El tiempo pasó rápido, pero aún, no habían encontrado el Valle del Fin. El dinero empezó a escasear y no tuvieron otra opción, que buscar empleo en la aldea shinobi. Aunque, no pensaron que eso les traería grandes complicaciones.
-¿¡Cuál es el maldito problema ahora, Gaia!?-
Estaba furioso, caminando detrás de su esposa, sin poder alcanzarla. No les importaba ir discutiendo por la calle y tampoco que las personas los miraran al pasar.
-¡Esa mujer es mi problema!- se detuvo para voltear a verlo -¡No entiendo porque lo preguntas, si sabés bien que ese es mi problema!- puntualizó -¡Mei Terumī es mi problema!-
-¡Mi trabajo es cuidar de ella! ¡Creí que había sido claro desde un principio!-
-¡No! ¡Porque para eso están los ANBUS!- refutó a voz en grito -¡Ya no eres el Soldado del Invierno, no tienes porque hacer esto!-
-Viviendo contigo...- dijo irónico -Jamás dejé de ser el Soldado del Invierno- le habían confeccionado un traje igual al de aquella vez -Ella no confía en los ANBUS y solicitó mis servicios, al verme pateándoles el trasero uno por uno- explicó con rabia, colocándose la mascara -Es mi trabajo, necesitamos el dinero y espero que lo entiendas- volteó para irse -No te quiero ver cerca del Uchiha- advirtió con la voz ronca -Porque esta vez, sí que lo mataré-
-Si te vas con esa mujer...- mencionó ella, sin perder la compostura -No volverás a verme-
Amenazó y él volteó tan rápido, que creyó que iba a atacarla.
-Estoy cansado de esto, Gaia- le aferró el brazo con fuerza -No quieras verme la cara de estúpido, porque sabés bien que no lo soy- agudizó sus sentidos al percibir que un ANBU se acercaba a ellos -Todos nosotros, estamos haciendo todo lo posible para regresar a casa, trabajando en esta maldita aldea- apretó su brazo, una vez más -Y no voy a soportar las miraditas y sonrisas que le regalas a ese idiota, ni un día más- la apuntó con un dedo a la cara -Eres mi esposa, aquí y en cualquier lugar- miró al ANBU junto a ellos, que le rodeó la muñeca con una mano - Sueltame Uchiha o juro que la cortaré- él no apartó la mano en ningún momento y tampoco, se movió -Escoltaré a esa mujer hasta su aldea y cuando regrese, esperó que hayas tenido tiempo de pensar, acerca de tu actitud y lo injusta que estás siendo conmigo- sus ojos verdes estaban empañados por la ira -Te lo diré una vez más...Sueltame, Uchiha- aferró con su otra mano, el colmillo colgando de su cuello -Bien hecho- mencionó hipócrita, cuando lo soltó -Te quiero lejos de mi esposa- lo amenazó sin que le temblara la voz, mirándolo y soltándola a ella -Te quiero lejos de ella y de su trabajo en lo de Inuzuka- le tocó el pecho con su dedo y él, activo el sharingan -Porque creeme, la otra vez que entrené con ustedes, es nada, comparado con lo que puedo hacer contigo- hablaba en serio -No te metas en mi camino, porque juro que te mataré- amenazó una vez más -Me voy, Gaia- emprendió camino sin mirar atrás.
-¡Keilot!- intentó ir tras él, pero Itachi, la detuvo -¡No te vayas!- suplicó, mirándolo -¡No me dejes aquí!- intentó zafarse de su agarre -¡Keilot!- gritó por última vez.
-Gaia...- habló tras la mascara -Dejalo ir, esta muy molesto y podría lastimarte-
-¡Sueltame!- desarmó su agarre de un tirón -¡Él jamás haría eso y elejate de mi, Itachi!-
Lo apuntó con su dedo, antes de salir corriendo para alcanzar a su esposo.
-Es fácil para ti decirlo...- murmuró, mirándola -Pero aún te tengo aquí-
Apuntó a su cabeza con un dedo, desapareciendo de allí.
-¿Dea?-
Mencionó una voz detrás. Era su jefe, el dueño de una de las florerias del pueblo.
-¿Si, señor Yamanaka?- respondió con entusiasmo -¿En que puedo servirle?- estaba realizando un arreglo floral para un pedido próximo.
