Yesterday I was dirty,
wanted to be pretty,
I know now that I'm forever dirt...

We are the nobodies,
we wanna be somebodies,
When dead,
they'll know just who we are...

"The nobodies" (Marilyn Manson)


—Entonces, ¿se verán más tarde? —

John y Mike esperaban la llegada del profesor sentados y aburridos en el salón, el rubio giraba un lapicero entre sus dedos, tenía el cuerpo recostado en la mesa sintiéndose cansado por una ligera (pero aun así insoportable) resaca.

—Sí, a las tres— dejó caer el lapicero y sobó su rostro con mucha pereza —Oh, Dios... esto es aburrido, ¿por qué no viene el profesor? —

—Lo impaciente se te ha pegado de Sherlock, ¿verdad? —

—Lo que tengo es resaca—

—No deberías dejarte llevar por él, venir así a clases no te ayudará en nada—

John sonrió divertido —Lo sé, es solo que... —

—Chicos— la voz de Mary los interrumpió —nos vamos, ¿vienen con nosotros? —

John se había sorprendido esa mañana cuando llegó a clases y Mary no se había mostrado reacia con él ni con Mike, John no lo rechazó por supuesto, aunque sabía que conservar la amistad con ella provocaría los celos de su novio, pero ya se encargaría de eso luego.

—Yo me quedaré— dijo John

—Yo también, Mary— respondió Mike

—Bueno, con esa resaca que llevas, John, dudo que quieras moverte— dijo Mary y John solo respondió con un gruñido —Mike, cuídalo por mí ¿de acuerdo? —

—Lo que usted diga, señorita—

Si no fuera porque en unas horas se encontraría con Sherlock, John ya habría considerado volver a casa. Había tenido peores resacas antes, pero el hecho de no poder ocupar su mente en algo más que el mismo malestar, hacía que simplemente la esté pasando muy mal.

Cuando Mary y otro gran grupo de chicos de la clase se disponían a salir, cuatro personas ingresaron llamando la atención de todos los que aún permanecían ahí.

—Mira, John, es el rector de la universidad— avisó Mike dándole un ligero empujón con el codo

El rubio alzó la cabeza, ya que se había recostado para cerrar los ojos por un rato.

—Buenos días, muchachos, por favor siéntense—

El rector de la universidad junto con el profesor y dos personas más, un hombre y una mujer, se pararon frente a todos.

Una vez los alumnos se acomodaron, el rector del centro de estudios continuó.

—Lamento que se haya tenido que robar un poco el tiempo de su clase, el profesor tuvo que ser llamado a último momento esta mañana por el inspector Lestrade, quien tiene algo importante que explicarles. Inspector— el rector hizo un ademán con la mano, cediendo la palabra al policía

— ¿Qué tal, muchachos? Soy el inspector Greg Lestrade y ella es la sargento Donovan— la morena dio una pequeña sonrisa como saludo —Estuve a cargo de la investigación del homicidio de su compañero de clases Adam Bennet—

John frunció el ceño inmediatamente, Sherlock le había dicho que el caso ya había sido resuelto, ¿por qué la policía había vuelto entonces?

—El asesino ya ha sido capturado y será llevado a prisión hasta el juicio; sin embargo, hemos tenido un giro interesante en este caso. Necesitamos hablar con cada uno de ustedes nuevamente. Sé que es aburrido, pero es necesario—

— ¿Sherlock te habló algo sobre eso? — preguntó Mike en un susurro

—No— respondió el rubio siguiendo atento a las palabras del inspector

—Todos serán citados muy pronto para presentarse y responder algunas preguntas— continuó Greg —Si alguno de ustedes tiene algo que decirnos, pero no quiere mostrarse, es decir, decirlo de manera totalmente anónima, deberán llamar a este número— señaló la pizarra mientras Donovan escribía un número en la misma —Eso es todo, gracias, chicos—

—Esto es raro— comentó Mike

—También lo creo— respondió el rubio

Luego de una rápida conversación entre los policías, el profesor y el rector, la clase finalmente empezó, aunque John no se pudo sacar de la cabeza lo extraño que había resulto todo, además, Sherlock no le había comentado nada, ¿seguía el rizado en la investigación?

