CAPITULO 40

BREAKING BAD

—Todo fue una trampa, desde el inicio lo fue —murmuró— me emboscaron en Tierras Bajas, pero conseguí librarme relativamente bien. Más o menos —dijo con una mueca y tocándose el costado.

Hermione miró directamente a donde se estaba tocando con la mano— ¿Relativamente?

—Me apuñalaron —murmuro— con una daga maldita.

— ¿Qué?

Theodore soltó un respiro lento y llevó sus enguantadas manos hacia la túnica para hacerla a un lado y se subía la camisa que traía debajo. Hermione vio una venda blanca alrededor de su estómago, pero esta estaba levemente manchada de rojo en el costado derecho, quizá un poco por debajo de la costilla.

Ella se llevó ambas hacia el rostro, para cubrirse la boca— No… —murmuro asombrada y preocupada al mismo tiempo. Ver esa leve mancha roja le afectó tanto que hizo que se le revolviera el estómago y le dieran pinchazos dolorosos en la frente.

—Fue por la espalda —dijo prácticamente girándose y mostrándole el otro lado, donde la mancha era aún más notoria— me atravesó de lado a lado —dijo mientras volvía a cubrirse— pero logré salir y llegar a la casa del Norte, es la casa más segura de todas que posee mi familia. Incluso si hubieran logrado seguirme, allí no habría modo de que me atacaran —Theodore hizo una mueca mientras volvía a acomodarse en el sillón— Me desmaye apenas llegar, si mi elfo no hubiera estado allí probablemente hubiera muerto por la pérdida de sangre… recuerdo poco de toda esa noche, solo que veía como las lechuzas seguían llegando y llegando. Todas eran de Edward para avisarme de la situación, luego de perder contacto conmigo seguramente creyó que si algo había pasado enviar las lechuzas allí era la mejor opción y no se equivocó, pero para entonces ya era tarde. El ataque al Ministerio había terminado. Solo desperté por el vociferador que llegó a la casa y siquiera entonces estaba en condiciones de hacer algo rápido.

—Edward me contó de eso —murmuro bajito, con la vista aún en el estómago de Theodore— del vociferador que ordenaba a los tuyos atraparte.

—Esa fue una trampa también, pero aún no sabemos exactamente quien fue.

Hermione frunció el ceño y centro los ojos en la cara de Theodore, quien ahora apoyo el rostro en la palma de la mano— ¿No?

Theodore negó despacio con la cabeza— No —murmuro— quienes me atacaron querían atraparme con la única intención de entregarme al Lord como un regalo y que él pueda usarme de rehén para tener bajo control a mi padre. Le salió mal y por eso intentaron matarme, porque luego de fallar no les quedaba de otra. Pero el vociferador tenía la voz de mi padre, seguramente alguien consiguió replicarla de algún modo, es lo que creemos… sin embargo, fue enviada justo cuando yo estaba fuera y mi padre capturado. —murmuro con la voz baja y sonando casi amenazante— Sospechamos que fue una trampa del bando del Lord para desestabilizar a mi familia, pero aún no hemos conseguido desenmascarar a todos los traidores. Alguien va a pagar por todo esto, créeme. Todo el que haya participado, hasta el último, lo hará.

Hermione se sintió rara de escucharlo hablar de ese modo, sin embargo, conociéndolo como lo conocía, lógicamente él buscaría venganza ante la traición.

— ¿Destierro? —preguntó ella, recordando el castigo que solía decir Theodore era uno de los peores para un mago.

Theodore alzó una ceja, como si ella estuviera diciendo disparates.

Hermione frunció el ceño— ¿Entonces qué…?

Él de pronto hizo una mueca y volvió a llevarse una mano al costado.

Hermione olvido de inmediato lo que estaba pensando y, de nuevo, preocupada mantuvo la vista en la enguantada mano de Theodore sujetándose el costado— ¿Duele?

— Un poco —murmuro antes de llevar otra mano al bolsillo de la túnica y sacar de allí una especie de bolsa de cuero y se lo tendió a ella— ¿Podrías…?

Ella la tomó de inmediato y desato con cuidado el nudo de la bolsa. Allí dentro habían al menos tres tipos de poción en pequeños viales— ¿Cuál…?

—La morada.

Hermione sacó el vial y quitó el corcho con los dedos antes de tendérselo a Theodore, quien se bebió el contenido de un solo sorbo. Hizo una mueca de desagrado ante el sabor.

—Esta es la parte molesta —murmuro él— tengo que beber pociones para restituir mi sangre pero hacen que sienta que la cabeza va a estallarme, así que tengo que beber algo que reduzca eso también —murmuro—la parte buena es que esto no será por mucho tiempo. Un rompedor de maldiciones trabaja en la solución de mi herida y si todo sale bien, en unas semanas ya no será un problema.

Hermione de algún modo se tranquilizó, sin embargo, había preguntas aún por hacer— ¿Qué va a pasar ahora? ¿Qué va a pasar con tu familia? Su neutralidad…

—La neutralidad es inamovible —murmuro Theodore— si mi padre decidió dar su apoyo al Lord, lo hizo solo —murmuro despacio— no arrastró a la familia directamente y los motivos por los que se involucró no son del todo claros y seguramente has oído de los rumores. Unos dicen que fue bajo amenazas, otros dicen que fue obligado por sus alianzas, otros que todo fue ambición. Incluso hay un rumor acerca de que era él o yo… —de pronto, él agachó la mirada— Hermione, no estoy seguro de que debería contarte esto.

Ella de pronto se puso ansiosa— ¿De qué se trata? —Preguntó de pronto, viendo su estado de ánimo sombrío de pronto— dijiste que me dirías la verdad. Lo prometiste.

—Lo hice —murmuro Theodore— Pero hay cosas… hay cosas de las que aún no estoy seguro acerca de mi padre —le dijo sonando dudoso— cosas que ha hecho que si confirmo que fueron de ese modo, no puedo aceptar.

Hermione se puso nerviosa de pronto— ¿Qué sucede? —preguntó.

Tenía las manos en fuertes puños. Intranquila de nuevo, el mismo sentimiento que la invadió aquellos días cuando le dieron el alta y volvió a casa de sus padres, pero sabiendo que Theodore aún permanecía desaparecido. Era extraño recordarlo y al mismo tiempo sentirse así de nuevo. El sentimiento de que algo se le escapaba, como si se estuviera perdiendo de algo. Como si existiera un vacío anormal, oscuro silencioso... pero doloroso.

Era como tener una pesadilla y al despertar no poder recordar exactamente que te había aterrado tanto, pero quedarte con esa sensación en el cuerpo por el resto del día.

