Disclaimer: los personajes de Twilight le pertenecen a Stephenie Meyer. La autora de esta historia es LyricalKris, yo solo traduzco con su permiso.
Capítulo veintitrés
Fascinada con todo sobre su madre, la noche del día de San Valentín, Katie eligió ayudar a Bella a prepararse. Se sentaron juntas con el armario abierto, debatiendo los beneficios de usar pantalones o vestidos en una noche fría y lluviosa en Seattle.
—¿Cómo estabas vestida para la primera cita con mi papi? —preguntó Katie. Ella estaba sentada en la cama de Bella, chequeando el limitado maquillaje que ella tenía.
Bella suspiró, intentando calmar los nervios irracionales junto con su vestido.
—No creo que hayamos tenido una cita.
—Entonces, ¿cómo se enamoraron?
Katie estaba tan perpleja que Bella tuvo que reír. Ella sacó su caja de joyas para que su hija la inspeccionara.
—Papi y yo jamás fuimos novios. Fuimos amigos por un tiempo. Creo que eso es mejor, cuando comienzas siendo amigos con la persona de la que te vas a enamorar —dijo, eligiendo con cuidado sus palabras para explicar una situación que una niña de seis años no podría comprender.
Porque Edward era su amigo, ella había sabido que él era bueno y gentil. Una y otra vez, ella volvía a este punto. Todo este desastre podría haber sido peor con otra persona.
—Cuéntame una historia sobre tú y mi papi —dijo Katie, ofreciéndole un collar que tenía un pendiente de color ámbar.
Bella sonrió porque el vestido que Katie había querido que usara era azul oscuro. No combinaba con ámbar, pero ella no iba a decirle eso a su hija.
—Mmm. Una historia.
Cada vez que ella pensaba sobre las personas que ella y Edward habían sido cuando Katie fue concebida, su corazón dolía. Era confuso, porque a ella le gustaba quién había sido con él. Con Edward, ella había sido una joven mujer segura de su futuro inmediato. Él la había visto y le había hablado como si pensara que sus palabras, ella misma, fueran valiosas, y con cada conversación, ella se había sentido cada vez más segura de quién deseaba poder ser.
—Bueno, está bien. Supongo que tienes saber primero que, en la secundaria, hay muchos bailes. La más importante es el de graduación, es importante tener a alguien que te pida ir con él —dijo Bella. Frunció los labios. Ella jamás había sido lo suficiente inocente como para soñar sobre bailes y, de todas formas, ella ya había dejado el colegio antes de tener la posibilidad.
—Así que en la universidad que nos conocimos, tuvieron un baile de graduación. Algo casi nostálgico. ¿Sabes lo que eso significa?
Katie sacudió su cabeza.
Bella pensó por un momento cómo explicarlo.
—Es cuando piensas en tu pasado, y te hace sentir un poco feliz y un poco triste. —Como si las personas cerca de los veinte estuvieran lejos de su adolescencia—. Era algo tonto, pero muchas personas iban a ir.
»—Cuando él estaba en la universidad, papi estudiaba todo el tiempo. —Bella exageró las palabras y ensanchó sus ojos para que Katie se riera—. Él les decía a todos nuestros amigos que él necesitaba estudiar más de lo que necesitaba ir a una fiesta tonta. Entre nosotras, pensé que podría beneficiarse de un descanso, así que fui a su dormitorio con… un batido. —Tosió en su mano.
Batido, tequila sunrise, ¿cuál era la diferencia?
—Rico. ¿De fresa o chocolate? —preguntó Katie.
—Eh. Fresa con banana. Como sea —dijo Bella—, fui allí, charlamos, y bebimos nuestros batidos mientras él estudiaba. Él me pidió que le comentara sobre mi graduación, y se sintió mal cuando le dije que no había ido a mi baile de graduación en la secundaria. —Ella hizo una mueca así Katie no pensaba que estaba triste—. Los bailes no era cosa mía, eso es todo.
—Por lo que después de eso, papi fue a buscarnos más, eh, batidos de la tienda a unas cuadras. Le tomó mucho tiempo, pero me enteré que fue porque había tenido que caminar hacia otra tienda…
—¿Por qué no condujo?
Porque estaba algo borracho.
—Porque no tenía su coche. Se lo había prestado a su compañera de cuarto.
—Oh. Está bien —dijo Katie.
