—Tengo sueño —Se quejaba Percy mientras caminaban al auto, llevaba el uniforme un poco maltrecho y se restregaba un ojo con su mano.
—Eso es porque, estuviste despierto hasta tarde —Jason bostezo y se estiró, él estaba perfectamente uniformado, pero las ojeras bajo sus ojos casi imperceptibles hacían notar que no durmió comp debería. Quizá por ese inesperado compañero de cama que se había conseguido y que no dejo de darle infartos en la madrugada, era el causante de ellas. Pero no podía decirle que era su culpa, cuando le echaba la culpa de algo, el único que terminaba afligido era él.
Percy era completamente inocente, así que técnicamente no era culpable de todas esas horas despierto. Más bien, era culpa de su propia mente y de esas voces. Maldecía a las voces una y otra vez, habían estado gritando en su cabeza toda la madrugada. Una decía que no hiciera tal cosa, la otra decia que lo hiciera. Como acurrucarse aún más con Percy.
Encendió el auto y partieron primero hacia la casa de los hermanos de Percy, recogerian a Teseo. Pronto estaban delante de la casa de ellos, Teseo ya estaba ahí de pie, lo extraño es que un pelirrojo los acompañaba y miraba solo a Tritón, una mirada ¿Enamorada? Eso era extraño. No es como que la familia de Percy fuera normal, menos la de él mismo, pero ahora había alguien observando al azabache que era un dios marino, muy amargado, muy serio y muy gruñón, con amor. Bien, se podía decir que entonces había esperanza para el resto de la humanidad.
—Buenos días —Saludo Jason desde el auto a Teseo, este sonrió alegre subiendo al auto.
—Buenos días, ya hablé con Tritón —Se acomodó y cerró la puerta del auto —Dijo que me buscaría trabajo en el acuario, así que probablemente mis días en la escuela estarán contados —
—Hasta que mamá se entere —Solto Percy mientras Jason arrancaba el auto.
—Mamá sabe que no lo soporto, estará de acuerdo. Además yo ya estudié —Se quejó cruzando los brazos, Jason lo miró por el retrovisor.
—Yo creo que a tu madre no le gustara, pienso que te dirá que tienes que afrontar el problema, no puedes huir de Perseo toda la vida —Jason habría continuado con el discurso, sin embargo la mirada mortal que recibió de Teseo hizo que se callara.
Teseo no quería enfrentar sus problemas, eso era evidente, bueno ¿Quién querría enfrentarse a la persona que lo abandonó por alguien más? Claro estaba que nadie querría eso, pero el rubio tenía un punto. No podía huir toda su vida, no podia salir corriendo de todos los lugares solo porque Perseo estuviera ahí y también que su madre cuando se enterara lo iba a castigar aunque no vivieran en la misma casa.
—Teseo —Percy atrajo la atención de su gemelos unos minutos después, cuando ya estaban por llegar a la escuela.
—Dime
—Tu madre —Soltó Jason estacionando el auto. Una castaña estaba parada delante del edificio escolar, tenía los brazos cruzados y el ceño fruncido. Teseo trago saliva saliendo del auto.
—Hola mami —Sonrió y ella le vio severamente.
—¿Cómo es eso que uno de mis hijos abandonara la escuela? —Exigio saber ella con seriedad. Teseo estaba en problemas.
—Mamá —Percy se apresuró a abrazarla, ella devolvió el abrazo.
—Nosotros dejaremos que hablen —Jason hizo que Percy avanzara unos cuantos pasos, se volteó —Tal vez también deba hablar con Percy de algunos asuntos —
—Eso será después —Contesto ella mientras arrastraba del brazo a su otro hijo, mismo que se veía bastante derrotado por el asunto.
—¿De qué tendría que hablar mi madre contigo? —Pregunto Percy con curiosidad mientras Jason lo llevaba del brazo.
—De asuntos como no quitarte el pijama solo porque tenías calor —Jason suspiro mientras caminaban.
