Planes y recuerdos
Un cuarto de hora después entraban los cinco oclumantes Gryff y Genevre en el aspecto de la Sala de Menesteres que aparecía cuando se demandaba la Sala de Entrenamiento en Duelo. Los ocho Sly ya los esperaban, habían llevado también al pequeño Ariel. Ninguno contuvo su alegría de estar todos juntos por fin sin tener que disimular. Hubo decenas de abrazos, incluso entre aquéllos que apenas se conocían, como Cecile y Lily con la Rave, Valerie y Andrew.
Pero el más alegre y emocionado, sin lugar a dudas, era Ariel. Veía por fin a Lily y sus amigos Gryff desde antes de Semana Santa. No los dejaba en paz, reclamaba su atención en todo momento. Unos veinte minutos después Deborah consiguió poner orden.
-Vamos a hacer el trabajo cuanto antes. Después de vincularnos lo disfrutaremos más todavía.
Eran catorce, se dispusieron en círculo. Aunque ya sabían que no importaba que se tocaran o no, Sev escogió colocarse entre Cecile y Remus, y junto a estos dos, tomándole las manos, Alice y Genevre. Lily, justo enfrente, flanqueada por Andrew y Valerie, y junto a ellos, dándole las manos, Deborah y Paul. El Sly arropado por Gryffs y la Gryff por Slys. Un nuevo hito.
"Somos catorce, como los amigos que conté hace menos de dos meses en el cuarto de baño de casa de Lily, y ahora mis amigos son incontables. Pero éstos son los más cercanos a mi corazón, quienes están haciendo mayores sacrificios por nosotros, el germen de la gran familia de guerreros. Sólo nos falta Lauren, suerte que en menos de una hora vamos a estar con ella. Si estuviera seríamos quince, mi segundo número de la suerte."
Genevre era la única que todavía no se había vinculado con nadie, pero ya se había encargado de aprender el conjuro, Alice se lo había pasado la tarde anterior. Valerie y Sev lo cantaron varias veces, todavía sin tocarse. Después lo hicieron todos a la vez, hasta que les quedó perfecto tres veces seguidas sin interrupción.
Entonces todos se fundieron en un abrazo de catorce corazones y cantaron al unísono catorce veces seguidas. Sus voces resonaban en la amplia sala, donde algo más de un mes atrás se había decidido en una asamblea el destino de todos.
La sensación fue indescriptible. "Esto sí que comienza a parecerse a una Comunidad, una tribu. Un grupo lo suficientemente numeroso como para mantenerse vivo por sí mismo y crecer. Los habitantes del refugio de Magias Ancestrales o los de la cueva del paraje, algún día llegaremos a serlo."
Cuando acabaron, profundamente emocionados, se vincularon, lo consiguieron al instante, sin mirarse y al máximo de distancia que daba el espacio, bastante más que la que los separaba en el Comedor. Probaron el escudo, todo lo grande que daba la sala, aunque no lanzaron maleficios, pues el pequeño Ariel se hallaba con ellos, pero sí otros hechizos defensivos, de ida y de vuelta. Quienes no lo conocían todavía alucinaron.
Se quedaron un rato más charlando, vinculados, los catorce, sentados en cojines en el suelo. Evitaron hablar del plan de encontrarse en la Sala de Menesteres después de los exámenes para ir a la playa, porque para esa noche no contaban con Ariel. Charlaron del verano, de las próximas vacaciones, de todos los planes que tenían juntos.
Visitarse y dormir en sus casas, leer muchos libros, escuchar y tocar música, volar en escoba. Ir de compras por Londres, a los puestos de libros de viejo, a las tiendas de música por instrumentos y partituras, a buscar ropa rompedora. Contactar con un sindicato anarquista y con bares donde dieran conciertos para cuando hubieran formado el grupo.
Viajar Apareciéndose a parajes naturales y a otros interesantes por su historia o su cultura, como las prestigiosas universidades muggles a las que soñaban asistir Remus y Valerie y ahora también Sev. Salir de noche, a las tabernas, a conciertos, o simplemente a pasear por la ciudad. El que habría podido ser el peor iba a convertirse en el mejor verano de sus vidas.
