CAPÍTULO 23
ANA
¡Oh dios mío! ¡No lo podía creer! ¿Esto estaba pasando realmente? Incluso me pellizqué el brazo para cerciorarme que estaba despierta y dolió como el demonio. Acababan de conocerse y ya estaban besándose frente a nosotros con desesperación… Las caras de Sam, Mark y José eran para verlas, no era de extrañar puesto que no conocían sus preferencias ¿Qué debía hacer? ¿Los dejaba en su burbuja o la disipaba? Pero fue otra persona quién lo hizo…
- ¿Te gustan los hombres? - preguntó José totalmente en shock- ¡Pero si estuviste años con Bombón! – terminó haciendo que la atención recayera en mí ¡Maldita sea! Incluso rompieron su beso, algo debía decir.
-Eso fue hace mucho tiempo, las cosas cambian…- dije sin entrar en detalles, a fin de cuentas, a nadie le importaba lo que ocurrió entonces.
- ¡Déjalo Ana! Yo lo haré…- me interrumpió Alec decidido y asentí bastante aliviada. Él tomó aire antes de seguir hablando- Lo mío con Ana no funcionó porque me gustaban los hombres, esa fue la razón de nuestra ruptura…- bajé mi mirada al suelo, lo que menos me apetecía era ver sus caras de lástima- Nunca hemos dicho nada al respecto por mi obcecación…- me dio una tierna sonrisa- Pero creo que ya es hora que lo sepan todos…- me miró decidido- Soy gay…- dio un gran suspiro aliviado- A pesar de todo, Ana ha sido mi mayor apoyo desde entonces… – le sonreí en agradecimiento, él también lo había sido para mí.
-Entonces…- Sam se veía pensativo y algo preocupado- ¿Eres gay desde que no están juntos? - preguntó señalándonos y asentimos a la vez.
-Si hermano, siento no haberte contado nada, pero me avergonzaba hacerlo…- lo abrazó con fuerza.
-Siempre serás mi hermano, el hecho que te gusten los hombres no cambiará eso, al igual que el hecho que te quiera…- tuve que hacer de tripas corazón para no llorar de la emoción ¡Había esperado tanto este momento! - Además…- se separó y me guiñó un ojo- Contigo en otro mercado mis posibilidades aumentan…- rieron mientras Christian comenzaba con sus gruñidos.
-Pues todo aclarado…- interrumpió Paul- Si no tienes nada que hacer ahora guapo, me gustaría conocerte más a fondo…- me guiñó a la vez que le pasaba un brazo por los hombros, Alec le sonreía como bobo, se notaba que le había gustado.
-Sí, me encantaría…- se volvió al resto- Les dejo con sus cosas…- antes de irse se acercó a abrazarme con fuerza y me susurró en el oído- Gracias, eres la mejor…- Paul siguió su ejemplo, pero fue más efusivo, me alzó al aire para darme un par de vueltas consiguiendo que los gruñidos de Christian se ampliaran, enseguida vino a mi lado para dejarle claro que era suya, Paul sonreía.
-Espero que no se haga muy grande el drama del video preciosa…- besó mi mejilla- Cualquier molestia házmela saber y daré un comunicado de inmediato…- se volvió a Christian- En cuanto a ti…- lo miró de arriba abajo relamiéndose los labios con descaro- Mi oferta sigue en pie…- le guiñó- Por si te interesa…- se volvió a Alec y salieron después de despedirse con la mano del resto, Mark no tardó en seguirlos.
- ¿Qué oferta era esa? - Christian negó mientras José reía.
-Le ofreció mostrarle los encantos de esa vida…- no pude evitar reír.
- ¡Eh, no tiene ninguna gracia! - Sam se acercó para preguntarme.
- ¿Estás mejor? Si quieres puedo acompañarte a algún lado para relajarte un poco de todo esto y…
- ¡No hace falta! - lo interrumpió Christian- Para eso estoy yo…- le rodó los ojos- Solo vine a hablar con José y ya lo hemos hecho.
- ¡Pues yo no tengo nada que hacer! ¿Qué os parece si tomamos algo juntos?
- ¡Por mi estupendo! Necesito una copa con urgencia.
- ¿Estás segura? ¿No te apetecería más un buen baño caliente para relajarte? - me acerqué a susurrarle.
-Cuando lleguemos a casa lo haremos…- besé ligeramente sus labios- Ahora me apetece ir con ellos a tomarnos una copa y despejarme de esta basura…- asintió desganado, después lo animaría.
-Si no hay más remedio…- suspiró bastante ofuscado- No entiendo porque cada vez que haces algo dicen que hemos roto… - le entrecerré los ojos.
- ¿No has visto el nombre de la reportera que los hace? - negó- Pues si lo miras con atención te darás cuenta que es una de tus ex-amiguitas… – abrió los ojos sorprendido y cogió la revista para mirarlo.
- ¡Maldita zorra! ¡Voy a llamar ahora mismo a esta revista y haré que la despidan! - lo agarré del brazo para tranquilizarlo.
-No puedes hacer eso, será todo lo zorra que quieras, pero es su trabajo y no podemos hacer que la despidan…- suspiró mientras pasaba la mano por su cabello despeinándolo como me gustaba- Con un toque de atención es suficiente...- asintió no muy convencido- Pero es cierto que se ve interesada en nuestra ruptura…- me abrazó para besarme con intensidad.
-De eso nada, nada ni nadie nos va a separar…- asentí en acuerdo ¡Eso mismo esperaba!
- ¡Chicos! ¿Podemos irnos? - nos interrumpió José- Nos estáis haciendo un espectáculo muy entretenido, pero si no nos vamos ya, se hará tarde…- rodé los ojos.
- ¡Vamos! Por el camino llamaré a Leah para que se encargue de todo…- salimos para ir a nuestros coches, quedamos de vernos en el pub Millenium, nada más entrar al coche Cayo me preguntó.
- ¿Cómo ha ido todo? ¿Se ha arreglado? - suspiré derrotada.
-No, ya no se puede retirar…- suspiré- Paul lo hizo con buena intención, pero no es lo que yo quería…- volví a suspirar- De todas formas, ya se olvidarán con el tiempo, en cuanto tengan otro chisme para hablar.
-Si…- chasqueó la lengua- Pero después que salga a la luz tú entrevista como Anastasia no sé yo si ocurrirá así…- ¡Mierda, tenía razón!
-Ya veremos, no quiero preocuparme por esas cosas ahora mismo, voy a llamar a Leah para que se encargue de esto también y después desconectaremos tomando algo con los chicos.
-Yo mejor no bebo nada, estoy trabajando y no puedo bajar la guardia.
-Tienes razón, deberás controlarme un poco, no quiero pasarme de tragos…- suspiré recordando lo que ocurrió la última vez que lo hice, no salió muy bien, aunque por los pocos recuerdos que tenía disfruté bastan... ¡Joder Ana, deja de pensar en esas cosas!
