Strange infatuation seems to the evening tide.
I'll take it by your side.
Such imagination seems to help the feeling slide.
I'll take by your side.
Instant correction sucks and breeds a pack of lies.
I'll take by your side.
0versaturation curls the and tans the hide.
I'll take by your side.
tick-tock
I'm unclean, a libertine
and every time you vent your spleen,
I seem to lose the powerof speech,
Your sliping slowlyfrom my reach.
You grow me like and evergreen.
You never see the lonely me at all.
I'll take by your side.
Take the plan, spint it side sideways.
I'll take by your side.
Fall.
Without you, i'm nothing.
Without you, i'm nothing.
Without you, i'm nothing.
Take the plan, spint it side sideways.
Without you, im nothing at all.
Without You Im Nothing — Placebo
Una semana ha transcurrido desde que ingresaran a la clínica y Saga recién comienza a dar indicios de mejoría. Los médicos les habían advertido de la lenta recuperación que podría llegar a manifestar, pero a su familia le basta; que Saga respire por su cuenta y que recuerde quiénes son, es suficiente. Es un bálsamo refrescante en toda su incertidumbre sentir como su memoria vuelve a restablecerse y los dolores comenzar a abandonarlo. Aún no recuerda lo que había ocurrido el día de su secuestro, ni mucho menos la cantidad de días que estuvo cautivo. Sólo tiene fresco en su memoria, los recuerdos de Aioros inconsciente y él lastimado, de los profundos dolores y la voz de su alter ego, mofándose de su estado, amenazándolo con matar al castaño. Recuerda también, una conversación que mantuvo Radamanthys con Valentine, la noche en que estuvieron juntos. Algo que seguramente, compartió con ése otro ser suyo.
Dohko, el detective, está allí, dispuesto a escuchar eso que tiene para decir el menor. Al parecer, es importante. Saga empieza a relatar todo lo que ocurrió aquella noche, incluso desde la misma noche en la cual conociera al peli rosa. Le dijo de sus encuentros y la presentación de su banda, de las drogas y el sexo que mantuvo con Valentine, de su relación inicial con Aioros y los temores suyos que crecían a medida que la voz en su cabeza resonaba más y más fuerte, con mayor frecuencia.
El psiquiatra se encuentra en la habitación también, al igual que Kanon y su padre, que hace de tripas corazón para no largarse a llorar por todo lo que describe su hijo. Aspros jamás se imaginó que sus gemelos podrían llevar una vida así, lamentándose y culpándose por sus descuidos, tal vez si hubiera prestado más atención… Kanon puede sentir la rabia y decepción en su padre, el dolor que ellos provocaron y se siente asquerosamente malagradecido.
Saga, se abstuvo de dar detalles explícitos pero no se guardó nada, incluso les narró esa noche en que después de beber, se había sentido desorientado y que no recordaba mucho, pero en ése intervalo entre el alcohol, el sexo y su inconsciencia, Radamanthys había aparecido.
El gemelo relató que había escuchado algo acerca de enviar a alguien a Canadá y que con ello, un tal Hades le pagaría una gran fortuna además de volver a ser respetados por él. Hubo una discusión por la edad, al parecer a Radamanthys le parecía que ya estaba grande, pero Valentine le recordaba que venía de una familia muy bien acomodada, era un plan perfecto.
— ¿Por qué nunca dijiste nada acerca de esto?—inquiere Dohko bastante serio.
—Porque no lo recordaba bien, incluso pensé que lo había soñado, hasta que las imágenes se volvieron nítidas en mi mente—Saga se encuentra en la cama de la habitación preferencial, donde lo han ubicado después de abandonar cuidados intensivos—. Pero para ese entonces, ya estaba en la estancia.
—Tus declaraciones concuerdan con las dichas por la joven Heinstein—dice el detective—, al parecer Saga, eras el siguiente movimiento en la organización que maneja Hades… y también fuiste el causante de desbaratar su misión.
—No sé de qué me habla—dice el joven, observando deliberadamente a su padre y su hermano.
