecto a sus propias asignaciones minutos antes. Aunque la presa estaba llena y no debería estarlo, todo parecía engañosamente estar en perfecto estado y operando de forma segura.

Eran casi las ocho de la noche, hora de su reporte al cuartel general.

− Base Durandal,− dijo Hayate activando su equipo de comunicación satelital portátil, pequeño pero poderoso para la aislada ubicación donde se encontraban, − Presencia de explosivos hasta el momento, es negativa.

Enterado base Heindallr, reporte cualquier cambio de inmediato,− respondió Lucino al punto, − Estamos solicitando el mayor apoyo adicional para las actividades de contención aguas abajo de la presa, especialmente en la central de Tōkai...La evacuación de las poblaciones más cercanas está a punto de completarse...Todo el tiempo que podamos conseguir es instrumental.

− Heimdallr enterado, Durandal,− confirmó Hayate antes de cortar la comunicación.

Hayate contempló el mapa extendido frente a ella junto con los datos que los diferentes sensores estaban terminado de compilar sobre la presa, desplegados en un detallado modelo 3D en la terminal digital de estación de trabajo. Les había tomado casi dos horas a marchas forzadas dentro de las instalaciones de la presa, así como varios sobrevuelos de los helicópteros con que contaban.

No habían podido encontrar explosivos, no habían podido encontrar a las chicas, ni habían podido determinar el origen del extraño tremor que había sacudido la estructura completa de la instalación...que no era pequeña.

ALGO con un poder TAN enorme no podía simplemente no ser encontrado...Había algo, muy evidente que no estaban considerando. O que estaba magistralmente escondido.

Conforme el día moría en el horizonte, la noche se extendió rápidamente sumiendo varias zonas de la presa en la oscuridad más absoluta.

Hayate sentía que se quedaba sin opciones. No podía simplemente reportar que no tenían NADA

La presa tenía sus propias instalaciones de iluminación, sin embargo, otro punto atípico en ella era que no todas las áreas que deberían estar iluminadas, lo estaban. La infraestructura existía pero, los postes, así como las luminarias, que se veían en perfecto estado. Sin embargo, ya fuera que no funcionaran; o alguien se había asegurado que no hubiera iluminación.

Los efectivos de Hayate, ya estaban siguiendo las instrucciones de la Coronel para iluminar localmente al menos las zonas más críticas cuando Signum y Nanoha recién regresaron de su segundo recorrido de reconocimiento.

Hayate no tuvo que preguntar si habían encontrado alguna pista. Durante su asignación, además de los chequeos rutinarios, no hubo ninguna notificación de algún indicio, alguna pista ...algo. Podía leer en sus rostros una desesperación idéntica a la suya.

De acuerdo a lo que Lucino le había informado, las ocho de la noche serían una hora crítica, ya que al parecer varias explosiones sucederían en diferentes partes de la ciudad en ese momento. Sin embargo, ellos seguían sin encontrar ningún indicio. Ninguna anormalidad.

Pese a todo, Hayate no pudo evitar pensar cómo estarían Yuri, Rein y los chicos de la Sección Seis en medio de todo el caos que podía adivinar. Solo necesitaba leer entre líneas en lo que Lucino NO le estaba diciendo para imaginarlo.

− Solo hay una explicación Coronel...,− dijo Nanoha de botepronto cuando llegaron a la base móvil.

Signum miró a la pelirroja con sorpresa. Durante el camino de regreso a la base, Nanoha había estado demasiado ensimismada y no le había hecho ningún comentario.

Hayate no hizo ninguna pregunta, solo esperó. Lo que Nanoha iba a decir no era bueno y ella estaba llegando a la misma, aterradora conclusión.

− ...No hemos encontrado lo que sea que Hades ha preparado… Porque está EN la presa...Bajo el agua…

Renato y Signum se miraron. Renato no conocía a Signum tambien como Fate o Zafira pero la conocía lo suficiente para saber que en esos momentos, la Teniente deseaba golpearse… Fueron a una PRESA con un pequeño ejército aéreo y terrestre...pero no llevaron ningún equipo de buceo mínimo.

Con decisión Nanoha, tomó nuevamente los planos, señalando rápidamente todos lo que ya habían revisado con extremo detalle.

− No encontramos ninguna amenaza porque no hemos buscado en el lugar correcto...Él dijo que todos iban a ahogarse y pensamos que iba a sabotear las compuertas de descarga porque esa sería la forma más rápida y desahogar la presa, pero eso podríamos llegar a evitarlo. Él tiene la certeza que no podremos...y la única manera sería destruyendo la cortina.

Hayate tragó con dificultad.

− Nanoha …la cantidad y el tipo de explosivos necesarios para destruir una cortina como esta sería….

− Necesito hablar con Hal Shaalard, Coronel...De inmediato,− dijo Nanoha mirando a Hayate con aprehensión apenas contenida, − Yo estuve trabajando en los perfiles de los contratistas militares, solo él y Shamal se enfocaron en análisis detallado de la tecnología sin embargo...recuerdo algo que me llamó la atención sobre un desarrollo de la Corporación Vandein...

Hayate en persona hizo el enlace con el centro de comando móvil "Raptor," pese a todos sus intentos, no pudo conseguir comunicación con el War Room en el cuartel general en TSAB.

Hal y la Teniente Mao estaban, afortunadamente, en posición "de espera" y vigilancia por lo que Nanoha pudo hablar directamente con el hábil informático de Natsume.

− Hal...la división de minería del Grupo Vandein tenía una investigación sobre un explosivo experimental, ¿cómo se llamaba y qué características tenía?

Octanitrocubano de alta densidad,− respondió Hal de inmediato, − La investigación no estaba liderada por Vandein Corp Nanoha, en ningún momento la investigación fue militar por eso solo la investigamos de forma superficial. Los resultados preliminares muestran que el nuevo prototipo, que no ha terminado de desarrollarse, podría ser mucho mucho más estable que la nitroglicerina y con un poder explosivo mucho mayor en ocho o diez veces; probablemente más. El Grupo lo quería para exploración minera, geológica y petrolera ya que algunas zonas, la excavación y explotación son carísimas.

Nanoha miró a Hayate.

− ¿Y si lo desarrollaron sin notificarlo...como los otros dispositivos de Vandein?

Esa opción tiene posibilidades muy altas Nanoha,− agregó Hal ya que aunque la pregunta no había sido dirigida para él, el joven no tenía manera de saberlo.

− ¿Porque lo dice Agente Shaalard?− preguntó Hayate.

No tengo la libertad de darle detalles Coronel, tendría que hablar con la Mayor Natsume...ella está en el terreno en estos momentos...Si es muy urgente, podemos mandarle un comunicado de emergencia...

¿Urgente?

"Con un demonio, claro que es malditamente urgente," pensó Hayate pero también consideró lo que una distracción así podría significar para Yuri si llegaba en el peor momento posible y desistió. Saber esos detalles no cambiaba el escenario que tendrían que enfrentar.

− No Shaalard, no envíe ningún mensaje,− dijo Hayate, − Asumamos que Vandein si tuvo acceso a un explosivo de esas características.

− Solo hay una opción Hayate,− dijo Signum tajante en ese momento, − Debemos bajar.

− No tenemos tiempo de traer buzos Signum,− apuntó Griffith mirando el reloj que avanzaba implacable.

− No, no usaremos buzos… Renato y yo bajaremos, en el equipo básico del Chinook tenemos kits de tanques portatiles de oxigeno de diez minutos cada uno,− dijo Signum con decisión, −Esos tanques son multipropósito, nos servirán aun sin tener el equipo completo.

¿Dónde piensan que están las cargas del Octanitro, Signum?− preguntó Hal.

− En la cortina, dentro del embalse de la presa.

Hayate no reprendió a Signum porque necesitaban toda la ayuda posible y no tenían tiempo para seguir los protocolos.

Una explosión con octanitro causaría la mayor cantidad de daño para colapso a mayor profundidad, en la zona de las estructuras de la compuertas, en las compuertas mismas o... en el corazón mismo de la turbina...En el eje axial...Solo que es prácticamente imposible llegar a él en una presa en operación,− dijo Hal, − La turbina, ¿está encendida, o apagada?

Nanoha verificó rápidamente los planos de la presa mientras Grifith respondía la pregunta.

− Está apagada Hal-kun,− dijo Grifitth, − Toda la presa está como en "animación suspendida" a falta de una palabra mejor…

Hal se mantuvo en silencio por varios segundos.

Esa es una muy mala señal, Griffith. Los explosivos podrían estar en la tubería reforzada que conduce el agua a la turbina y en la misma turbina...Una explosion mayor en esa zona destruiría todo el cuarto de maquinas y aunque no colapse la cortina en sí, con el peso y la presión del agua en el embalse unas cuantas cargas adicionales sería lo único necesario para provocar un colapso mayor o al menos un accidente que no sería posible controlar.

Signum, Socci y Griffith salieron a toda prisa para obtener los insumos necesarios sin esperar más comentarios de Hal.

Nanoha le agradeció a Hal y le pidió a la Coronel que Schach volviera a revisar el cuarto de las turbinas y verificaran si había alguna manera de acceder de forma segura directamente a la turbina, ya que si Hal estaba en lo correcto, el dispositivo explosivo tendría que estar en un sitio inaccesible para ellos: Exactamente debajo de la turbina.

− La única forma, medianamente factible, de llegar debajo de la turbina sería por el canal de desfogue Coronel,− le explicó Nanoha a Hayate mostrándole el detalle correspondiente en el mapa, − Con la turbina apagada, la compuerta debería estar cerrada y el canal no debería de tener flujo, sin embargo...la Agente Schach mencionó que había corriente en el canal de desfogue...Signum-san y Renato-kun tienen que bajar asegurados o la corriente puede atraparlos, aun si la turbina está apagada...No tendríamos manera de sacarlos de ahi...

Signum y Renato ya estaban listos para lanzarse a las heladas y oscuras aguas de la presa. Cada uno llevaría dos scorkl de 10 minutos cada uno, unos googles que milagrosamente alguien tenía en el helicóptero y un par de potentes pero pequeñas lámparas selladas portables junto con un solo dispositivo móvil sellado para fotografía submarina. En total, sólo tenían diez scorkl y usarían posiblemente cuatro de ellos en una sola incursión. Tenían que hacerlos durar al máximo

− La zona que conduce a la bocatoma de la tubería reforzada debería estar por aquí Tenientes, y es donde mayores precauciones deben tomar,− les explicó Nanoha, − Tengan mucho cuidado Signum-san, Socci-san.

Hayate y Signum solo se miraron.

− Seguimos buscando a Shamal,− dijo Hayate, no podía ofrecerle nada más a Signum en esos momentos.

Ni a sí misma.

Signum sabía que no podían hacer más.

Los siguientes minutos fueron los más largos en la vida de Hayate, incluso cayó en la cuenta de lo cerca que podría estar de perder a sus tres hermanos. Poco antes de salir, la doctora Hazama le había llamado para avisarle que si bien la condición de Zafira no había empeorado, tampoco había mejorado aún. No estaban más cerca de encontrar a Shamal. Y ahora Signum, literalmente, se sumergiría en lo desconocido.

Y tampoco sabía cómo o dónde estaba Rein. O Fate.

"Yuri," le recordó una parte muy remota de su cerebro mientras ella y Nanoha hacían una recapitulación.

− Nanoha,− dijo Hayate seria, endureciéndose internamente para enfrentar el gigantesco peso que sentía aplastandola en esos momentos. Había una posibilidad que considerar que no podía esperar más, − Imaginemos el peor escenario. Signum y Renato encuentran la cubo-nitro8 de Vandein...No tenemos tiempo de que el escuadrón antibombas pueda venir y mucho menos podemos desactivarlas nosotros...Consideremos nuestras opciones...Necesitamos tener opciones...Con urgencia.

Con el mapa de la presa extendido y el mapa digital de la zona en su dispositivo, Hayate y Nanoha consideraron las condiciones que tenían ponderando sus alternativas. Lucino les había enviado un resumen de los tiempos designados para las explosiones en la ciudad y desde mucho antes, les habían advertido del peligro inminente. Las últimas explosiones cumplirían su plazo fijado a las 8 pm.

Ellos aún no habían encontrado ningún explosivo aún, pero tampoco les había explotado algo en la cara inesperadamente. Sin embargo, había indicios serios de que algo no estaba del todo bien. Para empezar, la sospechosa inactividad de la gigantesca infraestructura y la absoluta soledad de una instalación como esa, operativa y funcional pero literalmente abandonada, en la mitad de la nada.

Nanoha revisaba el mapa completo, primero de las áreas aledañas a la presa y después de la zona completa. La cuenca hidrológica alimentaba tanto la presa Toku como la central hidroeléctrica de Okutataragi. Si bien esta última era mucho más grande y moderna, lo suficiente como para generar la energía suficiente para toda la zona, Nanoha se dio cuenta de que la captación de Toku era muy significativa, por eso la presa estaba llena aún en esa época del año.

− Ahora entiendo lo que pasa Coronel...,− dijo Nanoha tomando una de las terminales de análisis, Alto seguramente lo haría mucho más rápido que ella pero su propia habilidad tendría que bastar.

Antes de que Nanoha pudiera explicar su descubrimiento, un pequeño alboroto en el grupo que vigilaba la incursión de Signum y Socci llamó su atención.

− ¡Pronto, asegúrala!− gritó Griffith, mientras dos de los efectivos que le ayudaban hacían varios ajustes en los aparejos y el mini-hummer que utilizaban como ancla de seguridad para la improvisada inmersión de los Tenientes.

Tal y como Nanoha había sugerido, tanto Signum como Socci llevaban un arnés de seguridad con varios mosquetones de fácil aseguramiento para que pudieran afianzarse si había demasiada corriente, especialmente en la zona del desfogue.

Como no habían llevado equipo de buceo experto, no había comunicación. Lo único de lo que tenía certeza el equipo de apoyo en la superficie era que, como máximo, podrían estar sumergidos veinte minutos y no llevaban aún diez.

Hayate y Nanoha se aproximaron al grupo de hombres.

− ¿Qué sucede?− preguntó la Coronel de inmediato.

− La vía de seguridad de Signum se tensó repentinamente,− explicó Grifith con semblante seriamente preocupado y contrito, − Ella y Socci estuvieron haciendo aproximaciones escalonadas a las zonas que comentamos con Nanoha y Hal. Todo iba bien…. Las vías están en orden, nos habían estado enviando la señal para darles más distancia como acordamos ... No puedo decirle que pasa Coronel.

− ¿No recibieron señal por parte de Signum?− inquirió Hayate con un mal presentimiento. Signum podía ser muy temeraria en ocasiones como ella, mejor que nadie, sabía.

− Si, recibimos señal de darle más distancia pero la vía se tensó repentinamente ... como si algo la hubiera jalado,− respondió esta vez uno de los jóvenes soldados. Uno que no sabía que la persona de la que hablaba, era la hermana de la Coronel.

En ese momento, recibieron varias solicitudes de la vía de seguridad de Signum para mayor distancia.

El joven cabo miró a Griffith expectante.

− Dele distancia Cabo,− ordenó Griffith, mirando la cuerda restante, a Signum le quedaban máximo, cien metros más.

Un par de minutos después, el teniente Socci emergió a varios metros de distancia de donde el grupo esperaba. Griffith y los efectivos se apresuraron a sacarlo.

− ¿Dónde está Signum, Socci?,− casi lo sacudió Griffith, − ¿Qué demonios está pasando?

Apenas recuperando el aliento ya que al parecer, solo había usado uno de los Scorkl, Renato les explicó la situación con mucha serenidad dada su agitación.

− Coronel ... .Hay dispositivos explosivos, alcanzamos a identificar diez… en la zona de las compuertas, la zona de la bocatoma y al parecer...en algunas partes más profundas...No llegamos al fondo ya que son casi setenta metros pero ... La cuenta regresiva es la misma ...en todos los que pudimos verificar... a medianoche….

Hayate apretó las quijadas, checó su cronómetro de la misión y esperó por lo demás.

Faltaban menos de veinte minutos para las nueve de la noche.

Para fines prácticos, tenían tres horas, a lo sumo.

− Tenemos algunas fotografías,− dijo Renato entregando su pequeño dispositivo sellado a Nanoha para revisión, − Espero que las fotografías sean utilizables, la cámara del dispositivo tiene un límite de 25 metros y yo creo que estuvimos a más…

De inmediato, Nanoha se enfocó en conectar el dispositivo a una terminal para revisarlo.

− Comprobamos que la compuerta de la bocatoma... está cerrada Coronel...,− explicó Renato entre profundas inspiraciones para recobrar el aliento, − ...Sin embargo...encontramos una….especie de compuerta...abierta...De acuerdo al plano estructural...no debería existir nada en esa zona de la cortina…

Nanoha se aproximó de inmediato con los mapas impresos.

− Explíquese Socci-san por favor, eso es completamente anómalo,− dijo Nanoha mirando a Renato con extrema atención.

El Teniente señaló las posiciones de la bocatoma y las compuertas de descarga. Justo en la altura media entre estos, quizá a unos 25 metros desde el nivel de la corona, marcó un punto. No había nada en el plano que hiciera referencia a alguna instalación en esa zona.

− Es como si la cortina tuviera una...red interna de pasillos o conductos comunicantes,− dijo Renato, − La "compuerta" a falta de una palabra mejor...es de concreto igual que la cortina, caculo que tenía al menos un metro de espesor y no parecía estar abierta en su totalidad...el movimiento de una estructura como esa es lo que puede haber producido el tremor que sentimos antes Coronel….

Tras unos segundos, en que la intensa y severa mirada de Hayate se mantuvo fija sobre Renato, la Coronel preguntó.

−Le falta decirme lo más importante Teniente...¿Dónde está la Teniente Signum?

Renato tragó visiblemente.

− Desde afuera era imposible decir que era esa estructura Coronel… lo que pudimos apreciar con las lámparas fue un pasillo, lleno de agua por supuesto...pero sin corriente...era solo como... una ventana al interior de la cortina...La teniente Signum me pidió mi segundo Scorkl para tener más tiempo…

− ¿Más tiempo para ejecutar un plan suicida SIN reportarlo al superior a cargo del operativo?− preguntó Hayate fríamente. Ella sabía que Renato estaba siendo leal a los deseos e instrucciones de Signum. No necesitaba que se lo explicaran...Sin embargo, estaba demasiado enojada con su hermana y el único a mano para responder ante su enojo era el protegido de Natsume.

− No podíamos comunicarnos Coronel y teníamos poco tiempo, la Teniente me hizo señas de que tenía que revisar esa instalación...y yo debía avisar de las cargas y sus posiciones lo más pronto posible,− dijo Renato inclinando levemente la cabeza, − Asumiré las consecuencias de mi irresponsabilidad Coronel.

− Ambos lo harán Teniente ... se lo aseguro,− dijo Hayate para después volverse hacia Nanoha, − ¿Qué posibilidades tiene Signum de salir con vida de esa locura, Nanoha?

Nanoha ya estaba revisando el plano estructural de la presa. Con veinte minutos de aire, Signum definitivamente podría revisar la estructura que Renato mencionaba y volver a salir...El problema sería si alguna corriente, o peor, alguna trampa desconocida la atrapaba.

− Le quedan treinta metros,− dijo Griffith en ese momento, − Rápido Socci...si queremos darle más tiempo a la Teniente, tenemos que empatar esa vía de la forma más segura posible.

Todos los efectivos se enfocaron en el trabajo que asegurar la vía de Signum para darle más distancia cuando, de pronto...Todo movimiento se detuvo.

− No tenemos manera de saber que condiciones hay allá abajo Coronel….yo….− Nanoha trataba de darle una respuesta precisa a Hayate pero realmente, estaban a ciegas.

Hayate controló su exasperación. Ella estaba a cargo de esa misión. Por mucho que se preocupara por Signum, tenía que continuar con el objetivo de la misión...que además acaba de complicarse significativamente con los explosivos. No tenían tiempo que perder.

− Coronel...− dijo Renato en ese momento, − Sé que la decisión de la Teniente Signum fue muy arriesgada, pero si sus sospechas son correctas, tal vez podamos hacer algo para revertir esta situación en la que estamos. La Teniente llevaba un botiquín táctico portátil, un par de bengalas, sus armas y un comunicador en una bolsa sellada. Hay posibilidades de que pueda comunicarse con nosotros…si logra llegar a una zona de vacío… Si no, debe poder regresar utilizando el apoyo de la vía en veinte minutos.

− Bien...esperemos que Signum sea nuestro comodín Teniente...− agregó Hayate seria, ya que había otros asuntos apremiantes que atender, − Pero no podemos esperar… Tenemos que comunicarnos de inmediato con la Almirante Harlaown…

En ese momento la Agente Schach se aproximó al grupo con un semblante más sombrío de lo habitual.

− Coronel...no podemos establecer comunicación con el War Room o el equipo de la Almirante Harlaown...El Almirante Clyde Harlaown desea tener una comunicación privada con usted,− informó Schach sucintamente para después señalar el dispositivo dedicado que Graham y Natsume les habían entregado hacía varios días.

Hayate cayó en la cuenta hasta ese momento de que había pasado casi una hora desde su último reporte. Lindy era muy estricta respecto a los protocolos. A la experimentada Almirante nunca se le escapaba ningún detalle de ese tipo. De inmediato Hayate pensó que algo muy grave tenía que estar pasando y se preocupó aún más por Fate y Yuri.

− Necesitamos un plan para la presa independientemente de la desactivación de los explosivos,− dijo Hayate mirando a todo su equipo, − Teniente Socci, indique todas las posiciones donde identificaron explosivos en la cortina...Nanoha, si has pensado en alguna opción, coméntala con el equipo mientras hablo con los Almirantes...trataré de conseguir al escuadrón antibombas cuanto antes y necesitamos enviarles toda la información que puedan necesitar a la brevedad… Lo más importante de todo: necesitamos ganar todo el tiempo posible o tratar de minimizar el impacto en caso de que no podamos detener todas las explosiones.

Tras decir eso, Hayate se dirigió hasta su base móvil y subiéndose al mini-hummer, activó el dispositivo encriptado de comunicación. Al punto, Clyde Harlaown le contestó.

Eso simplemente, para Hayate fue muy mala señal. Lindy Harlaown estaba a cargo de todo el operativo. El único que podía habilitar un nuevo dispositivo para otra persona era Gil Graham.

− Almirante,− lo saludó Hayate con voz contenida.

− Hayate... − respondió Clyde aumentando la aprehensión de la Coronel. Clyde era siempre muy formal con ella, siempre la llamaba "Coronel" o "Comandante" cuando tenían que trabajar juntos, − ...Hemos tenido algunas situaciones altamente sensitivas en el cuartel general...Yo estaré a cargo del operativo...Lo estoy, desde hace cerca de treinta minutos…

Conforme la explicación, serena y concisa de Clyde avanzaba, Hayate iba sintiendo que un terror helado le calaba los huesos.

Aunque ella tampoco pudo darle buenas noticias al padre de Fate.

Los dos militares hicieron acopio de fuerzas. Tanto el mayor y experimentado, como la joven y decidida, se dieron ánimos mutuamente. Ambos tenían a sus familias en juego.

Para el momento que terminaron de hablar, Clyde se comprometió a enviar la mayor cantidad de efectivos del escuadrón antibombas lo más pronto posible. Hayate por su parte se comprometió a hacer todo lo que fuera posible para evitar el colapso de la presa, aunque la Coronel no tenía aún la más remota idea de cómo podría cumplir su ofrecimiento estaba decidida a todo para cumplirlo.

Ambos militares acordaron que era mejor no divulgar la información sobre lo que sucedía en el búnker.

Y muy especialmente, no comentarle aún sobre la situación a Nanoha.

La única noticia que causó un inexplicable alivio en Hayate y la llenó de fuerza para seguirse esforzando, fue la noticia de la Mayor Yuri Natsume, había tenido exito en sus misiones y estaba en camino en esos momentos hacia el cuartel general para apoyar a Clyde Harlaown con la situación.

-X-

El camino en la densa y opresiva oscuridad del túnel-pasillo, alumbrado solo por la potente pero aún insuficiente lámpara de Signum, era aún más opresivo por la presión del agua.

Si no fuera por la lámpara, la oscuridad sería absoluta.

Signum checó su cronómetro. Aunque parecía que había estado horas ahí adentro, apenas tenía poco más de tres minutos de haberse internado en el tunel. Le quedaban 7 minutos al Scorkl que estaba utilizando.

Para cuando se terminara, tendría que decir si regresar o arriesgarse a continuar.

La estructura en la que se encontraba parecía un larguísimo pasillo de comunicación interna dentro de la cortina. Incluso tenía algunas marcas con señales incomprensibles para Signum, podía deducir que marcaban distancias y niveles pero nada de eso tenía sentido para ella.

La luz de la lámpara, con todo y su potencia, apenas le daba como máximo unos dos metros de visibilidad. El techo sobre su cabeza estaba mucho más alto. A sus espaldas y frente a ella, lo único que podía ver era oscuridad.

Con esfuerzo, envío una nueva señal para obtener mayor distancia en su vía de seguridad.

Inconscientemente sonrió. Hayate estaría furiosa. Para ese momento Renato ya debía estar informando sus hallazgos.

Entonces pensó en Shamal.

En el rugido y el temblor subsecuente que sintieron.

No podía estar equivocada.

Sus entrañas le decían que estaba en el camino correcto.

Aun avanzando con esfuerzo, identificó una zona más oscura en la pared izquierda a la que se estaba aproximando poco a poco.

Una bifurcación.

Signum no necesitó usar la lámpara para ver un pequeño y débil punto de luz en lo que parecía ser el techo de ese pasillo lateral. Su cronómetro le informó que le quedaban menos de cinco minutos a su segundo tanque Scorkl.

