Capítulo XXIII: Guerra

Los gritos y la alarma activada resonando insistentemente eran lo único que su mente era capaz de procesar, parecía estar ocurriendo en cámara lenta. La gente de Layani corría hacía las cuevas hechas en el tiempo que estuvieron ahí, refugios simples para salvaguardar su vida mientras la guerra contra Deep Blue terminaba.

Ichigo sostenía a Kaguya en sus brazos, consiente de que tenía que entregar pronto a su pequeña. Pudding y Taruto la miraban con pena, ellos se encargarían de esconder y proteger a sus cachorros. Le dio un último beso en la frente a su hija que estaba dormida gracias a un brebaje que le dio de beber Mariel, dejó a su pequeña en los brazos de su mejor amiga que le miró comprensiva y en una promesa muda le aseguró que daría su vida de ser necesario, hizo lo mismo con su hijo Hiroyui luego de que Kisshu también le diera un par de mimos y lo dejará en sus brazos, luego dejó en los brazos de Taruto a su pequeño pelirrojo.

- Los protegeremos con nuestra vida si es necesario, así que ustedes también tienen que sobrevivir- Con esas últimas palabras de Taruto, ambos adolescentes con los niños en brazos desaparecieron.

Ichigo miró unos momentos el lugar donde hace unos segundos estaban su cuñado y su amiga cargando a sus pequeños, una lagrima solitaria rodó por su mejilla y luego de que Kisshu la abrazara se lleno del valor y determinación que necesitaba, con sus hijos a salvó no había nada que la detuviera para destruir a ese monstruo.

Kisshu los transportó a ambos a la entrada de la cueva, descubriendo que está ya no existía y no era más que un montón de rocas desperdigadas por el suelo, le dolió ver aquello, a pesar de sólo haberse escondido en ese lugar le afectaba ver que era destruido.

-¿Dónde está Deep Blue?- demandó Ichigo ni bien notar la cantidad de soldados de Deep Blue frente a ellos, la mayoría con miradas vacías y muecas disconformes, era evidente que estaban ahí por obligación.

- No hay rastro de él- Dijo Zakuro llegando a lado de la peli rosa que ya estaba transformada en mew.

Ichigo miró a su alrededor, a los soldados de su suegro que tenían una expresión dolida, evidentemente por tener que atacar a sus iguales que se encontraban ahí por obligación de Deep Blue. Estaban ahí sus amigas a su lado, Mint, Lettuce y su cuñado Pai, Kira, su suegra, su suegro y Mariel. Ryou y Keichiro estaban con el resto de la gente resguardandola.

-¡¿DÓNDE ESTA DEEP BLUE?!- Grito con voz fuerte Ichigo, los cyniclones frente a ella le miraron apenados.

-Escuchen, hermanos cyniclones- dijo Kisshu apretando la mano de Ichigo para darle fuerza y darse fuerza a sí mismo. - Esta guerra es innecesaria, todo puede terminar de manera pacífica. Se que Deep Blue tiene a sus familias, podemos sacarlos de esa prisión si nos ayudan- todos los cyniclones les miraron con esperanza, sopesando la oferta y de que tan cierta sería esta.

Varios murmullos se extendieron entre el ejército frente a ellos, Ichigo creyó ver a Mint tensarse y sus ojos brillar al ver al cyniclon de cabello negro y ojos lila salir de entre todos los demás, éste era bastante más alto que Kisshu, igual de pálido y con una expresión dura en el rostro parecía analizar la situación.

-¿Cómo hemos de confiar en ustedes? ¿Qué garantía tenemos de que no mienten?- Dijo desconfiado el cyniclon mirando a Kisshu.

-Tal como ustedes, sólo intentamos proteger a los que amamos, entiendo su desconfianza y si nos dejan podemos ayudarlos luego de derrotar a Deep Blue- Ofreció Ichigo, Kisshu la miró y llegó a la conclusión de que la mirada en ella era muy maternal y dulce. El cyniclon frente a ellos estaba inquieto, al igual que el pequeño ejército que los acompañaba.

