Disclaimer: Los personajes no son míos, la historia sí.

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-REVIEWS-

Ravenna18: Muchas gracias por comentar, espero que esta actualización te guste. Saludos, Harry.

A Frozen Fan: Tranquila tía Frozen, Hans recibirá su merecido lentamente, hahaha hasta yo le tomé coraje. Roy se va a enterar pero es más adelante y ahí sí Hansy bb va a saber que es querer a Dios. Ni la distancia es una oposicion para la venganza, no subestimes a Elsa tía, porque si algo sabe es cómo ser una perra.

Siempre me haces feliz con tus enormes y jugosos reviews... que digo reviews ¡señores reviews!, te mando un abrazo psicológico enorme y un besote, Harry.

Delilah447: No me gusta Bad Bunny para ser sincera, solo hay como tres canciones que escucho y una de ellas es precisamente One Day donde colabora con mi poderosísima Dua Lipa. Ojalá sigas interesada en leer, un saludo. Harry.

Ydna Westergard: ¡Al fin un review tuyo por este caliente y sexoso camino!, pues qué te digo, es un gusto enorme tenerte aquí también, que lo disfrutes. Muy afectuosos saludos, Harry.


Hans.

Frunce el ceño cuando Anastasia le quita uno de sus airpods, la pelirroja levanta las cejas, retándolo a protestar y él suspira, pausa la canción en su teléfono y ella le regresa el audífono inalámbrico para que lo guarde junto al otro en su case.

—¿Qué? —pregunta con resignación.

—Hemos caminado desde el área de la comida hasta aquí y sigo sin saber qué hacemos en el salón de manicura, yo ya me hice la mía en Nueva York— dice y le muestra las inmaculadas uñas, el pelirrojo resopla—. Has estado muy raro, puedes hablar conmigo de lo que sea ¿sabes?

—No me vengas con tus sermones porque no eres mi Babushka… ¡carajo, Anya! —se frota el lugar donde ella lo ha pellizcado.

—Comienza a cantar, bestia del mal— la muchacha lo jala fuera del salón de belleza y vuelven a la sección de comidas, donde lo obliga a sentarse en una mesa vacía.

El cobrizo se pasa una mano por el cabello con exasperación, pero está dispuesto a hablar porque conoce a Anastasia desde que tenían cinco y cuatro años respectivamente y sabe que no lo dejará en paz hasta que ceda.

—Es bastante obvio que pasó algo con Maren mientras estuvieron en Oslo— comienza ella—, es decir, volvieron aquí y tu traías un genio de los mil demonios, te pasaste el verano medianamente bien y bastó con poner un pie en Moscú para que volvieras a ser el cabrón amargado.

—Eso no es cierto, nos divertimos bastante en Estados Unidos— replica Hans.

—No cambia que te comportes como una perra ni bien volvimos anteayer— abre la boca para rebatir aquello, pero termina negando con la cabeza—. Te escucho, Vanya.

—Sí pasó algo en Oslo— confiesa después de varios segundos de silencio—, ¿recuerdas a la novia que tenía antes de Maren? —Anya asiente—, la engañé durante el verano antes de volver para la universidad.

Anya lo insta a continuar y él le resume que, si bien quedaron como amigos, esa amistad se fue al caño el día antes de volver a Moscú cuando ella le gritó a la cara que sabía quién había sido la chica con la que la engañó, y que Maren varios metros más allá, lo escuchaba todo.

—No sé si alcanzó a oír de quien hablábamos, pero no me ha dirigido la palabra desde que volvimos, ni una llamada y ningún mensaje.

—A ver, a ver— Anya lo obliga a hacer una pausa—, ¿me estás diciendo que tú no las ha llamado desde hace meses?

—Dos meses, sí.

—Eres un cabrón, no me creo que te nos unieras a Dimitri y a mí a nuestro viaje en carretera por Estados Unidos y la dejaras a ella, tu novia, tirada sin decirle nada.

Se quedan un momento en silencio.

—Y esa chica— comienza la cobriza—, tu amante— Hans frunce el ceño al escucharla llamar a Elsa de esa manera—, ¿la viste? ¿hablaste con ella? —el cobrizo le da una mirada significativa y ella niega con la cabeza—. Jodido cabrón calenturiento ¿de verdad volvieron a acostarse?

—¿Recuerdas a mi primo Eugene?

—¿El vago hippie bueno para nada mantenido?

Hans asiente y le resume la pequeña travesía que supuso llevarse a Elsa─ sin revelar el nombre de la blonda─ con la colaboración principal de su castaño primo.

