La petición del Viejo Hyuga; Reconciliación entre padre e hija
Sasuke pasaba cerca de la entrada principal de la villa. Dos torres se erigían a cada lado con unas cúpulas, donde los ANBU se había puesto a vigilar hacia fuera de los límites de la muralla. Kotetsu e Izumo seguían ahí, en la pequeña caseta. Sasuke recordó la primera vez que los vio en los exámenes chunin, con una apariencia más jovial. Izumo codeó a Kotetsu para que alzara la vista. Ambos intercambiaron susurros después de echarle una ojeada al chico. Sasuke no sintió alguna pizca de molestia, sino una cierta curiosidad por conocer cada palabra.
El ANBU de la Torre izquierda utilizó los binoculares para observar la mancha que aparecía por el sendero principal. Poco a poco la mancha tomaba forma. El ANBU gritó:
—Un hombre se acerca, lleva a otro en la espalda. Están heridos.
Izumo y Kotetsu dejaron la caseta para abrir las puertas un poco para asomarse. El ANBU de la Torre derecha bajó para acercarse un poco a los hombres que se acercaban.
—Son Hiashi Hyuga y el viejo Hyuga.
Kotetsu e Izumo abrieron un poco más la puerta. El ANBU dejó la torre izquierda y se dirigió a la torre Hokage. El otro ANBU se acercó a ayudar a Hiashi. Sasuke se acercó al mismo tiempo, observando los cortes en los párpados inferiores de ambos. El viejo Hyuga quedó en la espalda del ANBU. Hiashi se desplomó en ese lugar, pero Sasuke lo detuvo a tiempo.
—Al hospital.
Sasuke asintió y ambos corrieron, detrás de ellos las enormes puertas de la entrada principal se cerraron.
...
El ANBU interrumpió en el despacho. Kakashi y Shikamaru, entre pilas de datos, seguían observando las tarjetas de los ninjas rebeldes. Ante el golpe de la puerta ambos miraron con frenesí al ANBU.
Algo no estaba bien.
—Hiashi Hyuga y el viejo Hyuga están heridos. Se los llevaron al hospital.
—Da aviso al clan Hyuga.
El ANBU regresó sobre sus pasos, se desvío hacia la derecha y saltó de techo en techo. Al llegar, aterrizó en el piso y tocó la puerta del complejo Hyuga, Kō le recibió el mensaje y después se fue a la torre para seguir vigilando. Kakashi dejó a Shikamaru en el despacho mientras él se dirigía al hospital.
...
Sakura recibió a ambos y los trasladó a una habitación. Tomó el pulso, revisó sus heridas y aplicó ninjutsu médico.
—Tienen bajo nivel de chakra. Las heridas no son profundas. Estarán bien.
Sasuke pensó en Hinata. En su posible reacción. Kakashi llegó a la habitación, detrás de él Hinata y Hanabi.
—¿Qué sucedió?
Hinata y Hanabi se acercaron a la camilla de Hiashi. Hinata se quedó en medio para poder estar cerca de su abuelo.
—Venían heridos hacia la entrada principal. El señor Hyuga se desmayó antes de poder decir algo. El anciano —todos miraron el cuerpo en la otra cama. Sasuke recordó haberlo visto el día de su sentencia—, estaba inconsciente.
—No tiene heridas profundas —repitió Sakura—. Sus niveles de chakra son bajos, con descanso se recuperarán.
Hinata se acercó al viejo Hyuga para observar las mismas cicatrices en los párpados inferiores. Sasuke observó cada una de sus acciones, Hinata sintió su mirada y se conectaron. Ambos pensaron que aquello era por el Byakugan. Quien sea que los haya atacado estaban detrás del Kekkei Genkkai.
—Excelente, Sakura. Debemos estar al pendiente.
Sasuke se acercó a Hinata. Su oportunidad de tenerla cerca aunque sea un momento. Sakura intercambio un par de palabras con Kakashi, este preocupado por el ataque. El viejo Hyuga se removió un poco, Kakashi y Sakura se acercaron. El viejo se quejó y entre abrió los ojos.
—Uchi-ha Sas-uke.
Todos miraron al susodicho. Los brazos del viejo temblaban de dolor, con esfuerzo logró tomar la mano de Sasuke.
—Mi nie-ta. Cuí-da-Cuídala.
Sasuke asintió. Kakashi miró a a Sasuke, luego a Hinata y después a Sakura. Todos perplejos. Kakashi parpadeó, el viejo Hyuga cerró los ojos.
—Será mejor que los dejemos descansar.
