CAPITULO 39
BIENVENIDA
Star aguardo nerviosa detrás de las enormes puertas de mármol adornado con piedras de colores brillantes y puros. La respiración le pesaba y podía sentirse inmensamente mareada por lo apabullante que era todo.
Habían dos guardianes en la entrada, uno de cada lado: Los legendarios vigilantes del Phraetorium que matarían al indigno que intentara alcanzar el interior de la sala sagrada… sin embargo, en un momento, ellos abrieron las puertas para ella y le dieron una educada reverencia, dándole la bienvenida.
Star avanzó y cada paso levantaba un repiqueteo en la silenciosa sala Sagrada y un suave murmullo que provocaba el hecho de que arrastrara su capa por el piso, pues había pertenecido a su padre y era demasiado enorme para ella, pero aun así la llevó con dignidad y mantuvo la cabeza en alto. Caminó con aún más orgullo incluso. Miró apenas de reojo a los presentes que estaban a la derecha e izquierda de la entrada, dejándole un camino hacia el atrio principal donde el Patriarca del Phraetorium aguardaba al lado de la fuente de la verdad.
Se decía que entre los Praethor, cuando la historia de la familia era titánica y grandiosa como lo había sido la de los Matthews se podía tener acceso a la fuente de la verdad cuando esto fuera requerido, para poner en claro posibles engaños; sin embargo, también era usada a veces para determinar si un Praethor era digno de pertenecer. Star encontró ese camino y gracias a James y la influencia de los Nott le permitieron acceder a ella.
La primera vez no tenía público, pero la fuente de la verdad la acepto y cuando derramaron su agua sagrada sobre su cabeza solo fue agua. La Leyenda decía que los indignos llegaban a quemarse con ella.
Aquella ceremonia era sencillamente para que hubiera testigos de aquel milagro; aunque si el resultado hubiera sido distinto, de todas maneras habría ceremonia, pero para presenciar como la última de los Matthews ardía hasta la muerte para limpiar la vergüenza de sus antecesores.
Star cayó de rodillas al lado del Patriarca y frente a la multitud de magos que también eran Praethor, todos con los ojos sobre ella. Las rodillas le temblaban, pero Star se concentró en los adornos del techo y de la sala. Los ventanales que iban hasta el alto techo y los vitrales de colores del tragaluz. La hermosa figura de luz en el techo de la entrada, con colores brillantes y pacíficos, el pergamino de las familias Praethor, colgado en el lugar más vistoso del salón.
El Patriarca entonces comenzó a decir las palabras usuales acerca del Praethor, las cuales ella sabía de memoria. Llegado el momento, el mago le entrego una daga, la herencia familiar que le fue confiscada a su madre cuando fue expulsada junto a su padre. También el medallón de los Matthews, un pesado y frío óvalo con una gruesa cadena de oro. Luego, el Patriarca le abrocho en el cuello de la capa una insignia dorada y brillante.
Él dijo más palabras, acerca de que Star era valiente por enfrentar a la fuente de la verdad y someterse al castigo si eso era lo que fuera a ser decidido, el cual era arder allí mismo si todo salía mal… pero Star solo podía concentrarse en no llorar, pues esto ya había sido probado y todo saldría bien.
Sintió el leve toque del agua bajando desde su cabeza y yendo hacia su frente. Nada sucedió, para ella era solo agua, algo fría, pero normal y no le hacía daño. Alzó la cabeza y esta se escurrió por su nariz y parpados como si fueran lágrimas. Star dejó escapar una que se mezcló con el agua sagrada.
El patriarca le sonrió— Levántate, Star Matthews —dijo.
Star obedeció y aunque sus piernas aún temblaban, logró mantenerse erguida. El agua en su frente quemaba de lo helada que estaba, pero al mezclarse con sus lágrimas, esta se volvió cálida y parecía una caricia.
Star nunca había sido tan feliz…
Aunque eso había sido hacía casi un mes.
"Te reunirás conmigo en la entrada principal del castillo"
Era el mensaje que veía escrito el pergamino que le trajo la lechuza que recibió esa mañana, firmada por Theodore.
Star quemó el pergamino, como todo lo que recibía firmado por él; la cual era la instrucción general para todo el mundo a quien le enviaba mensajes. Eran tiempos violentos y nada de información debía de filtrarse jamás.
Star ató su cabello en una coleta única, llevó sus manos hasta la cadena con el emblema de los Matthews en una gruesa cadena dorada y la metió debajo de su blusa, tocando su piel. Era una cadena larga, tanto que le llegaba cerca al ombligo, pero le gustaba sentir el medallón sobre su piel. Era frío.
Siempre frío.
Se abotono la túnica y se echó una capa encima, cubriendo su cabeza. La radio, además de informar acerca de desaparecidos y ciertos ataques a ciertos magos, decía que estaba lloviendo en el centro de Londres. Giró su varita y el baúl de la escuela levitó en el aire y la siguió escaleras abajo.
La casa era enorme que si bien no estaba abarrotada de gente y aunque el último piso era para ella sola, una vez fuera de su habitación podía escuchar los suaves murmullos de los pisos de abajo. Un niño apareció al pie de la escalera, parecía estar huyendo en medio de un juego, pero cuando la vio se quedó quieto primero y salió disparado después.
Star ya se había acostumbrado a ello: A que le tuvieran una especie de mezcla de miedo y respeto.
Siguió bajando y saludo a algunas brujas que vio por los pasillos de sus habitaciones y a otros niños algo más mayores que subían por las escaleras guiando a otros más pequeños. Si Star fuera a quedarse más tiempo, probablemente podría haberse llevado mejor con los mayores, pero eso no sería posible. Debía volver a la escuela.
A su espalda oía murmullos y voces más amortiguadas mandando a callar los murmullos.
Ese lugar era una especie de casa de acogida. Había muchas más, pues Theodore había hecho que las familias principales habilitaran al menos una cada uno a lo largo del país y donde fuera que alcanzaran sus dominios. Esa casa era del Dominio de McGrath y probablemente la que mejor equipada estaba.
Eran tiempos difíciles y los Nott se extendían en números y dominios de un modo acelerado y esas casas de transito eran donde todos quienes no tenían a donde más ir terminaban llegando hasta que lograran establecerse en algún lugar fijo.
Star entre ellos, aunque ella tenía preferencias. Después de todo, era la Praethor de los Nott.
Cuando llegó al recibidor, vio a otros niños de todas las edades esperando también allí en frente de la chimenea y con los baúles en sus manos. Star suspiro.
Todo mundo tenía miedo, pero los refugiados más que nadie, aquellos que salieron huyendo de sus casas. McGrath había mandado a decir que Theodore había ordenado que magos adultos escoltarían por grupos a los jóvenes magos que irían a las distintas escuelas, pero aconsejo que mejor fueran todos a Hogwarts…
Sin embargo, que dijera "consejo" era suficiente para que todo el mundo asumiera que era una orden. Nadie era más obediente que los refugiados; así que todos irían a King Cross a tomar el tren a Hogwarts. No eran más de siete alumnos, contándose también, y si dependiera de ella, los guiaría; pero ordenes eran órdenes y ella debía de poner el ejemplo.