- ¿Qué te ocurre? - preguntó trayéndome de vuelta al presente- Te has puesto muy colorada de repente ¿Te encuentras bien? - asentí avergonzada, me había entrado bastante calor con los vagos recuerdos que tenía y por consiguiente me había puesto muy caliente, suspiré ofuscada, como no se me pasara tendría que pillar a Christian en los baños antes de llegar a casa.
-Nada, es solo que me ha entrado calor…- asintió no muy convencido.
-De todas formas, si te encuentras mal me lo dices y enseguida te llevo a casa…- asentí sin más y llamé a Leah, la informé de todo lo acontecido para ponerla al día, me dijo que se encargaría de todo y me llamaría por la mañana para decirme. Aproveché de invitarla a acompañarnos, me dijo que no podía, pero se lo comentaría a Lauren por si quería pasarse a vernos. Una vez que llegamos, fuimos a la puerta donde nos esperaban los chicos, Christian como el celoso posesivo que es me agarró de la cintura y me guio dentro. Para mi sorpresa Jack y Lauren se encontraban allí charlando animadamente, así que me solté de Christian para ir a saludarlos.
- ¡Lauren que alegría verte! - nos abrazamos y nos dimos 2 besos- Y además te veo muy bien acompañada… ¡Hola Jack! - lo abracé y saludé también, a continuación, me senté entre ellos haciendo que Christian gruñera al llegar a la mesa y encontrarse que tenía que sentarse con los chicos, le sonreí para apaciguarlo.
- ¡Vamos tío! Que está justo enfrente, no te la van a quitar…- se burló José, los demás rieron. Aunque a veces era demasiado dramático, esa parte de él me encantaba.
-Si, déjala respirar, a veces Ana necesita su espacio ¿Verdad? - le asentí a Sam.
-Si, pero esa parte de él…- le mandé un beso volado- Es una de las que más me gustan…- me sonrió mientras me guiñaba de vuelta.
- ¡Dejen de chorrear miel junto a los pobres! - reí mientras le rodaba los ojos a José.
- ¡Dejemos la testosterona a solas y vayamos a bailar como en los viejos tiempos! - insistió Lauren y sonreí recordando esos tiempos, antes de contestar me levantó tirando de mi brazo y me arrastró a la pista donde por suerte había poca gente. Nos pusimos a bailar de forma sensual chocando la una con la otra como solíamos hacer cuando íbamos "de caza", no tardaron mucho en rodearnos chicos tratando de llamar nuestra atención, instintivamente busqué con la mirada a Christian, pero no se veía por ningún lado, Cayo estaba a poca distancia por si lo necesitara de alguna forma.
Una chica se me pegó por detrás, mientras se refregaba pasó su mano por mis pechos y me alejé de un salto.
- Pero ¿qué haces? - la chica me observaba de arriba abajo con lascivia, antes de contestarme se relamió los labios de forma sensual.
- ¿Te apetece pasar una buena noche preciosa?
- ¿Qué? ¡No! A mí no me va ese rollo…- balbuceé nerviosa- ¿Verdad Lauren? - cuando me volví a buscarla por algo de ayuda, se encontraba demasiado entretenida comiéndose la boca con otra chica ¡Mierda! ¿Cuándo había pasado eso? La chica volvió a acercarse a mí.
-Parece que a tu novia le van los intercambios…- volvió a relamerse los labios- Ya que ella está disfrutando con mi novia lo justo es que yo lo haga con la suya…- cuando vi su intención de tocarme de nuevo me alejé más todavía.
- ¡No soy su novia! - grité bastante enfadada- Somos como hermanas y en ningún caso estaré contigo porque tengo novio, como comprenderás no eres mi tipo…- a pesar de ser directa no se veía muy convencida.
- ¿Estás segura? -volvió a acercarse de nuevo – ¡Puedo hacerte ver las estrellas preciosas! - me miró fijamente antes de abrir los ojos desmesuradamente- ¡Eres la del video de Paul! ¡La chica caliente! – gritó demasiado alto y toda la atención se centró en mí, me rodearon consiguiendo que mi incomodidad aumentara a niveles épicos.
- ¡Fírmanos un autógrafo!
- ¿Tienes novio?
- ¿Quieres pasar un buen rato?
- ¿Cómo es Paul en persona?
- ¿Está bueno?
- ¿Cómo besa? - empezaron a acosarme a preguntas mientras me incomodaban con su cercanía, por suerte Cayo vino en mi ayuda a pesar que tuvo que empujar a muchos para sacarme de ahí, me llevó de nuevo a la mesa donde se hallaban los chicos, pero Christian no se veía por ningún lado.
-Jack… ¿Dónde está Christian?
-Pues salió a hablar con alguien hace un rato.
- ¿Qué? ¿Con quién? - lo notaba nervioso y eso me ponía nerviosa a mí.
- ¡Oh deja el dramatismo de una vez! ¡Victoria dijo que tenía que comentarle algo de no sé qué producto y que era urgente! - ya me imaginaba la urgencia de sacarlo de aquí.
- ¡Mejor voy a buscarlo! ¿Por dónde se fue? - me señalaron el lugar y fui en su busca lo más rápido que pude evitando a los fans sin control que salieron en mi camino, pero no los encontraba por ningún sitio ¿Dónde demonios estaban? Cayo a mi lado se estaba poniendo nervioso por momentos- Necesito ir al baño, está aquí al lado ¿Porque no sigues buscando a Christian mientras voy? - me miró mal.
- ¡Ni se te ocurra que voy a dejarte sola! Te acompaño y ahora seguimos buscando…- asentí en acuerdo. Una vez en el baño entré mientras me esperaba en la puerta, cuando terminé me aseé un poco, me retoqué el maquillaje y salí de nuevo. Me extrañó que Cayo no estuviera ¿Qué demonios pasaba hoy? ¿Todos desaparecían de mi vista? Entonces vi a Sam acercarse y me sentí aliviada.
- ¡Sam! ¡Menos mal! ¿Sabes dónde está Cayo?
-Sí, tuvo que salir y me dejó encargado de llevarte a casa… – me sorprendió y él debió notarlo – Dijo que era algo importante sobre los secuestradores y ya que Christian no estaba me encargó llevarte a casa.
-De acuerdo, me despediré de los demás y nos vamos…- me cogió del brazo para detenerme.
-Será mejor irnos directamente ¿No querrás que tus fans se te tiren encima de nuevo verdad? - preguntó algo nervioso, pero no le di importancia.
- ¿Lo viste? ¡Oh dios! Esa chica me reconoció enseguida con solo verme de cerca y eso que apenas se me veía la cara…- rió.
-No hay que fijarse mucho para darse cuenta que eres tú…- rodé los ojos- ¡Ahora vámonos! - me llevó de la cintura hacía su coche, al salir saludé a Aro que nos miraba extrañado.
-Si ves a Christian dile que lo espero en casa, ahora debo irme…- asintió sonriente.
