Narrado por Terry
Ya amaneció y casi no pude dormir, he pasado reprochándole a mi estúpida boca toda las idioteces que dije, maldiciendo al Elegante y muriéndome de ganas de entrar en la habitación de Candy, pero decidí contenerme, de seguro terminaría empeorándolo todo.
Fue una noche eterna, ya me he acostumbrado a dormir con ella y pase dando mil vueltas en esta gran cama tratando de encontrarla.
Hoy al menos, volveremos a Nueva York, tengo que planear qué haré para que Candy me perdone, antes o durante el viaje, si sigue molesta cuando lleguemos, es capaz de mandarme solo a mi apartamento, ahí sí enloquecería. Salgo de la habitación y me encuentro con Stear.
- Terry, tienes una cara terrible, de verdad se dieron duro ayer, si en algo te ayuda Archie está peor y aún no ha despertado, con semejante borrachera creo que dormirá todo el día- el Inventor nos ha visto pelear muchas veces, pero ésta sin duda, ha sido la peor.
Recuerdo que debo actuar en dos días, Robert se pondrá furioso cuando me vea con estos moretones.
- Vi a Candy salir muy temprano –
- ¿Cómo? ¿Adónde se fue? –
- Ni idea pero George o Albert deben saber - me pongo muy ansioso.
Me voy directo a buscar a Albert, toco a su puerta, pero sale una sirvienta y me avisa que Albert, George y la vieja Sor Gray II están en el estudio y pidieron que no se les interrumpiera.
Camino como león enjaulado pero el hambre me ataca, debo bajar a comer algo.
En el comedor solo encuentro a Stear.
- ¿Supiste a dónde fue? –
- No, todos están en reunión y no pude preguntar nada -
- Tranquilo Terry, debió ir a arreglar algo importante y no tardará en regresar, por cierto ¿a qué hora se van?-
- En el tren de la tarde a las 2 p.m. , almorzaremos aquí y nos iremos a la estación - desayunamos, hablando un poco de todo, Stear es un buen tipo, me cuenta que ingresará a MIT (Instituto de Tecnología de Massachussets) a estudiar ingeniería después de las festividades y promete visitarnos seguido en Nueva York, bueno si Candy no me manda a volar antes. Dorothy nos trae el periódico.
- Buenos días señor, hay una noticia del compromiso de ustedes, la señorita Candy lo dejó para usted-
- Gracias Dorothy- La noticia está en primera plana con una foto de ambos al pie de la escalera.
El actor Terrence Graham ¿Sobrino del Rey George V?
Abro el periódico y hay dos páginas con todo el detalle de nuestra fiesta de compromiso, además de la descripción de toda mi rama genealógica y de las sospechas de que Eleonor es mi madre, ya lo han publicado anteriormente, es un secreto a voces, pero hay una referencia muy detallada del asunto, cuando regresemos a Nueva York, ya será tiempo de dar una declaración oficial, ella ha insistido varias veces en hacerla pero me había negado, ahora definitivamente no quiero más secretos en mi vida.
Ya es medio día y mi Pecosa nada que regresa. Dorothy ya tiene su equipaje listo y estamos a punto de sentarnos a almorzar.
- Terry, que cara hermano, tu jefe te va a odiar cuando te vea - me saluda Albert con una palmada en la espalda.
- Al fin Albert ¿Candy te dijo a dónde iba? -
- Tranquilo Terry, solo me dijo que regresaba para el almuerzo, mmm por lo que veo no lograste que te perdonara ayer ¿cierto? - Niego con la cabeza, mientras me toco el cabello con las manos.
- Por suerte la tía Elroy estaba sedada, si se hubiera enterado que andas metiéndote entre las sábanas con Candy se hubiera ido con ustedes personalmente de chaperona o peor aún, no hubiera dejado que Candy se fuera a Nueva York, en ese tema tuve que interceder haciéndome responsable si algo llegará a suceder, así que ya sabes, estoy poniendo las manos en el fuego por ustedes, no me hagan quedar mal por favor-
- Gracias Albert - le digo sinceramente.
Entra George, la vieja amargada y el Elegante, de verdad que está peor que yo, esperemos que haya entendido que nadie llama Gatita a mi Gatita, me mira inexpresivo y yo estoy tan ansioso por lo de Candy que no me interesa seguir peleando tampoco.
- Ahora comencemos a almorzar y luego discutiremos el incidente de ayer - dice Sor Gray II, ahora sí regresé a los días del Colegio San Pablo. Albert se sienta a mi lado.
- Otra cosa Terry, los negocios que hemos cerrado junto a tu padre son muy beneficiosos para ambas familias, así que le dejaré a Candy la mansión de los Ardley de Nueva York, considérenla su casa -
- Albert no hace falta, yo pensaba comprar una casa en estos días - le refuto.
- Insisto Terry, remodélenla como quieran, sé que es antigua pero tiene un gran potencial y pueden cambiarle el nombre a Mansión Grandchester o Grandchester Ardley, como quieran -
- Lo hablaré con Candy -
- Mírate Terry ya estás bien amansadito, me alegro por Candy - niego con la cabeza sonriendo.
- Como dicen amigo, de ahora en adelante tendrás la última palabra... Sí mi amor- se burla de manera cordial, así que nos reímos juntos.
De repente entra Candy y se dirige a sentarse para almorzar.
- Disculpen el atraso - se sienta pero no me mira. Comenzamos a comer y ella al rato levanta la vista y niega con la cabeza, imagino que está viendo mi colección de moretones.