El reloj marcaba las dos y media de la tarde, las clases que había tenido desde la mañana habían resultado algo tediosas, la resaca ya le había pasado lo suficiente como para sentirse mejor, pero de todas maneras no tenía muchas ganas de seguir en clase, así que, soportando la regañada de Mike, John salió de clase media hora antes de que terminara. Se fue a la cafetería a almorzar, y de paso, esperaba temprano a Sherlock.

Sherlock, ya estoy en la cafetería, ¿quieres que te pida algo?

Su mensaje fue enviado y como ya era costumbre, esperaba una respuesta bastante rápido; sin embargo, pasado los quince minutos, John supo que tal vez Sherlock estaba ocupado como para responderle. La investigación quizás. Se lo preguntaría cuando llegue.

El reloj marcó las tres y cuarenta y Sherlock aún llegaba, John frunció el ceño extrañado, tal parecía que su novio solo era puntual cuando tenía clases, puesto que su encuentro se estaba demorando más que de costumbre.

¿Dónde estás? No me digas que andas con resaca xD

4:15pm

Vendrás hoy, ¿verdad? ¿Ocurrió algo?

4:50 pm. Sherlock nunca llegó, nunca respondió sus mensajes.

Tenía clase a las cinco, por lo que no pudo esperar, salió de la cafetería mirando por todos lados buscando al rizado. No podía negar que se sentía algo molesto, incómodo y, ¿por qué no decirlo? Triste. Tenía muchas ganas de ver a Sherlock, pero este simplemente no apareció, no avisó.

Admitía que era algo egoísta de su parte pensar en ser el centro del mundo de Sherlock, pero tampoco esperaba que algo malo le hubiese pasado a su novio. Habría preferido una cancelación a las cuatro y media de la tarde que simplemente la ausencia total de su novio.

Contarle a Mike aquella anécdota también había resultado extraño para su amigo, quien también intentó comunicarse con Sherlock sin tener éxito.

—Tal vez sigue metido en la investigación, John. Sherlock puede ser muy extraño y misterioso cuando quiere, debes ir acostumbrándote—

—Pero... un mensaje ¿sabes? Él y yo podríamos hablar por horas con mensajes, por eso esto me parece jodidamente raro—

—Es Sherlock— Mike se encogió en hombros —Por cierto, John, ¿no crees que lo de ustedes es algo... apresurado? —

— ¿A qué te refieres? —

—Quiero decir, apenas se conocen—

John sonrió divertido —Créeme que también lo he pensado, pero... no lo sé, Mike— un suspiro escapó de sus labios —Solo sé que jamás me había sentido así por alguien más—

El día pasó relativamente lento y sin noticias de Sherlock, incluso, cuando se decidió a llamarlo, el teléfono estaba apagado, puesto que había contestado la casilla de voz. Era extraño, y aunque era estúpido, no pudo evitar sentirse rechazado.

Aquel día, su última clase terminaba a las siete, por lo que, al salir con Mike, Mary y otros compañeros, le empezaron a llover propuestas para ir a comer en grupo antes de ir a casa. No podía mentir, se había decepcionado el no encontrar a Sherlock esperándolo afuera de la universidad, pero decidió ser comprensivo y no se dejó intimidar por sus sentimientos algo exagerados en esos momentos.

Si ocurrió algo hoy, por favor dímelo, en serio estoy preocupado por ti. No me has respondido los mensajes y cuando te llamé tu teléfono estaba apagado. Mi última clase mañana termina a las nueve, podríamos encontrarnos en la cafetería. Avísame si podrás ir.

Y ese había sido su último intento de comunicación con Sherlock, lo había escrito mientras todos comían y conversaban en la mesa del restaurante, ignorando lo preocupado y dolido que se sentía en esos momentos.

Levantarse al día siguiente le resultó algo molesto, se sentía de mal humor, especialmente cuando sus padres le habían buscado una discusión luego de que recibieran una llamada por parte de Scotland Yard, temprano en la mañana, pidiendo que se presentara a ser interrogado a las tres de la tarde. Su familia se había dado cuenta de sus amanecidas en esos días, por lo que sospechar que andaba en malos pasos era simple si le sumabas aquella llamada.

