No tienen ni un solo momento de descanso, pero dejemos eso de lado. Marinette está lo bastante enojada como para querer acabar con esto de una vez, que ya se hartó de tanto juego, así que irá con Papillón a decirle exactamente lo que piensa. Esperemos que el gato pueda llevarle el ritmo. ¡GRACIAS POR LEER!


DISCLAIMER: Los personajes son propiedad de Thomas Astruc, Zag Toons y quienes hayan comprado las respectivas licencias. Assassin's Creed es del mismo modo, propiedad de UBISOFT. No estoy ganando dinero con esta historia, sin mencionar que no tengo ni donde caerme muerta: si me demandan, no van a sacar nada.


ADVERTENCIAS

La plaga todavía no ha sido purgada de estas tierras.
Cuídense y cuiden de otros. Mantengan la distancia, lávense las manos y a resistir como mejor podamos.

Abróchense los cinturones y no salgan a buscar el bicho

Puede haber spoilers de la tercera temporada.


MIRACULOUS CREED

Capítulo 23: Revelaciones

Calles de París.

Viernes, 20:15 hrs.

¡Este tenía que ser el viernes más difícil de su vida! Y que conste que ya los había tenido bastante horribles. La ciudad pasó como un rápido borrón de colores y no sabía si estar aterrada, enfurecida o ambos. Marinette llevaba los dientes apretados y un mal humor que aumentaba conforme pasaban los minutos. Ya estaba agotadísima por todo lo que había pasado esta tarde por culpa de los templarios y ¿encima a Papillón se le ocurría akumatizar gente? Ya, vale que fuera una heroína, pero ¡¿Es que no tenía descanso?!

—Esto va a ser rápido. Te pondré donde nadie más pueda encontrarte. —escuchó de pronto la voz del akuma.

—¿Eso tiene que calmarme? ¡DÉJAME IR!

—¡NO! Estarás oculta y a buen recaudo. ¡Nadie te encontrará jamás!

Mil respuestas se le cruzaron a Marinette por la cabeza, pero no se iba a rebajar a discutir con un akuma. Rodó los ojos y bien se hubiera palmeado la cara de haber tenido las manos libres. No parecía que el akuma estuviera pensando en frío… aunque en todo caso nunca pensaban bien y prefería no hacerlo enojar a este en específico. Además, aunque le contestara un buen par de verdades, de todos modos Fu no se iba a acordar de nada cuando lo purificase.

—¡Me está lastimando, Maestro! ¡Por favor! —suplicó Marinette— ¡Déjeme ir!

No era mentira, pero tampoco del todo verdad. Marinette en serio necesitaba que el akuma relajara el agarre que tenía sobre ella, pues se sentía muy apretada y a ratos le faltaba el aire, y además… necesitaba tratar de escapar para ponerse a salvo y transformarse sin que nadie la viera. ¡París necesitaba a su heroína!

Y hablando de eso, ¿Dónde diantres se había metido el gato?

—¡Ya casi llegamos, Marinette! Un poco más…

—¡No puedo respirar!

—¡Ya casi!

La mantis saltó desde varios edificios cubriendo una distancia insana, provocando destrozos por todos lados. Lejos de relajar su agarre, el Maestro pareció apretarla más, lo que nuevamente le causó náuseas. Por un segundo Marinette trató de sacudírselas de encima, como algo sin importancia, pero luego recordó su conversación con Tikki y… una ola de pánico le golpeó el pecho.

El pensamiento de que no solo tenía que velar por su integridad, sino también por la de otra persona, la llenó de nuevos bríos, pero al mismo tiempo de un sentido de urgencia como pocas veces había sentido antes. Intentó en vano soltarse, la mantis apenas le daba espacio para respirar.

—¡Maestro Fu! ¡Por favor!

La mantis por fin dejó de saltar. Estaban en una suerte de fábrica o centro de reciclaje de algún tipo, pero como era de esperar, no la dejó simplemente en el suelo, sino que procedió a encerrarla dentro de un contenedor de basura.

—Ahí te quedas, Marinette, en lo que esperamos a Ladybug… —comenzó a decir Fu antes de cerrar la tapa.

—¡¿Pero qué…?! —Marinette se tapó la nariz y boca con la mano. ¡Qué asco de jaula! El olor fue suficiente como para quererla hacer vomitar hasta sus próximas comidas. Tuvo que reprimir una dolorosa arcada.

De inmediato se puso de pie y levantó la tapa del basurero con las manos, que por fortuna no estaba asegurada. Eso le permitió respirar aire fresco, aunque al mismo tiempo pudo ver como el escudo de la mariposa aparecía frente al rostro de la mantis. Marinette palideció y se quedó mirando a la mantis casi con horror.

—Oh, no juegues conmigo, ex guardián. ¡Prometiste los miraculous! ¡Tráemelos!

—¡Y te los llevaré, Papillón! Primero déjame poner a salvo mi premio y esperaremos a Ladybug —el Maestro se quedó viendo a Marinette con una expresión algo desquiciada— Una vez que llegue, se los quito…

Marinette tragó saliva. ¿Acaso Papillón todavía no se enteraba de sus…?