-Necesito que te encargues de los arreglos de la recepción Hyuga-Uzumaki- le entregó una lista bastante larga -Iba a pedírselo a Ino, pero recordé que es amiga de la novia- ella asintió, leyéndola -¿Tú no irás? Me dijeron que el novio es un buen amigo tuyo-
-Si, Naruto es un gran chico- acotó alegre -Y estoy feliz por él, pero mi familia y yo, no podemos permitirnos perder un día de trabajo- comentó, empezando a recolectar los artículos de la lista -Necesitamos el dinero, somos muchos- su jefe le ayudó a levantar una enorme caja -Gracias-
-De nada- mencionó - Vi entrenar a Keilot, el esposo de tu hermana, con los ANBUS. Es impresionante-
-Si, en nuestro país, fue soldado por muchos años- introdujo un par de orquídeas y flores del cerezo a la caja -Lo llamaban el Soldado del Invierno, de hecho, fue el mejor dentro del escuadrón- sonrió -Debe estar feliz de haber vuelto a las filas- observó a su jefe. Era un shinobi en sus últimos años de servicio -Por cierto, gracias por recomendar a Ivi y Elliot para trabajar con los ANBUS-
-No es nada...- respondió indiferente con un gesto extraño -Kakashi necesitaba de nuevos integrantes y ellos dos, me parecieron más que adecuados al ser entrenados por Keilot- él también recogía algunos recados de la lista.
-Si, gracias por todo- estaba muy agradecida con ese hombre -Además, tengo que agradecerle a su hija Ino, por recomendar a Eyra para que trabaje en el hospital como enfermera-
-No hay nada que agradecer, Dea- la nombrada apareció por la puerta -Eyra es impresionante, puede ver el padecimiento de los pacientes con sólo tocarlos con una mano- ató un mandil a su cuerpo -Es muy útil su habilidad- miró la lista en su mano -Por cierto, ¿Como está Denisse? Quedamos en salir a almorzar hoy, pero me canceló-
-Debe estar bien, tú sabés que, se encuentra trabajando como secretaria de Kakashi. Debe estar atorada de trabajo, esa debe ser la razón por la que debió haber cancelado- aclaró su duda -Ella es muy hábil con los números, su jefe la necesita. Además, Lai es el consejero temporal hasta que Shisune se recupere de esa espantosa gripe. Al menos, no estará sola allí-
-Eso está muy bien- mencionó la muchacha -Yo me encargo ahora, papá- él asintió, despidiéndose de ambas -Los pequeños en la academia, están encantados con Seth y Dante-
-Eso me han dicho- habían terminado con la lista -No saben nada del mundo shinobi, pero de alquimia o magia, son mas idóneos que Gaia y yo- suspiró cansada -Nadie puede culparlos, sabiendo quienes son sus padres- miró a la chica con ella -Bueno, Ino...- levantó la caja con mucha dificultad -Si me necesitas, estaré en la residencia Hyuga- le abrió la puerta para que pasara -Gracias, nos vemos luego- salió de allí a paso lento.
-Adiós, Dea cuidate- la observó partir -¿Qué hacés ahí parado?- habló al ANBU que estaba apoyado en la pared del local -Ve a ayudarla, Neji- señaló en dirección a su compañera de trabajo -Va en dirección a tu casa, así que, apresuraté- él siguió su camino sin decir nada -¡Hombres!- murmuró abrumada -¡Si! ¡También va para ti, Sai!-
Saludó a su novio, que se encontraba dibujando sobre el tejado del lugar e ingresó dentro.
- Dejame ayudarte-
Le quitó la pesada caja de los brazos al llegar junto a ella.
-No deseo que me ayudes-
Intentó arrebatársela, pero no pudo. Él era muy fuerte, cargaba la caja sin problemas con un solo brazo.
-No tienes opción, los dos vamos por el mismo camino- levantó su máscara para verla -Ambos vamos hacia la residencia Hyuga, así que, sería absurdo no ayudarte-
-Que generoso- indicó con sarcasmo -En serio, Neji. No quiero ser grosera ni nada pero, necesito que dejes de seguirme o espiarme todo el tiempo- entrecerro los ojos -Eso no está bien y nada de lo que me digas, va a justificar o cambiar lo que ya hablamos más de mil veces-
-Eso lo entiendo aquí- señaló su cabeza -Pero no aquí-
Tocó el lado izquierdo de su pecho, muy cerca de su corazón. Ella no esperaba eso de él, pero tampoco dijo más. Era absurdo de sólo imaginarlo.