—Como decía, le llevó mucho tiempo volver a casa porque tuvo que caminar hacia otra tienda. —Bella sonrió ante el recuerdo—. En realidad, había comprado un ramillete, y decoraciones horribles. Me envió al cuarto de Tanya, ella era su compañera, para encontrar algo que se acercara a un vestido, y él se vistió con sus mejores prendas. Puso algo de música y me regaló mi baile de graduación.
—Uh —dijo Katie, luciendo algo soñadora.
Bella rio. Se puso de pie y tomó a Katie en sus brazos. La pequeña niña rio con felicidad, llevando sus manos por detrás del cuello de su madre.
—Le dije que no sabía bailar, y él aun así bailó conmigo. Así. —Las meneó suavemente—. Fue la cosa más linda que alguien había hecho por mí.
—¿Se besaron?
Bella suspiró y cerró los ojos, frotando su nariz contra el cabello de su hija.
Ella recordaba que cuando ella vio lo que Edward había planeado, fue difícil no sonreír como boba. ¿Sus mejillas estaban tan rojas como se sintieron? Cuando él la había enviado en busca de algo para vestir, ella había ido al baño primero. En efecto, había estado sonrojada.
Entonces, cuando él la tomó en brazos, ella pensó que seguramente él podía sentir su corazón latiendo acelerado en su pecho. Pero también ella había estado distraída por lo perfecto que se sentía estar contra su cuerpo. Ella descansó su cabeza sobre su hombro y se burló de él por ser un maldito cursi. Ella se había preguntado en voz alta si a él le había gustado bailar lentamente con su cita, quien sea que haya sido.
Él se tensó ante eso, pero siguió moviéndolos alrededor del cuarto. Cuando ella levantó su cabeza, se quedó sin aliento. Él la miraba con una expresión que ella podía reconocer. Hambre. Como los amigos de su padrastro antes de llevarla hacia sus regazos y colocar sus manos sobre ella. Debía estar aterrada.
Pero, al contrario de los amigos de su padrastro, había ternura en los ojos de él que no era para nada maliciosa. Él había mantenido una mano en la parte baja de su espalda, y la otra sosteniendo la suya contra el pecho de ambos. Sin palabras, él levantó las manos que tenían unidas para rozar su mejilla, su mirada sobre sus labios.
—Sí nos besamos —dijo Bella, respondiéndole a su hija mientras apartaba el recuerdo—. Fue lindo. —Ellos se habían besado y besado, y Edward le había preguntado, su expresión una mezcla de esperanza y travesura, su quería tener toda la experiencia del baile de graduación.
Ella perdió su virginidad en el baile de graduación. Bella resopló al pensar en eso y su vida bizarra.
—Si van a bailar, quizás vuelvan a besarse —dijo Katie, sus ojos brillantes y optimistas.
Bella dejó a su hija en la cama y acarició su mejilla por un momento.
—Sabes que incluso si papi y yo no nos besamos como Emmett y Jasper, no significa que vamos a irnos a algún lado. Amo a papi y te amo a ti. —Besó su frente—. Y papi nos ama a las dos.
~0~
—Gracias por hacer esto, mamá —dijo Edward.
Él vio con sus padres cómo Bella le daba las últimas instrucciones a Katie. Era difícil para ella dejarla. No harían esto, en absoluto, sino fuera porque la pequeña había insistido.
Carlisle le sonrió.
—Ese es nuestro trabajo, ¿no? Somos los abuelos.
El brillo en los ojos de sus padres por esa palabra hizo sonreír a Edward.
—Primera noche con el abuelo y la abuela.
—Estoy sorprendida de que nos haya elegido, para ser honesta —dijo Esme—. Pensé que querría ir con Emmett y Jasper. Ella sabe que siempre están ansiosos de cuidarla.
Edward frunció el ceño.
—Ellos le dijeron que no tenían planeas para San Valentín. —¿Quién podía culparlos? Edward no hubiera querido celebrar nada si perdiera a su preciada bebé—. Ella sabe cómo operarlos mejor que a nosotros. Ella no se calmó hasta que le prometieron tener una cita también.
Carlisle echó una mirada a la pequeña y sonrió.
—El mundo es simple a los ojos de un niño. Mientras que Emmett y Jasper sigan haciendo lo que siempre hicieron, nada más tiene que cambiar. —Miró a Edward y arqueó una ceja con una sonrisa en sus labios—. Y si ella puede hacer que ustedes dos se besen, entonces ella puede crear la imagen de padres a la que está acostumbrada.