—Pero es que en el mar no hace tanto calor —Se quejo —Además no le veo lo malo, sólo tu me viste sin pijama —Jason enrojecio, todos lo estaban mirando Percy estaba hablando quizá un poco alto.
—Hablaremos de eso en otro momento —Se lo llevo al salón de clases de forma apresurada.
—Pero solo era el pijama ¿También debí quitarme el bóxer? —Jason ya no sabia donde meterse, a veces Percy hablaba de más. Bueno, después de todo el no sabia lo mucho que la gente podía mal interpretar esas cosas.
—No, Percy, sólo déjalo ya —Lo hizo sentarse en su lugar mientras él iba al suyo podía sentir la mirada de los pocos que estaban en el salón sobre él.
—¿Por qué estás rojo? ¿Hice algo mal? —Percy se veía preocupado y culpable, lo que a Jason le hacía sentir un gusto amargo en la garganta.
—No, Percy, sólo que debes entender que hay algo llamado espacio personal —Trato de explicarle nuevamente, Percy se lo quedo mirando aún con un semblante triste de haber hecho algo mal. Lo que solo aumentaba el malestar del rubio, lo último que quería era hacerlo sentir mal —Sólo no debes quitarte la ropa cuando estés durmiendo con alguien desconocido —
—Pero no lo hice con alguien desconocido —Sus ojos demostraron desconcierto —Yo ya te conozco a ti rubio zoquete —Lo miro mal.
—Me refiero a que no debes andar así, uno solo anda sin ropa cuando le tiene mucha confianza a las personas.
—¿No debo confiar en ti entonces? —Ladeo la cabeza, cada vez lucia más confundido que antes. El rubio abrió la boca, pero la cerró rápido.
—No estoy diciendo eso Percy —Trato de calmarlo.
—¿Entonces?
—Digo, es bueno que confíes en mi, sin embargo el estar así sin ropa apenas conociendome, no esta bien —El azabache se quedo en silencio —Uno solo hace cuando esta con una persona a la que ama mucho, es decir con tu novia, o novio, solo esa persona tiene derecho a ver tu cuerpo —Percy se sentó bien en su lugar dejando de ver al rubio.
Jason creyó que con eso sería suficiente, Percy estaba pensando así que estaba seguro que aquí acabarían sus problemas de espacio personal. Teseo llegó un rato después, era otro que estaba en modo pensativo, miró distraído la clase. Ninguno de los dos estaba atento.
—¿Qué les hiciste? —Pregunto Leo cuando estaban en el cambio de la tercera hora dirigiéndose al gimnasio.
—Nada, no les he hecho nada —Jason solo hizo una mueca, los gemelos estaban delante de él, aún perdidos en su mundo.
—Algo tienes que haber hecho, en vez de hijos de Poseidón parecen un par de títeres de los que controlan con cuerdas —Intervino Annabeth con el ceño fruncido. El rubio tuvo que darle la razón, los gemelos estaban extraños y el asunto solo pareció empeorar cuando inició la clase.
—¡Buenos días Yogurines! —El entrenador Hedge los saludo de forma habitual. A los gritos. Pero el caso era que no se encontraba solo, a su lado estaba la persona que menos querían ver Perseo.
Estaba ahí a lado del entrenador, Percy no lo miro, Teseo miraba a cualquier lado menos a Perseo. El entrenador lo presentó como su ayudante, él sería su maestro en esgrima.
—Bien, entonces esta es la forma correcta de tomar la espada —Perseo trataba de poner empeño en la enseñanza, todos los que estaban en la clase eran semidioses, necesitaban de ello para sobrevivir.
Jason sabía que era necesario prestar atención, que a pesar del entrenamiento que realizaba en casa tenía que seguir el de la escuela igual. Solo había un ligero inconveniente, el maestro que tenía no le agradaba y estaba seguro que el tampoco estaba en su lista de personas con las que quisiera hacer amistad. Lo demostró cuando por "accidente" lo golpeó demasiado fuerte en las manos para que soltara la espada.