-¿Irás a la recepción de Naruto y Hinata?- volvió a hablar.
-No, tengo que trabajar- respondió -¿Cómo te estás tomando esto?- lo miró de reojo -Hinata es como una hermana para tí. No debe ser fácil verla casándose con Naruto-
-Una vez le dije que, jamás permitiría que estuviera cerca de Hinata- su semblante siempre era serio e impertérrito al hablar -Pero ella daría la vida por él y eso es algo que yo no puedo impedir-
-Entiendo- movió sus manos produciendo chispas para evitar mirarlo -Él es un buen muchacho, estoy segura de que la hará feliz- levantó la vista hacia el edificio frente a ellos -Bueno, ya llegamos- estiró sus brazos -¿Me das la caja?- pidió.
-No- caminó al interior del recinto sin mirarla.
-¡Neji!- gritó -¡Devuelveme la caja!- lo siguió sin perder el tiempo -¡Me despedirán por tu culpa!-
-Devuelvele la caja, Hyuga- mencionó una voz detrás de ellos.
-Lai, ¿Qué hacés aquí?- él se encontraba en un pasillo, junto a una puerta con los brazos cruzados.
-Kakashi está hablando con Hiashi, el jefe del clan- respondió, sin apartar la vista del otro sujeto -La caja, Hyuga- señaló a su esposa -Entregale la caja a Dea- él no se dejo intimidar -¿Quieres que te ponga en tu lugar como la última vez?- advirtió -Serás el genio aquí adentro, pero yo soy un vidente milenario y tengo la ventaja en esto- le quitó la caja de un tirón -No sé que obsesión tienes con ella, pero es mi esposa- tocó su pecho -Es mía y no quiero que estés cerca de ella- sus ojos verdes estaban fijos en él y viceversa -Creo que hablamos el mismo idioma, como para que puedas entenderlo de una buena vez-
-Lai, por favor- intervino ella, tocando su brazo -Aquí no, estoy trabajando- él la observo y sonrió, acariciándo su rostro -Neji, gracias por ayudarme, pero ya vete-
Era cierto. Él era su esposo, estaban juntos y no podía hacer nada en contra de ello. Cubrió su rostro con la mascara ANBU y se fue sin pronunciar palabra.
-No voy a decirte lo que pienso- Le entregó la caja. Tenía ganas de gritarle hasta que se le acabara la garganta. Pero, como todo buen vidente, jamás gritaba -Con sólo mirarte cualquier hombre caería a tus pies- le aferró la nuca acercándola a su rostro -Pero no quiero que te acerques a él, sino deseas que le arranque la cabeza, ¿Entendido? No me gustaría que veas lo peor de mí- pronunció sombrío -No pienso compartirte con Hyuga y con nadie más- rozó sus labios con su pulgar y ella, tragó con dificultad. Era aterrador -Me alegro el que hayamos tenido esta conversación, para evitar malos entendidos- sonrió siniestro -Ahora, vete a trabajar- le dió un pequeño beso y se marchó.
-Dioses- susurró, inerte en su lugar -Me voy a trabajar-
Con las piernas temblorosas, se encaminó al santuario del lugar.
-¡Keilot!-
No sabía como, pero había llegado al cuartel de los ANBUS. Él no era uno de ellos, pero como era un soldado especial, siempre estaba allí.
-Mamá, ¿Qué hacés aquí?-
Su hija apareció frente a ella, enfundada en su traje de ANBU.
-Ivi, ¿No haz visto a tu padre?-
La aferró de los brazos. Estaba aterrada.
-Si, hace quince minutos se fueron con Elliot, a escoltar a esa odiosa mujer hasta su aldea- aclaró su duda.
