DISCLAIMER: TODOS LOS PERSONAJES PERTENECEN A STEPHANIE MEYER Y A LA SAGA CREPÚSCULO.
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¡Hooola de nuevo!
Una semana más vuelvo con un nuevo capítulo, algo nerviosa con esta recta final, os lo confieso. Espero que os guste.
Como siempre daros las gracias por vuestras palabras y vuestro apoyo siempre tan bonito! Sois maravillosas y tenéis muchísima paciencia conmigo y mis actualizaciones.
Al final os dejo noticias del fic por si queréis leerlas ;)
Sin más os dejo con EDWARD:)
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SIEMPRE FUERTES
EPOV
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Paré el coche delante de la puerta del gran edificio que consideraba casi como mi segundo hogar.
Era extraño como desde que hace dos meses nos mudamos a vivir a la antigua casa Charlie me resultaba imposible pensar en otra cosa que no fuera esa casa como mi hogar. Qué diferente era a lo que había sentido hasta ahora. Había pasado años viviendo anestesiado, Bella me había hecho darme cuenta de lo simple que había sido mi vida al conformarme con algo que realmente no me llenaba.
Frené extrañado al no ver a Bella por ningún lado. Esperé dentro del coche enviando un mensaje a Emmet que como siempre llegaba tarde.
Me costó muchas horas escondido detrás de mi ordenador para organizar un fin de semana, no solo con Bella, sino con todos nuestros amigos. Bella necesitaba a los suyos y ellos necesitaban estar con ella. Todos los problemas con la maldita familia biológica de Bella habían sido muy duros para todos y necesitábamos ir recobrando la paz poco a poco. Esperaba que estos dos días juntos nos sirvieran como punto de inicio.
Eché un vistazo a mí alrededor.
Bella seguía sin llegar pero tanto el coche de Emmet como el de Alice ya estaban aparcados justo detrás del mío. Habían pasado casi quince minutos desde que la dejé en la oficina. Bella no tardaba tanto tiempo ni en arreglarse cada mañana, así que este retraso era realmente extraño.
Miré ambos lados, conociendo a esa pequeña impaciente seguro que había ido a algún lado a buscarme. Emmet bajó del coche confundido.
-¿No se supone que éramos nosotros los que debíamos sorprender a Bella? ¡Casi dejo a un niño a medio coser para llegar a tiempo! – se quejó llegando hasta a mí. Me dio un apretón de manos aunque su atención no estaba puesta en mí sino en los alrededores buscando a Bella.
Levent llegó hasta nosotros.
-¿Se ha olvidado algo señor Cullen? – preguntó amablemente.
-¿Has visto a Bella? Habíamos quedado que me esperaría aquí. – cuestioné cada vez más preocupado. Si Bella había salido sin duda Levent la debería haber visto.
Alice, Jasper y Rose habían llegado creando un pequeño corrillo alrededor del guardia de seguridad.
-Se ha marchado hace unos minutos. – respondió extrañado de mi pregunta.
-¿¡Cómo?! – exclamó Emmet, comenzando a ponerse nervioso.
-¿Has visto hacia dónde se ha ido? ¿Si se ha encontrado con alguien? – retomó este improvisado interrogatorio Jasper que gracias a su talante era el único que mantenía algo de tranquilidad.
Levent negó perdiendo poco a poco el color de su cara, probablemente como nos estaría pasando a todos.
Mi hermana sacó inmediatamente su teléfono, seguramente para llamar a Bella. No podía concentrarme en todo lo que estaba ocurriendo a mí alrededor, el pánico me estaba comenzando a inundar pensando en lo que podría haberle ocurrido a Bella. Había decidido darle fiesta a Paul y su equipo de seguridad porque dudaba que nada le pudiera pasar en medio del bosque de Forks.
-Vamos a hacer una cosa. – volvió a tomar el mando Jasper ya, aparentemente, solo él y Rose eran los únicos capaces de pensar en estos momentos. – Nos dividiremos en grupos para buscar a Bella. Debe estar cerca… Quizás ha entrado a alguna tienda a comprar algo… Que no cunda el pánico. –
Nos organizamos en dos equipos; Jasper y Alice irían por un lado del edificio y Emmet y yo recorreríamos el camino hasta el parking. Rose se encargaría de los locales de enfrente y Levent se ofreció mirar las grabaciones de las cámaras de seguridad.
