Capítulo 31
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Suspiros y jadeos eran lo único que se escuchaba en aquella cocina, Sarada se encontraba reclinada sobre la mesa mientras Boruto la embestía por detrás, ambos desnudos, el sudor recorría por sus frentes.
—Ah!... si… más… Boruto… más!
Boruto jadeó y sus embestidas aumentaron hasta que ambos lograron alcanzar el orgasmo.
—¡Te amo! —dijeron al unísono.
Boruto se retiró mientras ella se quedaba en la misma posición, sin energías. Para él, siendo tan fuerte como era, no fue problema el tomarla en sus brazos con delicadeza y conducirla a su habitación. La recostó en la cama y ella quedó dormida al instante.
Había pasado una semana desde que ella había recuperado sus recuerdos y en toda esa semana, no dudaron en unirse más de una vez. Maldición, jamás en su vida había disfrutado tanto del sexo, no, de hacer el amor, Sarada era su todo, su mujer y si por él fuera, ya la hubiera hecho su esposa.
Esa misma tarde, ella había decidido llevar sus cosas al departamento y colmillos ya estaba de regreso con ellos. Boruto estaba más que feliz con su vida, al parecer, lo mejor estaba por venir. Esos eran sus pensamientos. La arropó y luego se recostó a su lado.
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Sumire se encontraba en una cafetería poco concurrida mientras esperaba por alguien. Por instinto, elevó mirada y ahí la vio.
Sarada y Boruto entraron y en cuanto ambas se miraron, Sarada corrió a abrazarla con gran efusividad.
Boruto pensaba que aquella escena era muy extraña.
—¡Sumire!
—Sarada! ¡Oh por dios, puedes recordarme!
—Si… —ella la tomó de las manos —Me alegra verte —dijo Sarada.
Los tres tomaron asiento en su mesa y Sumire habló —¿Y qué prosigue ahora? ¿Cuáles son sus planes? —preguntó ella.
Ambos sonrieron —Ahora… estamos viviendo juntos.
—¡KYAAAAAAAAAAAA! Eso es genial! —dijo y miró a Boruto —Definitivamente ahora tu mirada es diferente.
El rubio se sorprendió pero luego sonrió —Tienes razón.
Los tres sonrieron y comenzaron a hablar sobre proyectos futuros.
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Sumire les miró —Chicos, espero que me visiten, en especial tú Sarada… prácticamente… eres la única amiga de verdad que tengo.
Sarada sonrió —Yo estaré ahí para ti siempre que me necesites, ya tienes mi número y yo el tuyo.
Ambas se abrazaron y sumiré se fue en su auto.
Mientras él manejaba Sarada le miró —Boruto.
—¿Si?
—Ya todo terminó ¿Cierto?
Boruto titubeó —Si… —sonrió con más confianza y llevó una mano a su pierna en señal de confortación —Ahora podemos ser felices, tú y yo, hacer nuestras vidas.
—Es lo que más deseo, no tienes idea de cuánto te amo Boruto.
—Lo sé…
Ella respiró profundo —Ese día… derrotaste a Hidan.
—Lo hice, Sarada, todo está bien ahora.
—Me dijiste que su hermano lo…
—Oh, ya sé a dónde vas, y no tienes que preocuparte por eso, me haré cargo a su debido momento.
—¿Prometes que no vas a ocultarme nada?
—Amor, ahora eres un valioso tesoro para mí, no te voy a mortificar por cosas que puedo manejar muy bien y en lo que ahora eres vulnerable.
—Entiendo —dijo algo molesta —Ahora soy demasiado débil para enfrentar una amenaza ¿No?
—Sarada, no te molestes, sabes que ahora yo te voy a proteger.
Ella le miró sonrojada, la forma tan tranquila y dulce en que Boruto le hablaba le hacía olvidarse de todo—Por lo menos mantenme informada de cualquier cosa, no quiero andar sin preocupaciones mientras tu estas pensando en cómo resolver problemas.
—Esta bien, ¿Quieres pasar a ver a tus padres?
Ella negó —No, por ahora quiero volver a departamento para terminar de arreglar las cosas.