Era como ansiedad.

La ansiedad de no saber y de por tanto, no poder hacer nada.

Theodore alzó el rostro hacia ella y sus azules ojos parecían tan vacíos— ¿Sabes que creo? —Dijo en un murmullo— Que el hecho de que mi Padre esté en Azkaban es lo mejor que pudo haber pasado —luego, él agacho la mirada— pero al mismo tiempo, aunque no debería, me siento culpable por pensar así —Theodore se pasó una mano por el cabello— Porque estoy seguro de que mi padre… iba a llevarnos a la guerra. Y es por eso decidí apartarlo.

Entonces, Theodore le contó acerca de todo lo que tuvo que hacer mientras estaba desaparecido: Moverse en las sombras. Negociar. Conspirar. Y tomar el poder de su familia sin dar espacio a que nadie le cuestionara.

—En realidad, nadie quiere ir a la guerra —había dicho Theodore— pero los sangre pura son fácilmente provocados cuando lo contrario de no ir a la guerra es ser tachado de traidor a la sangre. Y eso mismo es también usado de excusa para quienes ambicionan más poder.

Y en sus propias palabras, la situación actual era la siguiente:

Por un lado, estaba la amenaza del Nuevo Ministro de Magia, Rufus Scrimgeour, que según Theodore, había dicho textualmente que un solo movimiento sospechoso que indicara que los Nott rompían su neutralidad… traería problemas. Porque si nadie del Ministerio intervenía contra ellos, era por la Red Flu y su conexión con los demás países. Gran Bretaña no podía permitirse sabotear a la familia que impulsaba un proyecto tan grande como aquel. Sin embargo, les estaba presionando de otro modo: Aún había muchas cosas de la anterior guerra sin esclarecerse. Mencionó algo acerca de una familia Italiana y sus muertes hace muchos años con las que al parecer Philip Nott tuvo que ver y en palabras de Theodore "aunque solo tuviera que ver un poco", se aseguraría que sería condenado, y que con suerte no sería el beso de Dementor.

Por otro lado, estaban las amenazas del bando del Señor Tenebroso, quienes le habían dado un ultimátum a Theodore para que fuera a jurar al Lord y que a cambio, cuando tomaran el Ministerio y las esferas de poder, harían de Philip Nott un rehén de primera clase. De lo contrario… Theodore solo dijo que no había necesidad de describirle el resto.

Y aún después de todo, aún hasta ahora, dijo que no había conseguido ver a su padre ni una sola vez.

—La neutralidad es inamovible mientras el Ministerio siga en el poder del Ministro y del Wizengamont. —había repetido Theodore, cabizbajo de nuevo— Pero si el Ministerio cae… tendré que tomar decisiones de nuevo.

Hermione sintió la aflicción subir de nuevo por su garganta.

—No iré a la guerra —murmuro, ahora mirándola a los ojos— la guerra es estúpida y su costo es demasiado alto. Se supone que mi familia protege a sus magos, enviarlos a la guerra sería ir en contra de todos sus juramentos.

Hermione asintió despacio. De algún modo, ella alargó la mano y la posó sobre la enguantada mano de Theodore, intentando infundirle ánimo. Apoyo.

—Estoy segura de que los magos de tu familia agradecerán esa decisión.

Theodore miró hacia sus manos y cuando Hermione estuvo a punto de retirar la suya, el giro su muñeca y lentamente, ahora, tenían las palmas una contra la otra.

Ella no retiró la mano, de hecho, lo que sintió fue curiosidad. No era la primera vez que Theodore había hecho algo como eso, pues cuando hicieron su acuerdo en aquel ya lejano en tercer año, en el pasaje secreto del castillo, hizo exactamente lo mismo.

— ¿Sabes algo? —Murmuro Theodore, con la mirada aún en sus manos conectadas por sus palmas— No destronaron a Edward. Le dije que se retirara y armara un escándalo en el proceso con rumores de que el Ministerio estaba siendo purgado y que los mestizos eran los primeros en ser rechazados con la nueva administración. Con eso, el Ministro perdió bastante credibilidad y su apoyo público tambaleó un poco. De ese modo, con esa impopularidad, él no podría dar un paso tan grande como amenazarme ni presionar con lastimar a mi padre —él la miró a los ojos entonces— usar la prensa para hacer tambalear Ministros fue algo que copie de ti.

Theodore entonces, deslizo ligeramente los dedos de su mano y ahora los entrelazaba con los suyos.

Hermione vio todo como si fuera a cámara lenta. Se quedó callada un instante y sin saber exactamente qué hacer y casi dudando, también entrelazó sus dedos.

—Yo solo hice que contaran la verdad —dijo con la voz vacilante.

—Lo sé —murmuro— pero fue brillante —Theodore miró hacia otro lado— el pero aquí es que quizá se me haya pasado la mano. Un paso atrás para el Ministro es un paso adelante para el bando del Lord. Probablemente cometí un error al hacer eso.

Hermione sintió la aflicción de nuevo, pero también un leve apretoncito en la mano—Pero…

—No fue intencional. Aunque quizá mucha gente puede interpretarlo de ese modo —dijo de nuevo centrando su mirada en ella— todo el mundo va a hablar acerca de todo lo que yo haga. Van haber rumores con mentiras, pero también con verdades. Incluso yo mismo inventare muchos… sin embargo, sea lo que sea que vayas a escuchar… eres mi amiga y quiero asegurarte a ti la intención final de todo esto, los objetivos que persigo son —Hermione sintió otro suave apretón en la mano— Que mi familia no vaya a la guerra… y que mi padre esté a salvo —de pronto, la mirada de Theodore era melancólica de nuevo— puede ser tachado de mortífago y serlo, puede tener sus motivos para estar de acuerdo con la guerra, todo el mundo puede llegar a maldecirlo y hasta odiarlo… pero es mi padre y yo no puedo. Y aunque llegue a decepcionarme en algún momento, eso no hará que le dé la espalda.

Hermione sintió tanto esas palabras que bien pudo estar a punto de llorar, pero no lo hizo. En su lugar, presionó también la mano de Theodore.

Desde antes, desde que ella sabía que la familia Nott se reducía a un padre y un único hijo… siempre intuyó que ambos seguramente eran unidos. Sabía que Theodore respetaba mucho a su padre y pudo ver con sus propios ojos como interactuaban y que era obvio que no se trataba solamente de respeto paternal. Sabía que ellos tenían lo que hace que las familias sean unidas. Allí había apego y cariño. Seguramente allí había amor de un padre a su hijo y viceversa.