—¿Honeymaren sabe quién es ella? —pregunta cuando termina de relatar.

—¿Cómo quieres que lo sepa? —replica—, te estoy diciendo que no me reclamó y yo tampoco le expliqué nada…

—¿Y que harás, inútil? ¿vas a hablar con ella o ya se acabó todo?

Hans se toma un segundo y cae en cuenta que no ha pensado en Honeymaren en todo el verano, pasó ese par de meses ideando una y mil maneras de hacer que Elsa lo perdonara; pero le queda claro que no la verá en mucho tiempo y que lo más probables es que ella lo mande al caño, la última vez que se vieron estaba muy enojada. Honeymaren es lo único que le queda.

Ya ha perdido a la blonda, no perderá también a la castaña.

—¡Claro que no! —exclama—, obviamente voy a arreglar las cosas con ella, no seas idiota.

—Menos mal, por un segundo pensé que serías un patán y la dejarías ir. Maren te quiere de verdad.

—¿Enserio? —arquea una ceja.

—Tiene que quererte lo suficiente para soportar por dos años que no la bajaras de un par de piernas entre las que te divertías los fines de semana, que la humillaras frente a su babushka al no querer formalizar para finalmente hacerlo en un arranque.

Hans formula una respuesta que lo justifique, pero no logra decir nada y abre la boca con sorpresa cuando, por encima del hombro de Anya, mira pasar a una rubia demasiado parecida a Elsa.

Sale de su estupor cuando la joven se pierde entre la gente y se pone de pie de inmediato para seguirla.

—¿Hans? —la bermeja lo mira, sorprendida—, ¿dónde vas?

Se abre paso con rapidez entre las personas y baja las escaleras eléctricas con prisa, pero no hay señales de la rubia por ningún lado. Anya finalmente lo alcanza.

—¿Por qué carajos me dejaste ahí como estúpida? —lo pellizca, Hans la aparta de un manotazo.

—Era ella… la vi— masculla entre dientes.

—¿Qué?, habla más fuerte porque no te escucho.

"Solo te la imaginaste" piensa no sin cierta decepción "sí, eso debió ser" porque no hay forma que Elsa esté en Rusia, probablemente ya debe estar con Roland, se dice que lo llamará y preguntará con la mayor de las indiferencias…

"¡No!" se frena, por mucho que le desagrade la idea, debe dejar ir a la blonda y centrarse en Honeymaren. Su tiempo con Elsa terminó.

—Nada, nada, creí ver a alguien.

Anya entorna los ojos con sospecha, pero no dice nada y finalmente deciden irse, se siente ridículo por lo mucho que le molesta la idea de obligarse a olvidar a Elsa definitivamente.


Elsa.

Levanta la vista de su libro de texto cuando alguien toca a su puerta y lo cierra finalmente mientras su abuelo entra a la habitación.

—¿Encontraste todo lo que necesitabas? —pregunta en tanto sus orbes esmeraldas se centran en las bolsas de distintas marcas sobre la mecedora.

—Afortunadamente sí— responde.

Se ha pasado el último día del verano terminando de comprar las cosas necesarias para la universidad, apenas se cree que por fin está por entrar a la Estatal.

—Te irá bien— declara Runeard—, pasaste todo el verano estudiando por horas— Elsa asiente—. El chofer te llevará y traerá de la universidad al teatro hasta que consigas tu licencia y puedas conducir tu misma.

—¿De qué hablas? —abre los ojos, sorprendida—, ¿quieres que saque licencia?

—Vas a vivir aquí, preciosa—Runeard afirma—, serán años de universidad y después vas a trabajar en la compañía conmigo. No habrás pensado que volverías a Oslo al terminar la carrera.

La blonda se queda muda.

—Te daré algún tiempo— se lo piensa un momento—… un mes será suficiente para que te acostumbres a tu nuevo ritmo de vida, de siete cuarenta y cinco a tres en la universidad, de tres treinta a siete en el teatro y de siete treinta a diez me ayudarás con algunas cuestiones de la oficina.

—Pero mis tareas y los ensayos…— trata de replicar, su abuelo la hace callar con un suave gesto de la mano.

—Ya te las arreglarás— dice con gesto apacible—; si tu padre pudo, tú también lo harás. Tengo mucha fe en ti, corazón.

Se marcha después de desearle buenas noches, Elsa guarda los libros en su bolsa con brusquedad y masculla palabrotas en alemán por si su abuelo sigue paseándose en el pasillo.

