XXIII

El dolor en su hombro es casi comparable al dolor que siente en el vientre, no sabe dónde apretar para calmar la sensación y el ardor, no puede entender qué es peor, que se le parta la cabeza, que esté desangrándose entre las piernas o que haya sufrido una despartición al aparecerse. Tantea un par de pasos, no sabe exactamente donde está. ¿En el pasillo? ¿Su habitación? Unos brazos finos la envuelven con suavidad y ella recuesta su peso contra el aroma conocido que le llega a las fosas nasales. Cissy, su siempre fiel hermana y compañera, ella está manchándola toda la ropa impecable con sangre pero realmente es lo último que importa.

"Estás completamente loca, Bellatrix" La regaña ella. Puede oír su lástima, puede oír la compasión deslizándose entre sus palabras, y aunque siempre odió que cualquiera sintiera así para con ella, ahora lo acepta porque ella misma siente compasión por su desgraciada situación.

"Mis bebés" Susurra la bruja. Cierra los ojos dejando que las lágrimas que hace rato caen sin control sigan manchandole las mejillas y se entrega lentamente a la sensación engañosamente placentera de la inconsciencia. No sabe qué sucederá de ahora en adelante, no sabe qué pasará cuando el Señor Oscuro se entere que no pudo darle ningún hijo, pero ella jamás le contará que fueron dos, que solo uno sobrevivió y que está muy lejos de su alcance.

El llanto de un bebé rompe el silencio de la habitación y siente a Narcisa jadear tras ella. Bella abre los ojos con pesadez, no puede despertar, no entiende qué sucede. ¿Cuánto tiempo ha pasado? El techo abovedado de su habitación en Malfoy Manor se mueve como si hubiera bebido demasiado. Probablemente esté drogada, demasiadas pociones en su organismo. El hombro aún le duele pero parece haber sido curado.

La voz gruesa y tajante de su cuñado se hace eco en sus sueños confusos, como si estuviera muy lejos. "Es lo mejor, Cissy. No puedes seguir manteniendo un cadáver en esa caja. Huele como si eso llevara muerto semanas. Debes enterrarlo ya".

¿Semanas? ¿Ha estado inconsciente por semanas? ¿Pusieron a su bebé muerto en una caja? Pero la inconsciencia se la lleva nuevamente y no sabe en qué orden suceden los acontecimientos que presencia como un fantasma.

"Estaré siempre en deuda contigo, Augusta" Se oye el susurro de Narcisa. "Ya sabes que nunca has estado aquí".

Puede oír el llanto lejano de un bebé de nuevo y no entiende de dónde proviene. ¿Es su niña? ¿O es su niño? ¿Alguno de sus hijos está en la mansión corriendo peligro? ¿Es su niño muerto? ¿Quién está llorando?

Abre los ojos lentamente y logra ver la figura encorvada de la partera, la vieja Augusta Longbottom yéndose de la habitación sosteniendo un bulto en brazos. El destino quiso que la madre de Frank fuera quien trajera al mundo a sus hijos. Frank... ¿Dónde estaría ahora? ¿Seguiría odiándola? ¿Pensaría en ella mientras duerme con aquella tonta chiquilla con quien se casó?

Bella se remueve, lucha contra la inconsciencia, necesita abrir los ojos, necesita estar consciente para cuando el Lord llegue a verla, necesita decirle que su hijo, su único hijo está muerto. No puede saber de su niña, no puede saber de Hermione. Solo puede saber de Hermes, su pequeño niño que ya no está.

"Bella" Escucha por fin la voz de su señor, fuerte y autoritaria. "Bella, despierta".

Abre los ojos. Un par de pupilas oscuras le devuelven la vista y el rostro pálido de Lord Voldemort se vuelve bestial, sus facciones humanas se convierten en algo parecido a un reptil y sus ojos son rojos como la sangre.

"¿Qué sucedió Bellatrix?" Sisea con odio.

Bellatrix abrió completamente los ojos. Parpadeó varias veces antes de enfocar la vista en el rostro iracundo del señor Oscuro. Entonces lo recordó, la boda de Hermione y Draco, los horrocruxes, la herida en su estómago. ¿Severus? Podía recordar la voz de Severus.

"Señor" Murmuró, el miedo subiéndole por la espalda. No se sentía así desde hacía mucho tiempo. Estaba segura que su temor podía verse reflejado en sus ojos y que el Lord lo disfrutaba, pero también desconfiaba y aquello no era nada bueno.

Se permitió dar una mirada a través de la habitación y jadeó cuando la vió completamente destrozada. El cuerpo inerte de Dumbledore estaba tirado de cualquier manera en una esquina, con la cabeza ensangrentada y la túnica hecha jirones. ¿Qué rayos estaba haciendo allí? Más allá, casi frente a él, el cuerpo de Snape reposaba casi de la misma manera, la varita se le deslizaba de los dedos y un hilillo de sangre le manchaba los labios.