-Si claro, yo le digo…- tras despedirme me llevó al coche y una vez dentro arrancó rumbo a mi casa o al menos eso creía hasta que caí en la cuenta que nos habíamos alejado del rumbo de la misma.
-Sam, por aquí no se va a mi casa…- me miró sonriendo.
-Lo sé…- le alcé una ceja, puso una mano en mi rodilla y la aparté enseguida- Quiero darte una buena noche para que olvides a ese idiota de novio que tienes…- intentó volver a cogerme la rodilla, pero la alejé todo lo que me permitía el coche- Lo pasaremos bien…- volvió a sonreírme.
- ¿De qué estás hablando? - grité entre enfadada y nerviosa- ¡Llévame a casa ahora mismo! - a `pesar de conocerlo de tanto tiempo me estaba empezando a asustar, nunca lo había visto comportarse así. Él debió darse cuenta porque agregó.
-Tranquila Ana, somos amigos jamás te haría daño, sabes que te amo más que a mi vida…- eso no me confortaba mucho- Por eso no puedo darme por vencido sin luchar, necesito darte lo que tengo para hacerte recapacitar…- ¿Estaba loco? ¿Pero qué demonios?
-Sam, entiendo tu punto, pero yo no siento lo mismo por ti…- apretó el volante con fuerza mientras su mirada seguía fija al frente- Para mí eres un buen amigo…- suspiré nerviosa- ¡Y si no me llevas ahora mismo a casa dejarás de serlo! - alcé la voz más de la cuenta.
-Mañana no pensarás igual, ya lo verás…- me guiñó el ojo, ignorándome por completo ¡Ya fue demasiado! Cogí mi móvil para llamar a Christian, pero me lo quitó enseguida- ¡Esto se va fuera! ¡No quiero interrupciones en nuestra noche especial! - lo tiró por la ventana- Ya te compraré otro mejor…- ¡Joder! Ahora no tenía forma de comunicarme con nadie.
- ¿Estás loco? ¿Has bebido o te has drogado? No entiendo tu comportamiento, tú siempre has sido muy educado y…
- ¡Me cansé vale! He intentado llamar tu atención desde que estábamos en el instituto y nunca me viste como yo a ti…- resopló con fuerza- Luego saliste con mi hermano y tuve que resignarme…- golpeó el volante- Cuando lo dejasteis vi mi oportunidad de tenerte al fin ¡Pero por su culpa no querías tener relaciones! - otro golpe- Y después de lo que me enteré hoy no te culpo…- chasqueó la lengua- He intentado todo y… ¿Para qué? ¡Para que comenzaras a salir con el mismo imbécil mujeriego que me quitó la única chica que llamó mi atención aparte de ti! – empezó a reír a carcajadas- ¡Pues ahora se la devolveré con creces! - me guiñó el ojo consiguiendo que escalofríos de pavor me atravesaran- Esta noche voy a hacerte olvidar a ese imbécil, ya lo verás, por la mañana ni recordarás quién es…- tragué grueso tratando de tranquilizarme.
-Sam, será mejor que me lleves a casa y pienses con detenimiento lo que estás haciendo…- negó e insistí- ¡Esto es un secuestro lo mires por donde lo mires! - me miró sorprendido.
- ¡No! Solo es una cita sin nadie que nos moleste…- volvió a chasquear la lengua- Sobre todo ese imbécil de tu guardaespaldas…- suspiró de mal humor- No sabes lo que me costó deshacerme de él…- ¿Qué? ¿Sería capaz de...?
- ¿Le has hecho daño a Cayo? - negó bastante molesto, su mirada no me gustó nada, me estaba empezando a asustar.
-Solo lo he dejado inconsciente…- ¡Dios mío! - No te preocupes, solo tendrá un chichón enorme cuando despierte.
-Creo que no estás bien Sam, deberíamos ir a mi casa y de allí a…
- ¡Llegamos! - gritó entusiasmado mientras aparcaba, miré alrededor, estábamos en una casa de campo demasiado apartada de la civilización ¡Joder! ¡Debía salir de aquí! Se bajó del coche y me sacó a la fuerza- Será mejor que pongas de tu parte Ana, no me gustaría tener que forzarte.
- ¿Serías capaz de hacerlo si me niego? - me agarró la cara con las 2 manos y se me acercó demasiado.
-Haría lo que fuera por tenerte como mi esposa…- abrí los ojos sorprendida- Pero como sé que es pronto podemos empezar siendo amantes e ir avanzando…- me besó y lo empujé lo más fuerte que pude.
- ¿Qué? ¿Te estás oyendo? ¡Dios! ¡Siempre hemos sido buenos amigos y nos hemos ayudado! ¿Porque haces esto? - mis lágrimas salían a borbotones ¡No podía creerlo! Esto debía ser un mal sueño.
-Aquí nadie nos encontrará hasta que queramos…- dijo sin más- Solo te pido una noche y después ya veremos cómo sigue…- volvió a acercarse para limpiarme las lágrimas.
- ¡Pero yo no quiero acostarme contigo! ¿No lo entiendes? ¡No me gustas en ese sentido! Eres solo un amigo para mí…
- ¡Cállate! - gritó mientras se tapaba los oídos- ¡No quiero seguir escuchándote! ¡Entremos! - al ver mi negativa me alzó en sus hombros para llevarme al interior, me removí con fuerza y me dio un fuerte golpe en el trasero que dolió ¡Mierda! ¿Cómo coño iba a salir de esta?
CHRISTIAN
Había perdido la cuenta del tiempo que llevábamos encerrados en este maldito almacén, yo seguía intentando abrir la puerta, estaba seguro que ella lo había preparado todo ¡Joder! ¡Ana debería estar pensando cualquier cosa sobre mí con ella! ¡Y estaba sola con todos esos buitres!
- ¿Porque no dejas eso y disfrutamos mientras estamos aquí? - la miré con el ceño fruncido- Podemos recordar viejos tiempos…- me hizo esa pose sensual que me volvía loco, ahora no me provocaba nada.
- ¿Me quieres dejar en paz? ¡Ya te he dicho que no me interesa! Sólo Ana…- resopló.
- ¡Eso no es lo que decías antes! - rodé los ojos- Te tirabas a todas la que podías…- se veía dolida.
-Tienes razón…- suspiré bastante avergonzado- Fue así hasta que ella llegó a mi vida…- me miró con interés- Ella lo es todo para mí…- abrió los ojos sorprendida.
- ¿Estás enamorado de verdad? Creí que solo lo fingías para seguir tirándotela el tiempo que quisieras…- la miré enojado- ¿Qué? - alzó los hombros- Me he enterado por Elena que Ana no es chica de follarse a los tipos como tú ¡Si ni siquiera ha tenido novio desde Alec! A pesar de tener opciones apetecibles…- resoplé con fuerza.
- ¿Y seguro que tú ibas recogiendo más que encantada los tipos que ella rechazaba? - reí de forma sarcástica, ella me miraba bastante enojada.