No importaba que les explicase que era por el asesinato de su compañero de clase, simplemente no le creían del todo.

Estaba sentado en el bus, tenía el celular en su mano y tal como lo había hecho anoche, se había pasado casi todo el viaje viendo las redes sociales de Sherlock, buscando si por ahí había dejado rastro de actividad. Nada. Pero entonces, luego de contestar en Whatsapp un mensaje de Mike sobre un punto inconcluso en la tesis, abrió un chat con el contacto de Sherlock solo para ver su extraña foto de perfil nuevamente. Nunca habían conversado por ahí, el rizado siempre se comunicaba por mensaje directos al celular. Para su sorpresa, Sherlock aparecía en línea en esos momentos, su corazón se aceleró -de manera estúpida para su opinión-, y no dudó en hablar con su novio y preguntarle que rayos había pasado o por qué demonios ahora lo ignoraba.

Sherlock! Oye, estás bien? Por qué no me hablaste en todo el día?

Esperó.

Los dos check no se volvían del maldito color azul.

Ocurrió algo? Estoy jodidamente preocupado por ti

Miró atentamente la pantalla con el ceño fruncido, ignoró las dos notificaciones de las respuestas de Mike.

Sherlock seguía en línea, pero no contestaba, no leía los mensajes.

Se enojó. Era un hecho que lo estaba ignorando.

Qué rayos es lo que te pasa?!

Alzó su vista y se percató de que estaba ya a una cuadra para bajarse, cuando volvió a la pantalla, Sherlock ya no estaba conectado. Una punzada de decepción le invadió el pecho cortando su respiración por un segundo. ¿Qué ocurría? ¿Por qué Sherlock simplemente actuaba de esa manera?... nunca antes le había dolido tanto que una persona lo ignorase, sentía como si su presencia, de repente, era molesta para el rizado, no podía encontrar otra explicación.

John sabía que atrás habían quedado sus días con sus tres de la suerte, desde su acercamiento con Sherlock todo parecía haberse acelerado, la pasaba bien con él y sentía que lo quería, sentía que se estaba enamorando, pero siempre había ese: "¿no es muy rápido todo esto?", "ni siquiera nos conocemos bien". Tenía dudas, pero quería arriesgarse; sin embargo, esta primera piedra en el camino le hacía preguntarse si habría más situaciones así con Sherlock.

Cuando finalmente estuvo en clase, decidió no contarle a Mike, solo se limitó a decir que no había logrado comunicarse con él. Su amigo le pidió paciencia, puesto que sabía que Sherlock podría ser alguien bastante especial y difícil de comprender, pero que al final de cuentas, era alguien en quien podía confiar. John asintió aceptando el consejo, aunque sabía que su amigo no entendía del todo su situación.

John estaba citado al interrogatorio a las tres de la tarde, pero, por cosas que él no comprendía, se había adelantado para antes de la una. El rector de la universidad había pedido su presencia durante la clase y, para su sorpresa, al entrar a la oficina encontró al inspector Lestrade y a la sargento Donovan esperándolos también.

—Yo... yo creí que la cita era a las tres todavía— dijo algo confundido

—Sí, muchacho, lo sé. Siéntate— respondió el policía

El rubio frunció el ceño, algo no estaba bien y podía sentirlo. Se sentó en la silla frente al escritorio del rector, mientras que ambos policías permanecían parados uno a cada lado.

—John Watson— dijo el rector —El segundo puesto de toda la universidad—

— ¿Qué es lo que ocurre? Lo siento, pero me ponen algo nervioso— John ignoró el innecesario comentario

—Escucha, John— continuó el rector —Comprendemos que estés así, pero hay algo importante que necesitan preguntarte y... creemos que es necesario que te sinceres con ellos—

John frunció el ceño de inmediato — ¿Qué es? — preguntó

—De acuerdo— Greg miró a Donovan, una mirada que John podría describir como de reproche, luego lo volvió a mirar —Primero necesito que me digas qué relación tienes con Sherlock Holmes—

John no pudo evitar mostrar sorpresa en su rostro, ¿Sherlock entonces no estaba en la investigación? ¿Por qué no se lo preguntaron a él en primer lugar? ¿Por qué tanto misterio? ¿Qué tenía que ver él en todo eso?

