¡Hola queridos lectores!

Cumpliendo con lo prometido aquí estoooy, actualizando para ustedes uwu. Me he dado cuenta de que el capítulo 22 ha tenido 7 reviews!, asi que vengo a agradecerles por ello. Al menos todas hemos coincidido en algo: Inuyasha ha sido un tontito desgraciado sjdfnds. Muchas gracias por dejarme sus comentarios, para mi es super importante y me motiva a seguir escribiendo n-n, como me llegan notificaciones por cada review al correo me emociono un montón XD. Muchas gracias como siempre a Aida koizumi, a candy01234, Inukag 22, darkness1617 y tres personas nuevas: rosasrojas, y un anon. Les doy la bienvenida y espero se queden hasta el final.

En el caso de que hayas decidido entrar a leer por primera vez te invito a seguir el fanfic para que recibas notificaciones cada vez que actualice, que en general es cada dos o tres días.

Sin mas relleno de autor aquí va lo importante :3


'

Capítulo 23.- Un mes sin ti.

(Perspectiva de Inuyasha)

Me desperté al otro día con la misma ropa formal que había utilizado en la fiesta. Ni siquiera había tenido ánimos para preocuparme de cambiarla. Por instinto un poco adormecido estiré uno de mis brazos para abrazar a Kagome, pero no la encontré a mi lado y la cama se me hizo demasiado grande. Tomé mi teléfono para llamarle... no hubo tono de marcado.

Sentí la desesperación crecer en mí y llamé a Sango luego de ducharme durante al menos media hora intentando quitar el olor de Kikyo. Mi marca siguió doliendo de la misma forma incluso con el agua caliente cayendo sobre ella.

– ¿Inuyasha? - Su voz sonó en el altavoz.

– Necesito que me des el número y la dirección de Kagome, ahora.

– Yo no tengo esos datos.

– No me mientas, por favor. – Dios, ¿Cuánto más tendría que rogar de ahora en adelante? mi ego estaba pisoteado en el suelo a estas alturas.

– No puedo entregártelos Inu, le he prometido que no lo haría.

– Sango, la mujer que amo, mi compañera de vida se ha ido y sólo tu sabes donde está. Necesito que me ayudes, yo… yo no puedo dejarla ir así como así, le prometí que estaría con ella siempre. Se lo prometí ¿entiendes? – Mi voz sonaba desesperada, tuve lástima de mí mismo.

– Inu… Kag no quiere verte. Y estoy segura de que no se debe a que su amor por ti haya desaparecido de la noche a la mañana. Pero sus heridas necesitan ser sanadas y para eso necesita estar lejos de ti.

– Pero yo no puedo estar lejos de ella…

– Es lo único que puedes hacer por ahora, ya hablamos de esto, si la sigues hostigando sólo causará que se rompa el delgado hilo que sujeta su relación.

Lo medité por un momento. En mi mente apareció la cara de Hojo después de ser rechazado en infinidad de oportunidades por Kag, recordé como ella había sido tajante al decirle que no quería volver a verlo… Quizás si dejaba que el enojo se esfumara, aunque fuera un poco… tal vez y sólo tal vez podía tener a Kagome entre mis brazos una vez más… ¿Qué era peor? ¿Intentar verla una vez y perderla para siempre? O ¿aguantarme un tiempo y creer en que habría eventualmente una ínfima posibilidad de recuperarla?

Suspiré derrotado.

– ¿Puedes al menos mantenerme informado de cómo se encuentra?, mantente hablando seguido con ella, cuéntame como le va y prometo dejarla tranquila hasta que ella estime conveniente.

– ¿Crees que sea saludable recibir reportes continuos de lo que está haciendo tu ex?

– Puede que no, pero no podré soportarlo sin ello. – Sango guardó silencio por unos segundos luego de mi respuesta, como si estuviera analizando la situación.

– Okey, te prometo que te mantendré informado… de lo que necesites saber.

– Gracias, hablamos. – corté y me obligué a comer algo.


'

Septiembre, 2014 (un mes después del quiebre)

Unos golpes en la puerta de mi habitación me despertaron.

– Inuyasha, es tarde, ¿te vas conmigo al trabajo?, salgo en 30 minutos.

Gruñí internamente, tenía cero ganas de trabajar.

– Intentaré estar listo para entonces. – exclamé mientras me sentaba en la cama.