Se llevó una mano a la boca para detener el sollozo que casi dejó escapar. El Señor Oscuro siguió su mirada y ella lo sintió respirar más pesado a su lado.

"El maldito anciano al fin tuvo lo que merecía" Siseó. "Lo de Severus es realmente una lástima, Dumbledore logró matarlo".

Bellatrix se tragó las lágrimas y puso su mejor mueca de asco al mirar al anciano, aunque por dentro quisiera gritar, todas sus esperanzas de una vida segura para su hija desvaneciéndose rápidamente.

"¿Qué fue lo que pasó querida Bella?" Dijo nuevamente el mago apretándole bruscamente el brazo. "¿Nuestra tan preciada hija me traicionó?".

Bellatrix se atrevió a mirarlo a los ojos. Se incorporó en el sofá y negó rápidamente con la cabeza. "No recuerdo exactamente qué sucedió, pero eso no es posible. El viejo llegó aquí... Él fue quien convenció a...".

Se llevó ambas manos a la cabeza como si le doliera recordar. Siempre era mejor echar la culpa a los muertos. No podía permitir que el Lord fuera tras Hermione y Draco. Pero no pudo remediar que él igualmente desconfiara de ellos y sacara sus propias conclusiones.

"Prepárate" Ordenó el mago. "Alistaré nuestras tropas e iremos a buscarlos a Hogwarts. El maldito anciano destruyó todas mis pertenencias, mi trabajo para seguir con vida. No dejaré que dos mocosos arruinen el que tengo allí".

Ella caminó los cincuenta metros que separaban la sala del jardín delantero. Se aferró al brazo que él le extendió. Una nube de humo negra los envolvió cuando sus pies comenzaron a elevarse del suelo. Lo último que vió fue la habitación con las puertas abiertas de par en par, completamente destrozada y también completamente vacía.


Hermione aspiró profundamente y se puso en guardia esperando el primer ataque el cual estaba segura que llegaría, pero solo se encontró con varios pares de ojos mirándola como búhos y sin otra reacción. Finalmente Ron parpadeó con rapidez y la estudió de pies a cabeza como si la viera por primera vez.

"¿Esposa?" Preguntó.

"¿Dumbledore ha logrado que contrajeran matrimonio?" Preguntó a su vez McGonagall.

"¿Qué?" Le respondió Harry. "¿Hermione se...casó? ¿Con Malfoy? ¿Y usted sabía de esto?".

Sintió a Draco tensarse aún más a su lado. Podía sentir el temor y la anticipacion recorriendole las venas, compartiendo con él sus sensaciones.

"Fue una ceremonia realmente maravillosa y lamentamos no haberlos invitado pero ya saben, la pasión nos ganó y no quisimos esperar más tiempo" Ironizó el rubio arrastrando las palabras.

Neville y Ron parecían no haber entendido el sarcasmo a juzgar por la expresión de horror que pusieron. Harry en cambio, sorprendiendo bastante a Hermione quien esperaba que como mínimo los atacara en un arranque de ira, los miró largamente con el ceño fruncido como si así pudiera descifrar la verdad.

"¿Por qué el...el-que-no-debe-ser-nombrado dice que han sido traidores a ambos bandos?". Preguntó el profesor Slughorn al lado de la ventana.

"No formamos parte del bando del Señor Oscuro" Aclaró Hermione. "Todo es parte de un plan de Dumbledore para destruir los horrocruxes y acabar con él".

"Pero Malfoy..." Comenzó Harry.

El carraspeo de la directora McGonagall sonó fuerte entre el sonido de fondo del alboroto dentro del castillo e hizo que el chico callara abruptamente. "Dumbledore confiaba en el señor Malfoy, puedo dar fe de ello. Si él es capaz de confiar, no seremos nosotros quienes contradigamos sus decisiones en momentos críticos. Nadie entregará a nadie y defenderemos la escuela de los mortífagos".

El sonido de una explosión más hizo temblar al castillo. El brazo protector de Malfoy se afianzó aún más sobre su cintura y ella podia sentir su piel ardiendo donde sea que él la tocara. Era bastante confuso y molesto que la poción de Bellatrix no dejara de hacer efecto aún en una situación tan delicada y rodeada de personas, pero su cuerpo le pedía a gritos perderse en el cuerpo de él.

Una vez más se escucharon pasos y voces fuera del baño y se pudo distinguir la voz fuerte de Remus Lupin entre las muchas que se oían. La puerta volvió a abrirse y el ex-profesor se asomó casi con timidez.

"¿Directora? ¿Qué hacen todos aquí? ¿Hermione? ¡Harry!".

