Observo con detalle la forma en que el otro saboreaba su vaso de whisky, Chuya se sentía bastante ebrio, y no solo debido al vino que se encontraba bebiendo, nada de eso, sabia que se encontraba ebrio de muchas formas, enfermo, completamente bajo una sobredosis. No se sentía como el mismo, mas bien, era como si flotase.

Miró al castaño, habían pasado bastantes horas juntos, en la calle, simplemente paseando y hablando, fueron a cenar, luego terminaron en el departamento de Dazai.

Y ya se encontraban tan solo a un par de horas de ver el amanecer, no habían tenido la intención de quedarse hasta ese punto de la noche, pero habían bebido, se habían besado y la conversación había sido sumamente divertida, por parte de ambos.

También había sido bastante personal, en especial debido a que el castaño había terminado por aceptar que Chuya mirase bajo sus vendas de forma libre, Chuya lo hizo de forma prudente, y también preguntó al respecto de forma cuidadosa, si Dazai deseaba, podría darle detalles, si no, simplemente con respuestas cortas se conformaría el pelirrojo.

Mientras bebían, Dazai se acomodaba a un lado de Chuya y terminaba, entre bromas y provocaciones, por contar un poco sobre lo que reamente sucedía con él, la forma en que muchas veces tan solo deseaba terminar con todo, lo cansado que podía llegar a estar, lo mucho que se hartaba de lo que lo rodeaba, sentimientos que lo habían embargado desde muy joven y que nunca había podido del todo lidiar con ellos.

Chuya había aceptado la verdad, su novio había intentado terminar con su vida en mas de una ocasión y desde una edad muy temprana. El pelirrojo no pudo evitar preguntarse si lo había intentado alguna vez desde que se habían conocido, juntos habían pasado por mucho, había momentos que eran difíciles para ambos. Chuya se pregunto a si mismo como había lidiado con ello el castaño.

Y como si Dazai adivinase sus pensamientos, le había asegurado que no lo había vuelto a intentar seriamente desde que había conocido a Chuya, solamente lo había pensando en algunos momentos. Por la forma en que sus palabras habían salido, el pelirrojo supo de inmediato que el otro no le mentía, pero tampoco esa era la verdad por completo.

No dijo nada al respecto, esperaría a que él por si mismo terminase por hablar al respecto.

Entonces se quedaron en silencio, de vez en cuando intercambiaban palabras, continuaban bebiendo, repentinamente escucharon el sonido de la lluvia en el exterior, Chuya sonrió, seria una mañana agradable, ambos bebiendo en la sala de Dazai, en la oscuridad de la noche.

El pelirrojo cerro un poco sus ojos, disfrutando el sonido de la lluvia, la calidez del cuerpo de Dazai detrás suyo, pues el pelirrojo se encontraba sentado entre las piernas de este, apoyando su espalda contra el pecho del otro. el olor del whisky se mezclaba con el olor del vino.

- Chuya – comenzó el castaño, el pelirrojo respondió emitiendo un sonido - ¿lee para mi alguno de tus poemas?

- ¿Qué? – soltó Chuya, repentinamente abrió sus ojos y miró a Dazai, esperando que fuese una broma, el pelirrojo siempre traía consigo alguna libreta con sus poemas, sin embargo, nunca se encontraría del todo listo para un pedido como ese, frunció el ceño – no soy el único que escribe aquí – soltó Chuya

- Bien, lee un poco para mi y yo leeré algo para ti

- ¿de verdad? – soltó Chuya, sorprendido ante el trato – no te atrevas a fallar – amenazo de inmediato

- Solo un poco, un par de líneas – aseguro Dazai

- Solo un par de versos

Y entonces la negociación fue cerrada con un breve beso, Chuya se levanto y fue a buscar su chaqueta de cuero negra, reviso los bolsillos hasta que dio con su pequeña libreta, ahí tenia un poco de material reciente, estaba dispuesto a compartir un poco con el castaño, miró nuevamente en dirección a Dazai, este no se encontraba en el mismo lugar, entonces Chuya escucho ruido desde el cuarto de este.

El pelirrojo volvió a su lugar en el suelo de la sala, esperando al castaño, abrió su libreta y reviso un poco esta, casi como si seleccionase cuales serian dignos de decir en voz alta y cuales serian reservados para si mismo.