—Y no te olvides del miraculous de Chat Noir…

—El gato va a morir NI BIEN LO VEA.

El arrebato del Maestro fue explosivo. Cerró la tapa del contenedor con fuerza y empujó el artefacto con todo y Marinette lejos de sí, haciéndolo chocar con otros contenedores, logrando confundirlo con el montón. La mantis golpeó el suelo, como intentando controlar su mal genio, pero pronto se puso a gritar de manera espeluznante, mientras que Marinette no tenía idea de lo que estaba pasando fuera.

La pobre estaba echa bola dentro del contenedor, tratando de proteger la cabeza. Ya veía que en cualquier momento el akuma comenzaba a aplastar contenedores en su arrebato y ahí terminaría ella como una mancha más.

Y entonces todo se quedó en silencio de pronto. Abrió los ojos, sin lograr ver más que oscuridad, y al cabo de unos instantes, pudo escuchar un llanto desgarrador…

—¡Aaargh, ese hombre está como cabra! —Marinette se incorporó dentro del contenedor aguantando el asco y tratando de no pensar mucho en la sustancia que podía tocar por toda la superficie. Tuvo un par de arcadas más y hasta vomitó sin poder evitarlo.

—Como siga vomitando me voy a deshidratar… —pensó mientras se tapaba la boca con las manos.

—¡LADYBUG! —escuchó que gritaba el Maestro¡VEN AQUÍ SI NO QUIERES QUE MATE A MARINETTE!

No, no la iba a matar, eso era seguro. Si quisiera hacerlo, ya lo habría hecho. La estaba usando de rehén, pero ¡¿qué diablos?! Fu sabía perfectamente que ella era Ladybug. ¿Por qué llamada a su alter ego como si esperase que llegara de la nada si sabía que estaba encerrada ahí?

—Creo que no ha revelado tu identidad Marinette —dijo Tikki de pronto, tras atravesar la pared del contenedor— ¡Ay no! Mírate no más. ¿Ese maldito te hizo daño? ¿Te sientes bien? —preguntó mientras se tapaba la naricita.

—¡NO! Me sentiré mejor cuando salga de aquí…

—El contenedor está oculto entre otros. Creo que puedes salir sin problemas… o incluso transformarte.

Marinette asintió decidida. Se limpió la boca con el revés de la manga y se puso de pie, levantando la tapa del basurero con cautela. En efecto, tal como había dicho, el contenedor se había estrellado con otros y rápidamente se había confundido. El Maestro se había retirado unos metros a tener su berrinche con calma, atrayendo hacia sí la atención. La chica entrecerró los ojos y de un solo movimiento levantó la tapa y salió de su olorosa prisión.

—¡Ah, que alivio! Aire fresco —Marinette tomó algunas bocanadas antes de deslizarse hacia otro escondite— Esta noche termino con todo esto, Tikki. ¡Ni Bien Acabe Aquí Voy A Ir Donde Papillón A Partirle Su Mandarina En Gajos!

—¡Marinette! Sé prudente: hoy has recibido mucho castigo y…

—¡TENGO MIL RAZONES PARA QUERER ACABAR CON ESTO YA! —en ningún momento gritó, pero sus palabras fueron tan vehementes que fue como si hubiera gritado— Ya fue suficiente con Papillón: ¡esto se detiene AHORA!

—Marinette… solo te pido cuidado… en serio… ¡el…!

—¡Tikki: transfórmame!

La kwami ni siquiera alcanzó a expresar su preocupación. Segundos más tarde, Ladybug hizo su entrada con todo y no perdió tiempo en atacar directamente al Maestro con su yoyo, quien si bien estaba esperando su llegada, sin duda que no creyó que fuera a ser tan intensa.

—¡¿Qué Te Pasa Ladybug?! Tanta Ira No Te Llevará A Nada.

—¡Apenas Estoy Comenzando!

—Dame Tu Miraculous…

—¡Ven Por Él Si Tanto Lo Quieres!

Ladybug lanzó el yoyo atacando los ojos de la mantis, quien a su vez, y haciendo gala de veloces reflejos, atacó a la heroína usando sus tenazas con las que intentaba hacer todo el daño posible. En alguna ocasión Ladybug hizo caer a la mantis, pero el Maestro lograba sacudirse a la catarina de encima y cuando pudo lanzarla contra el suelo y con toda su fuerza, intentó clavarle las tenazas encima. Ladybug tuvo que rodar por el suelo para evitar que la convirtiera en pinchito.

QUIETA Y DAME TU MIRACULOUS. —vociferó el akuma— Aquí el mayor depredador soy YO.

—¡DIJE QUE VINIERAS POR ÉL!

—NO TENGO PORQUÉ HACERLO. —la mantis saltó frente a Ladybug cortándole la huida— Conozco todas tus tácticas, niñita: ¡te enseñé la mitad de ellas!, no vas a escapar de mi tan fácilmente…

—¡Estás Loco! —Ladybug lanzó su yoyo a una estructura cercana y al saltar, le dio una patada en los ojos mientras se impulsaba hacia arriba, escapando de su alcance. Ladybug se sujetó de una saliente y observó como el Maestro se refregaba la cara.