-Fui un mal rey- Ichigo se sorprendio ante la intervención del padre de Kisshu -Perdí a mi reina y a mi hija, no supe cuidar mi planeta luego de ello y por eso, quiero ayudar a mi hijo a remediar mis errores y de paso proteger a quienes no pude en su momento-

Todos quedaron sorprendidos, en especial el cyniclon que parecía ser un general del ejército de Deep Blue, quien por cierto no se había dignado a dar la cara. El cyniclon de cabello negro miró a todos aún desconfiado, pero al parecer con claras intenciones de ceder. En su mente aquel hombre recordaba vagamente a su madre, hablándole de lo bondadoso que era el rey y de lo triste que había sido que su esposa y su hija se hubiesen perdido en uno de los tantos terremotos, luego pensó en la vez que había escuchado una conversación entre sus padres, donde su madre decía lo desconfiada que se sentía hacía Deep Blue.

- Entonces díganme, como puedo ayudarles- Todos los cyniclones del ejército de Deep Blue sonrieron aliviados y hasta tenían un cierto brillo de esperanza. Mientras que el hombre pelinegro sonreía de lado pensando en su hermanita que aún tenía que rescatar de la prisión.

Ambos ejércitos se acercaron, sin embargo Ichigo no alcanzó ni a darle la mano al cyniclon, pues sus ojos perdieron brillo y trato de atacarla. Kisshu la empujó detrás de él e hizo aparecer sus sai's amenazando al otro cyniclon que parecía no tener voluntad propia.

- Los guerreros son sólo herramientas, carecen de razonamiento, y si acaso osan pensar en desistir de luchar, su destino es la muerte- la voz de Deep Blue rompió el silencio amenazador que habían creado, Ichigo tembló aferrada al brazo de Kisshu.

El monstruo camino por entre los cyniclones que parecían muñecos sin vida, algo les hizo Deep Blue para que no tuvieran voluntad propia.

-Estas listo supongo... Para morir otra vez, entregar a Ichigo y dejar que Amunet regrese-

-Jamás te entregare nada- dijo Kisshu amenazante.

Con un movimiento de su mano los soldados de Deep Blue comenzaron a atacar al ejército conformado por la gente de Layani y los cyniclones traídos por el padre de Kisshu.
La guerra que estuvieron casi a punto de detener, había estallado sin que pudieran evitarlo y los primeros resultados fueron devastadores. Tardo sólo segundos para que sangre empezará a derramaste de ambos bandos, sus amigos luchaban tratando de no lastimar a nadie, sin embargo los títeres de Deep Blue tiraban a matar.

Pronto los ojos de Ichigo se humedecieron por las lágrimas, por ello ni ella ni Kisshu se dieron cuenta de que Deep Blue se les había acercado. Fue rápido, y la hoja de la espada ya había rosado el brazo de la peli rosa. Jadearon asustados y retrocedieron, Ichigo tocando la herida en su brazo y Kisshu preocupado por Ichigo, ambos mirando de manera fiera al monstruo frente a ellos.

-Puedes detener esto, dejarnos en paz e irte- dijo Ichigo, la mirada de Deep Blue pareció vacilar un momento, sin embargo luego esa locura que siempre había tenido en su mirada regreso y se intensificó.

-Viste nuestros recuerdos, aún así no comprendes el dolor que siento y lo que quiero recuperar- dijo Deep Blue, su voz sonó dolida, sin embargo ninguno de los dos se dejó engañar por eso.

A su alrededor las amigas de Ichigo con ayuda de Mariel lograron neutralizar a gran parte de los soldados, sin embargo los cuerpos ensangrentados de ambos bandos dejó horrorizados a Ichigo y Kisshu.

Entonces Ichigo llena de rabia se lanzó a atacar a Deep Blue, convirtiéndose en el camino en una pantera. Deep Blue no pudo hacer nada, ocupado en sonreír de manera altanera a Kisshu, ni siquiera vio a Ichigo antes de ser derribado, su espalda dio contra el suelo y su cabeza rebotó en la tierra, con la gran pata de Ichigo sobre su cuello.

-¡¿NO TE DAS CUENTA AÚN?!- Grita Ichigo tomando su forma humana de nuevo, sin soltar del cuello a Deep Blue, apretando lo suficiente para inmovilizarlo. -Esto no es lo que hubiera querido Amunet- declaró finalmente desatando la ira del cyniclon.