—Bien, lo que digas amor.
Ella le miró sonriente—¿Boruto?
—Dime —dijo sin despegar la vista de las calles.
—¿Cuándo retomas tu carrera?
—Yo… anunciaré un retiro temporal.
Ella le miró sorprendida —¿Por qué?
—Quiero enfocarme en nosotros y en… algo que se viene.
—¿Qué es? —dijo mirándole interesada.
Boruto suspiró—Es… bueno, aún no lo sé, pero pronto tendré noticias. Sarada, alguien me ayudó a dar con Hidan y como pago voy a colaborar con estas personas para acabar con una amenaza que se viene... ellos creen que el poder que tengo es útil para esto.
—Por dios… —murmuró preocupada mientras miraba al frente— ¿Es que esto no se va terminar nunca?
—Me parece que… pronto descubriremos cosas que ignorábamos sobre nuestra realidad y… no será nada bueno.
—Y estoy consciente de que hay cosas increíbles en este mundo —afirmó ella seriamente.
Boruto asintió con seriedad.
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Las cosas iban con mucha naturalidad, Sarada asistía a su último año en la Universidad, mientras que Boruto se hacía cargo de algunos negocios que tenía y en los que había invertido, entre sus planes estaba comprar una agencia de música para poder explotar nuevos talentos, era algo en lo que llevaba mucho tiempo planeando, aunque todo a su debido tiempo.
La prensa había dejado de acosarlo luego de que pidió respeto a su vida privada en su última conferencia de prensa y prefería no salir del departamento mientras trabajaba en sus negocios desde ahí.
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Sarada llegó al departamento y buscó a Boruto, no lo vio por ningún lado, sonrió pensando que estaría en su cuarto de trabajo. Caminó por el pasillo y abrió sin preguntar. Boruto retiró su vista de los papeles que leía para sonreírle de vuelta y retirarse los lentes. Ella se acercó a él y se sentó en su regazo mirándole de frente mientras rodeaba su cuello con sus brazos.
—¿Qué tal te fue hoy?
—Lo normal, solo que Iwabe sigue más insistente de lo normal.
Boruto torció el rostro —Ya le he enviado un autógrafo…
Sarada sonrió —No seas así, él solo quiere conocerte.
—Y quien sabe que otras cosas…
Sarada le dio un corto beso —¿Por qué siempre tienes que pensar cosas pervertidas?
Boruto elevó una ceja —¿No será porque a alguien así le gusta? —dijo mientras la aferraba más de la cintura.
Ella se encogió de hombros —Es verdad —se acercó a su oído— me gusta que me hagas sentir bien…
Boruto mordió su cuello y ella gimió —¿Quieres hacerlo? —preguntó él.
—Solo si no estás muy ocupado…
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—Me queda claro que solo utilizas a Hidan, no solo estaban distanciados, sino que fuiste tú quien lo orilló al suicidio hace un siglo, nunca lo aceptaste por ser hijo de una humana ¿Por qué no aceptas que estás buscando algo que ni tú sabes? —dijo la mujer con los brazos cruzados.
Yakumo sonrió —Solo es diversión ¿Qué podría estar buscando?
—Averígualo entonces.
—No voy a intentar averiguar algo de lo que estoy seguro, no es —dijo mientras se levantaba de su enorme mesa repleta de comida y se dirigió a la ventana, no había más que oscuridad y la luna.
Él era el único en aquella selva del amazonas.
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Boruto caminó a la ventana y observó un papel que se mantenía pegado al cristal por la fuerza del viento. Lo abrió lentamente y lo tomó. Desdobló la hoja y leyó detenidamente.
—¿Un ferri? —murmuró y caminó a su cuarto de trabajo.
Prendió la computadora y comenzó a buscar el nombre de aquél ferri, se trataba de un barco que zarparía en un par de semanas directo a una isla paradisiaca.
—Vaya, que buen lugar… —murmuró mientras pasaba las imágenes.
Se recargó en el respaldo de su asiento y pareció pensar en algo. Unas vacaciones no estaban mal y él confiaba que con su nuevo poder, terminar con la amenaza que se acercaba no sería difícil.