Caminé con pereza al baño de mi pieza, me duché lo más rápido que pude e intenté vestirme decente. Los cortes de mi marca aún no cerraban, pero ya me había acostumbrado a ello, si no la tocaba era soportable. Ya no alcanzaba a tomar desayuno, pero al menos estaba listo, salí de la pieza para encontrarme a Miroku sentado en el sofá esperando por mí. Bajamos al subterráneo para abordar su auto y a mitad de camino decidió hablarme.

– ¿Has estado comiendo bien?

– No lo sé, supongo que sí. - respondí mientras miraba por la ventanilla.

– Se que intentas fingir que nada de los últimos meses sucedió, pero puedes hablar conmigo, soy tu amigo.

– No tengo nada de que hablar realmente, estoy bien.

Miroku me miró preocupado y pude notarlo por el rabillo del ojo. Un mes había pasado desde la última vez que había visto a Kagome, un mes sin escuchar su voz, sin sus hermosos ojos chocolate. Había sido duro, sobre todo los primeros días, debo haberle gritado al menos unas 15 veces a Sango para que me diera su número de contacto, pero en todas las oportunidades ella me había gritado que la dejara tranquila, que el amor de mi vida no estaba interesado en compartir conmigo. Esperé pacientemente por una señal de que ella me extrañaba o quería volver a verme, sin embargo nunca apareció.

Mi vida se había hecho monótona desde entonces, ya no tenía anécdotas para contar ni personas a quien quisiera contarlas. Me sentía débil y cansado todo el tiempo, de seguro era por no haber consumido gota de sangre en las últimas semanas. Después de todo mi sangre favorita ya no estaba cerca.

Sango si había cumplido su promesa manteniéndome informado de lo básico sobre Kag. Ella Estaba bien, obligándose a trabajar para mantener la cordura.

– Hoy tienes que entrevistar a la nueva secretaria, a las 10 de la mañana, no lo olvides. – La voz de Miroku me sacó de mis divagaciones. Lo había olvidado completamente.

– Ah si, si lo sé – mentí.

Muy puntual a las diez recibí una llamada , que me avisaba de la llegada de la postulante. La hice pasar a mi oficina. La chica era bastante llamativa, tenía su pelo corto en melena de color rojizo fuego y sus ojos verdes destacaban desde lejos. Se sentó frente a mí cruzándose de piernas y la vi sonrojarse mientras me miraba. Agh, en definitiva no necesitaba el cliché de la secretaria enamorada en estos momentos.

– ¿Tu nombre es? – exclamé sin mirarla mientras fingía anotar algunas cosas, apenas había empezado y ya estaba aburrido.

– Mika, Byrne.

– Asumo por tu apariencia y tu apellido que no eres originaria de Japón.

– No señor Taisho, vengo de Irlanda, nací allá, mi padre es irlandés y mi madre originaria de Japón.

– Ya veo… ¿Tienes experiencia en el cargo de secretaria?

– Trabajé durante un par de años en otra empresa, pero mi jefe era bastante déspota y decidí renunciar.

– Yo también soy déspota como jefe. – exclamé.

– Al menos usted es más guapo que mi jefe anterior. – exclamó. Cuando notó que lo había dicho en voz alta la vi sonrojarse y abrir los ojos mientras se tapaba la boca con las manos – Lo siento, no debí decir eso.

– No te preocupes. – respondí tajante. El Inuyasha del pasado habría aprovechado esta oportunidad, estaba seguro de que si iba a por ella esta chica en un par de segundos estaría en mi escritorio esperando a ser tocada por mí; pero las ganas de jugar no estaban – Estarás a prueba por un mes, si veo que logras cumplir con las expectativas podrás firmar contrato.

La chica me sonrió y juntó sus manos agradecida.

– ¿Cuándo empiezo?

– Hoy mismo, te quedarás aquí para tu primer día de trabajo. Y lo primero que harás por mi será revisar mis reuniones y hacer una planificación del mes.

La chica asintió y se levantó del asiento. No podía negar que sus largas piernas llamaron un poco mi atención, me recordaban en algo a las de Kagome… Basta de hacerte daño Inuyasha.

Miroku entró al rato después.

– ¿La has dejado? – asentí.

– La verdad no tenía ganas de seguir entrevistando gente, es tedioso. ¿Tienes los informes de finanzas?