-Estará bien. – afirmaba Emmet mientras íbamos caminando. No tenía que decirlo en voz alta, ambos estábamos pensando en lo mismo.
Por primera vez en mi vida sentía terror de manera más pura y dura que podía sentirse. Estaba en modo supervivencia. Todo mi cuerpo y mente estaban concentrados en una única cosa, encontrar a Bella. No quería ni imaginarme que algo le pudiera haber sucedido pero de alguna manera lo estaba asumiendo.
Había discutido con Bella por mi insistencia en no bajar la guardia por mucho que tuviera una orden alejamiento. Siempre que Anthony estuviera en la misma ciudad que ella era un peligro. No había conseguido lo que quería y eso siempre había sido el principal motor de Anthony. Temía que hasta que no saciara su odio no desaparecería de nuestras vidas.
El rictus de Emmet estaba tenso. No había rastro de su rostro afable y dicharachero, solo una mandíbula apretada y los ojos atentos a todos los recovecos que nos encontrábamos por el camino.
-No hay nada. – expresé algo de lo que seguramente ya se había dado cuenta.
-¿En el parking quizás? – propuso Emmet sin mucha convicción. Asentí con el mismo ánimo. Ambos sabíamos que era difícil que Bella hubiera entrado allí sin que nos cruzáramos en el algún momento pero igualmente lo comprobamos.
Richard, el vigilante que se encargaba de esa entrada al edificio nos abrió la puerta de entrada y nos confirmó lo que ambos ya sabíamos, Bella no había pasado por allí desde esta mañana cuando llegamos juntos a la empresa.
-Volvamos con los demás, quizás han tenido más suerte. – me animó Emmet golpeando mi espalda. – Eh tío, aparecerá. – aseguró. Era de agradecer que intentara animarme cuando él también estaba preocupado.
Si alguien me hubiera dicho antes del verano que Emmet acabaría convirtiéndose en alguien en quien apoyarme y de quien había recibido tanta ayuda en momentos duros como los que habíamos vivido recientemente me hubiera reído en su cara. Siempre me había costado digerir su amistad con Bella. No entendía porque él, como tantos otros, podía tener algo que yo nunca había conseguido. Para mí Emmet era la personificación de uno de los mayores fracasos de mi vida. Desde la beligerante conversación con Jessica, el día de su despido, había pensado mucho si realmente nunca había estado enamorado de Bella hasta ahora o había sido algo latente y tan silenciado por mi consciencia que había logrado pasar completamente desapercibido.
Caminé sin pensar en nada, me movía por puros automatismos. Era extraño como en cuestión de segundos todo había cambiado tanto.
Finamente llegamos al Hall del edificio. Las caras de nuestros amigos no auguraban nada bueno. Cualquier esperanza quedó fulminada. Efectivamente, no había señales de Bella.
Rose llegó apurada y sola.
Cerré los ojos incapaz de aguantar ni un segundo más estar sin ella.
-Nadie ha visto a Bella pero he hablado con los encargados, la mayoría tienen cámaras de seguridad, si la policía lo necesita están dispuestos a ayudarnos. – comunicó Rose poniendo finalmente sobre la mesa lo que nadie se había atrevido a insinuar.
Teníamos que comenzar a plantearnos llamar a las autoridades. Bella era la presidenta de una de las compañías más importantes del país, con una fortuna a sus espaldas y, lamentablemente, demasiada gente a su alrededor sin escrúpulos que estaba dispuesta a hacerle daño.
-Hablemos con Levent. Quizás las imágenes de este edificio nos aclaran algo más. – ordenó Jasper. Asentí a mi cuñado agradeciéndole todo lo que estaba haciendo.
Me dirigí a la sala de seguridad con Alice y Emmet pegados a mis talones, mientras Rose y Jasper comentaban algo lo suficientemente bajo para que no los escucháramos unos pasos por detrás. En el fondo agradecía este gesto, no podía gestionar más de una preocupación a la vez en estos momentos. El miedo de que algo le pudiera pasar a Bella me había dejado en jaque.