Kakashi se acercó a la puerta, se detuvo, dio un par de vueltas y se peinó el cabello. Sakura se movió del lugar un par de veces sólo para regresar al mismo sitio, confundida por la petición. ¿Qué significaba aquello? Primero no los quiero cerca, ¿y ahora? ¿Cuidarla? ¿De qué? ¿Tan grave era la situación que se requería a Uchiha Sasuke? Un sentimiento de celos se albergó en su pecho, no deseó que se escapara de sus ojos ni que se le notara en el cuerpo. No se dio cuenta de que Sasuke le daba un ligero apretón en las manos de Hinata, pero Hanabi sí.
—Sasuke —dijo Kakashi, removiéndose en el lugar—, salgamos.
Sakura hizo movimiento de querer ir con ellos. Kakashi la detuvo con un ademán de su mano.
—Necesito que los cuides, Sakura. Por favor.
Hanabi miró la escena con curiosidad, después, sus ojos exóticos buscaron los de Sasuke, sólo para darse cuenta que el chico seguía mirando hacia la dirección de su hermana.
—Se pondrán bien —afirmó Sakura.
Hinata asintió incómoda. Y confundida. Hanabi buscó la mano de su hermana, quería preguntarle tantas cosas.
...
Kakashi volvió a peinarse el cabello. Sasuke decidido le dijo:
—Quiero buscar a los responsables del ataque.
Kakashi se detuvo y le miró como quien mira a alguien que se ha vuelto loco.
—Los Kages no lo aprobarían.
Sasuke rodó los ojos.
—Hinata está en peligro. Es obvio que quieren el Byakugan.
Kakashi asintió.
—Sí, sí, pero tú no saldrás de la aldea. No hasta que los Kages lo aprueben. Lo que me preocupa, Sasuke, es lo que dijo el viejo Hyuga.
La prohibición de estar cerca de Hinata estaba oficialmente anulada. Tenía tantas ganas de sonreír. Kakashi puso sus manos sobre su cintura y miró al piso. No entendía el cambio de decisión. Y le preocupaba Sakura.
—¿Estas más preocupado por la relación que tengo con Hinata que con el peligro que corre?
Muy irónico, ¿eh? Kakashi enfocó su vista en la puerta por donde había salido momentos antes. Esperaba que su plática no se escuchara. Prefirió alejarse, Sasuke le siguió.
—Sí, sí lo estoy. Me preocupa Sakura.
Sakura, Sakura, Sakura. Sasuke frunció el ceño.
—El viejo Hyuga quiere que cuide de ella. La llevaré a los terrenos de mi clan, no sólo a ella, también a su hermana y su padre. Ahí estarán seguros.
Kakashi negó, su argumento era: "no es fácil". No sería fácil para Sakura. La relación de la chica con Hinata sufrió una fractura porque Sakura creía que había una relación amorosa. Sasuke se enamoró de Hinata, ¿la chica podría enamorarse del Uchiha? Maldita sea, complicaría más las cosas. Si Sasuke se llevaba a ambas hermanas y al líder, Sakura no pensaría que un amorío se podría cocinar dentro de los terrenos del clan Uchiha, pero dudaba que Hiashi aceptara.
La puerta se abrió, Sakura se asomó.
—El señor Hyuga Hiashi ha despertado.
—Gracias, Sakura.
Kakashi se adentró en la habitación. Lo importante en ese momento era conocer a los atacantes. Sasuke se acercó al borde de la puerta para tratar de escuchar, no creía que fuese pertinente estar dentro. Kakashi se acercó a Hiashi. Hinata y Hanabi seguían en el mismo lugar pensando que ahí no estorbarían. Sakura, al ver que el hombre se encontraba un poco mejor, salió de la habitación desorientada. Sasuke, al escuchar los primeros sonidos de querer hacer a un lado la puerta, recorrió el pasillo hasta dar vuelta a la derecha.
—¿Qué sucedió? —preguntó Kakashi.
Hiashi trató de subirse más en la camilla, Hinata le acomodó la almohada.
—Estábamos entrando a la aldea escondida entre la Hierba. Nos emboscaron. Aproximadamente 50 ninjas o más. Muchos de ellos portaban su banda ninja.
Los rebeldes, no había duda.
—¿Le contó a alguien más sobre su salida?
Hiashi negó. Cierto flujo de información debía ser de cuidado. Las salidas del líder principal acompañado de otro miembro, las salidas de cualquier clan y de cualquier aldeano siempre debían ser previstas y organizadas con el Hokage. El líder de la villa era la única persona con la autoridad para administrar los pases de salida y entrada a otras villas. Hiashi pensó que el conocimiento de su salida salió de la Torre de Hokage. Es decir:
—Hay un infiltrado.
