Capitulo 39

Hermione estaba muy nerviosa aquella noche. Al día siguiente se casaría con el hombre al que detestaba su alma y ya no había nada que pudiera impedirlo. Cada vez que miraba su bonito vestido de novia, le entraban ganas de bajar a por unas tijeras y destrozarlo por completo. Las lágrimas invadían sus mejillas cada vez que pensaba en su vida de casada junto a Malfoy, sabía que aquel destino la haría muy desdichada. "El relicario de mi destino, el relicario de mi destino —repitió irónicamente—. Es imposible que este sea el final. Todo esto que estoy viviendo debe tratarse de una jodida broma" Pero lo que realmente le encolerizaba era que Riddle le hubiera engañado y eso, jamás se lo perdonaría. Que ilusa fue al pensar que podía creer a ese cretino. Que podía cambiarlo…

—¿Qué quieres que te haga en el cabello esta noche? —preguntó Abril cuando subió a ayudarla a vestirse.

—Lo que quieras, hoy me da todo igual —respondió algo fría, el corazón de Abril se encogió al ver la tristeza de Hermione.

—¿Hay algo que pueda hacer por ti? —Hermione negó bajando la mirada.

A las ocho y media de la noche llegó Malfoy. Ella, siguiendo el consejo de su madre y a pesar de estar preparada a esa hora, bajó un poco más tarde.

—Es bueno hacerlos esperar un poco, cariño. Estás preciosa —había dicho la señora Tarner , admirando el precioso vestido. Tenía un escote de infarto, ensalzando los prominentes pechos de la mujer.

Diez minutos después, Hermione se reunió con su padre y su futuro esposo. La presencia de Malfoy la ponía de muy mal humor, pero era consciente de que debía acostumbrarse a él. Intentaba alejarse todo lo que podía de él, su presencia le repugnaba, pero Malfoy se empeñaba en acercarse a ella y aparentar que estaban muy enamorados.

En el momento en el que entraron los primeros invitados, el Sr. Miller, su esposa y su hija Mariene, Malfoy obligó a su prometida a forzar una bonita sonrisa.

Hermione se percató del saludo tan amigable que habían compartido Malfoy y Mariene. Ella le había regalado una coqueta sonrisa y él, un guiño demasiado provocativo. "¿Están coqueteando en mi cara?" Sin duda, un gesto cargado de complicidad.

En el momento en el que entró en la sala Dolohov, invitado por el Sr. Tarner, en ese momento Malfoy comenzó a sudar y el nerviosismo se apoderó de su cuerpo. Sabía que aquel hombre era uno de los mejores seguidores de Riddle y sin saber por qué, la intranquilidad se adueñó de su cuerpo. Dolohov lo miraba con una sonrisa desafiante y Malfoy no pudo evitar preguntarse para sí mismo: "¿Sabrá lo de Eris? ¿Me estarán tendiendo una trampa?"

Desde aquel mismo instante, Malfoy agudizó sus sentidos. Miraba muy alterado a todas las personas que estaban a su alrededor, intentando descifrar sus miradas, adivinar sus conversaciones o interpretar sus gestos. Creía que todos aquellos se habían unido en su contra y cada uno de ellos, conocía sus delitos.

"Te estas obsesionando. Tienes que relajarte. Nadie sabe nada." Malfoy intentaba serenarse, pero cada minuto que pasaba, su nerviosismo aumentaba.

—¿Te encuentras bien, querido, te noto algo… tenso? El sudor está empapando tu rostro —ironizó Hermione fingiendo una encantadora sonrisa.

—Lo sabes, ¿verdad? Y toda esta gente también —susurró sin dejar de mirar a su alrededor.

—¿Qué debería saber? No tengo ni idea, pero me encantaría que me lo contaras —invitó Hermione intrigada.

—Y si no lo sabes, ¿por qué te estas riendo de mí? —inquirió.

—Porque tú me has obligado a sonreír. ¿Recuerdas? —lo retó sin borrar su sonrisa.

Malfoy se alejó de Hermione y salió al exterior, necesitaba tranquilizarse y en medio de todas aquellas personas, nunca lo conseguiría.

Olivia, que había llegado acompañando a su esposo, se acercó a Hermione, aprovechando que su futuro esposo por fin se retiraba de ella.

—¿Cómo estas cariño?

—¡Oh Olivia! Siento que mi cabeza va a explotar en cualquier momento y mi corazón ha dejado de latir. Estoy muy asustada, no quiero casarme con Malfoy.