A Sev y Lily se les hizo muy dura la despedida. Habrían renunciado de buen grado a pasar esa tarde solos por quedarse con sus amigos e ir al Bosque con ellos, pero había una decimoquinta persona, una decimoquinta oclumante que debería contar como la primera de ellos, que ya debía llevar más de un cuarto de hora esperándolos en el quinto piso.
Salieron de la Sala de Menesteres también por separado, primero los Sly y después los Gryff y la Rave. Ariel protestó mucho, porque no lo dejaban ir con los mayores al Bosque. A Prince, Valerie y Jack les costó lo suyo calmarlo y convencerlo de que se marchara a la Biblioteca a estudiar con sus amigos de tercero, porque era imposible que fuera, pues la primera tarea a realizar por los oclumantes era ir hasta el estanque a enseñar maleficios a los nuevos.
Bajaron por la escalera principal, primero Sev y cinco minutos después, Lily. Lauren llevaba esperándolos más de veinte minutos. Él llegó frente a su Fidelius con el Lumos encendido para que lo viera. Ella apareció en el rincón que formaba la armadura con la puerta de enfrente. Se vinculó con él.
-Estoy aquí, Severus.
Sev apagó su Lumos, conjuró el desilusionador y la abrazó.
-Hola, preciosa, siento mucho el retraso.
-No pasa nada, mi amor. Lo entiendo, querías estar con tus amigos.
-No te hemos avisado, pero en el último minuto ha habido cambio de planes, ya estamos vinculados los catorce oclumantes.
-¡Vaya…! ¿No ibais a hacerlo en la playa?
-Una brillante idea de Remus. Ha venido incluso Ariel. Hemos tenido problemas con él, quería ir al Bosque con los demás.
-Jo… pobre.
-Te he echado mucho de menos. Has de venir a la playa después de los exámenes, con todos. ¿Ya lo has pensado?
-Estoy en ello, Severus. No considero muy conveniente que tanta gente conozca de golpe mi secreto.
-Muchos ya lo sospechan.
-Pero una cosa es sospechar y otra es saber con total seguridad. Nunca he tratado con ninguno de ellos, excepto Lily, Jack y tú. Estaría fuera de lugar, apenas tenemos nada en común.
-Tenéis en común lo esencial, Lauren. Sin ti nada de esto habría resultado.
-Pero no pueden saberlo todavía, para ellos no seré más que una de tus amantes. Voy a tener que fingir y disimular todo el tiempo, vosotros ya tenéis los lazos creados.
-No te dejaré sola, Lauren, Lily tampoco lo hará, y los demás lo aceptarán todo, lo entenderán, están totalmente entregados a nosotros. Sigue pensándolo, por favor.
-Lo haré, Severus. ¿Lily va a venir?
-Desde luego, en cinco minutos, hemos preferido no movernos juntos por el castillo. Aprovechemos para revelarte el secreto de nuestro Fidelius, cuando llegue ella lo haremos con el del tuyo.
-De acuerdo.
-Memoriza: 'El Refugio Secreto del Príncipe Mestizo está ubicado en el aula cuatro del corredor este, quinto piso del castillo de Hogwarts'.
-El Príncipe Mestizo…
-Sí, me lo inventó Lily, de pequeños.
-¿Quién te hubiera dicho que todo el mundo iba a acabar llamándote Prince?
-Pues sí, también me lo inventó Jack, no es muy original. ¿Vamos a ello?
-Vamos.
-Ya te llevo yo, de la mano, sigue mis pasos.
Se desplazaron a oscuras hasta el primer Fidelius, el más alejado, quedando frente a él en el centro del corredor.
-Ilumina la puerta y reproduce la frase en tu mente.
Lauren encendió su Lumos y largos segundos después apagó y dijo:
-Ya está, increíble. Nunca había visto un Fidelius, ha sido espectacular.
-Bueno, no es para tanto, esto es muy humilde, por no tener, no tiene ni cuarto de baño.