-Y tú que sabrás sobre ella- murmuró rabioso logrando quitarse de encima a la peli rosa, que salto quedando a un par de metros de él.

-Ella es su reencarnación, podrá no recordar, pero la esencia es la misma- aclaró Kisshu, entendiendo lo que Ichigo trataba de hacer, pues por más odio y resentimiento que ambos tuvieran hacía Deep Blue, sabía que Ichigo sería incapaz de matarlo.

-¡TU!... no sabes nada, podrás ser mi reencarnación, pero no sientes lo mismo- dijo Deep Blue atacando de nuevo a ambos.

Alrededor todo había quedado en silencio, el plan de Mariel había rendido frutos, pues se había adelantado a los planes de Deep Blue, aunque las bajas, que no eran muchas, eran evidentes. Con dispositivos creados por Pai, lograron encerrar de diez en diez a los cyniclones controlados por Deep Blue, en celdas de electricidad.

Nadie se atrevió a meterse en la pelea, podían verlo, era bastante simple darse cuenta. Deep Blue estaba cansado de pelear, se notaba en sus movimientos, más pesados y lentos que la primera vez que lucharon contra él. A pesar de la rabia en su mirada, sus ojos reflejaban dolor y cansancio.

Los espectadores no fueron los únicos en darse cuenta, Kisshu incluso pensó en que podía entenderlo, mientras sus sai's rompian la tela del traje y cortaban la piel pálida. Ichigo también podían sentirlo, todo ese numerito montado por los tres era eso, un acto, un intento desesperado de alcanzar aquello que evidentemente ya estaba perdido.

Ichigo alternaba sus transformaciones, entre mew y alguna bestia felina, haciendo heridas bastante profundas en la piel de Deep Blue. Poco a poco la ira y determinación en la mirada del enemigo se perdió, dejando la desesperanza. Un zarpazo de parte de Ichigo en el pecho de Deep Blue y una estocada de una de las sai's de Kisshu en su costado, bastaron para que el cuerpo del cyniclon cayera en el suelo con fuerza, en un ruido sordo. Se acercaron a él con pena, derrotado los miraba desde abajo.

-Todo a sido inútil- dijo de pronto Ichigo tomando la mano de Kisshu, cambiando a su forma egipcia sin darse cuenta, pues Deep Blue ni siquiera dio la suficiente pelea como para ser necesario utilizarla.

-Amunet...- Pronunció Deep Blue en un susurró tembloroso, estirando la mano hacía Ichigo que llevaba en una de sus manos la espada de esa transformación.

Todos miraban la escena con pena, sintiendo compasión por la tristeza reflejada en los ojos de quien tanto daño les había hecho.

Deep Blue podía mirar a su amada Amunet en Ichigo transformada, sus ojos mostraron horror al recordar encontrarla en el suelo en un charco de sangre, poco más allá a sus niños también. Es verdad, sus niños, eran tres y perdió a dos. Por primera vez en todos esos siglos se pregunto que había pasado con Minet, su tercer hijo al que descuido. Miro a todos los presentes, incluyendo a Mariel que le miraba con pena, en el pudo ver algo de si mismo. Volvió a mirar a Ichigo tomando la mano de Kisshu.

-Acaba conmigo- Dijo mirándolos desde el suelo, su mano intentando llegar a Ichigo y Kisshu.

-No me corresponde- Respondió Ichigo, incapaz de matarlo.

-A los dos, acaben conmigo con esa espada, es lo justo- Las palabras de Deep Blue sonaban desesperadas, un ruego de alguien que ya había perdido todo y no le quedaba por que luchar.