Recibió la llamada de su padre y contestó de inmediato mientras analizaba costes y detalles para el viaje.
—¿Papá?
—Hijo… ¿estás ocupado? —su voz se escuchaba algo cansada. Boruto pensó que probablemente era por tanto trabajo.
—No, dime que pasa ¿Cómo han estado?
—Bien —carcajeó levemente— hijo, ¿Vendrás a la graduación de Himawari?
—Si, por supuesto, iré con Sarada.
—Bien, solo quería confirmar, es en un par de semanas que no se te olvide, ella no deja de insistir en que te haga recordar.
Boruto sonrió —Claro padre, no te preocupes.
—Entonces nos vemos, cuídate y cuida de Sarada.
—Si —dijo animado.
—¿Boruto?
—¿Si?
Se escuchó un pequeño silencio —¿Has… has soñado estos días con tu madre?
Boruto apartó la vista de la computadora y miró a la nada —No… últimamente no… es decir que, hace tiempo que no…—dijo en un suave susurro.
—Yo… he estado soñando con ella pero… son sueños extraños, es como si tratara de decirme algo… olvídalo, es solo el cansancio hahaha… cuídate hijo —dijo para luego colgar.
Boruto miró su celular como si su padre siguiera ahí y luego soltó un suspiro.
En la otra habitación, Sarada despertó de un sobresalto mientras llevaba una mano a su boca y trataba de normalizar su respiración. Miró a la ventana, la luz de la luna se filtraba entre las cortinas.
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Saitou Yakumo solo quería demostrarle a su asistente que ella se equivocaba, así que ahora estaba en aquella situación.
Se acomodó sus gafas oscuras y miró el edificio frente a él. Se trataba de un complejo de departamentos caros. Miró a su alrededor y murmuró con cierta irritación.
—Humanos débiles y tontos, al parecer siguen categorizándose por dinero— miró al edificio lujoso nuevamente—Incluso han mejorado sus gustos arquitectónicos, imponentes edificios para pequeñas hormigas— sonrió y decidió caminar al interior.
Justo antes de entrar, la puerta automática se abrió y lo único que vio fue una cabellera lila pegada a su pecho. Él no se inmutó.
—Auch! —la chica se separó y le devolvió la mirada algo molesta— Oye ¿podrías fijarte por dónde vas? ¿No viste por dónde iba?
—Evidentemente llevabas prisa, así que quien se fue contra mi fuiste tú.
Ella abrió la boca indignada, ningún hombre le había tuteado y menos un desconocido —¿Encima eres grosero —dijo y pasó de él para salir de prisa.
Saitou miró hacia afuera y la chica entró a un auto sin voltear a verlo en ningún momento —Normalmente me piden que las folle, que extraña mujer.
Le restó importancia y se dirigió a recepción. Al dar su nombre, fue atendido de inmediato y con todos los honores.
Nadie sabía que era un demonio, pero sí tenía una especie de reconocimiento como una especie de miembro de la realeza de un lugar lejano.
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El día de la graduación del instituto había llegado y todos se encontraban celebrando con Himawari, pues había obtenido un reconocimiento.
Boruto abrazó a la peliazul —Hermanita, felicidades —se apartó y la miró— Mamá estaría orgullosa.
—Lo sé —dijo con toda seguridad.
Sarada se acercó a ella —Felicidades.
—Gracias cuñada, que bueno tenerte aquí, cerca de mi hermano —miró a Boruto, quien hablaba con Sasuke —él está feliz.
—Yo también soy feliz con él.
Ella sonrió —Lo siento pero ya quiero sobrinos.
Sarada se sonrojó. Boruto se acercó y abrazó a Sarada por detrás aferrando sus manos en la cintura de la pelinegra —¿Qué le dices para que se ponga así?
—Nada, solo que quiero a mis sobrinos ya.
Boruto comenzó a toser para disimular y Himawari los dejó mientras reía. La puerta sonó y ella fue a abrir, la pareja sonrió cuando Himawari se lanzó a los brazos de Inojin y Naruto carraspeaba para que aquel abrazo terminara.
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Más tarde, Naruto y Sasuke hablaban a solas.
