Cuando Marinette subió las escaleras hacia la cubierta seguida por Luka casi había olvidado que Lynn todavía seguiría por allí.

--Chicos --los llamó la mujer al verlos--. Antes de que os vayáis, tengo que deciros que nos ha llegado una propuesta que creo que resultará muy interesante para Kitty Section.

Marinette asintió, ensayando una mirada de disculpa por haber borrado de su mente el recado de la representante.

--¿De qué se trata? --se interesó Luka.

--Ha llamado la asistente del señor Agreste. Creo que Adrien os había adelantado algo, pero ya tenemos oferta en firme. ¿Tenéis un rato para que os ponga al día? Mañana me reuniré con ellos para trasladar vuestra respuesta.

--¿Aviso a Juleka y a los demás?

--Pensaba contároslo a todos juntos, pero habéis tardado bastante en subir, y yo debería volver en algún momento a mi casa --sonrió, divertida, al verlos sonrojarse--. ¿Os importa si os dejo encargados de transmitirles las noticias al resto?

--De acuerdo --farfulló Marinette, avergonzada.

--Aahh, el amor --canturreó Anarka de fondo, elevando aún más el rubor de la pareja.

Lynn rio entre dientes.

--En fin. El caso, mis queridos tortolitos, es que el insigne, inescrutable, excéntrico e insoportable Gabriel Agreste, padre de nuestro apreciado teclista a tiempo parcial, quiere apostar por vosotros como banda. Su oferta incluye un pequeño directo en el desfile de presentación de la nueva colección juvenil, la posibilidad de crear uno o varios diseños para la misma basados en vuestra imagen, e incluso la utilización de un pequeño corte de vuestro mayor éxito hasta el momento para acompañar el spot de la campaña televisiva.

--¡Pero eso es genial! --exclamó Marinette, entusiasmada.

--Seeeeee --Lynn alzó las cejas por encima de sus gafas de espejo--. Un verdadero paso de gigante en vuestra carrera. A Roth le va a dar un ataque en cuanto lo vea --se carcajeó.

--Se lo tiene merecido --bufó la chica.

--Eso no te lo voy a negar, querida. Y que disfruto sobremanera al pensar que con el éxito que está teniendo el blog de Kitty Section agravaremos poco a poco su úlcera, tampoco.

--¿Estamos obteniendo buenos resultados? --se interesó Luka.

--¡Oh, vaya! Ya veo que cierto muchachito ha desactivado todas las notificaciones en su móvil --dijo la representante--. Hoy hemos sacado una de tus fotos con Adrien, aquella en la que estáis echando un pulso, tan guapos los dos. ¡Y os aseguro que ha sido un auténtico boom!

Luka se pasó la mano por la frente, sin poder evitar sentirse algo contrariado al pensar en cómo se sentiría Adrien al verlo.

--Oh, no; tenía que ser justamente hoy --dijo para sí mismo. Esperaba que el rubio no se sintiera molesto por aquella casualidad, porque a lo mejor en ese momento no le apetecía demasiado contemplar aquella foto en la que fingían competir.

Si Lynn se percató de su incomodidad, no hizo ningún comentario al respecto, o bien lo achacó a su timidez habitual. Simplemente, sacó el documento con las cifras y se lo mostró a ambos. Marinette juró por lo bajo, abriendo mucho los ojos al verlo. Y cuando tuvo delante el papel que recogía la oferta del señor Agreste, estuvo a punto de marearse.

--Entonces, ¿le decimos que sí?

Marinette propinó a Luka un discreto codazo, y ambos asintieron a la vez.

--Lo comentamos con los demás y te confirmamos.

--¡Perfecto! Pues espero vuestro mensaje.

Lynn les guiñó un ojo, recogió sus papeles y se alejó para despedirse de Anarka.

--¿Te llevo a casa? Así tendrás un ratito más para descansar antes de... Dormir --concluyó la frase, aunque ambos sabían que se refería a la cita con el resto de los héroes.