Dazai volvió con su propia libreta, un poco mas grande que la de Chuya, bastante comprensible si este se dedicaba, mas bien, a la narrativa de cuentos y novelas.

- Me impresiona que escribas a mano, muchos optarían por la computadora

- Lo intenté, pero simplemente, es encantador hacerlo con lápiz y papel

- Eres bastante particular

- Te recuerdo que tu también sostienes entre tus manos una libreta

- Escribir poemas es diferente a escribir un cuento o novela a mano

- Tienes un punto y a la vez no

- Silencio, comienza leer – pidió el otro

Dazai se acomodo nuevamente en su lugar, detrás de Chuya. El pelirrojo también se acomodo, soltó un suspiro y dio un trago a su vino, preparándose para escuchar al castaño, Dazai dudaba, pasaba por sus paginas, se removía inquieto, tomaba aire y lo soltaba en un suspiro, el pelirrojo sabia que no había leído nada para nadie, en especial sus propios escritos.

- Puedo leerlo yo mismo – ofreció Chuya

- Creo que es mala idea, es mejor si tan solo escuchamos tus poemas

- Eso es injusto

- La vida no es justa

Chuya frunció el ceño, realmente deseaba demostrarle al otro su descontento con sus palabras. Dazai le regalo una sonrisa y una señal de rendición, alzando sus manos, Chuya suelta un suspiro y lleva sus ojos hacia las paginas de su pequeña libreta, conoce cada verso y recuerda cada uno, viene a su memoria algún recuerdo, algo que termino por provocar que escribiera esas palabras.

Y, sin embargo, no se siente del todo convencido de ningún verso.

Miró de forma rápida a Dazai detrás de él, este se encontraba asomándose por sobre Chuya, leyendo algunas palabras sueltas. El pelirrojo le dedico una mirada asesina, luego termino por abrir su libreta en cualquier hoja, una al azar, y comenzar a leer los primeros versos.

*Ya estoy harto de Bach y Mozart.

Y completamente harto de ese feliz, tranquilo Jazz.

Estoy viviendo como un puente de hierro bajo el cielo nublado después de la lluvia.

Soy presionado por cosas eternamente vacías.

Comenzó Chuya, sin esperar demasiado continúo leyendo, estrofa tras estrofa, hasta que sintiese que ya no podía mas, no acostumbraba leer en voz alta para nadie, menos si tenia un significado personal, y mucho menos si se trataba de sus propios poemas, ni siquiera al anciano le había leído algo por si mismo, nada que no fuese su calendario y citas.

Dazai escuchó en silencio, sus brazos alrededor de Chuya, pegándolo más a su pecho, le gustaba el calor que transmitía este, de vez en cuando llevaba su mano hacia el vaso que había depositado en el suelo, a un lado de ellos, bebía un poco de su whisky, continuaba concentrado.

Entonces, Chuya dejó de leer y cerro su libreta, Dazai infirió de inmediato que este se encontraba avergonzado, lo sabía, el pelirrojo se apresuro a beber de su copa de vino.

Dazai soltó una pequeña risa al oído del pelirrojo, comenzó a besar su cuello lentamente, los poemas de Chuya no hacían mas que encantarle, para alguien como el castaño, escribir un poema era realmente una tarea un tanto complicada, pero Chuya lo hacia parecer algo sumamente simple y hermoso, perfecto. Como si este hubiese nacido para llevar a cabo esa labor, aunque sabia que el pelirrojo, al igual que todo escritor, se esforzaba bastante en su escritura.

- Tu turno – murmuró Chuya, el sonido de la lluvia en el exterior hacia que su voz fuese difícil de escuchar para el castaño

- Primero mírame, Chuya – Dazai sabia como hacer que el pelirrojo se avergonzase aun mas

- Estoy bebiendo y me encuentro cómodo

- Vamos, solo una mirada y comenzare – Chuya gruño, Dazai podía llegar a ser bastante infantil e irritante si lo deseaba

Chuya termino por girar su rostro y observo a Dazai por sobre su hombro, su ceño estaba fruncido, sus ojos un poco llorosos y su rostro sonrojado. Eso fue suficiente motivación para Dazai, el cual, le regalo una sonrisa satisfecha.