- ¡Pues si! ¿Qué pasa? No es nada malo ¿No crees? - se relamió los labios- Yo disfrutaba de lo que ella no quería, solo que al final se quedó con lo único que de verdad deseaba…- alcé una ceja.
- ¿Qué? ¿Acaso vas a decirme que estás enamorada de mí? - pregunté con el mayor sarcasmo que pude y me miró dolida.
- ¡Eres muy cruel! ¡Pues sí Christian! - gritó alzando las manos- ¡Me enamoré de ti como una tonta! Tuve la vaga idea que después de un tiempo siendo amantes recapacitarías y nos darías una oportunidad…- suspiró- O al menos eso esperaba hasta que apareciste con novia y todas mis ilusiones fueron desechadas...- me sentí mal y decidí disculparme.
-Siento mucho si te hice pensar en un futuro juntos, pero nunca pasó algo así por mi cabeza hasta que apareció Ana…- suspiró de nuevo bastante apenada.
-Es una chica afortunada…- mordió su labio con fuerza- ¡Joder, como la envidio!
-Yo soy más afortunado aun, ella es maravillosa y nos entendemos a la perfección…- bajó la mirada triste. En ese momento escuché voces fuera y empecé a golpear la puerta mientras gritaba con la esperanza que me abrieran ¡Gracias a dios así fue!
- ¡Oh gracias! ¡Llevamos encerrados más de una hora! - me extrañó ver un policía- ¿Agente qué ha pasado? ¿Porque está aquí? - me miró receloso, tratando de ver dentro.
-Nos avisaron de un asalto a un tipo, lo encontraron inconsciente en el callejón de atrás y lo llevaron al hospital. Tras identificarlo estamos buscando a su protegida, él era su guardaespaldas y ella ha desaparecido…- mi corazón dio un vuelco ¡No podía ser!
- ¿No estará buscando a Ana Steele, ¿verdad? - ¡Por favor que diga que no! Me miró más extrañado si cabe y mi ánimo decayó totalmente.
- ¿Cómo lo sabe? ¿La ha visto? - ¿Se la habrían llevado?
- ¡Oh dios! ¡Debo encontrarla! ¡Los chicos! ¿Ha hablado con ellos? ¡Vinimos todos juntos puede que alguno la haya visto! - negó.
-Los he interrogado a todos menos al novio ¿Es usted? - asentí y me miró bastante mal- ¿Qué hacía aquí encerrado con otra mujer? ¿Tenían problemas? - ¿Cómo se atrevía? ¿Porque todos se empeñaban en separarnos?
- ¡No! - grité más fuerte de la cuenta- Estamos en nuestro mejor momento…- viendo que su mirada se centró en Victoria me expliqué- Ella es mi socia, debido al ruido vinimos a tratar un tema de negocios, pero alguien nos encerró ¿Cree que sea el mismo que atacó a Cayo? - no se veía muy convencido, pero me importaba poco.
-Puede ser, de momento no sabemos nada…- salimos junto a él, el lugar se hallaba casi vacío a causa de la presencia policial, Aro enseguida se acercó a mí.
-Christian, dicen que han secuestrado a Ana…
-Así es…- negó.
- ¡Pero yo la vi irse con Vulturi! Dijo que la llevaba a casa…- suspiré aliviado y la llamé, pero daba apagado o fuera de cobertura. El agente le tomó declaración y fuimos a su casa a buscarla, José, Jack y Lauren venían conmigo.
- ¡Espero que mi Ana esté bien! - dijo apenada.
-Seguro que Bombón estará en casa esperando a Christian…- ¡Eso esperaba! Jack estaba en silencio y se veía muy preocupado.
Cuando llegamos no había nadie, fuimos a su piso, la casa de Sam y tampoco, buscamos por todos lados y nada… ¡Dios! ¿Dónde demonios estaban? Me estaba empezando a preocupar de verdad ¿Habrían tenido un accidente camino a casa? Decidí llamar a Alec para informarle de lo ocurrido y nos comentó algo de una casa recién adquirida en medio del bosque. Él dijo ir en camino mientras que nosotros seguimos al vehículo policial al lugar que nos indicó. No tardamos mucho en llegar y suspiré de alivio al ver el coche de Sam, la puerta se encontraba abierta, entramos y me sorprendí de ver todo revuelto como si hubiera habido un altercado, me preocupé y subí corriendo buscándola, miramos por todos lados sin éxito. Uno de los policías encontró una habitación cerrada con llave, la abrimos con la esperanza que estuviera dentro… ¡No podía creer lo que veía! Tenía montada una habitación de BDSM totalmente equipada, nunca me imaginé a Sam con semejantes gustos… Pero de Ana ni rastro ¿Dónde demonios estaban? ¿Porque la llevó Sam allí? ¿Iría por voluntad o la trajo obligada? No entendía nada ¿Dónde estaba el?
-Señor, hemos encontrado al dueño de la casa inconsciente en la cocina…- corrí hacia allí, necesitaba que me explicara lo ocurrido y lo más importante ¿Dónde estaba Ana?
-Señor Vulturi…- trataba de despertarlo uno de los agentes, tardó un poco, pero cuanto volvió en sí se asustó al vernos, sobre todo al policía junto a él, en un descuido le quitó el arma y nos apuntó con ella.
- ¡No os acerquéis a mí! ¡Ella es mía! Solo trataba de coger lo que es mío…- fijó su vista en mí, pude apreciar toda su rabia y resentimiento- ¡La culpa es tuya! ¡Si no hubieras aparecido en su vida ahora estaríamos juntos y felices! No que ahora ella está…- se puso a llorar y eso me asustó como el demonio ¿Dónde coño estaba Ana?
-Baje el arme señor Vulturi…- insistió el policía- Hablaremos con tranquilidad sobre lo ocurrido…-tratando de tranquilizarlo, pero volvió a apuntarme.
- ¡Lo que me ocurre es que ese idiota me robó a mi esposa y ahora ella no está! ¡Se fue para siempre! - desesperado me tiré sobre él para saber qué coño le había hecho a Ana.
- ¿Qué le has hecho? ¿Dónde la tienes?
- ¡Se fue para siempre! - volvió a susurrar casi llorando, en ese descuido el agente lo golpeó dejándolo fuera de juego y le arrebató el arma.
-Lo llevaremos a comisaría para interrogarlo y buscaremos a la señorita Steele por los alrededores…- asentí a pesar que me sentía morir, algo me decía que le había ocurrido algo horrible.
Estuvimos toda la noche y parte de la mañana buscándola sin suerte. Los chicos se quedaron para apoyarme e incluso vinieron las chicas que quisieron ayudar a buscarla, sus padres y hermanos se veían devastados al igual que los míos. Alec se había ido a comisaría con su hermano, todo parecía indicar que era el culpable de todo, aunque no parecía tener relación con los secuestradores, hallaron pruebas y rastros de sangre de Ana que les daba que pensar en algo horrible, por primera vez en mucho tiempo lloré tanto de impotencia como de dolor ¡Joder! ¿Dónde estaba?