Y por eso mismo, es que Hermione estaba volviendo a odiar al Innombrable. Odiar la guerra. Odiar todo lo que podía hacer que familias se fracturaran. Que Theodore tuviera que orillarse al punto de agradecer que su padre estuviera en Azkaban.

No sabía si Philip Nott se merecía ese tipo de castigo, pues hasta donde ella llegó a conocerlo no parecía alguien malvado y no podía estar segura de que opinar al respecto. Pero con Theodore… como ella lo veía, él hacía lo correcto.

—Nadie le daría la espalda a su familia —murmuro ella como única respuesta.

Una suave sonrisa apareció entonces en el rostro de Theodore y de nuevo le dio un suave apretón en la mano— Es bueno saber que lo entiendes.


—Es tu culpa —dijo de pronto.

El silencio fue definitivo luego de esa frase.

Había seis personas en aquella pequeña cámara, pero los ojos de cinco de ellos estaban en la persona más joven de allí.

Y una de ellas parecía querer arrancarle la cabeza. Pero para lo que le importaba.

Parecía un Deja vu

¿Por qué últimamente siempre hacían eso? Theodore no lo sabía y ciertamente no le importaba demasiado. Él solo decía la verdad.

Theodore resopló.

Cobardes, todos ellos. Y tenía sentido, pero de todos modos algo del alto orgullo que decían tener podría ser mostrado de cuando en cuando, pero por supuesto, al parecer ese tipo de actitud solo iba cuando él actuaba, cuestionándolo. Apoyó el codo en el reposa brazos del sillón y el mentón sobre la palma abierta y miró detenidamente a cada uno de los presentes.

Serafina lucía seria, pero podía ver que constantemente se llevaba una mano a la muñeca, quizá para reconfortarse a sí misma. Sebastian McGrath, a su lado, permanecía firme y serio, como se esperaría de él, pero vio claramente como la duda pasó por sus ojos, igual que el nerviosismo. Frederick Taylor era quien peor disimulaba, después de todo era el cobarde mayor, por supuesto.

Formaban una especie de semicírculo, con ellos a las orillas pero con su Padre a la cabeza, y detrás de él, quién usualmente hacía de su actual sombra ahora: Laurina Austin.

Theodore soltó un suspiro mientras clavaba los ojos en los de su padre, quien parecía ligeramente descolocado ante lo que acababa de decir.

"Primero la sorpresa, luego la indignación. Siempre" se dijo Theodore "pero ya no hay nada que puedas hacer al respecto"

—Sabes lo mucho que te respeto, Padre —dijo respetuoso— pero es de personas sensatas el tener perspectiva de las cosas. Y eso estoy haciendo. Mi plan de contingencia va a facilitarnos muchas cosas, pero para ello se requieren sacrificios. Siempre se requieren sacrificios, lo sabes. Y en este caso, creo que debes poner de tu parte y no solo hablo de que debe ser algo noble y por la familia, sino que también es parte de tu responsabilidad con todos nosotros —dijo lo último lentamente, para que todos allí lo asimilaran— es lo que debe hacerse.

Su padre se llevó una mano al mentón, como si se lo pensara.

Theodore hizo lo posible para evitar que su aburrimiento se reflejara en su rostro. "Sabes que tengo razón" pensó.

Aunque a nadie le gustara, su plan era el mejor a tomar si querían mantenerse en relativa libertad para actuar.

—Las familias podrían no aceptarlo —murmuro su padre— puede que el plan sea tuyo, pero todos sabemos que usarás a Edward para llevarlo a cabo. No tengo que mencionar que eso… se verá mal para la gran mayoría.

Theodore se encogió de hombros— Edward nunca le cayó bien a nadie —dijo restándole importancia— y eso nunca fue un factor para que no lo usáramos ¿O sí? Tú mismo lo has hecho incontables veces, Padre.

Philip Nott guardo un silencio algo largo antes de continuar— La susceptibilidad es grande ahora, no tiene comparación a como era antes.

—Esa susceptibilidad de la que hablas es como un fantasma —respondió Theodore— que vive solamente de rumores. Rumores que todos aquí sabemos que no son ciertos.

—La certeza es relativa. Cambia como el clima. Y de evento a evento. Lo mejor que podrías hacer es mantener la distancia de Edward como has hecho hasta ahora.

Theodore inclinó la cabeza— ¿Para que las familias dejen de intercambiar teorías extrañas y rumores estúpidos? Por favor, Padre, lo harán de todos modos —dijo despectivo— En lo que a mí respecta, los resultados son los que deberían ser prioridad. Y eso es lo que tendré cuando lleve a cabo el plan que propongo —Theodore se puso de pie entonces y llevando las manos a su espalda, comenzó a dar un pequeño paseo por aquel pequeño ambiente. No había ventanas y las paredes eran poco más que rusticas, pero al menos les habían dado buena luz— ¿Todo el mundo cree que Edward es un traidor? Por supuesto que lo hacen. ¿Qué mi plan siempre ha sido destronarte? Eso dicen entre murmullos ¿Qué todas mis intenciones son apropiarme del poder de la familia y hacerte a un lado? Seguramente hay quien jura que es así. Pero todos los aquí presentes saben la verdad y bajo la verdad, podemos actuar sin temer —dijo antes de volver a sentarse— Edward no tuvo nada que ver, hay testigos de eso y Padre, sabes que nadie estuvo tan comprometido como él para asegurarse de que mi cabeza siguiera pegada a mi cuello luego del lío en que nos has metido a todos.

Theodore vio de nuevo a todos los presentes. Serafina lucía nerviosa. Frederick parecía desaparecer de lo pálido que se había puesto y Sebastian… el miraba fijamente hacia sus manos.

—Entiendo que tuvieras que dejar garantías con el bando del Lord, pero, Padre… ¿No se te ocurrió que dejar ese vociferador fue demasiado? —Theodore negó casi imperceptiblemente con la cabeza— Gracias a ese mensaje me tuviste corriendo por todos lados para evitar que alguien se pasara de listo y decidiera que mi vida era innecesaria, Padre. Y todo el mundo tiene en la cabeza la duda permanente y persistente de que yo —dijo con la mano sobre el pecho— estoy bajo un Imperio. Que yo no estoy actuando como supone que normalmente haría. Eso es un serio dolor de cabeza, Padre.