No sabe qué hora es cuando se duerme, pero apenas la alarma suena, ella se levanta rápidamente, se baña, viste y maquilla ligeramente en menos de una hora, su reloj marca que falta cuarenta y cinco minutos antes que inicien las clases.

Encuentra a su abuelo sentado en el comedor cuando baja a desayunar.

—Nunca eh entendido porqué las mujeres se demoran tanto en arreglarse— comenta y deja de lado el periódico, después de pasar el verano completo estudiando ruso diez horas al día, la blonda se siente orgullosa de poder leer la mayoría de lo que está plasmado en las hojas—. Siéntate, esperaba que desayunáramos juntos.

—Pensé que ya estarías de camino a la oficina— se sienta en la silla a la derecha de la de su abuelo y la cocinera pone frente a ella un bol con avena.

—Voy a llevarte a tu primer día— declara antes de darle un sorbo a su taza de café.

Elsa abre los ojos con sorpresa.

—N-no tengo cinco años, abuelo…

—No tartamudees, linda. Además, quiero que conozcas a alguien esta noche.

—Soy lo suficientemente mayor para ir sola con el chofer a la universidad— la blonda carraspea—, no lo hiciste con papá y mucho menos con Roland, así que no es necesario que lo hagas conmigo.

—Resulta que siempre quise una hija y mis nietas son lo más cercano a eso.

Al igual que con su padre, a la blonda le queda claro que no puede discutir con Runeard así que solo alcanza a asentir y come su avena rápidamente, se da un ultimo retoque cuando termina y se ponen en camino, su reloj de pulsera le avisa que faltan veinte minutos cuando el chofer aparca el auto frente a la universidad.

—Sé inteligente, actúa con fría seriedad y demuestra de qué estás echa— aconseja Runeard al tiempo que la albina se inclina para depositar un beso pequeño en su mejilla—. No olvides hacer amigos.

Elsa no dice nada y se baja rápidamente del coche, mira el horario en su teléfono, va tan concentrada que no presta atención y levanta la vista cuando choca con alguien.

Mne tak zhal'!* —dice rápidamente, la joven con la que ha chocado la mira con una ceja elevada.

La desconocida tiene el cabello pelirrojo corto a la altura de los hombros, los orbes esmeraldas la examinan con sequedad y va ataviada en ropa cómoda. El joven junto a ella, también pelirrojo y ojiverde, aguarda en silencio.

¿Es que acaso todos los rusos venían en el mismo modelo?

—Eres nueva ¿verdad?, porque no te eh visto por aquí antes— pregunta en un inglés impecable.

—Soy de Oslo, llegué aquí al inicio del verano.

Los ojos de ambos rusos se iluminan.

Dobro pozhalovat'*—dice el pelirrojo con una sonrisa.

Spasibo*— sus sonrisas se ensanchan.

—Así que hablas ruso.

—No como quisiera, pero eh aprendido mucho en poco tiempo… o eso me dijo mi tutor— repone antes de extender la mano hacia la pelirroja—. Elsa Solberg.

—Anastasia Romanova— responde al saludo—, Anya.

—Dimitri Ivanov— es el turno del pelirrojo para saludar.

Charla con ellos varios minutos hasta que recuerda que debe irse a clase, Anastasia se ofrece a mirar su horario y descubre─ no sin cierto alivio─ que comparte un par de clases con cada uno.

—Estábamos esperando a una amiga— informa Dimitri— y tienes la primera clase conmigo, así que ¿por qué no nos esperas, la conoces y nos vamos juntos?

La blonda no se lo piensa mucho y se une a los pelirrojos, ni bien pasan un par de minutos cuando un lujoso coche aparca y de él baja una muchacha castaña que Elsa ya ha tenido el placer de conocer.

"Carajo" piensa al ver a Honeymaren acercarse, se pega una máscara de cordial indiferencia en la cara y finge que no nota como los marrones ojos de la recién llegada se abren con insultante sorpresa al reparar en su presencia.

—Que bueno verte, perra— Anya la aprieta en un abrazo.

—¿Qué hiciste este verano? —Dimitri imita a su novia.

—Un viaje en carretera por Estados Unidos seguro que no— replica antes de centrarse en la blonda—. Hola, Elsa.

Los pelirrojos alternan la mirada entre ambas.

—¿Ustedes se conocen? —pregunta Dimitri, consternado.

—Es la hermanita de Roland, el de la boda a la que fuimos en Noruega— responde Honeymaren. A pesar que lo dice con una sonrisa, Elsa no puede evitar sentir que no es del absoluto agrado de la novia de Hans.