Las chimeneas brillaron y un mago enorme apareció al lado de una bruja mediana, ambos envueltos en capas oscuras y con la capucha en alto, pequeñas gotitas de agua sobre ellas.
—Suban sus capas, niños —había dicho la Bruja, dejando ver su pálido rostro. Llevaba el pelo castaño en una cola y podía verse claramente el pendiente de amatista en el lóbulo de la oreja izquierda, además del cinturón con la varita extra (porque todo mundo tenía una varita extra. Los Nott tenían varitas hasta para atragantarse) y el entramado de cintas de cuero que sujetaba una bolsa a su pierna derecha— Llueve en la estación.
—Hola Gena —dijo Star, casi acercándose, de alguna manera sintiéndose nostálgica y al mismo tiempo desnuda al ver el equipo con que contaba la bruja mientras que ella solo tenía una varita extra.
—Oh, Matthews —dijo la bruja fijándose en ella, pero mirándola de pies a cabeza— por alguna razón pensé que irías con Theodore.
Star se removió incomoda. Era la Praethor, lo lógico sería que ella fuera prácticamente su sombra… pero Theodore no la había llamado y en su lugar le escribió específicamente para que se reunieran recién en el castillo.
— Ordenes son ordenes —contesto ella.
—Si —dijo Gena.
Ambas miraron con detenimiento y de reojo al enorme mago, quien se había acercado a los padres de los niños mientras les explicaba el itinerario y el modo en que cuidarían a sus hijos y la vigilancia que establecerían en toda la estación, además de que Magellan tendría un ojo sobre las chimeneas antes cualquier movimiento extraño hasta que el tren partiera, de allí en adelante, se suponía que Aurores custodiarían el Expreso, así que la llegada al castillo estaba asegurada y que como había sido jurado, los Nott hacían "todo lo que estuviera en sus manos" para protegerles… lo dejo tan implícito para que entre líneas se entendiera como: "hasta donde nuestras manos puedan llegar"; lo cual hacía que se elevara cierto descontento hacia Albus Dumbledore.
Todo el mundo sabía que Theodore había batallado para que Hogwarts aceptara que habilitaran una conexión de chimeneas para que los alumnos refugiados pudieran usar la red Flu para ir directamente de las casas de seguridad hacia el castillo, pero Dumbledore no lo permitió. Star se había indignado y creyó que Theodore presionaría de manera mediática… sin embargo, le dejo ser y dio las gracias al director por escucharlo antes de interrumpir la comunicación por chimenea.
Pero lo que no todo el mundo sabía era que en parte no todo eran buenas intenciones.
Porque luego de cortar esa reunión…. Theodore se había echado a reír y llamó a Dumbledore "Anciano astuto".
Ante las caras de confusión de los que presenciaron aquella reunión, Theodore les rebelo con un encogimiento de hombros que lo que intentaba hacer era usar esa conexión como excusa para que Serafina tuviera acceso a las chimeneas del castillo y así también poder monitorear el movimiento dentro.
—Insistir sería sospechoso y no quiero dudas sobre nosotros —había dicho y eso fue todo.
Y así actuaba Theodore últimamente, con segundas intenciones para todo y todos. Con un rostro tranquilo y palabras amables pero con la advertencia de que no dudaría de ser implacable si tenía que serlo si es que él estaba en posición de exigirte algo… o con un plan detrás esperando que tomaras el camino que a él le favorecía si no podía exigirte nada; todo con la única meta de que todos harían lo que él quería.
"No agoten mi paciencia" solía decir y Star y muchos otros habían sido testigos de que esa era la primera advertencia. La segunda…
Ella se fricciono el brazo de la varita y sus labios se volvieron una fina línea ante el recuerdo.
Star tomó aire y lo libero despacio, un suave dolor de cabeza la invadió un instante y ella se frotó la sien. Ya había hablado con James de sus inquietudes, pero él le dijo que algunas cosas… que ciertas situaciones requieren ciertas actitudes y que Theodore solo actuaba como tenía que hacerlo. Y ellos, quienes habían jurado por él, tenían el deber estar de su lado y permanecer leales… porque aunque a Star le incomodaran ciertas actitudes, tenía que aceptar que dada la situación Theodore sí hacía lo necesario y era efectivo. Y por Merlin, siempre sonaba muy sensato.
Luego de lacrimógenas despedidas de los padres a sus hijos, todos fueron escoltados hacia King Cross.
Cuando Star salió de la chimenea, se encontró con un mago que estaba igual de bien equipado que los otros dos. El mago iba al frente, los otros dos detrás, pero Star se fijó en caras que pudo reconocer entre las personas que caminaban por los pasillos de la estación y en algunos kioskos. Los reconocía perfectamente, pues las anteriores semanas, todo mago que formara parte de la "primera línea de magos" de los Nott se conocían. Ella, siendo un Praethor, era de las más jóvenes entre todos ellos.
Star miró atentamente a una familia que despedía a sus hijos antes de hacer que suban al tren. Un fuerte abrazo dado por cada padre y los rostros angustiados al ver como sus hijos se alejaban. Star se centró en su grupo, Gena hizo que los niños se formaran de pequeños a grandes y luego les hicieron subir con palabras amables.
—Échales un ojo de vez en cuando, Matthews —dijo Gena a modo de despedida.
—Y si algo pasa… —dijo Argus, el mago enorme junto a ella.
—Los más jóvenes primero —murmuro.
Los tres magos frente a ella hicieron un asentimiento uniforme, al igual que ella.
Star había visto magos disciplinados, acostumbrados o entrenados para trabajar en conjunto, ella misma tenía una excelente sincronización con James pero era sencillamente porque habían pasado años entrenando su magia y creciendo prácticamente juntos. Pocas veces había visto ese nivel de compenetración en magos que, en algunos casos, llevaban conociéndose apenas un par de meses.
McGrath y Taylor habían sido los encargados de reunir a los magos más habilidosos para la "Primera línea" que se encargaban de tareas como aquella. Star se había enterado que McGrath había hecho que todos los magos se formaran en grupos de tres y les había hecho hacer un tipo de magia extraña de su familia. Un tipo de magia que conectaba a esos tres magos y los hacía actuar y hasta moverse como si uno fuera reflejo del otro.
"La magia de familias antiguas es extraña" recordó haber pensado… sin embargo, ella no era quien para hablar. Pues mientras los magos normales necesitaban protegerse con Amatista, latón y todo tipo de minerales en forma de joyas que llevaban en la ropa, pies y manos… Star no necesitaba nada de ello. Su herencia mágica la protegía incluso de la maldición asesina.
Star subió al tren hasta llegar a un cubículo vacío. Se dedicó a mirar por las ventanas y entre un alboroto y el siguiente, siguió mirando a las familias llegar y despedirse. A Star nunca le importo llegar sola a la estación, pues antes vivía bastante cerca… pero ahora… había algo en la acción de ver familias abrazarse para despedirse que sentía como si alguien le pateara con fuerza en el costado.