– Sip, está todo listo, este mes ha habido muchas ventas de la última colección de oro rosado, creo que su extravagancia llama la atención de los clientes.

– ¿Hay clientes nuevos?

– Al menos unos veinte y estamos recién a mitad de mes, creo que podemos duplicar el número de aquí a dos semanas más.

– Perfecto.

De algún modo en mi mente, pensaba que si lograba llegar a distintos lugares en el mundo con mis productos, en algún momento Kagome vería el apellido Taisho en una joyería y me recordaría. Eso me hacía querer seguir trabajando.

– Vas bastante bien con la empresa, por lo que he alcanzado a escuchar – Mi padre apareció por la entrada principal, mierda, su visita no era lo que necesitaba ahora mismo.

– ¡Padre! ¿y esta sorpresa?

– Tu madre me ha mandado a preguntar por qué aún no has ido de visita con Kag y como no has contestado mis llamadas... – exclamó. Miroku me miró con un leve tic en uno de sus ojos y yo no supe donde esconderme.

– Seguiré viendo los informes – Miroku huyó y cerró la puerta de mi oficina tras de sí.

Mi padre se sentó en la sofisticada silla frente a mi en el escritorio, su coleta alta se movió cuando puso sus manos sobre la mesa.

– ¿Y bien?

– Me disculpo por no haber ido, las cosas han estado intensas por aquí y he estado ocupado con la empresa. Con respecto a Kag… no creo que pueda acompañarme en las próximas visitas padre, ella no está en Tokio.

– Vaya, ¿ha salido de viaje?

– Algo así como un viaje permanente a algún lugar del que no tengo puta idea, ella y yo ya no estamos juntos. – Mi volumen de voz bajó con cada palabra añadida en la frase. Mi padre no dijo nada por unos instantes que se me hicieron eternos, veía venir el reto.

– Ya veo… ¿Cuánto tiempo desde aquello?

– Un mes.

– ¿Y aún no has ido a buscarla?

– Creo que le haría mas daño, he intentado resistirme a buscarla hasta que sea el momento adecuado.

– Hijo, no hay momentos adecuados para estas cosas, ella es tu compañera, no puedes dejarla ir.

– Sólo es mi compañera por marca ahora.

– Creo que no entiendes lo que estoy intentando decirte. La marca youkai se fortalece y se alimenta del amor y la cercanía. Si tu y ella están separados eventualmente llegará un momento en que la marca irá debilitándose hasta desaparecer. – Lo miré mientras me reía, pensando que sólo era una broma, sólo obtuve su semblante serio como respuesta. – ¿De qué te ríes?

– ¿Eso ha sido una broma no? Una muy mala, por cierto.

– ¿Por qué bromearía en un momento como éste?

– Pero… las marcas youkais son eternas, todos lo saben.

– Por supuesto que es eterna, pero con condiciones. La importancia de la marca es que genera una conexión única entre dos seres a nivel físico y mental. Se mantiene ahí mientras los lazos se fortalecen y las almas están cerca la una de la otra. Pero si dos youkais se separan, no esperarás que la marca quede ahí de por vida ¿no? La naturaleza es sabia y nos da la oportunidad de volver a enamorarnos si la persona no es la correcta. Mientras esté, la marca duele cuando existe traición y se auto lesiona intentando mantener a los amantes juntos incluso por medio del dolor, pero no puede seguir doliendo eternamente, no puedes estar amarrado a una persona que ya no amas, imagínate el suplicio que sería sentir dolor cada vez que besaras o tuvieras sexo con alguien más.

– ¿Qué tanto puede durar con Kagome y yo separados?

– Depende de lo fuerte que sea su lazo, de meses a años supongo, no lo sé.

Me levanté de golpe del escritorio, necesitaba encontrar a Kagome y necesitaba hacerlo pronto.

– ¿Por qué se han roto las cosas entre tu y ella? – preguntó de repente.

– Una chica me drogó y me violó, larga historia.

– ¿Esa es la versión que te libera de toda culpa no? – No respondí a aquello, no tenía ganas de ser juzgado. Mi padre se puso de pie – Si necesitas ayuda para encontrarla, yo puedo intentarlo, tengo algunos contactos.

– Eso sería genial, muchas gracias.