—Tranquila querida, todo va a salir bien —le acarició el brazo con una amplia sonrisa en su rostro.

Recuerdo…

Aquella tarde Olivia, junto a Dolohov, habían visitado a Riddle para preocuparse por su salud. Se lo habían encontrado muy animado, algo que a Olivia le molestó un poco.

¿No le importa que Hermione se case con el Sr. Malfoy? —había indagado Olivia incómoda—. Lo noto demasiado tranquilo cuando está a punto de perder a la mujer, que, según usted, es la mujer que ama.

No deberíamos preocuparnos por eso, pues esa boda no se va a llevar a cabo —había respondido Riddle con total seguridad—. Amo a esa mujer, la quiero solo para mí. Y voy a impedir que se case con otro hombre que no sea yo. Tengo un plan y si todo sale bien, Hermione volverá a ser libre.

Eso espero Sr. Riddle, porque si no, se arrepentirán toda la vida...

Aquella revelación intrigó muchísimo a Olivia pero notó tanta seguridad en las palabras del conde de Riddle que confió en que todo saldría bien. Ella estaba tranquila y deseaba presenciar el momento en el que Riddle impidiera aquella boda.

—¿Cómo puedes decir que todo va a salir bien? —preguntó Hermione devolviéndole de sus recuerdos—. Esto es un completo fracaso. ¡Vaya mierda!

—Hermione, una señorita no dice esas palabras —regañó divertida ante la naturalidad de Olivia.

—Me importa muy poco lo que diga una señorita por las barbar de Merlín.

—¿Confías en mí? —preguntó Olivia con una amplia sonrisa en el rostro.

—Sí, pero también confiaba en el estúpido de Riddle y ese miserable me ha mentido. No ha impedido que me case con Malfoy. Esto no se lo perdono.

—Paciencia querida, la noche no ha hecho nada más que empezar y te recuerdo que tu boda no es hasta mañana. Todo puede suceder.

Olivia le regaló un guiño a Hermione y se dirigió hacia donde estaba Malfoy, que le estaba pidiendo con la mirada que se acercara a él. Hermione se quedó totalmente descolocada y sin saber a qué se refería exactamente su amiga con aquellas palabras.

"La noche no ha hecho nada más que empezar —repitió mentalmente—. Claro que sí, para mi desgracia. Sería mejor que estuviera terminando."

Durante toda la cena, Hermione no paró de observar al idiota de Malfoy. Estaba muy callado, el sudor no desaparecía de su rostro y notó sus manos heladas cuando las dirigieron a sus copas correspondientes y sin querer, se rozaron. No paraba de mirar a todos los comensales alterado y su pulso temblaba cada vez que cogía entre sus manos el tenedor. Era como si estuviera esperando que algo sucediera.

En el momento en el que los criados retiraron el último plato y sirvieron el postre, Abraxas Malfoy se relajó un poco. "Si no ha sucedido nada, no ocurrirá ya. Nadie sospecha de mí."

Antes de pasar a tomar el postre, el Sr. Tarner, al percatarse de que su futuro yerno no había agradecido la asistencia de los invitados, lo animó a hablar.

—Antes de pasar a degustar los dulces y la macedonia de frutas, le pido al Sr. Malfoy que nos regale unas palabras.

—¿Unas palabras de qué? —preguntó a su futuro suegro muy alterado, intentando no levantar mucho la voz "—. Yo no tengo nada que decir.

—Deberías decir unas palabras de agradecimiento —susurró Hermione malhumorada.

Malfoy se levantó de su silla, cogió la copa de champagne que un elfo le había ofrecido segundos antes y la levantó ante todos, intentando parecer relajado y feliz.

—En primer lugar, quería agradecer al Sr. Tarner el haber permitido que su preciosa hija y yo podamos comprometernos en matrimonio, por su generosidad y su hospitalidad, haciéndome sentir uno más de su familia. —Dirigió la copa hacia el aludido—. La Sra. Tarner —ésta forzó una sonrisa—, por haber hecho de su hija una dama digna y admirable. —Hermione se sintió ofendida con aquellas palabras—. A todos ustedes, por acompañarnos mañana en el día de nuestra boda, que para nosotros será el más feliz de nuestras vidas. —"Sobre todo para mí", ironizó Hermione con tristeza—. Y por último y más importante, a mi futura esposa, a la que amo con todo mi corazón y de la cual quedé prendado de su belleza en el mismo momento en que la vi, gracias mi…

No pudo continuar con su falso discurso, un gran alboroto se escuchó en el recibidor. Los elfos parecían discutir con varias personas e intentaban detenerlos para que no llegaran a la sala donde cenaba Malfoy y todos sus invitados. Pero fue imposible, aquellas personas consiguieron entrar.