Él se cruzó de brazos— Pero, como sea —dijo sonando relajado— Estoy siendo razonable. Contrarreste ese evento volviéndonos aún más neutrales de lo que somos —le dijo encogiéndose de hombros— hacer que todo mundo se resguarde fue un gran paso ¿No? Así nadie podía reunirse para conspirar y quienes lo hicieran, caían bajo estricta sospecha de ser traidores. Luego, claro, todo el mundo debía jurar y sucedió del mejor modo en la casa del Norte y luego de pronto tenía las manos llenas con las correcciones pero al mismo tiempo tenía que conseguir que el Ministerio no te use… lo cual terminaron haciendo de todos modos. Pero no importa, al menos fue la excusa perfecta para simular no poder ser más comprometidos con el Señor Tenebroso. Aún si todo sale mal, usare a Draco como escudo y como se ha vuelto una especie de… mano operante del Lord, no podrá exigirme abiertamente nada por la neutralidad —dijo sonando presuntuoso sin poder evitarlo— Estoy siendo sensato, Padre. Tienes que reconocerme eso. Estoy construyendo la perfecta imagen de hijo desfavorecido y en una situación complicada por un padre algo desentendido con lo que se considera moralmente correcto. Incluso le cedí mi propia tutela a Frederick —dijo apuntándole— un sobreviviente de un padre ruin, justo como yo... En teoría, claro, Merlin sabe que te respeto mucho —dijo humildemente— Estoy siendo razonable a ojos de todo el mundo, además siempre he sido muy educado y soy bueno ganando la confianza del resto cuando tengo oportunidad. Me he hecho una reputación, Padre. Cuando sea mayor de edad, tomaré abiertamente el control y me ocupare de portarme tan bien que la sociedad dudara de que alguna vez pudiste haber criado a un hijo tan perfecto como yo —le dijo sonriente— recuperaremos credibilidad. Tanto como si el Ministerio cae como si no, estamos cubiertos en ambos sentidos.

Philip se quedó callado un instante... pero luego por fin se dio por vencido.

—Si el Ministerio cae…

—El acuerdo con el Lord me permitirá que le exija que te liberen. Seguramente nos pedirán algo, pero llegados a ese punto, lo mejor sería tener un buen trato con ellos —dijo sencillamente— y aunque no fuera así, puedes estar seguro, Padre, mi prioridad máxima siempre será tu seguridad y libertad. No hay nada que yo no haría para que salgas de aquí cuanto antes.

La reunión termino poco después de eso, porque finalmente Philip Nott no tuvo otra que ceder… y eso le daba luz verde a Theodore para hacer y deshacer a su antojo.

"Tú mismo te pusiste en esta posición" pensaba mientras caminaba con la enorme capa abrigada revoloteando en sus talones hacia la sala donde estaban las chimeneas que le sacarían de aquel inhóspito lugar.

Azkaban era frío y lúgubre. Aunque era de día, el cielo se mantenía gris y la poca luz existente era absorbida por la piedra negra de la que estaba construida la cárcel mágica más grande del mundo mágico. Los pasillos de piedra que conectaban el edificio de prisioneros con el torreón administrativo eran inmensos y prácticamente mohosos, por la humedad en el ambiente pero al mismo tiempo, el aire era salado resultado de tener el mar a las espaldas.

Theodore observó los alrededores y se encontró con el paisaje incoloro. Todo parecía muerto allí, y peor, a cierta distancia, podías ver puntos negros en el cielo. Cualquiera podría decir que eran aves de rapiña o algo… pero no eran más que dementores. La primera vez que entró a Azkaban le dijeron que si bien de día era posible recorrer los pasillos, de noche era imposible, pues la barrera mágica era levantada y los Dementores recorrían esos mismos pasillos volando si querían hacerlo. Y por todos los lugares que les pegara en gana.

Cuando llegaron a la habitación de las chimeneas, los dos guardias que les acompañaron se retiraron, como demandaba el acuerdo con el Alcaide. Sobornarlo para permitir esas visitas valía cada galeón, tomando en cuenta que el tratamiento con el que les recibían era relativamente bueno y les daba la privacidad necesaria.

Theodore momentáneamente pensó adicionar algo más de dinero y que dejaran que su padre pudiera usar magia para afeitarse, pues verle con la barba crecida era un tanto… extraño. Por lo demás, a sus ojos, su padre estaba relativamente bien. Bien alimentado, con su propia recamara, ropa limpia, todas las comodidades cubiertas y un mago personal para su protección las veinticuatro horas.

"Mejor que yo hace unas semanas" pensó con algo de hastío. Sin embargo, la familia era la familia.

Theodore miró hacia la torre de prisioneros por un corto instante antes de sonreír internamente "Disfruta de tus vacaciones, Padre" pensó.

La vuelta fue directamente hacia la casa del Norte, apenas salió de la chimenea, el resto le alcanzó poco después. Serafina llegó primero, luego Sebastian y Frederick.

Theodore les esperaba de pie frente a la chimenea y con los brazos a la espalda. Los magos y la bruja se pusieron de pie prácticamente en una línea frente a él.

— ¿Preguntas? —les cuestiono.

Serafina fue la primera en hablar— Acerca del plan…

—Creo que he sido lo suficientemente claro —la cortó— y como ustedes han visto, mi Padre lo aprobó.

—Si se me permite… —murmuro Sebastian, Theodore asintió hacia él— Theodore, tu padre tenía razón. Sigue el plan, pero no uses a Edward. Eso no es sensato.

Theodore fingió pensárselo— Entonces ¿A quién debería usar? —Preguntó mientras miraba a cada uno de ellos— ¿Hay alguien más desechable y con fuertes deseos de obedecer todo lo que yo mande sin hacer preguntas como mi mestizo favorito? —Los tres magos guardaron silencio— yo creo que no. Esto está decidido.

— ¿Cando posesionaras a Frederick? —Preguntó Serafina— debe haber un evento grande y…

—Cuando Craston termine de confirmar al resto de familias —Theodore se llevó la mano al mentón— y esa fiesta será aquí mismo.

Los tres magos quedaron en silencio de nuevo. Sebastian miró hacia Serafina y Frederick parecía más pálido cada vez.

—Se lo que están pensando —dijo Theodore, algo aburrido con esa reciente timidez de los tres magos— ¿Cómo es posible que yo haga una fiesta en, actualmente, el lugar más lúgubre de todos? Pues así será. Mi purga de traidores se extenderá el tiempo que sea necesario y será aplicable para todo mundo.

—Pero… —murmuro Sebastian— si la magia de protección se activa en medio de la fiesta…

Theodore encogió de hombros— Serán traidores menos. Y un mensaje muy claro para quien se le ocurra pensar que ya he bajado la guardia.

Era lo más obvio del mundo, pero los magos frente a él seguían mirándose inseguros.

— ¿Alguna otra duda? —preguntó resuelto.

Serafina y Sebastian se miraron el uno al otro de nuevo.