—Valentine venía siguiéndote hacía mucho, al parecer su plan era secuestrarte en algún momento de descuido entre la escuela y tus salidas, pero te presentaste esa noche para su fortuna, y le diste más de lo que hubiera esperado—Saga mantiene la mirada fija en el hombre, incluso llegó a ponerlo nervioso, y es que sus pupilas se encuentran algo dilatadas debido a la cantidad de fármacos que le suministran profiriéndole un aspecto profundo—. En primera instancia, no encontramos nada en la casa, cuando investigamos, pero en una nueva orden de allanamiento, descubrimos en el sótano, una caja cerrada y escondida, que guardaba toda la investigación que venía haciendo de ti; sabía todo, tus horarios, tus encuentros, incluso sabía de la existencia de Aioros… lo que nos lleva a una gran duda, ¿Por qué no actuó rápido? Te tuvo en sus manos, si habría querido secuestrarte, lo habría hecho la primera noche, pero no lo hizo. Algo más tramaba, y ya no sabremos que era.
Claro, lo que el detective no sabe, ni Saga tampoco y que Valentine se llevó a la tumba es que, se había enamorado del menor.
Las declaraciones de Saga le supieron insípidas, sólo fue confirmar lo que ya sabía, pues todo respecto al secuestro del joven Argyropoulos, estaba escrito en los documentos del chipriota.
A Dohko lo que le realmente le interesa es la declaración de Aioros, en él está la clave para desenmarañar todo el asunto, puesto que Saga no recuerda casi nada, y su mente es una laguna brumosa, donde comienza a ahogarse. Aioros en cambio, es el héroe o el verdugo… a final de cuentas será el mártir.
Se encuentra bastante irritado porque el joven castaño ha decidido hablar, dará su declaración, sólo junto a Saga. Esa ha sido su condición, por eso esperan, deben aguardar a que el gemelo se recuperara y sea capaz de mantener una conversación sin olvidar lo que dijo al comienzo. Sin mucho más que hacer en esa habitación se marcha aguardando por el momento de la verdad. Se despide de los otros acompañantes del menor. Kanon le sigue pues quiere estar con su madre un momento, necesita sentirse querido en los brazos de Asmita. Ya no desea ser una decepción para sus progenitores, nunca más. Aspros lo ve salir con un suspiro en sus labios, a pesar de todo él jamás abandonará a sus hijos. Son su vida.
—Papá…
—Debes descansar ahora Saga, pronto vendrá Aioros y las cosas no serán fáciles a partir de ahí—Aspros lo observa con los ojos acuosos. Saga le regala una sonrisa triste.
—Perdóname por todo esto—y rompe en llanto.
—Shh… perdóname tú a mí, hijo—mata la distancia, abrazándolo—debí cuidarte más. Ahora descansa.
El mayor deposita un beso en su frente y deja la habitación, Saga está muy cansado para decir algo más y simplemente cierra sus ojos.
Se remueve en sueños cuando siente unas caricias en los cabellos. Luego la misma mano cae repasando su rostro con una delicadeza y calidez inmensa, siente un cálido aliento sobre su mejilla, antes del húmedo beso. No tiene dudas; es Aioros. Fuerza a sus parpados a abrirse, se siente tremendamente agotado, como sí algo hubiera drenado toda su energía, todavía padece de pinchazos recurrentes que le atraviesan la columna, cada vez que respira.
—Saga—escucha susurrante.
Aioros lo llama. Despega sus parpados para mostrar su azul mirada, sus pupilas ya han retomado su tamaño normal, pero sus ojos se ven cansados y tristes. Lo primero que hace es esbozar una sonrisa al ver el rostro amado y esos irises verdes resplandecer para él, antes de volver a cerrar sus ojos, porque imágenes le llegan como lluvia, terribles imágenes de todo lo que ha hecho.
Aioros vuelve a besarlo y susurrarle cosas agradables como siempre hizo ante sus pesadillas. Le susurra verdades irrefutables, la más importante; están vivos. Todo aquello tiene un tinte lúgubre y un sabor amargo. Los ojos verdes del castaño, repasan cada herida cicatrizante en el cuerpo magullado del menor, las recuerda todas.
—El detective estuvo aquí—dice Saga—, se lo nota impaciente.
—Es un idiota, no le importa lo que sentimos—Aioros se recuesta a su lado, cuidando de no moverlo mucho y lo abraza—.Sólo yo sé bien que sucedió en aquella estancia…—ni él ni Saga dicen nada durante largo tiempo—. ¿Por qué nunca me hablaste de tu enfermedad?