Con renovados bríos la teniente se esforzó, impulsándose para alcanzar el lejano punto lo más rápido posible. Mientras más se esforzara, más rápido se acabaría el oxígeno pero tenía que jugársela. El último tanque sería apenas suficiente para que lograra salir a la superficie si esa pequeña esperanza resultaba ser un callejón sin salida.

Conforme se acercaba más y más a su destino, el punto de luz se fue haciendo más grande y fue tomando la forma de un cuadrado en el techo. Al parecer llegaría a una nueva esclusa, de algún tipo ya que conforme se acercaba, Signum pudo ver que incluso una escalera metálica tipo marinera, conducía a esa parte del hecho.

Su tanque finalmente se extinguió cuando su mano tocó la escalera.

Soltando el tanque mientras contenía la respiración de esa última bocanada de oxígeno, Signum se apresuró por cerca de dos metros y medio, hasta que su cabeza emergió en una cámara vacía.

Las primeras bocanadas de ese aire enrarecido casi le parecieron el paraíso.

Tras los primeros segundos, su mente racional tomó nuevamente el control. Aun sin salir por completo del agua se encontró con que en efecto, se encontraba en una especie de cámara donde se mantenía controlado el nivel del agua a diferencia de los pasillos que había empleado para llegar hasta ahí. Cómo alguien podía hacer eso considerando que esa zona estaba varios metros abajo del nivel del embalse escapaba a su comprensión pero dio gracias por ello.

Con mucha cautela, Signum salió del agua observando el pequeño espacio donde se encontraba. Se quitó el arnés y lo aseguró firmemente junto con su via de seguridad, a la parte de escalera metálica que sobresalía del agua.

La apertura que había utilizado, se veía como un pequeño e insulso pozo de negrura desde su posición. Pero no había mucho más. Una pequeña habitación con una luz mortecina que no lograba identificar muy bien de dónde venía y una sólida puerta sellada.

Quitándose los Googles, Signum se aproximó a la puerta. Un panel de control indicaba tres posiciones: sellado, esclusa, vacío. En esos momentos se encontraba en "Sellado." Trató de abrir la puerta pero la manija no se movió un ápice. Una pequeña luz roja parpadeó sobre la manija. Seleccionó "Esclusa" a continuación y de inmediato, un sonido sibilante y un zumbido en los oídos le indico que la presión a su alrededor estaba cambiando drásticamente. Un click en la puerta y luz verde directamente sobre la manija fueron toda la indicación que necesitaba.

La pesada puerta se abrió para conducirla a una esclusa reducida donde otra puerta, mucho menos pesada pero igualmente sellada que la anterior, la esperada. En esta ocasión Signum no tuvo que hacer nada. Tan pronto la puerta previa se cerró, el mismo proceso de balanceo de presión se inició y con un nuevo click, la puerta se abrió.

Y no solo eso.

Una intensa luz cálida se encendió cegándola momentáneamente.

Cubriéndose lo mejor posible con una mano, Signum se puso en alerta. Salvo el sutil pero sintético zumbido de la iluminación, no se escuchaba ningún otro sonido. Sin embargo, si alguien estaba ahí abajo su llegada ya no sería una sorpresa.

Conforme su visión se fue aclarando, Signum se dió cuenta de que se encontraba en un particular "cuarto de control."

El espacio, que debía tener unos cincuenta metros cuadrados, sin contar el área de la esclusa por donde había salido; era un rectángulo con los objetos más disímiles.

Exactamente frente a donde ella se encontraba, se extendía un amplio panel de control con distribución en forma de L que parecía antiquísimo. En lugar de pantallas digitales y teclados, sobre su superficie había decenas de botones, palancas, controles deslizantes, relojes de medición de solo los dioses sabían qué y múltiples switches. Solo por mencionar algunos. Aunque Signum no era nada científica como Shamal, incluso ella podía decir que todo eso eran controladores análogos.

Entonces notó que la pared lateral sobre el panel contenía varias pantallas, igualmente análogas a juzgar por su apariencia, apagadas. En la pared a su derecha, varios gabinetes verticales, muy altos y anchos, que mostraban otros controladores y medidores y se alineaban uno junto otro hasta una puerta.

Finalmente en la pared donde estaba la salida de la esclusa, reposaban varios libreros y closets que se veian muy, muy antiguos.

Tres sillas de madera con asientos de cuero y un escritorio también de madera, varias lámparas de pie y de mesa distribuidas por el espacio e igualmente antiguos, completaban el mobiliario.

El sitio al menos, contaba con algún sistema de renovación del aire o control de la ventilación ya que si bien, todo se veía antiguo y tenía un olor particular que Signum no alcanzaba a identificar, el aire no estaba viciado.

La sensación en el cerebro de Signum era como si en lugar de cambiar de elemento, pasando del agua al aire...hubiera cambiado de tiempo o de dimensión. Casi le parecía increíble estar ahí de pie, empapada de pies a cabeza y que cientos de millones de metros cúbicos de agua estaban a unos metros de distancia, listos para inundarlo todo.

Con cautela Signum se aproximó al panel de control primero. Era evidente que ese panel había controlado muchos de los sistemas de la presa y al igual que Nanoha antes, deseó que Alto estuviera ahí con ella para descifrarlo.

Necesitaba algo útil. Saber dónde estaba por ejemplo y si había algo ahí que les pudiera ayudar. Para esos momentos Hayate ya debía de haber reportado los explosivos que ella y Renato encontraron.

Mirando nuevamente hacia las pantallas análogas empotradas en la pared, Signum se fijó en el panel de control. Las pantallas estaban apagadas pero el gigantesco panel zumbaba muy ligeramente. Estaba en reposo pero no estaba muerto. Si había iluminación, tal vez varios de esos aparatos tambien funcionaran.

Revisando los controles sobre el panel, encontró varios botones marcados como "Monitor" con una secuencia de números. Inspirando profundamente, Signum activó uno de ellos con decisión. Una de las pantallas chisporroteó y una imagen pálida fue tomando nitidez poco a poco. Para sorpresa de Signum, esa pantalla mostraba el cuarto de máquinas. El mismo que la Agente Schach había revisado. Y por lo que podía ver por los relojes en la pantalla, le estaba mostrando en una especie de circuito cerrado de televisión, lo que pasaba en el cuarto de máquinas...en esos momentos.

Rápidamente Signum activó todos los botones. Todas las pantallas volvieron a la vida mostrando diferentes áreas de la instalación, todos con la misma secuencia de tiempo. Todas las pantallas estaban conectadas a un circuito cerrado de cámaras por toda la presa. Signum incluso podía ver lo que sucedía en la superficie, en la corona de la presa, donde todos se movían frenéticamente.

Signum revisaba las pantallas tratando de identificar las diferentes zonas mostradas cuando el contenido de una las pantallas la congeló por unos segundos. Conteniendo el aliento, se acercó lo más que pudo al pequeño monitor para tratar de ver mejor.

La imagen era de mala calidad y era evidente que provenía de una cámara infrarroja. El sitio en monitoreo debía ser muy oscuro.

Shamal, con el agua hasta la cintura junto con un grupo de varias mujeres, avanzaban lenta y trabajosamente por un corredor mucho más rústico que el que ella había usado para llegar hasta ese cuarto de control. Casi parecía un túnel en una caverna. Lo que le produjo un nudo en el pecho fue la mirada de Shamal. La imagen mostraba que la doctora estaba hablando, seria y calmadamente; profesionalmente, seguramente tratando de calmar y animar a las otras mujeres.

Pero Signum la conocía demasiado bien.

Shamal estaba desesperada.

Frenéticamente, Signum miró a su alrededor; necesitaba encontrar donde estaba esa cámara y necesitaba llegar hasta Shamal.

Controlando la angustia que se clavó en su pecho al ver a la rubia doctora, se afanó buscando en el panel de control y en todos los gabinetes que pudo encontrar. En casi todos había más aparatejos y piezas irreconocibles para ella, cuadernos con notas diversas...nada que tuviera tiempo de revisar...Nada que fuera remotamente útil.

Su mirada se fijó entonces en el costado lateral del escritorio de madera, donde encontró lo que parecían largos cajones que no pudo abrir. Esos los reconoció a la perfección. Su oficial de entrenamiento cuando recién había entrado a formación en el ejército tenía muchos de esos. Eran cajones de mapas.

Deshaciendo algunos de los broches de seguridad de su uniforme, extrajo la bolsa de plástico sellada donde tenía su pistola. Dos disparos fueron suficientes para destruir la cerradura y abrir los cajones. Dentro encontró algo que les hubiera sido de mucha utilidad tener ANTES del operativo: Todos los planos de lo que parecía ser, la "verdadera" distribución de la presa.

Conforme revisaba los planos que iba sacando, Signum los extendía sobre el escritorio o sobre el panel de control, tratando de encontrar sentido a los esquemas y ordenarlos acordemente.

Ubicó el acceso por donde había llegado y comprobó que no era la única compuerta de su tipo. Prácticamente toda la cortina era una red interna de corredores e instalaciones. Encontró la referencia a la habitación donde se encontraba, que al parecer había sido el primer cuarto de control de la presa en sus primeros y rústicos días. Al parecer a alguien le había parecido una magnífica idea ir construyendo encima de esa primera construcción rústica original.

Finalmente, ya de pie nuevamente frente a las pantallas, encontró lo que estaba buscando. Las referencias para encontrar donde estaban ubicadas las cámaras que enviaban esa señal de video. Le tomó varios, angustiantes minutos pero finalmente Signum pudo identificar donde estaba la cámara que le había mostrado a Shamal.

Signum miraba alternadamente entre la pantalla donde el grupo de Shamal todavía era visible y el mapa impreso que indicaba su posición. La doctora con el grupo de mujeres que, seguramente habían estado cautivas por Vandein, avanzaba lentamente por un túnel que apenas estaba marcado con una débil línea punteada y etiquetado como "ramal interno" en el plano. Signum trató de no pensar las condiciones en las que ellas estaban, ateridas y desnudas en el agua helada...Shamal estaba viva y ella iba a sacarla de ese lugar.

Analizando la dirección en la Shamal avanzaba Signum dedujo que el sitio donde habían estado cautivas estaba en la otra dirección. Tomando otro esquema un poco más detallado, Signum verificó que esos ramales eran como un laberinto. El que Shamal estaba siguiendo, la llevaría varias decenas de metros adelante y después de varios recovecos, a encontrarse con una compuerta o algo similar.

Una que podría o no permitirles seguir avanzando.

Signum ni siquiera se imaginaba qué nivel podría tener el agua en ese punto.

Tenía que llegar ahí cuanto antes.

Pero viendo la información de los esquemas desplegados frente a ella, también supo que tenía que llevarle esa información a Hayate. Esos planos y esquemas podrían ser la diferencia entre evitar o no el colapso de la presa.

Inspirando profundamente extrajo su comunicador portátil y lo encendió. El dispositivo se encendió pero el indicador de conexión a la red de comunicación mixta se mantuvo en espera.

Y en espera.

Ella lo sabía pero tenía que intentarlo al menos.

Tenía que decidir.

Ir por Shamal o salir, llevar los planos, volver a entrar con respaldo e ir por Shamal y esas chicas…

En ese debate interior su mirada se posó en una parte del tablero de control frontal. Varias etiquetas indicaban "LumenExt" condiferentes secuencias de números.

Signum se volvió nuevamente a las pantallas y empezó a probar varios de los switches e interruptores en esa zona del panel. Algunas luminarias que habían estado apagadas en la zona de la corona de la presa u otras áreas como los pasillos o la zonas exteriores, se encendieron. Otras, las pocas, que habían estado encendidas se apagaron.

A toda velocidad, Signum hizo varias pruebas para identificar cuáles de las luminarias estaban lo más cerca posible de la zona de la base móvil o donde hubiera más efectivos en ese momento. Sin pensarlo dos veces, encendió y apagó las luces en código morse para S.O.S. en rápida sucesión, una vez y observó. Socci o Griffith tenían que verlo.

Esperó unos segundos y lo repitió.

Desde una de las pantallas, alcanzaba a ver a Hayate con Nanoha y un grupo de efectivos en la base de comando móvil. Nanoha observó el extraño comportamiento de las luces pero todos los demás estaban clavados viendo el mapa y dando instrucciones.

Signum repitió el código S.O.S. y entonces vió a Renato Socci entrar corriendo a cuadro llamando la atención de Hayate hacía los dos conjuntos de luminarias que Signum estaba manipulando.

Signum repitió S.O.S. pero añadió S.I.G.N.U.M.

Por lo que Signum, podía ver, Renato estaba traduciendo rápidamente para el grupo y Griffith ya llegaba también corriendo con Schach.

Enterneció el corazón de Signum, aun con la mala calidad de imagen, ver la emoción con que recibían la noticia de su nombre. Entonces lo pensó.

¡Tenía que decirles que podía verlos!

Con la mayor rapidez posible Signum, envío "LOS VEO"

"DIRECCIÓN NORTE"

"CÁMARA ELEVADA"

Desde la pantalla, Signum podía ver a Renato y a Griffith pendientes del mensaje en las luces, escribiendo en sus dispositivos las letras conforme las enviaba.

Renato se volvió exactamente a la dirección que ella había indicado casi como si pudiera verla.

"AHÍ"

Ahora tenía que avisarles de lo más importante.

"CUARTO DE CONTROL OCULTO"

"DEBEN ENTRAR"

"VIA"

Solo esas cuantas frases le llevaron a Signum demasiado tiempo, no podía arriesgarse a enviar un mensaje equivocado. Debía ser corto, conciso y lo más claro posible.

Así como lo demás.

Hayate lo entendería.

"SHAMAL S.0.S. URGENTE"

"FUERA"

Tras enviar esto último, Signum revisó nuevamente la cámara de Shamal y su corazón casi se detiene. Shamal ya no era visible ni siquiera con la cámara de visión infrarroja pero alcanzaba ver de espaldas a algunas de las chicas.

El nivel del agua les llegaba al pecho.

EL maldito túnel se estaba inundando.

Por eso Shamal se veía tan desesperada.

Lo más rápido que le fue posible, Signum garabateó un mensaje para quién lograra llegar a esa habitación, volvió a guardar y a sellar su pistola y comunicador; y revisó la ruta que tenía que seguir para llegar con Shamal.

Desde la pantalla, todavía alcanzó a ver a Renato Socci muy erguido, con el brazo levantado y su pulgar en indicación de OK.

Hayate lo conseguiría con ellos a su lado.

Shamal en cambio, solo contaba con ella en esos momentos.

Y ya no podía esperar.

Signum se encaminó a la puerta pero antes de salir, revisó los diferentes closets de la pared del fondo. No sabía que podría encontrar más adelante. Ni siquiera sabía que estaba buscando pero si sabía que para forzar la entrada o salida de lugares difíciles, se necesitaba apoyo de algún tipo. Un ariete, una ganzúa, un hacha...Signum se hubiera arriesgado hasta con un mazo.

Lo único que encontró en el fondo de uno de los closets fue una larga barreta de metal sólido. Era casi de su estatura, pesada y tal vez no lo más versátil...pero no tenía más tiempo. Estaba a punto de salir, cuando un pequeño objeto antiguo, tirado en el piso del closet, llamó su atención.

Una brújula.

Tomándola sin saber exactamente porqué, Signum salió a un nuevo pasillo, pobremente iluminado pero que al menos no estaba inundado. Ni siquiera esperó dos pasos para correr lo más rápido que sus piernas le permitían.

-X-

El sorpresivo mensaje de Signum los forzaba a reajustar sus planes, pero Hayate no podía negar que sentía nuevamente esperanza.

− El Almirante Harlaown ya ha conseguido que los equipos anti-bombas estén aquí lo más pronto posible con equipo de buceo; eso puede ser, en el mejor de los casos, dentro de 30 o 40 minutos,− dijo Hayate con renovados bríos, − Tenemos que aprovechar ese tiempo para obtener la mayor cantidad de información que podamos de ese cuarto de control que halló Signum...Eso significa que alguien tiene que hacer ese mismo recorrido y entre tanto, tenemos también que poner en movimiento el plan de contingencia para la presa.

Antes de que los mensaje luminosos de Signum iniciarán, Nanoha le explicaba a Hayate cómo la Presa Toku funcionaba como un gigantesco reservorio para alimentar a la presa Okutataragi a través de un poderoso sistema de bombeo, alimentado por la propia energía producida por el generador de la presa Toku.

El sistema de ese modo, aprovechaba la máxima captación de los dos embalses, usaba la energía de la presa Toku para economizar y permitía que Okutataragi fuera mucho más eficiente para proveer de agua y electricidad a toda la zona metropolitana de Cranagan-Midchilda.

Para Vandein, eso había tenido la ventaja colateral de que mantenía a Toku complementamente fuera del radar y de las estrictas regulaciones de una hidroeléctrica mientras le permitía satisfacer prácticamente cualquier demanda de electricidad masiva que pudiera tener, sin tener que reportarla o depender de una fuente externa. En resumen, Hades había aprovechado magistralmente un garrafal vacío legal, para tener una hidroeléctrica en operación sin que nadie lo fiscalizara y además, tenía su propia inagotable y gratuita fuente de energía.

El plan que Nanoha le había propuesto a Hayate era bombear, a máxima capacidad, la mayor cantidad de agua posible a Okutataragi, mientras que en paralelo, abrían las compuertas de descarga para reducir gradualmente el nivel de agua del embalse.

Tal vez era una acción muy pequeña pero era lo mínimo que podían hacer.

Las operaciones de desfogue habían empezado de inmediato. Sin embargo, aún no podían encontrar la manera de reiniciar el sistema de bombeo principal, que parecía bloqueado de alguna forma. Y les quedaban solamente poco más de dos horas.

− La respuesta a nuestro problema con el sistema de bombeo podría estar en los controles que halló Signum, Coronel,− dijo Grifith tras la breve recapitulación de Hayate, − La cuestión se reduce a quién tendría la capacidad para bajar y realizar las operaciones necesarias. Nos quedan seis Scorkl. Podemos asumir que Signum usó tres para llegar hasta ahí, así que máximo podríamos enviar a dos personas.

− Signum-san usá la palabra "VIA" Griffith-san,− apuntó Nanoha en ese momento señalando las palabras que Renato había apuntado en su dispositivo, − A ella puede haberle tomado más tiempo porque no sabía donde se estaba metiendo o que encontraría. Si alguien usa la vía que ella dejó, tal vez podrían llegar más rápido y con más certeza.

− La Agente Takamachi tiene razón Coronel,− dijo Renato muy serio, − Yo puedo bajar y asegurarme de que el técnico que designen, llegue lo más pronto posible hasta ese cuarto de control.

Hayate ponderó sus opciones.

− Es un viaje solo de ida Teniente,− recalcó Hayate, − No podrá regresar como lo hizo antes.

− Si... Solo hasta que lleguen los buzos del Almirante Harlaown,− respondió Renato, − O tal vez Signum necesite apoyo adicional. Su penúltima frase fue, "Shamal S.O.S. Urgente" pero no dio más detalles.

− Coincido con el Teniente Socci, Coronel − dijo Griffith para después agregar con determinación, − Yo iré con él...Si es necesario apoyar a Signum, yo me quedaré en el cuarto de control y les enviaré la información que encontremos mientras llega anti-bombas...Tal vez pueda re-establecer algún tipo de comunicación...Además, soy el único a parte de Renato y Signum que ha tenido experiencia de campo en operaciones tácticas militares. Esta incursión no es sencilla… Hay demasiado en juego para enviar a alguno de los chicos menos experimentados.

Hayate lo ponderó. Ciertamente era difícil encontrar a otro elemento que estuviera a la altura de Signum.

− De acuerdo, Griffith, Socci, prepárense para bajar...Aun con la referencia de vía de seguridad de Signum, lleven al menos una adicional...Nanoha, trabaja con la agente Schach para estar listas al recibir la comunicación morse...Signum uso esos dos conjuntos de luminarias,− dijo Hayate señalando los postes al norte y este desde donde se encontraban, − Si por la razón que sea esos fallan debemos tener una alternativa. Yo me encargaré con un grupo de efectivos de las acciones para continuar con el desfogue gradual de la represa y coordinaré las labores de mitigación aguas abajo con el cuartel general...Manos a la obra chicos.

En segundos, todos se apresuraron a seguir sus tareas asignadas con celeridad. Hayate ya no tendría capitanes intermedios y ella directamente, daría las instrucciones y supervisaría a los efectivos para todo lo que tenían que hacer. Y lo primero, era avisar a Clyde de los últimos descubrimientos, noticias y ajustes.

-X-

Cuartel General de TSAB, Búnker de Sección Nueve, Unidad Especial de Seguridad Pública, Midchilda, Día 03, Onceavo Mes, 21:50 hrs

Fate avanzaba sigilosamente en la oscuridad, siguiendo el ritmo establecido por la Mayor Natsume, controlando su respiración y sus movimientos para evitar agotarse ANTES siquiera de empezar su incursión. La rubia había cometido el error de juzgar a Natsume por su apariencia de "burócrata estirada en traje sastre" y estaba empezando a lamentarlo.

Natsume mantenía la forma física de un militar táctico de élite. Cómo Zafira o Signum. Fate tenía una forma física magnífica...para un agente de élite. La Enforcer no estaba acostumbrada a correr y moverse sigilosamente con veinte kilos adicionales encima en equipo. Mantener el ritmo de Natsume, con la misma velocidad y precisión, estaba siendo un reto para Fate después de la jornada que ya habían tenido durante todo el día. La Enforcer ni siquiera recordaba cuándo había sido la última vez que había comido.

Pese a que estaban DENTRO de las instalaciones de TSAB la Mayor insistió en que Fate usara un uniforme de operaciones de campo negro con armadura extra-reforzada de kevlar, pasamontañas, un casco blindado con cámara, un rifle de asalto ShAK-12 además de su pistola oficial, varios cartuchos de recarga y varias granadas de diferentes tipos, así como nuevos dispositivos de comunicación con los que sólo podrían comunicarse con Clyde Harlaown.

Fate trató de resistirse un poco al principio pero una sola pregunta de Natsume bastó para silenciar cualquier protesta, presente o futura.

"¿Qué cuentas entregaría a la Almirante Harlaown y a la Agente Takamachi si algo le pasa Enforcer Testarossa?... Sería mejor tomar las precauciones necesarias, ¿no le parece?"

Fate casi bufó con el último sprint que hicieron para llegar a la zona exterior del edificio administrativo de la Dirección de Contrainteligencia de TSAB.

De acuerdo con lo que Natsume les había explicado, había una sola entrada secreta al búnker de la Sección 9. Y el acceso estaba ubicado en el área de mantenimiento de la Dirección de Contrainteligencia de TSAB. Aunque el Director de esa División había sido notificado por Clyde, de que ciertos operativos se llevarían a cabo a raíz de una situación de emergencia en el búnker, NADIE sabía de esa entrada. Y nadie más debía saber.

Por ello, si bien Clyde estaba montando un gran operativo en el exterior del búnker como apoyo; ella y Natsume tenían que entrar en una operación totalmente encubierta de la que nadie debía enterarse. Una operación además que no podía ser detectada o registrada.

Natsume se detuvo, haciendo la señal de alto para Fate.

La Mayor le señaló a Fate la puerta por la que deberían de entrar.

Cada división principal de TSAB tenía una instalación dedicada, tal como el edificio de Secciones Especiales donde ellas trabajaban, para el mantenimiento de la infraestructura e instalaciones. Esa era la zona a la que debían llegar.

El búnker era una instalación especial dentro de todo TSAB, donde funcionarios de gobierno, militares o inclusive ciudadanos de alto nivel podrían ser requeridos. El edificio de la División de Contrainteligencia era el más cercano y por ello, había sido seleccionado para ese subsistema especial de seguridad.

Yuri miró su cronómetro y le hizo una seña a Fate para que esperaran.

Un par de segundos después, un par de helicópteros con varias luces de reconocimiento iniciaron una operación en el extremo opuesto de donde se encontraban; incluso operativos descendieron en rapel de las unidades para tomar posiciones en el terreno.

Natsume hizo la señal de avance y ambas corrieron a una de las puertas laterales.

Las cámaras de vigilancia estaban teniendo un pequeño glitch en esos momentos. Solo tendrían quince segundos para entrar.

Yuri ni siquiera utilizó un código numérico o un lector de tarjetas. Su dispositivo móvil desbloqueó de inmediato el acceso con lo que parecía ser una señal especial.

La instalación parecía un almacén cualquiera con múltiples anaqueles distribuidos en pasillos, materiales de limpieza, mantenimiento y reparaciones. Un pequeño privado y algunos puestos de trabajo individuales. Natsume corrió con seguridad hasta las paredes del fondo donde se encontraban el panel de control de los tableros eléctricos. Ahí uno de los gabinetes más grandes, tenía varios letreros de "PELIGRO. ALTO VOLTAJE. Acceso Restringido" con una cerradura digital de alta seguridad.

Al igual que había hecho con la puerta principal, Natsume utilizó su dispositivo para abrirla.

Fate escuchó el zumbido de los tableros de alta tensión y sintió la reacción de su cuerpo al voltaje en un ligero escalofrío.

− ¿Vamos a entrar ahí?− preguntó en voz muy baja pese a que el pasamontañas ya amortiguaba mucho el volumen.

Yuri solo la miró. Fate no tenía manera de saber que la Mayor estaba sonriendo ya que ambas llevaban pasamontañas.

− Es un método de disuasión efectivo,− fue la única respuesta de Natsume, − Haga exactamente lo mismo que yo Enforcer.

Yuri activó una lámpara en su casco, entró al cuarto de control de voltaje y avanzó hasta la pared opuesta donde había una caja de registro larga y ancha adicional a los tableros. Los tableros estaban a una prudente distancia pero aun así Fate se sentía inquieta, tanto que dió un ligero pero perceptible salto cuando la puerta principal se cerró con un click dejándolas en la oscuridad total.

