Derechos de autor: EL MANGA, EL ANIME Y LOS PERSONAJES DE ESTA SON DE RUMIKO TAKAHASHI (y algunos inventados XD) LA HISTORIA ES DE MI AUTORÍA

ALGUNOS CAPÍTULOS CONTIENEN LEMON, LEER A CONCIENCIA

- blablabla -= diálogo en voz alta

"blabla" = pensamiento del personaje

-x-x-x-x = cambio de escena

AVISO: capítulo largo

Capítulo 22

- ¿Seguro que podemos confiar en ella Naraku? – preguntó uno de los 7

- No te preocupes Jakotsu, algo que destaca de Ukyo es que es una mujer de palabra – le respondió

Mientras hablaban, la castaña retrocedía sin darle la espalda a sus enemigos hasta quedar entre ambos jóvenes prisioneros. Sin despegar su vista de enfrente, les habló

- Los sacaré de acá –

- ¿Cuál es tu plan? – preguntó Ryoga

- ¡Oye tú!, nada de hablar entre ustedes o no habrá trato – le gritó Bankotsu, por lo que la joven asintió y tomó el cuello de su chaqueta para comunicarse.

- James, que el equipo de rescate saque a todos de acá y los lleven a nuestras instalaciones. Informen que el equipo Gamma fue envenenado, para que les den prioridad –

(escuchando por el intercomunicador de su oído)

- ¿Qué planeas hacer? – preguntó preocupado James

- No te preocupes, yo lograré rescatar a Ryoga y a Inuyasha… oye James, hoy habrá luna llena, y como no podré verla porque estaré acá, ¿puedes verla por mí? –

El hombre comprendió de inmediato, ese era el código para aquella técnica que habían practicado, por lo que reaccionó y dijo

- ¡No lo hagas, puedes morir! – frustrado golpeó la mesa con ambas manos

- Confía en mí, prometo salir de ésta –

Al escuchar esto, el hombre entregó las órdenes dadas por la joven. Luego miró a Liz y Steven que lo acompañaban en la van

- ¿Qué hará? – preguntó la chica

- Usar su arma secreta. Asegúrense que todos sean trasladados al cuartel central y que reciban el tratamiento oportuno. Ahora, váyanse de aquí – les informó el hombre

- Pero… - cuestionó Steven

- ¡Largo!, solo yo me quedaré… ese es el protocolo – musitó triste… y no mentía, cuando lo idearon con la castaña, ella le pidió que sólo él fuera el que escuchara y viera todo desde el puesto de vigilancia y coordinación. En caso de que fuera a morir, no quería que su equipo estuviera presente. Cuando ya estaba solo, y luego de 15 minutos, pudo informar

- Está todo listo – su voz denotaba tristeza

- Gracias – fue la escueta respuesta de la chica – Dime una última cosa, ¿cuánto me esperarás? – ese era otro código

- El atardecer será dentro de 3 horas y media –

- Hasta entonces – dicho esto, soltó su chaqueta

Lentamente se fue acercando a sus enemigos, quedando en un punto medio entre ellos y los chicos capturados.

- Estoy lista – informó

- Bien, entrega tus armas – dijo Bankotsu

- Un momento – lo interrumpió Naraku – dame tu palabra que no nos atacarás ni opondrás resistencia

- Te doy mi palabra que mientras el astro rey sea dueño del firmamento, no los atacaré ni opondré resistencia –

- Bien – sonrió al ver que su plan se estaba llevando a cabo a la perfección. Ella había caído en su trampa y ahora nada lo detendría para acabar con ella y con el hijo de Inu-no - ahora haz lo que te indicó Bankotsu –

Ella tomó sus Sai (una en cada mano), las manipuló un momento y sin que nadie alcanzase a reaccionar, las tiró tras de sí. Una cayó frente a Inuyasha, la otra frente a Ryoga. En el instante en que se enterraron en el piso, un campo de energía protegía a cada chico.

- ¡Maldita perra! – gritó Jakotsu, a la vez que desenvainaba su espada que parecían ser varias unidas entre sus puntas y se disponía a atacarla. Pero no logró su cometido, pues Naraku desvió los filos con un tentáculo que aparecía por su espalda – Pero… - replicó

El hanyou negó con la cabeza – Presta atención – al decir esto, varios tentáculos aparecieron tras su espalda a una velocidad impresionante, se disponían a atacar a la castaña y a los dos jóvenes apresados. Ninguno logró su cometido, los que chocaron con los campos se empezaron a desvanecer, mientras que aquellos dirigidos a la chica sufrieron la misma suerte. Un halo de luz violácea rodeaba a la joven.