—Porque quería pensar que era una persona normal, no quería asustarte.
—Lograste más que asustarme, Saga—interrumpe Aioros. Se incorpora un poco para observarlo bien—.No quiero perderte, pero lo que estoy a punto de hacer tal vez me aleje de ti para siempre.
Saga no gesticula, no mueve musculo alguno de su rostro, pero sus ojos hablan por él, la mirada de Saga ha perdido todo brillo, toda inocencia y ya no es un misterio para Aioros, el océano ya no se muestra profundo, ni sus aguas oscuras.
—Es lo mejor para todos—Aioros asiente.
—Te amo… no lo dudes jamás, por favor.
No hablan más, el castaño besa sus labios y una increíble tristeza lo absorbe. Se aferra a su cuerpo lo más que puede mientras busca saciar la angustia mediante ese beso, que sabe a despedida. Saga rodea su cuello y también se presiona contra su cuerpo, es inevitable, lo ama demasiado. Pero demasiado también ha sido el daño que le ha provocado. Saga tiene bien en claro que ese beso será el último y de no estar en la condición que se halla, se habría entregado a él sin dudarlo, habría hecho el amor ahí mismo sin importarle que alguien ingresara, como en ese momento no le importa que los vieran besándose de aquella manera.
Aioros ahoga un gemido, pero inmediatamente un pequeño sollozo lo hace separarse de los labios de Saga un momento, lo abraza con locura mientras lucha con su consciencia y su deseo, un momento de desesperación, en el que piensa en sacarlo de ahí, de llevarlo lejos y comenzar una vida sin que nadie los moleste, que está preparado para liderar con su problema y que ya conoció lo peor de Saga, pero sabe que es una idea estúpida, demente y que sólo los condenaría a la locura. Solo puede aferrarse al cuerpo de su novio y acariciar sus cabellos, hundiéndose en esa manta azulina con aroma a amanecer. Así los encuentra Aspros cuando les comunica que el detective se encuentra en la clínica.
Todo está dado, el detective Dohko ha llegado a la clínica para escuchar la declaración de Aioros Sfakianakis.
Aspros y Kanon ya se encuentran en la habitación, Sísifo y Aioria ingresan instantes después. Por pedido de Aspros, su mujer no estará presente, Sísifo también optó por que Sasha esperara en la sala, haciéndole compañía a su amiga. Dohko resopla hastiado, es algo poco ortodoxo y que le molesta ver tanta gente en la habitación, a su ver no hace falta más que él y los damnificados, pero todo ha sido pedido expreso de Aioros, el hablará sólo en presencia de todos, así de una vez por todas, todos se enterarán de la verdad de su secuestro.
Saga observa a su novio, su cuerpo ha recobrado su bronceado natural y ganado algo de peso, debido a que Aioros, come todo y más de lo que le ofrecen, al parecer siempre tiene hambre. Tiene algunas cicatrices en su rostro, pero nada serio. Las del gemelo son abundantes, todas cicatrizan en buen término y su rostro se ha desinflamado, el morado dando paso a un verde musgo, mientras recupera la tonalidad de su piel.
Aioros sostiene su mano antes de besarla y susurrarle para que sólo Saga lo escuche.
—A pesar de todo, a pesar de lo que ocurra, Saga, yo te amo.
Saga inclina su cabeza y contiene su aliento mientras él también le susurra que lo ama, sus miradas se mantienen unidas, olvidando por un momento dónde se encuentran. Aioros tiene unas inmensas ganas de besarlo, pero en vez de eso lo acuna en sus brazos y abraza con fuerzas.
—Joven Sfakianakis, cuando usted desee, puede comenzar—dice el detective, evidentemente impaciente. A su lado está un policía con una grabadora. Aioros lo fulmina con la mirada, lo detesta.
Aioros toma la mano de Saga y la une a la suya. Observa a todos en aquella habitación, suspira y deja salir todo su dolor.