– De nada – me sonrió. – Lo mantendremos en secreto a tu madre por ahora, arderá el cielo con su rabia. – Me estremecí de solo pensarlo, mi madre no sería tan comprensiva como mi padre, no después de encariñarse con kagome.


'

(Perspectiva de Kagome)

Bajé las escaleras corriendo mientras buscaba a Kouga por la casa, lo encontré sentado en la cocina tomando café, un clásico.

– Encontré la casa que quiero – exclamé intentando ignorar el dolor punzante en mi marca.

– ¿Queda muy lejos? – preguntó Kouga.

– No realmente, está en Osaka como a 30 minutos de aquí más o menos si tomas el tren. Puedo poner una consulta veterinaria ahí.

– Perfecto – me sonrió y me abrazó.

Ayame llegó unas horas más tarde y almorzamos todos juntos. La novia de Kouga era encantadora y por suerte nos habíamos llevado bastante bien.

No podía negar que el último mes había sido devastador para mi salud mental. Había llorado durante noches enteras y las pocas veces que soñaba sólo podía evocar imágenes creadas por mi subconsciente en donde Inuyasha estaba con Kikyo. Los besos, las caricias y palabras que alguna vez me había dicho, aparecían en mis sueños dirigidas a ella y despertaba con el corazón cada vez más roto.

Luego de no encontrar otra solución me había obligado a dejar de sentir, apagando mis emociones con el objetivo de seguir con mi vida y mis metas; y para mi sorpresa, había funcionado, casi había sentido un interruptor apagarse en mi mente. Aunque ello había conllevado a un cambio drástico en mi personalidad, al menos me mantenía armada y sin ganas de volver a pisar Tokio, evitando mendigar amor como lo había hecho alguna vez en el pasado por Hojo.

Tomé el metro cerca de las tres de la tarde en dirección a Osaka, había logrado agendar una reunión con el dueño de la propiedad. Luego de una conversación que se extendió por horas, firmé contrato y me dijo que podía mudarme en un mes, mientras él hacía unos arreglos pendientes en la casa.

De vuelta en el tren mientras revisaba mi celular encontré los mensajes de Inuyasha de hace unos meses atrás:

'

De: Inuyasha (12 de mayo – 13:59)

"He estado pensando en ti durante el día, ¿comemos ramen luego de mi trabajo? Te quiero"

'

De: Inuyasha (2 de junio, 23:30)

"gracias por el rato de hoy, espero que los juegos de verdad y reto se hagan más recurrentes"

'

De: Inuyasha (3 de junio, 09:00)

"¿Te he dicho lo hermosa que eres? Ten un buen día, te adoro"

'

De: Inuyasha (10 de junio, 22:00)

"Gracias por hacer mejores mis días. Espero que duermas bien y recuerdes que cada vez que sueñes yo estaré soñándote"

'

De: Inuyasha (16 de junio, 00:23)

"No sé como aguanté meses sin tus besos, ahora me he hecho adicto a ellos, nos vemos más tarde, ya te extraño"

'

De: Inuyasha (10 de julio, 8:20)

"Eres lo más lindo en mi vida, he soñado contigo, cuando pase por ti en la tarde te hablaré de ello, te adoro"

'

De: Inuyasha (20 de agosto, 9:00)

"te amo, te amo, te amo, paso por ti a las siete, ya quiero ver tu vestido de gala"

'

A pesar de obligarme a no sentir, las ganas de llorar me invadieron, había sido el mes más difícil de mi vida, pero había sabido ocultarlo. Estaba enojada, herida, y me sentía traicionada y abandonada, pero aun así… no había día en que no pensara en él. Llevé mi mano izquierda a mi rostro, intentando quitar las pequeñas lagrimas rebeldes que amenazaban con salir de mis ojos y el movimiento hizo mi pulsera de cristales sonar, el bendito cascabel sólo me recordaba a Inuyasha, pero no tenía la fortaleza suficiente para quitarlo.

– ¿Estás bien? – Un chico de pelo negro y ojos verdes que iba sentado frente a mí me habló preocupado. Noté que sus rasgos eran jóvenes pero masculinos.

– Si, no pasa nada – exclamé y miré hacia otro lado. El chico extendió una bolsita de pañuelos desechables hacia mi.

– Toma, la necesitas más que yo – sonrió.

– Gracias – musité.