Edward se rascó el cuello.
—Bueno, como sea. Gracias por cuidarla. Sé que ella quiere quedarse toda la noche, pero no tiene que hacerlo. Probablemente volvamos antes de las once. La niña duerme como los muertos. No notará si la llevamos a casa.
Esme rio.
—¿Bromeas? Katie jamás tuvo abuelos. —Enlazó su brazo con el de Carlisle y le dio unas palmadas a su mano—. Vamos a asegurarnos que coma más azúcar de la que quiera; podrá jugar más tiempo de lo que le dejan ustedes, y básicamente podrá romper todas las reglas que existan. Cariño, he estado soñando con esta parte desde que tus abuelos te malcriaron a ti y a tu hermana cada vez que nos dábamos vuelta.
—Además, —dijo ella, con una expresión inocente como su nieta—, jamás sabes. Quizás necesiten la noche.
—¡Mamá!
~0~
Bella chilló de felicidad y sorpresa mientras una trapecista volaba sobre sus cabezas. Ella rio nerviosamente, girando su cabeza para seguir el vuelo.
—Este lugar es bizarro —dijo, volviéndose hacia Edward—. ¿Cómo lo encontraste?
—Groupon. —Le guiñó el ojo—. Googlé "cómo pasar un buen rato con una dama en Seattle" y después de que pasara por todo el contenido pornográfico, encontré un artículo de Groupon. Ni siquiera sabía que Groupon tenía artículos.
The Pink Door ofrecía comida italiana, solo poco costosa, y un show. Esta noche, el show era una trapecista y gimnastas aéreas con la dama volando por encima de las cabezas de los comensales. Sin una red.
No era posible que jamás hayan tenido un accidente. Bella ojeaba el delicioso plato de antipasto.
—Sería una pena que cayera sobre las entradas —dijo Edward.
—Justo pensaba en eso.
Edward fingió proteger la comida cuando la mujer pasó nuevamente, y Bella rio. Él le respondió con una sonrisa y se encogió de hombros.
—Oh, bueno. Viendo que lo encontré en Groupon, supongo que no sería una gran pérdida de dinero. Aunque la comida… —La miró con pena.
—Jamás he estado en una cita, pero estoy segura que no se supone que debas hablar de cuánto dinero gastaste o no —dijo Bella, bromeando. En realidad, el dinero siempre se encontraba en sus mentes.
Edward hizo su cabeza a un lado, estudiándola.
—Eso has dicho antes, que no tenías citas. ¿Por qué no? O, supongo, ¿acaso querías? ¿O fue por alguna circunstancia?
Bella no lo miró al principio. Movió unos pedazos de salame y vegetales cortados por su plato antes de levantar sus ojos hacia él.
—No sé si entiendes el desastre que era cuando me conociste por primera vez. ¿Conoces el dicho "aceptas el amor que crees merecer"? —Bella tragó con fuerza—. No creo que quieras saber lo que pensaba que merecía antes de que aparecieras, y eso probablemente sea la razón de que haya huido lejos de ti.
Se pasó una mano por la boca, pensativa.
—¿Intentar desenredar todo eso con diecisiete años de condicionamiento y pensamientos destructivos, y además intentar sobrellevar la pérdida de mi bebé? —Su voz se quebró y sacudió su cabeza, abrumada—. Seis años no es un largo tiempo cuando tienes que arreglar muchas cosas de tu vida. Por mucho tiempo, desconfié de las personas en general. Cualquiera de ellas podía haber sido la que se llevó a mi bebé o personas como los amigos de mi padrastro, o incluso mi madre. No confiaba en nadie, mucho menos para salir con alguien. Todo eso también tenía que arreglar.
Edward acercó su mano, tomando la de ella y apartándola de su rostro. Rozó un pulgar sobre sus nudillos.
—Lo siento. No quise hacerte sentir mal.
Algo frustrada—¿por qué diablos tuvo que sacar ese tema cuando se estaban divirtiendo?—Bella sacudió su cabeza.
—No es tu culpa.
—No. —Bajó la mirada hacia sus manos unidad, sus labios moviéndose como si intentara encontrar las palabras correctas—. ¿Alguna vez me resientes?
Bella frunció el ceño.
—¿Por qué?