- Bien, entonces comenzare – dijo Dazai, repentinamente confiado, Chuya se acomodo, la libreta de Dazai se encontraba por sobre su cabeza, tampoco intento leer nada por si mismo, esperaría al castaño

*"Licho, oriundo de la provincia de Longxi, era un erudito conocedor de muchas cosas, una persona de un talento increíble. En el ultimo año de la era Tempo…"

- Hey idiota – lo llamo Chuya - eso no es tuyo

- ¿Quién dijo eso? – exclamo de forma dramática Dazai, elevando aun mas la libreta que sostenía entre sus manos

- Nakajima Atsushi lo dice, ese cuento es suyo – aclaro Chuya, mirando a Dazai hacia arriba, el pecho del otro se movía bastante debido a sus risas, sin embargo, Chuya no deseaba dejar de usar su pecho como respaldo

- Murió en el año 42´ no creo que le importe si tomo prestado uno de sus relatos

- A mi si me importa

- Bien, entonces empezare de nuevo – Chuya se sentía enojado, sin embargo, no podía evitar reír un poco ante las palabras de Dazai

El pelirrojo se mantuvo atento, sabia que el castaño no tenia la intención, al menos aun, de leer algo suyo. Su sonrisa divertida se lo decía, además de que le gustaba provocar el enojo de Chuya.

*"Raskólnikov no estaba acostumbrado a la gente y, como ya dijimos, rehuía de todo trato, sobre todo en los últimos tiempos..."

- Crimen y Castigo – respondió Chuya – y ni siquiera comienza de esa forma – puntualizo el pelirrojo

- Me aseguraba de que estuvieses prestándome atención, eres bastante hábil en esto

- ¿te recuerdo que estoy en la universidad cursando literatura?

- Eso no significa que aprendas de memoria el como comienzan algunos libros

- No, pero suelo aprenderlo de los libros o cuentos que realmente me gustan – dijo Chuya, acomodándose mejor, llevo su mirada hacia Dazai, hacia arriba, este le dedicaba una sonrisa sincera – además, dudo que tu tengas escrito eso en tu libreta, por ende, también te sabes el inicio de memoria

- Me has descubierto – confesó el otro

Se quedaron en silencio por un momento, Chuya esperaría a que el otro realmente terminase por leer algo suyo, sin embargo, si continuaba con ese juego, se lo seguiría, no tenia la verdadera intención de obligarlo a leer algo escrito por él. Sabia lo que sentía no sentirse inseguro sobre lo que escribía.

Escuchó como Dazai tomaba aire profundamente, Chuya cerro sus ojos y escucho el sonido de las hojas de papel al pasar.

*"Mi vida ha estado llena de vergüenza. La verdad es que no tengo la más remota idea de lo que es vivir como un ser humano…"

.

Luego de compartir un poco sobre la literatura de cada uno, ambos terminaron por cerrar sus correspondientes libretas, bebieron y se quedaron en un cómodo silencio, se sentían como si se encontrasen desnudos, en cuerpo y alma. La escritura de Dazai era demasiado personal y los poemas de Chuya también. Antes de darse cuenta, ambos habían terminado por exponer mas de lo que tenían pensado.

Antes de que alguno terminase por arruinar el momento, ambos se habían terminado por besar, como si en realidad intentasen de esa forma callarse a si mismos.

Sobre el suelo de la sala, unieron sus labios rápidamente, con desespero. Dazai se lanzo contra Chuya, el pelirrojo se dejo arrinconar contra el suelo, dejando su espalda contra la alfombra, Dazai se acomodo sobre él, posiciono su rodilla entre las piernas de Chuya. Acomodado sobre este, se negó rotundamente a dejar los labios del pelirrojo, el cual se encontraba acariciando y quitando la ropa del castaño. Las manos de Dazai acomodaban las piernas de Chuya a su alrededor, sin darle importancia a la ropa, comenzó a frotarse contra el pelirrojo, de forma lenta, sus labios se separaron por un momento breve, intercambiaron mirada fugases. Un brillo especial que dejaba una idea clara de lo que ansiaban en ese momento. Chuya llevo sus propias manos hacia su ropa y comenzó a quitársela, aunque personalmente este prefiriese que Dazai se encargase de esa tarea.