El primero en pasar fue Riddle, que rápidamente localizó a Hermione y no apartó la mirada de aquellos ojos almendrados que tanto adoraba. La mujer por fin pudo respirar aliviada y no disimuló la amplia sonrisa que apareció en su rostro. Riddle, el hombre al que le había entregado su corazón, no le había engañado y estaba cumpliendo la promesa de no permitir que se casara con Abraxas Malfoy. Ahora nada podía salir mal.

Malfoy se había quedado pálido al ver entrar a Tom Riddle, pero su furia creció cuando vio las miradas de complicidad que se regalaban Hermione y él. Iba a dirigirse hacia él para reclamarme la intrusión en casa ajena, cuando vio al hombre que lo acompañaba y su cuerpo se quedó inmóvil.

—¿Qué hace aquí maldito bastardo? —preguntó el Sr. Tarner con los puños cerrados dirigiéndose a Riddle.

—¡Viene conmigo! —exclamó el auror apareciendo tras la alta figura de Riddle.

Un murmullo generalizado rompió el silencio que se había producido minutos antes. Todos intentaban adivinar qué hacía allí el auror Nelson, pero ninguno se podía imaginar el motivo real. El único que lo sabía era Malfoy. Sintió como sus piernas flojeaban y tuvo que concienciarse mentalmente para conseguir serenarse. "Seguro que el idiota de Nagel me ha denunciado. Eris no ha podido ser, sé que ella me ama tanto como yo y no sería capaz de poner mi reputación en peligro. Cuando pille a ese mal nacido lo mataré.

—¡Buenas noches Sr. Nelson! Merecemos una explicación por atreverse a entrar en mi casa de esta forma e interrumpir esta celebración.

—Si no fuera por el motivo extremadamente importante que me ha traído hasta aquí, puede estar seguro que nunca hubiera molestado esta cena.

—¿Ha sucedido algo? —preguntó el Sr. Tarner.

—Quizás eso se lo debería preguntar a su futuro yerno, ¿tiene algo que decir Sr. Abraxas Malfoy?

—Yo no he cometido ningún delito. ¡Soy inocente! —gritó nervioso el conde, olvidándose de sus intentos de parecer sereno.

—Nadie le ha acusado de nada. ¿Tiene la conciencia tranquila, Sr. Malfoy?

Todo el murmullo que había en la sala, desapareció esperando la respuesta del conde, que parecía no llegar. La palidez apareció en el rostro de Malfoy y el sudor empapó cada centímetro de su cuerpo.

—No tienen pruebas en contra de mí.

—¿Puede explicarse Sr. Nelson? O usted, Sr. Malfoy, ¿me puede decir qué ha ocurrido? Creo que ninguno de nosotros estamos entendiendo nada y merecemos una explicación —pidió el Sr. Tarner mirando a Malfoy con ojos inquisitivos.

—No crea nada de lo que digan estos hombres. Se han aliado en mi contra por venganza. Ambos quieren destruirme, pero no se lo podemos permitir. Debe apoyarme Sr. Tarner —suplicó exasperado.

—Yo sólo apoyaré a aquel que lleve la razón. ¿La lleva usted? —preguntó el padre de Hermione.

—Soy el futuro esposo de su hija, tiene que defenderme y confiar ciegamente en mí.

—Ese es el problema Sr. Malfoy, ahora me estoy planteando sí realmente usted es el hombre que quiero para mi hija. No ha sido tan sincero conmigo como yo esperaba. Todo es muy sospechoso, empezando por sus desapariciones, la primera cuando Hermione estuvo desaparecida afirmándome que fue al funeral de una prima suya y después, desapareciendo días antes de la boda, sin preocuparse por los preparativos.

Pero le repito Sr. Tarner, no ve que este hombre es un mentiroso. — dijo Malfoy señalando a Riddle.

El Sr. Tarner miro a este y luego a Malfoy— ¿Porque lo dice, Sr. Malfoy ? dígame con un argumento razonable para creer sus palabras.

Muy bien, ¿No sé si se acordara de hace años de un asesinato que hubo en el pequeño Hangleton?

—Donde quiere ir a parar Sr. Malfoy — interrumpió el auror.