Esa mañana, Kakashi declaró estado de alerta en la aldea de la Hoja a los ninjas de su confianza. Shikamaru, Ino, Chōji, Kiba, Shino, Naruto, Sakura, Sai, Rock Lee, Ten Ten y Sasuke debían tener los ojos en todo lugar. El clan Hyuga debía tener vigilancia en el complejo. Visitó a Kurenai, a Maito Guy, a Kotetsu e Izumo, Iruka y Ebisu. Todos debían observar el panorama, ante cualquier cosa extraña, actuar o avisar al Hokage. Kakashi regresó dos horas después al hospital. Hinata seguían ahí, pero Hanabi había regresado al complejo Hyuga. La puerta corrediza se hizo a un lado, Hiashi y Hinata miraron entrar al Hokage. El viejo Hyuga seguía durmiendo, demasiado cansado para decir algo más. A Kakashi aún le molestaba su frase.
Dudó en hablar.
—Hyuga Hiashi, su padre le ha pedido a Sasuke que cuide de su hija.
Hiashi apretó los párpados y Hinata se sonrojó. Kakashi dejó caer su cabeza un poco.
—Mi padre cree que Sasuke puede proteger al Byakugan.
Aquella frase hizo que Hinata se sintiese chiquita en esa habitación de hospital. No la reconocían, después de todo su esfuerzo no creían que Hinata pudiese defenderse. Su abuelo...
—No me gusta la idea —continuó Hiashi—. Sasuke es una fuente de poder que cualquiera quisiera. Mi hija corre peligro estando a su lado.
Ahora su corazón se estrujaba en su pecho. Su padre, que siempre fue frío e indiferente, le dejaba ver un poco de su sensibilidad. Su preocupación por ella. La mano de su padre llegó a la suya y recordaría aquel momento por el resto de su vida. Te amo, papá.
—Entiendo —Kakashi observó el techo—. Sasuke ha construido una casa con muchas habitaciones. Me ha dicho que Hinata y Hanabi pueden quedarse ahí, incluso usted y su padre. De cualquier forma —suspiró—, cuidaremos del clan Hyuga.
La oferta se encontraba abierta a lo que Hiashi eligiera en un futuro. Incluso Hinata. Kakashi les dejó a solas y regresó a la torre Hokage después de pedirle a Sakura que vigilara al hospital.
—Padre, yo...
Hiashi negó. Era momento de pedirle una disculpa.
.
.
Sasuke entró al local. El encargado, al escuchar la campana sonar por el movimiento de la puerta y el aire que logró colarse, observó con una sonrisa al recién llegado.
—Joven Sasuke —movió su cabeza, como quien busca algo—. No ha venido con usted el joven Sai.
Sasuke negó.
—Aquella vez mencionó tinta invisible para hacer sellos.
—Por supuesto, por supuesto —se hizo a un lado y movió la cortina detrás de él—. Todo eso está aquí abajo. Sígame.
Bajó las escaleras y entró a la habitación con los miles de colores impregnando sus pupilas. El encargado tomó un par de frascos que parecían vacíos. Le dio dos a Sasuke.
—La tinta invisible sólo aparece por un par de segundos para que observe el trazo antes de desaparecer. Debe ser rápido o no sabrá que dibujará.
Sasuke asintió.
—Quiero llevarme el color rojo que me mostró la otra vez y el color blanco.
—Sí, los de su clan.
El encargado se fue a los tonos cálidos, tomó dos frascos y después salió de la habitación con Sasuke siguiéndole. En una vitrina, donde observó el tono lila, se encontraba los tonos de blanco junto a los tonos de gris. Hacia la derecha comenzaban los tonos de negro.
—Aquí están, joven Sasuke. Son 150 yenes.
Sasuke le dio el dinero. El encargado guardó los seis frascos en una bolsa. Sasuke la tomó y se dirigió a los terrenos de su clan. En los muros, Sasuke dibujó un sello de protección, que, aunque era débil, le ayudaría a Hinata a escapar si él no estaba en ese momento. Sintió un escalofrío recorrer su columna, la idea de ver a Hinata día y noche le parecía la mejor manera de regresar a casa. Junto al viejo Yamamoto y Hinata, dejaría de sentirse solo y nostálgico. Las pesadillas aminoraron el doble. Recordando el ambiente tranquilo de Konoha y habiéndose adaptado a ella, su nivel de alerta también había disminuido. Los ataques a Naruto mientras dormían dejaron de ser frecuentes.