Natsume miraba al frente por lo que la luz de casco alumbrada hacia una dirección específica, dejando a Fate detrás de ella con un pozo de negrura a su alrededor.

− No vaya a tocar o a rozar nada Enforcer, ni siquiera por accidente,− dijo Natsume sin mirarla, muy atenta a algunas instrucciones en su dispositivo, − No se asuste, el panel va a moverse.

Fate aun no terminaba de entender la instrucción de Natsume, cuando en efecto, el panel chasqueo liberando un mecanismo de apertura.

El registro, además de tener algunas conexiones menores, era una puerta.

Yuri la empujó para entrar literalmente a gatas por la apertura.

Tal y como le había sido ordenado. Fate la imitó.

Del otro lado, la Mayor esperaba de pie en un pequeño recuadro iluminado por una mortecina luz rojiza, lista para asegurar el panel nuevamente y con una caja de control en la mano. El espacio era apenas suficiente para que las dos estuvieran de pie, cómodamente. Cuando Fate logró ponerse de pie a su lado, Natsume activó un botón de la caja que sostenía en la mano y dos rejillas de seguridad, una del piso y una del techo se deslizaron silenciosamente cerrando el recuadro.

Estaban en un pequeño elevador que inició su descenso a una velocidad moderada.

Natsume les había explicado el plan pero había omitido todos esos "pequeños detalles." Por unos segundos Fate lo entendió, seguramente después tendría que firmar un montón de documentos de confidencialidad y su reporte de la misión, si es que llegaba a haber alguno, sería altamente censurado.

− Este elevador solo se detiene a la profundidad del Nivel 9 Enforcer, no hay pisos intermedios. Nadie debe saber de este acceso por ningún motivo…,− dijo Natsume mirando a Fate mientras se quitaba el pasamontañas y le indicaba a Fate que ya podía hacer lo mismo.

La rubia agradeció en silencio poder respirar libremente antes de asegurarle su colaboración a la Mayor.

− Lo entiendo Mayor, así será,− dijo Fate mirándola con certeza.

Yuri no dejó de mirarla ni un momento.

− Una vez que lleguemos al túnel de conexión, avanzaremos con cautela pero no debería haber ningún riesgo. No hay cámaras, ni ventilación, ni ningún otro tipo de instalación, sólo iluminación de emergencia como ésta y completamente aislada de la red de cualquiera de los edificios,− explicó Natsume, − El túnel nos llevará a la compuerta de acceso del Nivel 9...esta se encuentra en el "Site CPD" del búnker Enforcer...el cuarto donde están todos los servidores de la Unidad. Desde ahí, podremos acceder a la red interna y tener una idea de lo que está pasando en el nivel antes de iniciar el operativo...

Fate solo quería entrar y vaciar el cartucho completo de su fusil de asalto sobre Vandein.

− Sé que usted preferiría llenar a Vandein de plomo, créame… yo también...Pero necesitamos ese control de detonación de los explosivos de la presa...Además, lo que sucede en el CPD...solo debería ser visible para el War Room… tenemos que encontrar la manera de enviar un mensaje a Lindy para que desactiven el monitoreo del cuarto de servidores o existe la posibilidad de que Vandein nos vea antes de tiempo.

Fate no tuvo tiempo de sentirse ni enojada, ni sorprendida por la forma como Natsume se dirigía a su madre. Un ligero ruido de atraque, les indicó que habían llegado a su destino.

Natsume pulso un nuevo botón en la caja de control y las rejas de protección, así como unos paneles exteriores se abrieron para permitirles entrar a un túnel amplio y alto. Fate, por alguna razón, no se esperaba tanto espacio.

Tan pronto salieron, todo volvió a cerrarse nuevamente en su lugar y las luces de emergencia se encendieron. Estas se iban encendiendo y apagando conforme avanzaban hacía su destino.

Fate aprovechó la caminata, muy diferente a la frenética carrera que habían hecho de camino hacía allí, para serenarse internamente y prepararse para el enfrentamiento con Vandein. Trató de pensar en que su madre estaba en el War Room sellado y que el mayor riesgo sería para ellas y los efectivos que estuvieran en poder de Vandein.

Y si, el mayor peligro, ciertamente sería para Nanoha y Hayate en la presa. Si algo salía mal, Vandein amenazaba con detonar las cargas antes de la medianoche. Y ya casi eran las diez. Fate no quiso ni siquiera preguntarse si lo lograrían a tiempo. Eso no era una opción.

Tenían que lograrlo.

− No es relevante Enforcer, pero siento verdadera curiosidad…¿Cómo pudo llegar desde Roshtaria hasta el Cuartel General con el caos que hay en la ciudad?,− preguntó Natsume mientras avanzaban.

− Los amigos son el siempre el mayor recurso en la vida Mayor,− dijo Fate con seriedad, − Genya Nakajima tiene en alta estima a la Almirante Harlaown...Un helicóptero de la policía de Midchilda me recogió en una ubicación cercana y me trajo a TSAB.

Fate utilizó el nombre del jefe de policía de Midchilda pero omitió decir que ella, en realidad, había pedido ayuda desesperadamente a Ginga Nakajima y Tiida Lanster. Tiida en persona, había ido en el helicóptero por ella.

Natsume solo la miró apreciativamente.

− Usted entiende que Vandein nos está engañando ¿verdad Mayor?,− preguntó Fate a su vez.

− Por supuesto Enforcer,− respondió Natsume con simpleza, − También me parece que está ganando tiempo...para qué es lo más importante.

− ¿Tiene alguna sospecha?

Natsume se detuvo y miró fijamente a Fate, como evaluándola.

− Creo que quiere entrar al War Room. No tengo la certeza de cuál sea su objetivo final.

Fate tragó. Si Vandein lograba entrar al War Room….

− No se preocupe...No vamos a permitir que eso suceda de ninguna manera Enforcer,− dijo Natsume mirando su cronómetro. Después rebuscó en su uniforme, sacó una enorme barra energética y se la lanzó a Fate.

Solamente los veloces reflejos de Fate evitaron que le cayera en la cabeza de lo sorpresivo que había sido el gesto.

− He escuchado su estómago varias veces Enforcer… no quiero que esa...criatura hambrienta... delate nuestra posición,− explicó Natsume reiniciando la caminata hasta su destino, − Aproveche el tiempo que tenemos para aplacarla un poco.

Fate se ruborizó hasta las orejas.

La última zona de iluminación se encendió revelando el final del pasillo. Fate esperaba algo más sofisticado que una simple puerta con un lector biométrico. Este leyó la mano y el iris de Natsume, abriendo la puerta a un vestíbulo de recepción y la Mayor guió a Fate hasta una escalera tubular y una trampilla en el techo.

− Saldremos por debajo de la estructura de los racks,− explicó Natsume abriendo la trampilla, − Yo iré primero Enforcer, espere a mi señal; salga hacia el frente, me verá desde ahí y le daré las siguientes instrucciones.

Sin esperar, Natsume se deslizó ágilmente por la puerta-trampilla.

Mientras Fate devoraba la barra energética y esperaba expectante, Yuri se arrastró con extremo cuidado utilizando otra vez la pequeña lámpara en su casco; ese espacio entre el piso de concreto y el piso falso del cuarto de servidores estaba iluminado únicamente por la luz fantasmal de algunos switches. Ese espacio servía para que todas la líneas de cables diversos se distribuyeran a sus diferentes destinos. Yuri avanzó despacio y en absoluto silencio aún llevando su rifle, ya que no sabía si alguien podría estar ahí en esos momentos. Cuando llegó al final, con cuidado, levantó muy levemente el panel que quedaba sobre su cabeza.

Esa zona al menos, de la sala de servidores, estaba vacía. La Mayor espero un poco más, antes de levantar el panel y salir. Habían seleccionado esa zona desde los primeros planos ya que una pequeña zona de sombra de las cámaras de vigilancia, estaría ubicada ahí.

Antes de mandar la señal a Fate, Yuri verificó la posición de las cámaras y que nadie más estuviera en la sala.

La sala de servidores del búnker, era un espacio más grande de lo habitual para un datacenter ya que al menos cinco hileras de servidores se alineaban en perfecta distribución. Además de contar con varios racks de almacenamiento con cientos de petabytes y conexión de alta seguridad con la Nube Privada del departamento de defensa. Justo al fondo de la sala, donde estaban los racks de almacenamiento, protegidas de la vista exterior por las hileras de servidores y de las cámaras, es donde iniciaba esa parte de su incursión.

Para cuando Fate llegó a su lado, la gélida temperatura de la sala de servidores fue como un bálsamo, ya que la rubia sentía que se derretía por el esfuerzo que había hecho. Mientras Fate se recuperaba disimuladamente, Natsume había activado otro panel reservado de la parte trasera de uno de los racks y ya estaba ejecutando varios protocolos.

Fate, con cierta sorpresa, veía a Natsume moverse por los teclados como si de Alto o Lucino se tratara.

Realmente Yuri Natsume distaba mucho de ser una "burócrata estirada."

Lo primero que Yuri hizo fue tomar el control de red mediante una serie de rutinas de infiltración. Por ningún motivo, Vandein debía saber antes de tiempo, que estaban ahí; por lo que deshabilitó los sensores de la sala de servidores y puso las imágenes de las cámaras en un loop, de forma que ya no tuvieran que preocuparse por ese detalles cuando tuvieran que moverse.

Revisó el contenido de las cámaras de vigilancia interna que serían las que Vandein podría ver y tendrían que evitar, así como también las grabaciones de lo que había sucedido en el ultimo par de horas.

Todo lo que el Almirante Harlaown les había contado, no preparó a Fate para ver a sus colegas asesinados brutalmente por Vandein.

− Así lo hace,− dijo la rubia con una voz que temblaba de rabia y repulsión cuando vió como Vandein, con su dispositivo Sombra activado, tomaba por el cuello a una chica con ambas manos y gracias el efecto de impacto de su "camuflaje especial" le arrancaba la cabeza, provocando un enorme chorro de sangre y un sonido insoportable.

Yuri miró a Fate con empatía. Ella sabía. Aunque había hecho lo posible por sacar a Nanoha de ese caso del secuestrador y asesino, conocía a la perfección los detalles de todas la víctimas.

− Tenemos que tener mucho cuidado cuando el tenga ese camuflaje activo Enforcer, no sabemos aún cómo lo activa o cómo desactivarlo...no sabemos nada de él...pero como ha podido ver, es muy peligroso.

Fate sin embargo, tenía una certeza.

− No es anti-balas Mayor...Signum lo hirió en el hospital,− dijo Fate amenazadoramente.

− Si...− agregó Natsume muy seria sin dejar de teclear en su terminal, − Recuerde también que el equipo científico aun no encontraba explicación para su funcionamiento, qué relación tenía con la radioactividad emitida…y el riesgo potencial de explosión.

Fate inspiró profundamente serenándose. La odiosa Mayor tenía razón. Otra vez.

− Concentrémonos ahora en lo importante, Enforcer...avisemos al War Room y repasemos el plan,− dijo Natsume mirando su cronómetro. Habían llegado con varios minutos de antelación, Fate parecía haberse recuperado un poco con la super barra energética y su temperamento parecía estar más frío y sereno tras ese breve descanso, − Tenemos veinte minutos antes del siguiente enlace del Almirante Harlaown con Vandein.

Sin embargo, cuando Natsume envió su primer mensaje tentativo a Lindy Harlaown en el War Room varios minutos después, alguien ya sabía que estaban ahí.

-X-

Amy, sentada en su terminal, se esforzó por relajarse. El cuello y los hombros les dolían de lo tensa que estaba. El aislamiento en que Vandein las mantenía era mucho más insoportable que la actividad frenética de coordinar tres operativos simultáneos.

La última llamada de check que pudieron realizar esa noche fue a las 20:00 horas, con el comando móvil de Fate.

Las casi dos horas siguientes, habían sido un infierno para Lindy y para ellas.

Desde el momento que Vandein se presentó con las manos ensangrentadas para abrir el panel del enorme ventanal blindado del War Room, Lindy tuvo la certeza de que la situación era muy mala, pero no se imaginaba que tanto podían empeorar las cosas.

Hasta que empeoraron y continuaron empeorando.

Hades desde afuera del War Room, con un operativo en ejecución, no podía hacer nada. El nivel estaba sellado. No podía entrar al War Room, pero tampoco podía salir.

Aunque tampoco parecía que salir fuera su prioridad.

Lo que sí parecía importarle mucho era entrar al War Room.

Al principio trató de "convencer" a Lindy de anular el sellado de la sala, amenazando con matar a los efectivos que tenía sometidos con la ayuda de Izumida y su dispositivo Sombra.

Había asesinado brutalmente a cinco efectivos frente a Lindy, dos hombres y tres mujeres para probar su punto, pese a que Lindy le había asegurado que no cancelaría el sellado, ni de la sala, ni del nivel. Y no era porque temiera por su vida. Para la Almirante era muy claro que Vandein quería ALGO, a lo que solo podía tener acceso desde el War Room. Lindy no podía imaginar, ni siquiera adivinar qué podría ser, pero si tenía la certeza de que Hades NO debía tenerlo.

Lindy se forzó a mirar, con rostro inmutable, cada vez que uno de los hombres y mujeres eran asesinados. Ella hubiera podido volver a cerrar el panel de aislamiento desde el War Room pero esas muertes pesaban en su responsabilidad como comandante de esa operación. Eran sus bajas y ella jamás abandonaba a sus hombres.

No podía dejar entrar a Vandein. No podía pedir ayuda, ni podía ayudarlos. Tampoco podía enfrentarse a él y arriesgarse a que él obtuviera lo que quería. Lo único que podía hacer era mirar y prometer en silencio que ninguna de esas muertes sería en vano.

Solo hubiera deseado poder ahorrarles a Amy, Lucino y Shari la agonía de escuchar lo mismo que ella tenía que escuchar, pero eso tampoco estaba en sus manos. Vandein, desde afuera del War Room, si podía tener el control de la comunicación.

Aunque ninguno de los efectivos trabajaba bajo su mando directo, todos la conocían. Aun con el terror reflejado en los ojos, ninguno le suplicó que cediera a las demandas de Hades.

Cuando Hades comprobó que Lindy no cedería por esa vía, enfurecido, la amenazó con forzar su entrada utilizando el poder de su dispositivo Sombra, algo que según él, Lindy lamentaría mucho provocar. Izumida sin embargo, muy disimuladamente le aconsejó no hacerlo, ya que forzar el protocolo de apertura destruiría lo que necesitaban y además, los dejaría más atrapados de lo que ya estaban.

En esos momentos, desde los paneles exteriores, Hades podía controlar los elevadores al piso Cero, los ductos de ventilación, las comunicaciones y el video. Tal como le había advertido al Almirante Clyde Harlaown, si intentaban entrar por cualquier medio, mataría a todos, incluyendo a su esposa y a su nuera; y detonaría las cargas de la presa Toku.

Había logrado aislar exitosamente a Lindy Halaown de sus operativos y de cualquier otra comunicación con TSAB o el exterior. Eso en sí ya era una ganancia, ya que según podían ver, los planes del Clan Huckebein no habían salido todo lo bien que ellos habían pensado.

En su primera comunicación Vandein les había hecho solicitudes muy específicas que esperaba le ayudarán a ganar tiempo. Su primer plazo se vencía a las diez y treinta de la noche. Faltaban pocos minutos para ese momento y aun no le avisaban que le concederían lo que había exigido.

Eso le daba mucho gusto en el fondo porque significaba que podía volver a matar a otros de sus rehenes.

Esa acción, además de proveerle placer en el acto mismo de la matanza, le producía el placer colateral de observar el sufrimiento que le causaba a Lindy Harlaown. Él tenía la certeza de que ella se sentiría culpable por esas muertes hasta su último segundo de vida; misma que él se aseguraría fuera corta a partir de ese momento.

Vandein se paseaba mirando a los rehenes aún vivos, en total siete personas. Tres chicas y cuatro hombres. Pronto, uno más de ellos tendría que morir.

Izumida, como un perro fiel caminaba a su lado.

− No es aconsejable matar a más de uno, amo Hades,− le recordó Izumida, como leyendo la ansiedad en el otro, − Mientras traten de salvarlos tendremos ventaja y debemos usarlos como escudo para que pueda salir de aquí.

− Tú eres el único escudo que necesito Junichirō, − le respondió Vandein mientras daba algunas vueltas alrededor de ellos como un tiburón cercando a su presa, y miraba de tanto en tanto a Lindy que se mantenía erguida y firme, de pie en el mismo lugar del War Room, observando.

En eso Lindy había tenido éxito. En distraer la atención de Vandein de su equipo operativo. La atención de él parecía mantenerse fija en ella.

Amy le había ayudado mucho; había logrado mantener serenas a Shari y a Lucino, quién en particular estaba haciendo un gran esfuerzo después de lo que le había tocado vivir en el último caso de la Sección Seis. Lindy les había ordenado desde el primer momento mantenerse al margen, concentrarse en sus terminales y no mirar a Vandein por ningún motivo.

La Almirante entendía que tuvieran temor. Su labor NO era enfrentarse directamente a un agresor de esa naturaleza. Su trabajo era de apoyo logístico. Vandein lo sabía y por esa misma razón, él no debía usar su temor contra ellas.

Aunque no podían comunicarse con nadie, ni siquiera a nivel de mensajes, Amy, Shari y Lucino aún tenían acceso a los datos de todas la cámaras de video y sensores de la operación, podían ver lo que estaba pasando sin escuchar las comunicaciones. Amy estaba segura de que para ese momento, Hades tampoco podía escuchar las comunicaciones de los operativos, Clyde Harlaown ya debía haber tomado medidas para ello ya que cada vez que Vandein activaba las comunicaciones, no se escuchaba ningún mensaje de los equipos en el terreno.

Hasta dos horas antes, Amy había controlado todas la operaciones haciendo llegar las instrucciones de la Almirante y haciendo el enlace directo con el operativo de la Mayor Natsume, mientras que Shari era el enlace para el operativo de Fate y Lucino para el de Hayate; y aunque ya no podían hacer mucho por sus equipos, aun mantenían a la Almirante al tanto de todo lo que podían identificar qué estaba sucediendo en cada operativo.

Cuando Lucino le avisó muy disimuladamente que había algunas lecturas extrañas en el cuarto de servidores, el corazón de Amy se aceleró. La lectura que se había alterado muy ligeramente era la temperatura. Nada para disparar una alarma, la variación podría incluso calificarse de "normal, dentro de rango." Esas variaciones se debían por lo general a un proceso complejo que estaba demandando más capacidad de los equipos, cosa que no estaban haciendo y Lucino lo sabía… o… a que un cuerpo más caliente estaba en la misma sala.

Cuando el primer mensaje apareció en su terminal, Amy se forzó en no expresar ninguna reacción y se afanó pensando en la mejor manera de avisar a la Almirante de forma de no levantar sospechas en los intrusos.

El mensaje que había recibido como una comunicación de texto desde el servidor de correo electrónico, era como si un correo hubiera sido rechazado. Como ese tipo de mensaje venían directamente del servidor interno del búnker, Vandein no podía controlarlo.

"El destinatario alfa no está disponible en el servidor de correo designado y el mensaje no ha podido ser entregado. El servidor continuará intentando entregar su mensaje cada 30 minutos. No responda a este mensaje"

Amy sintió que su corazón se aceleró. Faltaban menos de diez minutos para el plazo que Vandein había marcado, las 10:30 de la noche. Ese mensaje solo podía significar una cosa.

Tomando su dispositivo escribió un rápido mensaje de texto pero no lo envió. Solo se puso de pie con el dispositivo en la mano y se lo presentó a Lindy diciendo, − Al parecer no hay más explosivos en Downtown Midchilda, Almirante.

Lo que Lindy en realidad leyó antes de que el mensaje desapareciera y un mapa se desplegara frente a sus ojos fue: "Natsume y Fate están aquí. Inicio 22300."

-X-

Exactamente a las 1030 pm, Vandein se plantó con una gran sonrisa frente a Lindy. La Almirante no se había movido de ese sitio desde el momento que Hades había tomado el control del nivel.

− El plazo se ha cumplido Almirante…¿Que opina? ¿Nuestro amigo Clyde tendrá finalmente lo que he solicitado… o alguien más tendrá que pagar por su ineficiencia?,− preguntó Vandein en tono casi juguetón.

Tenemos una contra-oferta señor Vandein…,− dijo la voz de Clyde amplificada por el sistema de sonido global del nivel 9.

− No se aceptan contra-ofertas Almirante,− Vandein activó su dispositivo Sombra y se volvió para tomar a uno de los hombres que estaban sentados, esposados y amordazados en el piso de la antesala del War Room.

Encienda las pantallas señor Vandein, por favor,− solicitó Clyde.

Vandein arqueó una ceja. Clyde Harlaown no era ningún farol, tal vez ver su oferta no fuera del todo malo.

Con un solo gesto, Hades le ordenó a Izumida encender las pantallas, mientras tomaba al hombre seleccionado y lo arrastraba hasta su nueva posición. Sus negociaciones previas habían dejado la zona de la antesala completamente salpicada de sangre y los cuerpos de sus compañeros caídos se apilaban grotescamente junto a la pared.

Cuando las pantallas se encendieron Vandein contuvo el aliento.

Tal vez se había dejado llevar por una idea errónea del Almirante Harlaown. Al parecer las apuestas altas y arriesgadas le gustaban al serio Almirante.

La cámara mostraba a Clyde en la antesala del Nivel Cero del Búnker. Justo donde se tomaba el elevador para tener acceso a los diferentes niveles.

De pie junto a él, se encontraba una frágil pero decidida Sophia Bassanius.

El contraste en la mujer era avasallador para Hades.

Sophia estaba AHÍ.

Como verá señor Vandein, la señorita Bassanius está aquí conmigo...En el edificio. Aún no hemos podido conseguir la muestra biológica que nos solicitó. Necesitaremos más tiempo pero, en aras de mostrar nuestra voluntad de colaboración, la señorita Bassanius ha aceptado venir y hablar directamente con usted...si acepta anular las explosiones de la presa.

La carcajada de Hades fue estruendosa.

− Su contra-oferta es ridícula Almirante,− dijo Hades con una voz tenebrosa y terrible cuando finalmente se calmó − No deseo hablar con la...señorita Bassanius...deseo tocarla.

Bajaré...− dijo Sophia de pronto haciendo que Clyde se volviera a mirarla con sorpresa. Eso no estaba para nada en los planes que habían comentado antes del enlace.

Hades sonrió. La chica era realmente única y extraordinaria.

Sophia miró a Clyde con decisión. Ya los Almirantes y la Directora Carim le habían explicado lo que estaba en juego en la presa Toku. Más allá de la vida de las chicas que estaban cautivas como ella, más allá de la vida de los Agentes que estaban ahí para evitar un desastre...lo que estaba en juego eran las vidas de cientos o miles de personas inocentes.

− No solo necesito que bajes...Sophia,− dijo Vandein empujando al hombre que tenía en las manos y desactivando su dispositivo Sombra para que pudieran verlo a detalle, − Necesito que el Almirante Harlaown prometa que tendrá mis otros requerimientos a la brevedad y también necesito que TÚ prometas...que te quedaras a mi lado para siempre...Si ambos realizan y cumplen esa promesa, anularé las secuencias de detonación de la presa…

¿Así de simple?− preguntó de pronto Lindy desde el War Room, − ¿Qué garantía tenemos de que anulará las cargas una vez que Sophia llegue hasta aquí señor Vandein?

Vandein sonrió mirando a Lindy con deseo. La Almirante era una formidable oponente. Tal vez debía considerarla también en sus planes. Era mayor al tipo de mujeres que le gustaban pero eso no descartaba que pudiera ser una deliciosa experiencia.

− Mi palabra por supuesto Almirante,− respondió Vandein girándose para mirar a Lindy, para después señalar el desastre a su alrededor, − Usted ha visto de primera mano que soy fiel a mi palabra.

Temo que eso no será suficiente señor Vandein,− dijo Lindy seria sin agregar nada más.

Yo bajaré con la señorita Bassanius,− ofreció Clyde, − Ella ha aceptado quedarse con usted, así que puede entregarme el control de los detonadores y continuaremos con nuestros pendientes a partir de ahí.

− De ninguna manera Almirante,− dijo Vandein mirando nuevamente hacia la pantalla mortalmente serio, − Y le advierto, no intente engañarme o todos pagarán el precio…

¿Qué propone entonces señor Vandein?− preguntó Lindy de inmediato con idéntico tono amenazante, incluso acercándose más al panel de separación entre el War Room y la antesala.

La afrenta no le pasó desapercibida a Vandein, quien de igual manera se aproximó al panel para quedar directamente frente a Lindy.

La barrió descaradamente de pies a cabeza, de ida y vuelta antes de responder. Una sonrisa cínica siempre se mantuvo en sus labios.

− Deme la oportunidad de entrar y todos podrán irse Almirante,− respondió Vandein con voz suave, − Usted podrá llevar el control de los detonadores en persona al guapísimo Almirante Harlaown.

¿Y cómo piensa irse...después de eso...señor Vandein?− preguntó Lindy con voz idénticamente suave.

Vandein se puso serio nuevamente. No estaba engañando a la Almirante. En ese punto, él ya estaba seguro que no le había creído nada desde el primer momento. Y tal vez por eso, no iba a convencerla de dejarlo entrar.

Tendría que utilizar su plan B.

Le lanzó una última mirada amenazante a Lindy antes de regresar nuevamente a la pantalla donde Clyde esperaba con Sophia a su lado.

− Envíe a la eficiente Directora Gracia con la señorita Bassanius, Almirante. La directora me entrega a Sophia y yo le entregaré a este chiquitín,− ofreció Hades sosteniendo el control remoto que apenas era más grande que un teléfono móvil regular.