El castaño se limito a observarlo, Chuya admitía que eso también le agradaba, la mirada y la expresión del otro al observarlo realmente lo hacia sentir deseado, poderoso, como si pudiese realmente llegar a manipular a su compañero.

Chuya quito su ropa y se acomodo nuevamente sobre la alfombra, el tacto de esta contra su desnudez era algo extraño pero agradable, miro a Dazai, pasión en el azul de sus ojos, levanto sus manos y la dejo por sobre su cabeza, entonces procedió a abrir sus piernas y envolver al otro entre estas, arqueando un poco su espalda.

Ambos estaban ebrios, ambos sonrojados, la vista perdida en el otro, sus sentidos torpes, y enamorados, completamente enamorados del otro, un sentimiento había nacido entre ellos cuando habían terminado por revelar sus mas secretos escritos, un nivel personal que los había llevado a cerrar ese ciclo con un acto de amor puro.

Dazai observó a Chuya, comenzó a quitarse su ropa rápidamente, hasta llegar a tener solamente sus vendas encima, dudo por un momento, la mirada azulina no se despegaba de él, curioso por las acciones del otro, no deseaba esperar y hacerse ilusiones sobre la duda que había experimentado Dazai, sin embargo, una parte de él ya se sentía de esa forma.

Chuya llevo su mano hacia el rostro del castaño, acariciando su mejilla, intentaba otorgarle la confianza y comprensión que necesitaba, estaba bien si el decidía dejar sus vendas.

Dazai le devolvía la caricia, beso la palma de la mano de Chuya. Entonces, llevo ambas manos a sus vendas, comenzando a despojarse de estas, lo hacia sin volver a dudar, tomando su tiempo bajo la atenta mirada de Chuya.

El pelirrojo absorbía toda la situación con todos sus sentidos como si temiese el olvidar aquello en algún momento, eso o tal vez que aquello no se repita.

Una vez que Dazai terminase que quitárselas, miro a Chuya, casi esperando una reacción de este, el pelirrojo llevo sus manos hacia el torso del otro, acariciándolo, no se sorprendió al ver que el otro se tensaba por un breve momento.

La piel de Dazai se encontraba con bastantes marcas en diferentes lugares, cicatrices y manchas, identificaba algunas como quemaduras.

Chuya se sentó sobre la alfombra, Dazai se encontraba arrodillado frente a él, entre las piernas del mas bajo, el pelirrojo llevo sus labios hacia el otro y beso sus labios brevemente, luego se dirigió hacia su cuello para comenzar a besar cada zona descubierta del otro, hasta su pecho, sus manos se encargaban de acariciar el resto del cuerpo del otro.

Dazai simplemente dejaba que el otro actuase, reprimiendo sus impulsos de lanzarse contra el mas bajo. Presenciar a Chuya en un estado desesperado de erotismo, sediento. Dazai llevo sus manos hacia las mejillas del pelirrojo, acariciando su rostro, lo levanto hacia él y volvió a besarlo.

Chuya se volvió a dejar guiar hacia el suelo, recostándose sobre la alfombra, Dazai se acomodo y sobre el cuerpo del pelirrojo, de inmediato fue a hacia el cuello de este, lo beso y mordió. Entonces, se ocupo de preparar a este, lamio tres de sus propios dedos y los llevo hacia la entrada de Chuya, acariciando lentamente la zona, por la mirada que le dedicó Chuya, una clara advertencia, le dejo en claro que debía ser cuidadoso con sus movimientos.

Entonces se hicieron presente movimientos los movimientos pausados, el pelirrojo arqueaba su espalda ante el tacto del otro, cerraba sus ojos con fuerza al sentir los dedos de Dazai preparándolo, jadeos y quejidos escapaban de sus labios, admitía que encontrarse sobre una alfombra, en el piso, no era el lugar mas cómodo, pero se habían encontrado en situaciones peores.