—Lo lamento, se que fue un poco rudo, pero deben entender alumnos que en un enfrentamiento real los enemigos no estarán viendo si fueron rudos o no —Decía el con un falso arrepentimiento en su voz mientras se alejaba a seguir explicando la clase, se colocó la espada sobre el hombro y le sonrió socarronamente.
—No debería aprovecharse de su posición —Mascullo entre dientes Percy viendo mal a Perseo, era la primera vez en un buen rato que le hablaba a Jason, lo que le hizo sentir que el ataque había servido de algo.
—Dejame ver tus manos, tal vez pueda hacer algo —Teseo tomo las manos del rubio entre las suyas mientras Perseo lo estaba viendo a lo lejos con el ceño fruncido.
—Estarán bien, no te preocupes Tes —Concilio Jason.
—Los señores Jackson serían tan amables de no interrumpir la clase, solo porque su amigo no pueda soportar los golpes, no es excusa para no atender —Hablo Perseo ganándose se la atención de todos, pero los ojos azul eléctrico del "maestro" no se despegaban de Teseo. Mismo que era el único con Percy que no lo veía, seguía ocupado con las manos de Jason entre las suyas.
—Solo al mar, al mar, vamos a curar, el agua va ayudar, la herida va a sanar —Susurraba el azabache sin soltar las manos del rubio, poco a poco los golpes de las manos de Jason ya no dolían. —Ya esta, ahora estás bien —Le sonrió al rubio.
—¡Wow! —Will que estaba más cerca de ellos se fijo en las manos de Jason, ya no estaban rojas por los golpes —¿Cómo hiciste eso? —
—¿eh? —Percy miro a Will —Pues convocó un poco de agua curativa que trae en la mochila —Los demás de curiosos se acercaron a observar.
—¿No pueden vender de eso? —Decía Katie mientras veis las manos de Teseo donde aún tenía un poco de agua. Jason se dio cuenta que Perseo estaba aún más molesto que antes.
—¿Eh? No, solo los hijos del mar pueden hacer uso de esta, quizá también los de Apolo —Le sonrió a Will que lo vio asombrado.
—¿Podría usarlo? Seria interesante —Sus ojos brillaban de emoción y el silbato sonó.
—No se distraigan, seguimos con la clase —Perseo tenia la mandíbula tensa, sus dientes apenas se despegaban para hablar, Teseo solo desapareció el agua que tenía aún en las manos y por fin miro a Perseo.
—Claro —Le sonrió pero no parecía su sonrisa habitual, era una forzada y sus ojos apagados. Perseo lo estuvo mirando toda la clase, el hijo de Poseidón lo ignoro lo mejor que pudo hasta el final de esta.
—Vamos —Jason jalo a Percy que estaba seguro quería ir y matar a Perseo ahora que la clase terminó, también a Teseo que estaba de nuevo en un modo títere sin emoción.
—Señor Jackson Teseo —El rubio no quiso detenerse con los gemelos cuando escucho esa voz, era Perseo —Necesito hablar con usted señor Jackson —
—Voy a hablar con el —Reacciono Teseo deteniéndose, los otros dos se quedaron mirándole —Estaré bien, los veo en la cafetería —Les dio una leve sonrisa emoujandole, Percy le dio una última mirada a los dos antes de dejarse arrastrar por Jason. —Qué desea señor Wright —Comenzo a decir secamente mirando al otro.
—Sabes que no necesitas llamarme por mi apellido —Murmuró de mal genio Perseo.
—Usted es el maestro, así que debo tratarlo con respeto señor Wright —Hablo monotanamente y sin emoción. Perseo suspiro, le señalo la puerta para que avanzara dentro del gimnasio una vez más. Los dos entraron, esperaron a que los demás alumnos salieran.
—Teseo yo quería hablar contigo, no hemos podido hablar bien desde que nos hemos vuelto a ver —Comenzo a decir mientras le indicaba que se sentara en una de las gradas.
—Si no es sobre algo de la clase, no me interesa hablar señor Wright —Se lo quedo mirando sin sentarse, Perseo mordió uno de sus labios, esto nunca sería sencillo con Teseo.