"No debo doblegarme" pensó ella.
Star apoyó la cabeza contra el cristal para dejar de ver aquellas escenas e intento centrarse en otra cosa… sin embargo, fue imposible.
— ¿Cómo lo conseguiste? —le había preguntado su tío Hermes de brazos cruzados, completamente serio… como nunca antes le había visto.
—Me expuse a la fuente de la verdad —había dicho ella con humildad, pues aunque era una opción, sabía que su tío jamás lo aprobaría por el hecho de que si llegaba a fallar, moriría con honor, sí, pero hasta allí llegaría la línea de sangre de los Matthews.
Estaba lista para recibir una reprimenda por hacer algo tan suicida… sin embargo, su tío preguntó otra cosa.
— ¿Dónde has estado todo este tiempo?
Y Star no sabía muy bien como contestar a eso.
Star había ido a su casa de su tío apenas y tuvo oportunidad… pero eso ya era hacía una semana y solo le había enviado lechuzas para asegurarle que todo estaba bien.
Cuando terminó la ceremonia de aceptación en el Praetorium, afuera de los salones estaba James esperándola para salir directamente hacia donde Theodore estaba llamando a todos los que fueran leales para jurar por él. Se reunieron todos en una de las casas de los Nott llamada "La casa del Norte" con la advertencia de que si sus intenciones eran otras, distintas a las de jurar, que se abstuvieran de presentarse.
Star pensó que esa era una advertencia bastante… ¿Educada?
Lo que paso luego no lo fue tanto, porque mientras ella junto a otros quince magos más esperaba en el salón de aquella casa, una magnificencia de acabado en pilares y ventanales grandiosos, vitrales armoniosos y aquella extravagante alfombra y tapizado de terciopelo rojo para jurar y Theodore aparecía mirando a todos los rostros que se agacharon respetuosamente ante su presencia… Star solamente escucho como un grito ahogado era lanzado en el aire y silenciado de inmediato. Luego, dos más.
Cuando levantó la cabeza, junto a los demás, se encontró con cintas rojas salidas del piso y que habían atrapado a dos magos y una bruja, suspendiéndolos en el aire como si fueran capullos de tela roja sacudiéndose. Cuando miró hacia el frente, Theodore tenía una expresión serena en la cara y el brazo izquierdo levemente hacia arriba, llamando a alguien y dando instrucciones mientras apuntaba a los que colgaban del aire.
—No sientan piedad por ellos, son traidores —dijo de pronto— Nadie puede venir a mi propia casa con intenciones de traicionarme escondidas debajo de un juramento falso y una cara complaciente —él camino hacia las puertas del salón a paso tranquilo— Solo los realmente leales podrán jurar.
Star y todos los demás le siguieron, pero ella echo una corta mirada hacia atrás, estupefacta de ver como esos capullos seguían sacudiéndose antes de que las puertas se cerraran a sus espaldas.
Su juramento fue de manera colectiva, con otros magos más a su alrededor en otra sala pequeña, pero también tapizada en rojo y Theodore al frente de todos ellos, observando y diciendo palabras básicas, como si leyera un poema y luego dándole la mano a todo el mundo para sellar el juramento. Allí también estaba James, a su lado y pegado a Theodore como una sombra vigilante.
Star había oído entre los demás magos que eso era raro de ver, porque después de todo… la usual sombra de Theodore era Edward Greengrass y este no apareció por ningún lado. Cuando Star le preguntó a James, él sencillamente le dijo que había dicho que Greengrass tenía otras tareas.
Luego… luego James la separo del resto y la hizo caminar hasta otra sala donde estaban los magos de la primera línea, aguardando. McGrath también estaba allí, pero relativamente alejado, como si fuera un adorno más en la habitación y solo cobró vida cuando Theodore apareció casi dos horas después.
—El tiempo de juramentos acaba de terminar —había dicho mientras se acomodaba el cinturón con el kit básico de pociones y varita extra que todos los magos que pelearían usaban. Luego, se había puesto una capa que parecía un monstruo oscuro vaporoso sobre los hombros, miró de un lado a otro de la habitación con aquellos fríos y crueles ojos azules con los que una vez la miró— Ahora vamos a pasar al tiempo de las correcciones.
Y así lo hicieron.
Solo una semana bastó para que la mayoría del dominio que antes parecía un caos fuera totalmente ordenado y obediente de nuevo.
Dado el tamaño del problema… y teniendo en cuenta el hecho de que Theodore apenas tenía el vínculo mágico con casi la mitad de lo que fuera la fuerza de las familias: Magellan, Taylor, McGrath, Darke y Houston… Todo fue muy rápido. Star había estudiado suficiente de Historia de la magia para saber eso.
Tardaron más tiempo en hacer que los restantes juraran en la sala de paredes con terciopelo rojo que en doblegar a los que intentaban rebelarse. Sin embargo, aún existía una minoría que se resistía y con quienes Theodore no uso la fuerza, pero les dejo prácticamente rodeados de enemigos y desprovistos de la red Flu.
—Tarde o temprano cederán o alguien dentro de sus paredes traicionara al resto —había dicho con tranquilidad— Como sea, seguramente alguien quedaría vivo para jurar, así que tomaremos el camino de la paciencia… Falta poco para volver a la escuela y aún debo negociar con el Lord —fue lo que dijo luego de corregir a la última familia "clave" pendiente.
Fue cruel, realmente cruel. Podías saberlo con solo verlo, pero también podías entenderlo sabiendo todo lo que había pasado.
Alguien traiciono a los Nott, o al menos, alguien los quiso sabotear.
La noche del ataque al Ministerio, la fecha donde oficialmente se había declarado la vuelta del señor Tenebroso, Philip Nott tomó un bando, pero solo. Todo el mundo decía que era para no perjudicar al dominio en su conjunto, que resultado de sus viejas alianzas con el Lord, seguramente había logrado presionarle de algún modo; mientras que otros decían… que era sencillamente ambición propia.
Fuera cual fuera la verdad, alguien aprovecho la situación y puso en medio una trampa.
Theodore había estado fuera de Hogwarts el día del ataque y cuando regreso para reunirse con los que su padre había delegado para mantener bajo control al dominio, ya todo era un caos.
Un vociferadador con la voz de Philip Nott había llegado a cada casa de cada familia que le debiera obediencia a los Nott anunciando que Theodore había sido alcanzado por el maleficio Imperio y que debía ser retenido al costo que fuera, con la fuerza que sea necesaria, pues solo exigía que estuviera vivo y en una pieza.
Al parecer, muchos se tomaron esa orden al pie de la letra, pues aunque las principales familias, Magellan, McGrath y Taylor tacharon ese vociferador como algo falso o dudoso al menos, las familias que tenían bajo sus dominios no lo aceptaron fácilmente, porque después de todo… era a Philip a quien obedecían mientras Theodore no tuviera delegado sus juramentos y aunque ese trío de familias aseguraron que así era… Theodore no aparecía.