-¿Qué importa eso, Severus?
-Es un problema cuando tienes que pasar muchas horas seguidas dentro.
-Ya investigaremos en Transformaciones e instalaremos cuartos de baño, en ambos, no te preocupes ahora por eso.
Llegó Lily a oscuras y se topó con ellos.
-¡Qué susto! – exclamó.
Los tres rieron. Sev susurró:
-Eres tan sigilosa que no te hemos oído llegar. Vamos adentro, abre la puerta, Lily.
Lily dio dos pasos hasta ella y abrió la puerta del Refugio, iluminando el corredor.
-Pasa, preciosa, estás en tu casa – dijo Sev a Lauren, vinculado.
Lauren pasó, después Lily y el último Sev, cerrando la puerta tras él. La primera habló de viva voz:
-Wooow… es fantástico, precioso, qué bonito… Un auténtico hogar dentro del castillo, muchas gracias por abrirlo para mí.
-Dame un abrazo, Lauren – se adelantó Lily – Puedes venir siempre que quieras.
Se abrazaron. Los tres lloraban.
-No, Lily, nunca vendré por capricho, al igual que vosotros no lo hacéis. No lo pondré en riesgo con mis idas y venidas, todavía vais a necesitarlo dos años más.
Sev las rodeó a ambas y dijo:
-Qué harto estoy de la maldita separación en casas.
-Ánimo, Severus – dijo Lauren – Veremos su fin.
-Si sobrevivimos lo veremos.
Les contó lo que había hablado con Minerva esa mañana sobre el tema, tanto lo de poder mezclarse en el Comedor y en clases como que los Gryff y Sly iban a tener más clases juntos, y también la opinión de ambos, la subdirectora y él sobre el cambio de mentalidad que debía ocasionarse en el mundo mágico para que eso llegara a cumplirse.
-Y si no lo hace ella, lo harás tú cuando llegues a director – le dijo Lauren.
-¿Dentro de cincuenta años? – preguntó Sev.
-Dentro del tiempo que sea necesario.
Se habían calmado. Sev se separó de ellas, fue a abrir una ventana y dijo a Lauren:
-Asómate y mira las vistas.
Ella lo hizo y dijo:
-Wooow… es fantástico, qué preciosidad.
-Da al este, se ve amanecer y salir la luna, también desde el tuyo.
Lauren se quedó varios minutos mirando extasiada, sin decir nada. Sev abrió otra ventana y Lily y él también se asomaron. Se vinculó con Lily y le dijo:
-Ya sabes, en casa no tenemos más que las ventanas pequeñas de los dormitorios.
-Ya… Lo que pensé cuando vi la foto de vuestra Sala Común en la guía, a los Sly os condenan a la oscuridad.
-Pero quizá precisamente por eso somos tan buenos oclumantes.
-Desde luego, tiene que ver. Qué ganas tenía de volver aquí de día. No había estado de día desde las primeras clases de Duelo.
-Es cierto. Yo estuve antes del follón preparando las pociones de sueño, y ese mismo día por la tarde, pero apenas unos minutos.
-También cuando dormiste aquí y casi te pillaron los maléficos en la Biblioteca.
-Cierto, también esa mañana, pero ahí no lo disfruté en absoluto. Me di cuenta aquí mismo de que estaban esperándome, que Lauren estaba junto a ellos en la Biblioteca y Albus podía descubrirla, fui a desayunar y directo a su despacho.
-¿Ahora llevaba mucho tiempo esperando?
-No se lo he preguntado, pero estoy seguro de que ha llegado antes de las dos, una media hora.
-Jo… no nos llega el tiempo para todo.
-Pues no. Lo de ahora también se nos va a hacer muy corto, tanto estar con ella como estar solos.
-Podemos pasar de estar solos, Sev.
-No, Lily, quiero vincularme como Pareja contigo. Con ella ya estuve dos veces la semana pasada. No cambiemos todos los planes ahora.
Se quedaron mirando hasta que Lauren habló:
-Bueno, chicos, ¿qué hacemos?