La búsqueda continuó varios días en los que no hubo rastro de ella, cada vez que preguntábamos los policías se veían apenados, todo seguía igual y aunque no lo decían por respeto estaba convencido que la daban por muerta. Llevaban tratando que Sam confesara dónde había metido el cuerpo desde que lo encerraron ¡Pero no podía concebir esa idea! ¡No podía haberla perdido! ¡No así! En mi interior sentía que estaba bien y volvería con nosotros de nuevo ¡Solo esperaba que fuera antes de volverme loco!
ANA
Trataba de moverme y me dolía todo, me sentía como si un camión me hubiera atropellado… Trataba de recordar, todo era vago… Mi último recuerdo era de Sam… Me llevó a su casa en el campo y quiso obligarme a ir a una habitación… Decía que era especial… Traté de persuadirlo sin éxito… Entonces… ¡Dios! Mi cabeza iba a estallar… Como se negaba a dejarme ir le seguí la corriente… Mientras cenábamos intenté escapar, pero me pilló y le tiré todo lo que estaba a mi alcance para librarme de su agarre, me corté sin querer en el brazo con uno de los cuchillos de la mesa… Había mucha sangre… Él se asustó y me soltó, corrí a la cocina para salir por detrás, pero volvió a cogerme… Seguía insistiendo en llevarme arriba, así que cogí lo primero que pillé a mano y le di con todas las fuerzas que me quedaban en la cabeza… Cayó inconsciente y salí corriendo al exterior… ¿Dónde estaba? Solo había bosque por todos lados, estaba oscuro… Aun así, me alejé para escapar de él ¡Por nada del mundo quería volver allí! Corrí y corrí hasta que unos faros salieron de la oscuridad, sentí un fuerte golpe, un gran dolor y no recuerdo nada más…
Abrí los ojos lentamente y con dificultad, la luz me molestaba, cuando conseguí abrirlos del todo me di cuenta que estaba en un hospital, miré a mi lado y se hallaba un hombre dormido en la silla junto a mí que no conocía de nada ¿Quién sería? Necesitaba saber dónde estaba mi familia.
- ¡Oiga! ¡Oiga! - grité lo que pude, pero mi voz salía demasiado tenue, aun así, logré despertarlo.
- ¿Qué? – al principio se veía desconcertado, al verme enseguida se levantó a llamar al médico- ¡Menos mal que estás bien! No sabes el mal rato que pasé pensando que te había matado…- dijo apenado- Apareciste de la nada… Estaba oscuro y no tuve tiempo de reaccionar…- suspiró con pesar- Por lo menos pude frenar lo suficiente para no matarte…- suspiró de nuevo- Lo siento mucho…- lamentaba hacerlo sentir mal, la culpa había sido mía.
-Yo escapaba de alguien…- asintió esperando algo más pero no me apetecía hablar de esto- ¿Dónde está mi familia? Deben estar muy preocupados por mí.
-Verás, cuando te recogí no llevabas ninguna identificación y como has estado inconsciente hasta ahora no hemos podido avisar a nadie.
- ¿Qué? ¡Mi familia debe estar volviéndose loca buscándome! ¡Y ese loco seguro que no le ha dicho a nadie!
-No te alteres, no te hace bien…- ¿Cómo podía pedirme algo así? - Tienes una pierna escayolada y algunas magulladuras, pero te repondrás…- era menos de lo que esperaba- Ahora dime a quién aviso para que venga por ti.
-A mis padres y mi novio, seguro que estarán preocupados…- suspiré- Si desde anoche no saben nada de mi…- el hombre tosió mientras apartaba su mirada de la mía.
-La verdad es que…- me miró bastante apenado- Llevas inconsciente una semana…- ¿Qué? ¡Me sentí morir! ¿Llevaba una semana aquí sin que mi familia supiera de mí? ¡Mierda! ¡Seguramente pensarían que me habían secuestrado! Los nervios me hicieron hiperventilar y llamó de nuevo al médico, éste no tardó en venir e inyectarme un calmante, antes de caer en la inconsciencia le pedí.
- ¡Por favor, llame a Christian Grey y dígale que Ana Steele está aquí! - enseguida caí de nuevo en la inconsciencia.
CHRISTIAN
¡Una puta semana sin saber nada de ella! ¡Y el imbécil de Sam solo decía incoherencias! Que se había ido para siempre… Negué ¡No concebía esa opción! Después de 3 días lo ingresaron en un Hospital Psiquiátrico para evaluar su estado ¡Estaba como una cabra! ¡Y nosotros desesperados sin saber nada de ella!
-Señor Grey…- interrumpió mi secretaria en la oficina- Hay un hombre por la línea 2, dice tener algo muy importante que hablar con usted…- resoplé, seguramente era otro periodista.
-Ahora mismo no estoy para nadie Bree, dile que llame en otro momento.
-De acuerdo, se lo diré…- cuando cerró de nuevo, volví a caer en la misma tristeza que tenía desde que desapareció. Cayo se sentía fatal por haber confiado en Sam, él fue quien lo dejó kao para llevársela, por suerte no le hizo mucho. Cuando llegó la hora de comer escuché jaleo fuera de la oficina y salí enseguida, allí encontré un hombre moreno peleando con mi secretaria.
- ¡Señorita, es muy urgente que hable con él! ¡Su novia está en el hospital sola y me pidió que lo llamara! ¡Y lleva dándome largas toda la mañana! ¡Ya le he dicho que la señorita Ana lo busca! - mi corazón dio un vuelco, pero esta vez de esperanza ¿Él sabía dónde estaba Ana? ¿Había dicho que estaba en un Hospital? Me acerqué a él corriendo.
- ¿Sabe dónde se encuentra Ana Steele? - pregunté con ansiedad y asintió.
-Es lo que llevo diciéndole a esta mujer desde esta mañana…- suspiró cansado- Pero siempre me dice que está ocupado y que no le interesa…- apreté los dientes con fuerza y la miré mal, ella bajó la vista avergonzada y grité más furioso de lo que había estado nunca.
- ¡Estás despedida!
- ¡Christian, no puedes hacer eso!
- ¡Pues mírame como lo hago! - grité de nuevo- ¡Llevo una puta semana sufriendo sin saber de ella! ¡Yo y toda su familia! ¿Y a ti te llaman diciendo que lo saben y lo mandas a la mierda? ¡Pues ahora la que se va a ir eres tú! ¡Cuando vuelva no quiero verte aquí más! - tras coger lo imprescindible volví junto al hombre, ella seguía llorando, pero me importaba poco- ¡Vamos! Necesito verla…- asintió y salimos.
-Debería informar también a su familia antes de irnos, para que vayan a verla…- les mandé la dirección que él me dio y entonces caí en que ni nos habíamos presentado.
-Mi nombre es Christian Grey ¿El suyo? - le ofrecí la mano y la apretó.