– Mi nombre es Naoki.

– Kagome. – Dios, en definitiva no tenía ganas de hablar.

El chico se bajó en la misma estación que yo y me siguió.

– ¡Oye Kagome! – me giré para mirarlo – Sé que es raro que un tipo del metro venga y te pida tu número de contacto, pero… ¿puedes dármelo?

Lo medité por un segundo. La depresión en la que me había hundido me había hecho olvidar el detalle de que debía beber sangre para seguir manteniendo mis habilidades youkai y yo no consumía hace un mes. Sonreí.

– Por supuesto, ¿puedo pedirte un favor?

– Lo que quieras.

– ¿Puedes acompañarme a casa?, estoy un poco mareada. – mentí y me sentí culpable, pero necesitaba llevarlo a un lugar más solitario.

– Por supuesto. – el chico parecía demasiado bueno, sentí lástima por él… fijarse en una youkai no era buena idea.

Caminamos por las calles hasta que divisé un callejón. Me puse frente a él y me esforcé en poner todas mis energías en mi control mental… Gracias Inuyasha por enseñarme estas cosas.

Vendrás conmigo a ese callejónSonreí mientras lo miraba fijamente.

Naoki me miró fijamente, lo vi dudar un momento, de seguro la falta de sangre estaba afectando mis habilidades, de todas formas, caminó cuando lo tomé de la mano y entramos en el angosto lugar.

Esto dolerá un poco, pero tienes que quedarte quieto.– exclamé y me abalancé sobre su cuello.

Cuando perforé su piel y la sangré me llenó sentí como si hubiera vuelto a nacer. Succioné con fuerza recordándome a mí misma que no podía matar al chico, así que sólo bebí lo necesario y mordí mi lengua para luego lamer su herida. Acto seguido sentí un gemido salir de su garganta y cicatrizó sin problemas.

Bien, has sido de gran ayuda, ahora quiero que olvides esto y vayas directo a tu casa.

Él me miró sonriente y dio media vuelta, antes de que se fuera tomé su teléfono y anoté mi número. Me había preocupado de borrar su memoria sólo en la última parte, así recordaría haberme conocido y cuando volviera a hablarme podría utilizarlo como bolsa de sangre permanente. Lo vi caminar en dirección contraria a la mía y seguí mi camino.

*Flash back*

Oh Gatita lo has hecho excelente – besó mi frente y luego me sonrió – No esperaba que manejaras la situación a la primera y lo has hecho como una profesional, tu control mental funcionó sólo una vez y sin embargo lo tuviste comiendo de tu mano… o al menos hasta que se dio cuenta de que le habías mordido.

No me he sentido contenta… su sangre sabía mal y prefiero la tuya, no me gusta morder a gente inocente – exclamé.

Lo sé cariño, esto fue una lección para casos de emergencia, y para que practicaras tu habilidad de control mental – me tomó del mentón con suavidad y me besó. – No tendrás que beber de otra persona porque me tendrás a mí siempre, lo prometo.

*Fin de flash back*

Sonreí ante la ironía… después de todo, la lección para esos "casos de emergencia" había sido necesaria, otra promesa que se había roto.


'

Cuando llegué a la casa de Kouga mi celular sonó, mi pantalla mostró un número desconocido.

– ¿Hola?

– Señorita Higurashi, la llamamos de la universidad de Tokio, tenemos su título y certificado de egreso disponible para ser retirado, nos preguntábamos cuando vendría por él – mierda, lo había olvidado completamente.

– ¿Es necesario ir allá, no puede escanearlo por mí?

– Lo siento, pero no es el protocolo de la universidad, usted ha pagado por este diploma, además, su profesor evaluador quiere hablar con usted en persona, por el paciente de su caso clínico.

– ¿Ha pasado algo?

– El doctor quiere saber si al final podrá contar con su colaboración para el tratamiento del paciente, quiere discutir algunos puntos con usted ya que le pareció extraño que no viniera luego de su última reunión.

Por supuesto que no había ido… esa reunión donde habíamos acordado que asistiría a las consultas de "bizcocho" había sido unos días antes de que todo se me derrumbara en la cara. Había salido huyendo y no había recordado a mi paciente… me sentí una pésima veterinaria.