Ante la mención de los últimos nombres una turba de miembros de la Orden ingresó al baño y rápidamente se vieron casi aplastados contra las paredes. Malfoy casi le hacía daño sosteniéndola fuertemente de la cintura mientras la señora Weasley la abrazaba con fuerza entre palabras de bienvenida. Los abrazos para Harry tampoco se hicieron esperar y ella agradeció que el señor Weasley solo le sonriera desde lejos en vez de quitarle el oxígeno como la mujer.

"Debemos salir todos de aquí" Pidió McGonagall. Hermione se fijó en que se abanicaba con la mano y pensó que tal vez sufriera de claustrofobia.

Una vez que estuvieron en el pasillo la anciana dijo que no tenían tiempo para grandes explicaciones acerca de la presencia de ella, Malfoy o Harry. Solo podía decir que Dumbledore confiaba en todos y que por ende la Orden también debía hacerlo. Se dividieron en grupos para defender el castillo, los profesores Flitwick, Sprout y McGonagall subirían con tres grupos de combatientes a las tres torres más altas, las de Ravenclaw, Astronomía y Gryffindor, donde tendrían una buena panorámica general y una posición excelente para lanzar hechizos. Entretanto, Lupin, el señor Weasley y Kingsley irían cada uno con un grupo a los jardines.

"Necesitamos que alguien organice la defensa de las entradas de los pasadizos que comunican el colegio con el exterior" Pidió Kingsley cuando la mujer terminó de dar las directivas.

"Eso parece un trabajo hecho a medida para nosotros" dijo Fred Weasley quien estaba señalándose a sí mismo y a su hermano George. Kingsley mostró su aprobación con un asentimiento.

"¡Muy bien! ¡Que los líderes vayan al Gran Comedor y dividiremos a nuestras tropas! Los alumnos desde cuarto año que quieran luchar serán bienvenidos, los de tercer año para abajo serán escoltados por Filch a las mazmorras". Ordenó McGonagall.

"¿Nosotros qué haremos?" Preguntó Neville.

"¡Buscar el horrocrux!" Contestó Hermione. "Tú ve con Ron a buscar a la Dama Gris, tal vez ella sepa algo, ya que Dumbledore dijo que estaría en Ravenclaw. Harry y yo podemos ir hasta la sala de menesteres, a la sala de objetos perdidos y..."

Un sentimiento de ansiedad le cruzó el pecho y fue casi imposible seguir hablando. Tragó grueso para serenarse y pudo descifrar la sensación como preocupación y...celos. Giró a mirar a Draco quien la observaba con una ceja levantadas y los ojos grises brillando. La poción hizo acto de presencia una vez más y el calor se expandió desde su vientre a todas partes de su cuerpo. Necesita estar a solas con él.

"¿Hermione?" Preguntó Harry haciendo que volviera al presente.

"Sí" Dijo ella regresando la vista al pequeño grupo que quedaba y la miraba expectante. "Yo..."

"Yo puedo acompañar a Harry" Se escuchó la cantarina voz de Luna Lovegood desde una esquina oscura.

"¡Maldición!" Exclamó Ron llevándose una mano al pecho. "¡No nos asustes así!".

La chica se acercó con pequeños saltos y miró a Harry con sus grandes ojos azules y una pequeña sonrisa soñadora en los labios. "¿Quieres ir conmigo a buscar el horrocrux, Harry Potter?".

Hermione rogó internamente que el muchacho dijera que sí.

"Emm, yo..."

"Perfecto" Añadió la voz ronca de Malfoy detrás de Hermione. Ella pudo sentir cómo se le erizaban los vellos de la nuca. "Granger y yo iremos a buscarlo en otro lugar".

La tomó de la mano y la morena pudo sentir como mil mariposas se arremolinaban en su estómago. Ignoró las miradas perplejas de sus ex-amigos y se dejó llevar por Malfoy quien no era nada delicado y estaba casi arrastrándola con más fuerza de la necesaria. El aire se condensaba más a su alrededor y estaba segura de que ardería en cualquier momento.

El chico se apartó lo suficiente del otro grupo, lejos de la vista de cualquiera y la llevó hasta un nicho oscuro donde la empujó contra la pared y ella se mordió el labio. Los labios de él cubrieron los suyos con brusquedad y ella gimió feliz de encontrarse tan pegada a él. Lo deseaba, necesitaba que él la hiciera suya y que las ansias que sentía se disiparán con sus besos. No importaba que estuvieran preparandose para una batalla, su necesidad física era más grande que cualquier guerra que les caía sobre la cabeza.

