(Tercera Etapa) Nuevos comienzos… Capítulo 30
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He intentado,
¿Cuántas veces lo he intentado?
No puedes hablar, con el corazón…
Sarada corría por las calles bajo la lluvia mientras los recuerdos la golpeaban
-¡Tu! ¡¿Quién eres?! ¿Qué haces aquí? –
Sarada lo miró seriamente –Estoy aquí por ti –
Boruto se sorprendió y recordó cuando ella le dijo lo mismo anteriormente.
"Estoy aquí por ti"
-Si eres una fan, te demandaré por allanamiento, llamaré a la policía –
Ahora veo,
¿Cómo es para ti tan fácil?
Solo puede ser,
porque tú no eres yo…
-¿Quién eres tú zorra? Muévete o te golpearé –Al escuchar eso Boruto abrió los ojos enormemente, ¿Ese tipo la podía ver?, ¿Qué rayos estaba pasando?
Sarada le arrebató el Bate de las manos y lo arrojó al otro extremo del lugar, el tipo intentó golpearla pero ella fue más rápida, con sus dos manos le dio un empujón en el estómago y el tipo salió volando cayendo sobre un auto que se encontraba a metros de ahí mientras la alarma sonaba por el impacto del mismo. Boruto tenía la mandíbula desencajada. Esa chica tenía una fuerza sobrenatural.
Sarada volteó a verlo como si nada y Boruto señaló al tipo que había lanzado Sarada mientras le temblaba el dedo –T-tu co-co-como, es decir, tu, tututututu…
-Será mejor que nos vayamos. –sarada lo tomó de la mano y al hacerlo, a los dos les recorrió una corriente eléctrica por todo el cuerpo. Ambos se soltaron al instante y se miraron sorprendidos
-No hagas eso, sea lo que sea. –le dijo ella
-Yo… yo no he hecho nada, tú eres la extraña aquí-
Como una historia sin final,
Los días siguen sin pasar…
Recordó cuando salvó a Boruto en el escenario y ambos se perdieron en su mirada mientras corrían a auxiliarlos.
Siento las gotas del cielo caer,
Sin entender,
No para de llover…
Ella suponía que él ya había hecho algo y corrió hacia el baño, no lo pensó dos veces y entró. Boruto, quien estaba completamente desnudo y a punto de meter los pies a la bañera se sorprendió cuando ella lo tomó del brazo y lo jaló hacia ella.
–¡Cuidado! –gritó ella
De pronto, un aparato para dar electroshocks que funcionaba como protección cayó al la bañera provocando una descarga eléctrica en el agua. Boruto se sorprendió por lo sucedido, si él hubiera entrado, tal vez… sacudió la cabeza y la miró.
–¿Qué fue eso? ¡¿Cómo rayos se supone que llegó eso aquí?! –preguntó él.
–No lo sé… sabía que algo andaba mal y solo vine aquí –dijo ella tratando de que éste le creyera-. Oye… ¿Podrías ponerte algo sinvergüenza?
Boruto cayó en cuenta de su situación. Pero al ver a Sarada desviar la mirada algo ruborizada sonrió traviesamente.
–¿Qué pasa? ¿No te gusta lo que ves? –dijo para extender los brazos y mostrarse sin pena alguna.
Puedo oler la húmeda culpa en tu piel,
Sin entender,
En mi no para de llover.
Recordó cuando salvó a Boruto en la Iglesia
Boruto sintió una pequeña piedra caerle en la cabeza y por reflejo miró arriba y con miedo vio que un pedazo de roca de la iglesia venía hacia él.
–¡Cuidado! –escuchó el grito de Sarada para luego ver que ella lo tiraba al suelo y la roca caía y se rompía en pedazos.
Boruto miró todo atónito y Sarada se contuvo de mirar hacia arriba. Si lo hacía podría darle a entender al shinigami que sí podía verlo y eso no sería bueno.