-Billy…- tras soltarnos las manos siguió algo apenado- Verás, el día que se me atravesó casi no pude esquivarla…- suspiró- Solo me dio tiempo a frenar en seco, pero aun así la arrollé, tiene una pierna escayolada y algunas magulladuras…- ¡Maldita sea! - Ha estado inconsciente desde entonces, por eso no hemos podido contactarles antes, no sabíamos quién era, iba sin documentación.
- ¿Y no pensó que podría tratarse de la chica que salía en las noticias? ¡Ha salido por todos lados! - grité algo enojado- No entiendo cómo han podido obviar algo tan lógico.
-No veo mucho la tele…- suspiró de nuevo- Ninguno de los médicos o las enfermeras habían dicho nada tampoco, estoy seguro que tampoco lo vieron...- ahora no valía la pena discutir, con saber que seguía viva y más o menos bien me conformaba.
- ¡Joder, lo siento! Pero llevo una semana de mierda temiendo que estuviera muerta y enterrada por algún lugar del bosque y ahora...- me puse a llorar como un bebé, el hombre puso una mano sobre mi hombro para recomponerme, intenté hacerlo, pero no pude. No veía la hora de llegar al hospital y verla, lo curioso era que se encontraba a tan solo unos 30 kilómetros de la capital y nadie se había percatado que pudiera ser la chica desaparecida… Muy raro.
En cuanto llegamos, me bajé alterado ¡No podía creer que fuera a verla de nuevo! Corrí como como alma que lleva el diablo hacía su habitación, nada más entrar la vi, estaba distraída mirando fuera de la ventana y prácticamente me lancé sobre ella antes que se percatara de mi presencia, el hecho de abrazarla y sentirla de nuevo junto a mí me hizo volver a llorar, pero esta vez de alegría. La miré y acaricié para asegurarme que era real, temía que fuera un sueño y se esfumara en cualquier momento, la besé con desesperación.
- ¡Christian! Te he echado mucho de menos…- dijo con un nudo en la garganta- ¿Has avisado a mis padres?
- ¡Claro que sí preciosa! No puedes hacerte una idea de la semana que hemos pasado.
-Fue Sam, me llevó a una casa y escapé…- volvió a tragar grueso- Estaba oscuro, corrí sin parar y no me di cuenta cuando salí a una carretera y me atropellaron…- acaricié su cabello.
-Lo importante es que estás bien y aquí conmigo…- me senté junto a ella abrazándola en silencio, hasta que llegaron todos los demás y me vi obligado a darles margen para saludarla, la besé en el tope de la cabeza antes de salir.
-Parece que tiene una gran familia…- me dijo Billy junto a mí.
-Así es, esta semana ha sido dura para todos…
-Me lo imagino, si te sirve de consuelo no estuvo sola, yo estuve con ella en casi todo momento… – asentí.
-Gracias, entiendo que no pudiera avisarnos que se encontraba aquí.
-Supongo que debería ver más la televisión o leer revistas…- suspiró de nuevo- Pero no soy de esos.
-Yo tampoco…- sonreí- Lamento haberme desquitado contigo, no era mi intención.
-No te preocupes…- miró hacía la puerta- Parece que le llevará todo el día ponerse al día con sus amigos…- reí porque era cierto, sobre todo con Kate.
-Sí, no te puedes hacer una idea de lo agotada que quedará después de esto…- reímos- Ahora necesito hablar con el médico para su traslado a la capital.
-Claro, te llevaré con él, aunque sus padres también deberían estar presentes.
-Voy por ellos, espera aquí…- entré a la habitación por ellos, Ana se veía muy animada hablando con sus amigas. Ellos vinieron enseguida y fuimos a ver al doctor.
- ¡Buenos días! Soy el doctor Franco, he estado a cargo de su hija desde que llegó aquí.
-Encantado doctor, soy Ray y mi esposa Carla, él es mi yerno Christian, antes de nada, me gustaría saber porque el hospital no dio aviso a la policía del accidente de una chica encontrada sin identificación…- suspiró con pesar- En Seattle llevamos buscándola toda una semana.
-Siento mucho todo lo ocurrido, pero realmente no pensamos que se tratara de la misma chica, por sus ropas rasgadas pensamos que era una indigente, de nuevo les pido disculpas, fue un error mío, tampoco pensaba que fuera a tardar tanto en despertar…- hubo un tenso silencio antes que le contestara.
-Bueno, lo importante es que ya ha pasado lo peor y estamos juntos de nuevo…- dijo al fin y estrecharon sus manos- La policía no tardará en llegar para tomarles declaración.
-Por supuesto…- sonrió- Colaboraremos en lo que podamos, su hija puede irse a casa hoy si quiere, deberá llevar la escayola unos días más para que suelde bien el hueso, le daremos un par de muletas para que pueda andar hasta que se recupere, aunque no son necesarias.
-Ray, la llevaremos a casa con nosotros, así podremos cuidarla.
-Si querida, recogeremos algunas de sus cosas para que se sienta más cómoda.
-Yo también podría llevarla conmigo y cuidar de ella…- los interrumpí, pero negaron al momento.
-Lo siento Christian, pero después de esta semana infernal necesito a mi pequeña conmigo, sus hermanos también vendrán a quedarse y tú como su novio estás totalmente invitado a acompañarnos…- me dio una sonrisa acompañada de un guiño- Si quieres claro, no quiero que sientas obligado.
-Nada de eso, será un placer quedarme con vosotros…- suspiré- Tampoco quiero dejarla ahora que la he encontrado.
Hicimos todos los trámites, la policía interrogó a todos los que había tenido contacto con Ana del hospital y nos fuimos a la casa de Steele dónde nos esperaba una gran fiesta de bienvenida. Entre los invitados se hallaba Alec que se veía apenado de ver a Ana, ella se le acercó para pedirle hablar en privado, los dejé solos y se alejaron al jardín mientras yo me fui junto a Jack y José.
- ¡Te ves demasiado desanimado para haber recuperado a Ana sana y salva! - suspiré con pesar.
-Seguimos igual que al principio…- me miraron raro y me expliqué- La policía no cree que Sam sea el que contrató a los secuestradores…- volví a suspirar en cansancio- En sus cuentas no hay ningún movimiento sospechoso.
- ¿Quieres decir que hay otro loco ahí afuera que también quiere a Bombón? - asentí- ¡Que putada tío! - me dio una palmada en el hombro más fuerte de la cuenta.
- ¡Sí! ¡Y ya no sé qué hacer! - grité desesperado- Sabéis lo que he pasado esta semana pensando en la posibilidad que hubiera muerto ¡Por suerte apareció bien! Y ahora resulta que todavía no ha acabado toda esta pesadilla porque ese tipo todavía está ahí fuera y no tienen nada para encontrarlo…- suspiré cansado.
-Pero ella está bien, estará vigilada y no pasará nada, ya lo verás…-intentó animarme Jack.