Lindy frunció el ceño. Ese bastardo tenía un maldito plan de respaldo y estaba a punto de iniciarlo.

Necesito tiempo para verificar su solicitud con la Directora Gracia señor Vandein, y también necesito tiempo para que ella pueda llegar hasta aquí,− ofreció Clyde.

− La Directora puede llegar en cinco minutos desde el edificio de Secciones Especiales, Almirante...Tiene diez minutos para cumplir el requerimiento.

La Directora Gracia no se encuentra en el cuartel general, señor Vandein...Necesitaré al menos una hora,− dijo Clyde revisando la hora. El ofrecimiento de Vandein, no le gustaba en absoluto.

Hades hizo un gesto ambiguo de incredulidad.

− He escuchado que usted es extremadamente eficiente Clyde...Tiene treinta minutos...Para este momento ya debería tener a Sophia, el agente biológico y mi helicóptero...Ha sido muy hábil ganando tiempo, pero no tendrá más. Tiene treinta minutos para enviar aquí a Sophia con la Directora Gracia y tiene hasta las 11:15 pm para tener todo lo demás… Si no cumplen con mis requerimientos, todos en este nivel morirán sin mayor demora...No habrá más plazos...Exactamente en treinta minutos, activaré el elevador Uno...Solamente la directora Gracia y Sophia deben abordarlo...Cualquier otra acción, propiciará que todos mueran. Trate de engañarme y todos morirán de igual forma...Almirante...No tendremos otra comunicación.

Tras decir eso Hades corto nuevamente las comunicaciones.

Izumida lo miraba seriamente.

− Es muy arriesgado amo Hades...− trató de advertirle.

− Necesitamos esa lista Junichirō…,− lo interrumpió bruscamente Vandein con susurro violento, − Sé de una persona que me dará esa lista a cambio de la perfecta cabeza de la Directora Carim Gracia...es un riesgo calculado...En realidad, el... magnífico "plan" ...del Almirante Harlaown, se convertirá en nuestra carta ganadora... Tan pronto ellas estén aquí, iniciaremos la secuencia de escape...prepara todo.

-X-

Zona Industrial, Midchilda, Día 03, Onceavo Mes, 22:15 hrs

Les había tomado más de una hora pero finalmente "LoneWolf" les había enviado las coordenadas finales.

La verdadera base del Clan Huckebein, estaba a su alcance.

"LoneWolf" había rastreado el gigantesco trailer de Karen Huckebein por toda la ciudad hasta que finalmente, reportó que los miembros restantes del Clan se habían reagrupado en un viejo parque industrial; mismo Hal Shaalard confirmó rápidamente, era parte de las propiedades "inactivas" de Vandein Mining.

Gracias a la información que Alto y Lucino habían compilado los días previos sobre los activos del grupo, todos tenían, no solo un detallado plano del lugar en tiempo record, sino también un reporte de las actividades que se estaban realizando en esos momentos en las instalaciones.

Habiendo perdido el apoyo de Lucino en el cuartel general, Fate de inmediato le sugirió a su padre utilizar el talento de Alto ya que el operativo en Roshtaria estaba bajo control. Alto no había perdido el tiempo y había hackeado todo el sistema de control de la instalación. Incluso Hal estaba un poco sorprendido de la audacia de la chica.

− Dejaremos el "Raptor" apostado en una posición elevada y los cercaremos por tierra...− explicó Rein para Amamiya, Teana y Melissa, − Si tuvieran capacidad aérea disponible en estos momentos, ya lo habriamos identificado y Alto tiene todo bajo control. Tienes ocho efectivos Teana, distribúyelos de acuerdo al plan que Hal te enviara. Melissa y yo entraremos por la zona norte, tu debes entrar al menos con otro efectivo más, por la entrada principal; tus chicos deben asegurar ese trailer a toda costa mientras nosotros nos encargamos de los miembros del Clan.

De acuerdo Capitán,− respondió Teana muy seria desde su puesto de avanzada en el terreno.

− Hal será nuestro puesto de comando desde "Raptor," nos alertará de cualquier movimiento y será nuestro enlace con el Almirante Harlaown y con Alto, "LoneWolf" nos dará apoyo remoto...Ninguno de ellos debe escapar… Es prioritario arrestar a Fortis Huckebein con vida…¿Está eso claro "LoneWolf"?

Como el agua más prístina...Capitán,− dijo Amamiya desde donde sea que estuviera.

− Y "LoneWolf" asegúrese de estar a tiempo e instalado en la posición de respaldo, iniciaremos incursión en diez minutos, tendremos silencio de radio a partir de ahora y en el sitio, a menos de que haya alguna emergencia. Todos nos apegaremos al plan que han recibido.

Melissa maniobró el "Raptor" en esos momentos para dejarlo junto con Hal en una bodega industrial de la Armada. La bodega estaba completamente automatizada y para ese momento, ya tenían autorización por parte de su enlace en TSAB y en el ejército para aterrizar en el helipuerto.

Que los Huckebein hubieran seleccionado como base de operaciones un edificio que estaba tan cerca de una instalación militar era casi irónico.

Rein tomó un rifle de asalto estándar, se puso un casco especial para operaciones y se preparó para bajar.

− Melissa y yo iremos por tierra a partir de aquí Hal,− dijo como última instrucción mientras revisaba rápidamente su armamento, − Asegúrate de que todos tengamos las coordenadas de todos actualizadas sin demora. La situación se puede poner difícil. En teoría solo nos quedan cuatro Huckebein pero no sabemos si tienen refuerzos de otro tipo. Que Tadaomi nos mande respaldo aéreo tan pronto sea posible.

Hal asintió diligentemente mientras se acomodaba para manejar tanto su terminal como la de Natsume en el centro de mando del helicóptero.

La iluminación aún no se restablecía y prácticamente toda la zona metropolitana estaba a oscuras. Eso facilitaba su trabajo en cierta medida pero también incrementaba las posibilidades de caer en una emboscada inesperada. Por ello debían conocer con detalle las posiciones de cada miembro del operativo.

Melissa se sorprendió un poco de que aun con la herida, el ritmo de marcha de Rein no hubiera mermado.

− Guarda fuerzas para el enfrentamiento Capitán,− dijo Melissa tras cinco minutos de marcha. La oscura mole del edificio de Vandein Mining ya era visible desde su posición.

− Si no llegamos a tiempo, no habrá enfrentamiento...− fué lo único que Rein respondió.

El plan de Rein, autorizado por Tadaomi y con cierta reticencia por el Almirante Harlaown en ausencia de la Mayor Natsume, implicaba que Teana con los chicos de la Sección Seis montaran un cerco alrededor de la fábrica y Teana fuera la distracción inicial para que Melissa y Rein pudieran entrar por al acceso posterior. Rein y Melissa darían el golpe más duro pero Teana correría el mayor riesgo por algunos segundos.

La única forma en la que el trailer podía salir era a través del acceso de carga ubicado al oeste de la instalación. Tan pronto Teana iniciara el show, todo se movería muy rápido. Rein no correría el riesgo de retrasarse por ningún motivo.

Faltaba un minuto para el inicio de la operación cuando Melissa y Rein llegaron a la posición de acceso. El complejo estaba rodeado por rejas de seguridad que de acuerdo a la revisión inicial de Rein tenía cámaras de vigilancia y controles perimetrales de movimiento.

Ninguno de esos sistemas era relevante desde que Alto había tomado control. Lo único que Rein esperaba era que los Huckebein aún no se hubieran dado cuenta de ello.

Cuando el cronómetro de Rein marcó el segundo exacto para el inicio de la misión, la puerta de acceso de la reja de seguridad chasqueó abriéndose como por arte de magia.

− Esa tal Alto...es algo serio,− dijo Melissa mientras entraban sigilosamente y volvían a asegurar la puerta.

− No tienes una idea de cuanto…

Tal como habían esperado, los miembros restantes del Clan tenían en esos momentos un severo conflicto.

Karen estaba positivamente furiosa… no solo todo el plan se había descarrilado horriblemente y no tenían ni el virus, ni el control de la ciudad...Habían perdido a Veyron y a Cypha mientras que ellos apenas habían podido reagruparse.

− ¡Explicame cómo demonios pasó eso Fortis!− gritaba Karen roja de furia, paseándose de un lado para otro. Había estado incontrolable desde que Deville le había confirmado que sus dos efectivos más cercanos, estaban muertos.

La que había sido su sala de operaciones generales en la gran bodega industrial, estaba apenas iluminada por un par de lámparas de emergencia. Tenían un generador externo que podrían utilizar pero con todos los helicópteros de seguridad y de los equipos de emergencia rondando, literalmente, por todas partes, no podían correr riesgos; era mejor mantenerse a oscuras. El espacio era un gran galerón con altos techos industriales y amplios ventanales industriales reforzados y opacos. Múltiples zonas estaban ocupadas por grandes cajas de madera con el logo de Vandein Corp donde todo el equipo que habían utilizado en esos meses había llegado. Varias mesas con terminales, diferentes equipos y armas también estaban dispersas por todo el lugar sin mucho orden.

Los cuatro sobrevivientes del Clan se habían reunido en el centro mismo de la bodega.

− Solo hay una explicación Karen,− dijo Deville muy serio. Aunque el gigante no hablaba mucho, él también estaba afectado por la muerte de sus correligionarios, − Vandein nos traicionó, la puta que es su contacto dentro de TSAB debe haber filtrado información….

Karen casi como si no hubiera escuchado a Deville, se plantó frente a Fortis.

− Vandein está arrestado Fortis…¿Cómo pudo traicionarnos...Arrestado?

Fortis transpiraba pese al frío de la noche y de la frialdad adicional de la nave industrial.

− Karen, − intentó el hombre con cautela, − Yo estaba en el terreno con Arnage, debíamos vigilar las operaciones de las fuerzas de seguridad y entorpecer en lo posible, los efectivos que nos proporcionaron sirvieron a su cometido...en teoría, ni TSAB ni nadie sabía nada… Ninguna explosión debía suceder antes de las ocho de la noche...Que esas explosiones empezaran a las seis de la tarde alertó a todo mundo ... .Nada debía fallar…

− ¡Pero todo fallo Fortis maldita sea!...− dijo Karen sacando su pistola para apuntar a la cabeza de Fortis.

− Espera, Karen...− dijo Arnage tratando de calmar a Karen, − Esto parece una trampa, solo alguien que supiera que nuestras cargas explotarían a las ocho de la noche podría haberse adelantado...Ese solo era Vandein…

− ...Las otras explosiones..− agregó Deville pensativo, − No eran nuestras y al parecer fueron las únicas que se concretaron...Fuimos saboteados. Karen...pero no estoy seguro de que haya sido Fortis.

− No,− agregó Karen por primera vez en voz baja, sin dejar de mirar a Fortis amenazante, − Nunca se lo dijimos a Vandein directamente, se lo dijimos a su lacaya...pero ella NO SABÍA...CUÁNDO iniciaríamos la operación...ESO sólo lo sabíamos nosotros…

Fortis miró a Deville y a Arnage casi con una súplica en su mirada. Karen estaba fuera de control.

− ¿Fuiste tu verdad Fortis?...− dijo Karen aproximándose un poco más a él, − ¿Desde cuando nos traicionas?...Dime…¿Qué les has dicho de nosotros?...¿Por cuánto nos vendiste?...¿A quién nos vendiste?

Fortis negaba con la cabeza con mayor frenesí a cada pregunta de Karen.

− Karen, − la llamó la voz profunda de Deville de pie muy cerca de ella, − Entiendo tus sospechas...pero no podemos quedarnos aquí. Si realmente tienen información sobre nosotros, tenemos que movernos ya...Tenemos que aprovechar el caos que hay en la ciudad, dispersarnos y reagrupar de acuerdo a nuestro plan de emergencia.

La mano de Karen temblaba de furia pero Fortis tenía la certeza de que su líder no fallaría si le disparaba a esa distancia. Su cerebro terminaría esparcido en el piso.

− Necesitamos saber QUE saben de nosotros Deville, ¿Y si este insecto les dijo acerca de nuestro plan de emergencia?,− alegó Karen, − No...Fortis va a hablar ahora...de una forma o de otra...Amárralo a una silla Deville...

"Puerta Principal abierta"

El anuncio de una voz metálica los tomó a todos por sorpresa.

No solo a los Huckebein sino también a Rein y a todos sus efectivos quienes se quedaron momentáneamente congelados en su sitio.

Alto se había infiltrado magistralmente en el sistema de seguridad de la bodega, sin embargo, un punto que nunca consideró fue que hubiera una primitiva AI habilitada para situaciones de emergencia, como el apagón que tenían en ese momento, que avisaba de las principales operaciones que se realizaban en el edificio principal.

Teana que ya se encontraba en el vestíbulo principal, reaccionó con rapidez, adelantándose a la zona de la nave industrial donde Karen y sus hermanos de Clan se encontraban, entrando y apuntando con su arma hacia Karen..

− División de Operaciones de TSAB...Todo el complejo está asegurado...Bajen sus armas…

Deville se movió para tomar su arma y apuntar a Teana.

Fortis golpeó el brazo de Karen para quedar fuera de la línea de disparo de la pistola y se lanzó a buscar refugio entre todas las cosas esparcidas a su alrededor.

Arnage, con extraordinaria rapidez, se movió para servir de escudo para Karen disparando a Teana mientras ambas se dirigían a una salida lateral.

Más disparos llegaron desde la parte trasera de la nave, dispersando a los Huckebein en diferentes direcciones.

Rein, vio correr a Fortis aprovechando la confusión y trató de ir tras él pero se vio bloqueada por Deville disparándole para tratar de proteger la huida de Karen.

− ¡Swordfish!,− gritó Rein, esquivando el ataque de Deville y activando sus comunicaciones, no tenía caso ya tratar de pasar desapercibidos.

Teana sabía que esa era su señal. Ignorando todo lo demás se lanzó tras Fortis.

Melissa le disparó a Deville para cubrir a Rein, quien maldecía por lo bajo. El tipo era enorme pero muy rápido. Ella hubiera querido lanzarle una granada pero no quería destruir todas las evidencias que tendrían en ese lugar. Por lo que ella y Melissa habían podido durante su entrada al sitio, los Huckebein habían pasado mucho tiempo en ese lugar.

Su operativo había llegado en el momento justo, no iban a poder llevarse nada.

Solo les quedaba escapar y Rein no iba a permitir que eso sucediera.

Moviéndose en sincronía, combinando ataques y coberturas, Melissa y Rein fueron cercando a Deville quién cada vez tenía que retroceder más y más. El único problema era que aunque el gigante perdía terreno, se acercaba a una salida.

− Uruz,− dijo Rein usando el nombre clave de Melissa para operaciones de campo, − Carga, no debe llegar a la salida.

Rein y Melissa se habían sincronizado perfectamente bien pese a que era su primera misión juntas en el terreno. Melissa era fuerte, rápida y eficiente, Rein tenía la sospecha de que la chica era tan buena en el cuerpo a cuerpo como lo era disparando. En esos pocos minutos, no le habían dado un respiro al Huckebein; mientras Rein recargaba Melissa disparaba y viceversa.

Deville había tenido municiones suficientes...hasta ese momento. Ellas estaban casi encima de él, Rein sabía que no tendría tiempo de recargar una vez más.

Al primer click Melissa se lanzó disparando con todo. Deville había usado las diversas cajas para cubrirse exitósamente hasta ese momento.

La pequeña explosión que siguió justo cuando Melissa se lanzaba en el que pensaban serían el ataque final, las tomó por sorpresa y lanzó a la Teniente a varios metros de distancia.

Rein, quién ya podía ver a Deville Huckebein huyendo pidió refuerzos mientras corría tras él, − Uruz herido, asistencia urgente, objetivos en dispersión...

Lo siguiente de lo que Rein estuvo consciente después de eso, fue del brutal impacto que la arrastró varios metros hasta estrellarla contra con la pared más cercana, haciéndole perder su rifle de asalto.

Ella era alta, casi tanto como Fate o Signum. Y se necesitaba fuerza para utilizar un rifle de francotirador de más de catorce kilos.

Sin embargo, Deville Huckebein era una mole de más de dos metros y mucho más de cien kilos.

Esa mole acababa de impactarse a toda velocidad con ella, dejándola aturdida y sin su arma.

Aún así, la capitán se puso de pie lo más rápido posible y logró evitar los primeros dos golpes que Deville le lanzó, pero no el tercero que casi la deja noqueada en el piso.

Por inercia o por instinto, Rein giró con la mayor rapidez que le fue posible para evitar una violenta patada que hubiera terminado el trabajo.

− Tu….,− le dijo Deville aproximándose lentamente a ella mientras Rein se levantaba sintiendo que todo giraba a su alrededor.

Rein retrocedía, cojeando, apoyándose en lo que encontraba en su camino.

Deville estaba demasiado cerca pero no parecía tener otra arma. Ella estaba considerando qué tan rápido podría sacar su pistola y dispararle antes de que estuviera encima de ella.

− ... Tu mataste a Veyron…

Entonces Rein no tuvo más tiempo porque Deville se lanzó contra ella.

Rein desenfundó con rapidez pero él ya lo esperaba, su mano no pudo subir lo suficiente para tenerlo en la línea de disparo antes de que un golpe violento la detuviera y una nueva sucesión de golpes le siguiera.

Mientras Deville la desarmaba, Rein tomó su cuchillo y se lanzó hacia su ingle pero su intento se estrelló con la gigantesca hoja del cuchillo de Deville, repeliendo el ataque.

− Eres buena...− le dijo él mirándola muy serio antes de iniciar una serie de ataques rápidos y contundentes, tan fuertes y violentos que Rein sentía como si un mazo gigante la golpeara cada vez que sus hojas chocaban brevemente.

Rein se movía con rapidez y precisión esquivando los salvajes y precisos ataques de Deville pero aun no podía atacarlo eficientemente. La mayor altura, alcance y el peso de Deville hacían que ese combate cuerpo a cuerpo fuera muy peligroso para Rein. Solo su rapidez y excelentes reflejos habían conseguido que evitara ya dos tajos que la hubieran puesto a merced de él.

Todo su costado ardía hasta la pierna. Ella no se había dado cuenta con el uniforme negro pero su herida anterior sangraba profusamente y estaba emepzando a agotarse.

Su enfrentamiento los había llevado a otra zona de la bodega ya fuera de la nave principal. Al parecer no estaban usando esa zona ya que a diferencia de la nave principal, estaba completamente despejada.

La ausencia de cajas y mobiliario les daba mucho espacio para moverse sin obstrucciones. Esa era una ventaja para la mole de Deville y una desventaja para Rein quien sentía que su velocidad disminuía cada segundo.

La defensa de Deville era impecable con el cuchillo. Rein simplemente no podía pasar y aún tenía que esforzarse al máximo para bloquearlo, especialmente en esa zona.

Rein esquivó un tajo lateral menos peligroso que los anteriores y se dio cuenta de la trampa un segundo demasiado tarde, cuando una patada recta de Deville la conectó certeramente debajo del esternón. La fuerza del impacto incluso la levantó del piso lanzándola varios metros para aterrizar sin aliento sobre su espalda.

Rein observó con sorpresa que aún tenía el cuchillo firmemente sujeto en la mano y se preparó. Tenía que concentrar todas las fuerzas que le quedaban ya que solo tendría UNA oportunidad y él tendría que estar lo suficientemente cerca.

Deville en efecto, viendo a Rein tendida, luchando por respirar y casi desmayada, se aproximó a ella con su cuchillo en la mano para el golpe final.

− No encuentro placer en matar,− le dijo muy serio antes de inclinarse, − Pero esto es por mis hermanos.

Cuando Deville se inclinó, Rein hizo acopio de lo último que tenía de rapidez y de fuerza y se lanzó hacia él.

Sintió el lacerante dolor del cuchillo de Deville pero su propio cuchillo se hundió hasta la empuñadura en el cuello de él, justo debajo de su quijada.

El gigante parecía tan sorprendido como Rein y se llevó ambas manos al cuello tratando de detener lo inevitable antes de caer pesadamente sobre ella.

-X-

Presa Toku, Zona Noroeste de ZMCM (Zona Metropolitana Cranagan-Midchilda, Día 03, Onceavo Mes, 22:05 hrs

La frenética carrera de Signum había pasado por zonas mínimamente iluminadas por esas extrañas luces antiguas amarillentas y la había llevado a tener que descender cuatro niveles completos para llegar a la zona donde la red de túneles construidos dejaba de serlo y se convertía en una caverna.

Era como si la presa se hubiera entrelazado con la roca de la montaña donde se había construido la cortina.

Signum estaba dándose cuenta con angustiante certeza, que el plano que había usado como referencia, no estaba, ni cercanamente a escala y las distancias que había considerado, no eran para nada las correctas.

Tal vez nunca, se había realizado un plano verdaderamente a escala de ese infierno.

Finalmente, había logrado llegar a la zona donde debía encontrar la compuerta que conducía al túnel donde Shamal se encontraba. Ese ramal tenía un piso de concreto pulido, evidentemente construido pero las paredes eran de piedra rústica, como si el túnel mismo hubiera sido horadado en la montaña por una garra gigante. Hasta el fondo del túnel, Signum se encontró con lo que parecía una tapa de alcantarilla del doble del tamaño habitual.

Con la adrenalina al tope, Signum levantó la pesada tapa sin pensarlo dos veces.

El fondo era un pozo de oscuridad absoluta por lo que encendió su lámpara submarina y descendió por la escalerilla de servicio. Cuando llegó al fondo se dio cuenta de que el agua casi llegaba a sus tobillos.

Un ruido a su derecha la hizo volverse apuntando la luz de la linterna hacia la fuente del sonido.

− ¡¿Shamal?!,− preguntó con ansiedad. Gracias a la luz de la lámpara podía ver que había una especie de reja al fondo del pasillo, casi al nivel del piso.

− ¡Signum!

La doctora, temiendo lo peor se había escondido en lo profundo de su lado del túnel pensando que podría tratarse de Vandein buscándolas

Signum corrió hasta el fondo del túnel, donde el agua casi le llegaba a las rodillas. Ese desnivel tan marcado, no lo había visto en las zonas previas que había recorrido.

La pared, igualmente rústica, tenía una abertura irregular desde el piso, de aproximadamente un metro de largo y máximo, sesenta centímetros en su parte más alta. La zona detrás de la abertura parecía, desde donde Signum estaba, un sótano a desnivel. Donde el agua de su lado le llegaba a la pantorrilla; del otro lado, les llegaba al cuello.

Lo peor era que la abertura tenía una reja de protección empotrada. No era una compuerta o una esclusa.

Era literalmente una reja de barrotes como una prisión.

La doctora rubia estaba en esos momentos aferrada a los barrotes, con el agua hasta el cuello.

− ¡Signum ... Las chicas ... Tenemos que sacarlas pronto!,− dijo Shamal sintiendo un inexplicable alivio pese a la situación, − Chicas, no teman, es TSAB, vienen por nosotras...tranquilas...

Inexplicable, porque tenía unos minutos que habían llegado hasta ese punto y el alma se le había escapado del cuerpo cuando vió la reja empotrada. La reja seguía estando empotrada...pero Signum estaba ahí ... y para una parte irracional de su corazón o de su cerebro, si su caballero en brillante armadura estaba ahí...podía tener esperanza.

Signum por su parte, disimuló su preocupación.

− Ya estoy aquí,− dijo suavemente poniendo su mano sobre la de la doctora en los barrotes apretandola para darle ánimo mientras la miraba con ternura, − Tranquila...ya estoy aquí.

La Teniente apoyó una rodilla en el suelo para inclinarse y ver hacia el interior del túnel. Las chicas se aferraban entre ellas, aterradas. Y era comprensible, más allá de la pesadilla que ya habían vivido, todas tenían el agua hasta el cuello y la altura del reducido túnel solo les dejaba, como máximo unos 50 centímetros más de aire.

Signum examinó la reja empotrada. Era hierro sólido forjado...empotrado y ahogado en el concreto y la roca. Tenía que apurarse.

− Retrocede con ellas Shamal,− ordenó Signum, − Al menos unos dos o tres metros.

Shamal con renovada determinación se esforzó en transmitir confianza y serenidad a las chicas.

Signum, quien había bajado con su larga barreta metálica, analizó la estructura un poco más antes de empezar a golpear con la punta de cincel, la zona de unión de la reja con la roca.

Los golpes se sucedieron uno tras otro durante por diez, quince minutos, Signum dejó de contar...apenas paraba para respirar intentando crear una pequeña abertura que le permitiera aplicar una palanca, y de esa forma forzar un poco la reja para tener el espacio suficiente para sacarlas.

Sudaba a mares y el ruido parecía ser ensordecedor en el reducido espacio pero sus avances eran mínimos. Con cada segundo, Signum se sentía más y más desesperada, no podía perder a Shamal de esa forma...No frente a sus ojos sumergida en la impotencia.

El solo pensamiento hacía que golpeara con mayor fuerza y ahínco ya que el agua seguía subiendo, lenta pero certeramente, mientras Signum avanzaba lentamente en desbastar la roca para liberar la reja.

− ¡Parece que se está moviendo Signum!− gritó Shamal emocionada, − ¡La reja se está moviendo!

Ante la voz de Shamal, Signum continuó con más fuerza y fiereza. Ya podía ver claramente la unión de la mayor parte de la reja en la parte superior, sin embargo le preocupaba que la reja también estaba ahogada en el concreto del piso. Seguramente podría demoler toda la zona para arrancar la reja por completo. El problema era cuánto tiempo le llevaría.

Tan concentrada estaba en desesperado intento que no escuchó que alguien la llamaba hasta que la persona, ya estaba prácticamente en el oscuro túnel con ella.

− ¡Signum!

− ¡Socci!...− dijo Signum sin dejar de golpear, − ¡Pronto, ayúdame… Shamal está del otro lado con las chicas!