Levent junto a su compañero, Martin, miraban atentamente una de las muchas pantallas que tenían en la sala a la que no solía entrar nadie más que ellos.
-¿Esa es Bella? – preguntó Alice saltando como un resorte apartando la silla que había delante del escritorio para quedar casi pegada a la pantalla que, efectivamente, mostraba a Bella girando por la esquina que daba a la calle del parking que Emmet y yo acabamos de recorrer.
-Sí, señorita Cullen, hace solo un rato. Justo después de que la viera salir. – explicó Levent que conocía a mi hermana igual que a todos los miembros de mi familia. Era común venir a visitar a Charlie ya fuera con papá o con mamá y cuando crecimos Alice perfeccionó la habilidad para colarse en mi vida sin preguntar y Charlie Swan era demasiado bueno para decirle que molestaba cuando se presentaba a media mañana solo para tomar un café con nosotros.
-No se ve nada más. ¿No tenemos otra cámara desde ese ángulo…? - pregunté nervioso porque nada de lo que íbamos descubriendo nos daba información sobre dónde narices estaba Bella.
Levent negó.
-¿Habéis visto a Anthony cerca? – esta vez fue Emmet quien se atrevió a poner en palabras el pensamiento de todos los presentes.
-No, Emmet. – respondió Eric y no me extrañó que lo conocieran. Si conocías a Bella también lo conocías a él. – No desde hace unos días.
-Tenemos que llamar a la policía. – insistió Jasper. Asentí sabiendo que no podíamos alargar más esta situación. Debíamos actuar ya. – Lo haré yo. – dijo Jasper serio mientras nos miraba con preocupación tanto a su mujer como a mí. Obviamente él también estaba intranquilo, Bella y ellos dos habían sido siempre una piña y sabía lo mucho que Jasper la quería y apreciaba. Manteniéndose ocupado era su manera de calmar su ánimo.
Alice se acercó a mí deslizándose entre mis brazos, casi obligándome a que la abrazara. Era tan pequeña y yo estaba tan distraído que Emmet tuvo que darme un empujón para que me diera cuenta que mi hermana necesitaba alguien que la consolara. La apreté con fuerza apoyando mi cabeza en su pelo.
-Estará bien… Tiene que estarlo. No puedo ni quiero pensar que le haya pasado algo. – sollozó en mi pecho.
- Es fuerte si le ha pasado algo aguantará hasta que la encontremos. – sentencié por primera vez aceptando la realidad.
-Edward…- Alice llamó mi atención levantando su cabeza de mi pecho.- ¿Realmente crees que le ha podido pasar algo? – preguntó descorazonada mirándome a los ojos con esperanza que le negara lo que acababa de decirle.
- Con Anthony en el juego, lamentablemente no puedo descartarlo. – confesé haciendo que las lagrimas desbordaran los ojos de Alice que volvió a resguardarse en mis brazos. La oculté del mundo, como cuando era pequeña, dándole tiempo para digerir todo lo que estaba sucediendo.
Alice siempre había necesitado exteriorizar sus emociones para gestionar las situaciones difíciles, en cambio yo las guardaba dentro de mí a cal y canto y no permitía que nadie se acercara.
-Será mejor que esperemos en la empresa. – Propuso, acertadamente, Rose. - ¿Podrían avisarnos si hay novedades, por favor? – tanto Martin como Levent asintieron.
-Gracias por todo. – agradecí dándoles la mano aun con Alice enganchada a mí.
Íbamos caminando hasta el ascensor cuando Jasper volvió a unirse a nosotros.
-Ya he hecho la denuncia. Enviaran a alguien en cuanto puedan. Me han dicho que no tardaran mucho. – explicó mirándome serio. Negué quitándole importancia cuando intentó liberarme del abrazo de Alice pero ésta se negó.