- ¡Eso espero! Tenemos que recuperar cosas que quedaron pendientes y la que viene es el 4º aniversario… -suspiré de nuevo derrotado- Solo espero que para entonces esté todo solucionado.
- ¡Seguro que sí! - insistió José y sonreí- Me alegro que Bombón esté bien Christian…- se veía que lo decía de corazón.
-Yo también, espero que atrapen al otro tío. Por cierto ¿Sam cómo está? - no podía evitar cabrearme cada vez que escuchaba su nombre.
- ¡Ni lo sé ni me importa! - casi gruñí- Solo sé que sigue encerrado en el Hospital Psiquiátrico.
-Entiendo…- resopló- ¡Tan normal que se veía y mira lo loco que acabó! - hizo un breve silencio, algo muy raro para alguien como José- Aunque tampoco puedo culparlo…- lo miré mal y alzó los hombros- Bombón es de esas chicas por las que uno haría cualquier cosa…- me rodó los ojos- ¿Qué? Es cierto.
-Se enamoró de alguien que no pudo corresponderlo, en cierto modo me da un poco de lástima…- añadió Jack y lo miré igual de mal- ¿Qué? ¡Es la verdad! - ¡Vaya 2 amigos que tengo! ¿Acaso estaban disculpándolo? Fuera como fuera, lo que hizo estuvo mal y Ana salió mal herida por ello ¡No pienso perdonarlo en la vida!
- ¡Voy a tomarme algo! - me alzaron una ceja y les entrecerré los ojos- Lo necesito para asimilar ciertas tonterías…- me rodaron los ojos casi a la vez.
- ¡Vamos Christian! ¡No te enfades!
- ¡Si! Tú tranquilo…- me guiñó como solo él sabe hacerlo- Bombón es tuya a pesar de todo…- suspiré cansado mientras me alejaba de sus risas para echarme una copa ¡Cabrones! ¡Sabían perfectamente lo que me molestaba y seguían! Lo que daría por un momento a solas con Ana, suspiré de nuevo viendo a todos alrededor, sería imposible hasta que se fueran todos de aquí ¡Joder! Iba a ser una fiesta muy larga…
ANA
Nada más verlo supe que debía hablar con él a solas, en su cara era evidente que se sentía culpable por todo lo sucedido y no era para nada así, enseguida le pedí hablar con él, me acompañó fuera y Christian nos dio privacidad, lo guíe al jardín y nos sentamos en una de las bancas junto a los rosales de mamá.
- ¿Cómo se encuentra? Me han dicho que está ingresado en un Hospital Psiquiátrico…- suspiró pesadamente antes de contestar.
-Tiene un trastorno obsesivo contigo…- algo había intuido de nuestro último encuentro- Él cree que eres su esposa y estás teniendo una aventura con Christian a sus espaldas…- suspiró pasando su mano por el cabello- Los médicos creen que la aparición de Christian después de lo que pasó entre ellos unido al hecho de tu relación con él pudo desencadenar la locura de Sam…- volvió a revolverse el cabello con frustración- En su cabeza os ve casados y con niños…- suspiró de nuevo- No entiendo como no lo vi antes, siempre supe que tenía interés en ti pero nunca noté hasta qué punto llegaba su obsesión…- me miró apenado, tomó mis manos y las besó- Siento mucho todo esto y sé que cuando recobre la cordura él lo sentirá también, siempre valoró vuestra amistad… – volvió a besar mis manos antes de soltarlas.
-Yo también la suya, por eso no me explico cómo ha terminado así, nunca vi señas para toda esa locura, incluso esa noche…- tragué grueso por lo recuerdos- Hablaba tan normal sobre darnos una oportunidad… A pesar de todo…- me dieron escalofríos al recordar de nuevo.
- ¿Te hizo algo? - negué sin levantar la cabeza del suelo.
-No lo dejé tocarme… Me lastimó cuando trataba de evitar que escapara, en esos momentos lo desconocí totalmente… Sabía que si me llevaba arriba sería imposible salir, así que tuve que darle unos buenos golpes…- terminé divertida y reímos.
-Tras verlo puedo asegurarte que le diste bien…- me guiñó- Pero se lo merecía…- seguimos riendo - Sé que sería mucho pedir… Él quiere verte, su médico cree que sería beneficioso para su recuperación que lo hicieras… Lamento pedírtelo ya que no lo merece…- volvió a resoplar- Pero estás en tu derecho de negarte…- no es que me apeteciera mucho, pero entendía que estaba enfermo y si podía ayudar en su recuperación lo haría.
-Lo haré…- sonrió en agradecimiento- Solo dame tiempo para reponerme…- señalé las muletas y la escayola – A fin de cuentas, sigue siendo mi amigo y deseo que se ponga bien…- me abrazó- Lo conozco lo suficiente para saber que en su sano juicio no me hubiera hecho nada de lo que hizo.
- ¡Tienes razón! Gracias Ana, eres la mejor…- apretó su abrazo- Hubiéramos sido muy felices sino fuera por mis preferencias…- le di un codazo en el costado.
- ¡Mejor no pensarlo! - reímos de nuevo- Ahora que caigo ¿Cómo vas con Paul? La última vez que te vi os vi iros muy juntitos después de decir que eras gay…- le di otro codazo- ¡Parece que te has liberado y me alegro! - me dio una gran sonrisa.
-Ya lo saben todos…- sonreí de vuelta- Se lo dije una de las veces que nos reunimos para saber cómo iban las investigaciones, en cuanto a Paul, no sé si durará o no, pero lo estamos disfrutando…- asentí y me pasó un brazo por el hombro para acercarme a él- Tenías razón… ¡Me siento liberado! - pegué mi cabeza a su pecho.
-Siento habérmelo perdido…- suspiré y volvió a apretar su agarre- Me gustaría haber estado para apoyarte si lo necesitabas…- besó el tope de mi cabeza.
-A mí también…- tras unos segundos de silencio cambió de tema- Félix quería venir, pero se sentía incómodo conmigo aquí, seguramente vendrá a visitarte otro día…- asentí.
-Lo entiendo, aunque sigo pensando que deberían seguir siendo amigos.
-No lo creo, él está demasiado dolido y lo entiendo…- suspiró- Hemos estado juntos varios años y nunca di el paso que con Paul al poco de conocerlo…- resopló- Así que es bastante razonable que no quiera verme.
-Lo entiendo, dale tiempo, seguro que podéis recuperar vuestra amistad…- me dio su más tierna sonrisa- Ahora será mejor que volvamos, tengo que saludar a los demás…- lo miré con horror fingido- Me extraña que Kate no haya aparecido.
-Desde que está con Elliot parece que ha sentado cabeza…- me miró con curiosidad- ¿Crees que le durará?