—Mentí en mi primera declaración—dice con lágrimas en sus ojos—, sí vi quien tocó a mi puerta, incluso lo saludé y besé feliz de verlo, pero comprendí que quién estaba frente mío, no era el mismo hombre a quien amo—Saga lo observa atónito, Aioria aprieta sus puños y Sísifo abre su boca—. Saga es quien me secuestró y quien mató a Valentine…
No dice más nada por unos minutos esperando calmar las reacciones de su padre y hermano. Sísifo observa a Aspros, no parece sorprendido, pero su rostro refleja un dolor tan inmenso, es algo inverosímil, fantasioso y que no llega a entender. Incluso Saga aprieta la mano de Aioros al tiempo que las lágrimas comienzan a caer de sus ojos, pero sin sonido, sólo un llanto silencioso.
Aioros, sin observar a nadie en particular, relata absolutamente todo lo que sucedió, ningún detalle se le escapa. Mientras lo hace, las lágrimas cobran intensidad, muchas veces tuvo que interrumpir su relato para calmar su llanto, pero no claudicó y narró todo, desde el primer día, hasta el instante previo a que la policía entrara aquella noche. En medio del relato, el psicólogo se hace presente para escuchar también al joven.
La habitación se llena de un silencio mortuorio, Dohko mantiene su impasibilidad reflejada en su rostro, pero esta igual de conmocionado que los presentes, él también observa a la familia Argyropoulos, Kanon sombrea su rostro detrás del flequillo y Aspros empuña con vehemencia sus manos, visiblemente perturbado. No ha interrumpido en ningún momento, no hizo preguntas, pero vaya si tiene muchas.
— ¿Cómo…?—Sísifo se lleva una mano a su rostro, le tiembla—¿Cómo puede ser posible?
—Saga sufre de Trastorno de Identidad Disociativo*—dice el psiquiatra—.Ya en su infancia le habían diagnosticado con una esquizofrenia, fue tratado y nunca volvió a presentar un síntoma que nos dijera que sufría algún trastorno mental. Lamentablemente estos casos son difíciles de identificar, a veces, demasiado tarde.
Aioria no puede creer lo que escucha. Es peor incluso de lo que se hubiera imaginado nunca, Saga es un asesino y un secuestrador, es la peor basura con la que su hermano haya tenido la desgracia de encontrarse, y aun así, después de todo lo que le hizo, Aioros permanece a su lado, lo abraza y besa, le consuela ¡lo ama! Su hermano está loco, no hay otra explicación, ha enloquecido durante su presidio.
— ¿Y ustedes no sospechaban?—exclama de repente el menor— ¿O es qué lo encubrían? ¡Ese loco debe estar encerrado! ¿Cómo lo perdonas Aioros? ¡No te entiendo!
— ¡Porque Saga no era consciente de lo que hacía, Aioria!—grita furioso con su hermano, ya antes había notado el desprecio que mantiene hacia Saga, pero nunca pensó que fuera tan irracional.
—No como otros, que son bien conscientes de lo que hacen—dice Kanon. Aioria lo observa y frunce el ceño.
—No me equivoqué al decir que tu familia es escoria, ahora lo reafirmo, no, me retracto ¡es peor que eso!—le grita al gemelo.
Kanon no tarda ni un segundo en estar encima del castaño, le ha golpeado el rostro y arrojado al suelo.
— ¡Vuelve a repetir eso infeliz!—brama rojo de furia.
Aioria le jala el cabello para zafarse, golpeando el estómago con su rodilla, giran en el suelo mientras se enzarzan entre puños y rodillazos. Aspros interviene tomando a Kanon y Sísifo por su parte sujeta a su hijo, la situación es desesperante, demasiados rencores y mucho dolor hay rondando en esa habitación, tan palpable es el resentimiento.
— ¡Basta!—grita Saga, el oficial trata de frenar a los jóvenes.
Dohko se mantiene en su sitio, no le importa la pelea infantil y pasional de esos dos. Ahora lo que su mente calibra, es el juicio que se le vendría encima al menor, encarcelarlo no podrá, pero no por ello se librará de recibir los cargos en su contra. Cierta empatía le despierta el joven, a fin y al cabo había acabado con la vida de una miseria humana y que se merecía más que la muerte.
Cuando las cosas se calmaron un poco, Saga observa al detective.
—Soy culpable de todo y sé que quiere, así que no pierda tiempo y levante el acta para mi juicio.