-Lo primero, revelaros el secreto del otro Fidelius e ir a comprobarlo. Mejor cuanto más temprano, que Albus esté todavía echándose la siesta.
-Claro.
-Memorizad: 'La Guarida de la Pantera está ubicada en el aula tres del corredor este, quinto piso del castillo de Hogwarts'.
-¡La Guarida de la Pantera…! ¡Me encanta! Gracias, dame un abrazo.
Lauren y Sev se abrazaron, él volvió a llorar. "Jo… está sentándome fatal. Se emociona por todo, por cada pequeña tontería, qué necesitada está de cariño, de cercanía, de atención. He de convencerla de que venga a la playa." Ella se percató y se separó sin dejar de abrazarlo para mirarlo a los ojos.
-¿Qué te pasa, Severus? Te pones triste por todo, en lugar de estar alegre porque estamos juntos.
-Es que es todo tan difícil, Lauren… Todo el tiempo echo de menos a alguien, no puedo tener todo lo que quiero a un tiempo.
Ella le acarició el rostro muy tiernamente.
-No eres el único a quien le pasa. Nos pasa a todos, y más en tiempos tan difíciles como éstos. Intenta disfrutar de lo que tienes en los momentos felices para resistir en los difíciles. Gasolina, como dices tú.
-De acuerdo, Lauren, lo haré, no lloraré más.
-¿Cómo hacemos para ir? ¿Vamos las dos a la vez?
-No, por separado. Primero tú, Lauren, que no tienes color en el Mapa. Es la puerta anterior del corredor, a la derecha.
-De acuerdo, allá voy.
-Si tienes cualquier problema, vuelves y avisas.
Fue Lauren, y diez minutos después, Lily. Ambas abrieron el Fidelius sin problema. Cuando Lily volvió le dijo:
-Sev, vendré yo a limpiar.
-No, Lily, tú tienes color en el Mapa – dijo Sev.
-Maldito Mapa, Sev, nunca debisteis contárselo a Albus.
-Lily, no te equivoques – dijo Lauren, vehemente – Bendito Mapa. Severus podría haber muerto, o yo, o estar ambos camino de Azkabán. Ya sólo por eso, merecen la pena todos los sacrificios que nos cuesta el Mapa.
-¿Y cómo vamos a hacerlo, Sev? Tú también tienes color.
-Pero yo vendré de noche, quizá lo dejaré para el próximo año – dijo Sev - Lauren no puede arriesgarse a andar por el castillo hasta que la enseñe a hacerse invisible, deberé hacerlo en el espacio oculto de mi dormitorio.
Les explicó el insomnio y las siestas de Albus. Lauren dijo:
-Claro, es muy viejo, no duerme bien, es normal. Bueno, ¿qué? ¿Comenzamos con lo divertido?
-Claro, vamos a vincularnos como Comunidad – dijo Sev – Lily, canta conmigo.
-No, Sev canta solo, que te escuche Lauren, sólo te ha escuchado una vez – dijo Lily.
-La canción de Valerie, Lauren, la inventó mientras observaba un sueño mío, vinculados, soñaba que volábamos juntos en escobas.
-¡Qué bueno! – exclamó Lauren.
-Tú también has de aprender a volar, Lauren, a ver cómo lo haces.
-Volaré en casa, mucho. En mi casa no tenemos vecinos en millas a la redonda.
-Estupendo. Allá voy.
Sev cantó, Lauren lloró, volvió a abrazarlo y exclamó:
-¡Eres maravilloso!
-¿Quién llora ahora, Lauren? – dijo Sev, riendo.
-Pero es de alegría.
-¿Tienes la canción?
-Sí, la tengo, pero quiero volver a escucharte.
Sev volvió a cantar, abrazando a Lauren. Cuando acabó le dijo:
-A la del Vínculo como Pareja le inventé una variación, luego os la enseño, cuando lo hagáis juntas. Venga, vamos a vincularnos.