"Tal vez era todo sonrisas y amabilidad para agradarle a los amigos del inútil de Westergaard".

—Por favor no creas que todos los rusos somos unos colados— repone Anya de inmediato—, algunos tenemos educación.

—Muy graciosa— Honeymaren le da un manotazo—. Entonces— vuelve a centrar su atención en la albina— ¿vas a estudiar aquí?

Elsa asiente.

Honeymaren la mira impasiblemente durante largos segundos hasta que aparta la mirada y comienza a quejarse sobre su propio horario, Elsa se horroriza internamente porque también comparte clases con ella.

—¡Carajo! —suelta Dimitri, mirando el ostentoso reloj en su muñeca izquierda—. Tenemos diez minutos para llegar a la primera clase, así que muévanse.

Deja que el pelirrojo la dirija por los amplios pasillos y llegan a tiempo, la mañana se pasa demasiado rápido porque de un momento a otro se encuentra a sí misma sentada entre Anya y Maren en la cafetería.

—¿Les está gustando la Estatal? —pregunta Dimitri con sorna.

—¿También es tu primer año? —Elsa parpadea hacia Honeymaren, la castaña asiente.

—Pues yo no sé ustedes— Anya picotea el plato del pelirrojo—, pero preferiría estar en Miami, asoleándome… ¿ya vieron mi bronceado?, es increíble.

—Dale a Moscú un par de semanas y verás donde quedó— se burla Elsa, recordó a su abuelo instándola a hacer amigos y decide que, siquiera, los pelirrojos son de todo su agrado.

Dimitri ríe de buena gana.

—¿Saben qué? —comienza Anya cuando están dirigiéndose a su próxima clase—, sería increíble que vayamos a bailar el sábado. Al TIMELEES*.

—¿El sábado? —la blonda arquea una ceja, siempre ha salido los viernes a divertirse.

—Sí, la mayoría de nuestros amigos están en la Moscow National Military University*— explica Anya— y por lo general no están libres hasta el sábado por la noche y todo el domingo— se vuelve hacia la castaña—. ¿No sabes hasta que día tiene clases Hans?

Elsa tensa la mandíbula ante la mensión del colorado, no es tan tonta para no imaginar que al codearse con Honeymaren, Anya y Dimitri también tratarían con Hans, pero ha esperado que lo detestaran.

—No hemos hablado de su horario, es el primer día— musita Honeymaren.

—Como sea— sigue Dimitri—, será divertido y no sé, puede que encontremos un buen ejemplar para ti— codea a Elsa—. Así no estarás tan amargada, y podremos salir los seis sin problema...

Honeymaren se envara al instante.

¿Salir? ¿con Honeymaren y Hans? ¿con Hans?

"¡Primero muerta!"

—Escuchen— interrumpe al bermejo, las otras dos la miran con atención—, es increíble la idea de salir a bailar y todo eso— los tres asienten—, pero no estoy muy segura sobre salir los seis— Maren arquea una ceja "Aquí vas, miente bien"—. Pasa que mi trato con Hans nunca fue el mejor… nosotros dos juntos en un lugar no es bueno a menos que quieran pagar por el desastre, además de la humillación.

—Hans es un cabrón, pero estoy segura que ahora que vives aquí pueden llegar a ser cercanos...

"¿Más cercana?, jamás" se dice con molestia, ya fue cercana al cobrizo de una forma placenteramente tormentosa y ha decidido desde el brunch que quiere iniciar de nuevo, dejándolo de lado.

—No lo creo— replica la albina— y preferiría que no le dijeran que estoy en Moscú, es tan idiota que lo creo capaz de hacer algo para fastidiarme porque sabe que no lo acuso con mi hermano.

—A veces se comporta como un mocoso, pero es resultado de ser el menor de una familia numerosa— Elsa nota que Anya trata de defenderlo—. Soy su mejor amiga y te aseguro que sabe como comportarse de vez en cuando…

—Ella tiene razón— apoya la castaña, interrumpiendo a Anastasia—. De buena fuente sé que Hans no la traga— el tono hosco que utiliza hace que Elsa ponga cara de poker—, no dejó de quejarse y hablar mal de Elsa cuando estuvimos en Oslo.

Dimitri oscila la mirada entre ambas mientras Anya las mira con sospecha, finalmente se encogen de hombros y lo dejan pasar.

—Como gustes— acepta la colorada—, pero vámonos porque la clase de administración comienza dentro de nada y el profesor es muy estricto.