Subimos en silencio hasta la planta que albergaba Swan's Networks e instintivamente nuestros pasos nos guiaron hasta el despacho de Bella. Nos acomodamos mientras encendía su ordenador intentando mantenerme activo y sentirme un poco más útil de lo que lo había sido hasta ahora. Era una persona que se desenvolvía bien ante las situaciones límite pero el que Bella fuera el desencadenante de todo había conseguido borrar todo rastro de eficiencia.
Jasper se encargó de rebuscar por toda oficina para encontrar algo para beber y comer mientras esperábamos. Hizo café y té para todos que tomamos en búsqueda de calma.
-¿Deberíamos llamar a papá y mamá? – preguntó Alice aferrándose a su taza de café.
Había hecho una bola con su pequeño cuerpo en la silla que quedaba delante de la mesa de Bella. A su lado estaba Jasper, atento a cualquier cosa que pudiera necesitar. Rose, como siempre que estaba en esta oficina, se había sentado en el sillón que quedaba en uno de los laterales y Emmet observaba serio a través de los grandes ventanales como tantas veces había observado hacerlo a Charlie o a la propia Bella.
-Mejor esperemos a hablar con la policía y saber algo más. No quiero preocupar a mamá y papá ya ha tenido bastante con la muerte de Charlie para ponerle también esto sobre sus espaldas sin más información. – rebatí la propuesta de mi hermana en parte porque quería proteger a mis padres del disgusto que supondría semejante noticia pero también porque una parte de mí se negaba a aceptar completamente que a Bella le había pasado algo.
Alice miró angustiada a Jasper pero éste asintió coincidiendo conmigo lo que la obligó a desistir.
No encontré nada extraño en el correo de Bella más allá de algún email con Christofer, nuestro notario, y otros muchos con nuestros clientes.
Esperamos en falsa calma a que llegara la policía. Repasábamos nuestros mensajes o conversaciones con Bella en busca de posibles pistas pero nos fue imposible encontrar algo que nos hiciera sospechar que Anthony se había vuelto a poner en contacto con ella y no nos lo había dicho. Seguramente porque tal cosa no existía. Desde que Bella había aceptado la naturaleza de su hermano había sido transparente con todo lo relacionado con él.
El inspector Masen y el inspector Crowly se presentaron en el despacho acompañados de Levent. Nos saludaron a todos antes de tomar asiento dónde antes habían estado mi hermana y mi cuñado. Eran hombres serios, pero supongo que nadie buscaba risas cuando acudía a ellos. Nos pidieron datos recientes de Bella, fotos, descripciones de cómo iba vestida antes de desaparecer y también todo lo que sabíamos sobre Anthony, el cual a falta de más información era también su principal sospechoso, junto con James y Jessica, al ser las tres personas con las que Bella había tenido un enfrentamiento directo recientemente.
Rose les explicó lo que había encontrado en su búsqueda en las tiendas de los alrededores y los dos investigadores cursaron las diferentes ordenes que les permitieran acceder a los registros de sus cámaras de seguridad. Comenzaron por las nuestras, lamentablemente por mucho que sus ojos estaban más entrenados que los nuestros no encontraron rastro de nada. La figura de Bella se perdía antes de poder apreciar nada relevante en las pantallas.
-Si nos dejan un número nos pondremos en contacto con ustedes en cuanto sepamos algo. – nos comunicaron los inspectores cuando se disponían a salir en búsqueda de más entrevistas y grabaciones por los alrededores.
Daba gracias que se habían tomado esta desaparición como algo serio debido a la importancia de Bella y su más que sospechosa familia biológica porque podría haberles partido la cara si decidían hacernos esperar.
-Pueden llamarme a mí. – le dije anotando mi número de teléfono. Ya les había dicho que era su pareja así que era lógico que fuera la persona de contacto. Aun así Emmet me quitó la tarjeta antes de que pudiera entregársela a los agentes.
-Por si Edward no está disponible. – añadió como explicación después de añadir su número.
-Igualmente estaremos aquí un rato más, si quieren pueden subir cuando acaben. – les sugerí sabiendo que sería incapaz de marcharme a casa sabiendo que podrían estar a punto de encontrar algo.
Daba gracias que hoy en día todos los comercios tenían un sistema de grabación y que al estar en una de las zonas neurálgicas de la ciudad teníamos a nuestra disposición imágenes de casi toda la manzana.