—¡Eso Fue Jugar Sucio, Ladybug!

Ladybug apretó los dientes. ¡Tenía que acabar con esto pronto!, pero sola no podría hacerlo. ¡¿Dónde se había metido Chat?! El corazón le dio un vuelco. ¿Estaría herido? Sabía que Adrien no la dejaría sola, pero ¿Qué lo demoraba? ¿Acaso sabría que estaba en problemas? ¿Podría llegar a tiempo? La heroína sacudió la cabeza. ¡Luego se ponía sensible! Había que acabar con esto de una vez por todas.

—¡LUCKY CHARM!

El objeto que cayó en las manos la tomó por sorpresa. Era un galón con una sustancia naranja, en cuya etiqueta decía "salsa de habanero".

¿Era en serio? ¿Wang Fu era akumatizado en una mantis religiosa gigante y al lucky charm solo se le ocurría darle un frasco de salsa picante? Ladybug parpadeó dos veces y suspiró de frustración al no escuchar el comentario sarcástico que solía añadir Chat Noir cuando recibía el lucky charm tras haberlo invocado. ¿Es que nada podía ser…?

—¿Qué hacemos? ¿Invitarlo a comer tacos?

—¡Chaton! —visiblemente aliviada y contenta, Ladybug abrazó a su partenaire— ¡¿Dónde te habías metido?! —reclamó casi en seguida.

—¡Seguía el camino de destrucción y caos! —Chat Noir la sujetó por los hombros a todas luces angustiado— ¡¿Estás Bien, Ma Lady?! Casi Me Infarté Cuando Recibí La Alarma…

—Estoy bien, pero voy a acabar con esto de una vez por todas —Ladybug frunció el ceño, y más decidida que nunca le pasó el galón de salsa a Chat— Sostén esto: cuando te de la señal, se lo dejas caer en toda la cara.

—¿Huh? ¿Te sientes bien? —preguntó preocupado: si bien no era la primera vez que veía a Ladybug decidida hasta la muerte, había algo diferente en ella que realmente le indicaba que ahora sí que no iba a quedar mono con cabeza.

—NO. ¡YA TUVE SUFICIENTE DE ESTO! HOY LO ACABO.

—¡MUERE CHAT NOIR!

La pareja se vio forzada a saltar en direcciones distintas cuando una de las tenazas de la mantis se dejó caer de lo alto. Los héroes se vieron obligados a tomar la defensiva cuando el Maestro comenzó a atacarlos sin darles cuartel. No parecía dispuesto a dejar que Ladybug y Chat Noir coordinasen algún tipo de ataque y sabía que no debía dejarlos ni un solo momento a riesgo de que se las ingeniaran en usar el lucky charm en su contra.

Pero los héroes no necesitaban sentarse a parlamentar para coordinar sus ataques. Bastó esa breve comunicación entre ambos y lo demás lo dejaron al lenguaje corporal y a las miradas que intercambiaban para atacar sucesivamente al Maestro, a quien no dejaron de acosar…

Hablando del galón de salsa, en algún momento cambió de manos y ahora era Ladybug la que lo llevaba consigo. Por un golpe de la mantis la heroína cayó al suelo y rodó para esquivar las tenazas que se clavaban sucesivamente en el piso, apenas salvando el galón. Chat enseguida lo atacó, tratando de cegarlo para que no pudiera verlos y ganar alguna ventaja, dándole la oportunidad a su compañera para ponerse a salvo al atraer sobre sí la atención del akuma.

En eso, Ladybug se dio cuenta de algo…

—¡CHAT NOIR! EL AKUMA ESTÁ EN SU BRAZALETE. ¡EN LA TENAZA IZQUIERDA!

—¡YO ME ENCARGO!

—¡NI SE CREAN!

Chat Noir no perdió tiempo en concentrar todas sus fuerzas para atacar el brazalete, pero la energía que puso el Maestro en evitarlo fue proporcional a sus esfuerzos. Ladybug frunció el ceño y supo que era el momento de la salsa, así que quitó la tapa del galón y ayudada por el yoyo dio un salto en el aire, dejando caer el contenido sobre la cara de la mantis.

—¡AAAAA AAAAA AAAAA AAAAA AAAAA AAAAA AAAAA AAAAA AAAAA AAAAA AAAAA AAAAA AAAAARGH!

… y como por causa de sus gritos abriera la boca, fue inevitable que el contenido también se deslizara a su lengua.

—¡AAAAA AAAAA AAAAA AAAAA AAAAA AAAAA AAAAA AAAAA AAAAA AAAAA AAAAA AAAAA AAAAARGH!

Los conocedores del potencial de esa salsa sabrán su dolor. El lucky charm estaba enojado cuando hizo aparecer esa salsa.

—¡Miauch! Eso tiene que doler…

El Maestro sintió como si le hubieran arrojado ácido a la cara. De inmediato cesó en sus intentos asesinos contra Chat Noir e intentó llevarse las manos a la cara en un intento por quitarse la salsa de los ojos, o a tratar de escupir la que se había deslizado a su boca, pero el picante parecía haberse impregnado en su lengua, en sus ojos y hasta en su alma. El gato tuvo buenos reflejos y ni bien se fijó que la mantis alzaba los brazos para llevarse las manos a la cara, aprovechó el momento y saltó, extendiendo sus garras hacia el brazalete.