Sé que alguien,
Ahora te estará esperando,
Cerraste el telón,
Antes que empiece la función…
Mientras que Boruto estaba atrapado entre ese cable que parecía una especie de serpiente queriendo atacarlo. Las personas gritaban asustadas mientras Boruto retrocedía lo que podía. Sarada tomó el cable ante la mirada sorprendida de Boruto y la lanzó lejos del alcance de él. Ante las personas, parecía que el cable se había movido por la fuerza de los movimientos.
Como una historia sin final,
Los días siguen sin pasar…
Recordó cuando fueron a Konoha…
Más tarde a la hora de acostarse, este se tiró en la cama miró a Sarada y vio como esta se sentaba en un rincón de su habitación mientras tomaba sus rodillas. Boruto se incorporó.
––Vamos, no pensarás dormir en el suelo ¿verdad?
––Bueno… tu cama no es tan grande. Solo cabe uno y tú ya la has tomado.
––No me importaría compartirla. Anda ven aquí ––Boruto palpó el espacio en su cama.
Dudosa, ella se levantó y caminó lentamente hacia él. Se acostó a su lado y se volteó a lado contrario de Boruto. Él sonrió de lado y la abrazó por detrás. Ella brincó y volteó a verlo seria.
––Debo abrazarte para que ninguno de los dos caiga al suelo. Descuida no tiene nada de malo.
Ella pareció creerle.
Boruto se pegó más a ella y escondió su cara en la nuca de ella. Lentamente fue acercando su nariz al cuello de ella. Tenía un aroma dulce, no podía explicarlo pero era único. Un olor que lo hipnotizaba y lo llenaba de ansias. Ella sentía que Boruto hacía algo extraño en ella y más cuando este comenzó a mover sus manos desde su cadera hasta sus piernas.
––¿Qué… qué haces?
––Tranquila… solo… intento que te relajes…
Inesperadamente ella gimió cuando sintió todas esas sensaciones al sentirlo hablarle en su oído y como consecuencia Boruto sintió un tirón debajo de sus pantalones de Pijama. Entonces la volteó rápidamente y se posicionó sobre ella. La miró al los ojos y vio confusión en ellos, ambos estaban agitados y él le sostenía las manos contra la cama. Pegó su frente a la de ella.
––¿Boruto?
El la besó rápidamente, introdujo su lengua en la boca de ella e inconscientemente con una de sus manos la tomó de sus caderas y la alzó. Ella sintió una parte dura y caliente que le hizo sacar un gemido que él ahogó con su propia boca. Haciendo uso de su fuerza, Sarada logró posicionarse sobre él y agitada le dijo:
––No estás…. Para nada haciendo… que me relaje… ahora estoy… agitada.
Siento la gotas del cielo caer,
Sin entender,
No para de llover
La confesión del bosque en un época de lluvia igual que esa…
––Es peligroso para ti estar aquí tan tarde así que vámonos ya ––dijo Sarada para luego voltear y continuar su camino.
Boruto la tomó rápidamente del brazo.
––Espera Sarada… lo que viste… no… no significa nada para mí… yo…
––No es necesario que expliques nada ––Sarada se soltó y volteó a verlo––. Solo te advierto que no permitiré más que intentes hacer que me "relaje" porque yo no soy como las chicas de aquí, soy diferente… Así que no trates de compararme con todas las chicas a las que acostumbras conocer.
––Acepto que tenía otras intenciones contigo… pero eso fue al principio.
––¿De qué hablas?
––De que una persona nunca planea lo que puede pasar con sus sentimientos. Estas emociones no pueden ser manejadas fácilmente… yo… puedo decirte con seguridad que me gustas y no quiero que te vayas de mi lado aún si la amenaza que tengo se termina.
Sarada abrió los ojos sorprendida por lo dicho y luego frunció el ceño.
––Tu… le has dicho lo mismo a esa chica ¿no?
Boruto se acercó más a ella.
––No, si me dejé llevar por ella fue porque de alguna manera quería imaginar que eras tú, pero yo te prometo desde ahora que no volverá a pasar si tú me perdonas por lo que has visto y te quedas conmigo.