—¿Has sabido algo de aquellas personas?— preguntó Sasuke.
Naruto negó —Aún no… Boruto dice que todo está bajo control.
—Hablé con él, le advertí que no bajara a guardia, parece demasiado relajado.
—Tan estricto como siempre— dijo el rubio con una sonrisa —Estarán bien, además él solo intenta recuperar el tiempo perdido con Sarada-chan. Tú mejor que nadie debería entender esa sensación.
—Si… —dijo sin más mientas miraba a la luna.
—Ahora solo debería disfrutar de tu esposa y del pequeño Itachi ¿No crees?
Sasuke sonrió —Está por cumplir los cinco… cada vez se parece más a Itachi.
—Eso es bueno, Itachi es el ejemplo exacto de amor… después de lo que tuvo que hacer…
El pelinegro asintió y luego le miró —Naruto… yo…
—No digas nada —le miró con una sonrisa sincera, tu no tuviste la culpa de lo que le sucedió a mi esposa. Pasé un buen tiempo con ella en su momento, y tengo hermosos recuerdos. Para mí eso es suficiente.
Sasuke se limitó a sonreírle, luego miró al interior de la casa —¿No vas a entrar?
—Me quedaré un rato más —dijo mientras contemplaba la luna.
—Bien —el pelinegro pasó una mano en su hombro y luego camino de vuelta a la casa.
Un pequeño rato después, unos leves pasos hicieron que Naruto mirara. Se sorprendió de ver a Sarada.
—Hija, hace frío aquí —dijo él amablemente.
—Solo un poco —dijo y Naruto le miró una vez estivo a su lado— ¿puedo llamarle padre?
Naruto sonrió y muy animado asintió —Claro.
—Yo… en realidad tengo algo que decirle —dijo con seriedad.
Naruto le miró con curiosidad. Ella continuó.
—Es sobre su esposa.
Naruto le miró sorprendido —¿Qué es?
—He soñado con ella —Naruto le prestó aún más atención —Ella le necesita, está en alguna parte, no puedo explicarlo pero creo que usted tiene que saber que puede hacer algo.
—Sarada, no… juegues con esto… —dijo con voz temblorosa.
Sarada suspiró y miró al interior de la caso, todos charlaban animadamente; volteó la vista al rubio.
(Escuchar: "I miss you" - So You)
—¿No lo ha sentido? ¿Esa sensación de que algo no encaja? ¿Acaso no lo sintió desde que ella se fue? ¿Esa sensación de que cada día es más difícil respirar porque ese algo le falta?
Los ojos de Naruto se aguaron y dejó salir un jadeo de llanto —Yo… lo he sentido cada maldito segundo.
Ella asintió —Si lo ha soportado ha sido por sus hijos, usted y ella fueron siempre buenas personas, no importan sus acciones mientras las intenciones hayan sido las mejores. Dios castiga pero también sabe premiar y créame que usted ha sido un excelente padre, esposo y amigo.
—¿Por qué me dices esto? —dijo con voz queda.
Sarada miró su mano y la tomó mostrándole el meñique del mismo. De pronto, un hilo rojo comenzó a brillar.
—¿Qué es esto? —dijo sorprendido.
Ella le miró —Esto, Señor Naruto, es… el hilo del destino y sigue atado a Hinata san…
Naruto le miró buscando una mejor explicación.
—Esto es la prueba de que ella pertenece aquí, tal vez murió pero por alguna razón ese no era su momento. Hace poco soñé con ella y todo quedó claro. Ella… ella está en alguna parte esperando por usted, y usted debe ir por ella. Siga el hilo, nadie más podrá verlo, solo usted.
—¿Dices que… ella está…? —negó— pero la sepultamos, ella no…
—¿Acaso yo no vine aquí con un cuerpo que no era el real aquí? Dios hace las cosas por algo y usted no puede seguir así, es momento de hacer algo… por los dos.
Naruto sonrió —Yo… por dios… entonces… ¿Si la busco… la voy a encontrar de nuevo verdad? Pero ¿Cómo…?
—Siga el hilo —dijo ella sin más, luego se retiró con una sonrisa.