Sin mayor demora, Renato arrancó la barreta de las manos de Signum quién ya estaba casi desfalleciente por el esfuerzo y la falta de oxígeno, para reanudar con renovados bríos.

Signum, agotada, analizó la situación mientras Renato continuaba intentando incrementar la brecha.

Tras una sucesión de violentos golpes en la zona central, Renato finalmente logró crear una grieta lo suficientemente ancha para que pudieran hacer una palanca.

− Pronto Signum,− dijo Renato acomodando la barreta y literalmente apoyando ambos pies en la pared para usar toda la fuerza posible. Signum, lo imitó y ambos jalaron con todas sus fuerzas, hasta que parecería que todos los tendones de su cuerpo estallarían.

Entonces la reja cedió unos milímetros.

Signum y Renato se miraron y renovaron sus esfuerzos alternando golpes para desbastar en incrementar la zona de palanca y sesiones de empuje para lograr despegar la reja lo suficiente.

En uno de los últimos intentos, Signum escuchó a Shamal tratando de calmar a las chicas, tratando de infundirles la ciega confianza que ella tenía en Signum. Les quedaban menos de veinte centímetros de aire.

− Vamos con todo Socci, solo necesitamos un poco más para que podamos sacarlas…

En ese último intento, casi con un grito de esfuerzo de ambos militares, la reja cedió un poco más.

− ¡Pronto Shamal... tratemos de que salgan por aquí!

La doctora ayudó a la primera chica, levantándola para que lograra pasar por la estrecha abertura que Renato y Signum habían conseguido mientras que ellos por el otro lado, la jalaban.

Fue solo hasta que lograron sacar a la primera chica que Signum se permitió sentir un poco de alivio.

Como era de esperarse Shamal ayudó a las siete chicas restantes para que pudieran salir.

Solo faltaban ella y su silenciosa compañera de celda.

− Vamos,− le dijo Shamal con ánimo pese que ya solo les quedaban centímetros de aire y tenían que esforzarse al máximo por flotar y no quedar sumergidas, − Yo te ayudaré.

Sin embargo la otra chica, no se movió.

− No saldré,− le dijo a Shamal.

− ¡¿Qué?!... ¿Por qué…..?− preguntó la doctora totalmente desconcertada.

La otra mujer la miró, incluso en medio de esa oscuridad Shamal podía ver la profunda y absoluta desesperanza en los ojos de la otra.

− No lo merezco...− dijo cuando un nuevo tremor estremeció la estructura por varios segundos, − Ya no te queda tiempo ... debes apresurarte Agente, debes salir….

− No,− respondió Shamal obstinadamente, − No dejaremos a nadie aquí...no me importa por que piensas que no mereces ser rescatada pero si no sales...yo no saldré….

Afuera mientras Shamal y su compañera de celda hablaban, una vez que el tremor se apaciguó lo suficiente, Signum se apresuró a pedirle a Renato que subiera las chicas al siguiente nivel lo más pronto posible.

− Oficial Muromachi...,− dijo Signum con autoridad tratado de que su desesperación no se reflejara en su voz.

Dentro del cada vez más inundado túnel, los ojos de Yukiko se abrieron con sorpresa ante la mención de un nombre y un título, que hacía siglos no escuchaba.

− Oficial Yukiko Muromachi...Tengo un mensaje para usted...de la Superintendente de Policía de Cranagan, Ryōko Yakushiji…"Oyuki...Nunca he dejado de buscarte...Nunca dejaré de buscarte...Te necesitamos...Yo te necesito."

Con la última frase de Signum, el aire en el túnel se acabó.

Shamal bajo el agua le hacía señas a Yukiko para que se apresurara, jalandola mientras se sostenía de los barrotes para que pudieran sacarla.

A diferencia del primer tremor, cuando el agua había subido inexorable pero lentamente, en esta ocasión el agua parecía subir con mayor velocidad.

Casi con desesperación, les tomó varios eternos segundos a Signum y a Socci, lograr sacar a Yukiko.

Finalmente, Signum tomó la mano de Shamal y sintió que su corazón volvía a latir cuando la cabeza de la doctora salió del agua y jadeando, y pudieron sacar el resto de su cuerpo del túnel.

Para el momento que todos estuvieron finalmente en el piso superior, el nivel del agua superaba la mitad de la altura del túnel.

Hasta ese momento, Shamal pudo finalmente abrazar a Signum con desesperación.

− Lo conseguiste Shamal,− le decía Signum suavemente.

Aún abrazando a Shamal, Signum y Renato se miraron.

Tenían que moverse de inmediato pero cuatro de las chicas, no podían caminar por sí mismas en las condiciones en las que estaban.

− Yo llevaré a dos,− dijo Renato de inmediato, − Tu lleva a una y Shamal puede darle apoyo a ella.

Una de las cuatro chicas, si bien tenía amputada la pierna de la rodilla para abajo, se veía aún lo suficientemente fuerte, a diferencia de las otras que estaban casi en estado de shock, por el frío y el esfuerzo.

Ninguna de las mujeres había hablado desde que las habían sacado. Como si no pudieran creer que eso en verdad estaba sucediendo y alguien en verdad tratara de salvarlas.

Signum y Renato desearon tener algo que ofrecerles.

− Si la situación se pone muy crítica podemos usar las bengalas para calentar un poco,− le dijo Signum a Shamal en voz baja, − Tenemos que apresurarnos...ya, aún tenemos que salir de aquí.

− Yo ayudaré también,− dijo Yukiko Muromachi repentinamente.

Los dos militares asintieron vigorosamente.

− Se que están agotadas,− dijo Signum en voz alta sin soltar a Shamal, como si la rubia doctora fuera a desvanecerse en el aire, − Pero tenemos poco tiempo…Tenemos que hacer un último esfuerzo...Tenemos refuerzos pero debemos llegar a una zona donde puedan llegar.

Signum miró a Renato y omitió decir que ese nivel estaría inundado pronto con la velocidad que tenía el agua, ya que tenía otra preocupación más urgente…¿Cómo iban a sacar a todas esas chicas de ahí?...Más aún…aunque fueran solo ellos dos… No tenían oxígeno suficiente para salir cómo habían entrado.

− ¿Siguieron mis instrucciones?− preguntó Signum a Renato en voz baja mientras Shamal finalmente soltándola, se dedicaba a revisar a las chicas y las preparaba para la siguiente etapa.

Renato asintió, − Griffith está en el cuarto de control y los equipos...especiales...ya deben estar trabajando en la cortina.

El militar, sabiamente omitió decir la palabra "anti-bombas" a tiempo.

Durante varios segundos solo se miraron intensamente, ninguno quería hacer la pregunta en voz alta, pero podían leerla en los ojos del otro.

"¿Cómo demonios salimos de aquí?"

− Creo que sé cómo podemos salir…

Signum, Shamal y Renato se volvieron para mirar a Yukiko…

− Él no podía quedarse callado...tenía que presumir...Siempre tuvo que presumir...No tengo certeza…si funcionará...

− Díganos Oficial Muromachi,− dijo Signum con expresión serena pese a todo.

Con la mayor rapidez y coherencia que su estado le permitía, Yukiko les explicó del tanque especial que Vandein mantenía para su casa y como ese tanque se alimentaba como el agua de la represa.

Y muy especialmente, cómo su casa estaba interconectada con las instalaciones de la presa.

De acuerdo a la explicación de Yukiko, tendrían que subir nuevamente los cuatro niveles que habían bajado y subir dos niveles más para llegar a la zona del tanque.

Signum miró a las chicas.

Seis niveles.

Y el agua pronto llegaría al nivel donde estaban.

A ella le había tomado casi treinta minutos. Sola. Corriendo algunos tramos. Y por lo que se veía, Renato había hecho lo mismo.

No iban a lograrlo en esas condiciones.

− No tenemos que usar los túneles,− dijo Yukiko en ese momento, − Hay otra manera.

Signum y Socci no perdieron ni un momento más. Al menos tendrían una posibilidad que de otro modo sería imposible.

Renato Socci llevaría a una de las chicas que tenía las dos pantorrillas amputadas y estaba por mucho, en la condición más débil en brazos y cargaría a otra de las chicas que no podía caminar pero estaba un poco más fuerte a su espalda, sosteniéndola con ayuda de su camisa y la de Signum.

Signum acomodó en su espalda a la tercera. Durante la marcha le ayudaría a Shamal a darle apoyo a la cuarta chica, que solo tenía una pierna.

Shamal convenció a Yukiko Muromachi de ir al frente, guiándolos mientras ella y Signum seguían en segundo lugar, las tres chicas que podían moverse por sí mismas al centro y Renato, cargando con dos chicas, cerraba la marcha.

Al principio parecería que se regresaban por donde originalmente habían entrado, sin embargo, justo al llegar al nivel donde debían usar una rampa y unas escaleras para continuar por el larguísimo zig-zag de túneles, Yukiko los guió en la dirección opuesta, a lo que parecía enorme ducto de instalaciones.

El ducto industrial contenía en realidad, la caja de un arcaico elevador de vapor y una escalera vertical con rejilla de seguridad.

− Aquí todo funciona con agua…,− les dijo Yukiko crípticamente; Signum y Renato ni siquiera trataron de entender a qué se refería y se concentraron en encender el motor.

Cuando hicieron la primera prueba y la caja del ascensor se movió, por primera vez Signum sintió algo semejante a la esperanza.

No era mucho pero tendría que funcionar ya que no podrían subir a todas las chicas a la vez.

Mientras Renato subía los 6 niveles a toda velocidad por la escalera, Signum enviaría a las chicas más débiles por el ascensor de vapor mientras esté todavía funcionara. Ambos militares temían que si ese nivel se inundaba, el motor dejaría de funcionar.

Para sorpresa de Signum, el antiguo elevador resultó sorprendentemente rápido. Lo suficiente para llevar a las siete chicas antes de que el nivel del agua finalmente detuviera el motor a vapor.

Cuando consiguieron llegar al nivel indicado por Muromachi, por primera vez Signum sentía que tenían un poco de ventaja sobre el agua. Y eso significaba muchos minutos y oportunidades para salvar a esas chicas.

Cuando todos estuvieron reunidos, tomaron un par de minutos para recuperarse y analizar la situación.

Signum y Socci, habiendo visto los planos de la estructura interior de la presa, sabían que al menos les faltaban dos o tres niveles más para llegar a la zona de la corona. Ambos sabían que no había manera de que pudieran salir por ahí.

Sin embargo, Yukiko había hablado de un "tanque."

La explicación que la mujer les dió a continuación, los dejó helados.

− ¿Tiburones?

Yukiko asintió.

− La casa de Vandein...no está en la presa ...Debemos seguir por ese túnel,− dijo señalando la dirección que debían seguir, − Hasta llegar al lugar donde los tiene ...Debemos llegar al tanque de los tiburones….

− Es verdad...− dijo entonces Shamal, esforzándose por no temblar de frío. En esos momentos solo quería que Signum la abrazara y olvidarse de todo. Pese al esfuerzo que acababa de hacer para subir seis niveles por una escalera vertical, todas habían pasado demasiado tiempo en el agua. Si ella se sentía así, las otras chicas debían estar al borde de la hipotermia y así se lo hizo saber a Renato y a Signum con una directa sugerencia, − Les explicaré mientras caminamos, no podemos esperar más.

Una vez más, continuaron con la misma distribución, mientras Shamal les contaba como Vandein tenía una casa incrustada en el risco oeste de la presa, debajo del nivel del embalse principal pero arriba del lago formado por la corriente de desfogue inferior. El acantilado donde Vandein tenía enclavada su casa quedaba estratégicamente ubicado de esa forma.

− No vimos una construcción como esa cuando veníamos hacia aquí,− dijo Signum.

− No ...no se ve si vienes o te vas de la presa, solo se ve si vas específicamente a esa zona,− respondió Shamal, − Ese sitio está completamente aislado...Por la montaña, la presa o la zona boscosa. La única forma de llegar ahí es por aire.

− O por aquí− terció en ese momento Renato

− La zona donde...él ...nos tenía…cautivas está ... en esta misma dirección,− dijo Yukiko con mirada ausente, − Pero muchos metros más profundo….

Entonces Shamal comprendió que al inundarse el nivel donde estaban cautivas, ella, fortuitamente... había tomado la decisión de alejarse de la casa por donde había entrado a ese infierno. Si bien ahora tenían que regresar, tal vez eso las había salvado a todas.

− Todo el techo de la casa es como una enorme piscina,− continuó Shamal, − ¿Ese es el tanque al que te refieres Agente Muromachi?

Ella meneó la cabeza.

− El tanque ... es donde él los tiene… El techo...yo nunca lo he visto...no sé…

Shamal sintió un nudo en la garganta. Yukiko Muromachi le había dicho que había pasado años en ese lugar. Y que también había llegado por su propia voluntad. Pero no le había dado más detalles.

Tácitamente, los agentes de TSAB acordaron no decir nada más.

Cuando casi treinta penosos minutos después, llegaron "al tanque," finalmente entendieron a lo que Muromachi se refería.

Renato tuvo que echar una puerta abajo pero finalmente, se sintieron saliendo de una pesadilla al llegar a una zona moderna, asépticamente construida y suavemente iluminada por una luz espectral que parecía venir del agua misma.

Vandein tenía un "pequeño" acuario subterráneo con varios tiburones.

El sitio donde Muromachi los había guiado era la parte más profunda de ese singular acuario.

Ahí un túnel de plexiglás reforzado, les permitió caminar debajo del agua y ver a los tiburones nadar en su "tanque" especial. Avanzaron por el túnel hasta llegar a una zona donde el espacio se abría para formar una extensa sala con un techo altísimo; fácilmente de uno metros de alto.

Desde ahí un enorme panel permitía ver el rico ecosistema que Vandein había creado para sus "mascotas"...el tanque no solo era un gran volumen de agua acumulada….era en realidad una gigantesca pecera donde él había creado un entorno para ellos y por lo que se veia, estaban en una sala de observación.

El piso tenía varios niveles que formaban como gradas. Signum podía imaginarse con toda claridad ahí a Vandein sentado observando a sus peces.

Dado que la temperatura del cuarto era ligeramente menos fría, Shamal y Socci acomodaron a las chicas para que pudieran descansar en ese punto, en lo que decidían el siguiente paso. Algunas de ellas no parecía que pudieran dar un solo paso más.

Mientras Signum analizaba el lugar pensado en sus alternativas, se aproximo al enorme cristal y de pronto vio algo que le propinó un violento golpe mental.

En la arena del fondo de la gigantesca pecera, había varios restos...evidentemente humanos.

Signum tragó con dificultad y se contuvo.

Vandein alimentaba a sus mascotas y se sentaba ahí a observar.

Disimuladamente, llamó a Renato.

− No permitas que se acerquen,− le dijo en un susurro casi al oído señalando hacia un sitio en particular, − Tenemos que salir de aquí rápido Socci…¿Qué hacemos?

− Debe haber alguna manera de llegar a la superficie desde aquí Signum...Las peceras tienen delicados sistemas de control y son una millonésima parte de lo que es este..,esta cosa tiene que tener una instalación de servicio gigantesca…,− dijo Renato rápidamente en voz baja.

Entonces Signum recordó y con rapidez deshizo su cinturón para sacar la bolsa plástica donde tenía su pistola y el resto del equipo que había llevado...como su comunicador.

Signum nunca había rezado pero casi lo hizo en ese momento cuando encendió el comunicador durante los larguísimos segundos que duró el proceso de reinicio y la palabra "Conectado" le indicó que estaban en línea en modalidad de radio, no satelital.

Sin esperar un segundo más, Signum lo activó.

− Base...aquí Relámpago-2….¿Me escuchan?...

Durante varios minutos, Signum repitió la misma pregunta.

Shamal la miraba expectante desde su posición con las chicas.

¿Signum-san?,− les llegó finalmente una débil y crepitante respuesta.

− Nanoha...Si, estoy con Shamal y el teniente Socci, logramos sacar a varias de las chicas secuestradas pero no hemos logrado salir a la superficie…

En la superficie, Nanoha corría para encontrar a Hayate quien en esos momentos estaba con el capitán del equipo anti-bombas.

La última hora había sido frenética, tanto para ellas en la presa como para el cuartel general. Faltaban casi cincuenta minutos para la medianoche, aún les faltaban varios dispositivos por desarmar y si bien finalmente, Grifith había conseguido reiniciar el sistema de bombeo, el volumen que habían conseguido disminuir con respecto al volumen total que todavía tenía el embalse era mínimo.

El último tremor había detonado una de las cargas que estaban deshabilitando en ese momento, afectando seriamente una de las compuertas. Dos de los efectivos del equipo anti-bombas habían muerto y dos más estaban heridos de gravedad.

La presa todavía causaría un desastre severo si más compuertas resultaban dañadas seriamente o si la cortina resultaba afectada en una zona crítica.

− ¡Coronel!− gritó Nanoha llegando junto a Hayate,− ...Signum ... ella y Socci rescataron a Shamal y a varias chicas…pero están atrapados.

Hayate le dio una orden rápida al capitán y tomó el comunicador que Nanoha le ofrecía. La Coronel no tenía tiempo de sentir alivio, el reloj no se lo permitía.

− Signum…¿Dónde están?...Tu dispositivo no indica ubicación,− dijo Hayate de inmediato.

Zona Norte del embalse...Deben buscar en el acantilado norte...Vandein incrustó su casa en el acantilado...No es visible desde la presa ... Deben buscar por aire, agua en una zona donde no debería haber...una meseta o saliente cercana al embalse.

En esos momentos, Hayate debía encargarse de sacar a Griffith y de evitar la mayor cantidad de afectación a la presa. No podía perder más miembros de su ya disminuido equipo.

− Nanoha...La Teniente Yamamoto te llevará...revisa la información de la presa que Socci y yo compilamos con los drones cuando llegamos...Deja a Schach a cargo de las comunicaciones y de avisarnos de cualquier cambio,− le ordenó Hayate quien aunque no lo parecía, también sentía el primer rayo de esperanza de la noche al escuchar la voz de su cabezota hermana.

− De inmediato Coronel,− respondió Nanoha quién sentía esa comunicación de Signum como un regalo del cielo.

− Signum...Nanoha irá por ustedes, mantengan su posición si es posible...La estructura interna de la presa se está inundando...Si en cincuenta minutos aún no hemos podido sacarlos deben buscar el lugar más seguro posible y prepararse para el impacto…¿Me entiendes?,− dijo Hayate, si de ella dependía eso no pasaría...Pero esa noche le estaba enseñando que había demasiadas cosas que no dependían de ella.

Entendido Coronel,− fue la escueta respuesta de Signum quien hasta ese momento, volvió a revisar su cronómetro para ver que pasaban de las once de la noche; y recordó que todas las cuentas regresivas de los explosivos que habían encontrado terminaban a la medianoche.

− Cuidalas Signum...Sé que Nanoha no fallará y les sacará de ahí antes de cincuenta minutos,− Hayate no dijo más y cortó la comunicación, dándole el comunicador a Nanoha con una última orden.

La Coronel miró fijamente a la joven investigadora. Nanoha se sorprendió porque tenían la misma edad pero en esos momentos parecía que había años luz de distancia entre ellas.

− Estas son las órdenes Nanoha...− le dijo Hayate MUY seria, − Si logras sacarlas antes de la hora límite, envía al helicóptero con ellas al hospital...El cuartel general te indicará a cual debes ir...no regreses aquí...Tampoco permitas que Signum regrese.

Nanoha deseaba decir algo con todas sus fuerzas pero esperó, observando a su jefa.

− Si logramos quitar todas las cargas o detener todas la detonaciones...yo, en persona, te avisaré y te indicaré cuales son tus siguientes instrucciones...Tu misión, a partir de este momento, es sacar a esas chicas de aqui.

− A la orden Coronel,− dijo Nanoha con idéntica seriedad y determinación, − Cuente conmigo...le aseguro que las sacaré de ahí.

Hayate la miró y permitió que una leve sonrisa curvara sus labios.

− Gracias...Nanoha,− dijo la Coronel y se dió la vuelta para regresar a su titánica guerra contra la presa.

La pelirroja, viéndola alejarse no necesitaba preguntarle a la Coronel que haría ella si no lograban desactivar todos los dispositivos o detener las detonaciones.

-X-

Zona Industrial, Midchilda, Día 03, Onceavo Mes, 23:00 hrs

− …arlo…

A Rein le pareció escuchar algo en un rincón MUY lejano de su cerebro.

− ...pitán For…

Palabras entrecortadas que no lograba identificar.

Si tan solo pudiera respirar, estaba segura que podría concentrarse.

− ¡Quítenle eso de encima, idiotas!

− ...

− Capitán…

Rein finalmente pudo abrir los ojos. Todo se veía un poco borroso pero lograba distinguir una cabellera rojiza encima de ella.

− ...Ya puede soltarlo Capitán….

Entonces recordó.

El enfrentamiento con Deville Huckebein.

Sus compañeros de la Sección Seis estaban tratando de quitarle a Deville de encima pero ella seguía aferrando firmemente la empuñadura del cuchillo que Deville tenía clavado en el cuello.

El terrorista se había desangrado encima de ella.

La primera en llegar hasta su posición fue Subaru y pensando lo peor al verla, había dado la voz de alerta.

En ese momento Teana estaba tratando que soltara la empuñadura del cuchillo, el mismo paramédico anterior quería revisarla de inmediato y varios soldados, seguramente de la Sección Nueve estaban ahí para asegurar la posición.

− Ya puedes soltarlo Capitán,− dijo entonces Melissa Mao quien estaba también al lado de Rein, sosteniendo su brazo, − A ver si así estos imbéciles pueden por fin quitarte este fardo de encima..

Cuando finalmente le quitaron el cuerpo de Deville de encima, Rein de inmediato trató de levantarse pero Melissa y Teana se lo impidieron.

− ¿Fortis?,− preguntó mientras dos paramédicos militares ya estaban encima de ella; Teana y Melissa se alejaron un poco para dejarlos trabajar. Melissa tenía un vendaje en la cabeza y el brazo pero no habían podido convencerla de ir al hospital o de al menos quedarse en la ambulancia.

− Asegurado Capitan, Subaru y yo lo detuvimos y lo hemos convencido de colaborar… Después de todo, su líder estaba lista para matarlo cuando llegamos,− reportó Teana de inmediato.

− LoneWolf tuvo que encargarse de Arnage Huckebein pero no antes de que lograra ayudar a Karen a escapar,− dijo Melissa, − El capitán Weber ya está aquí y él junto con los Enforcers Lanster y Avenir ya están asegurando el lugar Capitán...Estábamos todos muy preocupados por tí.

− ¿Donde rayos estaba LoneWolf ANTES..de eso?− preguntó Rein con voz contenida.

− Aquí...Estaba aquí Capitán− dijo la misma voz profunda que Rein ya había escuchado en las comunicaciones, muy cerca detrás de ella. − Lo siento Capitán ...

Lindow "LoneWolf" Amamiya se movió desde su posición detrás de Rein y se apoyó con una rodilla en el suelo para que Rein pudiera verlo.

− No consideramos que los ventanales son totalmente opacos Capitán,− explicó Lindow completamente apenado, − No tenía manera de asegurar el disparo… y no podía comunicarme contigo...no podía correr ese riesgo ... Cuando logré llegar hasta aquí, en persona...Karen y Arnage trataban de escapar y el patio era un caos...La chica literalmente se sacrificó para que Karen huyera…

Hasta ese momento Rein cayó en la cuenta que no tenía su comunicador auricular. Después del primer brutal encontronazo con Deville, ni siquiera había podido pensar en comunicarse con nadie… y no se dió cuenta de que lo había perdido.

− ¿Alguien la está siguiendo?− preguntó Rein.

Lindow le hizo un gesto a uno de sus compañeros para dejarle el lugar donde él estaba acuclillado.

− Capitán Force,− la saludó formalmente un hombre de cabello castaño, que le recordó ligeramente a Hayate y que Rein identificó como el capitán Conrad Weller. Él junto con el sargento Weber habían llevado a Verossa y a Thoma para entregar el espécimen del virus al cuartel general de TSAB, − La Enforcer Lanster hizo un excelente trabajo con Fortis Huckebein...En estos momentos estamos coordinando una búsqueda intensiva...Todo indica que la líder del clan escapó por una red de drenaje exclusiva entre las instalaciones del Grupo Vandein.

Teana le explicó entonces a Rein que varios edificios de la zona industrial pertenecían al Grupo y estos, estaban interconectados de diferentes maneras, incluyendo las instalaciones.

− Diablos ... tenemos varias acciones que coordinar entonces,− dijo Rein, dirigiéndose entonces hacia los paramédicos que la atendían, − ¿Podrían parcharme más rápido doctores? Tengo varias cosas que atender…

− De ninguna manera Capitán,− le dijo el paramédico militar que ya la había atendido antes, − Tiene que ir al hospital de inmediato...su herida previa tiene un daño interno que le provocó un sangrado intenso...Me sorprende que esté consciente con toda la sangre que ha perdido…

Rein en efecto se sentía un poco mareada pero jamás lo hubiera aceptado.

− Necesitamos estabilizarla y un MEDICO debe revisarla con urgencia porque además tiene corte profundo en su costado y creo que no ha visto su cara Capitan...pero tal vez tenga una contusión cerebral severa….− dijo el paramédico severamente para después rematar, − ...La fiesta se acabó por esta noche para usted.

Teana que en esos momentos estaba frente a ella, hizo un gesto de contrición y afirmó con la cabeza varias veces.