— ¡No!—exclama Aioros—.Yo no levantaré cargos en tu contra, debes tratarte, sí, pero no pienso declarar en tu contra, ya hablé, ya dije todo lo que sucedió, ¡ahora déjenos en paz!
—Por más que quisiera, no podría, Saga asesinó a un hombre.
—Pero ese sujeto se merecía eso.
—Efectivamente, pienso como usted, aun así… no es personal.
—Pero…—la mano de Saga se posa en su rostro, le acaricia antes de sonreír.
—Te agradezco lo que haces por mí, pero el detective tiene razón y lo sabes—luego observa a su padre y a su hermano, también a los castaños—lo siento tanto…
—Saga Argyropoulos, quedas detenido por el secuestro de Aioros Sfakianakis y el asesinato de Valentine de Arpía.
Aspros y Kanon aprietan sus ojos, Aioros abraza al peli azul. Aioria sonríe y Sísifo no supo qué hacer…
—
Lleva más de una hora leyendo y releyendo la carta, incluso y como es común en él, hizo una lista de pros y contras. La única contra que anotó es una supuesta negativa de su pareja. Se acomoda las gafas y pasa sus yemas por las hebras de sus verdes cabellos.
Es un paso importante y una oportunidad que no vería otra vez, pero, ¿qué sucederá si Kardia llegase a decirle que no? Es una oportunidad única, se repite a sí mismo, Dégel lo sabe.
La Universidad de París de Letra y Filosofía, lo quiere para formar parte del rectorado. Algo maravilloso para su pasión por el conocimiento, pero deberá regresar a Francia, instalarse nuevamente en su tierra natal y llevarse a Camus con él.
Dégel suspira, le dolerá dejar a su amante, dejar Grecia y su bella Biblioteca, pero es una oportunidad por la que ha estado esperando por años y sea cual sea la decisión de Kardia, él se marchará a su Francia nuevamente.
—Sólo espero que Camus no me genere problemas también—.El mayor de los galos no está seguro que su hijo quisiera irse de aquí. Tampoco conoce lo que acontece entre los dos menores.
Dégel se esmera esa noche, prepara varios platillos exquisitos, escoge el mejor vino de su bodega y prepara la mesa para agasajar a su pareja, a Milo y a su hijo.
Kardia llega como es costumbre, cuando el sol está cayendo, generalmente deja el portafolio a un lado del sillón de su sala y se dirige a tomar una ducha para cenar. Cuando abre la puerta de su habitación, sus ojos se agrandan ante tan sublime espectáculo, porque si bien, lo ha visto muchas veces así, tener a Dégel desnudo en su cama es un placer que nunca se cansará de contemplar y disfrutar. Le sonríe y cierra la puerta mientas se deshace de su camisa… un pequeño entremés antes de la cena.
La cena transcurre, como es de esperarse, bajo una palpable tensión, Kardia hace comentarios al azar y Dégel responde con una sonrisa. Camus y Milo siquiera han probado bocado. El francés remueve el puré de papas, junto a la cebolla caramelizada, que acompaña al trozo de carne, Milo come dos pedazos de carne para no ser desagradecido, pero en realidad su estómago se encuentra cerrado, de vez en cuando mira por el rabillo del ojo al peli turquesa, quien en ningún momento levanta la vista de su plato.
El comportamiento no pasa desapercibido por los dos mayores, Dégel observa a su pareja, quien tiene algo de tristeza en sus ojos brillantes, luego indagará en ese asunto, por lo pronto es momento de dar la noticia y esperar que todo salga bien.
—Tengo algo que anunciar—dice sin dar muchas vueltas.
— ¿De qué trata?—pregunta Kardia, los menores siguen sin levantar su vista del plato.
—Esta mañana me ha llegado una carta de París, de la Universidad de Literatura—los menores le prestan atención; —quieren que me haga cargo de su rectoría.
Dégel espera las reacciones, Kardia abre sus ojos impresionado, Camus sonríe un poco, sabe de la fascinación de su padre con esa Universidad que alguna vez lo tuviera de alumno, Milo sólo observa apacible, sin ningún interés realmente.
—Es una noticia muy buena—comenta su hijo—, siempre quisiste formar parte de su prestigiado rectorado, te felicito.