Pensó por un momento en negar su relación, pero maldita sea, estaba... enamorado, o al menos estaba en ese proceso. Quería a Sherlock, lo quería a morir, aun así se haya portado como un imbécil con él horas atrás.

—Es mi novio— contestó y un ligero calor se posó en sus mejillas —Somos pareja—

Lestrade miró a un costado por unos segundos, como si lo que había escuchado era algo que no habría querido oír. Suspiró —De acuerdo, muchacho, escúchame bien lo que te voy a decir— se sentó en el sillón de cuero frente a John, el rector y Donovan permanecían callados —Interrogamos a uno de tus compañeros hace unas horas, él nos dijo que tú y Sherlock habían sido vistos últimamente juntos y que corría el rumor que eran novios... —

—Eso es lo que le dije, inspector—interrumpió John —Lo somos, pero no entiendo por qué es importante mi relación en esto—

—Tenemos sospechas de que Sherlock Holmes está involucrado en este tema— dijo Donovan

John volteó a ver a la morena totalmente sorprendido e indignado a la vez.

— ¿Qué? ¿Cómo...? Encontraron al asesino, Sherlock encontró al asesino, ¿cómo es posible que puedan culparlo por eso? —

—John, no estamos culpando a Sherlock por asesinato— dijo Lestrade

— ¿Entonces de qué? —

Un silencio se hizo presente por unos segundos, un muy incómodo silencio que ponía los pelos de punta a John.

—De acuerdo— dijo Lestrade más para sí mismo — ¿Me permite, Sr. Smith? —

El rector asintió con la cabeza y sacó su teléfono móvil del bolsillo de su saco y se lo entregó a Lestrade, este lo sostuvo en su mano por unos segundos mientras le volvió a dar aquella mirada de reproche a la sargento Donovan nuevamente.

—John, es cierto que Sherlock encontró al asesino, supongo que él te lo dijo— John respondió asintiendo con la cabeza —Bien. Esta investigación nos llevó a descubrir a lo que creemos que es una mafia que elabora un tipo de droga muy peligrosa, droga que fue utilizada para asesinar a Adam Bennet. Y todo lo que hemos encontrado nos está llevando extrañamente... a Sherlock—

Aunque John sabía que las drogas y Sherlock no eran muy ajenos que digamos, el pensar que su novio esté metido en algo parecido a una mafia de drogas le parecía jodidamente absurdo.

—Espere, no puede estar hablando en serio. Sherlock puede... — dudó en continuar, pero era la policía, era obvio que lo sabían —puede que él haya sido un consumidor, pero ¿estar metido en una mafia? Por favor, esto debe ser una especie de difamación contra él—

John había sonado serio, seguro de sus palabras, sentía la indignación y su molestia en su pecho crecer a cada segundo.

— ¿Desde cuándo son pareja, John? — preguntó Donovan dando la vuelta para sentarse al lado de Lestrade

—Eh... unos días, de hecho—

—Lo sabía— respondió la morena

— ¿Cómo que ya lo...? — John no pudo evitar tomar eso como burla y se estaba empezando a sentir muy enojado —Miren, si me van a preguntar qué es lo que sé sobre Sherlock en esa mafia, están perdiendo el tiempo, no sé nada porque es claro que él no está metido en tal estupidez—

—John, escúchame— llamó Lestrade con una voz ligeramente alta —Primero nos escuchas y luego sacas conclusiones, ¿de acuerdo? No te haríamos perder el tiempo a ti, ni perderíamos el tiempo nosotros con este interrogatorio si no fuera necesario—

John se quedó callado, sabía que tenían razón, pero ganas de mandarlos a la mierda no le faltaban.

—Hay algo que debes ver, fue enviado al teléfono del Sr. Smith de manera anónima— continuó Lestrade, ya con su voz normal —Será incómodo, pero es necesario que lo veas, solo así podrás entender por qué tenemos sospechas de Sherlock—

El inspector tecleó por unos segundos el celular del rector, quien seguía en total silencio todo ese tiempo, hasta finalmente entregarle el teléfono a John.