"No vuelvas...a sugerir...ir con el idiota de Potter...a ningún lado". Murmuró él contra su boca entre besos. Hermione gimió en respuesta mientras sus labios se curvaban en una sonrisa satisfecha al reconocer nuevamente los celos de él. Aunque algo en su interior se removía pensando en que quizás no debería alegrarse tanto porque él fuera tan posesivo, pero la poción realmente estaba nublándole el buen juicio y no tenía ganas de reflexionar sobre si los celos de él eran correctos o no.

Su pequeño momento de pasión fue interrumpido cuando una ventana a la izquierda del pasillo se abrió con gran estrépito. Se apartaron de un salto para ver que un cuerpo gigantesco irrumpía por ella e iba a estrellarse contra la pared de enfrente. De inmediato una forma grande y peluda se separó gimoteando del caído y se arrojó sobre Hermione.

"¡Hagrid" Exclamó la chica intentando repeler las atenciones de Fang, el perro del semigigante, mientras el enorme y barbudo personaje se ponía en pie. "¿Qué rayos?".

"¡Estás aquí, Hermione! ¡Estás aquí!" Hagrid se encorvó, le dio un rápido y aplastante abrazo, y fue rápidamente hasta la destrozada ventana.

"¡Bien hecho, Grawpy!" Bramó el guardabosques asomándose por el hueco. "¡Nos vemos enseguida, te has portado muy bien!".

"¿Qué rayos?" Murmuró Malfoy a su lado quien iba apartándose de los lenguentazos de Fang quien había decidido saludarlo a él también.

A lo lejos, en los oscuros jardines, se vieron destellos de luz y se oyó un inquietante grito parecido a un lamento. Al parecer la batalla ya había comenzado.

"Vaya, Herms. Esto va en serio. ¿Lista para la lucha? He oído aquello de que Malfoy y tú se han casado, la voz de Quien-ya-sabes hablando y todo eso. ¿Realmente confías en Malfoy?".

Hermione parpadeó ante lo bizarro de la situación, aunque rápidamente asintió. "Confío en él, la profesora McGonagall también".

"Está bien por mí. ¡Al suelo, Fang!" Ordenó el hombre. "Fang y yo iremos a custodiar a los alumnos. ¡Cuídense!".

Del mismo modo extraño en el que había llegado, corrió por los pasillos haciendo retumbar con cada uno de sus pasos las paredes mientras el torpe perro iba dando tumbos tras él.

El sonido de más hechizos se oían cada vez más cerca y el cielo ya estaba iluminándose con los destellos de los mismos. Hermione se asomó a la ventana rota y vió a guardianes de piedra con grandes espadas y escudos marchando hacia los jardines donde la barrera de protección ya había caído y un buen grupo de mortífagos iban ingresando lanzando hechizos sin control.

"Aléjate de la ventana" Le pidió Malfoy tomándola suavemente del brazo. Ella lo observó y se quedó momentaneamente perdida en aquella mirada tormentosa que hacia que todo su interior vibrara, y sabía perfectamente que aquella sensación no se debía a los efectos de ninguna poción sino que era lo que él le hacía sentir desde hacía semanas.

La profesora Sprout la devolvió a la realidad al pasar a toda velocidad a su lado, seguida de más de media docena de alumnos, todos provistos de orejeras y transportando enormes plantas en macetas.

"¡Son mandrágoras!" Les gritó la profesora sin detenerse "¡Vamos a lanzarlas al otro lado de los muros! ¡No les gustará nada!".

"Deberíamos ir a buscar el horrocrux". Dijo Malfoy siguiendo con la mirada a quienes acababan de pasar. Ella asintió y comenzaron a caminar por el mismo camino aunque bastante alejados del grupo anterior.

Al llegar al final del pasillo, todo el colegio tembló y Hermione comprendió, al mismo tiempo que un gigantesco jarrón saltaba de su pedestal con una fuerza explosiva, que Hogwarts estaba siendo asolado por hechizos más siniestros que los de los profesores y la Orden. Fragmentos de porcelana saltaron por los aires como metralla y el rubio fue rápido para convocar una burbuja de protección que impidió que fueran heridos.

Aceleraron el paso con la varita en alto cruzándose con Fred Weasley que guiaba enloquecido a un grupo de lechuzas que llevaban bombas pestilentes en las patas dispuestas a ser soltadas apenas fueran necesarias. Doblaron una esquina mientras oían más claramente que afuera estaba librándose una batalla que todos habían estado esperando desde hace tiempo pero realmente ninguno se la había visto venir tan repentinamente.

Antes de entrar por un pasadizo que los llevaría hasta el pasillo donde sabían que se hallaba la sala común de Ravenclaw, Hermione sintió que el pecho le ardía, esta vez literalmente. Se detuvo y se llevó una mano al dije de la gargantilla que estaba quemándole la piel.

