Cuando la puerta se cerró, Shaoran volvió y se sentó a mi lado.
-¿estás bien?- preguntó acariciando mi mejilla.
Lo miré y sonreí.
-sí, no te preocupes-.
Una sonrisa traviesa curvó sus labios.
-¿entonces... aún me quieres?- preguntó.
-puede ser- dije en voz baja.
Sus brazos me atrajeron hacia él y me besó durante unos segundos.
-yo nunca he dejado de quererte- susurró entre mis labios.
Me estremecí y Shaoran me abrazó más fuerte.
Nos quedamos así unos minutos, me dediqué a pasear mis dedos por su pelo y disfrutar del aroma que tanto había echado de menos.
Una parte de mí seguía gritando que todo aquello no era real.
-cuéntame que has hecho estos dos años en China- le pedí.
-ya lo sabes, Meiling te lo habrá dicho-.
-sí, pero quiero que me lo cuentes tú- respondí.
Shaoran suspiró.
-han sido dos años bastante malos, sobre todo al principio-.
Levanté una ceja y le dije -por lo que parece estuviste entretenido con la fauna local-.
Shaoran me miró sorprendido y soltó una risotada.
-menuda forma de decirlo, Sakura... no te voy a mentir, pasé varias noches intentando olvidarte con otras chicas-.
Fruncí el ceño al imaginarlo estando con ellas.
-pero no lo conseguí, de hecho no podía dejar de pensar en ti cuando estaba con ellas-.
-que bonito suena eso- dije con sarcasmo.
Shaoran se levantó y fue a su cuarto. Un minuto después volvió con una libreta.
-cuando llevaba dos semanas allí empecé a escribir los sueños que tenía contigo-.
Me acercó la libreta y abrí mucho los ojos, sorprendida
Había cientos de anotaciones.
-estos son los días que estuve con esas chicas, y a partir de ahí los sueños cambiaron. ya no eran felices, siempre pasaba algo malo- susurró Shaoran mientras observaba como yo leía lo que había escrito sobre sus pesadillas.
-los míos siempre eran felices pero luego al despertar y ver que no había sido real... todo era mucho peor- le dije sin dejar de leer.
Shaoran me abrazó y dijo -no puedo creer que a ti te haya pasado lo mismo-.
Sonreí y cerré la libreta, no necesitaba leer más.
-tal vez estábamos conectados de alguna forma- le respondí.
Shaoran asintió diciendo -yo también creo eso-.
Nos quedamos mirándonos y mi corazón se revolucionó.
-¿me darás otra oportunidad?-.
Aparté la vista, llevaba más de dos años jurando que jamás volvería a acercarme a Shaoran y mucho menos a estar con él.
Pero ya era demasiado tarde para echarme atrás, yo también seguía enamorada de él.
-de acuerdo, pero tendremos que ir despacio-.
Shaoran sonrió y me apretó entre sus brazos mientras me besaba.
Al separarnos susurré -prepárate para cuando veas a Eriol o a Rei, no les va a hacer ninguna gracia y querrán asesinarte-.
Una sonrisa ladeada apareció en su rostro.
-no le tengo miedo al novio de mi prima, aunque tengo que reconocer que tu amiga me impactó cuando la vi-.
Solté una risita al recordar el día que Rei me besó delante de él.
Decidí que era el momento de confesarle algo sobre su pelo.
-Shaoran, respecto a tu pelo...-
-prometo dejarlo así hasta que crezca- me dijo muy convencido.
Volví a reírme y él me miró con ojos confundidos.
-verás... no soy tan mala como para hacerte eso, el tinte que te he puesto se va con los lavados-.
Los ojos de Shaoran se abrieron mucho.
-¿en serio?-.
-sí, cuando lo laves cinco o seis veces ya apenas te quedará rosa-.
Le vi suspirar aliviado y los dos nos reímos.
-aunque... me gustaría hacerte un par de fotos para poder enseñarlas- añadí con una mueca malvada.
Él puso los ojos en blanco resoplando pero asintió, así que me dediqué a fotografiar con mi teléfono su pelo fucsia desde todos los ángulos hasta que quedé satisfecha.
-¿y si imprimo estas fotos y las cuelgo por toda la facultad?- le pregunté con malicia.
Shaoran se encogió de hombros.
-puedes hacer lo que quieras. empapela toda la ciudad si hace falta, me da igual mientras me perdones de verdad-.
Sonreí y le abracé.
Shaoran se removió algo incómodo y levanté la cabeza para mirarle.
-¿qué pasa?- le pregunté.
-mmm... sé que estuviste saliendo con un chico mayor que yo-.
Suspiré al recordar a Kaito.
-sí, estuvimos casi un año juntos pero no funcionó-.
-¿por qué no?- preguntó él.
-pues... porque yo no podía enamorarme de él-.
Shaoran suspiró.
-cuando me enteré pensé que te había perdido para siempre-.