-Está bien, aunque les aconsejo que se marchen a casa e intenten descansar. Será una larga noche, quizás se alargue horas o días. – puntualizó educadamente pero realista el inspector Masen.
-Tengan sus teléfonos en línea, si el señor Brown o Dwyer o como se haga llamar está involucrado seguramente acabe dando señales. – añadió el inspector Crowley. Vi como Alice temblaba al escuchar y entender las implicaciones de lo que querían decir.
Eran casi las once de la noche cuando volvimos a recibir una llamada de la policía. Habían comprobado las cámaras de seguridad de uno de los restaurantes que quedaban delante del parking y se podía observar como alguien había estirado de Bella hasta llevarla a un ángulo muerto. Nos enviaron las imágenes y tan solo se veía un brazo lo que solo dejaba entrever que era un hombre el que lo había hecho. Esa era toda la información que teníamos. Un puto brazo.
Finalmente aceptamos que no teníamos mucho más que hacer allí y nos fuimos a casa. Emmet se negó a dejarme solo. Decía que no iba a consentir no saber qué pasaba con Bella. Todos argumentaron lo mismo y como nuestra casa era grande acabamos todos cenando unas pizzas frías en la mesa de la cocina antes de irnos a dormir sin noticias de Bella.
La mañana siguiente no fue mucho mejor.
Nuestras caras reflejaban lo poco que habíamos dormido y el miedo iba ganando la pelea a la esperanza.
No había podido pegar ojo. No podía parar de pensar en que algo malo le sucediera a Bella y cada vez que cerraba los ojos las imágenes que creaba mi mente me atormentaban.
Intentaba ser fuerte y mantenerme positivo pero a estas alturas era casi imposible. Quería encontrar al malnacido de Anthony y darle su merecido. Siempre fui una persona que ha sabido controlar muy bien sus instintos pero me resultaba difícil hacerlo ante la perspectiva que tenía delante. Saber que Bella estaba en peligro y posiblemente sufriendo algún tipo de daño era superior a cualquier autocontrol.
Vi los restos de los croissants de la mañana anterior y estuve a punto de estallarlo contra la pared por pura impotencia. Ayer me desperté bastante antes que Bella y sabiendo que el azúcar siempre era un motivador para ella encargué que nos trajeran a casa un rico y calórico desayuno. Era una buena manera de comenzar el día, que tendría que haber acabado con todos nosotros en una cabaña pérdida en las montañas de Forks y no con Bella desparecida.
-¡Joder! – grité golpeando la mesa olvidándome que había cuatro pares de ojos mirándome atentamente. – Lo siento. – me disculpé al darme cuenta del estropicio que había hecho.
-No pidas perdón. Es normal que estés así. Todos estamos igual. – me calmó Rose pasando su brazo por mi hombro dándome un poco de consuelo. Desde que comenzó a trabajar en Swan's se había convertido en un gran apoyo, especialmente para Bella, pero también para mí. Tenía un humor envidiable y no se acobardaba ante nada. Era una gran amiga.
-Es muy pronto para llamar a los inspectores, ¿No? – preguntó Emmet comprobando que no eran ni las siete de la mañana y todos estábamos despiertos.
El teléfono de Alice sonó haciendo que todos nos tensáramos.
-Es mamá. – anunció nerviosa.
-¿Por qué te llama tan pronto? – preguntó Jasper uniendo cabos rápidamente. Mamá sabía que nos íbamos de fin de semana así que no tenía sentido que nos llamara a estas horas.
-Pon la televisión. – le dije a Emmet que era el que quedaba más cerca del control remoto.
Efectivamente la noticia de la desaparición de Bella estaba en el canal de noticias.
-Intentaré tranquilizarla. Le diré que dejen libres tu número y el de Emmet. – explicó Alice mientras se levantaba para tener un poco de intimidad.
Continuamos viendo las noticias cada uno perdidos en sus pensamientos. Informaban mientras aprovechan para rellenar los huecos de la historia con mierda inventada que me hacían querer explotar la televisión. Alice volvió con los ojos hinchados, signo de que había estado llorando. Había convencido a mamá y a papá para que no vinieran aunque teniendo en cuenta lo cerca que estaban tardarían diez minutos en llegar y eso solo si papá se había levantado con dolor de cadera. No estaba seguro que pudieran cumplir su promesa.