Ichigo y Kisshu se miraron, luego miraron a los demás que les veían con pena, queriendo terminar con todo aquello de una vez. Finalmente miraron a Deep Blue y apretando mutuamente sus manos tomaron una descición. Deep Blue se movió jadeando, hasta quedar de espaldas al suelo y dándoles una mirada antes de que Ichigo y Kisshu tomarán ambos el mango de la espada, la levantaron sobre el cuerpo de Deep Blue y ambos la bajaron con rapidez. La estocada dio directo en el corazón de su enemigo, que se agitó un par de segundos apretando con sus manos la espada antes de quedar inmóvil y cerrar los ojos. Ichigo le dio una última mirada, en especial a la sangre en la espada que había quedado porque Deep Blue apretó con fuerza el metal. Rompió a llorar escondiendo su cara en el pecho de su esposo, que la abrazo de vuelta tratando de consolarla.

Todo permaneció en silencio unos minutos, mientras los cyniclones que había controlado Deep Blue recuperaban la conciencia y miraban con horror algunos de los cuerpos cercenados de ambos ejércitos.

- Esto no se debe repetir- dijo Ichigo separándose de Kisshu y limpiandose las lágrimas, mientras se dirigía a los todos los presentes.

Todos se sentían abrumados, no había sido como esperaban, sin embargo estaban aliviados de que terminará. Nadie sonrió, nadie celebró "La Victoria" simplemente se apresuraron a curar a los heridos y mover a los muertos a otro lugar.

Ichigo pudo ver al cyniclon con el que hablo antes acostado en el suelo y a su lado Mint que trataba de curar las cortadas que tenía en sus brazos y en el pecho, sonrió a penas al notar el sonrojo de su amiga. Kisshu y ella también estaban tratando de ayudar a un par de cyniclones heridos, cuando la voz del cyniclon que curaba Mint le hizo voltear.

- Lo siento mucho...- Dijo llevándose una mano a la cara en señal de derrota y frustración. - No quería que fuera así, sólo tratábamos de salvar a los nuestros...- la mirada lila del cyniclon estaba nublada, parecía a punto de llorar.

Ichigo miró a su esposo y él le sonrió asintiendo. Ichigo se levantó y camino hasta donde el cyniclon estaba con Mint. Arrodillandose frente a él, le tomó la mano y lo miro con ternura, con un toque maternal que aparentemente adquirió desde que sus pequeños nacieron.

- No te preocupes, los ayudaremos a sacarlos de ahí para que puedan hacer su vida de nuevo-

Las palabras de Ichigo parecieron tranquilizarlo, porque la mirada lila brillo y sólo asintió sin poder decir nada más, era evidente su agradecimiento. Ichigo se levantó dispuesta a volver a lado de su esposo, con una sonrisa de alivio, pensando en que aunque no habían detenido del todo una masacre, por lo menos habían salvado bastantes vidas y en el proceso logró proteger a su familia y amigos.

Miro alrededor, a sus amigas, a su familia, ayudando a los demás. No se había dado cuenta de que se había quedado parada en medio de todo el panorama hasta que dio un paso y empezó a tambalearse.

-Kissh...- Dijo antes de cerrar los ojos.

Kisshu escucho a su esposa y al voltear a verla, se dio cuenta de que estaba cayendo, se apresuró a tomarla en brazos antes de que diera con el suelo.

-¡Ichigo despierta!- Kisshu se arrodilló con ella en brazos y la movió un poco de manera brusca y desesperada.

-¡¿Qué pasó?!- dijo Mint acercándose al ver a Kisshu en el suelo con su amiga.

-¡No lo se! Yo... ¡Ella sólo se desvaneció frente a mi luego de decir mi nombre!- El rostro de Kisshu reflejaba miedo, se abrazo al cuerpo de Ichigo con fuerza meciendola de adelante hacía atrás.

-¡ZAKURO VEN, ALGO LE PASO A ICHIGO!- Grito Mint asustada.

Enseguida Zakuro estuvo ahí, se apresuró a revisar a Ichigo separandola de un asustado Kisshu para recostar a Ichigo en el suelo, por suerte todos fueron capacitados en primeros auxilios. El rostro serio de Zakuro se transformó en uno de miedo al notar que el cuerpo de Ichigo estaba un poco frío y empezaba a sudar un poco.

-¿Qué pasa?...- Dijo Kisshu al notar a Zakuro con expresión asustada. La peli morada le miró y negó. -¡¿QUÉ PASA?!- Repitió gritando más asustado de lo que ya estaba. Justo en ese momento llegaron los demás, es decir, los padres de Kisshu, Kira, Pai, Lettuce, Pudding y Taruto que recién llegaban después de que les informaran que todo había pasado, dejaron a los pequeños con Keichiro y Ryo, que aún seguían con la gente.