Cualquier cosa habría esperado John ver en aquella pantalla, la imagen de Sherlock comprando droga, vendiendo droga, o él mismo drogándose en algún sucio callejón de Londres. Pero nada en el mundo lo hubiera preparado para eso, ni en mil vidas hubiera podido esperar o imaginar lo que sus ojos se negaban creer. Su mente se puso en blanco, su respiración se detuvo y su corazón se rompió en miles de pedazos y lo sentía claramente, tan doloroso como un cuchillo atravesando tu pecho.

Era un video, uno en donde veía a Sherlock recibiendo sexo oral por parte de alguien que inmediatamente reconoció, era aquel tipo que le había empujado saliendo de clase, aquel que llevaba esa extravagante ropa y le había dicho que era un supuesto amigo de Sherlock y que, entre líneas, había sugerido algo más íntimo con el rizado.

Su nombre no vino a su mente, no lo recordaba, hasta que Sherlock gimió su nombre, "Jim". Lo recordó, Jim Moriarty. El video mostraba con descarada obscenidad, en un primer plano a Jim, quien era el que grababa el video, en un muy esmerado trabajo con la masculinidad de Sherlock, para luego pasar a mostrar al rizado al cual se le veía con los ojos cerrados, claramente a gusto con lo que le ofrecían.

"¿Te quieres correr en mi boca, Sherlock? ¿o en mi cara?"

"Mierda, Jim, cállate y continúa"

John no pudo más, apagó la pantalla y estiró la mano para entregar el teléfono, desvió su mirada totalmente avergonzado, pero, sobre todo, traicionado.

—Muchacho, lo lamento, pero era necesario—

John sentía que se le quebraría la voz si contestaba, por lo que decidió quedarse callado.

—John, escucha— dijo Donovan —Ese chico es Jim Moriarty, es uno de los más grandes vendedores de drogas de Londres, es pareja de Sherlock Holmes—

El rubio miró a la morena inmediatamente, ¿había escuchado mal acaso?

—No, eso... — su voz se quebró como temía, sus lágrimas amenazaban con salir —Sherlock... Sherlock solo está conmigo—

—Lo lamento, John, pero... también tenemos pruebas de ello—

No podía con todo eso, John sentía que el mundo se había puesto en su contra, que eran cruel con él sin razón alguna.

—No... — susurró John más para sí mismo

—Esto es un video de hace dos días, John— dijo el rector después de haber estado en silencio todo el rato, encendió la pantalla situada en el mueble al lado de él, justo en la esquina de la oficina.

Era otro video, un video de la cámara de seguridad de la universidad donde se veía a Jim Moriarty frente a Sherlock, el rizado estaba de espaldas a la cámara. Ambos parecían conversar, Jim sonriendo en todo momento, segundos después este se acerca a Sherlock y lo tomo de la cintura, el rizado no hace nada para evitarlo, ni siquiera se mueve, incluso sigue así sin hacer nada cuando Jim lo suelta y le habla aún con esa maldita y coqueta sonrisa.

John siente que una lágrima cae por su rostro y la limpia inmediatamente con su manga, quiere dejar de ver, pero sus ojos simplemente no obedecen, como si seguir viendo el video podría cambiar la dura realidad que lo estaba golpeando. Pero cuando las manos de Jim ahora se atreven a posarse en el pecho de Sherlock mientras que lentamente se va acercando con la clara intención de besarlo, John siente que había sido suficiente para él.

—Basta... basta, por favor... —

El rubio se levanta y camina hasta casi llegar a la puerta, dando la espalda a las tres personas en la oficina. Respira profundo, intenta calmarse, no quiere llorar, no debe, no se merece esto.

—John, toma—

John voltea, Donovan le ofrece un vaso con agua, pero él no lo acepta. Caminó rodeándola y regresó, pero no vuelve a sentarse. Encara su vergüenza, su dignidad y decide que mostrarse como la víctima engañada y herida no era lo suyo.

No, él no permitiría eso.