"¿Qué sucede?" Preguntó Malfoy quien se había quedado muy quieto y en posición de guardia mientras ella observaba la cabeza de la serpiente que brillaba con los ojos de esmeralda.

"Está caliente" Explicó ella. Lo giró y en el dorso fino y gris pudo leer perfectamente «Huye al mundo muggle».

¿Huye al mundo muggle? Frunció el ceño. Aquello definitivamente no estaba ahí cuando ella se lo puso, así que no podía ser otra cosa que un mensaje de Bellatrix. Por un lado se alegraba de que la mujer por fin hubiera despertado y esperaba que estuviera a salvo, pero por otro lado le molestaba que ella insinuara que Hermione abandonara la escuela y huyera cobardemente sin ayudar a los suyos a luchar contra la mayor amenaza del mundo mágico.

"¿Qué pasa?" Volvió a preguntar Malfoy.

Hermione lo miró. ¿Estaría el slytherin dispuesto a huir para ponerse a salvo y dejar solo el lugar donde practicamente había crecido y era su hogar?

"Bellatrix quiere que huyamos al mundo muggle".

El rubio simplemente la miró y levantó los hombros. "Dile que no lo haremos".

"¿No lo haremos?" Se sorprendió ella.

"Estoy completamente seguro de que tú no lo harás, y si tú no lo haces no te dejaré aquí sola". Contestó.

Las mejillas de ella se sonrojaron suavemente y asintió. Cerró la mano alrededor del dije y pensó en una frase. «No dejaré de luchar». Esperó que fuera suficiente para compartir el mensaje y no requiriera de algún hechizo adicional para ser enviado. Se sintió satisfecha cuando volvió a mirar y la frase había quedado grabada en la parte posterior donde antes se leía lo que Bellatrix le había enviado primero.

Entraron por el pasadizo y se cruzaron con Augusta Longbottom, la abuela de Neville.

"Ahhh" Musitó la anciana apenas los reconoció. "Draco Malfoy y Hermione Black".

La morena se sorprendió al ser llamada así por la mujer. Iba a preguntar cómo sabía que era una Black pero ella no la dejó hablar.

"¿Han visto a mi nieto?" Hizo hincapié en el «mi» lo cual hizo que Hermione pensara que era una bruja bastante extraña y quizás un poco loca...

"Está luchando" Contestó simplemente ella.

"Como debe ser, por supuesto" Respondió la anciana siguiendo su camino y golpeando el hombro de Malfoy al pasar.

Otra mujer más joven se acercó corriendo y Hermione rápidamente la reconoció por el color fosforescente de su cabello. "¡Hola primo! ¡Hola Hermione!" Exclamó al cruzarse con ellos y siguió de largo sin detener el paso veloz.

"Malditas brujas locas" Masculló por lo bajo Malfoy. Ella asintió a su frase.

Al llegar al quinto piso donde estaba la torre de Ravenclaw vieron a Harry y Luna correr hacia su dirección.

"¡Lo encontramos! ¡Encontramos la diadema de Rowena Ravenclaw!" Exclamó el niño que vivió apenas los vió. "¡Es un horrocrux!".

Hermione tomó entre sus dedos la joya que el gryffindor le ofrecía. Cerró los ojos y se concentró. Al igual que con el libro de los Black, pudo sentir el latir rítmico y constante que desprendía la diadema. La observó y vió lo finamente trabajada que estaba, con un gravado que decía «Una inteligencia sin límites es el mayor tesoro de los hombres».

"¿Cómo lo destruimos?" Preguntó Luna con una sonrisa.

La morena buscó entre sus ropas el colmillo de basilisco que había tomado de más y guardado sabiamente antes de destruir el libro y la copa. Se lo pasó a Harry y el chico dudó un par de segundos antes de tomar tanto el colmillo como la diadema.

El muchacho se apartó un par de pasos y colocó la joya en el suelo. Sin pensar mucho le clavó el colmillo tal como Hermione y Draco habian hecho en la cámara de los secretos. La diadema comenzó a vibrar, una sustancia oscura y densa emergió de ella y un chillido de dolor se oyó proveniente de la misma. Las paredes comenzaron a temblar y un poco de polvo del techo cayó sobre ellos. Finalmente la joya se partió al medio.

Harry levantó la vista sonriendo hacia Hermione quien se sintió tentada de devolverle la sonrisa, pero luego recordó que ya no era su amigo y jamás volvería a serlo. Sus palabras pronunciadas en el Bosque Prohibido entregando a sus padres regresaron con fuerza a ella y frunció el ceño mientras sentía la magia arremolinarse alrededor de sus dedos en forma de espiral. Pudo ver la confusión en el rostro del chico y sintió al instante el toque tranquilizador de Malfoy en su hombro.