− Hagamos esto capitán,− dijo el capitán Weller muy consciente de la responsabilidad que la Mayor había asignado a Rein, − La Enforcer Lanster y yo, llevaremos a Fortis Huckebein directamente con el Almirante Harlaown a TSAB, de inmediato...El Enforcer Avenir, junto con el Sagara Sagara se harán cargo de asegurar esta posición para las Secciones Seis y Nueve, así como de coordinar la búsqueda de Karen Huckebein junto con los refuerzos que van llegando...Esperamos el arribo del Capitán Dragunov en cualquier momento...De sus indicaciones sobre el equipo científico que trabajará con los forenses...Yo me encargaré de reportar personalmente, todos los detalles de la situación a la Mayor Natsume y al Almirante.

− Es lo mejor que puedes hacer Capitán,− secundó la moción Melissa.

− Es lo ÚNICO que puede hacer Capitán...y la teniente Mao será su compañera de ambulancia rumbo al hospital por cierto...,− dijo el paramédico ya un poco harto de no poder hacer su trabajo.

− Laguna Granscenic coordinará el trabajo científico Capitan Weller,− dijo Rein aceptando finalmente ir al hospital, − Teana, avísale a Thoma para que se coordine con ella y lo reporten al Almirante Harlaown...Hal será el enlace con la Sección Nueve.

Todos asintieron y le aseguraron que no dejarían pasar ningún detalle.

Mientras le colocaban una vía intravenosa y la aseguraban en la camilla, Rein los detuvo antes de que la movieran pidiendo unos minutos para hablar en privado con el Capitán Weller. Los paramédicos protestaron airadamente pero cedieron cuando Rein los miró amenazadoramente afirmando que aún no se estaba muriendo y eso podía ser peligroso para ellos si insistían en incordiarla.

− Capitan Weller….− preguntó Rein con cierta indecisión cuando los demás se enfocaron en sus tareas asignadas y los paramédicos les dieron un poco de espacio, − ¿Sabe algo del operativo de la Mayor Natsume o de la Coronel Yagami?

Conrad la miró, de pie a un lado de la camilla de Rein que ya estaba en posición para ser trasladada a la ambulancia.

− No tengo detalles Capitán...− dijo Conrad con sinceridad aunque Rein tenía dudas de si se los compartiría si los tuviera, − Lo único que el capitán Tadaomi nos ha informado es que ambos operativos siguen en ejecución.

− ¿Hora límite?

Nuevamente Conrad la miró, como evaluándola.

No le correspondía dar esa información pero la agente le había caído muy bien. Ni siquiera sabía que tan grave era su condición pero su principal preocupación eran los otros. Además, la Mayor Natsume le había confiado a ella, entre todas las personas ese operativo, y estaba el hecho de que Melissa Mao no le era leal a cualquiera y podía ver el vínculo que se había formado entre ellas durante esa noche.

Decidió confiar en su instinto.

− Medianoche…La hora crítica en la presa Toku es a medianoche...Todos están enfocados en la situación que usted conoce en el cuartel general de TSAB ya que puede ser la única manera de evitarlo.

Rein se sintió impotente de no poder hacer nada más.

− Ha hecho mucho ya Capitán...− le dijo Conrad mirándola con comprensión.

− ¿Me avisaría…..?

− Personalmente...Cuente con ello…,− le dijo con una levísima sonrisa antes de hacer una indicación a los paramédicos para que continuaran.

Ni Rein, ni Conrad sabían que los acontecimientos se precipitarían antes de la hora señalada para todos.

En esos precisos instantes, los acontecimientos ya se estaban precipitando hacia su inevitable conclusión.

-X-

Residencia Oficial del Primer Ministro, Kantei, Midtown Midchilda, Día 03, Onceavo Mes, 22:50 hrs

Kantei, o el palacio ministerial como algunos funcionarios más conservadores y quizá pasados de moda le llamaban, era en realidad una construcción moderna y funcional ubicada en el corazón de Midtown Midchilda. La zona era lujosa pero con más clase que lujo desbordado.

El área era elegante y reservada. Ideal para el tipo de edificios, gubernamentales, empresariales y algunas residencias privadas que se ubicaban ahí.

La residencia oficial del Primer Ministro constaba de cinco niveles, en los cuales se distribuían diferentes espacios de trabajo, actividades sociales y actividades privadas y familiares del Primer Ministro quien vivía ahí.

Esta última faceta de su vida, la familiar realmente era una extensión de su trabajo. Su esposa había fallecido muchos años antes. Su hija no vivía con él y aunque era cercana y en ocasiones muy contadas lo acompañaba en actos oficiales.

Él prácticamente, vivía solo y en situaciones como esa, se daba cuenta una vez más, de que las cosas debían suceder de cierta manera por una razón.

En esos momentos, el Primer Ministro Naoyasu Kirihara estaba en su sobrio y amplísimo despacho ubicado en el último nivel de la residencia oficial, de pie en la sección de su oficina configurada como sala de juntas, recibiendo en diferentes pantallas los reportes oficiales de sus principales comandantes respecto a la situación de la Ciudad cuando su Ministro del Interior fue anunciado para una reunión de emergencia.

Pasados los protocolos de seguridad, el Primer Ministro analizó detenidamente al sudoroso hombre frente a él.

− ¿Qué sucede Yuuki?,− preguntó Naoya con serenidad. Akai Yuuki era un hombre templado, político de formación y por larga herencia familiar. Aunque no había tenido una carrera militar se había forjado en situaciones difíciles. Tenía su confianza para ostentar la segunda posición de mayor poder en el gobierno.

− La situación es muy grave Primer Ministro...La ciudad está fuera de control y hay un nivel de riesgo no solo de ataque terrorista, sino biológico...debemos tomar medidas y trasladarlo a un lugar seguro de inmediato…,− respondió Yuuki, − Ya le he dado indicaciones a un equipo de seguridad especial, acompáñeme por favor…

Pese al sentido de urgencia del Ministro Yuuki, el Primer Ministro Kirihara no se movió.

− Estamos en Kantei, Yuuki...Además de los agregados militares y del servicio secreto, una división completa del Kikan ha incrementado la seguridad…¿Dónde podríamos estar más seguros que aquí y por qué razones?

La sudoración del Ministro Yuuki se incrementó ligeramente.

− Mucho me temo que tenemos traidores internos Primer Ministro...le daré los detalles una vez que estemos en un lugar seguro pero no debemos perder más tiempo…,− agregó Yuuki tomando un dispositivo digital, para extenderlo al Primer Ministro.

En la pantalla había una larga lista de nombres.

− Ellos son traidores que en estos momentos están confabulando un golpe de estado Primer Ministro...Llevan mucho tiempo maquinando contra usted y preparando la situación que enfrentamos….Es urgente asegurar el control de las fuerza armadas y especialmente, retomar el control de la situación...La capital está sumida en el caos, la situación ha sido manejada con total negligencia expresamente para culparlo y tenemos un desastre mayor en ciernes...− resumió el Ministros Yuuki con extrema preocupación, − Debemos asegurar su posición antes del desastre de la presa.

Naoyasu se tomó su tiempo revisando la información en el dispositivo.

− Acompañene Primer Ministro...tenemos poco tiempo…,− la ansiedad en la voz del otro era palpable.

− Esto,− dijo Naoyasu señalando al dispositivo, − Me facilita mucho las cosas Akai.

El ministro Akai Yuuki se envaró. Hacía muchos años que Naoyasu no lo llamaba por su primer nombre. Desde que habían tenido su primer puesto oficial, Naoyasu siempre había sido muy formal al dirigirse él. "Somos amigos pero todos deben ver cuánto respeto tu posición," le había dicho en alguna ocasión que le preguntó al respecto. Akai siempre pensó que su amigo de la juventud exageraba pero lo achacó a su rígida formación militar.

− Veras Akai,− continuo el Primer Ministro encaminándose hacia su elegante y sobrio escritorio de madera oscura para depositar el dispositivo sobre la superficie, − Hasta el momento, solo sé de una traición y de un intento de golpe de estado…

En ese momento cuatro militares que Akai Yuuki conocía muy bien entraron al despacho utilizando una puerta lateral. El acceso privado del Primer Ministro: el Ministro de Defensa, General Daryun Marzban; el Almirante Largo Kiel, Ministro consejero Vitalicio de la Armada; el General Amuro Ray Ministro de la Fuerza Aérea y el Almirante Gil Graham, Director General de la División Táctica de TSAB.

Los nombres de todos ellos y varios más estaban en la lista que Yuuki le había dado al Primer Ministro.

− ...y ahora también sé, − continuó Naoyasu mirándolo seriamente, − Que el principal traidor eres tú...Tuve mis dudas al principio ¿sabes Akai?...

Akai supo en ese momento que estaba perdido.

Si todos los Ministros de las principales fuerzas armadas estaban ahí, las medidas para contrarrestar sus planes y los de sus aliados, ya se habían tomado y se estaban ejecutando en ese momento.

Naoyasu solo había estado esperando por él.

En ese momento, dos oficiales de alto rango de Kikan, la división del servicio secreto destinada a la protección del Primer Ministro entraron también al despacho y se posicionaron a ambos lados del Ministro Yuuki.

− Yo me encargo de esta rata, Primer Ministro,− dijo el General Marzban ya que si bien la División Kikan reportaba al Primer Ministro directamente, sus miembros formaban parte de la élite de las fuerzas Armadas conjuntas que él dirigía, − Él y yo tendremos una larga y productiva conversación.

El Ministro Yuuki no tuvo tiempo de recuperarse del shock cuando ya el General Marzban se lo llevaba. El Primer Ministro no le diría ni una palabra más y tampoco había mucho que él pudiera decir.

Los Almirantes Kiel y Graham, le dieron un detalle sucinto pero concreto al Primer Ministro de las acciones que TSAB estaba coordinando con el ejército y la policía para recuperar el control de la ciudad, minimizar los daños, así como los avances en las labores de contención y evacuación.

− Marzban y yo ya nos estamos encargando del séquito del Ministro Yuuki en el comando militar conjunto Primer Ministro,− dijo el General Ray cuando fue su turno, mientras Naoyasu le extendía el dispositivo con la lista que Yuuki le había dado, − Esta lista será en verdad de mucha utilidad, al menos ya sabemos a quienes querían fuera de su camino.

− O quienes los hacían sentir amenazados,− dijo el Primer Ministro, − Trabajen en conjunto con TSAB, General Ray, con estricta confidencialidad y cuidado...Aunque hayamos identificado a los traidores principales...Es posible que no sean todos. Todos tenemos aliados y aun no sabemos quienes son los suyos.

− Y tampoco sabemos quién más, fuera del gobierno y las fuerzas militares están involucrados, señor Primer Ministro,− agregó el Almirante Kiel.

Los militares acordaron varias acciones más en conjunto con el Primer Ministro y se prepararon para retomar las acciones ya que la situación distaba mucho de estar bajo control.

Quizá por eso mismo, Naoyasu le pidió a Gil Graham quedarse unos minutos más.

− ¿Aún no hay noticias?− le preguntó Naoyasu a Gil Graham tan pronto estuvieron solos.

Graham revisó su dispositivo, que marcaba las once de la noche con quince minutos.

− El operativo debe estar iniciado conforme hablamos, Primer Ministro.

Naoyasu, con las manos tomadas a su espalda, caminó hasta detenerse en el único y enorme ventanal de su oficina que tenía vista hasta el vasto jardín de la residencia, el cual era iluminado de forma precisa por diversas luminarias estratégicamente ubicadas para crear un ambiente cálido y acogedor.

− La General Natsume está personalmente a cargo… junto con la hija de Clyde y Lindy,− agregó Gil Graham, − Sé que ellas lo lograrán, Primer Ministro.

− Pero es tu hija quién está en la presa Gil,− dijo Naoyasu volviéndose a mirarlo en ese momento.

La mirada que Gil Graham le devolvió era serena.

− La Coronel Yagami puede ser muy tenaz cuando se lo propone pero le aseguro que no es temeraria sin razón, señor− puntualizó Gil con una sonrisa pensando en su protegida. El Primer Ministro no se andaba por las ramas, aunque Hayate no era su hija de sangre, su jefe sabía que la amaba como tal, − Hayate, como yo, también confía al cien por ciento en Yuri y Fate...Y también sabe lo que está en juego.

− Lo sé,− dijo Naoyasu mirándolo fijamente, − A veces solo me duele más de lo habitual que los más jóvenes sean siempre quienes paguen el precio de nuestros pecados, Gil.

-X-

Cuartel General de TSAB, Búnker de Sección Nueve, Unidad Especial de Seguridad Pública, Midchilda, Día 03, Onceavo Mes, 23:00 hrs

− No hay deuda que no se pague, ni plazo que no se venza...Almirante, espero que AHORA SÍ, esté listo,− dijo Vandein al segundo de activar las comunicaciones en audio y video.

Desde el War Room, Lindy pudo ver a su esposo y al Agente Voltz Stan, flanqueando a la Directora Carim y a Sophia Bassanius.

Estamos listos señor Vandein,− dijo Clyde en tono neutro.

Hades entrecerró los ojos aún mirando a la pantalla. El Almirante se veía tranquilo y sereno. Clyde Harlaown no era la clase de hombre que enviaba a nadie más a hacer su trabajo.

La serenidad de Clyde le decía que había un plan escondido ahí. Una trampa.

− Solo la Directora Gracia y la señorita Bassanius bajarán,− recalcó Vandein.

Podrá verlo por las cámaras señor Vandein, ya nos explicó las consecuencias de no seguir sus instrucciones en la comunicación anterior,− remarcó Clyde a su vez con el mismo tono neutro, − En el Nivel Nueve la señorita Bassanius bajará y usted entregará el control de los detonadores a la Directora Gracia. Tan pronto la Directora esté de regreso en este nivel, nos dirá sus indicaciones para la entrega del helicóptero.

Hades sonrió.

"Así que ese es tu plan, querido Clyde ...atraparme durante la entrega del helicóptero...Muy bien, dejemos que el Almirante siga pensando que se saldrá con la suya un tiempo más," pensó Vandein activando el elevador principal.

− Elevador principal en camino...Almirante,− dijo Vandein con una amplia sonrisa de satisfacción. Pronto volvería a ver...y especialmente...a tocar... a Sophia Bassanius.

En el War Room, Lindy caminó cómo para acercarse nuevamente al panel reforzado que los separaba de la antesala. Con una brevísima mirada, Amy le indicó que la operación había iniciado. Ya todas sabían lo que tenían que hacer.

Desde el cuarto de servidores, Natsume revisó una vez más las cámaras de vigilancia y le hizo la seña de inicio a Fate. A partir de ese momento se separarían. Fate se quedaría en el cuarto de servidores con instrucciones muy precisas sobre lo que debía hacer y Natsume saldría para enfrentar a Vandein.

El corazón de Fate latía a toda velocidad pese a todos sus años de experiencia y respiró profundamente para relajarse.

La sorpresa era su aliado y su arma principal. No podían dejar pasar esta oportunidad. La seguridad de Nanoha, Hayate y muchas personas más dependía de que lograran su objetivo.

Las puertas del elevador se abrieron en el nivel cero.

Sophia subió primero tal como habían acordado y Carim la siguió, inmediatamente después.

Desde la cámara de vigilancia en la antesala, Vandein las miraba expectante. Estaba disfrutando muchísimo la mirada desolada que tenía Lindy Harlaown cuando las puertas del elevador se cerraron para conducir a las dos mujeres al nivel nueve.

Cuando las puertas del ascensor se abrieron en el nivel nueve, Vandein con Izumida dos pasos detrás de él, ya las esperaba.

− Hola,− dijo Vandein con voz suave.

Sophia no pudo evitar estremecerse.

Era la primera vez que veía a Hades como una persona y no como una sombra, sin embargo la voz...La voz era la misma que la había saludado de esa misma forma, en la oscuridad absoluta. Sus entrañas sabían a la perfección que se trataba de ÉL.

Vandein le hizo una seña para que saliera del ascensor pero Sophia no se movió.

− El control de detonadores, señor Vandein,− dijo Carim en ese momento.

Hades barrió a Carim de arriba a abajo con una sonrisa sardónica y después caminó hasta una de las mesas de trabajo colocadas al centro de la antesala. Con la misma sonrisa, sostuvo el control en su mano enseñándoselo a la Directora para después colocarlo suavemente en el centro de la superficie.

− Pasen Directora Gracia...por favor...permítame disfrutar de su presencia un poco más.

− Si no me entrega el control de detonadores, ninguna de las dos bajará del ascensor señor Vandein...ese fue el acuerdo,− agregó Carim con voz firme y segura.

Su tono solo hizo que la sonrisa de Vandein se ensanchara aún más.

− ¿Si?,− preguntó él sin moverse, − ¿Y qué sucederá si no se lo doy...Directora Gracia?

Sin decir nada más Carim oprimió el botón del nivel cero pero nada pasó. Las puertas no se cerraron y el elevador no se movió.

Hades finalmente, rió con ganas.

Carim pulsó el botón para cerrar las puertas.

Nada pasó.

Ninguno de los botones del panel de control del ascensor sucitaba ninguna respuesta. El elevador estaba detenido en ese nivel.

− Te aconsejo salir del ascensor ... Carim… No te gustará lo que pasará si tengo que ir por ustedes,− dijo Hades y su rostro sufrió una transformación monstruosa del inicio al final de la frase. El hombre que les hablaba en esos momentos, era el mismo con el que Nanoha había hablado al final de su entrevista.

Señor Vandein...eso no es lo acordado…,− se escuchó la voz de Clyde desde la pantalla de comunicación.

A una señal de Hades, Izumida cortó las comunicaciones por completo.

− Ya sabes lo que tienes que hacer Junichirō,− dijo Vandein sin dejar de mirar a Carim y Sophia.

Desde el War Room, Lindy estaba pálida de furia.

Lentamente, Carim avanzó unos pasos hasta salir del ascensor pero se detuvo en el umbral.

− Este no es acuerdo señor Vadein,− reiteró Carim, − El Almirante Harlaown ha cumplido con sus demandas… tiene la muestra y el helicóptero esperando por usted.

Vandein se aproximó hasta detenerse a centímetros de ella.

− ¿Y el ilustre Almirante Harlaown dejará que me vaya en él Carim?...¿Y luego qué?...¿En qué momento el helicóptero estalla?...¿Tan pronto me subo a él o esperarán hasta que haya tomado algo de altura?,− preguntó Hades con voz suave.

− Nadie haría explotar un helicóptero con una rehen a bordo, señor Vandein,− intentó Carim con voz segura.

− Muchos de sus jefes han sacrificado vidas inocentes por mucho menos Carim…"Daño colateral" le llaman...No me digas que no lo sabes,− dijo él en un susurro. Carim no pudo evitar un ligero salto cuando la mano de Vandein acarició su cuello y se detuvo en su hombro, inclinándose aún más para aspirar el aroma de su cabello...cerca...MUY cerca de ella.

Carim trató de apartarse pero él la tomó violentamente del cuello y la arrastró hasta el panel donde Lindy miraba la escena con horror.

− ¿Aun no me dejará entrar...Almirante?− preguntó Vandein aplastando a Carim contra el panel blindado.

Lindy aguantó la mirada de Hades con las quijadas fuertemente apretadas.

− ¿Está dispuesta a que la hermosa Carim sea también parte de ESTE daño colateral Almirante?− gritó Vandein mirando a Lindy y señalando la sangrienta escena a su alrededor, apretando aún más su agarre sobre el cuello de Carim.

− ¡¿Que demonios es lo que quiere Vandein?!− gritó Lindy finalmente, − ¡De esta forma jamás obtendrá la muestra biológica del virus!

− El maldito virus me importa un carajo Almirante….− respondió Hades entre dientes, − Nunca me ha importado ... Esa era la obsesión de los Huckebein, no mía… La presa es mi obsesión y esa, no podrán evitarla...Cómo tampoco podrán evitar que obtenga lo que quiero...Usted y esa Agente...Takamachi, no van a librarse de mí tan fácilmente.

En ese momento, Hades se volvió para mirar hacía la mesa donde había dejado el control solo para ver que había desaparecido.

Y que la Mayor Natsume estaba de pie junto a la mesa.

A partir de ese momento, todo sucedió como en una sucesión de instantáneas en cámara lenta.

Carim empujó a Hades con todas sus fuerzas mientras él aún no se reponía de la sorpresa de ver aparecer a Yuri como si fuera un fantasma, sacó su pistola y alcanzó a disparar a Vandein antes de que un disparo la impactara por la espalda.

Izumida, que regresaba del encargo de Hades, había disparado contra Carim y rápidamente se preparaba para hacer lo mismo contra la Mayor, quién ya se ponía a cubierto también disparando alternadamente contra Izumida y contra Vandein.

Hades aún herido por el disparo de Carim activó su dispositivo Sombra para lanzarse con furia contra Yuri, golpeando violentamente todo lo que se atravesaba en su camino.

Izumida, sabiendo que Hades se haría cargo de la Mayor con celeridad activó un control y se enfocó buscar a Sophia solo para encontrarse de frente con el cañón de la pistola de Lindy Harlaown frente a sus ojos. Pudo verlo durante menos de un segundo antes de que Lindy jalara el gatillo.

Aprovechando la confusión, Lindy había ordenado abrir el sellado para salir y volver a instalarlo inmediatamente después.

Casi de forma simultánea con el disparo de Lindy, explosiones sucesivas sacudieron la estructura del búnker, destruyendo zonas completas y la mayoría de la iluminación se apagó.

Lo único que podía verse entre la oscuridad, el polvo y algunas explosiones menores de las instalaciones, eran los fogonazos de los disparos de Yuri Natsume en su enfrentamiento con Vandein.

Algunas de las luces de emergencia parpadeaban sin llegar a encenderse por completo.

Lindy aprovechó para tomar a Carim que estaba inconsciente pero aún viva y alejarla lo más posible de la zona de peligro.

A Yuri ya no le quedaban muchas opciones para esquivar a Vandein. La capacidad que él tenía para golpear con fuerza inaudita, anulaba los ataques de la Mayor. Él consiguió golpear el rifle de Yuri, embistiendola y propinándole fuertes golpes hasta que finalmente, la lanzó con fuerza contra uno de los paneles de vidrio templados que separaba la zona de la antesala del War Room de las otras áreas y salas de juntas; el impacto fue tan fuerte que el cuerpo de la Mayor rompió el panel y lo atravesó por completo.

Al ver que Yuri apenas podía moverse, Hades decidió que era momento de prestarle atención a Lindy.

La Almirante, de pie apoyada firmemente, le disparó a Vandein de forma continua hasta que su cargador se agotó. La Sombra tomaba impulso para lanzarse por Lindy cuando una figura en uniforme negro lo golpeó con violencia con un extinguidor gigantesco, para después dispararle en rápida sucesión con el poderoso rifle ShAK-12.

Hades apenas tuvo tiempo de ponerse a cubierto y de lanzar a Fate lo primero que encontró. Una silla fue lo primero que salió disparado con extrema precisión y violencia hacia la cabeza de la Enforcer.

El enorme calibre del rifle de Fate era una desventaja para Vandein, pero el camuflaje Sombra y la fuerza que imbuía a los ataques de Vandein era su ventaja. El último embate, que Fate no pudo esquivar, lanzó a la rubia contra el panel blindado del War Room.

Lindy contuvo un grito al ver a Hades listo para lanzarse nuevamente contra Fate, cuando la Mayor Natsume cojeando, regresó para atacar lateralmente, interponiéndose entre la Sombra y Lindy Harlaown con Carim.

Evadir dos atacantes desde dos ángulos diferentes ponía a Vandein en mucha mayor desventaja.

En un movimiento desesperado, Vandein hizo explotar el extinguidor con el que Fate le había golpeado por primera vez, causando una densa nube de polvo químico seco.

Fate, quien había abierto el sellado del piso, las comunicaciones e iniciado varias secuencias de emergencia desde antes que la situación se saliera de control, sabía que los hombres de su padre venían en camino y aprovechó ese momento para acercarse a la posición de Lindy.

− Los refuerzos vienen en camino mamá, no tiene a dónde ir,− dijo Fate mientras cubría a Lindy y Carim con su cuerpo, haciendo varios disparos para mantener a Vandein a raya, donde sea que estuviera.

− Fate, el control, los explosivos de la presa,− dijo Lindy con angustia.

− Yo lo tengo,− dijo una voz femenina muy cerca de ellas.

Sophia Bassanius, cubierta de polvo pero en una pieza, se arrastraba para llegar junto a ellas.

− La Mayor Natsume me lo dió antes…cuando él estaba distraído,− dijo extendiendolo hacia Lindy, − Me puso en un lugar seguro y pidió que se lo entregara, Almirante.

Lindy lo observó y no quiso arriesgarse a hacer nada hasta que Amy y Shari lo revisaran. La Almirante estaba muy angustiada por el tiempo que les quedaba y por Carim, completamente exangüe en sus brazos.

Clyde junto con sus hombres llegaron en ese momento por los elevadores secundarios, desplegándose con rapidez.

El plan original se había desviado "ligeramente" de su cauce.

Clyde llegó hasta donde estaban su esposa y su hija para encontrarse a Lindy cubierta por la sangre de Carim, presionando con fuerza la herida en la espada y el pecho de la joven mujer. La bala la había atravesado.

La asistencia médica llegó casi inmediatamente después mientras el equipo de Clyde buscaba por todo el nivel a Vandein, quien nuevamente, parecía haberse desvanecido en el aire.

Yuri Natsume se aproximó al grupo cojeando ligeramente; aliviada de ver que Sophia había salido ilesa de la conflagración, que el control de detonación estaba seguro y que Carim ya estaba siendo atendida. Yuri no había disparado a Vandein por la espalda, ya que quería asegurarse que ese fuera el único control y que él no los estuviera engañando, una vez más. Su indecisión había ocasionado que casi asesinaran a Carim y eso le causaba un gran pesar.

Faltaban casi cuarenta minutos para la medianoche cuando la Base Durandal recobró el control de todos los sistemas y Amy, con la ayuda de Shari y Lucino conectaron el control de detonaciones a su equipo.