La toma de la mano y tira de ella escaleras arriba, mientras se van, Elsa nota que los ojos marrones de Honeymaren la miran con lo más cercano al desprecio.

En silencio ruega que Hans no le haya dicho nada.


Hans.

El ruido de su taquilla resuena por el casi vacío vestidor, ha cerrado la puerta metálica con más fuerza de la normal. Ryder rueda los ojos.

—Ya te dije por milésima vez que ella no me ha dicho nada— la exasperación en su voz en más que evidente—. Llevas todo el día preguntándome por mi hermana… ¿se pelearon o algo?

—Es privado— replica el cobrizo. Es cierto que no parado de preguntar al castaño por Maren, pero solo porque la aludida no contesta ni a sus llamadas ni a sus snaps.

Es el turno de Ryder de azotar la puerta metálica con fuerza.

—A ver— comienza con seriedad—, somos amigos desde el primer día en este infierno y te aprecio de verdad— el bermejo suspira al entender hacia dónde va la conversación—; pero Maren es mi hermanita… la única a decir verdad, y no voy a pretender que no me doy cuenta como la tratas.

—Ya te dije que es privado, no te metas…

—No lo dije al principio porque pensé que ella solo te quería para pasar el rato— lo interrumpe—, así estuvieron dos años y seguí sin decir nada hasta ahora que han comenzado esa cosa que llaman relación.

—Al grano— presiona Hans, cruzándose de brazos con firmeza.

—Voy a tirarte los dientes si le haces daño a mi hermana.

Hans se muestra impasible, el castaño le sostiene la mirada varios segundos más hasta que los gritos del entrenador los llaman y Ryder finalmente se marcha.

El joven Nattura de característica sonrisa fácil y los cerúleos ojos apacibles se fue por ese rato, Hans que no está acostumbrado a verlo de esa manera se descolocó ante aquella faceta, pero le queda claro que habla enserio; la frialdad con la que ha amenazado se lo confirma.

"Solo tú te fijas en chicas con hermanos mayores que son capaces de patearte el culo" piensa con molestia antes de unirse al resto de sus compañeros para la práctica de natación.

Tal vez el agua fría de la piscina le aclare las ideas.


Elsa.

La última clase la tuvo completamente sola por lo que al final no encuentra a ni a Anya ni a Dimitri, mucho menos a Honeymaren.

"Gracias al cielo".

Mira su reloj y se dice que no tiene tiempo para buscarlos, el chófer de su abuelo ya la espera y Elsa no pierde tiempo, el hombre conduce en silencio y estaciona frente al imponente teatro.

El chófer le informa que volverá por ella en unas horas y que puede llamarlo si algo se le ofrece antes de bajar del coche, Elsa asiente y mantiene una expresión seria. Si bien ha visto fotografías del majestuoso teatro, no puede evitar asombrarse al mirar la regia estructura en vivo y en directo.

La encargada de la entrada le hace entrega de su gafete y Elsa se apresura a llegar a los vestidores, se encuentra con varias jóvenes que la miran de arriba abajo con superioridad. No puede evitar pensar que es la misma manera en la que Hans observa a las personas.

"Jodidos rusos" piensa en tanto procede a desvestirse y guarda la ropa en su maleta después de sacar el maillot* de cuerpo completo en color negro y medias en rosa claro, y las zapatillas en tonalidad tan*.

Se viste en silencio, fingiendo que no nota las disimuladas miradas de sus compañeras, recoge su cabello en un moño apretado a la altura de la nuca y se une al resto de las chicas que caminan en orden hasta llegar a un auditorio.

Una mujer rolliza de porte altanero y mirada seria espera por ellas.

Pensé que nunca llegarían— dice con voz seca, su ruso es fuerte y Elsa se esfuerza por comprender cada palabra—. Mi nombre es Maria Kochetkova*, Madame K. para ustedes.

Ninguna dice nada.

Esta aclamada academia ha producido algunas de las estrellas más consumadas de la generación actual— comienza—, con casi 250 años de historia; nuestro plan de estudios y pedagogía son reconocidos por su enfoque en la fuerza, la musicalidad, la claridad de la técnica y la expresión personal— sus acuosos ojos grisáceos se pasean por todos los rostros de cada una—. Pueden aprender todo eso, lo harán porque no esperamos menos de ustedes.

Madame K. se pasea alrededor de ellas, como si fuese un león hambriento a la espera de un movimiento en falso. El resto de las chicas miran hacia delante sin inmutarse y Elsa no se queda atrás.

