Aclaración:

Los personajes de Naruto son propiedad de Masashi Kishimoto, yo solo los tomo prestados para la historia.

La historia es una adaptación, al final estará el nombre original y autor.

Hay OOC


20| El Inicio de una Nueva Vida


Si Hinata había muerto de nuevo, entonces podía volver a mover cosas con la mente y tenía el poder necesario para salvar a Naruto.

Con un giro de muñeca, apartó las ruinas y siguió el rastro de su sangre. Dos más y consiguió que parte de los escombros que lo cubrían fueran a parar al patio. Su vampiro yacía inconsciente, atrapado por culpa de la estaca.

Con tanta delicadeza como pudo, empezó a arrancársela del cuerpo. A pesar de estar inconsciente, él gritó de dolor. Le estaba haciendo daño, pero no tenía otro remedio. Las llamas seguían avanzando hacia ellos desde todos lados. La estructura de la casa había empezado a temblar.

Milímetro a milímetro...

¡Por fin consiguió la estaca por completo! Dispuesta a huir del infierno, Hinata los teletransportó a ambos hacia afuera, bajo el gran roble para así proteger a Naruto de la lluvia de brasas.

Ella no las notaba.

Flotando a su lado, le curó la herida, asustándose al ver lo rápidamente que perdía sangre.

—¡Naruto! Despierta, por favor... ¡Dime lo que tengo que hacer para ayudarte!

Él le había dicho que no podía morir de una herida como aquélla, pero su palidez la tenía muy asustada. El vampiro necesitaba sangre. Sin ni siquiera pensarlo, le acercó la muñeca a los labios.

—Oh, mere de Dieu... —gritó sorprendida.

Sintió cómo se volvía de nuevo corpórea, empezando por el brazo y siguiendo por todo el cuerpo. Comenzó a notar el rocío en la hierba y la brisa del pantano.

«¿Cómo es posible?»

El instinto de él tomó el control, y, antes de que ella pudiera reaccionar, sus colmillos se aferraron a su muñeca como unas esposas. Los labios y la lengua de Naruto al succionar eran tan provocativos y sobrecogedores como recordaba. Y cuando lo oyó gemir contra su piel, Hinata casi se desmayó de placer.

Demasiado pronto para gusto de ella, la soltó tras una última caricia de su lengua. En cuestión de segundos, abrió los ojos y dijo con voz ronca:

—Por algo así... estoy dispuesto a dejar que me claven una estaca cada noche. —Le recorrió el cuerpo con los ojos y vio el vestido de seda negra que conocía tan bien. —Eras un espíritu... pero hace unos segundos he saboreado tu piel y tu sangre. ¿Qué ha pasado?

Hinata podía sentir cómo las heridas de los colmillos de Naruto empezaban a cicatrizar.

—No lo sé —susurró. —Me he transformado. No lo entiendo.

Se quedaron mirándose el uno al otro durante mucho rato. Por el rabillo del ojo, la joven vio cómo las llamas se alzaban hasta el cielo. El humo salía por las ventanas y la chimenea de la casa y el calor llegaba hasta donde estaban ellos.

—Me había dado cuenta de que algo dentro de mí no estaba bien, pero...

—¡Pues claro que está bien! —exclamó él vehemente, ya lo bastante recuperado como para sentarse.

—Entonces, ¿qué soy?

—No me interesa lo más mínimo. Lo único que me importa es que estás conmigo.

—Pero ¡a mí sí que me importa! ¿Qué pasará si me quedo como un fantasma para siempre? — Ella odiaba aquel mundo fantasmagórico que era como una vida a medias. Casi se había olvidado de lo sola que había llegado a sentirse siendo un espectro. —No podría abrazarte, ni dormir contra tu pecho. Ni hacer el amor contigo. Y quiero hacerlo...¡muchas veces! ¡Y, además, estoy harta de este vestido!

—Así que eso es lo que eres —dijo una voz de mujer desde lo alto del roble. —¡Ahora lo entiendo todo!

Ambos miraron hacia arriba y vieron a Mito sentada en una rama, con la espada atada a la espalda.