De inmediato varias cuentas regresivas aparecieron en las pantallas del War Room, junto con las posiciones donde se encontraban los explosivos correspondientes a cada una.

Fate, de pie al lado de sus padres, miraba a Amy, Shari y Lucino trabajar fervientemente.

Algunas de las pantallas, habiéndose reactivado los sistemas y la comunicación, mostraban la frenética actividad en la presa Toku al acercarse el momento de la detonación simultánea.

Base Durandal, confirmamos cinco dispositivos aún en línea en la cortina de la presa,− informó Hayate sin poder ocultar cierta impotencia de su voz, − Hemos tenido complicaciones inesperadas, no podremos terminar a tiempo.

− Inicie evacuación Heimdallr,− ordenó Lindy, − Tenemos el control de los detonadores y trabajamos en la desactivación, confirmaremos tan pronto sea posible.

Tras una pausa, les llegó la formal pero distante respuesta de Hayate.

Negativo, Base Durandal... no podemos evacuar...Hemos encontrado a varias chicas cautivas y un equipo está en rescate en estos momentos...Nos quedaremos el mayor tiempo posible.

Lindy y Clyde se miraron tratando de contener la sorpresa.

− ¿Cuántas personas Heimdallr?− preguntó Lindy antes que nadie.

Once… Ocho chicas secuestradas, Wind-1, Relámpago-2 y un efectivo de apoyo terrestre...Más el equipo de rescate.

Fate gruñó con desesperación, casi golpeando el panel frente a ella. Esas eran Signum y Shamal. Además, Hayate no lo había dicho, pero ella no tenía la menor duda de que Nanoha estaba en ese equipo de rescate.

− Enviaremos refuerzos a la brevedad Heimdallr…,− dijo Lindy antes de que Hayate cortara la comunicación.

Por unos segundos, todos se quedaron en silencio.

− Enforcer...− dijo Yuri Natsume de pronto, quién seguía mirando la misma pantalla que Fate miraba aunque ya no había comunicación, − ¿Quiere ir conmigo a la Presa Toku?

Fate miró a Natsume con asombro, mientras la Mayor hacía varias operaciones en su dispositivo.

− Saldré en dos minutos hacia la Presa, Enforcer...Tengo un Alligator Ka-52 modificado que puede alcanzar más de 300 Km/h y un sistema completo de misiles armado por si nos llega a hacer falta...Si Hades Vandein aún se encuentra en las instalaciones, estoy segura que los Almirantes aquí presentes, pueden encargarse de él…Esas chicas en proceso de rescate son responsabilidad de la Sección Seis y entiendo a la Coronel Yagami... pero un atentado terrorista es responsabilidad de la Sección Nueve y no permitiré que nada afecte a esa cortina…,− dijo Natsume para después volverse a mirar a Fate con fría determinación. La rubia estaba empezando a reconocer esa mirada en los ojos grises, − Así que...¿Viene o no?

Fate miró a los Almirantes.

Lindy ciertamente había dicho que enviaría refuerzos.

Diez segundos después, Fate y Yuri se dirigían al nivel Cero, lo más aprisa posible mientras Natsume daba sus instrucciones.

− "Raptor"...listos para salir en menos de un minuto.

-X-

Presa Toku, Zona Noroeste de ZMCM (Zona Metropolitana Cranagan-Midchilda, Día 03, Onceavo Mes, 23:20 hrs

A Nanoha y a la Teniente Yamamoto, piloto de combate de la Fuerza Aérea de Midchilda, les había tomado varias rondas en la oscuridad identificar la la zona donde la casa de Vandein estaba enclavada.

"Agua donde no debería haberla," había dicho Signum y eso fue lo que Nanoha identificó...El reflejo de un espejo de agua en el borde de un acantilado donde no debería haber ninguno.

La habilidad de la teniente Yamamoto como piloto fue crucial y tras varios sobrevuelos, finalmente identificaron, no sólo la extraña construcción sino una zona factible para aterrizar.

− ¡Excelente Akira-san!,− exclamó Nanoha luego de que la Teniente hiciera un aterrizaje perfecto en la oscuridad total, solo con las luces del helicóptero en una zona desconocida

Nanoha no hubiera podido pedir una mejor compañera de equipo que la Teniente. Desde el primer momento que la joven militar recibió la orden de Hayate, se puso a la orden de Nanoha y le pidió que la llamara Akira, sin mayores rangos. No tardaron ni cinco minutos en tener listo todo lo necesario para su misión.

Las dos mujeres, tanto la Agente como la militar eran decididas, dedicadas y apasionadas por su trabajo. Akira Yamamoto, era además, una atractiva y muy alta joven de cabello rubio platinado, casi blanco y ojos carmesí pero de carácter sencillo y afable. Nanoha hacía buen equipo con ella.

Tan pronto como aterrizaron, la piloto dejó las luces de emergencia del helicóptero encendidas, no solo para que les iluminara sino para que pudieran encontrarlas si hacía falta y de inmediato, enviaron las coordenadas de su ubicación a la Coronel Yagami, confirmando sus hallazgos.

Nanoha, no perdió el tiempo.

Mientras Akira hacía una inspección general de los alrededores, la pelirroja de inmediato trató de comunicarse con Signum.

− Relámpago-2, aquí Fortress…Estamos en la posición indicada, Relámpago-2, aquí Fortress…

No pasó ni un minuto antes de que Nanoha obtuviera una respuesta, − Fortress...nunca me había dado tanto gusto escucharte…

Nanoha sonrió al escuchar la profunda voz de Signum, quien aun en esa situación se mantenía serena.

− Estamos en la construcción que nos indicaron, Signum-san...− dijo Nanoha dejando el uso de sus nombres código, esa misión ya iba mucho más allá de un operativo.

Debe haber una escalera a un lado del helipuerto Nanoha,− escuchó Nanoha en ese momento a Shamal. La Doctora y Renato Socci estaban a ambos lados de Signum, expectantes.

Nanoha con ayuda de Akira, encontró las escaleras y la puerta de acceso a la singular casa pero esta última, estaba sellada y un código numérico parpadeaba amenazante en números rojos.

− No lo podría asegurar, pero es posible que la puerta tenga un dispositivo de seguridad conectado Nanoha,− dijo Akira, − Si no introducimos el código correcto o si la forzamos…

Nanoha se llevó las manos a la frente con desesperación.

¿Y si Vandein había dejado otros explosivos dentro de la casa como lo había hecho en la presa?

Era retorcido pero él contaba con que la presa sería destruida.

¿Cómo iba a decirles a Signum y a Shamal que estaban TAN cerca de ellos y no podían entrar?

Entonces Nanoha recordó su situación de casi un año atrás.

En ese momento, era ELLA quien estaba atrapada...sentenciada a muerte por un psicópata...Todos sus compañeros actuales debían estar igual o más desesperados de lo que ella estaba en esos momentos. Ninguno se rindió. Ninguno de ellos pensó por un momento que no podrían rescatarla.

Nanoha miró su cronómetro. Faltaban 37 minutos para la medianoche. No podía darse por vencida y no podía correr riesgos. Al igual que la Coronel Yagami tenía que seguir hasta el último minuto posible.

− Signum-san...Shamal,− dijo activando su comunicador móvil, − ¿Dónde están exactamente? Necesitamos considerar otras alternativas. No podemos entrar por el acceso que Shamal menciona sin riesgos.

Shamal, Signum y Renato se miraron. Durante el tiempo que le había tomado a Nanoha llegar, Signum y Renato habían explorado la gigantesca pecera de Vandein, en especial la zona de mantenimiento de la misma. Con la ayuda de Shamal y Yukiko, los dos militares, hicieron un mapa tentativo de la distribución de la casa y la posible ubicación del tanque.

Signum estaba casi segura que ese gran tanque estaba interconectado con la piscina superior que Shamal les había descrito. Especialmente, por los restos humanos que habían identificado en el fondo del tanque y que finalmente, tuvieron que mostrarle para que la doctora evitara que las chicas rescatadas los vieran.

La teoría de Signum, que Renato apoyaba, era que Vandein arrojaba a las chicas en su piscina superior y se deleitaba viendo como eran atacadas y devoradas a lo largo de varias horas por los tiburones desde diferentes ángulos.

Antes de responder la pregunta de Nanoha, Signum les hizo una seña a su compañeros y salió de la sala hacia el pasillo que llevaba a la zona de mantenimiento.

Nuestra estimación es que estamos tres o cuatro niveles por debajo de la superficie Nanoha...tal vez más,− respondió Signum y procedió a darle a Nanoha, de la forma más sintética posible, los detalles sobre sus teorías y la distribución del lugar que habían podido inferir entre todos.

Gracias a la antigua brújula que había tomado del cuarto de control, pudieron identificar en qué dirección se encontraban respecto a la casa de Vandein y al resto de la presa.

Signum y Renato sabían con certeza que el gran ventanal de la vivienda miraba al noreste. Por eso era casi imposible verlo al llegar o salir de la presa. Toda esta zona del acantilado, miraba al este. La única opción para construir un tanque de las dimensiones que podían ver y para alimentarlo utilizando el agua del embalse, era al oeste.

Deben ir al extremo oeste de la piscina superior, Nanona,− explicó Signum, − Si, nuestras estimaciones son correctas, la pared de ese lado debe tener un acceso o debe conducir a una zona más profunda, como si fuera la entrada a una cueva.

En la superficie, Nanoha y Akira se miraron pensando que podrían usar para hacer la verificación que necesitaban.

Una cosa más Nanoha,− dijo Signum inspirando profundamente, − Renato y yo pensamos que solo hay dos maneras de salir de aquí. Por la vivienda de Vandein, tal como él lo hacía. O por esa piscina donde ustedes están ahora. El tanque que te describimos...toda esta...instalación...Constituyen el hábitat de varios tiburones...que tal vez no han sido alimentados en días.

Nanoha cerró los ojos. Vandein había sido literal en muchas de las cosas que le había dicho. Signum no necesitaba explicarle cómo pensaban que Vandein alimentaba a los tiburones.

− ¡Tengo una idea Nanoha!,− le dijo Akira en ese momento corriendo hacia el helicóptero.

En lo que Nanoha se dirigía al borde de la piscina que debían verificar, la piloto sacó múltiples artículos del helicóptero hasta que regresó con ella cargando varias cajas.

− Hace poco nos dieron nuevo equipo de reconocimiento en la Unidad,− dijo Akira tirando todo al piso para abrir cajas y rebuscar casi frenéticamente hasta que sacó un pequeño dispositivo rastreador, − Este es un mini-dron de rastreo, tiene una cámara, gps y otros sensores...pero lo que más me interesa...es que...Podemos programar una ruta y que es de uso rudo, diseñado para trabajar en condiciones extremas….

− Akira-san...temo que esta será una condición demasiado extrema...− dijo Nanoha tratando de no ofender el entusiasmo de su compañera, − Hay que sumergirlo en el agua…

− ¡Oh...Eso no me preocupa en lo más mínimo Nanoha!...Lo que necesitamos es que avance lo más posible,− dijo Akira sacando aún más cosas de las cajas, − Necesitamos estimar una distancia e idealmente, hacerles llegar un cordón guía…

Nanoha se fijó entonces que Akira sacaba un carrete de cordel, una pequeña linterna y varias otras cosas. El entusiasmo de su compañera la contagió y rápidamente, comenzó a quitarse las botas, el uniforme y cualquier otro aditamento del uniforme que fuera contraproducente sumergir en el agua.

Para cuanto Akira la miró Nanoha, estaba en ropa interior y al parecer, lista para meterse en la piscina.

− ¡Wow...espera...espera!...ya casi lo tengo, ¿que rayos haces?,− preguntó Akira poniéndose de pie para enseñarle su creación.

La piloto, hábilmente había fijado una pequeña linterna sellada al mini-dron y una bengala con cinta aislante.

− Necesitamos saber como programar la ruta del rastreador Akira-san,− dijo Nanoha, − Debemos tratar de asegurar que llegue con mayor precisión posible….¿Cual es la linterna más poderosa que tienes que pueda aguantar algún tiempo bajo el agua?

Akira le entregó a Nanoha su mejor linterna, a la cual la investigadora, le amarró un cordel largo que encontró en toda la parafernalia que ya estaba extendida en el suelo.

− ¿Recuerdas lo que dijeron de los tiburones?

Nanoha sonrió. Mirando hacia la piscina. Aun con las luces del helicóptero que Akira había dejado encendidas, las zonas alejadas de la fuente de luz quedaban sumidas en la oscuridad total. Simplemente el borde del acantilado era casi irreconocible, cualquiera podía despeñarse sin darse cuenta.

El agua de la superficie de la piscina reflejaba la luz del helicóptero y seguramente, cuando las luces estaban prendidas en el interior de la casa el efecto era espectacular; pero en esos momentos lo único que se veía en el agua era, la negrura total.

− Lo recuerdo Akira-san...trataré de no sonar como comida para ellos, de hecho, tu idea me ha dado una idea para asegurar que podamos sacarlos de ahí,− le aseguró Nanoha y tras decir eso, tomó la linterna de Akira y la sumergió.

El techo transparente de la vivienda, que era a la vez el piso de la piscina, ayudó a magnificar el efecto de la luz y de esa forma pudieron ver que no había ningún tiburón en la zona cercana.

Por el momento.

Nanoha sabía que la luz podría atraerlos, así que debían apurarse.

Dándole el cordel de la lámpara a Akira, Nanoha se introdujo con mucho cuidado en el agua y se sumergió.

No tuvo que sumergirse muy profundamente para verificar que Signum tenía razón.

Justo en el límite oeste de la piscina, a poco más de un metro de profundidad, la pared interior de la piscina dejaba de ser vertical y se inclinaba repentinamente en ángulo.

Nanoha estimaba que la profundidad máxima de la piscina hasta convertirse en el techo de la casa era de tres metros. Y aunque parecía bastante estándar en toda el área de la piscina que podía ver, la profundidad aumentaba drásticamente más allá de la pared oeste. Una zona mucho más profunda y larga se extendía, literalmente, debajo de la zona donde Akira estaba de pie sosteniendo la linterna.

Jalando un poco la linterna, Nanoha alumbró hacia el fondo. La luz se perdía en la oscuridad y ella aun no podía ver el fin o el fondo, pero sí podía apreciar cierto escalonamiento o declive. Un ligero movimiento en el difuso borde de luz, la convencieron de que era momento de salir y preparar el envío del dron.

− Por fín..− exclamó Akira aliviada cuando Nanoha estuvo fuera la piscina.

La pelirroja corrió hasta su comunicador para llamar a Signum y comentarle que debían iniciar su plan de inmediato, ya que también había visto su cronómetro.

− Signum-san….− dijo Nanoha cuando la Teniente le respondió, − Tenías razón, la piscina y el tanque están conectados. Enviaremos un rastreador, yo espero que puedan ver la iluminación y que logre llegar lo más cerca posible de ustedes. Con el cordón estimaremos la distancia y también podrán usarlo como guía para salir...Solo me preocupa una cosa…

¿A parte de los tiburones?,− preguntó Signum calmadamente.

− Mucho me temo que sí ...Creo que la distancia que deberán nadar es larga Signum-san...Tal vez les lleve más de un minuto…

Todavía tengo un Scorkl conmigo Nanoha,− le respondió Signum refiriéndose al tanque portátil que había usado para entrar, parecía que eras atrás, a la cortina de la presa, − Si tu estimación de distancia es correcta, debería ser suficiente para que todos podamos salir...El cordón es una idea magnífica...Estamos listos cuando digas...Envía el rastreador y te mantendré al tanto en cuanto veamos algún indicio.

Akira estaba lista, con las indicaciones adecuadas ya había programado la ruta que estimaban, podría seguir el rastreador. Sin embargo, para lanzarlo con la mayor precisión, Nanoha debía volver a entrar a la piscina, por lo que en esta ocasión le pidió a Akira que se ubicara con la linterna y el comunicador activo, lo más lejos posible del sitio donde lanzarían el dron.

Inspirando profundamente, Nanoha volvió a meterse a la piscina lo más sigilosamente que le fue posible. Los tiburones por lo general no se lanzaban al ataque como en una mala película de terror...sin embargo también sabía que ESOS tiburones en particular, distaban por mucho de ser "normales''.

Lo que más le preocupaba era la vibración que producía el rastreador, ya que eso, aunado a la luz de la linterna, podría llamar la atención de los escualos.

Sin perder tiempo, la agente activó el rastreador, la linterna, marcó su cronómetro y se sumergió, para finalmente encender la bengala y ponerlo en curso.

Con buena velocidad, tal como Akira había estimado, el rastreador avanzó hacía lo profundo en el curso fijado.

El corazón de Nanoha dió salto cuando sintió más que vió, lo que parecía una sombra gigantesca acercándose a ella. La investigadora se mantuvo quieta mientras un enorme escualo de más de tres metros pasaba junto a ella, rodeándola, como decidiendo si ir detrás del rastreador o quedarse con ella.

Akira, que había visto la sombra del tiburón vagamente nadando hacía Nanoha, hizo lo primero que se le ocurrió: golpear varias veces la superficie del agua; al menos lo suficiente como para distraer el tiempo suficiente al tiburón y que Nanoha pudiera salir.

− ¡Dioses!,− gritó Akira corriendo hacia Nanoha ya que estaba fuera del agua, − ¡Nanoha!...¡En verdad hay tiburones!...¡¿Cómo van a nadar hasta aquí?!

Nanoha, quien todavía estaba recuperándose de la impresión, ya había pensado que tendrían que implementar alguna medida, pero antes necesitaban que el rastreador llegara a su destino.

El comunicador todavía se mantenía en silencio.

− Rastreador en camino Signum-san,− envío Nanoha tomando el comunicador que Akira sostenía mientras monitoreaba el avance del cordel que habían atado al rastreador. Hasta ese momento, el cordel avanzaba de forma continua y sin interrupciones.

La pelirroja, ni siquiera se dio cuenta de la abierta mirada de admiración que Akira le dirigía. La joven piloto estaba realmente impresionada del temple de la investigadora. Ella JAMÁS se hubiera metido a ese lugar.

Nanoha por su parte, aunque había sentido la impresión de estar cerca de un depredador de ese tamaño, sabía que había depredadores mucho peores y tenía un plan.

Nada aun Nanoha,− dijo Signum.

Ella junto con Shamal estaban pendientes en su puesto de observación en el panel principal del acuario subterráneo mientras que Renato, vigilaba en la zona de mantenimiento que usarían para entrar al tanque, que también contaba con un panel de visualización.

Los segundos transcurrían y cada uno que pasaba sin que Signum confirmara que podían ver el pequeño aparato, significaba que la distancia se hacía mayor.

De acuerdo al cronómetro de Nanoha, se acercaban al minuto y medio.

Akira miraba el cable, expectante. Salvo ligeros movimientos, el cordel indicaba que seguía avanzando fluidamente. El cordel que estaban utilizando era parte de su equipo militar, altamente resistente, flexible y graduado. De acuerdo a la última marca que había pasado por sus manos, llevaban ciento treinta metros.

Cuando llegaron a la marca de los dos minutos, Nanoha comenzó a preocuparse.

Llegaron a la marca de los doscientos cincuenta metros a los tres minutos.

¡Nanoha...Lo vemos!,− exclamó Shamal emocionada.

El pequeño rastreador estaba en el límite de su zona de visibilidad y por lo que podían ver, ya estaba hundiéndose. Lo único que les indicaba vagamente su posición era la linterna.

− Deberán recorrer poco más de doscientos cincuenta metros, Signum-san,− dijo Nanoha verificando la distancia con Akira, − Deben tratar de hacerlo de la forma más fluida posible...Tengo un plan para atraer a los tiburones a la piscina superior y darles tiempo. ¿Tienen idea de cuántos ... ejemplares... tenemos?

Hemos visto al menos cinco Nanoha,− dijo Signum en voz baja, − No soy una experta, pero me parece que todos son tiburones toro.

Nanoha consideró las posibilidades. Hubiera sido mucho peor tener otras especies de tiburones, los toros no tenían el ranking de ser los más peligrosos como los blancos o los tigres. Una desventaja con los toros, sin embargo, era que no le temían a los humanos. Eso era lo que había hecho que su curioso anfitrión se acercara tanto a ella minutos antes.

Mientras Nanoha y Akira se preparaban con el plan de la primera, Shamal tuvo la tarea más difícil de todas: Convencer a las chicas de un plan de escape casi suicida.

Las siete chicas estaban acurrucadas, en la zona más alejada del panel para tratar de darse un poco de calor entre sí. La única que estaba un poco más alejada y ensimismada, era Yukiko Muromachi.

Cuando Shamal les dijo cuál era el plan de escape, casi todas se aterraron. Ya habían estado en una situación crítica antes cuando Signum había llegado. Ahora, parecía que su pesadilla aún continuaba.

− Sé que han pasado por mucho,− les dijo Shamal acuclillada en el suelo junto a ellas, Signum le había dejado su camisa a ella mientras exploraban el lugar donde se encontraban y Renato había hecho lo mismo, con la chica que estaba en peores condiciones, pero todas las demás estaban desnudas y ateridas.

Pero eso no era muy diferente a cómo habían estado durante su cautiverio con Vandein.

Shamal lo sabía y ella no sabía si hubiera podido soportar tanto como esas chicas.

− Sé que tienen miedo,− reiteró la doctora mirando fijamente a cada una de ella, − Yo también lo tengo… pero ustedes han sobrevivido a algo mucho peor y ahora tenemos la oportunidad de realmente, liberarnos...El hombre que nos trajo hasta aquí, está arrestado por las autoridades, por eso no pudo regresar para torturarnos más...mis compañeros Signum y Renato lo han confirmado...Él intentó MATARNOS a todas y estamos aquí en estos momentos, porque decidimos no aceptar ese destino que él nos había impuesto...Arriba en la superficie, otras de nuestras compañeros nos esperan...Aunque ellas pudieran llegar hasta aquí...La única forma en que podríamos salvarnos….la única manera en la que podemos salvarnos...es sobreponernos al miedo y tomar la oportunidad.

Tal cómo Nanoha había perfilado, Vandein había escogido a esas mujeres por sus cualidades excepcionales, su temperamento...su férrea determinación a vivir pese a las atrocidades que él les hacía.

Pese a todo ello ellas habían tenido esperanza.

Ahora tenían una oportunidad y Shamal pudo notar el cambio en el semblante de varias.

− Con todo lo que ha pasado, no he podido preguntarles su nombre...Antes de que iniciemos, diganme su nombre...por favor…Yo soy Shamal…,− dijo tocando su pecho y le hizo un gesto a Signum, para que se acercara, − Ella es Signum y además de ser mi compañera de trabajo y mi hermana, es la mujer que más amo en la faz de este planeta y les aseguro...No hay nada que ella se proponga, que no pueda conseguir...Por eso vino hasta aquí...para sacarnos y eso, es lo que va a hacer.

"Claro Shamal...sin presión," pensó Signum ruborizada ante el discurso de su mujer.

− Lía...− dijo suavemente la primera.

− Ryouko…

Una tras otra, las chicas le dijeron su nombre a Shamal y mientras lo hacían, algunas por sus propios medios, otras con ayuda, fueron poniéndose de pie y se encaminaron a la zona de mantenimiento, donde Renato ya tenía todo listo para iniciar la que esperaban fuera, la última parte de ese atípico y desafiante rescate.

El militar había estado hablando con Nanoha mientras Shamal hablaba con las chicas. La labor de la doctora con ellas era de suma importancia, ya que todos deberían actuar en coordinación, permanecer tranquilos y serenos, y muy especialmente, debían hacer exactamente lo que él y Signum les dijeran.

En suma, debían confiar ciegamente en ellos. Lo cual, después de lo que habían vivido era un gran reto.

Shamal sin embargo, se las había ganado. Las mujeres se arremolinaban en torno a ella y si la doctoralo hacía, ellas lo harían. Para ellas, Shamal y nadie mas, era su salvadora.

Las instrucciones de Renato para el ascenso que harían fueron claras.

La zona de mantenimiento tenía un tanque de inmersión. Él había sospechado desde el principio que la única manera de dar mantenimiento a un tanque como ese, con los tiburones, era desde abajo. El tanque de inmersión se sellaba herméticamente y se llenaba de agua. Entonces, una esclusa permitía el acceso a esa zona del acuario para limpieza y mantenimiento.

Solo tenían un pequeño tanque de oxígeno para todos. Tendrían que hacer secuencias para respirar. En condiciones de uso normales, ese tanque debería durar diez minutos.

− Iniciaremos el llenado del tanque para que todas nos habituamos a respirar por turnos,− explicó Signum mientras todas las mujeres sin excepción la miraban excpectantes...finalmente podrían hacer algo por sí mismas.

Habían acordado que Shamal llevaría a Rangiku, la chica que estaba en las condiciones más difíciles.

Yukiko e increíblemente, Shisen Tennozu a quién Signum apenas pudo reconocer como la mujer que ella y Fate buscaban días atrás, eran las que se encontraban en mejores condiciones y por tanto, ayudarían a mantener juntas a todas.

Renato iría primero para recuperar el rastreador y el cable guía, mientras que Signum, cerraría la marcha.

Todas deberían ir sujetas al cable guía. Signum y Renato serían las únicas excepciones, ya que ambos fungirian como vigilantes y escudo para repeler algún ataque. Nanoha estaba segura que podría darles tiempo pero no correrían ningún riesgo.

Solo tenían una oportunidad.

En la superficie, Nanoha y Akira habían fijado el cable guían al helicóptero por seguridad, de forma que pudieran aplicar su plan distractor en el extremo opuesto a donde el grupo saldría.

− Conserven la calma,− dijo Signum para terminar, − Renato y yo nos encargaremos de lo que haga falta, ustedes concéntrense en avanzar...Nadie se quedará atrás...

Nadie dijo nada más, ni hizo ninguna pregunta.