- ¿Te has puesto algo para bajar esa inflamación?-
- No, mi enfermera desapareció desde temprano - ella baja la mirada y sigue comiendo, su indiferencia me entristece, pero sé que me lo merezco.
- Sabes que en dos días tenemos la entrevista y nos tomarán fotografías - me reta de nuevo, se me había olvidado la entrevista, voy a tener que pedirle una maquillista a Robert para ese día, cuantas complicaciones por culpa del Elegante.
- Ahora que ya terminamos de comer, debo hablar dos cosas muy importantes -dice la vieja gruñona levantándose de su silla.
- Primero, como todos saben mi sobrino Archivald y el joven Terrence tuvieron un altercado muy desagradable anoche, como verán claramente por sus caras, ustedes pronto serán familia y se seguirán viendo por muchísimo tiempo, así que les pido más sentido común en próximas ocasiones - Candy me mira de reojo y Archie tiene la mirada perdida, debe tener una resaca terrible.
- Ven Candy, acércate - le dice la vieja. Candy se levanta y se para a su lado.
- Delante de todos los presentes quiero disculparme por el trato que he tenido contigo desde que fuiste adoptada por esta familia, William me ha contado como lo has cuidado todo este tiempo y debo decirte que no me alcanzará la vida para retribuírtelo, por lo que desde ahora recibirás un trato especial como la legítima Ardley que eres-
- No tiene que disculparse tía y no hace falta tampoco que me retribuya nada, lo hice porque quería ayudar a un amigo muy especial para mí-
- Gracias niña de verdad - se abrazan, Albert se ve muy feliz, por lo que entendí su tía ha sido como su madre y escuchar la aceptación de ella hacia Candy debe poner, ahora sí, todo en su lugar.
Candy se acerca al Elegante y le susurra algo, además le entrega una carta, estoy furioso pero debo controlarme, Albert me mira atentamente evaluando mi autocontrol, al parecer estoy pasando la prueba.
Ha llegado la hora de irnos, nos despedimos de todos, hasta tuve que estrecharle la mano al Elegante en son de paz, todo sea por mi Pecosa. Albert insiste en acompañarnos a la estación.
Subimos al auto y ella se sienta junto a Dorothy en el otro asiento sin siquiera mirarme. Me está torturando, no sé cuánto podré aguantar su indiferencia. Albert se sienta a mi lado.
Llegamos a la estación y hay muchos reporteros esperando en el andén.
- Será mejor despedirnos en el auto - les digo.
- Pequeña no seas dura con este rebelde y trátalo bien- Albert intercede por mí.
- No te prometo nada- dice seria, pero abraza a Albert muy tiernamente.
- Te extrañaré - Albert le sonríe.
- Candy en dos semanas estaremos en Nueva York, no habrá tiempo de extrañarnos - ella asiente. Nos bajamos del auto y la tomo fuerte por la cintura.
- ¡Terry! - me mira seria, al menos ya me dice Terry.
- Pecas necesito protegerte para pasar, luego te soltaré te lo prometo- ella no está muy convencida, pero termina aceptando.
Pasamos entre los periodistas sin dar declaraciones, mientras Albert ayuda a Dorothy a pasar y entregar nuestro equipaje, odio no poder hacerme cargo de cosas tan básicas pero las fanáticas y los periodistas son cada vez más atrevidos.
Entramos a nuestro vagón y a regañadientes suelto el abrazo. Candy entra sin verme a su camarote junto a Dorothy, yo me dirijo con resignación al mío. Acomodo mi equipaje, mientras me recrimino mi suerte, el sonido de la puerta me saca del trance, la abro y es ella, mi Candy.
- Pecas pasa - debo tener cara de idiota enamorado, ella me mira fijamente.
- Vine a ponerte una crema antiinflamatoria, siéntate - me dice como toda una enfermera sin expresar ningún sentimiento. Me siento y sus pechos quedan al nivel de mi cara, mientras ella va frotando lentamente la crema, estamos muy cerca, mis manos están ansiosas por tocarla, quisiera besarla apasionadamente y hacerle el amor, pero con todo mi autocontrol respiro y me limito a disfrutar de su suave contacto.
- Terry, sabes que estoy muy molesta contigo, no supiste mantener nuestra intimidad en secreto y eso me lastimó y mucho, además me trataste como un trofeo con Archie mientras él sufría -me reclama.
- Pecas yo ... - trato de defenderme.
- Déjame terminar por favor, he decidido que mantendré el compromiso porque te amo y aún con tus defectos quiero casarme contigo, pero de ahora en adelante tendremos una relación casta hasta la boda- la miro sorprendido y mi amigo está indignado, casi castrado.
- Candy son tres semanas...- la miro suplicante.
- Sí son tres semanas- me sigue poniendo el ungüento concentrada.
- Pero ¿ya no vas a estar enojada conmigo? - le digo abrazándola suavemente.
- Lo pensaré - ella no rechaza mi abrazo, así que vamos mejorando.
- ¿Y cómo crees que vas a resistirte a qué no te haga el amor? - le digo insinuante.
- No te creas tan irresistible Terrence Grandchester - me dice seria pero ya más relajada.
- Te extrañé Pecas, no vuelvas a enojarte conmigo - la abrazo más fuerte.
- No me des razones y no volveré a enojarme- me mira con sus preciosos ojos verdes.
Pecas no sabes lo que acabas de causar, vas a conocer a Terrence Grandchester, juro que te tentaré hasta que seas mía de nuevo, esto es la guerra, pienso mientras la beso suavemente.
Continuará...
