Capítulo 21
Hinata soñó que era un dragón volando por el aire. Se removió en su sueño, acurrucándose más cerca de la calidez que parecía rodearla. Estirando las piernas, sonrió. Se sentía muy bien y algo olía muy, muy agradable. Moviendo su cabeza sin abrir los ojos, siguió a su nariz, olfateando.
Mmm, Naruto.
Siempre olía tan bien para ella. Cepillando su boca contra su cuello, dejó que su lengua se moviera por encima de sus escamas para saborearlo.
¡Mmmm!
Los ojos de Hinata se abrieron cuando se dio cuenta de que estaba lamiendo las escamas con una muy larga y estrecha lengua. Levantando la cabeza, miró a los ojos dorados de un gran dragón macho.
¡Zoran!
Estaba envuelta en sus alas y ¡él estaba en su forma de dragón! parpadeó de nuevo y bajó la mirada hacia su cuerpo que estaba acurrucado contra él. Era un...
—¡Soy un dragón!— susurró Hinata con asombro.
—Un muy hermoso dragón, Elila.— respondió Naruto cepillando suavemente su hocico contra el cuello de Hinata y lamiéndola.
—Pero, ¿cómo?
Hinata se volvió para mirar a los ojos de Naruto.
—¿Cómo puedo entenderte?
—Lenguaje del Dragón. Es la manera en que nos comunicamos unos con otros, estando en esta forma. Eres mi verdadera compañera, Hinata. Sobreviviste al fuego de dragón. Fuiste aceptada por mi dragón y eres la verdadera compañera para él. Esto es lo que quería mostrarte. Tu dragón ha querido transformarse durante la semana pasada. Ha sido difícil convencerla de que esperara.
Los ojos de Naruto se volvieron tristes.
—La primera transformación es la más temible, incluso para un Bijuu. Yo quería estar contigo, para ayudarte. Lo siento, Elila.
Hinata se inclinó y lamió la boca de Naruto.
—Te amo demasiado. Cuando pensé que estabas muerto...
Hinata no pudo continuar. Se empujó hacia arriba, tambaleándose un poco mientras se ajustaba a la sensación de su nuevo cuerpo. Bajó la mirada hacia su hombro y la pata de atrás. Ambos estaban curados.
Observó que tenía lo que parecía un gran collar de oro colgando hacia abajo. Se acercó al pequeño arroyo y tomó un trago antes de levantar la cabeza y mover su cuerpo todo el camino desde el hocico y la nariz hasta la punta de su cola.
Mirando por encima del hombro, desplegó sus alas de par en par por su espalda.
—¡Esto es genial!— dijo Hinata riéndose mientras giraba en un círculo tratando de ver cada parte de su cuerpo.
El dragón de Naruto dejó escapar un profundo gruñido mientras miraba a su compañera levantar la cola y tirar hacia atrás y adelante en una inconsciente invitación. Naruto sintió la ola de deseo golpearlo rápido y duro. Se estremeció ante los sentimientos abrumadores de deseo y necesidad de poseer que cayeron sobre él.
— Hinata.
Naruto volvió a gruñir mientras observaba al dragón de Hinata agacharse con la cabeza hacia abajo y estirando el cuello en una clara invitación a dominarla.
El dragón de Naruto se acercó, preparado para morder y tomar a Hinata cuando de repente el dragón de Hinata soltó un chasquido, gruñó y saltó lejos en el aire. El dragón de Naruto soltó un rugido por el reto lanzado hacia él. Sintió el surgimiento de una necesidad primaria de capturar y reclamar a su compañera y con un potente salto siguió al dragón más pequeño mientras ella volaba hacia arriba.
—¡Hinata! Sométete a mí. Te reclamo tanto a ti como a tu dragón.— rugió Naruto.
—¡Tienes que atraparme primero!
Hinata se rió mientras se giraba en dirección a los árboles del final de la pradera.
El corazón de Naruto se hinchó mientras seguía a su pequeño dragón. La persiguió, dándole ventaja mientras ella volaba dentro y fuera de las grandes ramas, a veces cerca de ellas como le gustaba a él o su dragón.