Sarada negó varias veces.
––Yo no puedo quedarme aquí por siempre… soy un ángel y sólo estoy aquí para cumplir con mi misión.
––Si puedes estar ahora mismo aquí con conmigo así… debe haber alguna manera de que te quedes para siempre conmigo ––Boruto la tomó de los hombros ––. Sarada, yo te prometo que cuidaré de ti. No te faltará nada. Solo quédate así…
Boruto la abrazó, pronto comenzó a llover y quedaron empapados al instante.
Puedo oler la húmeda culpa en tu piel,
Sin entender, en mi no para de llover…
Recordó la primera vez que estuvieron juntos bajo la ducha…
Oh oh oh, siento las gotas del cielo caer,
Sin entender, no para de llover,
Oh puedo ver la húmeda culpa en tu piel,
Sin entender,
En mi no para de llover…
No para de llover…
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Boruto se incorporó al escuchar el sonido de la puerta, caminó a ella y la sorpresa le llegó de golpe al ver a Sarada frente al él completamente empapada mientras jadeaba.
Él parpadeó —¿Sarada?
—Boruto… —no dijo nada más y solo se lanzó a atacar sus labios, lo necesitaba, lo había extrañado tanto. El rubio le correspondió de inmediato, la hizo pasar y cerró la puerta tras ella.
Cuando se separaron él no sabía que decirle y ella comenzó a llorar mientras le mostraba el celular que él reconoció de inmediato.
—Lo recordé todo —dijo ella con un hilo de voz.
Y él no pudo evitar que su corazón latiera tan rápido ni que las lágrimas salieran al comprender el peso de sus palabras ¿Ella… recordaba todo? De pronto recordó que esta tiritaba de frío y se preocupó.
—Estás temblando —dijo mientras pasaba sus manos por sus hombros —ven, te preparé la ducha…
Ella sonrió y llevó sus manos a su pecho —Tócame como la primera vez en la ducha…
Este le miró sorprendido y sin aguantar más atacó sus labios siendo correspondido por ella. Le retiró el vestido con impaciencia y aún sin cortar el beso, la guió hasta el baño. Se separó de ella para desvestirse con premura. Una vez desnudo, sus ojos brillaron con intensidad al verla a ella, a su ángel, quien lo miraba con amor y deseo, la única diferencia esta vez, era su largo cabello que le llegaba hasta la cintura, lo que provocaba el mismo resaltase sus curvas más estrechas, pues su cuerpo ya no era el de la joven de dieciséis, sino el de una mujer de veintiuno.
—Boruto… —le llamó ella en tono suplicante, solo como ella sabía hacerlo… él era consciente de que a su ángel le encantaba que la tocara.
Boruto la metió bajo la regadera y atacó sus labios nuevamente. Ella se aferró a él mientras se aferraba con un brazo a su cuello y con el otro acariciaba su espalda ancha. Se pegó lo más que pudo a él logrando que sus senos, ahora más grandes hicieran contacto con su pecho y el contacto logró que este soltara un gemido lleno de intensidad mientras que con un movimiento de su cadera, este rozara su miembro en su vientre. Ella separó su boca de la de él solo para jadear por el contacto.
Él no perdió tiempo, y se concentró en besar su cuello mientras ella soltaba suspiros y gemidos mezclados. Él mordió y ella se apegó más a él, este comenzó un reguero de besos que bajaron por su clavícula hasta sus pechos, ella echó su cabeza hacia atrás mientras le daba más acceso y con una mano en su nuca, le alentó a que no se detuviera. Boruto succionó de unos de sus pezones mientras la aferraba con una mano de su cintura apegándola más a él, si es que eso se pudiera hacer, con la otra mano le masajeaba el otro pecho y ella sentía que se perdía.
Segundos después, pasó su boca al otro pezón mientras que su mano viajaba a su entrepierna e inmediatamente sus dedos entraron a su vagina mientras hacía movimientos circulares.