− Es hora, Nanoha...− envió Signum con su comunicador, − Nos vemos en tres minutos.

Signum llevaba su pistola pero dudaba que funcionara bajo el agua, así que tanto ella como Renato llevaban una bengala cada uno única arma. A la señal de la Teniente, el llenado se inició.

En menos de un minuto, todo el grupo estaba rodeado sumergido en el agua y la oscuridad.

Nanoha y Akira por parte, iniciaron el plan de distracción en la piscina superior.

La investigadora era especialista en el comportamiento y durante sus diferentes especialidades, no solo habían estudiado humanos.

No era ni por mucho una especialista en tiburones pero sabía que esos, estaban hambrientos. Y que más allá de lo que Vandein hubiera hecho con ellos, instintivamente reaccionarian a ciertos sonidos fuertes y al olor de la sangre.

Así que Nanoha no dejó nada al azar. Tan pronto Signum le dió la señal de inicio, Akira sumergió todas las lámparas que pudo encontrar en su helicóptero con modalidad estrobo distribuidas asimétricamente. La pelirroja mientras tanto puso su dispositivo móvil dentro de una bolsa sellada herméticamente y activó la reproducción de una larga lista de música "Death Metal" al máximo volumen posible... Finalmente cuando sus cálculos le indicaron que el grupo debía iniciado la ascensión, tomó una afilada navaja que ya había preparado con anterioridad e hizo un corte profundo en su brazo dejando caer todo lo posible en la piscina.

El cable que habían asegurado en el helicóptero, se tensó visiblemente. Nanoha rogó silenciosamente porque nada fallara a partir de ese momento.

Y casi como respuesta a su silenciosa plegaria, uno por uno, lentamente al principio los tiburones llegaron. Primero un par, los más curiosos.

O los más hambrientos.

Otras sombras más profundas se acercaron después.

− Yo me encargo a partir de ahora Akira,− dijo Nanoha mirando su cronómetro; llevaban un minuto y medio, − Quédate en la posición de apoyo, tienes que ayudarles a salir...Una vez que estén aquí, correrán el mayor peligro...Yo tengo que asegurarme de mantenerlos distraídos…

El cordel guía se mantenía tenso y aguantando.

Nanoha dejó caer más sangre en otras posiciones.

En esos momentos, cinco tiburones rondaban la zona, buscando una presa que no podían encontrar. La superficie total de la piscina era de aproximadamente doscientos cincuenta metros cuadrados; eso para cinco tiburones toro, de cerca de tres metros cada uno, era como estar en una lata de sardinas.

Nanoha no quería ver su cronómetro y descubrir que apenas habían pasado diez segundos, por lo que se concentró en variar la altura y posición de las lámparas, cuando el aviso de Akira llegó.

− ¡Nanoha!

La primera de las chicas había emergido con la ayuda de Renato Socci y Shamal. Akira se apresuró a sacar a ambas chicas del agua, mientras Renato volvía a sumergirse para bloquear a los tiburones.

Nanoha, corrió para ayudar a Akira y logró hacerle señas a Renato para que fuera lo más silencioso posible, pero un par de tiburones percibieron el movimiento y se dirigieron a investigar.

El tiempo se les acababa rápidamente.

El plan de Nanoha había funcionado manteniendo a los tiburones distraídos; la ayuda del cable y la fuerza de combinada de Renato y Signum logró llevar al grupo lo más juntos posible. Ahora las tenían a casi todas ahí y sacarlas, causaba justo la clase de sonidos que empezaron a atraer a los tiburones.

Renato y Signum se mantuvieron como escudo.

Shamal sabía que tendría que estar atendiendo a las chicas en ese momento pero no podía pensar en nada más, que no fuera en tener a Signum fuera de esa situación lo más pronto posible.

Cuando Yukiko, que fue la última en salir estuvo fuera, Nanoha desenfundó su pistola.

− ¡Signum! ¡Renato!...¡Pronto!

Uno de los tiburones lanzó el primer ataque, yendo directo contra Renato golpeándolo en el costado antes de que el militar pudiera aplicar alguna maniobra defensiva.

Shamal contuvo un grito cuando el mismo tiburón se dirigió a Signum, dándole un violento coletazo.

Nanoha sabía que esa era la primera estrategia del tiburón, los siguientes ataques serían letales.

Con el corazón pesado, Nanoha tuvo que recurrir al último recurso disponible para poder sacar a sus compañeros, ya que los otros tiburones cerraban el cerco con rapidez.

Con decisión, apuntó y disparó varias veces con precisión al tiburón que había atacado a Renato y a Signum, cuando se acercaba para la siguiente embestida. Al momento que la sangre del tiburón herido se esparció, los otros se dirigieron hacia él, permitiendo que pudieran sacar a sus compañeros.

Shamal no pudo contenerse más y prácticamente, se lanzó para sacar a Signum quién sangraba del torso a causa del afilado coletazo.

El torso de Renato estaba igualmente magullado por un fuerte golpe pero no sangraba tan profusamente como Signum.

− Akira-san, − dijo Nanoha mientras le ayudaba a Shamal con Signum y Renato, − Rápido...Ayúdame con las chicas, tenemos que acomodar a todas en el helicóptero y salir de aquí a la brevedad.

El cronómetro de Nanoha, increíblemente, indicaba menos de cinco minutos para la medianoche.

Lo menos que quería la investigadora era estar ahí para verificar si había o no explosivos en la casa de Vandein. Un equipo forense especializado tendría que revisar la propiedad, si todo se mantenía en pie después de los próximos minutos.

Akira Yamamoto era uno de los cuatro pilotos que habían sido asignados a la misión con Hayate con un helicóptero Sikorsky Black Hawk para poder llevar los efectivos y materiales que necesitaban. Gracias a eso, en esos momentos podían darles frazadas militares térmicas a las chicas y acomodarlas para llevarlas al hospital.

Nanoha logró convencer a Shamal que Signum estaría bien con la ayuda de Renato y acompañó a la doctora, ya ataviada con su frazada térmica, para que se sentaran a un lado de Yukiko Muromachi, dejando los asientos principales operativos para Signum, Renato y Akira.

La pelirroja observó por algunos segundos a las ocho mujeres, nueve si contaba a Shamal. Todas parecían estar despertando de una pesadilla. Aunque Shamal, Yukiko y Shisen no habían sufrido las mutilaciones que todas las demás tenían, Nanoha sabía que había diferentes clases de cicatrices y que nadie pasaba por lo que ellas habían pasado, sin cambios difíciles y muy profundos. Esas chicas inciarían en ese momento, el largo y difícil proceso de recuperación.

Por un momento, Nanoha se recargó en su asiento, reclinó la cabeza y exhaló largamente.

Fue hasta que estuvieron seguros y estables en el aire, que Nanoha le pidió a Akira comunicarse con la Coronel Yagami. Su última comunicación con ella fue para reportar la última parte del rescate, antes de que el grupo entrara al tanque y aún no había podido decirle que lo habían conseguido a tiempo y todas, estaban sanas y salvas.

Antes de que alguien pudiera responder a la comunicación de Akira, les sorprendió la vista de varias explosiones a la distancia.

Nanoha no necesitaba mirar su cronómetro para saber que era la medianoche, en punto.

-X-

Faltaban veinte minutos para la medianoche.

Uno menos que la última vez que Fate revisó su cronómetro pero no había mucho más que pudiera hacer mientras Natsume, como copiloto y el sargento Sagara, los llevaban a máxima velocidad hasta la zona de la presa.

De acuerdo a la última estimación, deberían llegar en cinco minutos.

El aviso les llegó dos minutos antes.

Aquí Base Durandal...Heimdallr, Raptor...confirmamos desactivación exitosa de los detonadores...Repito, los detonadores de los explosivos de la cortina han sido detenidos,− anunció Lindy en sus comunicadores.

Fate, quien conocía el tono y las sutiles inflexiones en el tono de voz de Lindy a la perfección, se preocupó.

Su madre no estaba felíz. Por el contrario, estaba muy preocupada.

Y al parecer Hayate también lo había notado.

Heimdallr Enterado, Base Durandal...− transmitió Hayate sin demora; desde su posición en el terreno la Coronel de inmediato ordenó a los equipos de buzos anti-bombas, verificar que las cuentas regresivas estuvieran detenidas, − Confirmación en proceso….¿Tienen confirmación respecto a los dispositivos en la turbina?

Dos segundos de pausa fueron todo lo que Fate necesitaba para saber la respuesta.

Negativo Heimdallr...El control que tenemos no controla esos explosivos, sólo nos permitió confirmar la posición de todos los explosivos...Actualmente, solo dos permanecen activos, en la turbina y el canal de desfogue tal como sus equipos lo reportaron...No hay cuenta regresiva asociada, por lo tanto...no podemos detenerlos,− confirmó Lindy.

Todos se quedaron en silencio.

− Heimdallr, ¿Cuál es el nivel actual de la presa?− pregunto Natsume.

Más del ochenta por ciento...− respondió Hayate, − Aún estamos en proceso de bombeo y desagüe controlado.

− Sin las explosiones de la cortina, las cargas en la turbina no causarán daño suficiente para colapso,− indicó Natsume pensando en las opciones que tenían.

Eso es correcto Raptor, − confirmó Amy a continuación, − Nuestras estimaciones indican que, por la posición de los explosivos sería imposible mantener el desfogue controlado… Con el nivel actual del embalse, el daño no sería catastrófico como estaba previsto en el peor escenario, pero sí sería suficiente para causar una inundación masiva en el noventa por ciento de la zona prevista...incluyendo la Central Nuclear de Tōkai.

− Exacto,− dijo Natsume casi para sí misma mientras revisaba algo en su terminal.

Gracias Yuri...eso es de mucha ayuda,− dijo Hayate exasperada. Más que con Natsume, consigo misma. Pese a la situación en la que estaban, había sentido un alivio irracional e inexplicable cuando Lucino le avisó que la Mayor y Fate iban en camino. Y segundos antes, cuando escuchó su voz, su estómago hizo repentinamente toda clase de acrobacias que eran lo que MENOS necesitaba en esos momentos.

− No Hayate...− dijo Natsume totalmente concentrada en sus cálculos para notar la irritación de Hayate, − Nosotros podemos hacer eso… Tenemos diez misiles con sistema de guía láser...Podemos disparar con precisión a la zona necesaria y crear un bloqueo lo suficientemente grande para disminuir significativamente la cantidad de agua. Con eso podremos continuar con las medidas de contención aguas abajo y con el bombeo al mismo tiempo.

En el cuartel General, Amy, Shari y Lucino abrieron mucho los ojos ante el anuncio de la Mayor. Lindy Clyde, de pie junto a ellas, ni siquiera tuvieron que darles ninguna orden. De inmediato, las tres corrieron a hacer múltiples cálculos y simulaciones.

− ¿Eso es remotamente posible?...− preguntó Clyde a su esposa en voz baja.

− Complementamente Almirante...− le respondió sin siquiera mirarlo Lucino, − Es muy arriesgado y debe ser quirúrgicamente preciso en tiempo y posición, pero es factible...Y dadas las circunstancias... tal vez sea nuestra ÚNICA opción viable.

Lindy y Clyde se miraron con preocupación. Todo su trabajo y esfuerzo de horas, dependería de una última medida desesperada.

Hayate de pie en medio de la frenética actividad de su base móvil, miró hacia arriba.

"Raptor" llegaba en esos momentos a la zona del embalse.

El helicóptero era tal vez de la mitad del tamaño que el Chinook en el que Griffith los había llevado, pero no hacía falta ser un experto para ver las diferencias. Donde Chinook era un impresionante pero realmente muy poco amenazante vehículo de transporte…El Alligator era un depredador cien por ciento de combate, que se veía, se movía y se escuchaba como tal.

Natsume le ordenó al sargento Sagara no aterrizar, sino realizar algunos sobrevuelos de reconocimiento para después quedar suspendido a una distancia prudente de la base de Hayate.

Con la iluminación de la presa, Yuri podía ver perfectamente a Hayate de pie observándolos.

− Estamos listos y en posición Base Durandal,− indicó Natsume mirando la estoica figura de Hayate, − La Enforcer Testarossa, será nuestro control de operaciones, envíen toda la información necesaria para las estimaciones. Yo seré el armero y calcularemos las trayectorias de disparo con base en sus indicaciones.

Fate, desde la terminal que Hal había usado toda la noche, sudaba.

Entendía a la perfección lo que tenía que hacer, aunque no era militar había hecho el entrenamiento necesario.

El problema era que eso no era ningún simulador.

No tendrían margen de error, ni segundas oportunidades.

Cálculos listos Raptor, enviando...− transmitió Amy mostrando en pantalla las posiciones de impacto que debían alcanzar, − Heimdallr, enviando zonas de seguridad y de evacuación inmediata.

Hayate revisó su dispositivo. Pronto estarían a diez minutos de la medianoche y Nanoha aún no se reportaba con el resultado final de su operación de rescate.

− Schach...estatus de evacuación,− preguntó Hayate revisando la información que Amy les había enviado.

− Casi al 100% Coronel… Los sistemas de bombeo y compuertas, asegurados,− informó la asistente de Carim.

Hayate inspiró profundamente.

− Mas te vale no fallar...Fate,− dijo en un susurro pensando en su amiga mientras miraba fijamente el helicóptero frente a ella.

En ese momento, Natsume recibió la instrucción de tomar posiciones de disparo y como un gran halcón, la aeronave hizo una rápida maniobra lateral para dirigirse al punto indicado.

La sincronización debía ser correcta o todo podría salir mal.

De acuerdo a las simulaciones hechas en el cuartel general, lo mejor sería disparar con segundos de anticipación a la zona de la turbina para colapsar la estructura del cuarto de máquinas y usar los mismos escombros para detener el flujo del agua.

Las estimaciones de Lucino con base en los modelos del terreno recopilados por Hayate y su equipo, eran que tendrían que lanzar de tres a cuatro cargas adicionales de forma consecutiva y precisa, a las laderas de la montaña para mover la cantidad de material necesaria para contención.

Fate odiaba esos minutos de espera que parecían alargarse por horas enteras.

Y las odiaba más porque en esos momentos, solo podía pensar en dónde estaría Nanoha, en cómo estaría la chica que parecía que hacía días no veía; y en cómo estarían Signum y Shamal.

Ellas van a estar bien, Enforcer… Lo que depende de usted y lo que está en SUS MANOS son esos disparos y con eso, es como verdaderamente puede ayudarlas,− dijo Natsume a través del canal de comunicación privado.

Solamente Fate había escuchado ese último comentario y la Enforcer se preguntó si la Mayor ya también leía la mente.

Pese a su molesta personalidad, la Mayor tenía razón...nuevamente.

Y se había interpuesto entre Lindy y Vandein en el momento justo.

Eso era algo que Fate no podría olvidar.

− No fallaré Mayor,− le dijo a su vez con determinación.

La cuenta regresiva estaba en segundos; Fate activo el sistema de marcaje láser y esperó.

Antes de que el último uno se transformara en cero, la guía láser estaba marcada. Fate disparó y marcó el siguiente punto, disparando inmediatamente después; cinco disparos perfectamente ejecutados en rápida sucesión.

− Sagara, sobrevuelo de verificación,− ordenó Natsume.

La primera explosión había sido muy fuerte y por un momento temió lo peor, pero todo indicaba que la cortina de la presa no estaba afectada. El cuarto de máquinas por otro lado, estaba reducido a escombros y una densa nube de polvo envolvería durante un buen rato sus siguientes actividades.

− Base Durandal, Heindallr, impacto confirmado, repito impacto confirmado,− anunció Natsume, − Ejecutando vuelo de evaluación al momento.

Entendido Raptor...reporte de situación Heimdallr,− solicitó en ese momento Lindy.

Cortina en posición Durandal, No hay afectación inmediata, daño estructural colateral pendiente por confirmación..,− dijo Hayate con una sonrisa desde el terreno, − Magníficos disparos Relámpago-1...Nadie hubiera podido hacerlos con tal precisión y rapidez.

Fate, casi desparramada en su asiento, sentía que alguien le había quitado el peso del mundo de encima.

No se había dado cuenta de lo tensa que estaba hasta ese momento.

Yuri Natsume se volvió para mirar a la Enforcer.

− Excelente trabajo Enforcer Testarossa,− le dijo a través del canal de comunicación interno pero mirándola con genuino reconocimiento, − Muchas gracias.

La última frase de Natsume, dejó a Fate un poco sorprendida y sin saber qué decir.

Al parecer Natsume no esperaba ninguna respuesta ya que inmediatamente después, se dispuso a darle órdenes sobre las tareas de reconocimiento al sargento Sagara.

En el terreno, Hayate había establecido su base de comando, finalmente, en la zona de terraplén donde se habían evacuado para la secuencia de disparos. Mientras Yuri y Fate hacían la sesión de reconocimiento y levantamiento de información, Hayate tuvo una sorpresa inesperada.

El Sikorsky Black Hawk de Akira Yamamoto, solicitó permiso de aterrizaje.

La misión de rescate había visto las explosiones pero no sabían qué estaba pasando, por lo que pese a las órdenes que Nanoha tenía, tanto ella como Signum, Shamal y Renato, literalmente le ordenaron a Akira que regresara a la zona de la presa.

Nanoha pudo entonces reportarle personalmente a la Coronel el estatus exitoso de la misión y Hayate pudo abrazar a sus hermanas y agradecer personalmente a Renato Socci por su ayuda para el rescate.

− Estoy en deuda con usted Teniente, − le dijo Hayate muy seria, − Ahora todos deben ir al hospital.

Signum y Renato, pese a sus heridas querían quedarse pero Hayate solo permitió que Nanoha se quedara con ella en la presa. Todos los demás, por órdenes superiores debían ir al hospital en ese instante junto con las chicas rescatadas.

Nanoha se sentía con la responsabilidad de acompañarlas pero Shamal, quién sorprendentemente, se encontraba en mejores condiciones que todos los demás, ofreció hacerse cargo de todo.

− Has hecho muchísimo Nanoha,− dijo la doctora emocionada, abrazando a la pelirroja para después susurrar en su oído, − Muchas gracias por salvar a Signum,...No te preocupes, tendremos mucho trabajo en los próximos días… Además te aseguro que Fate vino solo por tí.

Nanoha se ruborizó un poco pero tras la emotiva despedida de Shamal, tuvo que reconocer que no deseaba nada más en esos momentos que ver a Fate.

Aunque tuvo que esperar un poco para que eso sucediera.

Durante cerca de treinta minutos, el "Raptor" de Natsume hizo varias rutinas de reconocimiento, recopilando con los sensores de barrido nueva información, ultra detallada de la conformación del terreno tras las explosiones, enviándola al cuartel general para que Amy y su equipo validaran al 100% que todo estaba en orden.

Natsume quería un 100% de certeza de que todo estaba en orden y bajo control.

Raptor, Heimdallr...aquí base Durandal...Contención confirmada al 100%...Repito…¡Contención confirmada!...¡Wow...Excelente trabajo!...− gritó Amy emocionada y pudieron escuchar varios aplausos desde el War Room.

Excelente trabajo en verdad Heimdallr, Raptor...Hoy sus equipos han ido mucho más allá del llamado del deber...No puedo agradecerles lo suficiente,− les dijo Lindy a continuación hasta un poco conmovida.

Fate sintió una ligera opresión en su garganta al escuchar a su madre y no pudo evitar una ligera sonrisa al pensar que pronto, por fin, podría ver a Nanoha.

− Heimdallr,− dijo entonces Natsume con voz seria, − Permiso para aterrizar.

Tras una breve pausa, se escuchó la voz de Hayate, − Permiso concedido Raptor...Bienvenidos.

"Raptor" aterrizó casi en el lugar que el Sikorsky había dejado.

Fate no esperó, ni pidió permiso para bajar.

A la distancia, pudo ver el comando de Hayate, donde la Coronel junto con Schach, Griffith y Nanoha, revisaba y coordinaba las actividades que todavía tenían que realizarse.

Fate se acercaba con paso firme y decidido pero controlando sus ansias. Era la primera vez que veía a Nanoha en su uniforme operativo y sonrió de ver a la pelirroja tan concentrada e inmersa en sus tareas.

Griffith, quien vió a Fate aproximándose, le dió un golpecito cómplice a Nanoha en el hombro y le hizo una seña.

Para la infinita sorpresa de Fate, tan pronto la investigadora la miró, dejó todo lo que estaba haciendo y corrió a su encuentro.

La sonrisa de Fate se ensanchó y aunque era medianoche, parecía que el sol de mediodía brillaba en su sonrisa cuando su mirada se encontró con la de Nanoha.

− Nan….

Fate no pudo decir nada más porque Nanoha, echándole los brazos al cuello, la besó apasionadamente; en ese instante, el polvo, los helicópteros, insumos y los militares agotados que las miraban sonriendo, dejaron de existir. La rubia estrechó con todas sus fuerzas a la hermosa mujer en sus brazos y le correspondió con igual fiereza.

Yuri Natsume, que venía varios pasos detrás de Fate, inspiró profundamente cuando pasó junto a ellas sin hacer ningún comentario.

Su mirada estaba fija en Hayate.

La Coronel por su parte, no se había movido de su base de comando en el mini-hummer pero no había perdido detalle de Yuri desde que esta había bajado del helicóptero. Y aunque seguía hablando y dando instrucciones a Schach y Griffith como si nada, estaba perfectamente consciente de la revolución alada que tenía en el estómago y la anticipación que sentía en su pecho.

− Coronel,− la saludó Natsume deteniéndose a una distancia prudente y formal.

− Mayor,− le respondió Hayate con estudiada calma.

Schach le hizo una discreta seña a Griffith, ambos saludaron formalmente a la Mayor y desaparecieron sigilosamente.

Hayate y Yuri desde una segura distancia de dos metros entre ellas, se miraron por algunos segundos hasta que Hayate no lo pudo soportar.

− Gracias Yuri…,− dijo por fin liberando un poco de la tensión que sentía, − Le debo a Renato Socci la vida de mis hermanas...No creo que lo hubieran conseguido sin él y eso solo ha sido gracias a ti...Entre muchas otras cosas que has hecho por... nuestro equipo esta noche.

Yuri, inclinó la cabeza, meneandola en señal de negación, casi apenada.

− Tu me agradeces y yo debo pedirte disculpas Hayate,− dijo Yuri sin mirarla.

Antes de que Hayate pudiera preguntar, la Mayor se explicó, volviendo a mirar a Hayate a los ojos mientras lo hacía.

− Esta noche tuve a ascender a la Agente Force a Capitán… y tuve que darle órdenes que contravienen las indicaciones que me diste...Lo siento mucho Hayate...Las acciones de la Agente Force que verás en los reportes de su misión, son única y exclusivamente mi responsabilidad.

Hayate sintió que el corazón le daba un vuelco. La mirada de Yuri mientras le decía eso era completamente sincera, abierta, directa. Y la forma cómo la miraba era tan intensa que Hayate tuvo que desviar la mirada.

− ¿Rein está bien?,− preguntó Hayate sin mirar a Yuri.

El silencio de la Mayor hizo que sus ojos volvieran a encontrarse. La mirada de Yuri era reservada cuando le dio la noticia a Hayate.

− La Agente Force está en el hospital pero me han reportado que sus heridas no son de gravedad...Está estable y lo más seguro es que la den de alta pronto.

Sorprendiendo a Natsume, Hayate sonrió.

− Rein es un hueso muy duro de roer Yuri...no te preocupes, si te han reportado eso, seguro que estará bien...Además yo mandé a Renato a una misión casi suicida y lo hice, literalmente, nadar entre tiburones, así que yo creo que estamos a mano.

Pese al talante ligero de Hayate, Yuri no sonrió.

− Dudo mucho que el Teniente Socci signifique para mi, lo mismo que la Agente Force significa para ti...Coronel,− dijo Natsume desviando la mirada ligeramente, − Aunque agradezco que Renato esté en una pieza...Es uno de mis hombres de mayor confianza.

Hayate se quedó casi congelada ante el comentario de Yuri.

− Tengo que darles una noticia Hayate,− le dijo Yuri, dando por zanjado el tema y poniéndose seria de pronto, − A ti y a esas dos…

Yuri señaló con el pulgar hacia donde Nanoha y Fate, todavía se besaban como si el tiempo se hubiera detenido y el resto del mundo no existiera.

Hayate contuvo la respiración y se encogió ligeramente, mirando a Yuri con contrición.

Se había olvidado por completo de Nanoha y Fate.

− No se trata de…"eso"...− dijo Natsume desviando la mirada, − Mucho me temo que es más delicado.

La Coronel y la Mayor caminaron entonces hasta dónde Fate y Nanoha se encontraban, aun pérdidas en su mundo.

Hayate consideró que debía ser ella quien las interrumpiera y carraspeó ligeramente.

Nanoha estaba de espaldas a ellas, así que la primera en mirarlas y pasar de la ensoñación al terror en menos de un nanosegundo, fue Fate.

Al menos había que reconocer que las dos agentes se recompusieron con rapidez a la sorpresa de encontrarse con sus jefas junto a ellas después de semejante despliegue.

Fate estaba lista para afrontar un regaño monumental que nunca llegó.

Tras lo que Yuri Natsume les dijo, un regaño monumental, un arresto por año completo...cualquier castigo hubiera sido mejor.

− Agente Takamachi, Enforcer Testarossa, Coronel Yagami...− dijo Natsume formalmente, casi como dándose fuerza al pronunciar sus nombres, mirándolas de forma extrañamente dolida y contenida, − Los Almirantes Harlaown se contactó conmigo por nuestro canal privado cuando aterrizamos… Lindy me ha confirmado que Hades Vandein escapó de las instalaciones de TSAB y en estos momentos, su paradero es desconocido.

-X-

Eso fue largo…..

Muchas gracias a todos por leer y por sus comentarios.