— ¿Qué es lo que quieren de mí? — preguntó sosteniendo la mirada en el policía

—Solo dinos todo lo que sabes de él. Los lugares que frecuenta, las personas que conoce, con quienes has visto que él frecuenta—

Caer en cuenta que en realidad amaba a alguien a quien realmente no conocía no dejaba de ser doloroso. Se sentía como un total y completo imbécil.

—Yo... yo solo sé que... — negó con la cabeza como reprochándose por ser tan estúpido —apenas lo conozco, sólo sé cosas muy pequeñas, no sé ni siquiera dónde vive—

—Si apenas lo conoces, entonces ¿cómo es que son novios? — preguntó Donovan luego de colocar el vaso con agua en el mueble al lado del sillón

—Yo... lo nuestro fue bastante... rápido— dijo avergonzado

— ¿Al menos sabías lo que es él? —

—Donovan— dijo Lestrade en tono de advertencia

—Jefe, debe saberlo—

— ¿Ahora qué? — dijo John mirando el piso, cansado ya de sentir las dagas clavadas en su corazón

—Sherlock Holmes es un psicópata. Los psicópatas no aman, John—

El rubio miró a la morena —Pero ¿de qué hablas? —

—Sherlock nos ayuda en los casos y no cobra por ello. Lo hace porque le gusta, pero un día para él no será suficiente, entonces encontraremos un cuerpo y será Sherlock quien lo habrá puesto ahí—

— ¿Por qué él haría eso? — respondió John con un poco de incredulidad

—Ya lo dije, es un psicópata. Los psicópatas se aburren, John, ellos no aman, no pueden hacerlo—

Entonces John recordó la ausencia de Sherlock el día de ayer, la manera en que fue ignorado sin razón alguna... ¿Donovan tenía razón?

—Muchacho— Lestrade llamó su atención claramente queriendo terminar con ese tema —Lo que hemos descubierto hasta ahora es que Jim Moriarty podría estar detrás de todo esto. Han modificado una droga ya existente haciéndola extremadamente peligrosa. Jim estudió con Sherlock en esta universidad, compartieron clases y aunque abandonó los estudios, siguió frecuentando con él. Creemos que Sherlock y Jim hicieron la modificación, ambos tienen los conocimientos correctos para hacerlo, especialmente Sherlock con su capacidad mental—

Una parte de John se negaba a creerlo, pero todo lo que había visto, todo lo que había escuchado era tan acertado y creíble que su razón le pedía a gritos que aceptara que había sido engañado, que Sherlock Holmes no era el que creía que era y que, sobre todo, no lo amaba.

John se odió a sí mismo por decidir creer, porque aún lo amaba y a pesar de ser quien decían que era, su corazón se rehusaba a renunciar a ese amor. Posó su mirada en el piso y habló.

—Sherlock tiene a Mike Standford como amigo de infancia, él estudia conmigo, pero puedo asegurarles que no sabe nada. También frecuenta mucho con Molly Hooper, que estudia la misma carrera, aunque no comparten clases. Ella lo ayuda en las investigaciones de sus casos cediéndole el laboratorio. No viene a todas las clases, solo a las que la asistencia son parte del puntaje...—

Se detuvo por unos segundos y se dio cuenta eso era todo. Estaba estúpidamente enamorado de un completo extraño.

—No sé... nada más, lo lamento—

—Lugares que frecuenta, ¿va a conciertos? —

—Bueno, he ido a dos lugares con él... — el recuerdo de aquel tipo en ese bar la primera noche que habían salido juntos vino a su mente —recuerdo que una vez se nos acercó un tipo, creo que se llamaba... no lo recuerdo, pero creo que Sherlock lo llamó Moran... —

—Sebastian Moran— dijo Lestrade

El rubio quedó mirando al inspector esperando la explicación.

—Sebastian Moran es el asesino de Adam Bennet. Eso no te lo contó—

—Oh Dios... — John cerró los ojos

No más, por favor, ya no quiero saber nada. Estoy muriendo por dentro ¿no se dan cuenta? ¡Me estoy muriendo!