—Oh espere caballero, esto puede que le interese. Dicen que la pequeña y tranquila villa muggle fue rota por un brutal asesinato por una de la familia más adineradas, los Riddle. Se cuenta, que esa noche vieron entrar a alguien, … dentro de la mansión. ¿Dígame Sr. Riddle, no es así? ¿Ya que su padre fue un hombre rico y nada menos que un muggle? ¿Creo recordar también, una vez en Hogwarts, me comentaste que estabas buscando tus orígenes y resulto, "casualidad del destino", tu padre el Sr. Riddle padre, era un muggle que abandono a tu madre estando ella embarazada de ti, no es así Riddle junior? Es irónico, tu madre poniendo el nombre de un despreciable muggle que la echo a patadas por ser bruja dejándote luego en un Orfanato.

Como te atreves despreciable. — Nelson paro a Riddle antes de que sacar la varita. Malfoy prosiguió.

Bien, la cosa esta. Que en esos años me dijiste que quería visitar a tu familia saber de tus orígenes. Pero fue una casualidad que en ese momento en el año 1943 en las vacaciones de verano decidieras ir a verlos, y luego hubiera estos extraños asesinatos. ¿No fue así?

¿Insinúas que yo mate a esa familia. ¿A unas personas que ni conocía? —Dijo Riddle con una mirada penetrante. Hermione vio un pequeño destello rojizo en sus ojos. —¿Como puedes ser tan idiota Malfoy? Si no leíste bien el profeta, el asesinato lo causo un mago que vivía en los alrededores de la mansión y que no era la primera vez que había habido un percance con tal susodicho, ese hombre ya estuvo encerrado en Azkaban. — le recordó Riddle.

Si cierto, pero resulta que ese "hombre" el que mato a los Riddle, pertenecen a una de las familias más antiguas de magos, los Gaunt. Dicen que tenían un rasgo de inestabilidad y violencia que se fue agravando a lo largo de las generaciones debido a la costumbre de casarse entre primos. La falta de sentido común, combinada con una fuerte tendencia a los delirios de grandeza.

Pero ese hombre no lo conocía y después de lo sucedido no quise saber nada del tema. — dijo Riddle con serenidad.

Sr. Malfoy estas acusaciones que dice, son muy grabes y no tiene nada que lo apruebe. El ministerio se encargó de eso hace años y fue caso cerrado.

Hermione veía la escena pálida como el mármol sabía que Tom Riddle había asesinado a su padre y abuelos igual que su tío, como bien Harry le conto en su momento. Pero eso fue antes de que ella llegara al pasado. Ella sabía ahora, que su misión era poder cambiar ese hombre para que en un futuro no se convirtiera en el "Voldemort" que tanto conocía. Sabiendo todo lo que había cometido, no podía engañar a su corazón. Su destino era ese, salvar a Riddle de la oscuridad que lo consumiría.

¿Entonces lo que le paso a la Sra. Hepzibah Smith también fue de casualidad? — prosiguió Malfoy.

La Sra. Hepzibah Smith, murió por un accidente de su Elfa doméstica, dicen que tenía demencia y confundió los dos tarros que uno de ellos contenía veneno. — aclaro el auror con cara pensativa.

Si eso leí en su momento. Pero volvamos a la cuestión, y es que en ese tiempo aquí mi buen amigo Riddle trabajaba en Borgin y Burkes. Donde en más de una ocasión fue a visitar a la Sra. Hepzibah Smith.

Malfoy sabes perfectamente que era por trabajo… — le amenazo Riddle

Si eso creí yo también, cuando leí que al día siguiente encontraron a la mujer muerta y que le habían desaparecido alguna que otra joya. Y uno de ellas era una copa, la copa de Helga Hufflepuff.

Si, fue la familia que por derecho reclamo tal copa. Nos consta en el informe que se llevó a cabo. — corrigió el auror.

Como bien sabes Malfoy— dijo Riddle poniendo mucho énfasis en el apellido de este—yo me fui mucho antes de lo sucedido, tenía ganas de viajar y aprender en otros lugares. Y lo sabes perfectamente porque en uno de mis viajes fuiste tú quien me acompaño.

Malfoy se sintió acorralado, no se acordaba de ese punto, solo pensaba en escapar de aquel lugar para impedir acabar en la prisión de Azkaban. Impulsivamente, apresó a Hermione pasándole el brazo delante del cuello y pegándola a su cuerpo. Con su mano derecha sacó la varita que llevaba en la chaqueta y lanzo un hechizo al techo, haciendo que todos los presentes gritaran horrorizados mientras se agachaban alrededor de la mesa. Todos menos el Sr. Tarner, Riddle, el auror y el resto de aurores del ministerio que lo escoltaban. Hermione, intento relajarse, pero le empezaron a temblar las manos sin poder evitarlo.