Algunos pensaban que las familias principales querían destronar a Philip y por tanto creyeron que no debían obedecerles y seguir las instrucciones del vociferador y atrapar a Theodore si lo encontraban. Merlin sabe si había más intenciones ocultas en la aparente obediencia absoluta a Philip…
James desapareció de Hogwarts esa madrugada, solamente enviándole una nota voladora donde solo decía que había ido con Edward para buscar y poner a salvo a Theodore, pues las cosas se habían descontrolado tanto que si las personas incorrectas le encontraban primero podría suceder lo peor.
Star se había angustiado tanto que no logró dormir… hasta que supo por una lechuza que le envió Amira temprano por la mañana, quien era otro manojo de nervios, que había llegado noticias nuevas: Theodore, había enviado un mensaje para todos los suyos a todas y cada una de las casas aquella misma madrugada para decir que el vociferador era falso y una trampa, llamando a todos a recluirse bajo el encantamiento Fidelius para su propio resguardo… diciendo que alguien les había traicionado y que encontraría quien era. Que como había declarado su Padre: Los Nott eran neutrales y debían actuar bajo esa línea. Los que desobedecieran eso… serían considerados traidores y aunque su Padre no estuviera, aún había un Nott en el dominio.
Eso fue suficiente para mantener a todos bajo una aparente calma… pero no duró demasiado, pues al final de cuentas, Theodore siguió un buen tiempo sin aparecer y todo parecía volver a estallar en caos.
Sin embargo, aún luego de volver y tomar el control de las familias, había quienes consideraban que Theodore estaba usurpando el lugar de Philip. James estaba bastante preocupado por ello y todo este tiempo había tenido la peligrosa misión de moverse de un dominio a otro, buscando posibles nuevos traidores.
Los acuerdos y las mascaradas de mentiras era otro tipo de batalla en las habilidades de Star no eran tan efectivas, así que la enviaron a casa…. Y por eso ella había ido a encontrarse con su tío en la tienda que tenía en el callejón Diagon.
—Soy un Praethor ahora, tío —había dicho agachando la cabeza en señal de respeto.
En las costumbres Praethor, cuando la descendencia de los excomulgados lograba reingresar, debían de entregar algo de alto valor a los benefactores que le hayan protegido durante su desgracia, además de estar en deuda de por vida con aquella persona. Los benefactores eran generalmente personas ajenas, pero en caso de Star era su tío paterno… y también según las costumbres Praethor, debía romper todo contacto con él, pues era un marcado, alguien que nunca pudo alcanzar la gloria de ser llamado Praethor.
Star sacó de una bolsa de cuero que traía colgado a la espalda una placa mágica, el usual regalo del Phraetorium para los benefactores, además de una pesada joya, un emblema de plata antigua y desgastada que había pertenecido a su padre y siempre traía consigo.
—Logre alcanzar el salón sagrado, tío —había dicho aún con la cabeza baja— por favor, acepta esto…. Y…
y…
Star había sentido el estómago retorcerse. Tenía despedirse, debía hacerlo para seguir las reglas y todo el camino a casa se dijo que lo haría; sin embargo, al poner los pies allí en el que había sido su hogar desde que era niña, donde había aprendido tanto, donde había sido feliz. Ver la cara de su tío, quien siempre la recibía con un abrazo cada que volvía de Hogwarts… el "adiós" era una palabra atorada en su garganta.
"Mi padre no le dijo adiós" llegó a pensar.
Aunque por supuesto, su padre había sido excomulgado. No precisamente por ello, pero lo había sido. El camino hacía las malas decisiones era muy amplio, decía siempre Agatha Craston.
Star había alzado la cabeza y la conmoción la había invadido antes de siquiera darse cuenta. No, no quería decir adiós. Eso era lo que había querido decirle a su tío… sin embargo, el habló primero.
—No lo quiero —dijo, aun permaneciendo con los brazos cruzados y mirando los regalos que ofrecía Star— y no has contestado a mi pregunta: ¿Cómo lo conseguiste?
Star se había trabado en el rechazo de los regalos y estupefacta respondió— La fuente de la verdad, yo…
—No estoy preguntando eso —dijo con los ojos entrecerrados— siquiera los Praethor pueden acceder a la fuente con facilidad. ¿Cómo lograste que te aceptaran a ti, una hija de excomulgados? ¿Acaso vendiste tu juramento?
Star de pronto se sintió furiosa. Lo que su padre sugería era una de las mayores vergüenzas que un Praethor pudiera cometer.
— ¡Yo jamás haría eso! —dijo molesta y prácticamente gritando. Su tío la miró tan acusadoramente que le dolió primero y le enfado después— Desde siempre planee que juraría por los Nott.
Por un momento, el rostro de su tío fue una sucesión de expresiones que aún ahora era conservado en sus propios recuerdos. Primero la sorpresa, luego la desolación… finalmente… el dolor. Su tío se había llevado ambas manos a la cara y se la había frotado, como si pudiera borrar sus facciones.
— ¿Tío…? —había dicho mientras intento acercarse.
Hermes Matthews había hecho una seña con la mano, la señal para que se detuviera.
— ¿Y dices que no has vendido tu juramento? —le dijo con una mirada tan… como si le diera asco.
Era increíble como alguien podía hacerte sentir mal con solo mirarte. Su tío jamás la había visto de ese modo. Star, estupefacta como estaba, no había podido replicar.
— ¿Crees que yo no sé nada? —Había dicho su tío— Todo mundo me llama loco, pero nunca lo he sido. Nunca. Jamás. Philip Nott siempre ha tenido buenas manos. Unas largas, malditas e influyentes manos que aun estando en Azkaban pueden hacer cosas como conseguir que el Phraetorium le haga favores. ¿Quieres que crea que lo hizo solo porque si?
Star se encogió un instante— James consiguió que…
—Entonces James te vendió —dijo su tío con los dientes apretados— te vendió y tu aceptaste felizmente. Porque era fácil, el camino fácil…
—Eso no es…
— ¡Es precisamente lo que es! —Gritó de pronto su tío, llevándose ambas manos al pecho— Te crie para ser digna y orgullosa. Eres lista ¿Cómo puedes haber sido tan ingenua? Los Nott jamás hacen un favor porque sí. Esa familia ¡Esa familia! —su tío de pronto había presionado con fuerza los labios y se dio vuelta mientras se pasaba las manos frenéticamente por el cabello, estando de espaldas le habló— Había odio cosas decentes del hijo de Philip. Impensable si sabes que es su hijo… y cuando el Ministerio cayó y Philip fue enviado a Azkaban, todos se enteraron de que desapareció. ¿Sabes que pensé? Que definitivamente eso era lo mejor que ese niño pudo haber hecho, que hacía honor a los buenos rumores acerca de él. La gente sensata tendría que alejarse de gente como Philip Nott ¿Y sabes qué más? —Le dijo mirándola sobre el hombro, aun dándole la espalda— incluso llegue a creer que James hizo bien el vincularse a ese chico… aunque eso fue hasta saber todo lo que ya ha hecho hasta ahora para mantenerse en el poder. Y por la cara que pusiste cuando te pregunte donde estuviste, asumo que le has estado ayudado y parece que eso no te ha sentado bien del todo. ¿Me equivoco?