Están aquí porque se lo ganaron, todas y cada una de ustedes demostraron tener el talento suficiente para reclamar su puesto en la Bolshoi Ballet Academy*— la blonda se abstiene de arquear una ceja, si bien no ha entendido todo lo que la mujer dijo, es capaz de comprender perfectamente la última parte—. Espero que no hayan pensado que están dentro del Bolshoi, tendrán que ganarse el honor de bailar en el teatro.

La albina se pregunta internamente si Madame K. está de broma, le basta con verle la expresión agria para saber que no es así. Apenas puede creer que su instructora no le dijo aquello.

¿Alguna pregunta? ¿no? —más silencio—. Bienvenidas a su peor pesadilla.

Da un par de aplausos que resuenan por la silenciosa estancia, Madame K. les ordena que se acerquen a las barras para que puedan demostrarle si son capaces de ejecutar algunos pasos complicados— básicos al punto de vista de la rusa adulta—; Elsa está obedeciendo cuando choca de frente con un par de vacíos ojos marrones.

—Veo que también entraste aquí— comenta Honeymaren en un susurro.

—Veo que tu igual— contesta la blonda de la misma manera.

El maillot rosado que lleva puesto resalta la tonalidad tostada de la piel de la rusa y el moño un poco más alto que el suyo le da un aspecto regio. Con molestia acepta que es realmente guapa y entiende porqué Hans se fijó en ella.

—No todas consiguen ser primas ballerinas— la voz de la castaña compite con la frialdad de la Elsa misma—, somos quince en esta clase y solo cinco van a logarlo… si no es que menos.

—Así que…— Elsa se irgue.

—Que gane la mejor— termina por ella y le extiende la mano, Elsa corresponde al apretón con firmeza. Asienten con la cabeza y finalmente se acercan a las barras.

A Elsa le queda claro por fin que Honeymaren Nattura tiene algo contra ella.


Hans.

La tarde cae cuando está volviendo a su habitación, hace sus deberes rápidamente y se tira en la cama para descansar, Lars llega poco tiempo después con comida de un restaurante tailandés que no conoce; cenan en silencio antes que el mayor se duche y se duerme. Hans se plantea seguir su ejemplo hasta que recuerda a Honeymaren.

Lars— lo llama en susurros durante un par de minutos, pero pierde la paciencia y termina sacudiéndolo con brusquedad.

El bermejo mayor se despierta bruscamente.

¡¿Qué?! ¡¿qué?!

Es imposible que tengas el sueño tan pesado— se queja el menor—. Voy a ir a hablar con Maren…

¡¿Qué?! ¡¿ahora?! —aquella información lo despierta por completo—. Falta poco para las doce, si notan que te fuiste no solo tendrás horas en acción disciplinarias, sino también será más difícil subir de rango.

No a menos que no se den cuenta— replica—. Para eso te desperté, vas a ayudarme.

Lars arquea una ceja cobriza.

Te quedarás despierto a esperarme…

Ah no, Hans— niega Lars rápidamente—, la maldita puerta de la entrada se cierra dentro de— mira la hora en su teléfono que reposa en la mesilla de noche—… una hora y vas a dormir afuera si no estás aquí antes de eso.

Por eso inútil, la única forma de abrir la puerta después que se cierra es por dentro, te vas a quedar despierto y me abrirás cuando llegue— explica Hans.

¿Y qué quieres que haga para saber a qué hora llegas? ¿qué adivine?

A veces eres idiota, Lars— el más joven se palmea la cara—, pues es obvio que te voy a avisar.

¿Y cómo?

¿Qué hice para merecer gente tan estúpida como hermanos? —espeta con fastidio—, ¡pues te voy a llamar, imbécil!

Los ojos esmeraldas de Lars de iluminan.

Eso debiste decirme desde el principio.

Hans se pasa la mano por el cabello de fuego con fastidio, pero se dice que no tiene tiempo para discutir con su hermano, toma su teléfono y una chaqueta del armario antes de irse.

Y Hans— se gira hacia Lars cuando lo llama—, también avísame si vas a quedarte a sacudirle el polvo a Honeymaren.

El bermejo más joven tensa la mandíbula, pero elige no contestar y azota la puerta al salir.


Elsa.

El agua de la ducha le relaja los músculos cansados, le ha bastado esa tarde para entender porqué el Bolshoi es el mejor, no puede evitar encontrarse a si misma haber disfrutado esa clase a pesar de sentirse muy cansada.

Elige un vestido sencillo para la cena que su abuelo le recordó ni bien entró por la puerta al llegar de la academia, se recoge los incoloros cabellos en una coleta alta a juego con un maquillaje ligero. Las sandalias de plataforma se escuchan por el suelo cuando camina.