—Suelte a mi hija, bastardo —gritó preocupado el Sr. Tarner.

Malfoy, al sentirse amenazado, lanzo un hechizo contra el Sr. Tarner hiriéndolo en el hombro. Su mujer corrió hacia su marido y se asustó muchísimo al ver la sangre que emanaba de la herida. Un grito desgarrador escapó de la garganta de Hermione. "Esto no puede estar pasando." Pensó llorando, preocupada por su padre y asustada al sentir el revólver en su sien.

—Se merece la misma muerte —voceó endiablado Malfoy mirando al Sr. Tarner herido—. Así aprenderá que, a un Malfoy, nadie le da la espalda.

Riddle, muy preocupado por el daño que pudiera hacerle a Hermione, intentó llegar hasta ella, pero el auror lo agarró del brazo para impedirlo. Si el Riddle se acercaba a ellos, solo empeoraría las cosas.

—¡Déjala en paz! —gritó Riddle al saber que la vida de la mujer que amaba corría peligro—. Es a mí a quién siempre has odiado. ¿Por qué no la dejas ir y enfrentamos esto como hombres? —dijo dispuesto a salvar a Hermione, aunque eso pusiera en peligro su propia vida.

—¡Me emocionas Tom Riddle! —ironizó Malfoy estallando en carcajadas—. Querer cambiarte por ella es tan emotivo… Tu que repudiabas tal sentimiento.

— ¡Este acabado! No cometas una locura, suéltala y entrégate.

—HAHAHA! ¿No te lo ha explicado nunca querida? Este hombre no sabe lo que es amar, nunca podrá hacerlo porque fue concebido por una poción de amor. Riddle no tiene empatía hacia nada o nadie.

—No tiene que ser así Malfoy. —dijo Hermione seria. —él puede experimentar tales sentimientos, pero no sabe cómo, por que donde él se crio no fue querido por nadie. —dijo las palabras mirándolo mientras unas lágrimas le caían en su rostro pálido. Pero yo sé… que si mostrando ese camino de amor, cariño, las personas cambian.

—HAHAHAH! Que ingenua eres mi querida Hermione. Ni el amor puede cambiar los pensamientos de un hombre.

Todo el mundo miraba aquella escena horrorizados. Las mujeres habían iniciado una plegaria en silencio pidiendo que todo saliera bien. La Sra. Tarner no paraba de suplicarle a su marido que luchara por su vida mientras intentaba impedir que la sangre siguiera fluyendo. Dolohov protegía con su cuerpo a Sara, sin importarle que pudieran verlos abrazados por primera vez. Hermione no podía dejar que alguna que otra lagrima callera, en su rostro, a pesar de que cada vez que miraba al hombre al que amaba, éste le transmitía serenidad. Aquellos minutos estaban siendo muy tensos y el tiempo parecía haberse detenido en torno a ellos. Ninguno entendía por qué los aurores no se abalanzaban sobre el Malfoy y lo detenían. Así aquella pesadilla terminaría de una vez. Los aurores sabían que debían actuar con cautela, no querían poner más vidas en peligro. Aunque uno de ellos, tuvo una magnífica idea.

—¡Eres un desgraciado, malnacido! —exclamó furioso Riddle con el rostro cargado de odio.

—Seré todo lo que dices, pero una vez más te vuelvo a tener en mis manos. Voy a acabar con la vida de la mujer que amas —amenazó riéndose, sin apartar los ojos de Riddle—, y nunca más volverás a ser feliz. Despídete de ella, porque no la verás con vida nunca más.

Malfoy, disfrutando de la expresión de dolor y preocupación que había aparecido en el rostro de Riddle. El silencio absoluto reinó durante unos segundos en la instancia, roto en algunos momentos por lejanos sollozos de alguna asustada mujer. El hombre apretó su varita con fuerza contra el cuello de Hermione y entonces…

Dos destellos y explosiones hicieron que el pánico se apoderara de todos los presentes, tenían las cabezas agachadas intentando con ese gesto salvarse de aquel loco que empuñaba la varita. Sus corazones se habían detenido y solo los más curiosos, levantaron la vista para descubrir a la persona que había recibido aquellos impactos.

Continuara…