—¡CATACLISMO!

Chat Noir aterrizó en un edificio cercano, mientras escuchaba el bramido de frustración y dolor del Maestro al notar como su akuma era liberado. Instantes después Ladybug atrapó a la mariposa negra con su yoyo y la purificó.

—Adiós, mariposa —dijo Ladybug muy seria, sin su usual tono de conclusión. Chat aterrizó junto a ella, pero la heroína lo detuvo con la mano—. Ahora no, Chat… dame un segundo… —Ladybug sujetó mejor el galón, ahora vacío, y lo lanzó al aire— ¡Miraculous Ladybug!

Una explosión de catarinas estalló en todas direcciones y el poder restaurador regresó la ciudad a la normalidad que nunca debió haber perdido. El maestro Fu fue purificado y cayó de rodillas al suelo, llorando casi sin poder creer lo que estaba pasando. Chat Noir se erizó por completo y flexionó los dedos, gruñó y comenzó a dar pisotones hacia Fu, dispuesto a liberar sus frustraciones, pero Ladybug se le adelantó. La heroína dio algunas zancadas y sujetando a Fu por la solapa, lo levantó en el aire con relativa facilidad.

—¡¿Papillón Sabe Nuestras Identidades?!

—¡Discúlpame Ladybug! ¡NO Estaba Pensando!

—¡Por Supuesto Que NO LO ESTABA! —Ladybug le dio una buena sacudida al maestro y lo dejó caer— ¡Responda! ¿Papillón Sabe O No?

Fu se hizo bola ahí mismo donde cayó y comenzó a llorar, lamentándose de su suerte y su destino. Ladybug tuvo ganas de darle otra sacudida para hacerlo recuperar la compostura, o por último un puntapié, pero Chat la detuvo no sin dificultad.

—¡No vas a sacar nada si lo presionas ahora!

—¡No Voy A Dejar Pasar Esto! Chat: suéltame… ¡Esto nos pone en directo peligro!

—No —balbuceó Fu de pronto, alzando la voz— intentó invadir mi mente, pero no… no sabe sus identidades… sabe quién soy yo, pero no ustedes. ¡Lo intentará de nuevo! Soy un fracaso…

Fu se dejó caer de nuevo en el suelo llorando sus penas. Esto pareció aplacar a Ladybug unos instantes y Chat relajó el agarre que tenía de ella. La catarina lo miró de reojo con las manos empuñadas y se alejó unos pasos, mientras que Chat se acercaba a Fu.

—Wang Fu…

—¡Merezco morir! No fui un buen guardián. ¡Nunca lo fui para empezar! Hice todo mal… ¡Todo lo hice mal! —Fu miró a Chat sin esperanza— Acaba con mi dolor, portador…

—No. Sería muy fácil.

—¡Te lo suplico! No podré resistir otra invasión mental…

—No lo haré. Ganas no me faltan, Wang Fu: me caes mal. —Chat se agachó para quedar al nivel del anciano, tal como si estuviera hablando con un niño pequeño en pleno berrinche— Es hora de que vuelvas al Templo Miraculous.

—… me van a matar…

—No, no lo harán. —Chat procedió a dibujar unos símbolos en el suelo mientras murmuraba algunas frases secretas— Quédate aquí… Su Han vendrá por ti dentro de unos momentos para llevarte al Tíbet…

—Nooo… tengo miedo… —Fu se tapó la cara y procedió a llorar desconsolado. Chat se levantó y se alejó, sin darse la vuelta.

Cuando llegó junto a Ladybug, esta cerró su yoyo y lo miró decidida. Sin embargo no perdió tiempo en darle un abrazo a Chat, quien la apapachó con fuerza, sintiéndose aliviado de verla a salvo. El momento no duró mucho, pues Ladybug en seguida se incorporó.

—Acabo de hablar con Julián. —admitió Ladybug— En efecto encontraron dos habitaciones secretas en la mansión Agreste, conectadas al despacho de tu padre. ¡Está seguro de que una de ellas es la guarida de Papillón! También encontró otra que…

—… es una suerte de relicario. Mi padre mantiene ahí a mi madre —Chat Noir bajó la mirada, los hombros y sus orejas se aplastaron contra su cabeza— O lo que queda de ella.

—¿Cómo sabes eso? —preguntó Ladybug estupefacta.

—Fui a hablar con Nathalie. Cuando te dejé en casa, quise ir a hablar con ella en seguida: ella es Mayura. Ahora sabe quiénes somos nosotros y me confirmó que Gabriel es Papillón. Busca los miraculous para cambiar el pasado…

—¡¿Mayura?! —Ladybug exclamó sorprendida: aquello no se lo esperaba. Llevaba al menos uno años sin verla—. Aunque no sé de qué me sorprende. Vimos a Duusu después de todo. ¿Cómo…?