—Teseo por favor, no te comportes como un chiquillo —Solto con un tono mordaz.
—No lo entiendo señor Wright, me he comportado normalmente —Lo vio con enojo retenido —No le he faltado el respeto, así que no me lo falte a mi —Perseo respiro hondo, le fastidiaba cuando tomaba esa actitud de no me interesa nada.
—Teseo se que hice mal esa vez, te prometo que intente que eso no saliera como lo hizo —Teseo alzo una ceja mirándole.
—Ah ¿Y cómo querías que saliera? —Sonrió con falsedad —Ya sé querias que yo siguiera esperándote hasta que me convirtiera en una planta ¿verdad?
—No Tes...
—No, no, espera déjame adivinar —Lo interrumpió levantando una mano —Pretendias que yo viviera en el bosque mientras eras feliz con tu esposa, e hijos, que me quedara llorando en ese barranco todo lo que me quedaba de vida ¿Eso era lo que querías? ¿Verdad? —Apretaba los puños, sus nudillos estaban pálidos, lo veía con furia, sin embargo las lágrimas comenzaban a escapar de sus ojos.
—No, Tes.
—No me digas Tes, soy tu alumno, soy el señor Jackson para ti. Tu alumno —Solto con enojo apretando los dientes, Perseo intento tomar su brazo, Teseo lo esquivó y pasó las manos por su rostro.
—Juro que intente avisarte desde el primer día. No podía dejarla, ella estaba embarazada —Murmuró pero no sabía si era oído, el otro había empezado a llorar.
—Tres días, estuve tres días esperando por ti, estuve buscándote —Teseo seguía llorando y comenzó a golpearlo, Perseo solo resistió —Recorri todo el maldito lugar, pensé que habías muerto y... —Dejo de golpear a Perseo y se hizo hacia atrás, miro el suelo abrazándose así mismo —Cuando te vi, estabas feliz con ella, la abrazabas y besabas, yo no pintaba nada ahí —Retrocedio más.
—Tes...
—¡No me vuelvas a llamar así! ¡Así es como llamas a tu prometida! —Solto con todo el odio que pudo mientras las cosas comenzaron a temblar —¡Siempre hago todo mal! ¡Todo está mal conmigo! —
—Teseo, cálmate —Intento sujetarlo pero Teseo lo esquivó y se acurruco en el suelo.
—Siempre el segundo, nunca llego a tiempo, nunca me eligen a mi —Las lamparas del gimnasio comenzaban a bailar sobre sus cabezas, el techo sonaba horrible, la alarma estaba activada. Perseo intentó una vez más acercase a Teseo, le fue imposible estaba irradiando calor.
—Teseo por favor, Teseo cálmate —Se obligo a acercarse a pesar de que el otro parecía un sol incandescente a punto de estallar.
—¡Teseo! —Percy entró por la puerta del gimnasio, corrió hasta su hermano. Detrás de él estaba Jason, este se quedó mirando a Perseo queriendo una explicación.
En la parte de afuera el asunto se veía aún peor que en el gimnasio, los alumnos corrían por donde indicaban los maestros, una vez más la escuela estaba siendo evacuada. El agua de los sensores de incendios se habían activado, las paredes comenzaban a resquebrajarse, el techo no parecía resistir más.
—¿Qué le hiciste? —Reclamo Jason mientras Percy abrazaba a su gemelo tratando de calmarlo.
—Solo intente aclarar algunas cosas —El rubio lo tenía por la camisa, pero eso no le asustaba, ni le interesaba, solo miraba a Teseo que parecía no calmarse con nada.
—No te dejaré acercarte de nuevo a él —Jason lo empujo y corrió a dónde estaban los gemelos, una de las lámparas del gimnasio cayó. A Perseo no le interesaba, solo vio como Teseo se calmaba con Jason y con Percy.
—Lo siento Tes y nunca he llamado Tes a Tessa —Murmuró mientras las cosas comenzaban a calmarse a su alrededor.