— No —contestó Sebastian.

—Bien —contesto Theodore— ¿Y tú, Frederick?

—No —murmuro.

—Bien —dijo complacido— ustedes pueden retirarse. Frederick, quédate un momento más.

Cuando Serafina y Sebastian se fueron, Theodore soltó un respiro que sonaba cansado.

—Alégrate, pronto estarás en la mejor posición de todas las familias como la imagen oficial del Dominio. Sera una responsabilidad enorme y sé que podrás con ello —dijo acercándose y poniendo una mano sobre uno de sus hombros como acto de compañerismo, sin embargo…— y si no puedes me decepcionaré, pero no importa. Todo es aceptable, excepto la traición. Y no tengo que recordarte que va a pasar si se te ocurre pasarte de listo. Tienes un solo papel que cumplir y ese es ser mi marioneta. No hagas que pierda la paciencia contigo. Una acción sospechosa. Una actitud desfavorecedora… lo que sea… y usare a tu pequeña hermana para sellar alguna alianza por matrimonio con la peor persona que se me ocurra. Me gusta tu actitud sumisa, pero no me gusta ese reciente nerviosismo… ese nerviosismo que está casi gritándome a la cara que a la primera oportunidad podrías hacer una tontería. Ni siquiera lo pienses, eres lo suficientemente listo para entender que no te conviene —luego, Theodore le dio una palmada en el hombro antes de retirar la enguantada mano— Eso es todo. Puedes irte también.

Y diciendo esto último, fue que recién se sintió relativamente conforme.

Frederick se marchó en silencio y cuando desapareció por la chimenea fue que recién su otro invitado apareció de la nada, desde debajo de una capa de invisibilidad.

—Eso sonó… algo cruel.

Theodore se dio vuelta y solo se encogió de hombros.

—Es lo adecuado. Frederick es mi mejor opción estratégicamente hablando —dijo sencillamente— Serafina sería difícil de controlar, además él único rehén valioso que tengo para usar en su contra es el mismo Frederick. Su estúpido sentimentalismo evitara que ella participe en nada que termine haciendo que yo lo destierre —dijo caminando hacia los sillones de la sala y sentándose campante en uno de ellos, luego, hizo un chasqueo y rápidamente su elfo humildemente apareció para dejar té sobre la mesita del centro y volvía a desaparecer. Theodore le dio un sorbo a la taza antes de seguir hablando— Sebastian por otro lado, no dudo que fuera una excelente marioneta, pero va a ser padre y creo que amenazarlo con su esposa embarazada sería algo estúpido. Además, creo que es el más peligroso de todos. Como tú dices: puedes arrinconar a una rata, pero si está demasiado desesperada probablemente te salte al cuello para huir.

—Sebastian es leal —dijo Edward de pronto.

Theodore le miró desde donde estaba, alzando una ceja. A veces Edward era tan…

—Sí, todo el mundo es leal… hasta que deja de serlo —dijo dándole otro sorbo a su té— como sea…

—Es realmente leal, yo…

—No me interrumpas —le cortó de inmediato y lanzándole una mirada amenazante— sabes que odio que me interrumpan.

La boca de Edward era una línea.

—Bien —dijo recuperando aquel aire relajado— El plan es un hecho, ahora, lo que sigue.

—Hay que llevarlo a cabo —dijo Edward obedientemente.

Theodore le apunto con el dedo y dio un asentimiento. Sonreía— ¿Por qué no puede todo el mundo ser como tú? —Dijo complacido— sí. Llevémoslo a cabo. La red Flu debe cubrir toda Europa a más tardar hasta la navidad. Año nuevo, si pasa algo innecesario. Y la propaganda…

—Está en marcha. Desvirtuaremos al Ministro y le echaremos flores alternativamente para mantener el equilibrio.

—Bien —murmuro Theodore— Acerca de los Black que quedan ¿Cómo van los juramentos para Draco?

—Sebastian se encargará de eso, le dará soporte a Malfoy —dijo de inmediato— también podrías invitar a los Malfoy a la fiesta donde delegarás a Frederick. Que se den la mano y todo eso. Reforzará su seguridad y te dará más influencia con los suyos.

Theodore dudó— O terminaran aterrados —dijo pensativo— la casa podría atacar a alguien y nos veremos tan sanguinarios como dicen los rumores.

Edward le miró de reojo, como si esperara...

Theodore le dio una mirada aburrida, pero luego se echó a reír él solo.

—Sí, que vengan —dijo mientras echaba la cabeza hacia atrás y miraba el brillante candelabro que colgaba del techo— y que ojala traigan a Bellatrix con ellos.

Luego de ultimar detalles, Theodore abandonó la casa del Norte y mediante un traslador autorizado, llegó hasta los límites del ingreso del Castillo. Edward iba con él, como siempre, pero bajo hechizos que lo hacían imperceptible al ojo humano o con una capa de invisibilidad encima.

Era como su sombra eterna cuando estaba fuera del castillo, excepto cuando tenía que ir a ver a su padre, pues sería imposible burlar la seguridad de Azkaban.

En la entrada, se encontró con Aurores que custodiaban las puertas. Eran dos y ambos le miraron con cierto recelo. Theodore no dudaba que ambos enviarían noticias al Nuevo Ministro, ya que después de todo, este le odiaba.

Una vez en el castillo, Theodore decidió dar un corto paseo por las jardineras del castillo, pues aún tenía tiempo antes de su próximo compromiso. Sacó el reloj de bolsillo de su túnica y calculo que estaba relativamente a tiempo. Solo entonces ingreso al castillo hasta llegar al séptimo piso cerca de aquel tapiz feo. Aguardó y una puerta apareció.

Al entrar, Theodore recorrió aquella pequeña salita con la mirada. Por supuesto, ella ya estaba allí. Estaba sentada en el suelo y apoyada contra la pared con un libro sobre las piernas.

"Ah, qué fácil" pensó cuando ella levantó la mirada y le sonrió.

Él sonrió de vuelta— Hermione —le dijo amigable.

—Theodore —murmuro ella— llegué primero.

—Aja —murmuro mientras se quitaba la pesada capa y la colgaba en uno de los sillones— ¿Qué lees?

Ella comenzó a parlotear acerca de lo que sea que tratara ese libro mientras él se sentaba cerca y fingía que la escuchaba. Si bien la contingencia principal para con la situación familiar sería llevada a cabo y ejecutada por Edward, en Hogwarts Theodore tenía sus propios planes.

Y la pequeña chica a su lado tenía mucho que ver con ellos.