—¿Has estado ahí todo el rato? —gritó Naruto, pero hizo una mueca de dolor y de inmediato tuvo que llevarse la mano al costado. —¿No se te ha ocurrido bajar a ayudarnos?

La valquiria se levantó y saltó de la rama como quien baja de un escalón, aterrizando sin hacer apenas ruido.

—¿Qué es lo que entiendes? —preguntó Hinata, sin ocultar que estaba asustada. —¿Qué soy?

Vio que Naruto tragaba saliva e intuyó que él no estaba seguro de querer saberlo.

—Eres uno de esos phantoms tan poderosos de los que te hablé. Aunque, al parecer, tu período de transición se ha acelerado unos cuantos siglos. Y menos mal que ha sido así. —Señaló hacia la mansión y susurró en plan confidencial. —Entre tú y yo, tu espíritu ancla está en llamas. —Una explosión sonó justo entonces, y los cristales de las ventanas del piso inferior saltaron por los aires. —Y sí, tenía intención de que esa explosión añadiera dramatismo a mis palabras.

«¿Fantóme?»

—¿Phantom? —Naruto se pasó la mano por la frente, manchándosela de hollín. —¿Espíritu ancla?

Hinata se lo explicó:

—Hace semanas, Mito me contó que quizá pudiese convertirme en lo que en la Tradición se conoce como phantoms, pero que para ello tenía que vivir mucho tiempo como fantasma. Al parecer, los phantoms pueden encarnarse a voluntad, pueden tele-transportarse y mover cosas con la mente. Y no tienen que quedarse todo el tiempo en el lugar donde su espíritu está anclado. Pero normalmente se tarda unos cinco siglos en completar el proceso de creación de un cuerpo. Es obvio que Ino ha acelerado un poco lo de los cinco siglos.

—Sí —dijo Mito con los ojos muy abiertos, —Ino es muy, muy lista... Hace hechizos y al mismo tiempo quebranta las reglas. Ya sabía yo que era mi bruja preferida por algún motivo.

—Yo sigo sin... —dijo Naruto. —¿De qué diablos estás hablando?

—Ino quebrantó las reglas de la Casa de las Brujas, o mejor dicho, las dobló un poco. A las brujas no les está permitido crear inmortales. —Miró a Hinata. —Pero en teoría tú ya eras inmortal, así que se limitó a darte un cuerpo, lo que aceleró el proceso de transición hacia phantom. Y, de algún modo, consiguió meterte un toque de sangre de la Tradición para activar también el paso de humana a miembro de la misma. Tal vez el vampiro se cortó al preparar los espejos que la bruja utilizó para hacer el hechizo, o algo por el estilo. Yo qué sé.

—¿Hinata es parte vampiro? —preguntó él con voz ronca.

—No. Tu sangre sólo intervino como agente, como catalizador. Ni siquiera Ino puede crear a una mujer vampiro.

—No me extraña que Ino estuviera tan nerviosa —comentó Naruto. —Sabía lo que iba a tratar de hacer.

—Sí. Le debéis mucho. Aunque literalmente no quebrantó las leyes de la brujería, sí infringió su espíritu. Podría ser castigada severamente por eso si los demás se enteraran... O tal vez la echarían de la profesión por haber obrado así. En resumen, Ino la Esperada no os citará en su curriculum, y vosotros deberías mandarle una tarjeta bien bonita para darle las gracias.

—¿Significa eso que puedo transformarme cada vez que lo desee?

—Eres una mutante entre la vida y la muerte —respondió Mito. —Concéntrate en eliminar tu cuerpo.

Ella lo hizo y, cuando funcionó, Naruto se sintió desfallecer.

—Lo siento, mon grand.

Trató de recuperar su cuerpo de nuevo, y poco a poco se volvió corpórea.

—Hinata —empezó Mito poniéndose seria, —cada vez que te conviertas en espíritu... —hizo una pausa, como si tuviera que pensar en cómo darle una mala noticia.

—¿Sí? —susurró Hinata.

Naruto contuvo el aliento.

—Pues —continuó Mito por fin—... que llevarás ese vestido.

Hinata y Naruto gimieron furiosos.

