Capítulo 24: Momentos que valen oro
Viktor se encontraba de nuevo semidesnudo como todo un Dios griego posado sobre el lecho del taller, siendo contemplado por Yuuri, al menos por unos instantes antes de iniciar con la terapia. No, Yuuri solo estaba estudiando su cuerpo como siempre lo hacía, pasando sus dedos por sus fornidas piernas.
—Yuuri, tus dedos tiemblan un poco cuando me tocas, sé que te gusta y te provoca lo que ven tus ojos, pero te resistes a pasar ese límite —le susurró Viktor mirando el rostro sonrojado de su médico naturista—. ¿O no?
Yuuri sonrió ante lo que dijo Viktor y buscó un poco más de concentración. Esas semanas desde que volvieron de Turquía, no había podido enfocarse bien en su deber médico y prueba de ello eran los constantes temblores de sus manos.
No podía seguir así. Yuuri cerró sus ojos por un momento contando hasta diez y dando varias respiraciones seguidas, intentando relajar su cuerpo y no mirar el bulto enorme que se servía ante su merced. Yuuri al final pudo lograr de nuevo esa paz interior que tenía antes de conocer a Viktor.
Cuando estuvo listo y su mente estaba despejada, el japonés colocó todo en su lugar como la primera vez, solo que esta vez le dio a Viktor el brebaje nuevo que preparó, era un té especial para que bebiera antes de iniciar su terapia.
Sus manos dejaron de temblar y Viktor lo notó de inmediato. ¿Cómo diablos lo hacía?
—No lo voy a negar, este cuerpo me vuelve loco a niveles inimaginables —confesó Yuuri con una leve sonrisa, mientras Viktor lo miraba y se bebía todo el té de golpe—, pero yo soy un profesional ahora mismo y siempre separo mi trabajo de mis deseos más profundos, Viktor.
Viktor se quedó asombrado cuando Yuuri le dijo eso. No dijo nada, solo miraba con cautela cada movimiento que hacía con sus manos.
Ese era el Yuuri que lo volvía todavía más loco, era tan erótico, tan místico al hablar y sobre sabio al mismo tiempo, era un Yuuri sin miedo alguno, sin inseguridades. Le recordó tanto a cuando lo conoció y hablaron por primera vez luego de una tensa sesión.
—¿Sabes Yuuri? Me gustaría que tuvieras este lado siempre, incluso cuando tengamos nuestra primera noche juntos, seguro que te ayudarías a ti mismo mucho —Viktor habló sin pensar mucho las cosas y Yuuri frunció el ceño, quizá este último no lo había entendido del todo bien.
—¿Acaso no soy así siempre? —La duda invadió un poco al japonés y fue directo a la Yugular de Viktor—. Me dijiste que sea yo mismo y simplemente lo soy, si fuese siempre un profesional haciendo su trabajo, no tendría nada divertido, podría ser incluso muy egoísta tomando decisiones, pero ahora siento curiosidad, ¿cómo puedo ser un profesional durante el sexo? Si no es un placer que he experimentado todavía.
Viktor se relajó cuando las manos de Yuuri se posaron sobre su rodilla y empezaron a hacerle los masajes suaves y relajantes que tanto amaba. Podría jurar que ahora mismo estaba siendo sedado por ellas, pero ese té, ese nuevo té tenía algo, algo que lo hace sentirse completo.
—Creo que no me entendiste bien, amor —dijo Viktor, alegre, producto del té, se relajó cuando sintió un leve cosquilleo en su rodilla—. Cuando haces tu trabajo te ves relajado, seguro, sin miedo alguno, sin inseguridades. No eres un practicante, sencillamente eres un magnífico profesional y no digo que no lo seas cuando no estás haciendo tu trabajo como médico naturista y espiritual. Es como una esencia que emana de ti y me produce todavía más ganas de protegerte y tenerte entre mis brazos como único tesoro.
Yuuri escuchó atento cada palabra y estaba impresionado por la percepción que Viktor tenía de su persona. Viktor era un ser humano fascinante realmente. Yuuri también pensaba en qué más podía hacer por Viktor, ya no solo es su lucha, ni que se convenza de quedarse a su lado, no, porque Viktor ya había probado el amor de nuevo.
