-¿Qué haces aquí tan sola, primita?-

Preguntó, sentándose junto a ella, que se encontraba sola en la costa más lejana de la isla de Valtandhers, mirando el mar, que era adornado por un bello atardecer.

-Nada... Simplemente, necesitaba pensar- apoyó la cabeza en el hombro de ella -Tengo miedo, Eyra- confesó, suspirando -Tengo miedo que el enfrentamiento con Golum, termine mal-

-Lo sé... A mi me ocurre lo mismo- le apretó una mano -Siempre que hay muerte...Habrá muerte- la miró de reojo -Vinimos a este mundo para salvar a Eyra y Björn- soltó todo el aire en sus pulmones -Evitar el resurgimiento de los drag mata y los nigromantes... Pero, ya no estoy tan segura de eso-

-¿Qué quieres decir?- preguntó alarmada -¿Has tenido una visión al respecto?- m negó -¿Y entonces?- ella apretó sus labios, no quería contestar eso-¡Dímelo!- exigió.

-Ivi...- la aferró de los hombros para calmarla -Creo que vinimos aquí... Para poder crecer personalmente y enfrentar a nuestros enemigos, no para salvarlos a ellos, aunque Amador nos lo pidió- la miró sin comprender -Lo que quiero decir, es que, nosotras, tu y yo, podemos cambiar nuestro destino...- seguía sin comprender -El destino vive dentro de nosotros... Tenemos el control sobre él, al igual que nuestras elecciones- la cara de la cazadora se iluminó.

-Comprendo...Nosotros al venir aquí, podemos manejar el destino en este tiempo y cambiar su presente... Pero no solamente nosotros, sino que, todos podemos hacerlo- su prima asintió -Ósea que...- pensó un momento -Eyra eligió morir hace cien años, eso ya lo sabemos- afirmó, pero cerró sus ojos, ante el recuerdo de la pelea que tuvo la alquimista con su hermano, hace unos días -Ella todavía quiere eso... Aunque prometió no hacerlo- entrecerró sus ojos -¿Por qué?-

-No lo sé...- contestó desconcertada como ella -Desde que dejamos Ciudad del Este, se ve cada vez más feliz y llena de vida... No comprendo porque quiere irse de este mundo-

-Tengo que hablar con ella...- se puso de pie limpiando su ropa -Si ella es como mi madre... A la única que escuchará, es a mi-

Se encaminó de regreso al navío, mientras su prima, se quedó en la playa siendo prisionera de una visión.

-Siempre que hay muerte... Habrá muerte- murmuró cerrando los ojos -Lleguen pronto... Los necesito-

Había anochecido y la tripulación del Dragón Negro, cenaba en un ambiente un tanto tenso. Una fuerte discusión, entre dos cazadores y una alquimista, se había presentado esa tarde.

-Ivi...por favor- susurró junto a su prima -Cambia esa cara...-

La cazadora, tenía un golpe en la mejilla derecha que le propinó la alquimista, al discutir con ella.

-No- respondió sería, matando con la mirada a la chica frente a ella, que la miraba arrepentida -Nunca le perdonare por haberme golpeado...- mencionó con rencor -Mi madre jamás me golpeó y ella...- la señaló con odio -No tenía porque hacerlo-

La alquimista bajó la mirada, se sentía muy mal.

-Lo siento...- murmuró arrepentida -Disculpame... Por favor, pequeña Ivi- levantó sus ojos hacía ella.

-Soy Ivette para ti- la miró peor que antes -¡Escuchaste!- gritó furica poniéndose de pie -¡Nunca más! ¡En tu vida, vuelvas a llamarme así!- su hermano se acercó a ella abrazandola por detrás -¡Déjame!- forcejeó con él -¡Sueltame, Björn!- exigió quebrada -¡Eres una suicida, Eyra!- gritó llorando -¡Eso es lo que eres!- la apuntó con su dedo -¡No te importa nadie de esta tripulación! ¡Ni siquiera mi hermano! ¡Nadie!-

-¡Ivette!- su prima la tomó del rostro mirándola a los ojos -¡Tranquilizate!- ella era como su padre, podía calmar a un alfa sin problemas -¡Por favor! ¡Primita...Calmate!- suplicó aguantando las ganas de llorar y mirando a la hechicera, que estaba impactada -¡Sueltala, Björn!- pidió al cazador que obedecio, soltandola, lentamente -No llores...- susurró abrazandola -Ya nos vamos a ir de aquí... No llores... Vamos a estar bien-

Levantó la vista hacia sus compañeros que no sabían que hacer.

-¡Quiero irme!- exclamó totalmente rota -¡Estoy cansada de estar aquí!- ocultó su rostro en el hombro de ella -¡Ya no aguantó más!-

Lloraba como una niña. No había llorado de esa manera desde que llegaron allí. Pero lo sucedió esa tarde, la había superado por completo.

-Lo sé...- acarició su largo cabello, mientras todos los demás, las observaban -Calmate...- la apartó para verla a los ojos -Vámonos de aquí...-

Sonrió triste secándole las lagrimas. La abrazó por los hombros y juntas, desembarcaron del lugar. El alquimista y el hechicero, las siguieron por detrás después de unos minutos.