La mañana pasó en la misma extraña bruma que la noche anterior.
Estaba lleno de rabia e impotencia y solo quería acabar con cualquiera que se cruzara por mi camino. Me encerré en el despacho de Charlie, poco antes del mediodía, cuando ya no había podido resistir más la compañía de nadie. Necesitaba estar solo, dejar de mantener la compostura y pensar únicamente en Bella y en lo imbécil que había sido al dejarla sola.
Me estaba sirviendo una copa de wiski al ponerse el sol cuando mi teléfono finalmente sonó.
-¿Señor Cullen? – preguntó el inspector Crowley.
-Soy yo. ¿Hay noticias? – dije olvidándome de lo que estaba haciendo hasta hora. De golpe la adrenalina volvía a mí ante la perspectiva de poder saber de Bella de nuevo.
La puerta del despacho se abrió y mis amigos aparecieron detrás guardando silencio pero con los ojos atentos a las voces que se colaban a través del aparto.
-La señorita Swan ha aparecido. – anunció obligándome a sentarme. Necesitaba algo que me sostuviera.
¡Joder al fin!
La vida había vuelto a mí con una simple frase.
-¿Dónde está? ¿Le ha pasado algo? ¿Cómo la han encontrado? – disparé algunas de las muchas dudas que habían estado consumiéndome durante un día entero.
-Está en la antigua casa de la familia Dwyer… Su hermano la trajo hasta aquí. Ella está bien físicamente aunque muy asustada. Se niega a hablar con nadie. Pregunta por usted. – explicó.
Mi mano temblaba de rabia. Golpeé la mesa al imaginar el estado de Bella.
-Iré inmediatamente. Envíenme la dirección. – declaré seguro. - ¿Qué has sido de ese malnacido? – pregunté notando como mi cabeza comenzaba a zumbar.
-Le pondré al día cuando llegué. – evitó contestarme y no me gustó, aun así lo acepté despidiéndome de él.
Mi teléfono vibró inmediatamente con un mensaje de ubicación.
Cogí las llaves de mi coche y mi chaqueta.
-¿Dónde vas? – inquirió Emmet cortándome el paso. Estaba serio y sabía que no me iba a dejar marchar hasta que le respondiera.
-Bella está en casa de sus padres biológicos, está bien pero nerviosa. Me necesita. – les expliqué brevemente.
-Voy contigo. – dijo Alice decidida.
-No. – negué seguro como el demonio que no iba a llevar a mi hermana a un lugar en el que no sabía qué era lo que me iba a encontrar. – No insistas. – le advertí seguro de mi decisión.
-Iré yo. – me informó Emmet que por su semblante no iba a resignarse a quedarse aquí. – Estás demasiado nervioso para conducir. No quiero que te estrelles por el camino. Bella me matará si te pasa algo. – me dijo.
-No es discutible Edward. – esta vez fue Jasper quien puso las condiciones. – O vas con alguien o tendrás que pedir un taxi. No insistías. – acabó usando las mismas palabras que yo había usado con Alice.
-Vámonos de una puta vez. Solo quiero llegar al lado de Bella para saber cómo está. – acepté enfadado por el precioso tiempo que estábamos perdiendo.
Emmet cogió de mis manos las llaves del coche y nos dirigimos sin decir una palabra al coche. Coordiné mi teléfono con el asistente del coche para que nos guiara hasta ese lugar.
La casa estaba alejada del centro de la ciudad.
Nunca había venido por este lugar. Las casas y los bloques de pisos se apiñaban y parecía que todo era mucho más oscuro que en el resto de ciudad. No podía dejar de imaginarme a una pequeña niña de siete asustada recorriendo a pie y bajo la lluvia el mismo camino que estábamos haciendo nosotros ahora.
-¿Te ha dicho qué han hecho con Anthony? – preguntó Emmet que se había mantenido en un silencio poco habitual en él. A juzgar por su tensión y sus ojeras la preocupación le estaba pasando factura.