De un momento a otro todos observaron aterrados como Ichigo abría los ojos, se asustaron más cuando notaron que estaban completamente blancos, miraba al frente sin mirar realmente, parecía una muñeca. Se sentó lentamente y miró a todos sin expresión en su rostro, giraba su cabeza de lado a lado buscando algo. Los demás no podían moverse, no sabían como actuar ante la chica y Kisshu se veía cada vez más pálido sin saber que le pasaba a su esposa. Pronto Ichigo hizo ademán de levantarse, puesto que aparentemente no encontró lo que buscaba en los rostros de sus amigos y familia.

-¿Qué pas...?- Mariel llegó en ese momento, después de haber estado con la gente para tranquilizar sus preocupaciones.

El chico miró a la peli rosa, jadeo asustado comprendiendo finalmente lo que pasaba, mientras Ichigo ya se había levantado y caminaba hacía el cuerpo inerte de Deep Blue que aún era atravesado por la espada. Hasta ese momento nadie le había dado importancia a él hecho de que la mew rosada aún llevaba su transformación egipcia.

-¡RAPIDO, DETENGANLA! NO DEBE LLEGAR A DEEP BLUE- Grito, haciendo reaccionar a todos de golpe, que le hicieron caso tratando de detenerla.

Todos corrieron y la rodearon, ella miró a todos y de un solo movimiento hizo que de su mano saliera una explosión de energía, que expulsó a todos en distintas direcciones, cayendo de manera estrepitosa en el suelo y golpeando contra las piedras gigantes que habían quedado de la cueva que era antes la entrada. Sus amigos y familia fueron los primeros en ser lastimados, luego los soldados que tenían heridas leves y que se habían lanzado contra la chica. Sin que nadie pudiese impedirlo, Ichigo llegó al cuerpo de Deep Blue y tomo con su mano la empuñadura de la espada, la cuál brillo al contacto junto con la sangre del cyniclon.

Desde el suelo, sin poder moverse, todos veían la escena sin terminar de entender que era lo que pasaba, pensando que se habían relajado lo suficiente y que habían sido muy estúpidos al pensar que acabaría tan fácil. El poder de Ichigo comenzó a fluir a través de la espada hacía el cuerpo de su enemigo, en conjunto con el poder que mantenía a todos pegados al suelo, como aplastandolos y siendo asfixiante hasta casi matarlos.

Las sorpresas no acabaron ahí, pues de pronto el cuerpo de Deep Blue se sacudió violentamente y sus ojos se abrieron, estando igual de blancos que los de Ichigo, que justo en ese momento sacó la espada del pecho del cyniclon y este se puso de pie como si no hubiese estado muerto hace sólo unos instantes. La presión ejercida a todos no desapareció, sino hasta que vieron como Deep Blue ofrecía su mano e Ichigo la tomaba sin dudar. Kisshu fue el primero en levantarse ni bien se sintió libre, corrió hacía Ichigo que miraba a Deep Blue fijamente, la abrazo por la espalda con fuerza, como si con eso pudiera detenerla, puesto que Ichigo no parecía estar disgustada con el hecho de tener a Deep Blue tomando su mano.

-Ah salido bien- Dice Deep Blue haciendo que finalmente Kisshu le mire y note la sonrisa triunfal del cyniclon. Soltó a Ichigo y ella volteó mirando fijamente a su esposo.

En los ojos de Ichigo se podía ver un atisbo de resistencia, una parte aún consciente de lo que estaba pasando. Deep Blue se acercó a la chica y le plantó un beso, con el que logró, aparentemente, robarle la voluntad por completo a Ichigo.

-Pero que...-

-Eh ganado ¿No lo ves?- Dice Deep Blue tomando de la cintura a Ichigo, que se dejó hacer sin más. -Se lo creyeron todo- Soltó con una carcajada.

-¡MALDITO!- Grito el peli verde y se lanzó a atacarlo.