Cada vez que se acercaba lo suficiente como para pellizcar su cola, ella la remetía bajo su pequeño cuerpo y viraba. Después de casi media hora de jugar a la persecución y captura, Naruto y su dragón habían tenido suficiente. Quería a Hinata con un hambre diferente a la que jamás había sentido antes.
Decidido a traerla de vuelta a la pradera, Naruto atrapó a Hinata tirando su cuerpo más grande cerca del de ella, forzándola a moverse fuera de la protección de los árboles hacia el cielo por encima de ellos, dónde él podría sujetarla con seguridad.
Observó como Hinata empujó a través de las altas copas de los árboles al cielo claro. Cuando él rompió alrededor, aplicó un pico de velocidad rodando de tal manera que pudo acercarse bajo el blando vientre de Hinata.
Agarrándola con sus garras delanteras tiró de ella, forzándola contra él con fuerza. El dragón de Naruto dejó escapar un gruñido de advertencia mientras le mordía el cuello forzándola a someterse a él y al mismo tiempo empujaba hacia arriba, empalando a Hinata.
Lo único que detenía al pequeño dragón de tratar de liberarse del control era el agarre de Naruto en su cuello.
Hinata se sobresaltó cuando el dragón de Naruto cogió sus garras delanteras torciéndose alrededor de ella y bloqueándola contra él. Ella quería volar un poco más.
Nunca antes se había sentido tan libre y salvaje.
Mientras luchaba por soltarse, sintió los afilados dientes de Naruto morderla en el cuello obligándola a detenerse. Lo único que podía hacer era batir sus alas en un esfuerzo por liberarse hasta que sintió la larga longitud, llena de excitación del dragón de Naruto contra ella antes de que él moviera su cola a un lado y la penetrara.
Hinata sintió la conmoción y el deseo cuando su dragón respondió a la posesión agresiva de su compañero. Cada batida de sus alas parecía empalar su dura longitud más profundamente dentro de ella y una ola caliente estalló como respuesta a esa pasión.
Naruto empujó hacia abajo en el cuello de Hinata, forzándola a dejarle que poco a poco tomara el control de ella, mientras la obligaba a bajar a la pradera, donde se separaron justo antes de aterrizar.
—¡Mía!— gruñeron Naruto y su dragón mientras cargaba la forma más pequeña de Hinata.
El dragón de Hinata se dio la vuelta y agitó su cola hacia Naruto, casi golpeándolo mientras ella gruñó. Hinata se rió mientras trabajaba con su dragón para hacer más difícil a Naruto y su dragón que pudieran someterla.
Cada vez que los machos avanzaban, las hembras siseaban, giraban o empujaban hacia fuera con su cola tratando de mantener a raya a los machos. Los machos, giraron en círculos alrededor, acercándose más y más hasta que en uno de los momentos en que Hinata y su dragón empujaron fuera con su cola, Naruto y su dragón la agarraron volteando a Hinata sobre su espalda.
Tan pronto como ella cayó, ambos machos se abalanzaron sobre ella y el dragón de Naruto la sujetó allí con sus poderosas garras, mordiendo el cuello de Hinata mientras su poderosa cola se enroscaba con la suya manteniéndola alejada, dándole así fácil acceso a su suave calor.
Con un profundo y erizante gemido, el dragón de Naruto tomó al más pequeño de Hinata mientras su compañera se bloqueaba a sí misma con él, hasta que ambos se desplomaron agotados.
Hinata se despertó para encontrarse envuelta en un par de fuertes brazos bronceados.
—Soy un ser humano una vez más.— pensó con un matiz de pesar.
Su cuerpo se sentía tan relajado que se preguntó si alguna vez sería capaz de moverse de nuevo.
—Entonces, mi pequeño dragón luchador ha despertado.— dijo Naruto, con un atisbo de sonrisa levantando las comisuras de la boca.
—Mmm, me siento tan bien.— murmuró Hinata acurrucándose más cerca de Naruto.
Ella no pudo resistir pasar las manos arriba y abajo de su pecho. Pronto, estaba siguiendo a sus manos con la boca. Le encantaba la forma en que Naruto respondía a su toque. A medida que su mano se movió más abajo en su estómago, dejó escapar una risita ante su jadeo.