-No y no me da buena espina. No tiene escrúpulos y odia a Bella lo suficiente como para hacer cualquier cosa. – confesé mi mayor temor.
-Te han dicho que Bella está bien y más les vale que sea verdad. Si te han mentido les partiré la cara y me dará igual mi juramento hipocrático y que esos dos sean policías. – amenazó Emmet golpeando el volante.
-¿Me convierte en un monstruo si te digo que deseo que ese malnacido esté muerto? – le pregunté a Emmet sin necesidad de una respuesta, solo necesitaba sacarlo de dentro de mi antes de ver a Bella. No quería que nada la dañara, ni siquiera mis pensamientos.
-Diría que te hace humano. No es como si lo fueras a matar… A veces los pensamientos irracionales nos atrapan. Lo que nos diferencia de la gente de la calaña de Anthony es si los llevamos a cabo o no. Tú jamás le harías daño a nadie. – contestó Emmet serio.
-Tengo miedo que siga acechando a Bella… Llevo años viéndolo aparecer cada cierto tiempo y no quiero que ese sea el futuro para ella. –confesé finalmente lo que tanto había temido cuando lo vi aparecer de nuevo en nuestras vidas.
-No lo hará. –negó fervientemente. –
Acabamos el trayecto perdido en nuestros pensamientos, seguro que ambos protagonizados por la misma persona. Era demasiado especial para los dos.
Al girar la calle dimos rápidamente con la casa que buscábamos. Era la única que estaba rodeada de coches de policía. Había también un par de ambulancias. Aparcamos lo más cerca que pudimos. No esperé a que el motor estuviera apagado me bajé del coche de un salto. Emmet no tardó en seguirme.
La casa era pequeña, vieja y estaba casi en la ruina.
Dudaba que nadie la hubiese habitado desde que los padres biológicos de Bella la pisaron por última vez. En otro tiempo podría haber sido de color azul pero ahora era difícil de saber. Tenía dos plantas y algunas de sus ventanas estaban rotas y en el resto la madera parecía carcomida.
Nos hicimos pasó entre policías y personal sanitario. Nos costó bastante que nos dejaran avanzar, cada persona que nos encontrábamos nos obligaba a repetirle quien narices éramos. Toda esa mierda estaba sacándome de mis casillas. Como alguien más me lo preguntara se aventuraba a que le diera un puñetazo.
Afortunadamente para mí, el inspector Crowley salió de dentro de la casa y ordenó que nos dejaran pasar sin más preguntas.
-Debo advertirles que la señorita Swan está muy nerviosa… No ha querido hablar con nadie ni moverse. No está en estado de shock pero tampoco atiende a nada de lo que le decimos. – explicó brevemente.
Los simples recuerdos que le debía traer este lugar debían estar atormentándola. Eso sin saber qué era lo que había pasado. Ese malnacido iba a pagar por todo esto. Había estudiado muy bien como dañar a su hermana. El que la trajera aquí lo dejaba cristalinamente claro.
-¿Qué ha pasado? ¿Qué se sabe de Anthony? – preguntó mi amigo al ver que yo estaba demasiado ocupado intentando encontrar a Bella mirando a todo lo que me alcanzaba la vista desde aquí.
-Sabemos poco porque, como les he dicho, la Señorita Swan se niega a hablar y el Señor Dwyer o Brown, ya me entienden, se dio a la fuga cuando nos vio llegar. La señorita Swan estaba atada en una habitación de la casa y él simplemente huyó cuando nos escuchó llegar. Mis compañeros intentaron darle el alto pero al ver que estaba armado y entró en forcejeó con la autoridad se defendieron. Ha sido un disparo fortuito en la pierna. Está en el hospital. Sobrevivirá aunque tendrá que recuperarse en prisión. – explicó aportando algo más de luz.
-¿Cómo supieron que estaba aquí? – pregunté sorprendido que alguien pudiera dar con este paradero. La casa estaba en medio de la nada.