Sasuke terminó el sello dentro y fuera del terreno, en la entrada principal y en la trasera. Todo estaba listo, habitaciones limpias, la cocina y sala nueva. La casa estaba en orden para recibir a Yamamoto, Hinata, su hermana y su padre.
Regresó al hospital para darle la noticia a Hinata. Al entrar, cuidó que Sakura no le viese escabullirse por los pasillos. Frente a la puerta donde se encontraba Hiashi y el viejo Hyuga, Sasuke tocó la puerta con los nudillos. Hinata le abrió. Al verlo, miró por sobre su hombro a su dormido padre. Salió de la habitación, cerrando la puerta tras de sí. Sasuke le tomó la mano.
—Mi casa está lista para cuando quieras ir. Eres bienvenida, tu hermana y tu padre también.
—Gracias, Sasuke. Pero...
¿Pero? Hinata frunció el ceño. Se volvía a sentir confundida. Sasuke no dijo nada, convencido de que Hinata le diría en cualquier momento. Sólo era cuestión de esperar. Como ella siempre lo hizo. Siempre esperaba, nunca lo presionaba. Volvió a sentir el cosquilleo en su cuerpo. Hinata le miró, apretó sus labios y tocó su pecho. Su amplio pecho.
¿Cómo llamar a la sensación que le recorría el cuerpo al verlo? Alguna vez fue parecido a lo que sintió cuando veía a Naruto.
Naruto.
Hinata le apartó un poco.
Sasuke frunció el ceño.
—Me quedaré en mi hogar. Ahí estaré segura.
—Bien. No olvides que las puertas de mi casa están abiertas para ti.
Hinata quiso preguntarle si eso aplicaba también a Sakura, pero no dijo nada. Sasuke no entendía que era ese malestar en el pecho. Incómodo, se despidió de ella con un ademán y se alejó del pasillo. Hinata entró a la habitación de hospital, los ojos pelados de su padre la recibieron.
Escuchó todo, se dijo. Las palabras de su padre llegaron a él en ese preciso momento, inminentes, sin posible al cambio. Su hija, su primogénita comenzaba a sentir brotes de amor por el chico. Y Uchiha Sasuke intentaba tenerla cerca. Tal vez su padre tenía razón. Tal vez Sasuke podría cuidar de sus hijas sin mucho esfuerzo.
Era joven y fuerte.
Tal vez el Hokage y los demás Kages comenzaban a creer en él por su enamoramiento. Porque él no era tonto, se había dado cuenta que Kakashi tenía conocimiento de esos pequeños encuentros. ¿Era seguro encargársela? ¿Qué tanto podía confiar en él? Hinata se sentó a su lado sin decir nada. No esperaba, no aún, a que su hija se abriera con él.
Maldita sea, pensó. ¿Qué tanto daño había causado en el pasado? Se armó de valor.
—Creo que Uchiha Sasuke está demostrando que quiere hacer las cosas bien.
Hinata parpadeó un par de veces antes de removerse en el asiento. Suponía que su padre jamás diría ese tipo de palabras. El más molesto e indignado que se mostró ese día después de la sentencia de Sasuke, fue su padre. Y ahora su comentario le daba a entender que el líder del clan pasó por un cambio de opinión. Se alegró de que no se dirigiera a él como un criminal.
—Sí, Sasuke está poniendo el mejor esfuerzo.
Hiashi se quedó pensando, lo que llamó la atención de su hija.
—Has avanzando más de lo que llegué a prever. Te has hecho fuerte. Sé que podrás cuidar de ti, no del Byakugan, Hinata, de ti. Desde que naciste, supe que en tus hombros caería la presión de heredar el liderazgo y, al ver tu carácter tan —pensó mejor las palabras que diría—... Tan apacible. No pude evitar querer volverte más fuerte. Sé que el método que emplee no era el correcto. Y lo lamento.
Las lágrimas aparecieron en sus ojos y comenzaron a resbalar, una tras otra. Hinata abrazó el cuerpo de su padre como pudo. Las palabras comenzaron a aflojar el nudo que siempre guardó al tratarse del hombre que la crió. Se sintió liberada y con una nueva puerta frente a ella: la de mejorar su relación. Hiashi continuó:
—Tengo miedo de que estés con Sasuke —su voz comenzó a quebrarse—. N-No quiero pee-perderte. N-No quiero qu-e estés en pe-ligro. No por el Bya-Byakugan. Eso no, no importa. Tú, hija mía, sí.
Se mordió el labio inferior.
—Creo que Sasuke cuidará bien de mí.
Hiashi estaba convencido de que así sería.