Antes de que Harry pudiera preguntar qué le sucedía, un gran alboroto se dejó escuchar acercándose a ellos. El inconfundible sonido de magos batiendose a duelo. Hermione sintió que el corazón se le paraba. Los mortífagos habían penetrado en Hogwarts. Fred y Percy Weasley acababan de aparecer en escena, luchando contra sendas figuras con máscara y capucha.

Los cuatro fueron en su ayuda. Los hechizos volaban en todas las direcciones y Hermione notó cómo Malfoy la protegía mucho más de lo que atacaba. Lograron derrotar a tres de cinco mortífagos y solo quedaban dos a quienes reducir. Fred Weasley incluso se dió el lujo de bromear mientras peleaban y todo parecía estar nuevamente bajo control cuando solo quedó un mortífago rodeado de seis de ellos. Pero entonces se produjo una gran explosión y en una milésima de segundo fue como si el mundo se desgarrara. Hermione voló por los aires y sintió caer contra lo que parecían un montón de piedras. Oyó los gritos de sus compañeros, pero ni siquiera se planteó saber qué les había pasado, solo podía pensar en que todo se había puesto muy oscuro y el mundo había quedado reducido a dolor y penumbra.

Hermione eestaba medio enterrada en las ruinas del pasillo que había sufrido un ataque brutal. Sintió un aire frío y comprendió que todo esa parte del castillo se había derrumbado, notaba una mejilla caliente y pegajosa, y dedujo que sangraba copiosamente. Un grito desgarrador hizo que levantara la cabeza lentamente y mirara alrededor, todo era polvo y cenizas, pero logró vislumbrar a Fred y Harry que se inclinaban sobre el cuerpo inerte de Percy. Miró alrededor buscando rastros de Malfoy mientras aún oía el llanto de Fred intentando despertar a su hermano. Su corazón latió todavía más deprisa y obligó a su cuerpo a levantarse cuando no lo vió por ningún lado, tampoco había rastros de Luna.

Caminó tambaleándose hacia el gran agujero que había quedado abierto en el suelo, toda la pared se había derrumbado también y podía verse con claridad la totalidad de los jardines nortes en medio de la batalla. Se inclinó hacia el hueco que terminaba cinco pisos más abajo en el vestíbulo del castillo y pudo ver el cuerpo del chico extendido sobre Luna, quien tenía los brazos abiertos bajo él.

Hermione sintió que podía desmayarse allí mismo. No podía verlos bien pero sí notaba que Malfoy tenía un gran corte en la frente y la camisa blanca se estaba manchando de rojo. Parecía inconsciente y ella no podía sentir nada referente a él por más que le enviara mensajes mentales. Pensó que su mundo terminaría y casi saltó por el hueco del suelo para llegar hasta él pero su lógica pudo más y decidió que debería usar las escaleras para llegar.

Lamentablemente para ella, aunque su mundo se hubiera detenido, aún el castillo estaba sumido en la batalla y en el camino se encontró con varios duelos que no pudo ignorar y muchas más amenazas que tuvo que librar. Vió cuerpos cayendo por los boquetes en el suelo y tuvo que agacharse más de un par de veces por la lluvia de maldiciones que entraban por las ventanas. Incluso tuvo que sortear a una enorme araña que luchaba contra un par de mortífagos y pensó que era bastante bueno que las descendientes de Aragog estuvieran de su lado.

Luego de lo que pareció una eternidad, finalmente pudo llegar al vestíbulo donde vió horrorizada como Lavender Brown era aplastada por el mazo de un enorme troll. Vió como su cráneo se abrió e incluso la sangre le salpicó el vestido de novia que ya estaba gris. El troll se fijó en ella y blandió su mazo, pero antes de que pudiera chocar contra ella que se había quedado estática ante la muerte de Lavender, un cuerpo menudo chocó contra el suyo lanzándola lejos y haciendo que se golpeara la cabeza contra el muro de piedra, pero al menos había quedado fuera del camino del troll.

"¡Hermione!" Gritó Ginny en su oído mientras la abrazaba fuertemente. Había sido ella quien la había salvado de una muerte segura.

La chica reaccionó cuando sintió los brazos de la pelirroja apretujarse más contra ella y olvidando que se suponía que estaba enfadada con ella también, devolvió el abrazo.

"¡Pensé que habías muerto!" Le explicó la chica tropezándose con las palabras. "¡Todos pensamos que habías muerto! ¡Que Malfoy te habia hecho algo y..."

"Malfoy no me hizo nada" Se apresuró a declarar y se removió para sacarse de encima a la gryffindor. "De hecho debo encontrarlo, cayó del quinto piso y..."

"Lo buscaremos juntas" Decidió la otra bruja y Hermione no pudo más que parpadear confusa en su dirección, aunque agradecida por la ayuda.