Aquellos que no sufrieron tanto daño de parte de la explosión de energía, siguieron al cyniclon en busca de detener lo que sea que planteará Deep Blue, sin embargo ninguno contó con que Ichigo le protegería liberando nuevamente su poder, doblegando la voluntad de aquellos que permanecían aún un poco conscientes.

Aún tomando de la cintura a Ichigo, Deep Blue se elevó a un par de metros del suelo y la beso nuevamente. Entre los brazos del cyniclon, la chica se veía más frágil de lo que ninguno había visto jamás. Su enemigo se separó finalmente de la peli rosa y entonces sus cabellos se tornaron azabache, comenzando a teñirse desde la raíz hasta las puntas, viendo esto, el hombre que la tenía abrazada sonrió complacido.

Complacido con su victoria, pronunció palabras en egipcio que por más que tratarán de entender no podían hacerlo, dichas palabras parecieron hacer reaccionar a Ichigo, pero no de la manera que hubieran querido. Los ojos de la ahora peli negra continuaron blancos, pero ahora parecían tener más vida y miraba a Deep Blue con adoración, mientras una de sus manos acariciaba la mejilla del cyniclon. La chica le dijo algo en egipcio que nuevamente nadie comprendió, para finalizar recargando su cabeza en el hombro y su mano en el pecho del hombre.

-Gracias a todos, han colaborado maravillosamente para lograr esto-

-Suelta a Ichigo- logró decir Mint ejerciendo presión en sus músculos para poder ponerse de pie a pesar de la energía que la tenía aplastada en el suelo.

- Es ella la que no me suelta. Además te agradecería que la llamaras Amunet- Al escuchar tal nombre Mint bufo, más enfadada que nunca.

- No tienes derecho de hacer esto, no puedes llevartela- Dijo Zakuro arrastrándose un poco en el suelo, sus ojos brillaban de rabia.

A pocos metros de ellas, Kisshu logró ponerse de rodillas, con la mirada fija en su esposa y recordando claramente los últimos meses, escondidos ahí con sus amigos y familia, planeando un futuro luego de salir del problema que aparentemente, ahora no tenía solución. Pero...

¿En qué se equivocaron?...

¿Qué es lo que pasaron por alto?...

-Veo que estas confundido- Dice entre risas Deep Blue. -Bueno, supongo que tienes derecho a saber cómo es que eh podido concretar esto...

Para empezar su primer y peor error, fue creer que está transformación sería de ayuda, era lo último de Amunet que nos conectaba, sólo necesitaba que ella me atravesará con la espada, para que así su energía y la mía se reconocieran. En fin sólo era cuestión de tiempo hasta que su alma me reconociera y me diera la energía que perdí al morir.

Deep Blue harto de estar ahí, dispuesto a irse dio media vuelta para dejar atrás el caos que se formaba en la cabeza de sus enemigos por la inminente derrota. Del brazo del cyniclon, Kisshu vio a su esposa marcharse con su enemigo. Recordó a sus pequeños y se dijo que no podía permitir aquello, que daría su último aliento como aquella vez, para retener a su esposa con él. Reuniendo fuerza de quien sabe donde, se levantó y voló hasta donde ellos estaban logrando asestar un golpe a Deep Blue.

Amunet vio como su amado faraón era golpeado y alejado de ella, aunque estaba feliz de poder reunirse con él, comprendió que aquel cuerpo en el que residía ahora su alma no le pertenecía y que el mismo estaba causando mucho dolor. Mirando al hombre peli verde del cual desconocía su nombre, pudo notar sus lágrimas y todo el dolor que le causaba.

Antes de que su faraón atacara al hombre, ella le hablo en egipcio, logrando detenerlo. Deep Blue le miró sorprendido y se acercó a ella nuevamente expectante.

Continuará...


Nota:

Eh amigas... Cómo están?... Espero que bien...

Aquí el capítulo que espero les haya gustado y como saben no nos queda mucho para terminar la historia. Un capítulo más, el epílogo y un extra, y hemos acabado.

Un pequeño spoiler:

El epílogo sera narrado desde la perspectiva de Kaguya y Hiroyui.

Sin más que decir... Hasta el próximo cap... bye amores