—Siempre has sabido que era afortunado. He trabajado duro en cualquier cosa que hago, pero he tenido muchas ventajas. —La miró con una sonrisa triste—. No sé si te das cuenta de lo fuerte que eres, Bella. Las cosas que has pasado, y eres tan buena.
»—Pero, mayormente, no tengo idea de lo que es perder un hijo. A veces me enojo por haberme perdido todo. Pero también te has perdido todo y tienes que vivir con todos los años en los que no tenías idea de lo que le había pasado por encima de todo. ¿Cómo no puedes resentirme?
Bella se estremeció.
—No le desearía ese tipo de cosa a nadie, mucho menos a ti. Me la trajiste de vuelta cuando fui yo la quien la perdió.
Edward le dio un apretón a su mano.
—Ella volvió a los dos. —Sonrió honestamente—. Y no puedo decir que estoy infeliz que ella haya insistido que saque a mi mejor amor por la ciudad.
Bella se sonrojó y soltó su mano cuando la moza vino con sus comidas. Él era el mejor amor que ella había conocido.
~0~
Fue una buena noche y Bella se dio cuenta, mientras llegaban a casa, que no quería que terminara. Fue lindo y descubrió que no se sentía incómoda con Edward como se sentía con la mayoría de la gente. Él la mantenía en el momento cuando, en otros eventos sociales, ella se sumía en sus pensamientos.
Cuando salieron del restaurante, llovía fría y torrencialmente. Bella tuvo que reír. Teoréticamente, era la mitad perfecta de una cita romántica—una caminata tomados de la mano. En realidad, Edward tomó su mano así podían correr bajo la lluvia hacia el coche.
Para cuando volvieron a casa, la mente de Bella volvió a Katie. Ella estaba ansiosa de ver a su hija y deseaba que Katie no hubiera insistido en pasar la noche con sus abuelos.
—Bueno, hemos cumplido nuestra parte del trato. ¿Crees que Katie estará feliz? —preguntó Edward.
Bella sonrió. Era bueno darse cuenta que no estaba sola en esto. Los pensamientos de ambos a menudo solían estar en el mismo lugar.
—Le conté sobre nuestro baile de graduación. ¿Lo recuerdas?
La manera en que la miraba le quitó el aliento.
—Por supuesto que lo recuerdo. —Por supuesto que sí. A pesar de lo que había sido para él, había sido el comienzo de todo. Había sido el comienzo hacia Katie y todo esto—. Siempre pensé que los bailes eran una pérdida de tiempo, pero me gustó bailar contigo. —Su expresión se iluminó—. De hecho…
Caminó hacia el soporte de celular, y presionó unas teclas en su teléfono antes de conectarlo. Bella se sonrojó, pero sonrió mientras una canción en latín comenzó a sonar. Edward le ofreció su mano.
—¿Baila conmigo?
Así como años atrás, su corazón comenzó a acelerarse. Aceptó la mano de Edward, nerviosa y emocionada a la vez. Su brazo la envolvió por la cintura y comenzaron a bailar.
Bella respiró profundo, asombrada por la emoción que la inundó mientras se ubicaba en su abrazo. No había sido una fantasía o una imaginación. Ella encajaba con él. Esto había sido el comienzo de algo hermoso.
¿Qué hubiera pasado entre ellos si ella no hubiera huido de él?
Bella bajó su cabeza. Era abrumador pensar en lo que hubiera pasado—el gran potencial perdido.
Edward se tensó y se echó hacia atrás, aunque la mantuvo en sus brazos.
—Bella, estás temblando. —La estudió, y sus ojos se ensancharon—. ¿Estás llorando?
Ella se apartó de él.
—Lo siento. Es solo que… los "sí quizás…" me están carcomiendo ahora mismo. —Rio amargamente—. Es tonto. No es como si estábamos juntos. Éramos niños perdiendo el tiempo.
Él la tomó del brazo y la giró hacia él.
—Por eso solo deberías saber que los "sí quizás…" no te pasan solo a ti. —Tomó su mejilla, intentando hacer que lo mirara—. ¿No lo entiendes? Yo fui el que hizo que todo tratara de sexo esa noche. —Pasó su pulgar por su mejilla—. No tenía las palabras correctas esa noche, o cualquier otra. Te quería, pero, en cambio, te seduje. Pensé que era más fácil. Pensé que estábamos muy ocupados como para tener una relación.