Hinata levantó su cabeza y le sonrió.
—Tengo hambre.
Los ojos de Naruto brillaron mientras envolvía sus manos en el pelo de Hinata. Con un empuje de sus caderas, él gimió.
—Entonces, por favor, come todo lo que quieras.
Hinata se rió de nuevo mientras Naruto deslizaba su dura polla entre sus labios. Tirando de la dura longitud, Hinata no pudo reprimir el gemido de placer cuando la salada dulzura del pre-semen tocó sus labios. Le encantaba su sabor.
Le encantaba todo lo relacionado con él. Lo protector que era con ella. Lo mucho que trató de asegurarse de que estuviera feliz. Pero, sobre todo, lo mucho que la quería.
Podía sentir el amor que sentía por ella y por su dragón.
Nunca se le hubiera ocurrido que su vida hubiese cambiado tanto. Que un día encontraría y se enamoraría de un extraterrestre o que iba a raptarla y llevarla muy lejos de su montaña. Tenía mucho que aprender.
Ya no era sólo Hinata Hyuga. Era Hinata Hyuga, un dragón y la verdadera pareja de Naruto Uzumaki, líder de Bijuu.
—¿Qué estás pensando? —gimió Naruto mientras rechinaba sus dientes contra el placer lavando a través de él.
—Cuanto amo estar contigo.— dijo Hinata suavemente mientras Naruto tiraba de ella para que estuviera a horcajadas sobre él.
Con un movimiento rápido, Naruto se empujó profundamente en Hinata, disfrutando viendo cuando sus ojos medio se entrecerraban y su cabeza caía hacia atrás mientras le tomaba en su cuerpo.
Sosteniendo sus caderas, empujó más y más rápido, disfrutando de la sensación de su cuerpo agarrando el suyo más y más fuerte cuanto más cerca llegaba al clímax.
—¡Eres mía, Hinata!— gruñó Naruto cuando la sintió caer sobre el borde llevándole con ella. —Te amo, Hinata. Yo...
Naruto envolvió sus brazos más fuerte alrededor de la esbelta figura de Hinata impidiéndole retirarse de su cuerpo.
Tomó una profunda respiración antes de continuar.
—Tenía tanto miedo de que te hubiera perdido. Cuando Madara me dijo lo que te había hecho, yo…
Los ojos de Naruto quemaron y no pudo terminar lo que estaba tratando de decir. Un profundo dolor lo atravesó y sus brazos apretaron con más fuerza cuando él presionó su cara contra el cuello de Hinata.
—Shhh... Madara no me hizo daño.— dijo Hinata suavemente mientras presionaba pequeños besos en la parte superior de la cabeza de Naruto. —Solo me asustó. Pensé que te había matado. Eso me dolió más que cualquier otra cosa.
Naruto se estremeció y apretando la cara de Hinata entre sus grandes manos, levantó la vista hacia ella.
— Hinata, sé lo que hizo. Uno de los guerreros, el informante de Obito, me dijo que Madara te violó. Escucharon tus gritos. No importa. Eres mía y siempre serás mía.
— Naruto, él no me violó.
Hinata intentó moverse.
— Hinata, todo estará bien. Yo…— rogó Naruto.
Él sabía que Hinata estaba tratando de protegerlo.
Necesitaba que entendiera que sabía que no tuvo elección.
Haría cualquier cosa, todo lo que le fuese posible para ayudarla a superar lo que le pasó.
Hinata posó sus dedos sobre los labios de Naruto y le miró a los ojos.
—No me violó, Naruto. Mi dragón no se lo permitió. Ella me transformó antes de que pudiera tocarme. Ella le quemó.
Un sollozo escapó, estremeciendo a Naruto mientras aplastaba los labios de Hinata con los suyos. No sabía si él hubiese sido capaz de perdonarse nunca a sí mismo por no proteger a Hinata de la maldad de Madara. Presionando besos desesperados por toda la cara de Hinata, Naruto la rodó sobre su espalda y le hizo el amor frenéticamente, desesperadamente.
Estaba viva, segura y era suya.
Continuará...