-¡Me llevan todos los diablos!- exclamó abrumada -¡Tengo que disculparme con él, se fue muy molesto!-
-Pues, no se veía molesto cuando se fue- sonrió para tranquilizarla -No, después de darle un buen golpe a Itachi, cuando quiso hablar con él- rió con una sonora carcajada -Creo que ni el sharingan lo vió venir-
-Bien- suspiró tranquila -Eso era lo que quería hacer, ya debe estar más calmado, ahora- frotó su frente con dos dedos -Lo lamento por Itachi y su lindo rostro, pero eso le enseñará a no intentar hablar con un cazador alfa iracundo-
-¿Que pasó entre él y tú, mamá?-
Cuestionó con curiosidad. Conocía a su madre más que a ella misma.
-Nada importante, Ivi- respondió, mirando detrás de ella. Él estaba allí, escuchándolas -Sólo una historia más-
Asintió resignado y con una triste sonrisa, dejándolas atrás. Fue suficiente, no iba a tener nada más que ver con esa mujer. Era un Uchiha, no tenía otra opción que esconder cualquier sentimiento en él.
-Hola, abuelita- le habló al verla acomodar unas flores en el atrio del lugar -¿Por qué estás llorando?-
-Hola, Deni. Me imaginé que estabas aquí con Lai y Kakashi- limpió unas lágrimas de su mejilla -No estoy llorando, cariño. Las caléndulas me dan alergia-
-Bien- sonrió con ternura -Voy a fingir que te creo- le apartó el cabello tras la oreja y una visión, llegó a ella -Tu historia con Neji, será nuestro secreto- susurró por lo bajo.
Se rindió. La abrazó con fuerza, ocultando sus lágrimas en ella.
-No tenía alma- confesó entre sollozos -No sabía lo que hacía y quería comprobar, si era real lo que veía en mis sueños- cerró sus ojos con fuerza. Podía sentir que él estaba allí, observándoles -Es sólo una historia que, morirá en este lugar con nosotros-
Sus palabras, lo hirieron más que cualquier cosa antes. No podía seguir escuchando aquello. Era sólo una historia, nada más. Era el genio Hyuga, su trabajo allí, era más importante que eso.
-Lo sé, tranquila- sobó su espalda de arriba a abajo -No estoy juzgandote- le besó la sien, para intentar calmarla -Todos hicimos locuras al perder el alma-
-Deni, ya va...- no pudo continuar, sus ojos casi salen de sus cuencas, al ver a su esposa llorar -Dea, ¿Estás llorando?- ella no respondió, solo limpió sus ojos con los labios temblorosos -Soy un idiota- la rodeó con sus brazos besando su cabeza -Lo siento...- cerró sus ojos, estrechándola con fuerza -No quería asustarte, preciosa. Lo siento tanto- temblaba en su abrazo -No llores, amor mío. No dejaré que mis celos te asusten, nunca más- suspiró -Sea lo que sea, lo solucionáremos juntos. Ya no llores-
- Está bien, Lai- mencionó en un suspiro -No pasa nada- aferró su abrazo -Vayanse...- se alejó un poco, para verlo al rostro -Tengo que seguir trabajando y ustedes también-
-Bien- limpió una pequeña lágrima de su mejilla -Luego vendré a buscarte- besó su frente -Vamanos, Deni-
-Adiós- se despidió con un pequeño abrazo -Cuidate-
-Ustedes también- siguió su trabajo.
Salió del cuertel de los ANBUS mucho más tranquila de lo que había entrado. Keilot se había ido y ella, tendría todo el tiempo del mundo para poder pensar. Tan sumergida se encontraba en sus pensamientos que, cuando reaccionó, se encontraba apresada contra una pared siendo observada por un par de ojos verdes.
-¿No te habías ido?-
Preguntó con indiferencia. Pero él no respondió, sólo levantó su mascara y la besó con furia.
-No podía irme sin esto- indicó, al separar sus labios -Nunca más me hagas enfurecer de esa manera, Gaia- volvió a besarla -Te juro que quería estrangularte-
-Si, pero no lo hiciste- le acarició el cabello con ternura -No lo volveré a hacer, lo siento- Algo que aprendió con los años, es disculparse con él -Ve a cumplir con tu misión, estaré esperándote-
-No es necesario- dijo con gracia -Esa mujer esta encantada con Elliot- rió a carcajadas -Con sólo verlo, se olvidó de mí y me envió a casa, pagandome mucho más de lo acordado- bajó la cabeza, negando -Estoy perdiendo mi encanto, Gaia-
-Eso nunca pasará- rió con él -Te prometo que tu encanto sigue intacto, cazador alfa-