-Una de las cámaras de seguridad situada a un par de calles de Swan's Netwoks los gravó. Pudimos sacar la matrícula y después hicimos seguimiento. El que saliera en las noticias irónicamente funcionó a nuestro favor. Un vecino llamó diciendo que había movimiento en la antigua casa de los Dwyer. Creía que podía estar relacionado con la desaparición de Isabella. – detalló nuevamente.
¡Joder por una vez en la vida servía de algo que los programas de televisión hablaran de Bella!
-¿Puedo ir ya con ella? – pregunté ansioso. Ya había recibido parte de las respuestas, ahora necesitaba abrazarla y protegerla de todo.
-Por favor. – asintió seriamente acompañándonos al interior de la casa.
Caminamos entre la marabunta de personal que estaba rellenando papeleo y cogiendo pruebas.
El interior de la casa era igual de desalentador que la fachada. Toda estaba desordenado, lleno de polvo y la oscuridad reinaba. Bella debía estar muerta de miedo.
Temblé al recordar cómo había narrado que sus padres la encerraban en ese lugar lúgubre y pequeño para castigarla y supe que era justamente allí dónde la encontraría. La ira crecía fuerte en mí pero afortunadamente la necesidad de sacarla de aquí y protegerla era superior a ningún otro instinto.
La puerta estaba abierta custodiada por dos policías y una doctora.
-Estaré aquí fuera. – dijo Emmet parando mis pasos colocando una mano en mi hombro. Agradecí en silencio que nos dejara nuestro espacio.
-Señor Cullen. – me llamó el inspector con cara seria. – Al parecer la señorita Swan ha recibido algún que otro golpe… le aviso para que esté preparado antes de ver su aspecto. No ha dejado que ningún doctor la revise. – me advirtió preocupado.
Asentí.
Necesité unos segundos para recuperarme antes de entrar a buscar a Bella y sacarla de aquí de una maldita vez.
Avancé en la oscuridad y, a pesar de la falta de luz, vi un pequeño bulto en una esquina. Temblaba a la vez que se mecía en un infructuoso intento para calmarse.
-¿Edward? – preguntó temblorosa levantando la cabeza. Tenía los ojos inundados en lágrimas. Pude ver su rosto magullado y su perfecto y dulce labio roto.
Anthony Dwyer se iba a pudrir en la cárcel hasta el final de sus días.
Me senté a su lado e inmediatamente la acurruqué en mi pecho sosteniéndola con fuerza. Noté como su cara se posaba sobre mi corazón. Bella volvía a estar en el lugar que era suyo desde hace mucho, quizás antes de lo que ambos sabíamos.
Y a pesar de todo, de lo que le había pasado, de las circunstancias del lugar y de todos los desconocidos que nos rodeaban me sentí en casa de nuevo. Solo la necesitaba a ella para completar mi vida.
-Te tengo. – dije besando su cabeza manteniendo la calma.
Lo peor había pasado. Volvíamos a estar juntos y todo estaría bien. No sabía ni cuándo ni cómo pero Bella volvería a soñar. Recuperaría la paz y la alegría que esta jodida familia biológica quería arrebatarle constantemente.
-Tengo mucho miedo. – lloró apretando sus brazos alrededor de mi cuerpo.
Hasta hoy. Nunca más iban a dañarla de ninguna manera. Este era su último intento.
-No te voy a soltar nunca. Siempre fuertes mi amor. – le prometí.
Lo hice una vez y lo volvería a hacer nuevamente.
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NA:
NA1: Como es habitual en este fic suelo hacer usos de canciones para ambientar los capítulos. Bien, el título de éste corresponde a SIEMPRE FUERTES de MANUEL CARRASCO.
NOTÍCIAS DEL FIC: Los borradores de los capítulos están hechos. Queda hacer la revisión final pero puedo decir que el Fic tendrá 34 capítulo más un Outtake final. En los próximos capítulos os contaré un poquito más de este outtake ;)
LA PRÓXIMA ACTUALIZACIÓN SERÁ MUY PRONTO. NO QUIERO PILLARME LOS DEDOS PERO ESPERO NO TENGÁIS QUE ESPERAR UNA SEMANA ENTERA PARA LEERLO.
Muchoooos saludos a todos!
Nos leemos en el próximo ;)
