Dolor, una cruel y desbordante tortura. Ese malestar tan necesario era una irónica burla de un mal mayor que había prolongado durante tantos años, en términos simples, estaba experimentando lo que los humanos denominamos como "Karma". Exacto, justamente era eso el origen de cada herida, cortada, golpe y lesión que marcaba la mayor parte de todas sus extremidades, sintiendo como su espesa sangre abandonaba cruelmente su cuerpo, mientras que la carne era desgarrada y múltiples fracturas recorrían la mayor parte de abdomen. Llegados a este punto podemos afirmar con toda seguridad que su estado actual era deplorable, es más, cualquier persona que lo viera en estos mismos instantes, pensaría que esa inocente alma hace mucho desecho ese moribundo recipiente, para ascender a un plano más celestial.. Pero no. Aunque fuese un legítimo amante de todo lo relacionado a lo paranormal, no creía en algo tan inverosímil como la religión en general, desgraciadamente seguía siendo la burla de lo que se denominaba "Destino", sin mas rodeos, se mantenía pobremente con vida... Oh, pero que jodida e asquerosa vida.
Su conciencia estaba profundamente dormida, imitando a un ridículo coma inducido, claro solo en apariencia porque para su propio infortunio, su cerebro seguía intacto funcionando de manera ideal, buscando molestarlo con cada agradable y ameno recuerdo para luego mortificarlo con los crueles errores que él mismo había cometido. Nadie podría culparlo, detestaba su actual vida. ¿Cómo enfrentarse a tanta desdicha? Desde que llegó a la Tierra, su padre simplemente se limitó a ignorarlo, negándole toda aceptación sobre lo que le había contado, tachándolo nuevamente de un pobre loco, excusándose para no volver a dirigirle la palabra..
Descubrir que alguien más capacitado que tú, es tu actual reemplazo, conviviendo de manera respectiva con lo que una vez fue su familia, hasta ser superado en todo lo que una vez pudo haber destacado.. Incluso al arrebatarle de manera directa y descarada al único ser especial que llegó a amar.. Es demasiado tarde para intentar solucionar todo.. ¿Verdad? La oscuridad lo envolvía, cubriéndolo de cada memoria vivida de manera onírica, desfigurando el sueño para convertirlo en pesadilla, estaba solo y cansado, no le encontraba razón a su patética vida.. ¿Por que debería tan solo seguir respirando?
"La broma es para ti Zim. ¡Ahora tendrás que crear una cura para la mortadela!"
"Tonto, ¿Crees que compartiría la cura contigo? Encontraré la cura y me la guardaré. ¡Y mirare como te transformas mas y mas en lo que realmente eres en tu corazón!"
"¿En el fondo soy mortadela?"
"Sip."
"Que estupidez."
"Estúpido como un alce.. ¡Dib! ¡Estúpido como un alce!"
Ah, esa odiosa voz tan chillona que siempre lograba enfadarlo. Su vida hubiera sido mucho mas sencilla si esa maldita lagartija espacial no hubiese llegado a arruinar su reputación, sueños y proyectos, estaría muy tranquilo en la privacidad de su confortable cuarto leyendo algún extraño libro paranormal, o quizás algo relacionado con la demonología, hace tiempo que buscaba sumergirse en los placeres culposos de todo lo abarcado a lo oculto, sin embargo desde la llegada inminente del alienígena, abandono todo lo que una vez disfruto para poder detenerlo, era su labor como el "Defensor de la Tierra" o eso era lo deseaba creer, ya que solo era una proyección involuntaria de pasar tiempo con alguien cercano, considerándolo un "amigo", esa enemistad era lo más preciado que podría tener, un catalizador social para eliminar todo rastro de depresión y soledad.. Ocasionalmente el ser ignorado, apartado y burlado solo por la rareza incondicional por cualquier gusto sobrenatural, sus dichos científicos sobre alguna obviedad o rebajándolo vulgarmente debido a su descomunal cabeza.
"¡No estoy cabezón!" Era la frase mas utilizada la mayor parte del tiempo, no importaba cuantas veces repitiera cada una de sus excusas, sueños o las verdades que el mundo se negaba a ver.. ¡HARTO! ¡CANSADO! ¡Y ENOJADO! Todo un cúmulo de negación. ¡Al diablo la humanidad! Si seguía de pie luchando era por el atesorado planeta, no tenia por que pagar las consecuencias de la estupidez humana.