—Necesito irme, por favor, quiero irme— John se resistió a salir corriendo

—Espera— Lestrade se levantó —Solo una cosa más. No hemos podido dar con su paradero desde ayer, ¿ustedes se han visto ayer? —

John sintió un escalofrío recorrer su cuerpo, cada vez todo encajaba más y creer que Sherlock Holmes era psicópata creador de una droga peligrosa, se hacía cada vez más fácil.

—Yo...no he podido hablar con él coincidentemente desde ayer—

— ¿No has recibido llamadas o mensajes de su parte? — insistió el inspector

—No. Quedamos en que nos veríamos ayer en la cafetería; él nunca llegó. Pero hoy estuvo conectado en Whatsapp—

— ¿A qué hora? ¿Te dijo algo? —

—No, no me habló— se sintió avergonzado por decir eso —Eso fue en la mañana—

— ¿Se ha vuelto a conectar desde entonces? —

—No lo sé—

Lestrade miró a Donovan, John no pudo saber lo que significaban aquellas miradas, pero algo le decía que tan solo era otra confirmación más a todo lo que había escuchado.

—Toma, muchacho— John recibió la tarjeta del policía en su mano —Si se comunica contigo, si lo ves o para cualquier otra cosa, no dudes en llamarme ¿de acuerdo? Para lo que sea—

John asintió y sin decir más se retiró de la oficina.

Salir al pasillo se sintió como haber salido de una prisión, como si el aire fresco lo ayudase a respirar mejor. Sus pies lo llevaron al baño, este felizmente estaba vacío, porque ser escuchado pateando con furia la puerta de uno de los cubículos habría sido incómodo.

Quería llorar, quería gritar, pero soportaba, aguantaba. Si fue un idiota por dejarse engañar, entonces lo aceptaba, aprendería de ese error y seguiría adelante. Sherlock no es el único, tal vez conozca una chica que lo ame o, quien sabe, un chico que lo conquiste, allá afuera había mucha gente y cada una de ellas era una oportunidad para enamorarse... pero ninguna de ellas es Sherlock...

—Mierda... no... — susurró apretando sus párpados para controlar sus lágrimas, controlar su dolor

Se lavó el rostro, arregló su corto cabello y salió del baño directo a su salón de clases. Es difícil ser fuerte cuando tu mundo se desmorona. Tenía el corazón roto y él tenía que disimular, porque el tiempo no dejaría de avanzar solo porque él sufría, en eso no había compasión.

No se dejaría caer, no podía, ya demasiado había perdido como para darse el lujo de perder todavía más. John Watson sabía lo que era estar jodido, ya lo había vivido y, aunque el engaño de Sherlock no se comparaba con ningún sufrimiento que había vivido antes, sabía que lo único que le quedaba hacer era recoger todos sus pedazos para volverlos a unir y seguir con su vida.

Sí, era una completa mierda esa opción, pero es lo único que podía hacer.

Cuando llegó a casa esa noche y subió las escaleras directo a su habitación, una parte de él esperaba encontrar al rizado escondido en la oscuridad, esperándolo en silencio para decirle que todo era mentira, que era una vil y tonta broma pesada. Pero no, su habitación estaba vacía, fría. Caer en cuenta que ya eran dos días sin saber absolutamente nada de Sherlock solo le decía que todo era verdad, Sherlock no lo amaba, tal vez solo había jugado con él, o solo había sido un reto o algún tipo de manipulación para pasar el rato. No lo sabía, pero si hubiese sido en serio cada una de las cosas que había vivido con él, Sherlock nunca los hubiese mandado al olvido de un día para otro.

Lanzó la mochila al piso y se sentó en la cama, esa en donde había hecho el amor con Sherlock aquella noche... las lágrimas que habían estado amenazando en salir varias veces durante el día, especialmente cuando se encontraba solo, pero él nunca lo permitió, estaban por resbalar por sus mejillas.

Miró a su alrededor y todo, maldita sea, todo le recordaba a Sherlock. Su mente no estaba colaborando con él, así que prefirió sacarse la ropa y entrar a la cama, después de todo, eran pasada las once de la noche y tenía clases mañana. Prefería dormir y olvidar a Sherlock por esas horas, estaba seguro que mañana tampoco lo volvería a ver.