"¿Cómo puede ser tan confiada?" pensó de nuevo, pero más como algo curioso que algo que realmente necesitara ser respondido… porque él sabía que sería respondido en algún momento de todas maneras. Su plan tenía que ver con eso… y sabía exactamente qué hacer para conseguirlo.

— ¿Cómo te fue? —preguntó ella de pronto.

—Sin mejoras —murmuro con el tono exacto necesario para llamar su atención— siguen sin permitirme ver a mi padre. Aunque pensándolo bien, quizá sea mejor —siguió con el mismo tono— no va a ser sencillo. Quizá justo ahora me esté odiando.

Hermione Granger, como el alma compasiva que era, se volvió hacia él y le lanzo una mirada que gritaba a todo el que prestara atención lo afligida y preocupada que estaba….

"Raro" pensó de nuevo curioso, pero luego ignoro ese pensamiento y solo quedó la satisfacción de que esa reacción era justo lo que él quería.

—No te sientas mal por eso —le dijo con tono tranquilizador— es entendible. Si fuera al revés, seguramente también lo odiaría.

Hermione Granger tenía una cara de consternación, pero pronto bajo la mirada hacia sus manos, seguramente sin saber que decir o buscando algo que hiciera que él se sintiera reconfortado o con apoyo, de algún modo. Theodore sintió ganas de bufar. Ese patrón se repetía siempre que el sonaba desvalido y aunque fuera lo que buscaba, no dejaba de parecerle… patético.

¿Cómo podía alguien dejar que otra persona influyera en su propio estado de ánimo? ¿Cómo se podía ser tan ingenua que, aun conociéndolo como lo conocía, pensara que estaba siendo "sensible"?

"Por Merlin" pensó mientras contenía la risa.

Pero, como fuera. Todo eso le convenía.

Theodore alargó la mano lentamente hacia el hombro de la pequeña chica a su lado. Se había fijado que mantener un contacto directo era más efectivo cuando se trataba de convencerla o distraerla lo suficiente para que no preste atención al descarado acto de pesca de respuestas que le hacía últimamente.

—No necesitas pensar en eso —le dijo con tranquilidad mientras retiraba su mano del hombro de la chica— en su lugar, deberíamos de pensar en cómo destronar a Potter. Ese repentino ingenio para las pociones está comenzando a sacarme de quicio.

Ella rodó los ojos— Ni lo menciones —le dijo— es totalmente injusto.

— ¿Crees que sean clases extra? —preguntó sobre la marcha mientras alcanzaba un libro cualquiera y fingía leerlo.

Hacía poco se había enterado que Potter pasaba tiempo extra con Dumbledore. Eso no podía ser nada bueno, como él lo veía.

Ella de pronto hizo una mueca y él claramente pudo ver su debate interno por pensarse el contarle… pero al final… al final siempre terminaba contándole.

—Se trata de un libro —murmuro ella— encontró un libro antiguo con notas extra y el las sigue y de pronto es el genio de pociones.

—Un libro…

—Lo sé —dijo ella— es ridículo. Harry ya se metió en problemas por seguir instrucciones de un libro que encontró cuando estábamos en segundo. No entiende que esto no es algo con lo que sencillamente se puede poner a jugar.

—Dale algo de mérito a Potter —dijo como quien no quiere la cosa— después de todo, se supone que los libros son…

—Se lo que vas a decir y no es lo mismo —lo corto ella, lo cual le fastidió un poco, pero se aguantó las ganas de recriminarle algo— Podría ser una trampa, como en segundo. Y luego Harry podría terminar en medio de algún lugar inhóspito del castillo enfrentándose a otro objeto maldito de Voldemort y….

— ¿Qué? —La cortó él, fingiendo curiosidad y disimulando su interés— ¿Potter se enfrentó a un objeto maldito del Señor tenebroso?

Y entonces, Hermione Granger le contó a detalle lo que había pasado en ese segundo año. Él había escuchado todo en silencio, llenando las partes en blanco en su mente, pues como estuvo fuera del castillo aquella ocasión… pues se perdió de bastante, al parecer.

Ser cercano a Granger era conveniente, después de todo y por instante se preguntó porque no la había interrogado al respecto hacía tiempo, pero la idea desapareció de su mente al instante. Como sea, que ella fuera tan ilusa era conveniente y fácil.

Bastaba una corta reunión como la que estaban teniendo para intercambiar palabras y ella terminaba contándole algo de información útil. La había engañado perfectamente para que ella creyera que quería vincularla a él hacía años y supuso siempre que era por eso que ella se mostraba tan… ¿Cercana? Pero entre más convivía más se daba cuenta de que de algún modo, él le preocupaba a Granger.

Ridículo, por supuesto, pero no inútil. De hecho, era perfecto. Más ahora que nunca.

Granger era íntima amiga de Potter y según toda la información que el alcanzo a sacarle, más de una vez le cuidó la espalda para que no terminara muerto y eso era bastante mérito como bruja.

Pero claro, en el punto de ser débil frente al sentimentalismo… Granger era como una ramita blanda y débil. Porque ella confiaba en él ciegamente como la ilusa que era. Ella no era nada más que una chica influenciable e ingenua a quien podía usar a su conveniencia. Y eso era todo un acontecimiento ahora más que nunca, pues la guerra mágica estaba encima y sabía que Potter tenía debilidad por sus amigos.

Oh, las posibilidades que tenían que ver con eso eran infinitas.

Aunque claro, para eso debía mantenerse cerca y en contacto…. Gracias a Merlin por los guantes.

— ¿Pensaste en lo que hablamos? —le dijo a ella de pronto.

Ella agachó la mirada de inmediato.

"Cobarde" pensó Theodore de inmediato.

La última vez que habló con ella, le menciono acerca de su temor acerca de los ataques que estaba realizando últimamente el bando del Señor Tenebroso, los cuales iban en escalada de violencia cada vez más descarada y osada. Y a ella le asustaba que luego de la tan sonada "incursión" al Ministerio el año pasado su familia fuera tachada como un blanco. Se suponía que el Ministerio los protegía, pero ella parecía afligida cada que lo recordaba.

—Bueno, son Muggles —le había dicho Theodore, olvidando que debía tener tacto— en realidad, solo queda confiar en los aurores que envíe el Ministerio.

—Quisiera que salgan del país —había murmurado ella— Mis abuelos viven en Francia, intenté que fueran con ellos, pero se negaron.

Theodore no había evitado sonreír— Seguramente ahora si encuentras útil un Imperio.

— ¿Qué? —había preguntado ella.

— ¿Qué? —había respondido él, pensando rápidamente la mejor excusa lógica que le diera sentido a sugerir a Granger poner bajo imperio a sus propios padres.