– Hmm, puedo pasar por ahí mañana, la verdad me he cambiado de ciudad, ahora estoy en Osaka, comprenderá que es un viaje de más menos tres horas e incluso si viajo ahora mismo para cuando llegue la universidad estará cerrada.

– Comprendo totalmente, ¿la dejo agendada para mañana a las tres de la tarde?

– Me parece perfecto, muchas gracias.

Corté la llamada y el pánico me invadió, la verdad tenía cero ganas de volver a Tokio.


'

(Perspectiva de Inuyasha)

Mika apareció bajo el marco de la puerta de mi oficina casi al final de la jornada.

– ¿Puedo pasar?

– Adelante.

Noté que la blusa venía con el escote más amplio que en la mañana, de seguro había desabrochado un par de botones para provocarme.

– He ordenado todo lo que me ha pedido señor Taisho, todas sus reuniones están agendadas, le recordaré cada una de ellas los días correspondientes.

– Perfecto.

– No sé si necesita algo más de mi – Exclamó cerrando la puerta de mi oficina.

No tenía ganas de follar, pero si podía tomar sangré del cuello de esta chica, literal estaba entregándose en bandeja de plata.

– Ven aquí un momento – sonreí y le di espacio para apoyarse en mi escritorio. Me acerqué para ponerme frente a ella mientras me miraba coqueta – Quédate quieta– que genial era el control mental para estas cosas.

Ella me sonrió y agradecí que su cabello fuera lo suficientemente corto como para dejar al descubierto su cuello. Acerqué mi boca y hundí mis colmillos sin delicadeza. Bebí toda la sangre que mi cuerpo demandó para recuperar el ánimo sin distraerme en los leves quejidos de placer que la chica soltaba de vez en cuando por las endorfinas de su cuerpo. Cuando me vi satisfecho lamí para cerrar la herida.

Que encantadora Mika, Muchas gracias.

Se acercó a mí con la respiración entrecortada y me agarró de la camisa. Tomé sus manos y las bajé.

Olvida todo esto y sal de aquí, gracias por todo, recuerda llegar temprano mañana.

Mika pestañeó y me sonrió antes de salir. Sentí energía nueva recorrer mis venas, tal vez mi sangre favorita ya no estaba disponible, pero tenía que seguir alimentándome.


'

Llegamos con Miroku al departamento y Sango tocó el timbre unos minutos después. Cenamos juntos los tres en la mesa y por primera vez en días me permití reír con las anécdotas de Sango. De pronto su teléfono sonó y al ver la pantalla la risa abandonó su rostro, levantándose rápidamente de la mesa para contestar. Intenté concentrar mi audición en la conversación que intentaba ocultar de mí.

– ¿Estás obligada a venir?... ya veo, puedes quedarte en mi casa, así no tienes que perder seis horas de viaje durante el día. Por supuesto que no, confía en mí. – cortó y volvió a aparecer con una sonrisa. ¿Kagome vendría?, sentí mi corazón dar un vuelco.

– Era mi madre, vendrá a verme mañana, así que no podré pasar el día contigo Miroku. – exclamó poniendo una mueca triste.

– ¿Podemos organizar una cena con tu madre? – preguntó Miroku.

– No creo que sea buena idea, vendrá cansada por el viaje, quizá cuando se quede por más días.

Miroku la miró extrañado, yo fingí demencia, si Sango se daba cuenta de que yo sabía que estaba mintiendo advertiría a Kagome de no venir. No tenía pruebas de que fuera ella quien estaba al otro lado de la línea, pero mi corazón sólo quería tener un motivo para ilusionarse una vez más.

Me excusé de estar cansado para levantarme de la mesa antes de tiempo, me despedí de Sango y de Miroku y me encerré en la habitación.

Me tiré en la cama sintiéndome nervioso mientras mi corazón latía desbocado. Podía ver a Kagome otra vez, incluso si ella no quería verme no importaba, me conformaba con mirarla de lejos.


'

Comencé mi día mas temprano que nunca y me duché y preparé casi como si fuera a tener una cita, por un momento me sentí estúpido al recordar que: 1. No sabía si realmente era Kagome la que venía, 2. Ella ni siquiera iba a verme y 3. Probablemente seguía odiándome. De todas formas, era agradable sentirme nervioso otra vez.