Star frunció el ceño— Mi juramento es para los Nott. Para…
Su tío sacudió la mano— No me tienes que decir a mí para qué es el juramento. Mejor, repítetelo seguido, a lo mejor así entiendes lo estúpida que has sido —su tío suspiro— tal vez así llegues a entender que llegar al Salón sagrado no lo es todo, si no, no sentir vergüenza de haber estado allí y haber manchado todo lo que ser Praethor significa —luego su tío dio otro suspiro largo— quizá me llegues a culpar. Yo me culpo ahora mismo, así que tú también podrás hacerlo libremente cuando llegue el momento. Eres joven, se supone que debí instruirte mejor, debí enseñarte mejor… que peor que la excomulgación es perder tus principios, esa suciedad y vacío en el alma que no se irá jamás. Quizá los Craston tuvieron siempre razón, alguien como yo solo arruinaría a una niña brillante como tú.
Hermes Matthews habló con tanta congoja y con la voz tan débil que cada palabra era como si atravesara a Star.
"No, tú me has criado bien" había querido decirle, que estaba equivocado y que ella definitivamente había hecho las elecciones correctas y viviría con orgullo y bajo sus principios siempre y que todo se lo debía a él, sin embargo el nudo en la garganta que sentía era tan enorme y tenía la voz tan rota que solo pudo decir una palabra:
—Tío…
—Vete —le había contestado él, dicho con la voz igual de rota, llevándose una mano a los ojos, estrujándoselos— vete, Star Matthews. Escribiré a Agatha para enviarle tus cosas. Los Praethor no deben acercarse a los marcados como yo. Vete.
Y Star se había marchado. Primero sin saber exactamente que hacer o a donde ir… hasta que finalmente fue a casa de los Craston mediante la red Flu, pues siempre había tenido acceso, sin embargo, cuando llegó allí no había nadie. Se sentó sola en uno de los sillones de la renovada sala de la casa y espero allí, sentada. Cuando Amira llegó con las gemelas, la encontraron llorando. Todas juraron no decirle a nadie que había llorado.
Luego de eso, Amira la había invitado a quedarse con ellos por unos días, pero siendo que el compromiso con James estaba roto y ya que ella era un Praethor y no necesitarían casarse, Agatha Craston no tuvo piedad para decirle que según la formalidad, no podía quedarse en la casa. Lo correcto era informar a Theodore de su situación primero.
Amira había discutido con su tía por ella, dispuesta incluso en hacer valer su derecho de pertenencia de aquella casa y atrincherarse con Star en su habitación, pero Star la detuvo. Dio las gracias y se marchó a la casa del Norte. Cuando llegó allí, había prácticamente una fila de brujas y magos esperando hablar con Theodore. Ella espero al menos una hora antes de ser recibida.
Theodore estaba escribiendo y no dejo de hacerlo mientras Star le informaba de su situación: Que no tenía a donde ir ya que tuvo que romper conexiones con su tío. No tuvo valor de decirle porque… aunque Theodore tampoco preguntó.
—Iras con McGrath, él está a cargo de las reubicaciones —había dicho— le enviare una lechuza. Puedes esperar en el salón mientras él envía a alguien a recogerte, seguro no tarda demasiado. Es eficiente.
Star se removió un poco— Yo creí… creí que tendría que mantenerme cerca —había murmurado— Soy un Praethor ahora.
Theodore había dejado de escribir y le había lanzado una mirada confusa— ¿Te parece a ti que necesito un Praethor ahora? —Pregunto tan condescendientemente que podría ser hasta grosero, pero luego volvió a seguir escribiendo— si te necesito te enviare una lechuza. Imagina que son vacaciones. Eso es todo.
Y realmente, eso había sido todo.
Aún con familias que se negaban a doblegarse y rumores de que posiblemente planeaban algo… con una alianza peligrosa con el Lord, con James lejos buscando traidores y con Greengrass destronado del Ministerio y haciendo quien sabe qué, aún con una herida maldita en el cuerpo y bebiendo pociones para reponer su sangre… aun así, Theodore no la quería cerca. Al menos no en ese tiempo.
No tenía sentido.
Ella lo vio subir al Expreso de Hogwarts, iba junto a Draco Malfoy y Pansy Parkinson. Star abrió los ojos con sorpresa cuando vio eso, pues hasta donde ella tenía entendido Malfoy detestaba a Theodore; pero ahora venían tranquilamente juntos. Incluso Parkinson, colgada del brazo de Malfoy conversaba riendo con Theodore y este parecía seguirle la conversación.
En el camino se encontraron con Zabini y al parecer Nott le invitó a unírseles y este, medio sorprendido, medio curioso… sencillamente se les unió. La historia fue diferente cuando se encontraron con las Greengrass, pues al parecer también fueron invitadas a unirse, pero Astoria jaló a su hermana y pasaron de largo.
Star vio aquello con aprobación. Después de todo, quizá funciono la mentira que le dijo a Astoria y ahora ella dejaba de rondar a Theodore, que era lo que él quería… o eso había pensado… porque durante el viaje, cuando ella volvía del baño, vio a Theodore en una de las intersecciones de los vagones cerrándole el camino a Astoria y con intenciones de entregarle algo, una especie de cajita de terciopelo.
—No lo quiero —había dicho Astoria cruzándose de brazos.
—Lo lamento —había contestado Nott, con la mirada baja— y seguramente esto es algo pequeño en comparación a la indignación que seguramente sientes, pero no quisiera estar en malos términos contigo.
Astoria Greengrass, algo menuda y prácticamente pequeña al lado de Theodore, siquiera parpadeo— ¿Por qué ahora te llevas bien con Draco?
Theodore miró para otro lado— No. Porque realmente lo lamento.
Astoria entrecerró los ojos— No te creo.
—Seguramente hay algo que pueda hacer por ti para compensarte.
—Seguramente lo hay —dijo Astoria— aléjate de mí.
Ella intentó irse, pero de nuevo Theodore le bloqueó el camino— De acuerdo, de acuerdo —le dijo Theodore— Sin embargo, supongo que comprendes que hacer un chisme de aquello no es algo bueno para ninguno de los dos.
— ¿Ah no? —le dijo ella, desafiante.
Theodore agachó el rostro, casi a la misma altura que ella— Estoy muy seguro de que no —le dijo con la voz de ultratumba— y si tú no lo estás, supongo que tendré que convencerte de algún modo.
— ¿Es una de las famosas advertencias de Nott?
Theodore le miró con aburrimiento— Ahora mismo estoy siendo educado, Astoria, pero no agotes mi paciencia.
— ¡Eres un…!
— ¿Qué? —La cortó él de pronto— ¿Qué nombre quieres ponerle? Yo solamente ofrecí algo y tú estabas dispuesta a tomarlo, nunca prometí nada y fui muy claro acerca de lo que pensaba al respecto. Tu indignación no viene de lo que hice, si no de lo que esperabas que hiciera. Me disculpo contigo porque es lo educado a hacer, que tú sigas con esta tontería es ridículo. Ten algo de dignidad.