Cuando Chuya sintió que no podría soportar mas esperar, cuando el dolor fue reemplazado un poco por placer, no dudo en llevar sus manos hacia los hombros de Dazai, alejarlo un poco y retirarse de debajo de él, Dazai comprendía de inmediato lo que planeaba Chuya, se sentó en el piso, dejando que el otro se acomodase sobre él, primero sentándose en su regazo.

El pelirrojo rodeo con sus brazos el cuello de Dazai, uno frente al otro, mirándose a los ojos. Chuya lo beso brevemente, sin siquiera cerrar sus ojos, mordió su labio. Lamió la palma de su mano y la llevó hacia la erección del otro, acariciándolo lentamente, sonrió un poco al ver la mueca de placer que realizo el otro.

Sin mas, el pelirrojo lo dejo entras, bajando su cadera lentamente, no pudo reprimir el gemido que salió de su boca, ahogando este entre los labios del castaño.

Esperó un momento a acostumbrarse a Dazai, había pasado un tiempo considerable desde la ultima vez que habían tenido sexo, nada doloroso, solamente un poco de incomodidad. En cuanto el sentimiento extraño abandono su cuerpo, las oleadas de placer comenzaron a hacerse presentes, de forma lenta comenzaron a recorrer su cuerpo, había extrañado a Dazai, todo lo que le hacia sentir, incluso la sonrisa un tanto arrogante que le regalaba cada vez que Chuya comenzaba a soltar sonidos de placer. Sonidos bastante vergonzosos para el pelirrojo.

Los movimientos de Chuya comenzaron a acelerar, Dazai mantenía sus manos en los muslos del otro, acariciando y de vez en cuanto aplicando un poco de fuerza, esas ocasiones en que hacia aquello llevaban a Chuya a soltar gemidos altos.

El pelirrojo llevo una de sus manos hacia el cabello del castaño, en la zona cercana a la nuca, su otra mano la llevo hacia los labios de este y acaricio la zona, Dazai sonrió y beso un poco los dedos de Chuya, aun usaba sus guantes negros.

Y entonces Chuya recordó algo, en medio del sexo, en medio de que su cuerpo comenzaba a sentirse lleno de placer, cuando sentía cosquillas en su interior, a un paso de venirse y sintiendo como la erección de Dazai se encontraba en el mismo estado.

Recordó el sentimiento que había tenido al ver al otro en un estado cuestionable en el restaurant, hace un tiempo, Chuya en ese entonces se encontraba débil, sin embargo, se había excitado, le había gustado verlo serio, con una mirada fría e incluso amenazadora.

Con solo recordar todo eso, Chuya aumento la velocidad de sus movimientos, eso y la fuerza, antes de poder percatarse realmente de lo que hacia, su cerebro se desconecto, su cuerpo y mente solamente eran placer, cerro sus ojos, dejándose llevar por el recuerdo, dejo que los sonidos de su boca fuesen libres, gimió de forma descarada.

Entonces su cuerpo se tenso y relajo, para terminar por venirse de forma escandalosa, Chuya termino por aferrarse al cuerpo de Dazai, lo envolvió entre sus brazos y piernas, soltando gemidos junto al oído del otro.

- Dazai, Dazai – llamó Chuya de forma desesperada

Y luego de que sus emociones se elevasen de forma erótica, estas bajaron de forma sentimental, los ojos de Chuya comenzaron a llorar, ni siquiera él comprendía lo que realmente sucedía consigo mismo.

Sentía su interior siendo invadido por el liquido de Dazai, también sentía la forma fuerte en que este le devolvía el tacto, sus brazos alrededor de su cuerpo, con fuerza. Entonces el pelirrojo relajó su cuerpo por completo, Dazai comenzó a acariciar su cabello, con cariño.

- ¿estas bien? – pregunto Dazai, su voz había sonado baja y afectaba, intentaba recobrar el aire en sus pulmones, agitado

Chuya solamente asintió con su cabeza, ocultando aun mas su rostro en el cuello del otro. la verdad es que el mismo no sabia con certeza como se sentía. Haber reaccionado de esa forma ante el solo recuerdo de ese momento, se había sentido bien, pero luego se había sentido algo extraño. y ni siquiera sabia como explicarle aquello a Dazai.

"algo extraño sucede conmigo" pensó el pelirrojo.