—Estás tan estrecha… —susurró él en su oído.
—Ah…. Si…
Sin pensarlo más, ella aferró su miembro entre su mano y comenzó a presionar de él. Ambos se separaron levemente y miraron hacia abajo en donde observaban sus manos tocar sus intimidades.
Ella lo miró —Ha… hazlo… hazlo ya…
Él le sonrió y sacó sus dedos de ella, ella lo soltó igual. Él, sin dudarlo más, la tomó de las caderas y la obligó aque ella le rodeara con sus piernas y entró lentamente en ella, solo para torturarla un poco más, más él se sorprendió segundos después al darse cuenta de algo:
Era difícil entrar en ella ¿Por qué? Era como si una barrera se pusiera entre ellos… como si fuera virgen…
Este la miró son sorpresa y ella le miró nerviosa —¿Qué sucede? ¿Por qué te detienes?
—Yo… es difícil… —intentó entrar más y ella gimió de dolor.
—¡Ah!
—¿Te lastimé? —dijo preocupado.
Ella pareció pensarlo, pues también se hallaba confundida—Este es… mi verdadero cuerpo… soy virgen aún… tu… estuvimos juntos en mi otro cuerpo ¿Lo olvidas? —dijo entre jadeos.
Boruto lo comprendió al instante —Bien—gimió —seré cuidadoso…
Ella asintió mientras se aferraba más a su cuello y escondía su rostro en el mismo.
Boruto se abrió paso en su interior y sin más, terminó por entrar completamente, ambos que quedaron quietos un rato, haciendo que sus cuerpos se acostumbraran nuevamente en el otro.
—Me moveré ahora —dijo en tono ronco.
—Si…
Y así lo hizo, Boruto bombeó dentro de ella una y otra vez, el baño se cubrió de sonidos de placer hasta que luego de un rato, ambos lanzaron un gemido sonoro en medio de un largo y apasionado beso mientras que las paredes de ella se contraían y él se corría dentro de ella. Aún así, ninguno de los dos parecía querer detenerse y no se detuvieron en ningún momento logrando un segundo orgasmo que finalmente los dejó agotados.
Él la sostuvo en sus brazos y la condujo a la habitación en donde cayeron rendidos en la cama.
—Te amo —dijo ella con efusividad y Boruto la rodeó con sus bien formados brazos escondiendo su rostro en su cuello.
—¿Qué pasa? —preguntó ella.
—Yo… —dijo con la voz quebrada —Creí que te había perdido para siempre… y no sabes todo lo que me contuve para no hacerte mía…
Sarada lo apretó contra su cuerpo desnudo —Yo también lo creí… estaba confundida… aún cuando no recordaba nada… yo… me sentía molesta conmigo misma por tratarte de esa manera, pero… no lo sé, al mismo tiempo trataba de negar que quería que me tocaras…
Boruto se separó para mirarla —¿Qué hay de Iwabe? Tú lo… —descompuso su rostro en uno de completo desagrado, pero se sorprendió cuando ella comenzó a reír.
—¿Qué tiene de gracioso? —dijo haciendo una mueca.
—Yo… lo utilice para molestarte… en realidad Iwabe es gay.
Boruto le miró con sorpresa y ella se carcajeó.
—¿Qué?
—De hecho —ella se acomodó en la cama mientras se cubría con las sábanas —Tú le gustas y si iba a la casa era para poder verte…
Boruto carraspeó y le miró con molestia fingida —Sarada, yo no voy por ese camino ¿Sabes?
—Sí, lo sé muy bien.
Boruto se posicionó sobre ella y ella le sonrió.
—¿Sabes? Creo que tienes que pagar por lo que me hiciste desde que puse un pie en tu casa.
Sarada jadeó sorprendida mientras sentía la dureza de él restregarse contra su entrada y lo besó con impaciencia.
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Naruto despertó sobresaltado, miró a la ventana y observó la lluvia caer mientras el cielo se hallaba oscurecido.