Una de las mucamas le informa que los invitados ya han llegado y Elsa se aplica un poco de loción antes de bajar. Primero ve a una joven mujer que no ha de tener más de veinticinco años, lleva el cabello pelinegro en corte pixiv y va vestida de traje, como si siguiera trabajando, sus orbes marrones tras unas elegantes gafas la examinan cuando Elsa se acerca, encuentra a su abuelo hablando en un perfecto y fluido ruso con otro hombre al que no puede ver bien, pero cuya voz gruesa le resulta agradable de oír. Reparan en su presencia cuando la desconocida carraspea.

—Tesoro— Runeard la insta a unirse a ellos—, déjame presentarte a un buen amigo.

La blonda mantiene una mirada educada cuando se topa de frente con el desconocido. El cabello rubio está perfectamente peinado con la cantidad necesaria de gomina, va ataviado en un pulcro traje en color azul marino, sus cerúleos ojos vagan discretamente por los atractivos rasgos del hombre, quien sonríe al verla.

—No me creo que sea tu nieta— Elsa no pasa desapercibido el halago en su voz, el acento ruso con el que habla inglés le resulta exquisito, casi tanto como el de Hans...

"Basta".

—Elsa Solberg— no espera que su abuelo haga las presentaciones, extiende una mano firme con seriedad hacia el desconocido cuya sonrisa se ensancha.

—Alistair Krei— sacude su mano con firmeza suave—; ella es mi mano derecha y asistente personal, Judit Alekseeva.

—Judy— la aludida también le aprieta la mano.

Elsa nota que los brillantes orbes azules de Krei no se despegan de su persona.

—¿Sabes, Runeard? —dice en direccion de su abuelo sin apartar los ojos de ella—, creo no voy a arrepentirme de hacer negocios contigo. Voy a disfrutarlo.

—Eso es seguro— Elsa vuelve a adelantarse—, ¿pasamos ya a la mesa?

Runeard le dirige una mirada orgullosa mientras se dirigen al comedor y Elsa levanta la nariz con pose de reina.


Honeymaren.

Está cepillándose los dientes cuando escucha que la puerta de su habitación se abre estrepitosamente, se enjuaga la boca y deja el cepillo eléctrico en su lugar; ajusta su bata de baño antes de salir y resopla con hastío al ver Hans a pocos pasos de la puerta.

Una de las señoras del personal se deshace en disculpas, alegando que el pelirrojo ha entrado aun cuando ella le dijo que no podía hacerlo, Honeymaren le asegura que no hay problema y la deja ir hasta que le promete que no dirá nada a su abuela.

La habitación se sume en un silencio chirriante cuando la mujer se va, cerrando la puerta.

¿Qué quieres? —pregunta con toda la indiferencia que puede.

Hablar.

La castaña deja salir una risa irónica.

¿Hablar? ¿después de dos meses? —da un par de palmadas sarcásticas—, sales con esto cuando pensé que no podías ser más idiota.

Lo deja ahí parado y ella se dirige hacia su espacioso tocador, donde toma una de sus cremas y comienza a aplicarla sobre sus brazos. Lo mira por el espejo y no puede evitar pensar que se ve endemoniadamente bien con esos pantalones militares en color caqui, la camiseta totalmente negra con su nombre cosido sobre el logo de la universidad resalta la tonalidad tostada de sus brazos fornidos, se ha cortado el cabello de fuego y casi tiembla al escuchar los elegantes pasos que resuenan por el suelo de mármol bajo sus pesadas botas.

Entiendo que estás enojada, lo único que no me queda claro es el por qué— se detiene tras de ella.

"Imbécil mentiroso".

Estoy muy cansada— dice en su lugar—, tal vez ya no quiero hablar más contigo.

El colorado se aleja de ella para acercar una silla y sentarse a su lado.

Es el primer día de clases y bien sabes que me estoy arriesgando mucho al haberme ido de mi habitación para venir aquí…

No te atrevas a culparme, llegaste el viernes de… ¿dónde era? ¿Manhattan? y ni siquiera te apareciste— se lo piensa mejor—. Ni siquiera trataste que habláramos cuando volvimos, pero estuviste muy bueno para irte de viaje a Estados Unidos con Anya y Dimitri.

Hans abre la boca para contradecirla, pero no se lo permite.

Te veías muy contento comiendo estofado con esa vieja en Alabama— reclama, haciendo alusión a la fotografía que el cobrizo posteó en su cuenta de Instagram.