Theodore se agachó y dejo la cajita de terciopelo en el suelo a los pies de Astoria.
—Es para ti. Tíralo si quieres —le dijo antes de alejarse.
Star observó como ella se quedó estática y luego de unos instantes levantó la cajita y la guardó antes de perderse en los pasillos.
La llegada al castillo fue custodiada y vigilada por Aurores, como se les había informado a Star y al resto. Ella arrastró su maleta hasta el castillo y esperó en el lugar solicitado por Theodore. Casi diez minutos después, él aparecía junto a Pansy y Blaise, charlando alegremente y llamando la atención entre la multitud por su altura y apariencia. Era unos centímetros más alto que Zabini pero al lado de Parkinson la diferencia era notoria. Se separó de ellos y se acercó a donde ella estaba.
—Theodore —saludo ella educadamente.
—Matthews —dijo él, completamente serio, borrando de su rostro la sonrisa alegre de hacía unos momentos.
Así había sido últimamente. Cuando Theodore estaba rodeado de gente, se mostraba de cierto modo. Generalmente, cuando estaba con James, se mostraba serio. Y cuando estaba con ella… bueno… si había un grado más alto de seriedad, era el que usaba con ella.
— ¿No es patético? —Dijo de pronto, mirando como Parkinson y Zabini se alejaban y el mago parecía hacer bromas a Parkinson para hacerla reír— Zabini es idiota —murmuro.
Theodore sacudió la cabeza y luego la miró a ella.
— Bueno, hora de las ordenes. Esto será breve. Quiero que investigues el Castillo cada entrada y salida del lugar, las quiero todas ellas y más detalles acerca de los encantamientos que hay sobre el castillo.
Star asintió— ¿Algo en particular que quieras que averigüe?
—Si quisiera algo puntual lo hubiera dicho —le replico— como sea. Has eso. Reportaras los fines de semana…
Star estaba ya asintiendo.
—…A Draco.
Star se congeló.
— ¿Malfoy?
Theodore alzó una ceja, pero luego sacudió la cabeza— Sí.
— ¿Por qué a él y no a ti?
—Porque eso es lo que te estoy ordenando. ¿O acaso no puedes hacer lo que se te pide?
Star frunció el ceño— A mí me parece que he demostrado que soy muy eficiente cumpliendo órdenes.
Theodore no movió ni una pestaña— Pues que no diferente esta vez —él se giró hacia el castillo— Es una pena que James ya se haya graduado. Hubiera sido muy útil tenerlo aquí —dijo a nadie en particular, pues miraba la entrada del castillo— su legeremancia seguramente hubiera hecho más entretenido todo… supongo que tendré que hacer las cosas del modo aburrido este año.
Star no sabía exactamente de que estaba hablando Theodore… sin embargo, le llamó la atención un pequeño grupo de alumnos que llegaba al castillo. Weasley… y Granger.
Ella giró hacia Theodore de inmediato. Ella no sabía exactamente la razón por la que Theodore había marcado distancias con Granger el año pasado, pero lo que si sabía era que muy disimuladamente mantenía un ojo sobre ella cuando creía que nadie se daba cuenta.
Star, por supuesto, sospechaba de qué se trataba y consideraba que después de todo, Theodore estaba haciendo lo correcto… sin embargo, un presentimiento molesto que bien podría ser un dolor de cabeza molesto le decía que todo eso solo sería problemático. Después de todo: El camino hacía las malas decisiones era muy amplio.
Puede que fuera por el hecho de que Star estuviera mirando fijamente a Granger es que ella giró precisamente hacia ellos. A ella solo la miró un instante, pues sus ojos fueron más allá, a Theodore.
—Oh, lo estaba olvidando —dijo Theodore de pronto, ahora con la mirada fija en Granger y haciendo un leve asentimiento en su dirección— después de todo… puede que no sea del modo aburrido.
Algo de la forma en la que lo dijo no le gusto siquiera un poco a Star.
Hermione caminaba por el pasillo de piedra del castillo que conducía hacia el séptimo piso del castillo, sorteando ojos curiosos. Después de todo, al menos entre su grupo de compañeros, la Sala de los Menesteres y su ubicación no eran ya un alto secreto. Después de todo cuando le dijo a Theodore, saliendo de Aritmancia, que se encontraran en la entrada; él siquiera le preguntó dónde era eso, solo asintió.
Hermione necesitaba respuestas y él había prometido dárselas.
De pronto sus pasos rápidos ahora eran ligeramente molestos, sin embargo… poco a poco los redujo ligeramente mientras se frotaba la sien para calmarse un poco.
"Es una situación complicada" se dijo a sí misma para tranquilizarse.
Hermione siguió caminando para llegar a su destino.
"Tengo tanto que contarte" le había dicho Theodore cuando habían llegado a una especie de intermedio entre sus diferencias y con una expresión que parecía que… Hermione sacudió la cabeza. Siempre supo que él era muy reservado, pero asumió que era porque él quería. Esa era una actitud algo mezquina quizá, pero puede que recién comprendiera algo de lo que él siempre trato de decirle: Que en el medio en que él se manejaba, nada era sencillo.
La última vez que vio a Theodore fue aquella tarde de domingo, en Hogsmade, le había preguntado si podían ser amigos aunque él mismo había dicho que no sabía exactamente como serlo y Hermione creyó que parecía perdido… si solo hubiera llegado a entender que realmente podría estar pasando un momento tan malo, quizá hubiera hecho las cosas de una manera diferente desde hacía un tiempo.
Ella había sido alcanzada por una maldición durante la intrusión al Ministerio de magia, la que la dejo inconsciente por casi tres días y hospitalizada en San Mungo. Cuando despertó se enteró por El Profeta que Philip Nott había estado allí, aunque ella no lo vio en el grupo que les atacó a ellos.
Las noticias por supuesto, le llegaron de golpe: Philip Nott estaba en Azkaban y Theodore había desaparecido. De esto último se enteró por boca del mismo Edward Greengrass, quien a pesar de también estar en una situación difícil dentro del Ministerio, sacó tiempo para ir a visitarla en persona solamente para devolverle una cosa… y aunque también fue para pedirle algo, no se podía decir que era algo que ella hubiera rechazado. No luego de todo lo que Greengrass le contó.
—Theo me lo dio la mañana del lunes antes de irse, dijo que pasó algo y que saldría del país para confirmar algo importante, tan importante que no podía esperar hasta otro día —le había dicho un ojeroso Edward y con la mirada baja. Parecía una persona totalmente distinta sin su característica sonrisa— pero con el pedido de que si algo ocurría mientras estuviera fuera y estaba en mis manos, te ayudara… —dijo mientras le extendía el Galeón dorado encantado que ella le había dado a Theodore cuando intentó que se uniera al ED— pero es algo más en lo que al parecer le he fallado.
Hermione había tomado el galeón y lo sujeto firmemente mientras lo miraba.