Talló su cara y se dirigió al baño. Una vez enjuagó su rostro se miró al espejo, otra vez aquél sueño, un sueño en donde Hinata le llamaba una y otra vez. El sueño era un poco borroso, solo recordaba unos barrotes y ella en una especie de jaula mientras la silueta de su esposa se hallaba recostada en el suelo… esperando…
¿Qué esperaba?
¿Ella aún no podía descansar en paz?
¿Era eso?
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Una mujer vestida completamente de negro caminó por unos largos y oscuros pasillos, el resonar de sus botas hacían eco en aquél lugar solo iluminado por antorchas. Abrió una puerta oscura y se adentró al lugar deteniéndose frente a un hombre sentado en un trono.
—Boruto venció a Hidan, otra vez.
—No importa, en cuanto logre recuperarme… lo mataré… a él, y a todos sus conocidos, no dejaré… que nadie que haya tenido contacto con él de manera personal… sobreviva… —dijo con un rugido de odio.
La mujer le miró con advertencia y se cruzó de brazos —Eres un demonio que es inmortal, eres fuerte y no tienes nada que ver con Boruto excepto porque él mató a tu hermano, de quien por cierto, ya estabas distanciado ¿Entonces por qué insistes en crear problemas de la nada?
—Es verdad, pero estoy aburrido de la vida de los humanos… es verdad —sonrió perversamente —¿Y qué si me quiero divertir con ellos?
La mujer solo negó mientras volteaba los ojos. Su amo era tan… difícil.
Saitou Yakumo era un demonio bastante apuesto a decir verdad, había nacido en el inframundo siendo el último de los doce hijos del Rey de las tinieblas. Su vida no había sido tan fácil, pues su padre solo estaba concentrado en sus primeros diez hijos mayores, los cuales, ya contaban con una ocupación directa bajo las órdenes de él mismo, dejando de lado a Sebastián y a él. Por su parte, Sebastián había decidido vivir por medio de contratos y devorar almas humanas, mientras que él… él era tan perverso y sádico que no encontraba otra forma de vivir en ese mundo que molestando y lastimando a humanos.
Se levantó y le sonrió con diversión a mujer que le miraba con un regaño silencioso —Vamos Angélica… ¿Solo es diversión? —dijo mientras sus ojos se tornaban rojos.
—En lo que deberías ocuparte es en recuperar tu poder, ese que tu padre te drenó para que buscaras tu propia forma de recuperarlo.
—Olvídalo… mi fuerza vendrá justo cuando la necesite…
—Eso es solo un mito, jamás ha pasado ¿Olvidas que uno de tus hermanos casi muere por confiar en eso?
—Yo no soy como ellos —dijo en un susurro y desapareció entre la oscuridad.
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Cuando los rayos de sol entraron por la ventana, Boruto fue el primero en despertar, al principio se sorprendió al ver el cuerpo desnudo a su lado mientras sus oscuros cabellos se encontraban esparcidos por la almohada.
Boruto se acercó a ella, la abrazó de la cintura y le dio un tierno beso en el cuello. Ella suspiró y abrió los ojos lentamente.
—Buenos días… Boruto.
—Buenos días preciosa…
Sarada iba a decir algo hasta que observó un enorme oso de peluche y sonrió —¿Aún lo tienes?
Boruto observó y sonrió —Si, es tuyo no iba a deshacerme de él.
Miró a su alrededor en busca de algo —¿Y colmillos?
—Está en Konoha, con Homawari, pensé que Sumire ya tenía muchas cosas que hacer… —Calló en cuanto la vio con la vista perdida. Tal vez no debió haber mencionado a su amigo.
Ella le miró —Sumire —ella sonrió —Quisiera verla! La última vez que la vi fue… —Calló abruptamente, tal vez no era bueno recordar el día que desapareció por el bien de su amado.
—Si... —dijo Boruto ajeno a todo —Fue en la mansión hace unos días…
Ella negó —Me refiero a… a cuando era un ángel…
Boruto la miró sorprendido y ella continuó.