Lo hicieron directamente, se abrazaron estrechamente entre los tres, como Lily hizo aquella primera vez con los Gryff, y cantaron, tres veces. También fue indescriptible, tan intenso o más que el de catorce personas, pues el conocimiento y la aceptación profunda mutua que sentían era infinita. Se quedaron largos minutos así, sólo sintiéndose. Por fin Sev les dijo, vinculado:
-¡Vamos a probar el escudo!
Lo hicieron, abarcando todo el espacio libre del Refugio. Sev salió y les lanzó maldiciones, que rebotaron dando contra la pared de piedra, no conjuró nada peligroso o que destrozara, les lanzó Sectumsempras con poca intención. Luego lo hicieron ellas también, que nunca lo habían probado, de ida y de vuelta, lo pasaron genial. Cuando se cansaron, Sev propuso:
-¿Convertimos la cama en sofá para ponernos más cómodos?
-No, Sev – le dijo Lily, riendo – Ni se te ocurra, aquel sofá estaba gafado, no hacíamos más que tener disgustos en él.
-Pues a ver cómo lo hacemos para ponernos cómodos, porque la cama es muy pequeña para tres y no tenemos suficientes cojines.
-Pues la ampliamos y convocamos los cojines. ¿Te has olvidado de que puedes convocar?
-Es cierto. Pasé muchas horas aquí obsesionado con que no era capaz de convocar.
Se pusieron al trabajo. Lily, excelente en Encantamientos, amplió la cama en un periquete sin necesidad de desmontarla y Sev, mientras tanto, convocó cojines de tamaño apropiado para apoyarse en ellos, de los colores y tejido de la cama. La levitaron para poner la cabecera contra la pared y colocaron los cojines contra la misma. En menos de diez minutos lo tenían todo listo.
-Vualá, señorita Parkinson, para usted el puesto de honor, el centro – dijo Sev.
Se instalaron, sentados en la cama y apoyados en los cojines, Lauren al centro y ellos dos a su lado, hombro contra hombro. Ella los tomó de las manos a ambos y les decía:
-Sois un encanto. Ni siquiera os imagináis cuánto os quiero.
-Sí que lo imaginamos, Lauren – dijo Sev - Nosotros también te queremos así a ti.
Comenzaron con la sesión de cine y charla. Cada uno había escogido vivencias divertidas o emocionantes que enseñarles a los demás. Lily y Sev le mostraron a Lauren recuerdos de su infancia desde el punto de vista de ambos, de antes de asistir a Hogwarts, cuando se conocieron en el parque y hacían magia juntos en el río.
Después ella también lo hizo con recuerdos propios, de ellos dos, cuando los veía juntos mientras amaba a Sev en silencio, cargados de nostalgia. Lloraban, ella los abrazó a los dos y se dieron muchos mimos.
Pasaron a los recuerdos recientes. Sev les mostró cómo conoció a Ariel. Lauren lo hizo con la trascendental conversación que tuvo con sus padres cuando volvieron de la reunión en que Malfoy había hablado de él en Navidad y habían decidido ayudarlo, también la redacción de la carta que le pasó en los invernaderos, así Lily pudo conocerla al pie de la letra.
Después Sev les mostró el ritual que había realizado en el abeto en su cumpleaños, en el que había jurado dar la vida por vencer a Voldemort, lo que leyó Lauren en él la noche que llegó al colegio. Después rememoraron para Lily, a un tiempo desde los puntos de vista de ambos, parte de su primera noche de contacto y así Lily conoció por fin el lugar y el ambiente en que se había tramado todo, el rincón de la mesa ante la cristalera de la Sala Común de las mazmorras, el despacho de Sev.
Lily y Sev recordaron para Lauren la primera noche que se vieron en el Refugio tras las Navidades, cómo la enseñó a lanzar el Sectumsempra y después realizaron sus Patronus gemelos, la sorpresa que se llevó Sev y el no entender nada de Lily. Rieron mucho.
Los tres recordaron, cada uno desde su punto de vista, por separado, el cuarto de hora histórico que cambiaría la historia del colegio y el curso de la guerra, el que comenzó a las nueve quince en punto del sábado quince de mayo de 1976.