El japonés no iba a arruinar lo que habían construido todos esos meses juntos.
—Ya lo capté, así que era eso —Yuuri aliviado se mordió los labios y lo miró, Viktor siempre lo encontraba con las palabras correctas para hacerlo sentir bien—. Entonces seguiré siendo yo mismo, el mismo Yuuri de todos los días, lamento si soy algo tímido a veces, pero es lo que soy Viktor, sé que no es fácil lidiar con alguien cuando tiene ansiedad y inseguridad en sus momentos más importantes. Lo sé, pero sabes, dicen que el amor cura muchas cosas que nuestro espíritu no está seguro de hacer por sí solo. A veces un poco de ayuda no viene mal, ¿no?
Los hermosos orbes celestes de Viktor se abrieron de par en par, conmovido por su respuesta agarró la mano de Yuuri con algo de desesperación cuando terminó los masajes, sus manos estaban envueltas en aceites especiales, algo resbalosas. No podía quitar la mira de su rostro cuando las apretó.
—Yuuri: cada vez estoy más seguro de que fuiste tú quien me encontró en medio de este desierto de tristeza y dolor —confesó con los ojos llorosos de nuevo, y eso alarmó a Yuuri, ¿por qué estaba llorando ahora?, fue la pregunta que se hizo el japonés—. Estoy demasiado feliz de tenerte a mi lado y haberte conocido. Yuuri quiero quedarme a tu lado para siempre y ya lo he decidido. Yuuri, yo no me iré, no quiero hacerlo.
Viktor no sabía si ese té tenía algún efecto adicional, pero lo hacía sentirse demasiado feliz y su pecho palpitaba cuando el anillo de Yuuri brillaba junto al suyo. ¿Qué quería al final de ese tramo de su vida? Quería casarse con Yuuri, quería confiarle todos sus secretos y decirle lo mucho que lo amaba, contarle una y otra vez la manera en que se enamoró de él. Viktor nunca antes se había sentido tan seguro de lo que quería, Yuuri hace que su mundo cambie.
El corazón de Yuuri se estremeció cuando entendió su mirada y todo lo que quería decirle, sobre todo cuando el ruso le dijo todas esas palabras hermosas, haciéndolo caer nuevamente en un hechizo infinito de seguridad, de paz y de felicidad. Sin duda que no solo hay que creer en las palabras, sino en los hechos, pero era otro de esos momentos que se daban por sí solos y Viktor se la pasaba demostrando su amor con acciones y eso es suficiente para Yuuri.
El amor no siempre tiene que ser un sentimiento horrible cuando otros te han hecho daño.
—Viktor, ¿no estás llorando porque te duele algo más verdad? —Fue lo primero que preguntó el japonés preocupado de haber hecho algo mal, antes de seguir soñando despierto, sueño que era demasiado bueno.
—No —Viktor jugó con el anillo de Yuuri mientras iba cayendo con sueño, efecto del té y los masajes—, lloro porque estoy demasiado feliz y estos sentimientos que tengo por ti me hacen sentir muy bien, porque nos entendemos, aunque siempre conversamos de muchas cosas, conociéndonos todavía más, como cuando conversamos de los viajes que he hecho y tantas cosas de mi vida que he vivido, tú me escuchas atento y siempre quieres saber más. Yo siento que esto es lo que necesitaba, alguien atento que me escuchara sin aburrirse y te necesito a ti, Yuuri. Nadie me hubiese cuidado mejor que tú y no solo eso, en estos meses tan cortos que hemos tenido desde marzo, nuestro cariño y amor ha crecido poco a poco y siento que seguirá creciendo y no es algo que se dé todo el tiempo, lo sé y por eso no quiero perderme esta oportunidad de mi vida.
—Oh, mi Vitya —Yuuri se quitó los lentes ante esas palabras y no pudo evitar llorar a su lado—, te amo con todas mis fuerzas, de verdad que te amo y te agradezco el que hayas llegado a mi vida de manera inesperada.
Viktor se quedó dormido con una sonrisa de un extremo a otro al oír esas palabras, por supuesto que las recordara cuando despierte y abrazara a Yuuri con todas sus fuerzas cuando eso pase.
