Sota tomó uno de los controles y observó al híbrido sentado en el sofá.

—Gracias por querer jugar conmigo, a mi hermana no le gustan mucho este tipo de juegos.

—No te preocupes, estoy dispuesto a ayudarte a vencer al dragón, o lo que sea que debas vencer.

—Si... recuerda que solo es un juego, ¿bien? —terminó de conectar la consola de juegos y colocó el disco —Ya está.

De repente un ruido fuerte salió de la pantalla haciendo que Inuyasha se pusiera alerta, una criatura de apariencia amenazante apareció y amenazó con acabar con todo si no era vencido —Maldita sea —Sota vio como el mayor desenfundó su espada y la apuntó contra la pantalla.

—No Inuyasha, espera, es un juego, solo un juego... ¡No es real!

El chico se detuvo —¿A qué te refieres?

—Bueno... —Miró a su alrededor y tomó el control extra —Esto... solo puedes vencer al monstruo usando esto.

El híbrido recibió el control y asintió, para luego tirarlo fuertemente contra la pantalla del televisor —Hacer eso no le hizo ningún daño, Sota...

El nombrado suspiró pesadamente —Ven, vamos afuera a jugar con la pelota.