Por último Lauren y Sev rememoraron para Lily escaramuzas de los deseos de Deborah y Sev para ambas los tres minutos de canción del deseo con su grupo musical, sin contarle a Lauren que ya tocaba el piano en la Sala de Menesteres, pues era una sorpresa que se reservaba para darle cuando estuvieran solos. A ella la sorprendió gratamente que uno de sus deseos fuera formar un grupo tan original. Ambas rieron mucho y lamentaron que los deseos no tuvieran sonido.
-Chicas, va siendo hora de que os vinculéis, se nos ha pasado la mitad de la tarde – les dijo él.
-No hay prisa, Sev - dijo Lily – He traído el Giratiempo, si nos queda poco tiempo para los dos vamos a la Sala de Menesteres y le damos atrás un par de horas.
-Buf… sin comer nada… - se quejó Sev - Y después de cenar tengo reunión con Deborah.
-Venga, pues vamos a ello – dijo Lauren, levantándose – A desvestirse, Lily.
-Vamos allá – ella también.
-Cariño, ¿no quieres que te pongamos caliente? – preguntó Sev.
-No estoy de ese ánimo ahora, Sev. Si me pongo, vale, y si no, no pasa nada, ya me pondré luego contigo.
Ambas comenzaron a desvestirse.
-¿Te has puesto caliente con Black combatiendo y en el almuerzo? – le preguntó Lauren a Lily.
Ella le contó las deducciones y decisiones que habían tomado Sev y ella con respecto a ese tema. Lauren las consideró muy adecuadas. Ya estaban completamente desnudas, se abrazaron y Lauren dijo:
-Severus, cántanos el conjuro como nos decías.
-Claro, además Lily no lo conoce al pie de la letra, ella no ha leído el libro – dijo Sev.
Lo hizo, se lo cantó varias veces.
-Qué preciosidad, Sev – dijo Lily.
-Es exactamente lo que siento por vosotras. Mira que os estoy viendo desnudas a las dos y no me he puesto caliente. Increíble. ¿Lo tenéis?
-Sí, sí.
-Os doy la entrada, dos veces.
Les dio la entrada y cantaron. Lily pensó, ("Wooow… esto es muy intenso. No es exactamente ponerse caliente, es un sentimiento de querer fundirme con ella, de ser una misma cosa, de no separarnos nunca, penetrar la piel la una de la otra y formar una sola unidad, sentimiento de estar unidas de por vida, por encima de todo cuanto pase.
Desde luego que no me importaría hacérmelo con ella, hacer cualquier cosa con ella, pero no es el momento, es tarde, quiero estar a solas con Sev y hacerlo también con él. Voy a esperar a ver qué hace Lauren.")
Se quedaron largos minutos sintiéndose, emocionadas. Sev esperó pacientemente, admirándolas. Por fin Lily habló:
-Lauren, estaría dispuesta a hacérmelo contigo, pero hoy prefiero que no, se ha hecho tarde. ¿Te importa si no hacemos nada?
-Claro que no, cariño, me llega con lo que estoy sintiendo – respondió Lauren.
-Algún día probaremos.
-Desde luego.
Se dieron muchos mimos y se separaron, comenzando a vestirse.
-Jo… qué pena – les dijo Sev – Lo habéis desaprovechado.
-No, cariño – le dijo Lauren – Hoy hemos aprovechado el tiempo en otras cosas, más urgentes y necesarias que el sexo, en conocernos bien. Ha sido la segunda vez que Lily y yo nos veíamos, no hay ninguna prisa.
-Tienes toda la razón, Lauren, lo habéis hecho muy bien. ¿Vas a marcharte ya?
-Sí, os dejo solos.
-Pues ya no te vistas, Lily, quiero que nos tomemos tiempo. He perdido práctica contigo.
-He de vestirme, Sev. He de ir al servicio.
-Claro, qué bobo soy, nunca caigo en la cuenta.
-Desde luego – dijo Lauren, con suficiencia – Porque tú lo haces por la ventana, cochino.
Se carcajearon.