—Es una historia larga —Chat Noir se apretó el puente nasal— En resumen, en un principio ayudó a mis padres a buscar los miraculous, pero no me dijo para qué. Hubo un accidente, mi maman usó el miraculous del pavorreal y eso…

—Ese miraculous estaba dañado. ¡Las consecuencias de haber hecho eso…!

—Quedó en coma… mi padre la mantiene desde entonces con apoyo vital. Quiere los miraculous para cambiar el pasado. Mayura lo ayudó un tiempo, eso lo sabemos, pero luego dejó de hacerlo después del incidente con Sentibug. Nathalie me dijo que no dejó que mi padre le quitara el miraculous ni lo volvió a usar contra nosotros. Nunca más lo ayudó…

Ladybug aguantó la respiración. Chat Noir tenía la mirada gacha y se veía muy conflictuado consigo mismo. ¡Tenía que estar pasando por un momento horrible!, estaba casi segura de eso y su corazón no pudo evitar sino sentir mucha empatía con él. La heroína se le acercó, puso su mano en su mejilla y lo miró con ternura a los ojos, viendo el dolor que se reflejaba en ellos.

—¿Qué es lo que quieres hacer, Chaton?

—Detener a mi padre —dijo entrecerrando los ojos— ¡No quiero que siga dañando a mi familia! ¡Ni voy a dejar que ese psicópata se apropie de los miraculous y cambie el mundo!

—¿Y con Mayura? Yo… no me siento cómoda afectándola… y si bien actuó mal…

—Está arrepentida y dispuesta a entregarse a la policía…

—Nos ayudó esta tarde… y al evitar que Gabriel le quitara el miraculous del pavorreal nos ayudó mucho más…

Ambos héroes se quedaron en silencio, interrumpidos únicamente por los sollozos amargos de Fu. Finalmente se vieron a los ojos: no, iban a dejar a Nathalie fuera de lo que iban a hacer, ya luego lidiarían con ella, pero ahora…

—No sé qué piensas hacer con Gabriel, Chaton, pero lo que es yo, lo tengo claro.

—¿Ma lady?

—¡Voy A Detener Toda Esta Locura Ahora Mismo!

Ladybug entrecerró los ojos y apenas le dio tiempo a Chat para reaccionar. Giró sobre sus talones y lanzó el yoyo hacia las alturas. Pronto estuvo atravesando la ciudad a toda prisa en dirección de la mansión Agreste, con Chat Noir pisándole los talones. En el camino, en una breve parada, Ladybug se dio el tiempo de llamar a Julián y a Mariya para pedirles que llamaran a la policía y que los enviasen a la mansión sin mayor demora. Por su parte, Chat hizo lo propio con Nathalie, quien le dijo que no preocupara por las pruebas, pues ella tenía de sobra. "¡Déjate fuera de ellas!" le dijo Chat con voz grave, "luego arreglamos cuentas" añadió.

Cuando llegaron a la mansión Agreste, saltaron sobre la pared y aterrizaron justo frente a las escaleras. Los dos se veían peligrosos y estaban dispuestos a llevarse el mundo por delante. Era una sensación muy extraña la que tenían, y con justa razón, pues por fin estaban cerrando un ciclo que se había abierto hacía más de 10 años.

—¿Y Minnie?

—La dejé con Nathalie. Tuve que salir a las carreras.

La mirada de Ladybug se dulcificó al escuchar eso. Chat le acarició la mejilla y por instantes inclinó el rostro, agradeciendo el gesto.

—¿Está bien?

—Mañosa, pero en buenas manos.

—Habrá que consentirla mucho pues.

—¡No me va a dejar dormir en días…! —se lamentó Chat Noir. Ladybug se volvió hacia él y lo besó en la mejilla.

—Tenemos trabajo, mon minou. —Ladybug se alejó unos pasos dándole la espalda. Puso las manos en las caderas y lo miró por encima del hombro— ¿Vienes?

—Después de ti, ma lady.

Y así ambos héroes se pusieron en marcha. Eran casi las 21:43 horas cuando Ladybug y Chat Noir avanzaron sobre la mansión y se abrieron paso. El Gorila los vio entrar, pero pese a la sorpresa, no hizo nada por detenerlos, solo les indicó hacia el despacho, como si supiera qué era lo que buscaban. El viejo guardaespaldas aprovechó para sacar su celular. Gabriel estaba saliendo, agotado, de su oficina en esos momentos cuando de pronto se encontró con los héroes de París a pocos metros de distancia. Había tenido un día del asco, ¡no necesitaba más problemas!

—¿Qué Significa Esto?

—¡Tu dirás Papillón! —Ladybug apretó los puños— Tienes mucho que explicar.

—Sin mencionar que debes responder ante la justicia por tus crímenes —siseó Chat Noir.

Por unos instantes los ojos de Gabriel se llenaron de rabia, pero supo controlar sus emociones. Ahora que lo miraban, el diseñador sin duda había perdido algo de presencia con los años, estaba encorvado y más viejo, pero seguía siendo una presencia imponente. Se sacudió las ropas y se irguió en toda su altura, poniendo sus manos a sus espaldas.

—¡No sé a qué están jugando! Pero esto se acaba ahora. —Gabriel lucía calmado— ¡Me han ofendido enormemente! FUERA de aquí.