Para empezar era Nueva Orleans en Luisiana— apunta— y el gumbo de Mamá Odie es el mejor que eh probado nunca.

Honeymaren lo mira con frialdad y Hans suspira.

Empecé mal— carraspea—, sé que estás enojada por lo que pasó en el aparcamiento del supermercado en Oslo, no sé qué llegaste a escuchar —sigue—; pero te juro que puedo explicarte todo lo que quieras.

La castaña se limita a mirarlo.

No escuché mucho, solo sé que la guapa chica asiática te gritó a la cara por ser un asqueroso infiel— miente y observa cuidadosamente como Hans palidece—, pero nunca pude escuchar el nombre de la zorra esa.

Un alivio silencioso inunda los orbes esmeraldas del cobrizo, aunque su apuesto rostro no se inmuta en lo absoluto.

No le faltan ganas de gritarle que sabe con quien se veía, y lo habría echo si hubieran hablado apenas pusieron un pie en Moscú. Tampoco puede negar que está cansada de su actitud para con ella y está que mata por darle una lección, se dice que se hará la difícil, pero no lo dejará ir.

Menos ahora que la ofrecida de Elsa está en Rusia.

No me interesa que…

¡Fue solo el verano antes de volver para la universidad! —explica de inmediato—, no volví a verla de esa manera y si GoGo reaccionó de así es porque en estos dos años nunca le dije quién era ella…

"Piensa con la cabeza fría" recuerda lo que su abuela siempre les dice a ella y a su hermano.

No me interesa el pasado, Hans— lo corta—; todos tenemos una historia y no soy nadie para juzgar lo que hiciste antes de conocerme"pero me las vas a pagar todas" se promete mientras el colorado asiente varias veces—. Lo único que quiero saber es si tuviste algo que ver con la zorra esa— el bermejo tensa la mandíbula y la rabia bulle en las venas de Honeymaren— cuando fuiste a Noruega para navidad y esa semana antes de la boda.

Aunque no estábamos juntos oficialmente cuando fui en navidad— responde rápidamente—, no la vi y mucho menos ahora que fuimos a la boda de Roy. Hasta te presenté con mis amigos.

Se toma un tiempo para procesar lo que le ha dicho, decidiendo si creerle o no.

Solo quiero que estemos bien— sigue Hans cuando ella no dice nada—, así como antes.

No hay forma que todo sea como antes— replica—, la única manera que estemos bien es que cambies tu manera de tratarme, quiero que me respetes, que me des mi lugar y que seas más cariñoso.

Soy cariñoso— contradice el cobrizo.

Solo cuando me abro de piernas, quiero que seas cariñoso siempre. Un novio de verdad.

Se sumen en un silencio tenso durante varios minutos, Honeymaren tiene la certeza que el colorado con ese carácter que tiene está que se muere por decirle un par de verdades; pero también sabe que va a ceder.

Lo que quieras— concede después de un rato.

"Fantástico" le sonríe al muchacho en tanto le acaricia el rostro. Primero muerta que dejar que Hans sepa sobre Elsa y su estadía en Rusia.

Primero muerta que dejarlo ir tras ella.


ACLARACIONES:

Mne tak zhal'!*: el ruso de "lo siento".

Dobro pozhalovat'*: el ruso de "bienvenido".

Spasibo*: el ruso de "gracias".

TIMELESS: TIMELESS lounge & bar es un bar rusp en Moscú.

Moscow National Military University: Universidad Nacional Militar de Moscú en español, ¿qué si la inventé? ¡pues claro!

Maillot: es el traje que usan las bailarinas, aquí les dejo el link del que me imaginé en Elsa por si gustan tener una visión más amplia. images?q=tbn%3AANd9GcSQMfJLohd3K35D_0hiq2zak-3sC-S-sJpjlQ&usqp=CAU

Tan: se le conoce como maquillaje o color piel.

Maria Kochetkova*: el nombre lo tomé de una famosa bailarina rusa.

Bolshoi Ballet Academy*: academia de ballet en rusia, sí existe lol.

Oficialmente Alistair y Judy se unen al reparto de esta historia, el apellido de la asistente lo escogí de un listado.

Ya saben porqué son los diálogos en Italic.


Sé que dije que actualizaría hace días, pero por problemas personales en los que no ahondaré no me fue posible. Aquí está por si gustan leer todavía, ojalá que lo disfruten. Prometo actualizar más rápido.

Entonces qué… ¿Review? ¿No? Ok.

Harry.