Tocado por un ángel
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Capítulo: 22
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Agradezco a mi beta Adriana Molina por su tiempo y dedicación a corregir mis capítulos.
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Marqué el número que Alec me había dado, y esperé hasta escuchar su voz.
—Hola.
—Ethan—salude.
—¿Bella? —preguntó extrañado.
No lo había visto desde que regresamos de Creta.
—Sí—respondí—Necesito pedirte un favor que es muy importante para mí.
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Después de esa llamada, había pasado una semana, cada día le había hablado a Ethan sobre el tema, y según me había dicho, Claire se había rehusado a aceptar mi invitación.
—¿Qué o quién ocupa tus pensamientos, Bella?
La voz aterciopelada de mi esposo me trajo de nuevo a la realidad. Odiaba mentirle, pero él no aprobaría lo que estaba haciendo.
—Nadie.
Él se acercó a mí y tomó mi barbilla entre sus dedos.
—Eso no es cierto. Has estado demasiado distraída los últimos días, algo que me parece extraño.
Tomé su mano de mi barbilla y la moví para que me soltará, luego la llevé a mis labios y le di un tierno beso.
—Solo he estado pensando en el bebé. —dije tratando de desviar el tema.
—¿Hay algo que te preocupe con respecto al embarazo? —preguntó súbitamente preocupado.
—He tratado de llevar una dieta saludable en lo que se puede. Y me siento bien, solo me he distraído con imaginarme como será cuando por fin nazca.
Él relajó un poco su semblante y me trajo a su pecho para abrazarme; Siempre me sentía segura entre sus brazos, pero temía que sus acciones cambiarán cuando supiera lo que verdaderamente ocupaba mis pensamientos.
—¿Edward Jugamos? —dijo Fernando entrando a la sala de estar en la segunda planta.
—Claro que sí. —Edward contestó alejando sus brazos de mí, y caminando hacia mí hermanito.
—¿Vamos? —él preguntó girándose hacia mí.
—Adelántense, ya bajo.
Edward asintió y ambos se alejaron desapareciendo de mi vista.
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Llegué a la sala de abajo dos horas después, el silencio me sorprendió, ahí no había nadie.
—Kaly, ¿Has visto a mis hermanos y a Edward? —pregunté interrumpiendo en la cocina.
—Creo que están en la alberca, señora.
—Gracias.
Fui al jardín y caminando en la espesa grama, dejé que el sol de la tarde tocará mi piel, y mi mente recordara como sin esperármelo me había quedado dormida en el sofá después de sentarme un momento, pensando en miles de cosas que ocupaban mi mente.
A medida que iba acercándome fui alejando esos pensamientos y puse atención en las risas y gritos de emoción que provenían de la alberca.
Cuando llegué más o menos cerca, la imagen de Edward cargando a Matt, mientras nadaban dentro de la piscina me pareció tan tierna que derritió mi corazón.
Fernando nadaba por su propia cuenta, y me sorprendía la destreza con la cual se mostraba, porque antes de venir aquí él no sabía nadar.
No quise interrumpirlos y me mantuve a unos metros de distancia observándolos. De repente mi celular sonó y al verificar la pantalla, me emocioné, y me alejé un poco de donde me encontraba.
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Edward Pov.
Matt daba pequeñas patadas sobre el agua cuando lo sostenía entre mis manos boca arriba, intentando que se acostumbrara a la posición.
Fernando había aprendido a nadar con mucha disciplina de su parte, cuando él se lo proponía podía ser muy ágil y conseguir lo que deseara.
Al girarme pude ver la silueta de Bella a lo lejos. Los rayos del sol hacían resplandecer su delicada piel blanca de porcelana, su cabello; ahora largo hasta la mitad de su espalda, tomaba un tono castaño con la luz.
Por un momento me detuve a verla, aún me era difícil que tuviera estos pensamientos demasiado románticos para mí personalidad solitaria, hasta hace unos meses yo no tenía nada que apreciar y proteger. No sentía esa necesidad, así como tampoco quería conocerla. Mi soledad era lo que me acompañaba y creí que así sería siempre, pero un inesperado accidente me llevó a ella, no se encontraba en mis planes y terminó siendo parte de ellos.
Ahora ella era parte de mi vida y deseaba que lo fuera por siempre.
Matt golpeó con sus manitas mi torso sacándome de mis pensamientos, puse mi atención en él y en Fernando, luego de unos minutos volví la mirada a Bella, pero ella se encontraba dándonos la espalda. Cuando se volvió de perfil, pude ver qué contestaba una llamada. Me dio curiosidad por saber quién podría ser.
Había notado un extraño comportamiento en ella desde hace varios días, al principio sus distracciones las pase por alto, pero ahora me ponían inquieto.
—¿Preocupado Edward?
La repentina presencia de Alec no me sorprendió, me había acostumbrado a su misteriosa actitud desde que éramos niños.
—No—respondí.
—No te creó—declaró divertido.
Conocía a Alec muy bien, y sabía que le gustaba jugar, sus acciones a veces podían parecer demasiado extrañas, pero no era mala persona, solo demasiado frío y calculador.
—No intentes ningunos de tus trucos con Bella—le advertí.
—No pienso hacerlo, no debes preocuparte.
Después de la cena en la casa de mamá en Creta, él se había acercado y me había preguntado si podría recibirlo en casa. Siempre que venía a Atenas él solía quedarse
allí, ya que, la casa de mi madre no era un buen recuerdo para él en la ciudad. No encontré ningún problema en ello, y accedí. Esperaba no haberme equivocado.
—¿Has averiguado lo que te pedí? —pregunté cambiando de tema.