-Björn- se acercó lentamente a él -Lo siento... No quería golpearla y tampoco quería discutir contigo- se disculpó, pero no la miraba -Björn... Mírame - suplicó.

-No quiero hablar contigo, Eyra- le dirigió una breve mirada -No quiero escuchar...ni una sola promesa vacia y mentira más- suspiró profundo para calmarse.

-Por favor...- intentó tomarlo de un brazo y él, lo apartó brusco -Por favor... escúchame...-

Hizo lo mismo que hace unos instantes, pero él la ignoró y caminó en otra dirección, seguido por el vidente.

-Eyra...- su hermana la tomó de un brazo, mientras lo veía alejarse -Déjalo... No quiere hablar contigo-

Asintió, agachando la cabeza y limpiando sus lagrimas. Se sentía muy mal, realmente, les había dicho cosas terribles a ambos.

-Lo siento...-

Susurró una vez más y se fue a la bodega del barco.

-Ay hermanita- suspiró mirándola -Tu y tus pensamientos suicidas- tocó su pequeño vientre -Su tía esta loca, mis pequeñitos...- habló con sus gemelos que eran un niño y una niña, según le había dicho la vidente -Pero nosotros, no dejaremos que se vaya de nuestras vidas, por supuesto que no-

Anunció firme y caminó hacía el camarote del padre de sus hijos.

-Hola, mi hermoso alebrije- acarició la cabeza de su amigo que estaba sentado en la playa, mirando el océano -Ella no es mi madre, Levi...- aclaró hablando con él -Lo sé... A mi tampoco me gusta pelear con ella- contestó con sus ojos cambiantes, sentándose a su lado -Gracias por ayudarme, primita- apoyó su cabeza en ella.

-De nada...- le besó el cabello -Ese siempre fue mi trabajo contigo- hizo muecas con su rostro, antes de seguir hablando -Fuiste muy dura con ella, Ivi... Al igual que Björn- estaba teniendo una visión -Ahora, esta llorando en la bodega del barco- tocó su cabeza, como ausente.

-No me importa- contestó con indiferencia -Tiene que aprender, que sus locuras, nos afectan a todos... No está sola en esto, mi hermano la ama con locura y a ella parece no importarle- habló con rencor, arrojando una piedra al mar -Todo el mundo se calla sus verdades aquí... Eso es lo que más me molesta de este lugar- replicó -Estoy harta-

-Calmate, mi reina- su novio se sentó a su lado, besandola en la mejilla -Todo saldrá bien... En dos días, volveremos a casa, lo prometo-

Sonrió triste y la cazadora también. Él no quería regresar, pero iba a hacerlo por ella.

-Él tiene razón, Ivi... Al menos, ya sabemos lo que pensaba hacer Eyra- dijo su amigo y la vidente, lo miró sin comprender cuando él se acostó en su regazo -Tu no, amor- le acomodó el sombrero que ella llevaba puesto y sonrió -La otra Eyra- le tomó la mano y la besó con ternura.

-Lo siento...- se disculpó -Es que acabó de regresar de una visión y no sabía de quién hablabas- le acarició el cabello -Es que tu, nunca me llamas por el nombre que tengo ahora...-

-No y nunca lo haré- respondió mirándola -¿Ya estas mejor, alfa?- dirigió su dorada mirada a su amiga.

-Si, pero no pienso disculparme- respondió, mirando el raimugaia rojo en sus manos, que el hechicero le había regalado -Y no me arrepiento de haber dicho lo que dije-

-Lo sabemos y tampoco queremos que lo hagas- aclaró su novio y le acarició la mejilla -Ella no debío golpearte, tu tenías tus razones para enojarte como lo hiciste al no querer escucharte- su novia sonrió -Al menos tu hermano se puso de tu parte-

-Si, aunque sus ojos se llenaron de dolor, cuando ella le dijo, que la promesa que le hizo hace unos dias, no significó nada- cerró sus ojos cansada -Mi hermano es un buen hombre... No se merece que lo trate así-

-En eso tienes razón...Ni nuestras madres son tan crueles- miró hacia un lado -Mira...ahí viene Björn con mi hermano-

Se acercaron al grupo y se sentaron junto a ellos, en un silencio sepulcral, por unos cuantos minutos.

-Björn, hermano...- caminó de rodillas hacía él, no soportaba tanta tensión -¿Estás bien?- asintió estático, con sus ojos envueltos en una profunda tristeza -¿Qué piensas hacer ahora?-

Suspiró y miro más allá del horizonte.

-Nos enfrentaremos a ese demonio...- habló serio y con su voz cargada de amargura -Y cuando todo esto acabe...- tragó el nudo que tenía en la garganta -Nunca más volverá a verme... Me iré de aquí, para no volver jamás-

Se incorporó sin decir una sola palabra más y se alejó de allí, siguiendo el camino hacía las ruinas.

-Lo sabía...- acotó su amigo, mirándolo -Siempre que hay muerte, habrá muerte...- exhaló abrumado -El sentimiento o lo que sea que había entre ellos dos... Se murió- indicó, para luego, encaminarse el navío.

-Eso era lo que no quería decirte hoy, Ivi- limpió una lágrima que rodo por su mejilla -Ninguno de ellos morirá... Pero... Ya no estarán juntos-

Ella asintió cerrando sus ojos para no llorar.

-Comprendo... Ellos cambiaron su destino-