Un apresurado Harry, que sostenía un bebé de unos 9 meses en sus brazos, corría como loco por todo el súper mercado mientras intentaba conseguir la marca de pañales que su hijo usaba. Y a pesar que las personas lo miraran como desquiciado, prefería eso a enfrentarse a la ira de su dulce agente del FBI de cabello rojizo y humor de diablos. Justo en ese momento Harry pensó en la mala idea que había sido irse de crucero por el aniversario con Ginny, ahora estaban esperando a su segundo hijo y ella era dueña de un genio insoportable. El bebé que estaba cargando, que respondía al nombre de James Sirius, gimoteó con desagrado llamando la atención de Harry, quien se debatía en dos marcas de pañales cuyo nombre empezaba por la letra que Ginny le había escrito en el papel que sostenía en su mano libre.
- ¿Por qué tanta prisa, Potter? – Le susurró alguien a su espalda, Harry no tuvo que preguntar quién era, pues sus palabras arrastradas revelaron su identidad: Draco Malfoy
- ¡Malfoy! – Gritó esperanzado el ojiverde, tal vez el rubio conocía la marca de pañales que su esposa había pedido para el niño. – Nunca pensé que diría esto, pero que bueno verte.
- ¿Me extrañaste? – Preguntó Draco con diversión. El rubio traía al pequeño Derek de dos años en su cochecito, por lo que Harry dedujo que Hermione estaba trabajando en las oficinas del FBI.
- No tonto, solo necesito que me ayudes a encontrar esta marca de pañales – Señaló mostrándole el papel al rubio.
- Levanta un poco la mirada y lo encontraras Potter, vaya que si estás ciego – Harry tomó tres bolsas de pañales y siguió a Malfoy hasta la sección de alimentos para niños, donde el rubio buscaba puré de manzana.
- ¿Piensas ir a la reunión de chicos hoy? - Le preguntó Harry con un rastro de diversión en sus ojos – O tu esposa no te deja salir…
- Que yo sepa a el único que la mujer lo controla eres tú Potter – Respondió Malfoy sonriendo de lado
- Eso no era lo que decías la última vez que Hermione no te dejó ir a jugar bolos – Atacó Harry con una sonrisa triunfal
- Nuestro hijo estaba enfermo, no seas idiota Potter – Se quejó Draco empujándolo levemente
- Aparte, no digas que soy el único que le teme a su esposa, acaso no viste a Zabinni – Se burló Harry
- Creo que el único que se sacó la lotería fue Theo – Susurró Draco a modo de broma
- Si, tienes razón, Luna ni estando embarazada fue cruel con él, incluso cuando estaba dando a luz nunca le dijo que le iba a cortar… como si lo hizo Ginny – Draco lanzó una carcajada recordando la situación que tanta gracia le había hecho en el pasado. – Por cierto, hace mucho no veo al bebé de Theo y Luna, ¿Cuánto tiempo tiene? ¿Cinco meses?
- Cuatro. Deberías verlo, es un niño muy despierto y sonriente. – Contestó Draco, quien era el orgulloso padrino.
- La última vez que lo vi tenía tres meses, pero el trabajo en la comisaria está cada vez peor, ¿A quién se está pareciendo? Yo espero que a Lu – Confesó el ojiverde esperanzado.
- Se parece mucho a Theo, el cabello es de un castaño más claro, los ojos azules como su padre, pero al parecer tiene la sonrisa y el carisma de su madre.
- ¡Gracias al cielo no sacó el genio de Theodore! – Dijo Harry sonriendo, le daba felicidad saber que su sobrino estaba bien.
- Oye Potter, ¿Qué hay de Astoria y Weasley?
- Se niegan a formalizar su relación, aunque ya prácticamente viven juntos – Exclamó Harry algo contrariado – Supongo que eso los hace felices y mientras mi amigo sea feliz, yo lo apoyo en lo que decida.
- Algo así como Blaise y Pansy que le tienen pavor al matrimonio, pero ellos son uno. Patético a mi parecer, pero muy al estilo Blaise – Harry asintió al estar de acuerdo con el comentario de Draco, pero una noticia que pasaban en el televisor frente a la fila de la caja registradora llamó su atención.
Noticia de última hora, estamos en el lugar de los hechos en dónde se han presentado los numerosos actos violentos, centenares de personas han sido atacadas por otras, que al parecer son víctimas de algún grupo terrorista que los están usando como armas biológicas. La policía ha hecho acto de presencia en el lugar, pero no se han podido ni esclarecer los acontecimientos, ni frenar los desórdenes ocasionados por los terroristas. Los heridos han sido trasladados a los hospitales y centros de salud más cercanos mientras la policía examina a los abatidos en combate… ¡Un momento! Uno de los policías atacados y que había sido dado por muerto se está levantando… ¡Acaba de atacar a sus compañeros! ¡Esto es inaudito!
- Otra vez no…. – Susurró Harry al ver las impresionantes escenas en la televisión. Los compradores del súper empezaron a huir despavoridos generando un completo caos. Draco a su lado, tomó a su hijo en brazos y arrastró a Harry hasta el estacionamiento, donde ambos tomaron sus autos y se dirigieron a la casa de Draco, en donde para ese momento estaban todos reunidos ya. Al llegar, Harry distinguió los rostros de todos sus compañeros sobrevivientes del terror de Raven city de antaño, los saludaron y prosiguieron conversar de la situación actual.
- Nos enfrentamos de nuevo a las amenazas biológicas de algún loco que quiere sembrar el terror – Dijo Draco algo enojado, a su lado Hermione acunaba a Donna y a Derek, quien dormía en su pecho.
- ¿Qué tienes pensado hacer? – Preguntó Blaise, cuya mano estaba entrelazada con la de Pansy
- Lo que siempre hacemos Honey – Susurró Theodore, que abrazaba a su Luna por la cintura, mientras ella sostenía en sus brazos al hijo de ambos dormido.
- ¿Y qué hacemos siempre? – Preguntó Ron, cuya sonrisa fue dirigida a Astoria, la castaña tomó la mano de pelirrojo amorosamente y le devolvió la sonrisa.
- Salvar al mundo – Respondió Harry colocando una mano sobre el abultado vientre de Ginny. Jacob asintió antes de cargar su arma y acomodarla en su porta-armas sujeto a su pantalón.
Y en las sombras una silueta algo desfigurada sonreía, sus planes estaban saliendo tal como lo quería, pronto aquellos entrometidos tendrían su merecido.
- Disfruten queridos míos – Susurró la figura en medio de siseos – Porque no saben lo que les espera…
FIN