—No te molestes con ella, en realidad nos hicimos muy buenas amigas y… de hecho trató de convencerme para que no… te dejara.
Boruto no sabía que decir.
—¿Podemos verla? —dijo ella.
Boruto sonrió y la besó rápidamente —Eres tan buena…
De pronto ella se removió un poco.
—¿Qué pasa? —preguntó él preocupado.
Ella negó —no es nada… solo… me duele un poco —dijo sonrojada.
Boruto le sonrió con amor —Te prepararé la bañera para que te relajes un rato.
Ella sintió —llamaré a mis padres… anoche… me salí sin avisar.
Boruto asintió y rato después ambos se encontraban en la bañera.
—¿Cómo es que tenías el celular?
—Yo… antes de desaparecer, lo escondí en un parque… —dijo mientras ella acariciaba sus brazos. De pronto, pareció recordar algo —Espera un momento… también había una carta para ti… pero… solo estaba el teléfono….
—¿Enserio? —dijo él pensativo —insinúas que alguien…
—Es extraño, ¿por qué se llevarían la carta y no el teléfono?
—Esta bien, ¿Qué decía la carta?
—Decía lo mucho te amo y todas las cosas que me hacías sentir con tan solo tocarme… te animaba a que cuidaras tu salud, a que no te rindieras jamás… —dijo mientras lo miraba a los ojos.
Boruto la calló con un beso que terminó por profundizar.
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—Sebastián, prepara todo, el día está cerca.
—Si señor —dijo mientras se inclinaba hacia él y desaparecía.
Ciel caminó a la ventana y suspiró —¿Qué pretendes Undertaker? ¿Qué intentas hacer con el cadáver de mi hermano?
Aquella información que había conseguido le había dejado pensando en muchas cosas.
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—Y… pasé todos mis exámenes con éxito —dijo ella mientras mordía un pan tostado y Boruto servía el café.
—Me alegra… entonces debería recompensarte por todos tus esfuerzos.
Ella asintió —Deberías —miró su entrepierna —¿Qué me darás a cambio?
Boruto suspiró fuertemente mientras le miraba con ojos oscurecidos —Mi ángel desinhibido está aquí.
Ella se mordió el labio —Tu sabes…
—Lo sé —cortó él —Sé muy bien que te encanta que te toque… lo sé —dijo él —pero primero, vamos a ver a tus padres, supongo que te vienes a vivir conmigo —dijo animado.
Ella le sonrió —¿Quieres que viva contigo?
—Nosotros ya vivíamos juntos amor.
Ambos se besaron y continuaron haciendo planes para el resto del día, la conclusión. Quedarse todo el día en aquél departamento.
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—Ay ya! No sé Iwabe, yo tampoco sé nada de los dos... —dijo Chouchou exasperada.
—Sarada me prometió que me conseguiría una cita con él porque probablemente él sea gay —dijo con un puchero.
—AHAHAHAHAHAHAHA! —carcajeó fuertemente y sin control la morena. Iwabe le miró con cara de póquer —Que ingenuo eres… como fan número uno, te puedo asegurar que esa no es la orientación sexual de Boruto —le guiñó el ojo.
Iwabe rodó los ojos —Ya lo sé estúpida, pero igual puedo hacerlo cambiar de preferencia…
—Si tú lo dices rojito… —dijo mientras ojeaba una revista en donde aparecía una sesión de fotos de Boruto.
Iwabe se la arrebató —Préstamela.
—¿Para qué la quieres?
—Cómo que para qué gorda, para darme una manoseada mientras observo estas fotos tan sexys…
Chouchou puso una mueca de asco.
—Iug! Asco! Eres un degenerado —se levantó de la cama y le arrebató la revista —No te daré a mi tesoro.
Iwabe se lanzó al ataque y ambos terminaron rodando en la cama —Dámelo gorda! Solo será un momento!
—¿Por qué no te compras la tuya?
—¿Por qué gastar si tienes una aquí?
Este par era todo un caso…