Su búsqueda no duró mucho, ya que tan solo unos metros más allá vieron al rubio ayudando a Luna a levantarse de entre los escombros. Hermione corrió hasta él y en un acto impulsivo, sin importarle que ambas chicas estuvieran allí, abrazó al mago por atrás y pegó su rostro a la espalda ancha de él.

Malfoy jadeó ante lo inesperado del gesto y también porque no la había visto llegar, pero le tomó las manos y se las apretó con fuerza, dejando que ella sintiera a través de la afinidad que compartian que estaba bien y también se alegraba por tenerla cerca nuevamente.

La chica lo volteó al sentir su camisa húmeda y lo miró expectante. Él negó con la cabeza y con un gesto señaló hacia Luna quien los miraba sonriente apretándose el abdomen.

"Yo estoy bien. La sangre es suya" Aclaró Malfoy. Hermione se sintió tan solo un poco culpable al aliviarse porque no fuera sangre de él.

Luna hizo un gesto con las manos quitándole importancia a la herida y aunque Hermione no estaba segura de que caer de cinco pisos fuera algo para no tener en cuenta, se abstuvo de hacer ningún comentario.

La tranquilidad solo duró un minuto, el vestíbulo rápidamente volvió a llenarse de duelistas que fueron superados en número por los mortífagos. Antes de que Hermione pudiera preguntarle a Malfoy si estaba en condiciones de seguir luchando, él blandió la varita y aturdió a un enmascarado que luchaba contra -increiblemente- Pansy Parkinson. La chica giró hacia Malfoy y asintió con la cabeza para luego seguir luchando contra otro que atacaba a Parvati Patil.

Hermione no dudó en acercarse y ayudar a ambas chicas hasta que el mortífago estuviera derrotado. Tuvo que lanzar hechizos más fuertes contra los demás mortífagos que atacaban directamente con avadas y ni siquiera usaban algún hechizo de desarme, iban por todo. Pudo ver por el rabillo del ojo cómo Malfoy hacía volar por los aires a uno que luchaba contra Ginny. La chica se había quedado de piedra cuando el rubio se puso delante de ella desviando un avada con un hechizo y la defendió del mortífago haciendo que se elevara unos metros y cayera pesadamente contra el piso de piedra donde un gran charco de sangre se formó bajo su cabeza.

Ginny todavía tenía la boca abierta cuando tuvo que defenderse de unos más, le era imposible pensar en que el maldito Malfoy a quien se había encargado de odiar con todas sus fuerzas durante aquellos dos meses de clase acabara de salvarle la vida.

Hermione aprovechó que los mortífagos fueron casi reducidos en su mayoría para volver al lado de Malfoy, no quería perderlo de vista nuevamente. El chico la tomó de la mano y la llevó hacia las aulas de los de primer año, que estaban completamente derrumbadas. Ella entrelazó sus dedos con los de él y una vez más durante la noche, pudo sentir los efectos de la poción de Bellatrix aún haciendo mella en ella. Él le apretó los dedos al sentir sus mismas sensaciones pero no realizó ningún movimiento más. Se quedaron en silencio viendo por una de las ventanas derrumbadas cómo la directora McGonagall y el profesor Slughorn luchaban en los jardines contra los mortífagos. La anciana realizó una floritura especialmente complicada y los siete encapuchados salieron volando en distintas direcciones, uno de ellos entró violentamente contra la ventana y se estampó justo al lado de ellos.

Ella y Malfoy se apartaron rápidamente con las varitas en alto listos para cualquier movimiento. El mortífago se separó de la pared y sus huesos tronaron, movió el cuello con dolor y su capucha se deslizó de su cabeza, dejando al descubierto un rostro conocido por ambos. Camden Weaver.

Hermione no supo de quién era toda la ira que en un segundo le inundó las venas, si era la suya o si le correspondía a Malfoy. Tenía frente a ella al asesino de sus padres, al maldito que había engatusado a los idiotas de Harry y Ron y había conseguido la dirección de sus padres en Australia donde los había torturado y luego asesinado. Sabía que también era uno de los violadores de la madre de Malfoy y aquello hacía que la sangre le hirviera aún más y las ganas de matarlo fueran todavía más grandes.

Pensó por un momento en esperar que el mago tomara su varita, que estaba justo al lado de sus dedos pero él aún no se había dado cuenta que tenía compañía pues seguía aturdido por el golpe. No sabía si esperar que pudiera defenderse para hacerlo más justo o si el imbécil se merecía que fuera atacado sin posibilidad de un duelo justo.

Malfoy no le dió mucho tiempo para pensarlo. "Weaver" Murmuró con los dientes apretados.

El mortífago incluso aturdido se puso rápidamente en guardia y conjuró su varita que solo voló unos centímetros hasta sus dedos.

"Tú violaste a mi madre" Escupió el rubio.