Mi voz fue sumamente baja, para que solo él pudiera escucharlo. Fernando se encontraba demasiado distraído para poder prestar atención a una conversación que no entendía a su edad.
—Sí, la persona que ocasionó el incidente de Bella en la fiesta, es la misma persona que hizo pública las fotos.
—¿Quién? —cuestione odiando sus misterios.
—¡Fernando! Es hora de entrar—la voz de Bella acercándose nos interrumpió.
Ambos nos giramos a verla. Ella le dio una toalla a Fernando y luego se acercó a mí para tomar a Matt y envolverlo en otra.
Bella nos miró a los dos y un poco confundida preguntó:
—¿Interrumpí algo?
—Por supuesto que no—tomé la toalla que me tendió y nos conduje hacia la casa.
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Subí a la habitación a cambiarme y cuando bajé, Alec ayudaba a Fernando a escoger unos libros de cuentos que habían sacado de la biblioteca, mientras Isabella le daba la cena a Matt.
Desde que Bella había conocido a Alec, me había percatado que ambos se llevaban muy bien, y lo mismo había sucedido con los niños. No era algo que me provocará incomodidad del sobrino de mi padre.
Hay algo que tenía claro, y es que podía confiar en él más que en mi propia familia. Él era el hermano que prácticamente jamás tuve en Emmet; y él único que me había mostrado la realidad se Esmeralda Markopoulou.
Al principio creí que la aborrecía como él había expresado con sus propias palabras, pero con los años fui dándome cuenta que solo sentía lástima por ella.
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Después de la cena, me fui a mi estudio a revisar unos documentos que tenía pendientes.
Media hora después la puerta se abrió dejando a la vista a Alec.
—Aquí traigo lo que preguntaste anteriormente.
Tomé los papeles que me tendía y revisé la información que contenía.
—No me sorprende, ya me imaginaba que esto era obra suya, pero necesitaba confirmarlo.
Alec tomó asiento frente a mí mostrándome una sonrisa juguetona.
—¿Lo haces tú o lo hago yo?
—Yo me encargó—dije con satisfacción—Ahora hay algo más que quiero preguntarte.
—¿Me preguntó que podría ser? — Alec exclamó con ironía.
—¿Les has mencionado a Bella algo de mi abuela?
—¿Qué te hace sospechar algo así?
La inocencia en su voz no me convencía.
—Hace varios días me preguntó casualmente por ella.
—Edward las casualidades existen, además yo te dije que no la metería en mis juegos, y es algo que pienso cumplir.
Podía confiar en él, pero había algo que me indicaba que sus palabras no eran totalmente sinceras, porque no podía encontrarle una verdadera explicación al reciente comportamiento de Bella.
Alec se levantó y se dirigió a la puerta para salir, pero antes de abrirla, se detuvo y se giró para verme.
—Deja tus preocupaciones Edward, tu esposa no están frágil como tú lo crees. Ten un poco más de confianza en ella.
La puerta se cerró detrás de él, dejándome en silencio en mi estudio, pensando una y otra vez en lo que había dicho.
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Bella Pov.
Era sábado y Edward se encontraba en la oficina, mientras iba bajando las escaleras el timbre de la puerta sonó y vi a Kaly dirigirse a ella.
—No te preocupes yo abro Kaly—dije pasando a su lado con prisa.
—¡Señora no corra!
Llegué a la puerta y la abrí de par en par, la imagen que apareció frente a mí, hizo a mi corazón palpitar con fuerza, hacía tanto tiempo que no la veía que sentí como mis ojos se humedecieron por las lágrimas.
—¡Claire! —grité con alegría—¡Viniste! Por un momento creí que todo el esfuerzo sería en vano.
—Bella no seas tan ruidosa que no estoy sorda—ella abrió sus brazos y yo la abracé con un poco de fuerza.
—¿Cómo has estado mi niña? —preguntó.
—Ahora estoy mejor—dije tomándola del brazo y haciéndola entrar.
La llevé a la sala y ella tomó asiento en uno de los sofás.
Ethan le dio el equipaje a Kaly y ella llamó al chófer para que lo subiera.
—Siento haberme tardado tanto, pero ella se negaba a todas mis peticiones.
Miré a Ethan a mi lado y sin pensarlo lo abracé en un gesto de agradecimiento.
—Si no fuera por ti, esto no podría haberlo hecho. Gracias Ethan. —dije alejándome un poco.
—No es nada, por ti haría muchas cosas Bella, con tal de que sonrieras, así como lo estás haciendo hoy.
—Cuidado Hale, tus palabras están tomando un camino muy peligroso. —la voz llegó detrás de nosotros, ambos nos giramos para ver a Alec con Matt en brazos.
—¡Claire! —escuché los gritos de Fernando al mismo tiempo que corría para abrazarla.
—Alec, no exageres—contesté tomando a mi hermanito y alejándome de ellos para sentarme junto a Claire y Fernando.
Todos nos encontrábamos eufóricos en ese momento, tenía muchas cosas que contarle a Claire, pero dudaba que el resto del día me alcanzará para ello.
Pero lo más importante de todo, era que debía hablar con ella acerca del diario de Anton.
Quería estar segura de si ella supo cuánto él la había amado en todo ese tiempo hasta que finalmente falleció.
Pero también había otro sentimiento que a pesar de la felicidad que sentía, me agobiaba, y era la reacción que tendría Edward al ver a su abuela en su propia casa.
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¡Holaaa! Otro cap más. Veo que nos estamos acercando a la recta final, mmm, ¿Que opinan ustedes?
Nos leemos pronto.
Bye.