—Dijo que le estaban siguiendo —había murmurado Hermione con la voz débil.
—Oh —había dicho Edward— así que lo sabes —Hermione levantó la cabeza y le vio poner una sonrisa triste. — Él llegó a decirme que ahora eran amigos.
Ella asintió lentamente— ¿Dónde está Theodore?
Edward había suspirado antes de contestar— No lo sé.
Y entonces, le contó lo que pasó aquella noche. Acerca del vociferador que llegó a todas las familias que obedecían a los Nott, prácticamente ordenándoles que atraparan a Theodore al precio que fuera. Luego Theodore, enviando un último mensaje también esa madrugada diciendo que todo era una trampa y ordenando a los suyos mantener su neutralidad a toda costa y prometiendo encontrar al traidor… pero solo. Mientras su padre era apresado en el Ministerio y enviado a Azkaban por ser colaborador del Innombrable, algo que decidió él mismo y de modo unilateral, pues cuando se fue, Theodore no lo sabía.
Hermione recordaba haber visto a Edward con cierto deje de ira. Él era quien le había dicho que "los que querían el bien de Theodore debían de cerrar filas entre ellos" entonces ¿Qué hacía él allí? ¿Por qué lo había dejado marcharse solo a otro país? ¿Y Craston? ¿No estaba él vinculado a Theodore? Ella lo había visto en Hogwarts el lunes.
"Yo hubiera podido…" pensó de pronto, pero cayó en cuenta de la siguiente palabra era "acompañarlo" pero eso no hubiera sido posible. No con las cosas como estaban. Y probablemente Theodore no lo hubiera permitido.
"No pueden verme contigo, no por ahora. Por tu seguridad" había dicho luego de llevársela consigo mediante una aparición conjunta. Él había actuado raro antes de eso, la había visto como si estuviera aterrado y la envolvió en su capa como si hubiera querido esconderla. Como si la hubiera estado protegiendo… probablemente todo tendría sentido entonces.
Todo.
La importancia de la Neutralidad de los Nott como seguro para que todo su dominio no cayera en garras del Lord. La promesa que le arrancó. La forma en la que actuaba. La forma en la que la trató cuando ella insistía en que él solo era convenenciero cuando solamente intentaba hacer lo que estuviera en sus manos y del mejor modo. Aquella noche él le ofreció la mano de nuevo y una promesa, pero ella cayó en el prejuicio de nuevo y solo lo juzgo y ya.
En ese momento Theodore bien podría estar en serio peligro, quizá huyendo de magos de su propia familia que querían darle caza, todo por una trampa que los que quisieran destronarlo preferían creer. Al menos así lo retrató Edward.
Eso era horrible.
Hermione deslizo los dedos por el Galeón dorado. Ella no creyó que aún lo hubiera conservado, imaginó que seguramente lo hubiera tirado o algo… y ahí estaba, de vuelta en sus manos porque le había pedido a Edward echarle una mano de nuevo.
—Si se lo hubiera quedado hubiera habido un modo de comunicarnos con él —murmuro ella bajito y una lagrima escapando de uno de sus ojos— No debió dártelo —había dicho mientras se estrujaba los ojos.
—Te lo he dicho antes —murmuro Edward— eres su amiga. La única que tiene y no sé si llegaste a notarlo, pero Theodore suele ser protector con los suyos. A su modo, pero ese niño actúa de ese modo. Es… demasiado amable. —Dijo mirándose las manos, pero luego sacó un pañuelo del bolsillo de la túnica y se lo ofreció— Estoy moviendo todos los recursos a mi alcance para encontrarlo. Pienso que el plan de Theodore es permanecer escondido y golpear al Enemigo al menor descuido, pero para eso necesitara apoyo… apoyo que imagino tú también sabes, él no aceptara porque acostumbra actuar solo. Pero necesita ayuda. Merlin sabe que la necesita y por eso —luego, Greengrass le había dado un botón de plata— es una probabilidad, pero quizá… podría venir a verte —murmuró.
Hermione se había quedado estupefacta— ¿Por qué él vendría….?
Edward suspiró— Es un presentimiento —le había dicho, cortándola— y si sucede y tengo razón, dile del botón. Dile que yo te lo di, él sabrá usarlo. Dile… que puedo ayudarlo, que lo ayudaremos, que sin importar el costo, estamos dispuestos a pagarlo. Serafina, McGrath, Taylor, yo y muchos más. Convéncelo para que deje que lo hagamos —Greengrass había sonado desesperado— Hermione, eres su única amiga y si alguien puede convencer a Theodore de algo, estoy seguro de que eres tú.
Pero Theodore nunca apareció y ella se quedó con el botón e intercambiando cartas con Greengrass hasta luego de salir de vacaciones, preguntando seguido que era lo que sucedía. Greengrass solía enviarle una lechuza el día después de cuando ella le escribía, no era muy extenso, pero le explicaba lo básico: el nivel de peligro, el estado del dominio… el estatus de Philip Nott.
Francamente, era más como si le estuviera manteniendo al tanto con la esperanza de que quizá Theodore apareciera y ella le comunicara todo ello.
Luego, Greengrass dejó de escribir dos mensajes seguidos, llenándola de histeria. Pero cuando leyó El Profeta tuvo más sentido, pues en todo el caos que era el Ministerio habían destronado a Greengrass. Él le escribió un día después de aquel anuncio, asegurándole que dada la situación había caído con buen pie… sin embargo, todo repercutiría en el Dominio y el caos sería inminente. Siguió insistiendo en que si Theodore llegaba a contactarse con ella, hiciera lo prometido… pero eso no sucedió.
Entonces, Edward le escribió a ella directamente, no una respuesta, sino una carta para ella con una noticia, pero que por seguridad era la última que le enviaría:
Theodore por fin había aparecido, pero la situación era la peor posible. Que seguramente habría todo tipo de rumores y seguramente ella en adelante escucharía todo tipo de cosas, pero que sin embargo, recordara que ella había logrado comprender que a veces, se hace lo que está en manos de hacerse. Y que jugar el juego de los magos listos nunca es sencillo.
Y de nuevo, que ella era amiga de Theodore.
Hermione no entendió muy bien a que se refería, pero… cuando fue la vuelta al castillo lo entendió un poco. Theodore había regresado, sí, pero prácticamente siendo amistoso y cercano con Malfoy y Parkinson. Contra Zabini no tenía nada en contra, pues también le parecía uno de los pocos magos de Slytherin que no era imbécil… pero Malfoy…
Había sido un poco choqueante verle de nuevo luego de tanto tiempo, pues se veía igual que siempre. Quizá un poco más alto. Él estaba hablando con Matthews en la entrada del castillo, pero se había girado hacia ella y había asentido. Un simple gesto y a ella le invadió el deseo de acercarse de inmediato… pero habían demasiados ojos mirando y ella creyó que lo mejor era no hacerlo en ese momento, si no luego.
Y bueno, el momento había llegado.
Hermione se detuvo en una esquina del pasillo antes de llegar al tapiz que marcaba la entrada de la Sala de los Menesteres. Theodore ya estaba allí, de pie contemplando el tapiz y con las manos metidas en los bolsillos.