—Claro Que Se Acaba Ahora —Ladybug avanzó unos pasos, haciendo revolear su yoyo— ¡Déjate De Rodeos, Papillón!

—¡¿De Qué Rodeos Hablas, Ladybug?! Ustedes invaden mi casa y comienzan con sus acusaciones locas.

—¡Sabemos quién eres!

—¡Tonterías! ¿Acaso creerían que un viejo como yo sería un supervillano como él?

—No lo creemos. ¡Lo sabemos!

Ladybug lanzó el yoyo hacia Gabriel, quien lo esquivó con facilidad, pero la heroína no se rindió y tras recuperar su arma, volvió a lanzarla, esta vez con efecto, de manera tal de atrapar al diseñador con el hilo. Entonces tiró del hilo obligando a Gabriel a trastabillar en su dirección, cayendo de rodillas al piso, a los pies de Ladybug.

—¡Esto Es Acoso! ¡Voy A Denunciarlos Y Me Aseguraré De Que Se Pudran En La Cárcel Por El Resto De Sus Días! —amenazó mientras trataba de sacudirse sus amarras.

—Déjame adivinar: ¿nos quitarás los miraculous para pedir el deseo y cambiar el pasado? —Chat Noir se agachó junto a Gabriel y le dio un topecito al miraculous, quien en ese momento parecía un sencillo broche— Nooroo: sal aquí para que te vea mejor.

Un movimiento en las ropas de Gabriel hizo que el diseñador entrase en pánico. Cuando había akumatizado a Wang Fu esa tarde, se había percatado que el hombre había sido despojado de su calidad de guardián, o que nunca la tuvo para empezar, y que era otro quien custodiaba la caja miraculous en su lugar. Del mismo modo, sabía que todo kwami obedecía a su portador y al respectivo guardián de su caja de origen, y si Nooroo estaba saliendo de su escondite, pese a sus órdenes estrictas…

—¿Guardián Chat Noir? —Nooroo se asomó con timidez por entre la solapa de las ropas de Gabriel, apenas mostrando los ojos, quizás esperanzado.

—¡¿Qué significa esto?! —Gabriel se sacudió en sus amarras con ferocidad, incluso poniéndose de pie, lo que puso en problemas a Ladybug— ¡No Se Supone Que Tú Seas El Guardián! Eres Demasiado Tonto. ¡Debería Ser Ladybug!

—¡Oye! —Chat le dio un zape a Gabriel en la nuca— ¡Este tonto ayudó a atraparte!

—Por momentos temí que yo sería la guardiana —Ladybug tuvo que oponer resistencia para sujetar las amarras de Gabriel— Pero al final terminó siendo Chat Noir…

—¿Vas A Seguir Negando Que Eres Papillón? —Chat avanzó sobre Gabriel sacando las garras— Como legítimo guardián, te desp…

—¡Nooroo: Transfórmame!

Chat no alcanzó a despojar a su padre del uso de su miraculous. Del mismo modo, ni tiempo tuvo Nooroo de decir nada. Gabriel activó la transformación y el kwami fue succionado hacia el miraculous. Segundos después ahí estaba Papillón, quien se dio una fuerte sacudida para soltarse del amarre de Ladybug, atacando al instante a Chat con su bastón. Pronto cruzaron golpes, en los que los tres hicieron gala de su destreza.

—¡No Tienes Idea De Lo Que Has Provocado, Gato!

—¡Sé Más De Lo Que Crees, Viejo!

—¡Esto Se Acaba Ahora, Papillón! No Tienes A Donde Ir.

—Todo El Mundo Sabrá Quién Eres.

—¿Y Te Crees Que Me Voy A Dejar Atrapar?

Era una pelea muy extraña. Dos contra uno, Chat Noir y Ladybug atacaban a Papillón al mismo tiempo, pero algo que debería haber sido fácil, se tornaba cada vez más complicado a medida que se dilataba la pelea. Papillón estaba mayor, pero ¡Vaya que sabía defenderse! Y en su desesperación por hacerlo se convertía en un hombre sin nada que perder… por lo tanto difícil de manejar.

—¡Han Firmado Su Propia Sentencia! VOY A QUITARLES SUS MIRACULOUS YO MISMO, ¡Tendré Mi Deseo!

—¡No Veo Que Lo Que Estés Logrando, Anciano!

—¡Llevas Más De Diez Años Diciendo Lo Mismo!

Los héroes de París estaban sorprendidos: no se habían esperado que Gabriel fuera tan eficiente al momento de liarse a golpes, pero al mismo tiempo, Papillón estaba cada vez más aprensivo, pues los héroes estaban decididos a detenerlos. ¿Quiénes serían? Por más que había intentado sonsacarle la información sobre sus identidades a Wang Fu, lo único que logró averiguar había sido el viejo maestro los conocía de niños, pero sobre sus nombres, nada. ¡NO era justo que ellos supieran su identidad y él no!

—¡YA BASTA, PAPILLÓN! SE ACABÓ

—¡ESTÁS ARRUINADO!

