Miraculous, les aventures de Ladybug et Chat Noir y sus personajes son propiedad de Thomas Astruc y Zag Entertainment.
Palabras: 502.
22.- Cambio de ropa
—Nunca he estado en una pasarela, quiero decir, en el backstage.
—No tiene nada de especial, ya lo verás.
Marinette le lanzó una mirada enfurruñada a Adrien, siendo modelo estaba más que acostumbrado a aquello, pero esa era su primera pasarela y no sabía si estaba a punto. Había sido tan inesperado y súbito que aún n lo había asimilado.
Gabriel Agreste lo había arreglado todo para lanzarla al estrellato, sin permitirle dudar o preguntarse si, realmente, estaba preparada. La había arrollado como si fuera un tren de mercancías con exceso de velocidad.
—Tranquila, Marinette, todo irá bien —le susurró Adrien deteniéndose frente a un espacio con el nombre "Marinette Desings" pegado en la pared—. Estás preparada, lo harás bien. Si mi padre no lo creyese no te habría apuntado a este desfile.
—Ojalá estuviera tan segura como tú…
Él, con una sonrisa, le tomó las manos y le miró a los ojos.
—Tu ropa les fascinará tanto como a mí.
El trajín de la gente yendo y viniendo la ponía todavía más nerviosa, pero agradecía de corazón las palabras de Adrien. Se dejaría guiar por la experiencia de él y, con suerte, no naufragaría en su debut.
—Yo abriré y cerraré el desfile, por lo que me vestiré primero y después pasaré por maquillaje y peluquería. Antes de salir tendrás que darme los últimos retoques que consideres que necesito.
—Eres perfecto… quiero decir que ¡estarás perfecto!
—Vamos al cambiador entonces.
Se coló tras una cortina negra opaca que colgaba en un rincón destinado a su firma, se quedó allí plantada mirando fijamente la tela negra esperando a que Adrien acabase de cambiar su ropa, asustándose cuando la cortina se movió y Adrien asomó la cabeza con el ceño algo fruncido.
—Marinette, ¿qué haces?
—Esperar a que te cambies.
La agarró de la mano y la arrastró con él tras la cortina.
—Se supone que me tienes que ayudar a vestirme —murmuró quitándose la camiseta incendiando, de paso, el rostro de Marinette.
—¿E-es que no sabes solo?
Adrien soltó una carcajada desabrochándose el cinturón.
—Tendrás que revisar el proceso por si hay que hacer algún arreglo en el momento —explicó con tono relajado—. Que las capas de ropa queden acorde a cómo las has pensado y ese tipo de cosas.
»Me alegra poder modelar para ti, es cómodo estar contigo porque me tratas como a una persona normal.
»Puede que no lo parezca, pero este mundo es muy frívolo y todo el mundo trata de aparentar que le gustas y… Marinette ¿estás bien?
El muchacho la miró preocupado, su rostro estaba tan rojo que parecía a punto de colapsar.
—Sí, lo nervios. —Rió tontamente, abanicándose con las manos, procurando no bajar la mirada hacia los calzoncillos de Adrien—. Qué tonta soy, ¿eh? Hace un poco de calor, ¿verdad?
Una sonrisa comprensiva se dibujó en el rostro de Adrien. Los nervios de una primera pasarela siempre eran difíciles de controlar, pero él la apoyaría como ella hacía siempre con él.
Fin
Notas de la autora:
¡Hola! Marinette logrando no morir de una hemorragia nasal en un cambiador de ropa, el milagro del día, y Adrien siendo ciego el cliché de nuestras vidas.
