❂Información del fic❂

◆Titulo: Entre Sesiones y Corazones

◆Capitulos: 31

◆Extensión: 300 a 1000 palabras

◆Estructura: Drabble/One Shot Independientes y no tanto

◆Especial Adrien


◆Día 30◆

Playa


Dicen que el paso de los años ahuyenta inseguridades y afirma convicciones, demostrándonos si el camino y las decisiones que tomamos, nos hacen felices.

Adrien había pasado años buscando la felicidad, por el simple deseo de tener una familia, de ser el centro de una a la cual proteger y amar con cada latido de su corazón.

Aquel sueño y deseo que había comenzado cuando había caído enamorado de Ladybug, había resurgido en él con más fuerza que nunca, al darse cuenta de la posibilidad de empezar con ello, ahora mismo.

Ambos habían crecido, la relación de ambos estaba realmente bien encaminada y no quería esperar más para compartir cada día y cada noche con su lady.

Así que, usando un par de artimañas auspiciadas por sus suegros, Adrien sacó a Marinette de Paris hacía Porto Vecchio, una paradisiaca isla al sur de Francia.

Y aunque la chica estaba algo agotada por sus exámenes de final de semestre, al igual que Adrien, se dieron esa oportunidad para renovar energías y que mejor, juntos.

Adrien se sintió realmente realizado cuando observó la emoción de Marinette por el lugar a donde habían arribado. El hotel era precioso y la suite tenía una bellísima vista al mar.

—Esto es hermoso, Adrien —exclamó la de cabellos azulados, dando pequeños brinquitos como si fuera una niña pequeña—. Me encanta…

—Me alegra —dijo, apoyándose contra el balcón de piedra que tenía la suite, para observar la playa de arena blanca que majestuosamente se extendía frente a ellos —. Y eso que no has visto nada aún… —la sonrisa ladeada del joven a su lado, hizo que Marinette elevara sus gafas oscuras con coquetería.

—¿Y qué tiene preparado el gatito? —interrogó, por lo que Adrien se pegó más a ella para rodearla con los brazos.

—Pues no te diré nada, Mi lady… sino pierde la gracia… —y tras darle un pequeño beso en la punta de la nariz, se separó de ella para salir de la suite, dejándola completamente confundida. ¿Qué estaría planeando el chico? Marinette volvió la vista hacia adelante, cerrando los ojos para recibir la brisa marina. Lo que fuera, lo iba a disfrutar… Total, estaban a miles de kilómetros de París…

Adrien aún no regresaba, por lo que tras darse una ducha y cambiarse con un fresco vestido veraniego rojo con flores blancas, se sentó en una de las reposeras del balcón a disfrutar de la vista; pero apenas pudo hacerlo, pues el sonido de la puerta la alertó de que su compañero finalmente había regresado. Iba a reclamarle por dejarla sola más de dos horas, pero cuando vio la ilusión en sus ojos verdes y esa sonrisa encantadora, supo que algo había hecho.

—¿Qué hiciste Adrien?

—¡La locura más grande de mi vida! —respondió, acercándose a ella para tomarla de la mano y llevarla consigo fuera de la suite.

Adrien la guiaba, cubriéndole los ojos con su mano derecha, pero a pesar de eso, Marinette sabía que habían bajado a la playa porque podía sentir la arena colándose por sus sandalias.

—Con cuidado… —le susurraba mientras avanzaban.

—¿Por qué tanto misterio? —preguntó divertida.

—Pues, resulta que hace un par de años, apareció una jovencita frente a mí, que puso mi mundo completamente de cabeza mientras me enrollaba con el hilo de su yoyo —le narró muy cerca del oído, haciendo que Marinette riera por aquella anécdota —. Dicen que las vueltas de la vida son bastante curiosas porque mientras yo caía ante los encantos de esa chica, otra me acusaba de haberle puesto goma de mascar en su asiento…

—Adrien… —susurró Marinette, mientras seguían avanzando por la playa.

—Sin saber que ambas se convertirían en parte valiosa de mi vida… —ante aquella frase, quitó finalmente la mano de los ojos celestes de Marinette, para que lo mirara, tomándole ambas manos—... Y mucho más, cuando descubrí que ambas eran una sola… Marinette, te amo y no quiero seguir viviendo sin ti a mi lado… así que… —Adrien miró detrás de Marinette, que intrigada, giró sobre sus pies, encontrándose con tal sorpresa que no pudo evitar llevar las manos a su rostro para cubrir su boca.

Frente a ella había una bonita mesa adornada con velas y rosas rojas que portaban distintas palabras, y a medida que las iba leyendo, sus ojos se iban empañando más…

«Te» «Quieres» «Casar» y cuando giró hacía Adrien, el chico estaba arrodillado frente a ella, extendiéndole una caja con dos anillos de promesa.

—¿Conmigo? —terminó la frase con una sonrisa, mientras observaba cómo Marinette se abanicaba el rostro para no llorar.

—¡Claro que sí! —respondió, y apenas Adrien se puso de pie, se lanzó a sus brazos para besarlo—. ¡Claro que sí, mi amor!

—¡Gracias por esto! —dijo, abrazándola con fuerza para luego separarse y colocarle el anillo en su dedo anular, dándole un beso sobre él— ¡Daré lo mejor de mí para que todo siempre sea mágico!

—¡Estar contigo hace todo mágico! —respondió ella, tomando el anillo que le correspondía a él, para colocárselo en su dedo—. Y es todo lo que necesito… A mi Adrien, a mi querido y adorado Chaton.

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Algo cursito para ir terminado con este especial

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¡Gracias por leer!

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Aquatic~

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07 de Septiembre 2020