Asimismo sabía que en ese momento se lo estaba jugando todo. ¡O escapaba o los héroes lo reducirían más pronto que tarde! Revelarían su identidad al mundo, confiscarían su miraculous y nunca podría realizar su deseo de cambiar el pasado. Emily moriría en el relicario…

—¡VAN A MORIR!

Papillón lanzó una patada, golpeando a Ladybug en el abdomen, mientras que desenfundaba el estilete de su bastón, liándose con Chat Noir en un repentino duelo. Como viese que Ladybug no se levantaba tras caer al suelo por causa de esa patada, tenía una mano sobre su panza, Chat Noir decidió que ya era suficiente y redobló sus ataques. Papillón tuvo que lidiar entonces con un gato muy enojado que pronto dio indicios de ser inmisericorde con sus golpes. ¡Si no lo destruía ahora…!

—¡TE TENGO! —Ladybug le saltó a la espalda a Papillón y aplicó una llave para trancarle los brazos. Quizás no con la fuerza que hubiera querido, pero de todos modos logró su objetivo.

—¡ARRRRGH! —Papillón intentó sacudírsela de encima, y lo hubiera logrado, pero en ese momento… Chat le encajó un rodillazo en el estómago que le quitó hasta las futuras respiraciones. El hombre se dobló sobre sí mismo—¡UUUGH!

—¡Ya Quédate Quieto, Anciano! —siseó Chat Noir, al tiempo que tomaba el miraculous entre sus garras— ¡Te despojo del miraculous!

Ladybug soltó a Papillón en el preciso momento en que Chat Noir le arrancó el miraculous. La transformación se deshizo y en segundos se revelaba a Gabriel a vista y paciencia del mundo, mientras caía de hinojos al suelo, gritando de frustración y quizás temor. Nooroo fue atajado por Ladybug y rápidamente se hizo bola, buscando refugio en las manos de la catarina. Chat retrocedió, mientras miraba a su padre con disgusto por encima del hombro; tomó la mano de su lady cuando esta llegó a su lado y apenas le dedicó una cálida sonrisa a Nooroo, quien lloraba aliviado en la otra mano de la heroína.

—¡Esto No Se Va A Quedar Así! —Gabriel se puso de pie en un desesperado intento por atacarlos de nuevo— ¡ME VENGARÉ! JURO QUE NUNCA MÁS…

—¡ALTO! ¡ESTÁ BAJO ARRESTO!

Varias linternas apuntaron en ese momento a Gabriel y el sonido de armas apuntando fue más que claro. En la trifulca, habían llevado la pelea al patio de entrada de la mansión, causando sinfín de destrozos en el patio, haciendo que la pelea fuera más o menos pública. El Gorila se había quedado cerca y tuvo la precaución de grabar el encuentro, desde la llegada de los héroes hasta esos momentos en que la policía intervenía, armas al descubierto, para detenerlo todo. Sí… los oficiales habían llegado momentos antes, a tiempo para ver como Chat Noir le arrancaba el miraculous a Papillón, revelando su identidad.

—Gabriel Agreste, Está Arrestado Por Actos De Terrorismo Contra La Ciudad De París. —por fin dijo un policía mientras se apuraba en apresar al diseñador y ponerle las esposas— Tiene derecho a permanecer en silencio…

—¡NO, NO SOY PAPILLÓN, ESTO ES UN ERROR!

—¡No Se Resista Al Arresto!

—¡NOOOOOOOOOO!

Por más que le hubiera gustado a Chat, Gabriel dejó de hacer berrinche tras el grito, viendo como el peso de su derrota reducía a su padre a no querer moverse más. La desolación se le instaló en el rostro y el peso de su fracaso casi le quitó el aire de los pulmones. Gabriel supo que estaba derrotado, que todo había acabado… y se dejó llevar por los agentes de la policía que no se podían ni creer lo que acababan de hacer. Dos eran las patrullas que habían llegado, pero pronto llegarían más, eso era seguro. Uno de los policías se les acercó a los héroes de París con algo de segura timidez.

—Recibimos reportes de disturbios aquí en la mansión Agreste y que ustedes habían sido vistos… ¿Por fin se acabaron las andanzas de Papillón?

—Está en manos de la justicia ahora. Nuestro papel ha acabado. —dijo Chat muy grave. Ladybug, quien se sujetaba con fuerza de su compañero, sonrió cansada.

—Se puede acceder a la guarida de Papillón desde su despacho… —explicó Ladybug con mucho cansancio— Hay otra habitación oculta, lleva a un relicario. Sugerimos que llamen a una ambulancia…

—Si nos necesitan, envíen un mensaje a través de los medios. Testificaremos cuando sea necesario.

Chat le pasó un papel al policía, quizás con instrucciones de como entrar a la guarida y apenas mirando hacia la patrulla en donde estaba su padre. No quería verlo nunca más en la vida y si bien estaba preocupado por su madre, prefería dejar eso para después. Tomó a Ladybug por la cintura y ayudado por su báculo, dio un brinco en el aire y pronto los dos desaparecieron de la vista antes que el policía pudiera detenerlos.

Su presencia ya no era necesaria: Papillón había sido detenido.

Y ambos estaban exhaustos.

Continuará.