- ¡Por supuesto! – dije convencida- ¡Y espero que le vaya súper! - conversando de otras cosas sin importancia volvimos dentro y terminé de saludar a los que me faltaban, la reunión era solo de amigos y compañeros de trabajo, estuve largo rato charlando con las chicas que no paraban de contarme las novedades que me había perdido, Kate estaba eufórica hablando de Elliot y su relación con él. Entonces llamaron a la puerta y nos extrañamos ya que todos mis conocidos estaban allí, Christian fue a abrir, no tardé en escuchar murmullos y me acerqué a ver, me sorprendí de verlo después de tanto tiempo ¿Qué hacía aquí? ¿Se habría enterado de lo que pasó? Cuando estaba a punto de llegar a su lado paré en seco.
-He venido a tratar con ella en persona.
-Ya te dije que no podía ser.
-No intentes engañarme, ya sé que ha aparecido y necesito verla.
-No es momento de hablar de negocios, todavía está convaleciente y necesita descansar…- ya que hablaban de mí me hice presente.
- ¿John? ¿Qué estás haciendo aquí? - en cuanto me vio me levantó en alto y me dio vueltas alrededor.
- ¡Muñeca, me tenías muy preocupado! - puse gesto de molestia por su apodo, nunca me había gustado- Escuché en las noticias sobre ti y quise venir a verte.
-Como puedes ver estoy más o menos bien…- sonrió.
- ¿En serio? ¡Joder muñeca, hasta con la escayola te ves sexy! - no pude evitar sonrojarme, no estaba acostumbrada a verlo fuera de su ambiente, aunque habíamos coincidido alguna que otra vez.
- ¡Un momento! - interrumpió Christian, por un momento me olvidé de su presencia- ¿Ya os conocéis?
-Sí…- volví mi atención a John- ¿Qué es lo que quieres tratar conmigo? - se puso más serio.
-Mejor en privado…- asentí y fuimos al despacho de mi padre, Christian nos acompañó, una vez que llegamos insistí de nuevo.
- ¿Y bien? - Christian se veía bastante desconcertado, así que pensé que lo mejor sería explicarle de qué lo conocía- Christian, él es el que organiza las fiestas privadas a las que iba con Lauren…- abrió los ojos desmesuradamente.
-Y sola muñeca…- agregó y le rodé los ojos.
-No creo que eso ahora sea relevante, de todas formas, él lo sabe…- asintió mirándonos a ambos- Ahora dime que es eso que quieres tratar conmigo.
-Si lo sabe será mejor para todos, porque necesito a alguien de confianza que se encargue de eso aquí en Seattle y tras pensarlo con detenimiento he llegado a la conclusión que eres la indicada…- abrí los ojos sorprendida- Tú sabes cómo va todo esto y seguro que Lauren podría echarte una mano si lo necesitaras… - quedé bastante shockeada por su petición, no me veía yo haciendo su trabajo…
- ¿Estás loco? - gritó Christian fuera de sí- ¡Ni pienses que voy a dejar a mi novia trabajar de putera! - apreté los dientes con fuerza del coraje y lo miré bastante mal ¿Cómo se atrevía a hablarme así delante de otra persona?
-Christian, estoy lo bastante mayorcita para decidir por mí misma…- nos desafiamos con la mirada- Y otra cosa… ¿Podrías explicarme a que viene lo de putera?
- ¡Viene a llamar las cosas como son! - seguimos nuestro duelo de miradas- No me importa que recurrieras a eso…- dijo con algo de asco haciendo que mi estómago se contrajera- Pero no consentiré que hagas algo así mientras estés conmigo…- se volvió a John- ¡Seguro que puedes recurrir a alguien más! ¿Porque ella?
- ¡Solo se trata de organizar las fiestas! - grité molesta- ¿Verdad John? - asintió divertido de ver a Christian fuera de sus casillas, pero no podía decir lo mismo.
- ¡Por supuesto! Ya tengo quién les dé el visto bueno a los candidatos, que solo se pondrá en contacto contigo en caso de necesitarlo y te pagaré muy bien…- no por nada era uno de los hombres más ricos del mundo, se volvió a Christian- Ella no tiene por qué hacer nada con ninguno de los asistentes, ni siquiera tiene obligación de ir, aunque podría…- me guiñó y le rodé los ojos, Christian parecía a punto de estallar. No me convencía mucho, pero me sabía mal negarme de primeras.
-Lo pensaré mientras me recupero y te llamaré cuando tenga una respuesta…- asintió sonriente.
- ¡No puedo creerlo! ¡Me parece surrealista! - gritó Christian de nuevo, mi paciencia estaba llegando al límite.
-Christian es mejor que lo hablemos en privado…- John debió notar mi incomodidad y decidió irse.
- ¡Muñeca, te dejo con tu novio y me llamas en cuanto lo sepas! Estoy deseando trabajar juntos…- me guiñó- Mucho más ahora que no contaré contigo en las fiestas… – miró a Christian que seguía enojado- O eso creo ¡Una pena, siempre fuiste la más demandada! - me guiñó de nuevo antes de salir, Christian no tardó en estallar.
- ¡No puedo creer esto! - daba vueltas alrededor mientras se tiraba de los pelos- ¿La más demandada? ¿Acaso cobrabas por ello? ¿Prefieres trabajar haciendo esas cosas…- su tono y cara de desagrado no me gustó nada-…que seguir conmigo?
- ¡Por supuesto que no! ¡Ya te expliqué como era el proceso de selección! Ellos podían ojearme al igual que yo a ellos ¡Ninguno cobrábamos! ¡Solo John! - suspiré tratando de tranquilizarme- Solo he dicho que voy a pensarlo…- me entrecerró los ojos y lo miré desafiante- Y que te quede claro que no voy a consentir que nadie me diga lo que debo hacer…- lo señalé con el dedo bastante enojada- ¡Eso que tanto te repugna lo he hecho y no me avergüenzo de ello! El sexo es algo normal en la vida y yo prefería tenerlo así que con gente que veo a diario como hacías tú.
- ¡Ahora se trata de mí! ¡Pues si! ¡He tenido sexo! ¿Y qué? ¡Por lo menos yo no he tenido que pagar por él! - ¡Mierda! ¡No dijo eso! Tan pronto como vio mi cara pude ver el arrepentimiento en la suya, pero ya era tarde. Intenté calmarme antes de hablar de nuevo.
-Christian, será mejor que te vayas…- cuando trató de acercarse puse la mano para que no lo hiciera, ahora mismo no podía.
-Ana, lo siento, es solo…
- ¡Vete! Ya hablaremos…- asintió antes de salir apenado, una vez sola tuve que hacer un gran esfuerzo para no llorar como una niña. Entre todo lo ocurrido y esto ¡Joder! ¿Christian pensaba que era patética por pagar para asistir a fiestas donde tenía sexo? Tal vez no lo dijera así de claro, pero al final se le escapó… Tomé mi cabeza entre las manos tratando de tranquilizarme, no sabía qué pasaría mañana pero ahora mismo no lo quería cerca…
URSU.
Aquí les dejo el siguiente, espero que les haya gustado. Muchas gracias por su apoyo, cualquier cosa no duden en contactarme.
Muchos saludos y besos para todos.