--De acuerdo --se puso de puntillas para alcanzar sus labios--. Me encantará verte en mis sueños --susurró.

--Después de lo de esta tarde, te aseguro que tú vas a ser la absoluta protagonista en los míos. Lo que no puedo prometerte es que todos se mantengan dentro de los límites de la decencia --atrapó el labio inferior de la chica entre sus dientes, mordisqueando su boca con suavidad.

Marinette sintió elevarse la temperatura al instante, y no pudo evitar preguntarse, con un escalofrío, cómo se sentirían los colmillos marcadamente afilados de Viperion recorriendo su delicada piel.

Ahogó un suspiro contra sus labios. A su pesar, imaginar a su novio en su traje de héroe, aparte de otras elucubraciones más placenteras, trajo a su mente sus responsabilidades como guardiana. Esa noche informaría al resto de la existencia de los nuevos poderes especiales, camuflados en los bombones mágicos. En la anterior ocasión había dejado aquel tema en el tintero porque le quedaban algunas cosas por averiguar; pero no había logrado avanzar en eso, ni siquiera con la ayuda de Anna, así que tendría que conformarse con poner en común los datos disponibles.

--Tengo que irme ya --logró decir, aun sin ganas.

Luka asintió. Él también deseaba disponer de algún margen para volver a poner a prueba su capacidad para mantenerse transformado; ahora que su mente se había liberado de sus mayores miedos, se sentía mucho más capaz de relajarse y dejar las energías fluir.

Llevó a Marinette a casa en bici, y se despidieron con un montón de besos a pesar de que ambos sabían que se verían muy pronto. Sin embargo, en ese contexto no podrían expresar otro afecto que el de compañeros de batalla, así que se aseguraron de dejar las reservas de mimos bien repletas, para que de esa manera les resultara más sencillo contenerse después.

Llegaron a la cita con Fionna y Chat noir los dos a un tiempo, aterrizando sobre el suelo metálico prácticamente a la vez, aunque procedentes de direcciones distintas. El héroe gatuno miró a un lado y a otro, sorprendido.

--¡Vaya! Qué coordinación.

--Y tú has llegado temprano, gatito.

--Llevo un buen rato aquí, en realidad. Las paredes de mi casa parecían empeñadas en devorarme, así que decidí escaparme temprano.

--¿Un mal día? --preguntó Viperion, solidario.

Chat noir miró de soslayo su rostro franco. Lucía una leve sonrisa amistosa, y reflejaba sincera preocupación. Si él supiera que era, en parte, responsable de sus desvelos... Aunque la culpa seguía siendo toda suya. Suspiró con pesadez, cada una de las palabras intercambiadas con Marinette clavada en el alma. ¿Cómo podía morder tan fuerte algo sin filo ni mala intención?

--Un día de mierda. Otro amable, aunque más que merecido, rechazo sentimental. Solo un episodio más para mi colección de fracasos amorosos --se sinceró con voz amarga.

--Oh, no. Lo siento mucho, Chat noir --dijo Ladybug con suavidad.

--Ya ves --se encogió de hombros--. Cada vez tengo más claro que me espera una vida de rosas amarillas y de palabras de aliento; puede que, al fin y al cabo, el amor no se haya hecho para mí.

--No digas eso --protestó Ladybug--. ¡Encontrarás a la chica adecuada!

--Esa es la parte que se me da bien --Chat soltó una risilla desganada--. Lo malo es que ellas siempre han encontrado antes a alguien mejor que yo.

Todos se sintieron aliviados cuando la irrupción de Fionna aligeró el triste ambiente.

--¡Lo siento, lo siento! Se me ha hecho un poco tarde.

--No te preocupes, solo estábamos hablando de cosas sin importancia --dijo Chat, bajando la cabeza.

--Oh, no ha sido un buen día, por lo que veo. ¡Pues hagamos que mejore! --exclamó con optimismo--. Contadme, ¿cómo van vuestros progresos con el tiempo de transformación?

--¡Bastante bien! --afirmó Ladybug, aliviada por poder cambiar de tema--. Casi diez minutos --anunció, orgullosa.