Salí de la pieza y me preparé desayuno, un tazón de avena y yogurt me bastaba, me preparé café y lo guardé en mi termo pequeño. Miré el reloj impaciente. Intenté forzar mi mente a recordar si Miroku en alguna de nuestras conversaciones había mencionado donde vivía Sango, no encontré recuerdos de ello, pero sabía que lo había mencionado. Esperé a que se levantara e intenté encontrar una pregunta que sonara casual.

– Buenos días – exclamó medio adormecido aún – ¿Desde cuándo te levantas tan temprano?

– No podía dormir.

Se acercó a la cocina y se sirvió café del que había preparado. El estrés de no saber como preguntarlo me estaba matando.

– Oye Miroku, ¿qué tal te parece Mika?

– ¿Mika?

– Ajá, la nueva secretaria.

– Aaah, supongo que es guapa, las pelirrojas nacen para llamar la atención. ¿Te dijo si tenía alguna ascendencia extraña? No parece japonesa.

– Es mitad irlandesa.

– Con razón.

– He pensado en invitarla a salir.

– ¿Vuelves a las pistas ya? - preguntó sin darle mucha importancia.

– No puedo quedarme aquí sin coger durante toda una vida ¿no?

– Supongo que no.

– Le pregunté donde vivía y creo que mencionó una calle cerca de la de Sango, ¿cómo se llamaba? Esta calle con muchos… árboles y… casas. – Mierda, mi intento de mentira por verdad estaba saliendo pésimo.

– ¿La sexta avenida? – exclamó. Bingo, había resultado.

– Esa misma, le he prometido pasar por ella e irnos juntos al trabajo, espero no te moleste.

– No para nada… - me miró y sonrió – De todas formas, sé que estás mintiendo, eres pésimo. Si quieres la dirección de Sango puedo dártela sin problemas amigo. – Okey, no había resultado.

– Dame la dirección de Sango.

– ¿Por qué la quieres?

– Creo que no es su madre la que vendrá hoy, si no Kagome… no había necesidad de pararse de la mesa a menos que fuera ella.

– Inuyasha… aun si fuera así, ¿crees que te hará bien verla?

– No lo sé, pero mi padre me ha dicho que las marcas youkais pueden desaparecer después de un tiempo y para mí eso se traduce en perderla, por favor ayúdame. – supliqué.

Miroku suspiró y meneó la cabeza mientras daba un sorbo a su café.

– Dame tu teléfono y la escribiré – Estuve a punto de tirarle el celular en la cara de la emoción, pero me contuve, miré mis manos al extenderlo hacia él y noté que temblaban por la ansiedad. Tecleó algunas letras antes de devolvérmelo – Ahí está, úsala sabiamente.

– Muchas gracias Miroku, te amo.

– Lo sé. – exclamó y se rió – probablemente fue por eso que Sango me mintió, sabe que no puedo ocultarte las cosas… Puedo intentar sacar más información si la necesitas.

– ¿Harías eso por mí?

– Por supuesto, sólo dame al menos hasta el mediodía, si la llamo a esta hora me asesinará.

– No hay problema. – me levanté de mi asiento y puse mi mano en su hombro – Muchas gracias, esto significa mucho para mí.

– Para eso están los amigos. – me sonrió y siguió tomando su desayuno – Supongo que no irás a trabajar hoy.

– Por supuesto que sí, sólo me ausentaré por unas horas, pero más tarde, tengo reuniones importantes ahora durante la mañana.

Cada uno salió en su auto, era necesario por si tenía que salir más tarde para ver a Kagome. Al llegar a la empresa Mika estaba esperándome en mi oficina con una sonrisa encantadora.

– Buenos días señor Taisho.

– Buenos días Mika, ¿puedes traerme un café capuccino?

– Enseguida señor.

No quería más café, pero prefería tenerla lejos por un rato, no tenía intenciones de tenerla merodeando frente a mí intentando llamar mi atención.

2 de las 3 reuniones pudieron llevarse a cabo sin problemas, la tercera fue pospuesta por el cliente y problemas personales. Cerca de las una Miroku entró a mi oficina con una sonrisa triunfante.

– Sango irá por su "madre" a las dos de la tarde al terminal de buses, al parecer tiene una "hora al médico" a las tres y se quedará en su casa por esta noche.

– ¿Crees que sea su madre?

– No lo es, me encargué de llamar a mi suegra, nos llevamos bastante bien, y estuvimos charlando por un rato, ella está en su casa a muchos kilómetros de distancia.