- ¡Es una sacerdotisa! – gritó el dueño de aquella espada que se estiraba como una serpiente

- Exacto – respondió Naraku – - La espada ahora, y no intentes nada esta vez o nuestro trato se romperá – le ordenó a la joven. Ella asintió, sacó la espada y su funda de su espalda y la lanzó deslizándola por el piso a los pies de sus enemigos – Tu pistola y tu cinto – volvió a ordenar, nuevamente, ella cumplió y tiró lo solicitado - Toma, colócatelo – le lanzó a la agente un collar el cual tenía un pendiente de luna gibosa creciente. Ukyo sonrió, aunque nadie pudo verlo debido a su máscara. "Genial, esto solo ocultará mis poderes… ese idiota eligió el equivocado, creyó que éste los anularía" y se lo colocó. Inmediatamente, el halo desapareció y un tentáculo del hanyou la atacó, lanzándola contra uno de los pilares. El medio demonio sonrío, todo estaba saliendo perfecto.

- ¡Maldito! – gritó Ryoga enfurecido, tratando de soltar sus manos de aquellos grilletes que lo ataban a las cadenas. De repente escuchó a James por el intercomunicador de su oído

- No te muevas, mientras más lo haces más energía gasta Ukyo para mantener el campo de protección. No nos queda otra que esperar… y rogar que ella sobreviva – le informó y silenció nuevamente su micrófono. Él podía ver lo que ocurría a través de la cámara térmica, y escuchaba todo gracias a los dispositivos colocados en la ropa de los agentes.

Inuyasha miraba toda la escena y no lograba comprender en qué momento se vio enredado en esta batalla entre ese hanyou, los demonios y seres que lo acompañaban contra esa sacerdotisa que, además, intentaba protegerlo con ese campo de energía.

- Bien, es hora de jugar… Kyokotsu – dijo mirando al más alto de los 7 que lo acompañaban. Medía un poco más de dos metros, su cuerpo era ancho y musculoso, similar al de un jugador de fútbol americano – toda tuya.

El gigante caminó hasta donde la joven había logrado ponerse de pie, y sin mayor esfuerzo, la tomó entre sus dos manos. La levantó sobre su cabeza como quien recoge una almohada y la lanzó contra otro pilar. Ella nuevamente intentaba colocarse de pie, pero esto fue impedido por aquel colosal hombre que la pateó en el piso, lo que provocó que chocara con el pilar nuevamente. La tomó del cuello, la ahorcaba lo suficiente para que ella intentase soltarse, pero no para matarla ni hacerla desmayar. Volvió a lanzarla lejos de él. Nuevamente la vio levantarse, cada vez con mayor dificultad. Ante esta escena, Ryoga desviaba la mirada frustrado por no poder hacer nada para ayudar a su compañera y amiga. Inuyasha no pudo evitar hacer lo mismo, algo en él quería proteger a aquella chica, pero en su forma humana no había mucho que hacer, y por como estaba apresado, no tenía como sacarse el anillo.

Con cada azote de la chica contra un pilar o el piso, los 6 compañeros restantes celebraban y vitoreaban al gigantesco, alentándolo a que lo siguiera haciendo y con más fuerza. A pesar de esto, ella no les daba el gusto, lograba levantarse después de cada golpe. Era parte de su entrenamiento, no mostrar debilidad ante el enemigo, por eso tampoco se quejaba del dolor que sentía, solo su respiración la delataba, pues cada vez era más pesada y agitada.

Así transcurrieron 30 eternos minutos, hasta que antes de un próximo golpe, Inuyasha gritó

- ¡Detente!, ¿por qué haces todo esto? – ya no podía más, necesitaba entender

Naraku levantó la mano en señal de alto, el gigante dejó que la chica recuperara el aliento y se sentara en el piso apoyándose contra un pilar.

- Veo que tu papito no te contó nada – comentó sarcásticamente el hanyou al peliplateado – Te haré un resumen, no queremos interrumpir mucho la diversión… Hace cientos de años, Inu-no y yo éramos amigos, incluso hacíamos negocios juntos. Pero el muy desgraciado me quitó al amor de mi vida y la marcó como su hembra. Juré vengarme, le robé cada peso que pude y cuando planeaba asesinarlo, ocurrió la gran matanza. Me escondí por varios años, y cuando por fin volví a unirme al mundo de los humanos, no lo encontré por ninguna parte. Asumí que había muerto… pero hace unos años atrás lo vi comiendo en un restaurant junto a sus dos hijos. Ese día decidí que retomaría mi venganza, pero que lo haría sufrir lo mismo que yo sentí, por lo que comencé con mi plan. Lo que me sorprendió es que el muy maldito contrató a una empresa para protegerse él y su familia, por eso es que están estos chicos acá… para salvar tu pellejo, ¿entiendes? –