Yuuri miró el reloj y empezó a contar las dos horas que Viktor estaría dormido para prepararse para su primer encuentro erótico y el baile que le daría sería inolvidable. Estaba nervioso de hacerlo, quería darlo todo y lo haría luego de oír esas palabras de los labios de Viktor.
—No te voy a fallar esta vez, Viktor—Yuuri se fue a su cuarto con la osadía y la fuerza necesaria para prepararse ese día—, ¿cómo es posible que todos estos meses, curándote y recibiendo tus regalos y yo no te haya dado lo mejor de mí —eso era egoísta de su parte y odiaba ser así con Viktor, no luego de todas las inyecciones de amor suministradas esos meses por Viktor—. Te prometo que esta noche será totalmente diferente, Viktor, yo cumplo mis promesas.
Yuuri se empezó a desvestir hasta quedar totalmente desnudo frente al espejo. Solo Viktor lo había visto así en Turquía, pero no lo había visto vestido con algo erótico y sensual. Ya había pasado tiempo de que solo se mostraba bajo las sábanas por inseguridad. Aquella debía dejar de lado.
El japonés había preparado su habitación desde horas de la mañana. Al cabo de una hora de bañarse se puso un babydoll masculino muy sexy, finalmente se arregló el cabello y se untó de cremas especiales que tenían un efecto relajante.
Cuando estuvo listo, acomodó las sábanas de su lecho color lavanda y encendió los velones aromáticos de vainilla y pino alrededor de la habitación para ambientar el lugar. Faltaba una hora para que Viktor despertara.
Se fue a buscar la caja de los dilatadores y los puso a un lado en la mesa. Cuando acabo de hacer todo lo que tenía que hacer, puso algo de música para matar el tiempo de espera mientras practicaba el baile que haría en presencia de Viktor. Tenía mucho tiempo sin bailar, bueno, no tanto. Yuuri en sus horas libres practicaba Yoga y también danzaba y ejercitaba su cuerpo, tampoco era un médico naturista hecho de papel.
—Estoy seguro que te va a gustar este momento, mi Vitya —se expresó a sí mismo ruborizado, llevando sus manos a su vientre y haciendo círculos—. Jamás me había sentido tan lleno de ti aún sin probarte.
La hora había pasado muy rápido y Yuuri estaba en su cama, en medio, esperando la llegada de Viktor por esa puerta. Viktor sabía que debía ir directamente a su cuarto como se lo pidió y recalcó varias veces.
Yuuri al ver que tocó la hora indicada se sentó en la cama y miró a la puerta. Recordó las claras palabras de Viktor. «Yo nunca llego tarde a una cita». Lo esperó cinco minutos luego de la hora. Se asustó por un momento porque Viktor siempre cumplía, ¿será que le dio mucha medicina en la dosis esta vez? No puede ser posible.
Justo cuando Yuuri se iba a levantar para buscarlo, Viktor hace su aparición en el marco de la puerta con algo de sueño, pero al ver a Yuuri en esa fachada sexy, cierra de inmediato las mismas y se acerca a la cama, sentándose a su lado y oliendo el cuello de su novio de inmediato.
—Que bien hueles Yuuri, pero también estás muy hermoso y sexy esta noche, mi amor —Viktor lo miró impresionado y acarició su rostro—, esta medicina que me diste si estaba muy enérgica esta vez, casi me caigo de camino a tu cuarto.
Yuuri se rio de lo último que dijo, vaya entrada triunfal hizo por culpa de las medicinas, pero ese efecto se irá pronto. Luego empujó a Viktor hacia la cabecera de la cama haciendo que se recostara sobre las almohadas, luego se puso sobre él y se sentó en su entrepierna.
—No me quites la mirada de encima, Vitya, solo mírame a mí —le susurró al oído y le dio un ardiente beso para luego quitarse de encima suyo con una sonrisa ladina llena de pasión.
Nota final: ¡Sorpresa! Actualización doble: el fin de semana se viene el capítulo 25 y bueno, ya después de allí 10 capítulos más para el final de esta historia. Esto es para compensar la larga espera mientras termino mis historias pendientes. Muchas gracias por seguir conmigo, espero que les haya gustado este capitulo.
Canción para este capítulo: Carly Rae Jepsen - I Really Like You