Mi corazón volvió a latir rápidamente y no pude evitar sonreír.

– Creo que me ausentaré por un rato. - exclamé.

– Por supuesto, ve, de aquí al terminal son al menos unos 30 minutos y debes correr si quieres alcanzar a verla llegar.

Bajé el ascensor hasta el estacionamiento impaciente, por fín vería a Kagome…


'

Al llegar al terminal de buses miré mi reloj preocupado, había llegado con quince minutos de anticipación esquivando el tráfico. Saqué de la guantera un jockey intentando ocultar mi cabello plateado poco útil a la hora de intentar pasar desapercibido.

Por ser día de semana no estaba muy atestado de gente y lo agradecí internamente, sería más fácil detectar el aroma de Sango, sólo necesitaba esperar sentado. Encontré una banca lo suficientemente discreta y me entretuve mirando los rostros de la gente. De pronto el aroma de Sango apareció y al seguir su dirección pude verla detenerse en el andén 3 que aún estaba vacío. Me moví rápido entre la gente e intenté esconderme detrás de un puesto de bebidas, cuando volví a mirar ella ya no estaba en el lugar, Mierda.

– ¿Se puede saber que estás haciendo aquí? – Sango estaba detrás de mí, con una cara lo suficientemente molesta como para asustarme.

– ¿Yo? Vengo a buscar a… un cliente, para una reunión de la tarde. – era pésimo mintiendo.

– Ahora entiendo por qué Miroku me llamó y preguntó por mis planes, Dios, son un par de idiotas. – suspiré, admitiendo mi derrota.

– Sólo quiero verla, por favor. Ella no notará mi presencia.

– Yo he podido notarla y no compartimos nada más que una amistad, Tu y ella comparten una marca, sabes que eso funciona como imanes entre los dos. Ella reconocerá tu olor incluso a un kilómetro de distancia.

– ¿Tienes algo de perfume en tu bolso?

– Inuyasha, ¿no crees que estás llegando demasiado lejos?

– ¿Te imaginas sin ver a Miroku durante un mes?, sin saber si está a salvo, o si es feliz o miserable sin ti… Sólo quiero saber si está bien, tengo miedo de olvidar su cara.

– No me manipules con esos malditos ojos de perro mojado Inuyasha – puse mi rostro lo mas triste posible, Sango sacó su perfume con rabia y me atacó con el rociador, tosí un poco, los aromas fuertes me mareaban – Espero que eso logre distraerla lo suficiente porque si no… soy amiga muerta. Mantente lejos y evita que te vea, la marca la atraerá hacia ti, así que tu sólo aléjate mientras pase.

– Trato hecho.

– No lo arruines… ella está aquí por algo importante de su carrera, no le mates el día.

Sango se alejó y volvió al andén 3, esta vez un bus venía llegando y estacionó lentamente. Las puertas se abrieron y sentí mi corazón apretarse mientras veía cada persona que bajaba de él. De pronto unos bucles azabache rebotaron al bajar y el rostro que tanto había extrañado apareció.

Kagome seguía siendo tan perfecta como siempre, pude notar que su cabello estaba un poco más largo pero el resto seguía tal como lo recordaba. No pasaron muchos segundos para que su aroma llegara a mi nariz, había extrañado tanto ese olor a vainilla y fresas que sentí la pena invadirme. Kagome abrazó a su amiga con cariño mientras ésta la ayudaba con uno de sus bolsos. Cuando Empezaron a caminar vi a Kagome seria por un instante mientras se acercaban hacia mí. Sango tenía razón, los pasos de Kag la guiaban de manera inconsciente a mi encuentro, intenté alejarme escondido entre la poca gente que había. Cuando Kagome había doblado otra vez en mi dirección Sango fue la salvadora del día y la guió en dirección contraria, de seguro para ir a su auto. Aguanté la respiración hasta que las vi alejarse lo suficiente y las seguí con algunos metros de distancia. Cuando subieron al auto corrí desesperado al mío y busqué la dirección que Miroku me había dado, necesitaba verla por unos segundos más.


Aquí termina el cap de hoy :3. Intentaré actualizar el martes o a mas tardar el miercoles de la otra semana. Hagan sus apuestas por lo que sucederá en el próximo capítulo sdjfnj Saludos!