Bella cerró los ojos. Comenzó a temblar peor, incapaz de no sentirse desesperanzada. Todo parecía totalmente complicado en ese momento.
—Si hubieras sido mi novia, si hubieras sabido lo que sentía por ti, muchas cosas hubieran sido diferentes —dijo Edward, su voz tranquila—. Bella, abre tus ojos.
Ella sacudió su cabeza. Las lágrimas se acumularon y escaparon por sus párpados, pero seguía sin abrirlos.
No había una buena opción aquí. Después de todo, ella era solo humana propensa a las inseguridades de su especie. No quería mirarlo y ver solo adoración y amistad. Ella estaba completamente enamorada de él. Había sido parte de las fantasías que ella había creado para escapar la pesadilla que había sido su vida; el apuesto príncipe que ella soñaba que la llevara a un castillo en las nubes. Ahora ella vivía en la realidad, y era consciente que él no era perfecto. Ella se había enamorado de vuelta al ver a este hombre con sus fortalezas y sus defectos luchar con ella a través de esta situación. Por supuesto que ella lo amaba, y le rompería el corazón si él no sentía lo mismo.
Pero, ¿y si por algún milagro él sentía lo mismo que ella? ¿Y si veía lo bien que encajaban? ¿Entonces qué? Día tras día, ambos seguían luchando. Katie tenía problemas. Edward y Bella seguían tratando de encontrar su lugar como padres de una niña que seguía amando y sintiendo lealtad a sus primeros padres. Ellos seguían tratando de encontrar un plan a largo plazo que no involucrara depender de sus padres. Era demasiado; ¿realmente iban a agregar la complejidad de una nueva relación al caos que era su vida?
Edward limpió las lágrimas que caían por sus mejillas y tomó su rostro en sus manos.
—Cariño, mírame.
Bella inhaló profundamente por la nariz y abrió los ojos.
En un instante, Bella supo que todas sus preocupaciones, todas sus preguntas y todos sus miedos sobre Edward, fueron por nada. Puede que ella no estuviera segura de nada más en su vida, pero al mirarlo a los ojos, ella sabía cómo esta parte de su historia comenzaba y terminaba. Ella era de él, y él era de ella. Había sido así por todo el tiempo que estuvieron separados, y siempre sería así.
Edward había tenido razón meses atrás. Jamás podrían ser simplemente amigos.
Bella levantó su rostro y lo besó. Fue un beso ardiente, pero lento. Ella dejó que su amor por él, y el de él por ella, se metiera en sus venas. Se expandió como fuego por su sangre, consumiéndola. Enterró sus dedos en su cabello, y él rodeó su cintura con un brazo, cada uno acercando más al otro.
Edward dio un paso hacia atrás, cayendo sobre el sofá y llevándola con él. Bella se ubicó en su regazo, suspirando contra su boca porque esto se sentía más correcto que nada.
Después de un momento largo, Bella rio.
Edward se hizo hacia atrás, jadeando suavemente. Frotó sus manos por la espalda de ella, sus ojos eran felices.
—¿Qué es gracioso?
—No puedo decidir si estamos malcriando a nuestra hija. Esto es exactamente lo que ella quería, ¿no?
—Ah. —Él besó su mentón y las esquinas de su boca. Volvió a echarse hacia atrás y trazó la forma de su boca con la punta de sus dedos—. No exactamente. Ella nos quiere en la misma cama, junto con otras cosas.
La respiración de Bella se entrecortó ante sus palabras y la forma en que su voz descendió. Había hambre en sus ojos cuando la miró. Él tragó con fuerza y sonrió.
—Pero no quiero ir a la cama en la primera cita.
Tomada desprevenida por lo incoherentes que sus palabras fueron, Bella rio. Entonces, no pudo parar. Su risa se volvieron carcajadas. Sus carcajadas se volvieron risitas, y escondió su rostro en el cuello de Edward. No podía evitarlo. Solo por ese momento, ella no estaba confundida, asustada, preocupada, o molesta. Ella simplemente era feliz, y esa felicidad la emocionaba.
Debajo de ella, Edward rio y la abrazó. Cuando su risa se esfumó, él la movió así ella se encontraba acurrucada a su lado, con su cabeza recostada debajo de su mentón.
—Vamos a hacer esto bien. Bien para nosotros. Lo que sea que eso signifique.