"D...I...B..."
Si, el único motivo real porque estaba atrapado en tales circunstancias era por sus propias elecciones egoístas de ser reconocido, aclamado y sobretodo aceptado, disfrazándolo con un motivo mas noble, pero ya nada más importaba, perdió el cálido lugar en el cual siempre podía confiar, desechó cualquier posibilidad de regenerar algún lazo emocional con su padre y lo peor de todo era que...
"D...i..b... D..e..s...p..i.e..r...t..a..."
Arruinó completamente la vida del único irken existente, un logro triunfal contra su enemigo mortal y un estrepitoso fracaso para el amor de su vida, que sin dudas lo acosaría por el resto de vida. Maldecía haber conocido al extraterrestre, pero mentiría si no admitía que disfruto todos esos momentos tormentosamente divertidos, bizarros y extraños que experimentó a su lado. Lo catalogaba como un mal necesario que lo oprimía para ejercer todo ese potencial que dormía en el. algo que internamente agradeció, ya que el sentimiento final era sumamente satisfactorio.
"Dib.. Abre los ojos.. ¡Despierta!"
Si, el tenía un importante propósito en su vida, se mantenía respirando porque algún día tendría que confesarle todo lo que experimentaba cuando tenía cerca al ex-invasor, desde esos hipnóticos y agraciados ojos magentas, junto a esa piel verdosa que suponía era tan suave como la misma seda, hasta sus exóticas antenas que desde hacía tiempo resistía la tentación de acariciarlas, queriendo sentir con sus propias manos la firme textura que albergaba una sensibilidad natural.. ¡Eso es! Su razón principal para continuar con la horrorosa e fantástica aventura que es su vida era por el.. Era por..
- Um.. ¿Z-Zim?
[...]
[...]
[...]
El constante "Tic-tac" de las agujas del reloj estaba causando que se pusiera extremadamente nervioso, sus manos temblaban ligeramente, mientras que su cuerpo se conservaba erguido, sosteniendo una postura bastante incómoda para cualquiera. Unos sombríos pensamientos eran reacios a dejarlo en paz, empeorando gradualmente toda decisión racional que le impedía pensar con claridad. Las devastadoras y sinceras palabras lo sentenciaban a una elección que podría ser fatal, la amistad que forjó con un extravagante humano había desaparecido, reemplazando todo gesto gentil en una certera amenaza para destruir algo que alguna vez fue su plan original, más que eso, su motivo existencial de vivir... Mentiría si dijera que borro por completo la atractiva idea de conquistar la sucia bola de Tierra, jamas seria capaz de desechar el poderoso apego a la lealtad de una misión exclusiva para alguien tan ingenioso como él pero..
¿Destruir a la humanidad? No le importaría acabar con cada una de las vidas terrestres, y complacer los retorcidos deseos de su singular amigo castaño pero.. No. El planeta fue quien lo acogió en tiempos de dolor e desesperación, nunca lo juzgo por las incontables acciones que pudo ejercer en contra de él, ignorando todo gesto fornido simplemente lo recibió como si nada... Como si de viejos conocidos se tratara, por lo que no traicionaría, ni condenaría o destruiría a todo un planeta, la culpa no recaía en el, mucho mas cuando era ajeno a cualquier tipo de lucha interna ejercida por los codiciosos deseos de la psique humana.
Esa bondadosa moral establecida, era perfecta para repetirla miles de veces en su cabeza, no por algo se esforzaba en cambiar el rumbo que tuvo su vida, sin perderse a sí mismo en el camino. Inhalo profundamente, tratando de recuperar algo del aire perdido, después de tantos somnolientos suspiros, el sueño nunca fue necesario, ni tampoco un impedimento para realizar cualquier tipo de labor, pero un desconocido síntoma llamado "Estrés" estaba inundandolo de tantos problemas allegados en un corto período de tiempo..
Oh, claro, comenzaba a recordarlo, efectivamente la búsqueda de la verdad podía ser tan abismalmente cruda, y llenarlo de un genérico resentimiento de lo que destruyeron justo delante de sus ojos.. ¿La razón?. Simple. Descubrió duramente a manos de su único aliado, quienes fueron finalmente los verdaderos "Villanos" que planearon tan atroz masacre acabando con toda una raza... "Los vortianos". Ellos quienes se jactaban de una inteligencia para todo tipo de mecanismo tecnológico, eran los responsables de la creación indirecta a darle vida a algo tan preciado como los Cerebros Control, quienes movían los hilos detrás de un enorme liderazgo para la invasión.