Por
Misao–CG

Publicado el martes 28 de julio de 2020


Próximo capítulo: Secretos

… En efecto abrió los ojos. Marinette despertó confundida momentos más tarde, pero no estaba en el dojo, sino en una de las habitaciones de la casa, tendida sobre un futón. Estaba sola y se sentía muy bien. Se incorporó preocupada y quiso levantarse cuando una voz la detuvo…

—Lo siento mucho amiga mía. No debí…

—¿Huh? ¡Kagami! —Marinette casi murió de felicidad. De un salto abrazó a su amiga, que estaba arrodillada junto al futón. Tras soltarla, se sentó cruzada de piernas frente a ella— ¡Cómo me alegra verte! ¡¿Por qué me das estos sustos?! Debiste haberme dicho algo y no desaparecer así…


Notas finales: Listo, con Papillón atrapado quedan muy pocos cabos sueltos que atar. Este fic comienza a concluir, aunque faltan un par de capítulos para ello. Mucho ha pasado y creo que los Héroes de París necesitan descansar. Luego los seguimos molestando.

LO QUE ME RECUERDA… Lean el fic Apariencia y Realidad de Abby Lockhart1, que me está dejando calva del estrés. El Gabriel que aparece ahí me asusta.

Por favor, cualquier error, gramatical o de ortografía, me lo dicen para poder arreglarlo si corresponde. Del mismo modo, estoy aprendiendo esto del uso del guion de diálogo y salí más cabeza dura de lo esperado, así que un poco de paciencia en lo que aprendo. ¡MUCHAS GRACIAS POR LEER!


BRÚJULA CULTURAL:

Traída gracias a la magia de internet y Wikipedia y otras fuentes que se señalarán en su debido momento…

Chile habanero: (Capsicum chinense) es una de las cinco especies domesticadas de chiles o ajíes. Variedades importantes de Capsicum chinense incluyen el habanero, la más común, el ají panca y el ají limo. Las variedades de ají panca y ají limo se cultivan en Perú y México.

Es una planta herbácea o arbusto, ramificados, que alcanzan un tamaño de hasta 2,5 m de alto. Las hojas son pecioladas, con pecíolos 0,5 – 3 cm de largo, solitarias o en pares, ovadas, de hasta de 12 cm de largo y 4,5 cm de ancho y con ápice acuminado, base cuneada o atenuada, escasamente pubescentes. Las flores usualmente por pares o más, raramente solitarias, con pedicelo de 1 – 3 cm de largo, cáliz de hasta 0,5 mm de largo, corola de 5 – 7 mm de largo, lobada hasta en ½ de su longitud. El fruto es una baya oblonga a globosa, amarilla a roja.

El chile habanero es una de las variedades con mayor intensidad de sabor picante en todo el género Capsicum. En la actualidad en diversos países se han obtenido diversas hibridaciones de las cuales se han obtenido chiles menos picantes, de igual forma en los campos yucatecos la polinización realizada por diversos insectos en los arbustos de diversas especies de chile han dado como resultado que en la actualidad los habaneros sean menos picantes y con aspectos semejantes a otras variedades.

(… Como que eso suena como traición a la patria o algo… En fin, sigo…)

Los ejemplares inmaduros del chile habanero son de color verde, pero su color varía en la madurez. Los colores más comunes son anaranjados (semimaduros) y rojos (maduros), pero también existen en colores blanco, marrón, amarillo y rosados. Un habanero maduro es típicamente de 2 – 6 cm (1 – 2½ pulgadas) de largo.

La mayoría de los habaneros se clasifican entre 100.000 – 300.000 unidades de Scoville de picor (SHU). Hasta hace poco, en el libro Guinness de Récords se reconocía la variedad de habanero Savinas Roja, desarrollada por GNS Spices en el Sur de California, como la especia más picante del mundo con 580.000 SHU; desde febrero de 2007 ese título pasó a recaer en el chile Naga jolokia con alrededor de 1.000.000 SHU, y en 2011, por el Trinidad Scorpion Butch T que llega a los 1.463.700 SHU. Y el Trinidad Scorpion fue superado por el chile Carolina Reaper en 2012, ya que este puede llegar a 2.220.000 SHU. Como referencia, un pimiento Cayenne contiene típicamente de 30.000 a 50.000 SHU mientras que el aerosol de pimienta de la policía contiene 5.300.000 SHU.

En Yucatán (México) se cosechan aproximadamente 1.500 toneladas anuales de chile habanero, considerado ya como parte de la cultura tradicional culinaria de Yucatán. Otras zonas productoras de esta variedad de chile incluyen República Dominicana, Guatemala, Belice, Costa Rica, Panamá, Colombia, y algunos estados de Estados Unidos como Texas, Idaho y California.

En algunos países del Caribe, el chile habanero es utilizado como ingrediente en las comidas, preparado en salsas de acompañamiento y con aplicaciones medicinales.

Podrán suponer entonces que la salsa de habanero no es ni para estómagos débiles ni para principiantes… al menos para quienes no somos mexicanos. No más de leer esto ya perdí la lengua…

… y como que me dan ganas de probar… perderé todo el sistema digestivo, lo sé, pero solo se vive una vez…