Una parte de Chuya quería poner a prueba al castaño, no en ese momento, pero deseaba volver a provocar esa mirada en el otro, una mirada casi de enojo, un poco fría, calculadora.

- ¿recuerdas la noche en que nos volvimos novios?

- La noche en que casi te desmayas, lo recuerdo – soltó Dazai, ambos habían recobrado el aliento, sin embargo, se encontraban en las mismas posiciones

- Esa noche algo extraño sucedió conmigo – terminó por decir Chuya, sin saber realmente como seguir

- ¿quieres hablar sobre ello?

- Solo si no te ríes – contestó el pelirrojo

- Te escucho – soltó el otro

- Esa noche, mientras cenábamos, sentía que me mirabas de forma extraña ¿Qué pensabas?

- En realidad, deseaba llevarte de vuelta al automóvil y tener sexo contigo – sincero – pero también estaba algo molesto y enojado con todo lo que había sucedido – Chuya volvió a tomar un poco de aire – ¿sucedió algo que pase por alto?

- Dudo que realmente haya algo que pases por alto

- Tuviste una reacción un tanto extraña durante la cena

- Tuve une erección – termino por reconocer Chuya, este casi podía ver la expresión de Dazai en ese momento, decidió dejar de esconderse y verlo por si mismo, allí estaba, un poco sorprendido, los ojos de Dazai brillaban un poco

- Chuya – lo llamo el castaño - ¿te excito verme así? – no había burla en su expresión, esta solo era neutra

- Eso creo – acepto Chuya, desviando la mirada

Había terminado por decidir mantener esa conversación solo debido a que deseaba evitar ocultar cosas de su nuevo novio, eso y debido a que esperaba que este lo ayudase a aclarar un poco sus pensamientos, aunque, una vez dicho todo en voz alta, notaba que era un tanto exagerado, o al menos eso pensaba Chuya, comenzaba a pensar que había sido un error hablar sobre ello. Simplemente podía no significar nada.

Miro el rostro de Dazai nuevamente, casi esperando las burlas de este, pero no encontró nada de eso, este continuaba serio, indescifrable.

Tal vez había terminado por decir todo lo que pasaba por su mente debido a que se encontraba ebrio. El alcohol siempre lo motivaba, de alguna forma, a hablar.

- Prefiero que te burles, Dazai

- Estoy intentando no hacerlo ya que me pediste que no lo hiciera

- Nunca haces lo que te pido

- Eso es una gran mentira, Chuya – el pelirrojo lo pensó, si era una mentira, pero no lo diría

- Como sea – Chuya volvió a su semblante serio y sincero - ¿es extraño?

- Sé de cosas mas extrañas – le comento el otro – podría actuar de esa forma para ti si eso es lo que quieres

- Es mejor que actuar roles de profesor y estudiante – le contestó el pelirrojo, ambos rieron

- Chuya – soltó Dazai con una sonrisa – nos amamos, nos atraemos, es normal que nos excite el otro, no te sientas extraño por eso

- Si, supongo

- Pero eso no quiere decir que ahora debas buscar formas para hacerme enojar

- Ya tenia unas cuantas cosas en mente

Chuya estiro un poco su cuerpo, aun sin moverse sobre el castaño. Ya comenzaba a sentir su cuerpo un poco pegajoso, el pelirrojo no soportaba demasiado esa sensación y la necesidad desesperada de darse un baño comenzaría a nacer en su cuerpo.

Lo único que lo frenaba para levantarse y darse su deseado baño, era Dazai, y no era que el castaño realmente lo retuviese, este solo se encontraba acariciando la espalda del pelirrojo mientras reposaba su mentón en el hombro de este. Chuya no deseaba moverse.

Pero la idea de como solucionar aquello llegó dentro de poco.