—¿Ya estás bien? Habrá que llevarte con tu abuelo Apolo —Grace revisaba a Teseo, le limpiaba el rostro y el uniforme.
—Llevame a casa Jay —Susurro el azabache, su hermano le abrazo por los hombros.
—Si, yo te llevaré Tes —Termino de limpiar su rostro con sus manos y beso su frente.
—Vamos, llamaré al abuelo Apolo, también a Tritón y a Orión —Decía Percy que simplemente ignoró la presencia de Perseo, el bienestar de su gemelo era más importante que su odio.
—La escuela es un caos y eso que la acaban de reconstruir —Comentaba Jason como si nada mientras caminaban por el pasillo, los casilleros estaban caídos en el suelo, los bebederos rotos y caían pedazos de techo.
—Lo lamento —Susurro Teseo desde los brazos de Percy.
—No, no debes, creo que esto demuestra que esto no era un lugar seguro, tendrán que hacerlo más resistente —El rubio no le estaba dando importancia al estallido de poder mientras saltaban encima de escombros para salir.
—Quizá puedan poner un bonito color azul —Comento Percy, Teseo río ligeramente.
—Mamá me va a regañar, dijo que no debía destruir la escuela —Percy río ante lo que decía Teseo.
—Bueno, ahora tenemos el día libre, quizá podamos ver películas y pedir comida a domicilio —Sugirio Jason, como si a su alrededor aún no estuvieran corriendo por todo el daño causado, como si no hubiera camiones de bomberos y de policía alrededor tratando de poner a todos a salvo.
—Quiero pastel de chocolate, con pizza y tacos —Decía Teseo en lo que subían al auto del rubio.
—A sus órdenes señor —Todos estaban dentro del auto y salieron de la escuela, con la mayor tranquilidad por las calles que también sufrieron daños.
—Tus hermanos son agradables —Piritoo estaba caminando a lado de Tritón, toda la mañana le había estado siguiendo de un lado a otro. Como si fuera un pollito con su mamá gallina.
—No lo son —Negó con la cabeza mientras leía la tablilla que llevaba en las manos y anotaba algo, mientras caminaban entre los acuarios. Estaban pasando por un pasillo en el que todo era acuario, el techo estaba hecho de vidrio reforzado y los peces cruzaban por encima.
—Lo son, en especial Teseo ¿Me dejas visitarte de nuevo? —Tritón se detuvo y lo vio con el ceño fruncido —¿Por favor? —Le puso ojos brillantes y un puchero, lo que Piritoo no sabia es que el azabache era inmune a eso, después de todo llevaba siglos con pequeños hermanos que hacían esa misma cara.
—No —Respondio tajante y siguió su camino con rapidez. Piritoo suspiro quedándose donde estaba, esa negativa solo hacia que quisiera insistir más. Vio a Tritón girar al final del pasillo cuando avanzo, pero no lo siguió más cuando vio que estaba con alguien.
—... Solo he venido porque...ella lo ha dicho —Decía la voz de la mujer, estaba de frente a Piritoo, pero por estar Tritón frente a ella no podía ver más que la espalda de él y parte del traje de ella saliendo a un lado —No creí que te fuera grato verme —
—Para mi siempre lo es, aunque ya ha pasado su tiempo de esos días en dónde te veía todo el tiempo —La voz del azabache sonaba cargada de sentimientos y Piritoo solo quería saber quien era esa mujer.
—Han pasado muchas cosas —Contesto la mujer. El pelirrojo decidió acercarse un poco más a ellos.
—Tritón... —Hizo como si fuera a preguntar algo atrayendo la atención de los dos, cuando Tritón dejó de cubrir a la mujer entonces pudo verla. No aparentaba más de dieciséis años en ese momento, tenía el cabello negro recogido en una cola alta, una camisa blanca y unos tejanos. Y a pesar de su atuendo deportivo, irradiaba elegancia, seguridad, respeto y altivez, su barbilla en lo alto, sus ojos fieros y su nariz respingada.