El mortífago sonrió con todos los dientes cuando reconoció al slytherin y se puso de pie lentamente. "Pequeño Malfoy..."

"Asesinaste a los padres de mi esposa" Continuó.

Los ojos de Weaver se desviaron hasta Hermione y la miró de pies a cabeza con una sonrisa irónica.

"Ahh, sí, esos muggles estúpidos. También disfruté de su madre como disfruté de la tuya".

El impulso habló más fuerte que la razón y ambas varitas se levantaron en vilo hacia el hombre. Ella pronunció un hechizo que le rompió los huesos y él uno que hizo que expulsara los intestinos. Ambos hechizos chocaron contra el mortífago al mismo tiempo y ni siquiera le dió tiempo de parpadear antes de que una explosión lo convirtiera en una masa de carne con los huesos e intestinos decorando la puerta de una de las aulas.

Hermione se quedó mirando tiesa a la masa amorfa que de deslizaba por la puerta y no despegó los ojos ni cuando los brazos protectores de Malfoy la rodearon. Solo logró pestañear cuando sintió sus pies elevarse del suelo y se dió cuenta que él estaba apartándola de la escena. Sintió que bajaban escalones y los sonidos iban haciéndose más lejanos. Las imágenes de sus padres, la idea de haber sido torturados y las palabras de Weaver sobre su madre le retumbaban la cabeza. Escuchó una puerta cerrarse y por más que lo intentó no pudo ser capaz de centrarse, sentía su magia recorriendole las venas casi con violencia, veía puntos rojos y no podía respirar correctamente.

Sintió las manos de Malfoy enlazandose con las suyas y su propia magia mezclándose con la de ella. Podía escucharlo hablar en el fondo de su mente y poco a poco pudo entender qué le decía.

"Respira profundo. Está bien, ya pasó" Murmuraba tratando de que ella obedeciera a los ejercicios de serenidad. "Solo respira profundamente y mírame".

Ella fijó los ojos en él y el chico asintió. "No volverá a lastimar a nadie".

Hermione asintió. Weaver había recibido lo que se merecía. Ella no se sentiría culpable por ello ni por un solo segundo. Cuando finalmente pudo sentirse más estable, se dió cuenta de su entorno y se encontró en el aula de pociones donde poco más de una semana atrás trabajaba con Malfoy en la amortentia. Giró en redondo para encontrar su caldero hirviendo tranquilamente y el aroma a Malfoy inundandole las fosas nasales. Él era su amortentia. Lo abrazó con fuerza agradeciéndole mentalmente por haberla cuidado y él correspondió envolviendola entre sus brazos. Los efectos de la poción no se hicieron presentes por lo que concluyó que finalmente se habían agotado y no pudo evitar sentirse más aliviada por ello.

De repente en medio del abrazo, la voz del Señor Tenebroso se hizo oír y retumbó en las paredes y el suelo. Ellos se separaron muy rápido y buscaron por toda la habitación, comprendiendo que él les estaba hablando a la gente que había en Hogwarts, de manera que todos los que todavía luchaban en el castillo debían de estar oyéndola como si él estuviera a su lado, echándoles el aliento en la nuca, a punto de asestarles un golpe mortal.

"Han luchado con valor. Lord Voldemort sabe apreciar la valentía. Sin embargo, han sufrido numerosas bajas. Si siguen ofreciéndome resistencia, morirán todos, uno a uno. Pero yo no quiero que eso ocurra, cada gota de sangre mágica derramada es una pérdida y un derroche. Lord Voldemort es compasivo, y voy a ordenar a mis fuerzas que se retiren de inmediato. Les doy treinta minutos. Entierren a sus muertos como merecen y atiendan a sus heridos".

Los chicos se miraron y fruncieron el ceño.

"Y ahora me dirijo directamente a ustedes, Hermione y Draco, hijos míos, han permitido que sus amigos mueran en su lugar en vez de enfrentarse personalmente conmigo. Pues bien, esperaré media hora en la entrada del Bosque Prohibido y si pasado ese plazo no han venido a buscarme y rendirme cuentas, si no se han entregado, entonces se reanudará la batalla. Esta vez yo entraré en la refriega y los encontraré, y castigaré a cualquier hombre, mujer o niño que haya intentado ocultarlos de mí. Tienen media hora".


Hola! Perdón por haber tardado tanto en subir, pero aquí estoy, tarde pero seguro. Espero que todavía me acompañen en la lectura de esta historia que está terminando. Este debió haber sido el capítulo final pero como quedó muy largo lo dividí en dos partes, por lo tanto el siguiente es el último capítulo! Por favor déjenme un review si les gustó! Me gustaría mucho saber qué piensan. Espero que estén bien y estén cuidándose mucho.

Ann