Y aun así se preguntaba.. ¿Cual era el verdadero propósito de los irkens?
Antes que pudiera profundizar en los rincones de su memoria, el estruendoso sonido de la campana anunciado tan añorada libertad, se presentó de manera demandante, acompañado de los gritos incesantes de los estudiantes que corrían despavoridos por cumplir con su dosis diaria de suplicio, antes de que el contenido tortuoso de regímenes escritos fueran dictados y establecidos, mundana cortesía de la perversa señorita Bitters.
Abandonó su pupitre con rapidez, para empezar a caminar a través de los ruidosos y recurrentes pasillos escolares, tratando de esquivar cualquier tipo de mirada o burla que pudieran brindarle, esto lo traía sin cuidado, su temor interno era encontrarse de frente con cierto castaño de ojos azules, no deseaba verlo, mucho menos luego de que descubriera su verdadera identidad. Otro factor por el que debía llegar cuanto antes a su base, era que dejó solo en plena recuperación a su viejo rival, siendo más precisos, estaba a cargo de cuidarlo su inservible asistente robot Gir, el cual seguramente estaba entre gritos e lloriqueos, en un acto de berrinche por el múltiple contenido televisivo que le gustaba consumir cada vez que lo dejaba solo en su propiedad.
- ¡Espérame, Zimmy!~
Terribles escalofríos se instalaron alrededor de su espalda, ese amigable llamado nunca sonó mas aterrador, mas viniendo de un contexto amenazador. Con un ligero nudo en su garganta, detuvo su caminar a la vez que volteaba su mirada, para encontrarse detrás de él al terrícola de gabardina azulada, que simplemente lo saludaba con una enorme sonrisa, como si estuviera invitándolo plácidamente a una cotidiana conversación.
No supo en qué momento, pero el irken comenzó a maldecir en su idioma natal, carecía de cualquier tipo de suerte, como si alguien estuviera observandolo y regocijándose de todos los males que ha estado viviendo. Recurrió nuevamente a su fuerza voluntad que le otorgaba inicialmente su orgullo, para confrontar de la mejor forma a su nuevo enemigo potencial, necesitaba hablar cuanto antes con Dib, detestaba la idea de depender de aquel cabezón, sumando el hecho de que fue un disparador exorbitante para la destrucción masiva de su raza, pero no el origen principal como en un principio se imaginaba... Las circunstancias tan graves, iban más a allá de cualquier simple guerra, si lo que teorizaba era verídico, necesitaba enfocarse un poco mas, en hacer algo con respecto a su "Venganza".
- ¡Hola, Zim! -saludo con suma confianza el de ojeras- Rayos, la clase de hoy estaba demasiado aburrida. -comentó revolviendo torpemente sus cabellos- Creí que mi cerebro se derretiría por tantas fechas absurdas y aburridos acontecimientos. -opino entre bostezos.
- ¿Por que estas siguiendo a Zim? -lo interroga alejándose del castaño- ¿Que es lo que quieres?
- Tranquilo, Zimmy~ -canturreo burlón, acortando las distancias- ¿Estas nervioso por mi sincera confesión? -preguntó rodeándolo con sus brazos- ¿Acaso me corresponderás?~
- ¡A-Aléjate de Zim! -ordenó con un suave ardor en sus mejillas- No tienes derecho a acercarte a mi luego de lo que hiciste, larva revoltosa. -hablo mirándolo con rencor- ¡¿Como te atreves a siquiera dirigirme la palabra?! ¡Todo este tiempo utilizaste al increíble Zim!
- Zim escúchame eso...
- ¡NO! -grito liberándose del agarre del contrario- Me engañaste para tus propios y ambiciosos fines. ¡Solo te acercaste para burlarte en mi propia cara! -expresa señalándolo con el dedo índice- ¡Ya no quiero escuchar tus sucias mentiras salir de tu horrible boca!
- Zim, no sabia tu verdadera naturaleza, nunca..
- La humana Gaz tenía razón. -murmuró agachando su mirada- Todas las inmundas bolsas de carne son iguales...
Reprimiendo una rabieta, tan solo minimizándolo como un sonoro gruñido, el falso humano comenzó a correr, en dirección a su base, dejando a un castaño con ojeras triste y terriblemente afligido.