Ella tomó aire y avanzó.
Él se giró casi al mismo tiempo.
—Hermione —dijo con una especie de sombra de sonrisa en la cara.
—T-Theodore —dijo, pues casi le había dicho "Nott". Miró hacia ambos lados del pasillo mientras se ponía de pie cerca de él, prácticamente a su lado
— ¿Qué lugar crees que aparezca? —dijo Theodore mirando al frente.
—No lo sé —murmuro ella, llevando ambas manos al frente, para evitar mostrar su nerviosismo— un lugar para poder hablar, creo.
—Largamente —murmuro Theodore.
La puerta apareció y él se acercó a ella para abrir el cerrojo y se hizo a un lado para que ella pudiera pasar primero.
Adentro, era una especie de sala con dos sillones enormes en medio de un ambiente alfombrado de rojo vino y un candelabro en el techo. Theodore cerró la puerta a su espalda y escucho sus pasos acercándosele. Ella se giró y lo encontró llevándose las manos a los bolsillos. Solo se detuvo cuando estuvo frente a ella, casi a centímetros de distancia.
— ¿Y bien? —dijo Theodore.
— ¿Bien?
—Si —dijo, casi agachándose hacia ella.
—Tenemos que habl…
—Somos amigos —dijo de pronto él.
Hermione se quedó momentáneamente en blanco— Sí. Lo somos —pudo contestar apenas.
—Como con Potter y Weasley.
— ¿Si? Sí.
—Bien —murmuro él, ahora sacando las manos de los bolsillos— y ¿Entonces?
Ella frunció el ceño— ¿Entonces qué?
Theodore se llevó una mano al mentón— Creo recordar que la vez que Potter volvió de la segunda prueba… tú sabes, en cuarto, lo recibiste de cierto modo, supuse que lo estabas felicitando, pero también que era una especie de festejo porque volvió con vida.
"¿De qué estás hablando?" había preguntado ella.
—Pero luego… también hiciste eso conmigo, pero solo luego de que ambos quedáramos de acuerdo en ser amigos. ¿Ser amigo es un requisito?
Hermione frunció el ceño un instante, pero luego cayó en cuenta de lo que decía— ¿Hablas del abrazo?
Theodore asintió— Fue raro y en ese momento pensé… que para ti era lo normal con amigos. Pero entonces… vuelvo prácticamente de haber sorteado innumerables peligros, traiciones y conspiraciones. Y soy tu amigo, pero recibo un reclamo cuando creo que lo que debería recibir es…
Hermione se acercó de inmediato y le rodeo con los brazos.
Theodore, a diferencia de la anterior vez, se quedó con las manos colgadas.
—Sí, es raro —dijo de pronto.
Hermione estuvo a punto de alejarse, pero él sencillamente llevo ambas manos a sus hombros primero y luego le rodeo la espalda despacio.
—Debes saber… —murmuro prácticamente a su oído, su aliento cálido rozándole la mejilla—… Los Mortífagos no abrazan jamás a sus hijos.
Ella soltó un respiro lento y triste, mientras se preguntaba contra que había tenido que enfrentarse Theodore durante todo ese tiempo. Ella también había oído los rumores… pero se olvidó completamente de eso después de lo que Theodore le dijo.
"Eres su única amiga" le había dicho Greengrass.
Hermione apoyo la mejilla contra el pecho de Theodore y cerró los ojos un instante.
Mientras, Theodore apoyó el mentón contra el hombro de ella, su cabeza prácticamente apoyada contra la de ella.
Y con una sonrisa malvada en el rostro.
He vueltoooooooooooo!
Y si, prometi un miercoles... "quizá" jajajaja. Bueno, es oficialmente Domingo y técnicamente alcance de nuevo al Lunes :s
Pero hey! al menos no paso la semana :v
Lo siento.
Han pasado muchas cosas por acá. Para quien le dió curiosidad acerca del concurso al que me lance: La moderadora del concurso me corrigió tantas faltas ortograficas en tildes que me da verguenza... pero también consejos acerca de los tiempos, en lo cual aparentemente me falta bastante (touche). Pero que el lo general, mi cuento estaba bien extructurado y con eso soy feliz :D
Dicen que si igual no gano nada (LOL) probablemente se publique en un especial o en algun sitio web, con los permisos adecuados. Así que si entro en esa clasificación, pues sería mi primera publicación oficial y eso es lindo :D
Y oh, para ser tiempos de pandemia he socializado bastante (digitalmente, LOL).
Y ya, la historia.
Pues... :s
¿Qué pasó acá?
Yo vine a subir la Historia y me pillo con las estadisticas hasta arriba! Y la última vez que paso esto fue por el grupo de "YO TAMBIEN ESTOY ESPERANDO UN CAPITULO DE MUERDAGO Y MORTIFAGO", donde me recomendaron (carita de ojitos brillantes) y efectivamente, lo hicieron de nuevo :D y yo ni cuenta me di :s Gracias por eso, Selene.
Y pues leí todo :s y me alegra poder llegar a mas gente. Ya desde que empece el fic supe que no era el Ship más famoso y no esperaba miles de lecturas y menos numerosos comentarios jajajajaja.
La cosa es que me gusta escribir, es un hobbie que traigo desde la adolescencia y siempre quise escribir algo de Harry Potter, pues me gusta su universo y como siempre digo, muchas cosas no me cuadran y solía inventar Historias para los huecos y pues así nació esta Historia. Y claro, el personaje perfecto para encarnar este papel era Theodore.
Y pues amo el Theomione, pero este Ship se lo debo a dos Fics en especial: Tying the Nott y Rosas y Espinas (Ambas inconclusas, lastimosamente, pero hermosas historias) además de las toneladas de Dramione donde Theo es mal tercio y ALV. Aca es prota! y Hermione también!
Pero! ah, bueno, esto es lento. Lento. Leeeeeento. O fue, porque ya vamos en el 39 y se viene lo chido (o que quieran colgarme, lo que venga primero, pero para mi es chido :s).
Sepanse que me gusta el gore. Y soy mega fan de George RR Martin.
Y creanme, todo tiene un por qué.
El pedo aquí son los tiempos en los que se van dando respuestas a los detalles que dejo inconclusos en capitulos pasados, porque quien lee de corrido se dará cuenta facilmente que misterios se resuelven más facilmente que alguien que viene leyendo desde no se... el cap. siete porque era bastante irregular en las punlicaciones antes... lo siento...
Ahora, para Finalizar, pues el siguiente cap. Será viernes. Lo prometo.
A quienes comentaron, les contesto más tardesito :D
Curiosidades del cap:
-Hay guiños aquí a cierto... padecimiento que... jajajajajaja
-Star me dió pena. Desde siempre me dió pena.
PD: Estaba apunto de eliminar la entrada donde colgue el aviso, pero note que tengo comentarios enlazados allí, esto es nuevo para mí ¿Si elimino esa entrada se elimina el comentario de esa entrada? :O!
Gracias por leer!