- Hey – lo llamo Chuya, Dazai le respondió emitiendo un sonido con su boca, señal de que lo escuchaba – quiero tomar un baño – sentenció

- ¿bien? – respondió Dazai, un tanto confundido, Chuya se alejo de su posición cómoda y lo miró a los ojos, casi buscando que este fingiese ignorancia ante la indirecta

- Llévame – exigió Chuya

- ¿te duele demasiado? – preguntó Dazai, una nueva sonrisa, casi imperceptible, en su rostro

- No se trata sobre eso, solamente estoy cómodo, tu bañera es suficientemente grande para los dos – decía Chuya, intentando actuar orgulloso

- Oh, puedo ver tus intenciones, ovejita

- Te tardaste

- En realidad, desde un principio sabia a donde querías ir a parar, no dije nada porque me gusta verte avergonzado y actuando de forma alterada

- Eres molesto – contestó Chuya, frunciendo el ceño – me siento sucio, apresúrate

Dazai soltó un suspiro. Entonces comenzó a ponerse en marcha, intentando evitar que Chuya se moviese, lo tomo entre sus brazos, el pelirrojo continuaba manteniendo su agarre en el otro, con brazos y piernas.

Chuya era liviano, cargarlo no era demasiado problema para Dazai, al menos no en un tramo corto como ir desde la sala hasta el baño de su departamento. En cuanto llego, le pidió a Chuya que encendiese la luz, este lo hizo rápidamente, Dazai por poco tropezaba en el interior del lugar, ocasionando risas en el pelirrojo, el cual, clavo sus uñas en el castaño, como si de un gato se tratase, evitando una posible caída.

Dazai depositó a Chuya dentro de la bañera, antes de entrar él, y de que el pelirrojo se acomodase, reguló el agua, haciendo que esta llegase a un punto tibio agradable.

Los ojos de Chuya no podían evitar continuar viajando hacia la piel de Dazai, sin vendas, expuesta para él.

Dazai se sentó en la bañera, Chuya se acomodo entre sus piernas, pegando su espalda al pecho de este, volvió a relajarse, observaba de forma distraída los brazos de Dazai, uno a cada lado del cuerpo del pelirrojo.

No pudo evitar preguntarse que se ocultaba tras cada marca, que historia, que momentos y sentimientos había aun mas hondo, bajo la piel de Dazai. Miró al castaño por sobre su hombro, Dazai solamente observaba a Chuya con atención, una expresión seria, sin embargo, casi era como si invitase a Chuya a hablar.

Pero el pelirrojo había decidido no preguntar demasiado, esperaría a que el castaño hablase sobre aquello por si mismo, sabia que esa era la forma. por ende, solo haría comentarios y preguntar que no fueran demasiado invasivas.

- ¿estas cicatrices, estarán siempre en tu piel?

- Te refieres a si se borraran con el tiempo – comprendió Dazai – la que esta cerca de ti, es de un corte, la tengo hace siete años y es bastante visible aun

- Ya veo

Chuya llevo la yema de su dedo índice por sobre la cicatriz, la piel sobresalía un poco, llevo su mano hacia el antebrazo del castaño y lo giró observando la zona posterior, mas cicatrices, además de eso, algunas venas de Dazai sobresalían en su piel, Chuya llevo su dedo a la zona y acaricio, la piel normal y la piel que se encontraba afectada, además de la zona donde sobresalían sus venas.

El agua tibia y las caricias que intercambiaban terminaron por crear un ambiente agradable, relajante, Chuya ceso con sus caricias, volvió a mirar a Dazai, este se inclino hacia el pelirrojo y lo beso lentamente, disfrutando del tacto de sus labios.

- ¿Te incomoda? – preguntó Chuya, refiriéndose a sus caricias en la piel descubierta del otro, Dazai negó con la cabeza de inmediato

- Para nada, es bastante relajante, eres la única persona que dejaría que me tocase de esa forma – admitió

Chuya se sonrojo, era vergonzoso, ya ni siquiera recordaba en que momento habían terminado por dejar de comportarse de forma infantil y burlesca con el otro, para terminar por sumergirse en conversaciones realmente sentimentales.

- Puedes tocar cuanto quieras Chuya, te veías bastante adorable hace un momento, como un niño descubriendo un dulce nuevo

Retiraba sus pensamientos.

Chuya se acomodo nuevamente, dándole la espalda a Dazai, frunció el ceño y soltó, en voz baja, un gran numero de insultos para el castaño, el cual, reía burlesco en respuesta.

Eso se parecía mas al ambiente que solían compartir.

Las caricias curiosas de Chuya no cesaron.

GRACIAS POR LEER.