—Realmente es un noticia espectacular—Kardia sonríe—me siento orgulloso por ti, si es tu sueño, pues debes seguirlo, nada es más gratificante que alcanzar nuestras metas.
El griego toma la mano de su pareja y la besa con todo cariño, Dégel está un tanto descolocado, debido a su reacción. Pero siente que se quita un peso de encima, con la aprobación de Kardia, todo se hace más sencillo.
—Debo regresar a Francia—dice algo afligido—, eso quiere decir…
—Efectivamente—lo interrumpe el griego—, creo que ya nos hace falta un cambio de aires y París suena bien para comenzar una nueva vida—exclama entusiasmado.
Dégel, Camus y sobre todo Milo abren sus ojos incrédulos. De todas las reacciones, nunca esperaron que Kardia se tomara la noticia y el cambio de país tan alegremente.
—No, espera un momento—Milo se incorpora de la mesa alarmado— ¿quieres decir que nos mudaremos a París?
—Así es, tú como eres menor, irás donde yo vaya, ya luego, cuando seas mayor, podrás hacer lo que quieras—dice sin inmutarse por la reacción de su hijo.
—Pero ¡no puedes obligarme! ¡Me niego a ir! ¡No quiero!—grita Milo. Dégel que no sabe nada, se sorprende por la reacción del menor, Camus, sabe bien porqué lo hace.
—Ya lo he decidido Milo, quieras o no, nos mudaremos a París.
—Creo que podemos pensarlo un poco—trata de conciliar el mayor de los franceses.
Sólo ahí, en ese instante, las miradas de los menores se cruzan. La angustia embarga a Milo, debido a esos azules, estando en Francia se le hará imposible comenzar a olvidarlo y no entiende esa pasividad de Camus ¿acaso no le preocupa dejar a Aioria?
— ¿No dirás nada?—dice Milo observando al galo.
—No voy a ser impedimento en algo tan importante para mi padre, soy francés Milo, amo mi tierra, así que volver no me desagrada en lo absoluto—dice sin cambiar su adusto rostro.
— ¿Y Aioria?—pregunta. Dégel cada vez entiende menos.
—Tendrá que entender, además él está con su hermano y eso es su prioridad en este momento.
— ¿Qué sucede aquí?—pregunta del francés de ojos amatistas.
Nadie habla por enteros y torturantes minutos, Kardia se ve dolido, se siente mal por su hijo, pero entiende que las cosas no siempre son lo que parecen, además, ellos son muy jóvenes todavía, muchos desamores le esperaran en el camino, hasta encontrar al verdadero amor.
—Milo y yo, ya no estamos juntos… y—Camus calla un momento antes de bajar su vista, visiblemente apesadumbrado—Aioria y yo…
No completa la frase, porque en realidad, no sabe bien qué son Aioria y él. ¿Amigos con derechos? ¿Novios? No han hablado de eso, y debido a todo lo que acontece, decidieron dejar su situación de lado por el momento.
Milo aprieta sus labios, conteniendo la retahíla de sentimientos que quiere expulsar, enfermo de toda la situación ¿Hasta cuándo irá a doler el sólo mencionar sus nombres? No lo sabe, pero espera que pronto su pecho ya no se desgarrara cada vez que se los imagina juntos.
—Supongo que tienes razón papá—dice Milo después de un rato en silencio—, Francia no suena mal…
El menor se marcha, Kardia toma la mano de su pareja al tiempo que Camus, después de disculparse, también abandona el comedor. El joven francés sabe que no será fácil darle una noticia así a Aioria.
*El trastorno de identidad disociativo es un diagnóstico controvertido descrito en el DSM IV (Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales) como la existencia de dos o más identidades o personalidades en un individuo, cada una con su propio patrón de percibir y actuar con el ambiente. Al menos dos de estas personalidades deben tomar control del comportamiento del individuo de forma rutinaria, y están asociadas también con un grado de pérdida de memoria más allá de la falta de memoria normal. A esta pérdida de memoria se le conoce con frecuencia como tiempo perdido o amnésico. Para ser diagnosticado, los síntomas deben ocurrir independientemente del abuso de substancias o una condición médica general (inducción).
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