Había sido un disparate, pero finalmente le salió un buen discurso para convencerla de que aun siendo un maleficio imperdonable, había veces… en que les puedes dar buen uso.

—Yo solo te doy opciones —había terminado diciendo y Granger no parecía recelosa o molesta.

Después de todo, Granger tenía cierta inteligencia que podía ser dirigida al lugar correcto.

"Si tan solo no tuviera esa moralidad estúpida…" pensaba de cuando en cuando casi fugazmente. Pero luego recordaba que solo era una herramienta y no había tiempo para tonterías. Lo principal y actual, era usarla para sacarle información acerca de Potter.

—En realidad… —dijo ella de pronto.

Theodore ya casi podía escuchar el parloteo acerca del dilema moral. "Tan aburrido…"

—…Estaba pensando en obliviate.

Él levantó la cabeza de inmediato.

Sonrió internamente, pero mantuvo su rostro serio y pensante.

—Es posible... —dice como quien no quiere la cosa— aunque complejo.

Ella asintió de inmediato, pareciendo entusiasmada incluso— Lo he investigado. Podría hacer que olviden detalles que ya conocen, cosas específicas y con eso… con eso, convencerlos de la mejor manera y… —ella de nuevo parecía volver a cerrarse—… y no sé si debería.

—Pienso que si lo sabes —murmuro él, ocultando su apremio— a veces, hay pocas opciones. Créeme, entiendo eso mejor que nadie.

—Gracias —murmuro ella cabizbaja.

"Tan fácil" pensó de nuevo.

Theodore se agachó hacia ella— Yo se Obliviate —le dijo casi en un murmullo— Puedo enseñarte.

Ella levantó la cabeza y sus ojos parecían tan esperanzados… "Tan fácil" pensó una vez más.

—Te ayudaré —prometió satisfecho.

"Definitivamente será del modo divertido" pensó.


Era la tarde del domingo y Hermione subió las escaleras de la torre de Astronomía una a una, con la palma de la mano con algo de comezón, resultado de encontrar el lugar indicado.

Theodore le dijo que había hechizado un espacio en la Torre de Astronomía para que fuera una especie de Cunfundus eterno y que aunque alguien subiera, no diera con ese espacio y pasara de largo sin ver ni escuchar nada. Y la marca que le hizo Theodore en la mano era el contra hechizo para que a ella no le afectara.

Cuando Hermione le preguntó porque sencillamente no practicaban en la Sala de Menesteres, Theodore le dijo que ese no era un lugar adecuado para practicar las Artes de la mente. Según él, el aire libre y los sonidos exteriores eran lo mejor.

En las investigaciones que ella hizo no se mencionaba absolutamente nada de ello, pero decidió confiar en Theodore. Después de todo, él era quien iba a enseñarle.

"Extraño" pensó ella de pronto. Ya que después de todo, Theodore no le había pedido nada a cambio. Y eso no era lo más llamativo, si no que últimamente actuaba, de algún modo… más cercano… y accesible.

Hermione sacudió la cabeza.

"Somos amigos ahora" pensó ella "debe ser por eso"

Luego, impensablemente sonrió. Como ella lo veía, como dijo alguna vez, él sencillamente no sabía cómo actuar con un amigo, así que seguramente solo estaba siendo espontaneo.

"Si, debe ser eso" pensó, ya que después de todo, resolver problemas tomando opciones a usar magia Tenebrosa era algo que era perfectamente algo que él haría.

Al llegar al lugar, se sintió un poco mareada, como si alguien le hubiera sujetado la cabeza y le diera una sacudida, pero solo fue un instante y luego de sentir la comezón en la mano marcada, la sensación solamente desapareció.

Siguió caminando y se encontró con que Theodore estaba sentado en el suelo de madera, las rodillas flexionadas contra el pecho y un brazo colgando por encima de una de sus rodillas y con la varita sujetada por sus dedos de la mano enguantada. Estaba muy cerca de un ventanal de cristal que daba perfectamente hacia la entrada principal del castillo, por donde usualmente las expediciones a Hogsmade regresaban. Justo ahora había algunos alumnos caminando y riendo. Él solamente los observaba fijamente con tal seriedad que...

—Hola Theodore —dijo ella, inexplicablemente nerviosa.

—Hermione —dijo él y se giró de inmediato, dedicándole una mirada amable— Ven aquí —le dijo apuntando un lugar en el suelo, frente a él.

Ella hizo lo que él le indico, pero antes sacó la varita del bolsillo de su túnica y la sujeto en la mano.

—Antes que nada, me parece correcto que entiendas el nivel al que debes llegar —comenzó a explicar con su tono de profesor— Antes de hacer Obliviate, debe saber Legeremancia. La Oclumancia, por otro lado, debería ser un complemento más que un requisito. Así que creo que con Legeremancia básica podrás ser capaz de tener un buen nivel en Obliviate.

—Si —dijo ella— es por los hilos de la Memoria.

—Así es —dijo él y sonaba conforme— es el mejor modo de hacerlo. Encuentras los recuerdos en los hilos de la memoria con Legeremancia y con Obliviate los aíslas para que la persona no pueda acceder a ellos. Aunque claro, si vas a aprender lo básico, solo te servirá con recuerdos recientes. Mientras más profundo el recuerdo, mejor debe ser tu legeremancia… si no privaras demasiados recuerdos y la persona se dará cuenta de que algo anda mal con su cabeza.

Hermione asintió, pero al mismo tiempo se sintió algo nerviosa— Se el movimiento de varita para legeremancia, pero nunca… nunca he practicado.

—No hay problema —dijo llevando la mano con la varita sobre su rodilla— Puedes practicar conmigo.

—D-de acuerdo… p-pero…

Theodore bajó su varita y se cruzó de brazos antes de cerrar los ojos y tomar aire— Adelante. Puedes hacerlo. Mi Oclumancia es decente, Hermione.

"Extraño" pensaba Hermione mientras balanceaba la varita y apuntaba a Theodore para hacer Legeremancia. Parecía tan surreal que él actuara de ese modo. Tan confiado con ella.

Y era extraño… pero de algún modo, eso no se sintió como algo malo.

"Confía en mi" se dijo.

Cuando lanzó el encantamiento sobre Theodore, vio levemente como es que subía las escaleras para llegar a la torre de Astronomía. Un recuerdo muy muy reciente. Fue casi como un destello, porque de pronto termino.

—Eres buena —dijo Theodore abriendo de pronto los ojos— ¿Pudiste sentir como te expulse?

—Un poco —dijo ella dudosa.