--Estás en el buen camino --sonrió Viperion--. Yo también he logrado avanzar por fin. Alguien me aconsejó afrontar los asuntos pendientes para lograr relajarme, y lo cierto es que tenía razón.

Realmente, había sido genial. Mecido por el recuerdo de los besos y las dulces palabras de Marinette, y en paz tras haber comprobado que sus temores sobre una posible akumatización debida a los celos eran infundados, había podido conectar por fin con la fuente de energía que antes solo podía acariciar. Durante un momento, pensó que sería capaz de prolongar su transformación cuanto deseara; o que, al menos, estaba progresando en la dirección correcta para lograrlo.

--¿Y tú, Chat noir?

--Sí, bueno... La verdad es que en mi entorno me cuesta encontrar momentos en los que sea seguro practicar. O quizás esa sea otra de esas cosas que no se me dan tan bien como debería --reconoció, resignado.

No sabía si se alegraba o no de haberse reconocido entre los posibles asuntos pendientes a solucionar por el portador de la serpiente. Al menos, su fracaso con Marinette parecía haber resultado útil para uno de ellos. Pero, ¿por qué cada maldita cosa que le pasaba se lo tenía que recordar? Se sentía el claro perdedor en cada pulso con Luka que le proponía el destino, pensó con amargura, al evocar la fotografía conjunta que había logrado revolucionar las redes una vez más.

--Hay otro asunto importante que quería comentar hoy --la voz de Ladybug interrumpió sus pensamientos--. Hemos conseguido replicar una nueva fórmula del libro de hechizos: la del multipoder.

Sacó un paquetito cuidadosamente envuelto en el que reposaban tres bombones.

--¿Chocolates con licor? --bromeó Viperion al reconocerlos.

--Estos en particular llevan algo más que eso. Solo una gotita de agua de vida entre un montón de ingredientes más; ¡se trata de dar poderes a los kwamis, no de emborracharlos! --rio Ladybug.

--¿Y cómo funcionan exactamente? --preguntó Chat noir.

--Yo podré invocar dos amuletos encantados; tú, usar dos veces tu cataclismo. Fionna podrá separar en dos ocasiones el kwami o akuma del portador. Viperion... No lo sé. La segunda oportunidad ya es un poder múltiple de por sí, y ya hemos comprobado que el tiempo que nos concede depende de otras variables. Así que el resultado es impredecible.

--Puedo preguntar a Sass, tal vez.

--Lo más probable es que no sepa nada. La información sobre este tipo de potenciadores se oculta cuidadosamente a los kwamis por motivos de seguridad; no es la primera vez que una de estas criaturas acaba en malas manos.

--Entiendo...

--Cuando consiga más cantidad de los ingredientes necesarios haré otra tanda, y podremos experimentar. Por ahora, yo misma, Fionna y Chat noir nos quedaremos con estos por si nos llegaran a hacer falta.

Alargó la cajita a la heroína del salmón para que tomara uno. El siguiente en escoger fue su compañero gatuno, que lo olisqueó con curiosidad antes de guardarlo. Ella se quedó con el restante.

--Y tú, por el momento, tendrás que conformarte con los de licor --dijo al oído de Viperion aprovechando que los otros estaban distraídos.

--Compartiremos el siguiente después del concierto para Gabriel Agreste --prometió él, haciendo ademán de relamerse.

Cruzaron una dulce sonrisa antes de disponerse a afrontar los temas más espinosos que debían tratar aquella noche: la siniestra visión de Luka, y cómo afrontar la búsqueda de los sospechosos que podrían esconderse tras la máscara de Lepidóptero.

Ladybug ahogó un suspiro, súbitamente tensa. Después de todo, no hacía falta una intuición sobresaliente para entender que se acercaban, paso a paso, a la batalla crucial.

Continuará...


Efectivamente, Ladybug: nos acercamos a la recta final...

Tengo varios capítulos casi listos, así que trataré de actualizar cada dos días en lugar de cada tres. ¡Nos leemos!