—Un hijo de Ares, en un acuario, no es algo que se ve siempre —Comento ella en voz baja. Toda la valentía, o curiosidad que pudiera tener Piritoo le había abandonado, los ojos grises que ahora le veían y analizaban, le hacían querer correr sin mirar atrás justo en ese momento.
—Si, es más común verlos en la milicia, el ejército, los marines, en busques de guerra, como líderes militares y más —Agrego Tritón que apenas y miro a Piritoo, pues su atención regreso de inmediato a la chica que ahora estaba enfrente.
—Si, ya sé que no soy común, Lady Atenea —Murmuró tratando de no mirarla y fingir que ella no lo estaba leyendo como un libro abierto solo con los pequeños movimientos que hacía.
—Un espécimen interesante, debo decir, algún día deberíamos conversar —El pelirrojo por alguna razón sintió que aquella conversación no seria muy buena para su integridad física, o mental. Un escalofrío recorrió su espina dorsal cuando advirtió que seguía mirándole.
—No le veo que tenga algo demasiado interesante, a parte de su comportamiento —El azabache miro al pelirrojo, este estaba temblando ligeramente.
—Eso es porque aún no lo conoces un poco más —Atenea sonrió y Piritoo estaba decidido que prefería que aparezca un monstruo y lo devore en ese momento antes que tener que seguir en la presencia de ella.
—Será —Tritón sonó despreocupado y volvió su atención a ella —La verdad no esperaba verte —
—Eres un mal mentiroso —Ella negó con la cabeza, el azabache río. La tensión y el ánimo de Piritoo descendió, ahora seguro andaban por ahí por el tártaro dando un paseo, bien lejos de él y sin ganas de volver en un buen rato.
Tritón estaba riendo por unas simples palabras de ella, bueno es que si lo veía bien, ella era una diosa. Era algo inalcanzable, a menos que ella lo quisiera, los dos tenían mucho en común, eran listos, amaban construir cosas. Por lo poco que había aprendido de Tritón en estos días desde que entró a trabajar ahí, es que le gustaba trabajar con las manos, parecían un hijo de Hefestos con la inteligencia de uno de Atenea. Irían muy bien juntos los dos.
Ahora esto era frustrante, los dos seguían conversando pero Piritoo no oía nada, solo veía como el azabache le sonreía, e incluso la abrazó.
—Vendre a verte otro día —Ella le dedico una sonrisa más a él.
—Le agradeceré a Annabeth el que vinieras —Piritoo se sentía cada vez peor al verlo sonreír. Atenea solo respiró hondo —Se que no tienen la mejor relación, se que prácticamente ha hecho que vengas obligada —
—No creía que quisieras verme después de ello —Mencionó ella sin mirar al mensajero de los mares a los ojos.
—Nea —El hizo que volteara hacia ella tomando su barbilla. Piritoo no resistió más y salió de ahí, Tritón lo vio extrañado pero sin soltarla.
—Sabes que no me gustan los sobrenombres, tampoco que acorten mi nombre —Ella atrajo su atención una vez más.
—Para mi siempre serás Nea —Le sonrió con dulzura —La joven diosa que Palas encontró a las orillas de mi río —Ella miro al suelo con tristeza —Mi otra hija —
—Ya no deberías considerarme nada tuyo —Susurro ella, él la abrazó.
—No importa lo que hagas, incluso si me odias a mi y a los míos, siempre te consideraré mi hija —Susurro a su oído. El orgullo que ella pudiera cargar siempre se fue, solo le devolvió el abrazo y escondió su rostro en su hombro.
—Pensé que seguirías molesto conmigo, por lo que he dicho, por lo que he hecho y más —Se separo de él después de un rato.
—Por lo que hayas dicho de mi padre y de los míos, quizá, pero no puedo estarlo para siempre. Además no es como que vayamos a estar en tierra mucho más —Los dos estaban tomados de las manos, ambos se quedaron paralizados con sus pensamientos.
—Espero que tengas un plan —Sonrió de lado.
—Soy Tritón, siempre tengo un plan ¿O lo has olvidado? —Ella río.