—Siempre será así —murmuro Theodore— todo debe ser rápido. Legeremancia primero, Obliviate después. No debes buscar demasiado o te expulsarán tan pronto y será más difícil intentarlo de nuevo porque la otra persona estará más alerta.

Hermione frunció el ceño— Pero si tengo que buscar demasiado… ¿A que nivel debo mejorar mi Legeremancia?

—En realidad hay un truco para eso —dijo sonando presuntuoso.

— ¿Qué truco?

—Labia —dijo como si fuera lo más obvio del mundo— consigue que la persona hable acerca de lo que quieres Obliviar. Así, mientras habla traerá a su mente el recuerdo que tiene que ver con el tema del que habla y así será más fácil.

— ¿Y si no tengo oportunidad de hacer eso?

— Todo dependerá de la fuerza bruta —dijo de inmediato— legeremancia contra Oclumancia. Aunque generalmente, eso es una batalla prácticamente perdida. Lo mejor es aturdir, después la legeremancia y luego, obliviate. Pero claro… eso tiene consecuencias.

— ¿Consecuencias?

—Las irrupciones en la mente son dolorosas. Si haces legeremancia a alguien por demasiado tiempo y fuerzas la intrusión, ten por seguro que pronto comenzara a gritar. Usar legeremancia violentamente contra alguien es increíblemente doloroso —le dijo en un tono de voz bajo y casi de ultratumba— Lo pone en los libros —dijo si fuera una aclaración final.

Hermione sintió que se le daba un vuelco en el estómago. Había leído del dolor, peor no acerca del grado.

"No sería diferente que un Cruciatus" pensó.

—Ahora… veamos tu Obliviate.

Hermione sujeto con fuerza su varita— De acuerdo —dijo decidida.

— ¿Te parece si hacemos esto más dinámico?

Ella frunció levemente el ceño— ¿Cómo?

—Practicaremos así —dijo sujetando su varita ahora— Voy a contarte algo y luego haré que lo olvides. Será algo grande, algo que te impacte y verás que no lo recordarás. Luego, tú harás lo mismo conmigo.

—Está bien —contesto ella casi de inmediato, pues cuando se trataba de encantamientos la práctica era mejor que la teoría.

—Bien, aquí voy —murmuro Theodore, casi canturreando y con una sonrisa extraña… que luego desapareció de inmediato de su rostro— Sangre sucia —le dijo.

Hermione entornó los ojos, pero antes de reaccionar siquiera, él ya le estaba apuntando y todo se volvía oscuro.

Parpadeo, una, dos, tres veces.

Theodore estaba sentado frente a ella, bajando la varita ahora y con una cara de satisfacción.

— ¿Qué…?

—No lo recuerdas ¿Verdad?

Hermione intento hacerlo, realmente lo intentó. Lo último que recordaba era a Theodore diciendo "Aquí voy". Aunque sentía una opresión pesada en el pecho. Como si hace un segundo no hubiera podido respirar.

—Tu turno —dijo Theodore, volviendo a cruzarse de brazos y cerrando los ojos.

Y Hermione tomó su turno, falló. Theodore tomó el propio, le dijo algo y antes de saberlo, volvió a olvidarlo.

Siguieron así al menos unas seis veces más.

Hermione seguía fallando, mientras Theodore seguía viéndose satisfecho.

Y ella sintiendo un pesado e inexplicable nudo en el estómago.


—Patética Sangre sucia —le dijo.

Era ya casi como una especie de Deja vu vela poner esa cara de sorpresa y luego cambiar rápidamente a la devastación. Luego de todas las variantes de insultos, ella siempre parecía descomponerse y luego ponerse lívida.

Theodore rápidamente puso en marcha su técnica, Legeremancia para buscar rápidamente el hilo de la memoria en ella y luego aislarlo con Obliviate... era tan sencillo, pero también algo complejo, pues el nuevo hilo de memoria afectaba muchos más y en especial porque se extendía muy rápido.

¿Quién diría que una sola palabra la afectaría tanto?

Bueno, considerando que después de todo él nunca la llamo así, debía tener sentido ese tipo de reacción, ya que de algún modo, probablemente ella creía que a Theodore le importaba o algo así.

"He sido muy generoso contigo" pensaba con aburrimiento "Es tu turno de serlo conmigo"

Y Theodore, aprovechando el atontamiento que generaba el Obliviate… se tomaba el tiempo para volver a hacer Legeremancia en Hermione y husmeaba rápidamente entre sus recuerdos.

"Es tan fácil" pensó antes de salir de su cabeza y aguardar a que ella se recuperara por sí sola.

— ¿y bien? —preguntó Theodore, aún con la varita en la mano.

Hermione parpadeó, como había hecho ya al menos unas seis veces, luego, como hizo también antes, le lanzó una mirada extrañada.

—Yo no… Increíble —dijo medio resoplando, medio sonriendo.

"Patético" pensó Theodore, pero entonces le estaba sonriendo.

—Necesitarás más práctica —le dijo

Hermione Granger se veía tan agradecida que Theodore moría de ganas de llamarla ingenua a la cara. Era estúpida por ofrecer su mente a un legeremante bien dotado como él... pero total, los ingenuos eran como el desayuno para las personas como él.

— No te preocupes. Te ayudaré.


Y... esto tenía que ser viernes. Y me parece que mejor me quedo con los Lunes usuales.

Lo siento. Pasaron ciertas cosas que... pues nothing. Se me murió el cerebro por unos días.

Pero acá traigo el nuevo cap, cuyo unico proposito es confundir más a todo el mundo... pero dandoles una muestra de como va a ser todo en más adelante.

¿Recuerdan el chiste de que "perdimos a Theo"?

Pues como que tan chiste no era :s

Y lo he dicho antes, pero debo repetirlo: Theodore siempre, siempre, desde el inicio y hasta el último momento... siempre ha sido un manipulador. Lo único que ha cambiado acá es el sujeto a manipular.

Ahora ¿Cual es la realidad? ¿Qué pasó?

Lo iremos viendo capítulo a capítulo.

Esperen. Sean pacientes. Todo tiene una explicación.

Y no me odien.

¿Apuestas? ¿Quien creen que ha sido el traidor?

Premio de un adelanto (situación), revelacion de un secreto de lo que quieran, o spoiler de una de las muchas muertes que van a suceder a quien adivine.

Me deschavete igual jajajaja.

PD1: En el proximo capítulo, unas cuantas rebelaciones.

PD2: Proximo capítulo, el proximo Lunes.

PD3: Bienvenida grande a todo aquel que llega :D

PD4: Gracias por leer :D

Nos leemos.