Inuyasha trataba de procesar todo lo que le había relatado aquel medio demonio, ¿entonces él sabía la verdad sobre su familia?, ¿acaso esos jóvenes también sabían la verdad?... peor aún, ¿esa chica estaba sufriendo esa paliza por culpa de él?... sus pensamientos fueron interrumpidos cuando escuchó a Naraku hablar de nuevo

- Suikotsu átala – le ordenó mientras apuntaba a un juego de cadenas y grilletes. El joven con marcas verdes en su cara la agarró del cuello y la trasladó a unos 15 o 20 metros frente a los dos chicos apresados. La tiró al suelo, tomó una de sus manos y la apresó, repitió el proceso con sus otras 3 extremidades y tiró las cadenas que afirmaban las superiores, dejándola casi completamente de pie, por lo que el cuerpo de la chica formaba una jota (J) suspendida en el aire. Ella tenía la cabeza gacha, por lo que Bankotsu la obligó a levantarla empujándola con su alabarda hacia arriba, esto permitía que los jóvenes vieran el rostro cubierto con la máscara de la sacerdotisa.

- Mi querida Ukyo, tengo un regalo para ti – musitó el hanyou, ella no quitó la vista hacia el frente, por lo que éste siguió hablando – Tú sabes que yo aprendo rápido, además de volverme más fuerte… pues bien, mi regalo para ti es esto – le mostró un par de guantes que estaban unidos por una especie de cable que ella no reconoció

- ¿Y para qué quiero yo un par de guantes? – le preguntó sarcásticamente la castaña

- Jajajaja, no me malentiendas… los guantes no son para ti – musitó burlón

- ¿Entonces…? – preguntó confundida

- Mi regalo para ti es la libertad… con estos guantes te liberaré de tu máscara – comenzó a reírse

- Tú… no puedes… ¡no lo permitiré! – le gritó la castaña desesperada mientras intentaba zafarse de los grilletes que la tenían afirmada

- Recuerda que me diste tu palabra, no te queda de otra – musitó burlonamente… sabía que ella jamás pensó en esa opción

- ¡No te atrevas! – gritó Ryoga - ¡Te mataré, te juro que te mataré Naraku! –

- Quédate tranquilo, tú te salvaste porque tu amiguita fue más inteligente y les puso el campo de protección –

- Ryoga – escuchó por el intercomunicador la voz de James – escucha bien lo que te voy a decir: aunque veas la verdadera identidad, debes seguir tratándola como Ukyo, ¿entiendes?, ella no puede dejar su personaje de lado o morirá – el joven quedó sin aire por un momento. Parte del entrenamiento consistía en asumir un rol totalmente distinto cuando estaban con las máscaras. Si ella abandonaba ese rol, probablemente no sobreviviría.

- Está bien – susurró acercando lo que más pudo su boca a su cuello

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(en el puesto de vigilancia y coordinación)

- Atención equipo de rescate, cuando sea el momento, nadie ingresará a ese edificio antes de que yo lo haga y de la señal, ¿está claro? – ordenó James por los intercomunicadores

- Sí señor – escuchó como respuesta de todos los involucrados

- ¡Maldición! – golpeó con sus puños un costado de la van… se revelaría la identidad de Ukyo, eso traería demasiados problemas. Tomó el teléfono e informó al señor Higurashi de lo sucedido.

- Sí señor – contestó – no se preocupe, yo me haré cargo de todo… cuando tenga la reestructuración del plan lo llamaré – escuchó la nueva instrucción – como ordene señor – y cortó

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- Bankotsu, ¿quieres hacer los honores? – le preguntó el hanyou entregándole los guantes. Cuando éste los tomó, le susurró al oído – Recuerda que debes apoyar una mano en su hombro para que la electricidad la ataque a ella y no a ti –

El ojiazul asintió y se los colocó – Veamos qué hermoso rostro hay detrás de esta máscara – y aunque la castaña desvió la cara, el hombre la sujetó y la retiró, mientras que su otra mano se posaba en su hombro derecho.

- ¡Cierra los ojos Inuyasha! – le ordenó Ryoga, y sin saber porqué, el ojidorado le hizo caso

Continuará…

Se viene, se vieneeee…. En el otro cap sabremos la identidad de Ukyo =O

Les deseo una buena semana, y los invito a dejar sus reviews para saber cómo van con la historia (lo siento por lo que ocurre en estos capítulos… pero tienen su razón de sesr )