—Si y Atenea siempre tendrá un plan mejor —Los dos rieron, el beso su frente —Una cosa más antes de irme —Él la vio expectante —Ya deberías haberte perdonado, dar una nueva oportunidad —Acaricio su rostro —Solo ten cuidado con lo que el pelirrojo pueda enseñarte —Ella desapareció.
Tritón frunció el ceño ante lo que ella dijo ¿Tener cuidado con Piritoo? ¿Por qué debería tener cuidado con lo que el le enseñé? Miro hacia donde se había ido Piritoo y luego dónde había estado Atenea. No comprendía nada.
Bueno, no era de extrañar que Atenea tuviera más conocimientos de lo que pasaba con Piritoo. Cómo diosa de la sabiduría, ella sabia de las cosas de los mestizos más que cualquier dios, así que el pelirrojo debía tener algo bien fuerte para que ella le haya dicho eso.
Decidió dejar eso de lado y seguir con lo suyo, hasta que lo sintió unos minutos después. Un terremoto comenzó a hacer que todo se salga de control en el acuario. Tritón tuvo que hacer lo posible para pararlo, hacerlo pasar como un simple temblor, sin embargo tenía que hallar el epicentro.
—Uno de los gemelos —Dijo Orión cuando se encontraron en la puerta. A pesar de que el temblor fuera leve todos fueron evacuados, ambos corrieron a los autos para salir hacia la escuela de sus hermanos.
—Si, no te habría llamado si no fuera urgente —Decía un chico con un parche en el ojo mientras se deshacía de su corbata.
—Ya estoy llegando, ya te veo
—Hace media hora que te llame —Con eso corto la llamada, su uniforme se veía sucio, su cabello despeinado y su ceño estaba fruncido mirando al rubio que estaba bajando de un auto.
—Estaba en una junta cuando llamaste —Luke miro al edificio escolar —Wow ¿Qué pasó aquí? —
—Un terremoto —Ethan metió su maleta en el asiento trasero del auto y azotó la puerta. Luke seguía mirando la estructura con algo de asombro.
—Pero si apenas se sintió un temblor —Vio desconcertado al azabache, este solo se subió al auto —¿Y los demás? —Camino a la puerta del conductor.
—Chris dijo que tenía que ir por una información, Alabaster se fue con Michael en su moto y yo estaba esperando a un idiota que en vez de llevarme hace preguntas estúpidas —Gruño poniendo los ojos en blanco, Luke levantó las manos en señal de rendición.
—¿Lo provocó uno de ellos? —Encendio el auto, el otro solo estaba con los brazos cruzados mirando por la ventana en lo que salían de ahí.
—Fuimos el epicentro de un terremoto ¿Tú qué crees? —Conetesto con brusquedad, el otro asintió.
—Que necesitas que vayamos a comer, te pones de un humor cuando no has comido —Luke quizá estaba tentando demasiado su suerte por la mirada que le dirigió el otro con su único ojo descubierto. —¿Sushi? —
—Eso es un maldito cliché —Gruño de nuevo su acompañante.
—Entonces eso es un ¿no? —Lo vio de reojo pues debía tener sus ojos en el camino.
—Si quiero sushi, pero sigue siendo un maldito cliché —Contesto molesto el del parche.
—Sushi entonces, después hay que ir de nuevo a la oficina —Seguia manejando y viendo el camino —¿Qué tal las clases? —
—¿Quieres pasar otra temporada durmiendo en el suelo? —Devolvio Ethan mirándole, Luke solo guardo silencio —Eso creí —
—Creo que debes disfrutar lo que queda, pronto terminarán de descifrar lo de la caja —Mencionó un rato después cuando estaban en un semáforo. Ethan solo miró por la ventana, acarició su ojo cubierto de forma distraída, aún no sabía que pensar del papel que jugaría en esta guerra que tenían.
Cuando había dicho a Nemesis que quería ser importante, que no quería ser como los demás y que estaba cansado de que nadie lo notara, lo último que esperaba es que su participación contara con la decisión de destruir o salvar el mundo entero.
Era una pesada carga la que llevaba.