Me aparté y me levanté del sofá.
-ya basta, no quiero seguir hablando del pasado-.
Shaoran asintió levantándose también para rodearme con sus brazos.
-te he echado mucho de menos- susurró en mi oído.
Sentí un nudo en la garganta cuando acercó sus labios a los míos lamiendo mi labio inferior.
Cerré los ojos y noté sus manos bajando por mi espalda mientras me besaba con ansiedad.
Yo también le había echado demasiado de menos.
Mis manos se colaron sin control dentro de su camiseta y subieron por su espalda.
Shaoran me apretó más contra él y lo escuché jadear.
-Shaoran...- susurré entre sus labios.
-dime- dijo él sin dejar de besarme.
-hemos dicho de ir despacio- respondí apenas sin voz.
-sí... despacio- murmuró atacándome con más besos.
Todo se empezó a volver más intenso y no fui capaz de seguir hablando.
Más de dos años deseando estar con él me estaban pasando factura, mi cuerpo respondía con ansia a cada caricia demandando más y más.
Era como si por fin volviera a tomar esa droga a la que siempre había sido adicta.
Sus besos me daban escalofríos y el olor de Shaoran me nublaba la mente poco a poco.
Cuando me quise dar cuenta, estábamos enredados en el sofá con mucha menos ropa que antes.
Cada roce de Shaoran me provocaba descargas eléctricas por todo el cuerpo y le escuchaba suspirar con cada una de mis caricias.
Las ganas de tenerlo tan cerca me descontrolaron y le di unos cuantos mordiscos demasiado fuertes por el pecho pero no protestó.
Él también estaba fuera de control, incluso lo notaba algo tembloroso.
Se deshizo de lo que nos quedaba de ropa y me estrujó más sin dejar de besarme por todas partes mientras rozaba sus partes bajas con las mías.
Noté su anhelo y lo sentí como si fuera mío, los dos estábamos igual de desesperados por estar juntos.
Dejé ir lo poco que me quedaba de cordura y lo atrapé con mis piernas para que no pudiera escapar.
Nada más me importaba en ese momento, solo quería sentirlo lo más cerca posible.
Seguíamos tumbados en el sofá mirándonos a los ojos mientras yo acariciaba el pecho de Shaoran en la zona donde le había dejado varias marcas.
-¿te ha dolido?- le pregunté.
Shaoran me regaló una sonrisa pícara y negó con la cabeza.
-yo he tenido que controlarme mucho para no devorarte entera- susurró besando mi cuello.
Se me escapó una risita y él me estrujó entre sus brazos más fuerte.
-no te rías, podría haberte hecho daño- dijo mirándome con fuego en sus ojos.
-vale, te creo- respondí y uní nuestros labios un segundo.
Shaoran aflojó su abrazo y se tensó de repente.
Lo miré con ojos interrogantes.
-yo... no hemos usado nada, Sakura- dijo poniéndose muy pálido.
Sonreí de forma traviesa y le respondí -no te preocupes, yo me encargaré de esas cosas ahora-.
-¿a qué te refieres?- preguntó confundido.
-tomo la píldora desde hace año y medio-.
El color volvió al rostro de Shaoran pero siguió estando serio.
-¿la empezaste a tomar para estar con Kaito?-.
Negué con la cabeza y respondí -me la recetó el médico, poco después de que te fueras mi periodo se volvió muy irregular y con esto lo tengo controlado-.
Él asintió y suspiró, aliviado.
-no me digas que estás celoso del pobre Kaito- le dije divertida.
-pues claro, has estado con él, te ha tocado...- dejó de hablar dando un resoplido.
-tampoco me ha tocado mucho, cada vez que intentábamos hacer lo que hemos hecho tu y yo ahora... yo no podía-.
Shaoran me observó con curiosidad.
-¿por qué no?-.
-al tenerlo tan cerca... tú siempre aparecías en mi mente-.
Él sonrió y susurró -a mí me pasaba algo parecido-.
Levanté una ceja.
-pero tú si pudiste hacerlo, ¿no?-.
-no fue fácil pero pensé que así dejaría de pensar en ti-.
-¿cuántas chicas fueron?- pregunté algo molesta.
-dos... y media, con la última no pude- respondió apartando la mirada.
-y después... ¿no hubo ninguna más?- insistí.
Shaoran negó con la cabeza.
-me centré en los estudios y me olvidé de las mujeres... menos de ti-.
Me estremecí entre sus brazos y atraje su rostro con mis manos para besarlo de nuevo.
Todavía estaba necesitada de más Shaoran, no había tenido suficiente ni de lejos.
Y por lo que parecía él tampoco había tenido suficiente de mí.
Me agarró fuerte entre sus brazos y sin dejar de besarme me llevó hasta su cuarto.
Cuando me tumbó en la cama se apartó un poco para mirarme.
-te quiero tanto, Sakura...- susurró.
-mejor cállate- respondí yo callándolo con otro beso.