—Tómatelo como tu disfraz de superhéroe. Tiene cierto aire de dibujo manga, con los pétalos de rosa y todo el rollo gótico. Hablando de eso, creo que te podríamos llamar Incarnatrix, tal vez incluso podríamos comprarte una espada láser.

—¿Soy inmortal? —Preguntó ella incrédula a medida que lo iba comprendiendo todo—¿Y formo parte de la Tradición? —A Hinata le gustaba muchísimo ese mundo.

—Sí. Ya no volverás a caer fulminada por ahí, a no ser que te decapiten cuando seas corpórea, claro está. Cuando adoptes tu forma espectral, no podrán matarte de ningún modo. Tu especie es muy envidiada en la Tradición. Eres muy poderosa, y tienes muy pocas debilidades. Bueno, me tengo que ir. Esta noche todavía me quedan cuatro citas más. Mi trabajo como Protovalquiria y Adivina sin Igual es tan esclavo y crucial como os imagináis.

—Pero todavía tengo muchas preguntas —protestó Hinata.

—Te haré una predicción porque me siento benevolente —dijo Mito resignada. —Y porque no te compré ningún regalo de boda. —Hizo un movimiento muy exagerado con la mano y respiró hondo. —Ahora lo veo. —La miró a los ojos. —Lo digo en serio. De verdad que lo veo.

—¡Cuéntanoslo!

—Hinata... esposa, madre y propietaria de la única academia de ballet de la Tradición. Naruto, marido entregado y padre, que muy de vez en cuando sucumbe a la locura, pero que se esfuerza muchísimo por superarlo. Se pondrá furioso cada vez que la niña quiera salir, y sudará y apretará los puños hasta que vuelva a casa, pero cada año se lo tomará mejor.

—¿Seremos padres? —Preguntó Hinata—¿Puedo... puedo tener hijos?

—Consultaré con mis fuentes para estar segura. —La valquiria levantó la vista y frunció el ceño, como si estuviera tratando de recordar algo, cuando lo que en realidad estaba haciendo era ver el futuro. De repente, puso cara de asco. —Oooh. —Hizo otra mueca. —Oh, no, ¡eso no está bien!

—¿Qué diablos estás viendo? —preguntó Naruto.

—Tendrán hijos, vaya si los tendrán —respondió algo alterada. —Y el primer par de gemelos...

—Se estremeció.

—¿El primer par? —Repitió él estupefacto tras un ataque de tos. —¿Qué has visto?

—Di mejor, ¿qué es lo que no he visto? Te pondré un ejemplo; cada vez que traten de bañarles se esconderán en las paredes o clavarán sus colmillos de bebé en la puerta para que no puedan cogerles. Y las travesuras... no puedo ni hablar de ellas. La tía Mito no podrá hacer de canguro durante al menos dos décadas, les aviso.

—Suenan encantadores —dijo Hinata.

—Por suerte —añadió Mito en voz más suave, —crecerán y poseerán mentes despiertas y corazones muy grandes. —Los miró a ambos. —Me voy, pero cuento con verlos a ambos en primera fila cuando empiece la Ascensión. —Se dispuso a partir.

—¡Espera! —dijo Naruto. —¿El incendio lo ha provocado alguno de mis enemigos?

Mito se dio media vuelta con una sonrisa en los labios.

—No, a no ser que hayas hecho enfadar a una familia de nutrias hambrientas con tendencia a roer los cables. —Desapareció en medio de la noche.

Mudos de la impresión, Hinata y Naruto se quedaron sentados en el suelo, mirando cómo el que había sido el hogar de ella durante más de ochenta años ardía en la oscuridad.

Cuando las lágrimas empezaron a rodar por sus mejillas, Naruto levantó la mano para secárselas.

Koeri, siento mucho lo de la casa.

Estaba llorando, pero no por el motivo que él creía.

«No me pasa nada malo.»

No era de extrañar que no se hubiera sentido del todo humana ni fantasma... era una mezcla de ambas cosas. Lloraba del alivio que sentía.

«Ahora soy inmortal.»

Miró a Naruto y vio que había recuperado algo de color. Pronto se le curaría la herida y volvería a ser el de siempre.

«Estaremos juntos toda la eternidad. Y tendremos unos niños terribles.»

La pared maestra de Byacourt se derrumbó y ella se echó a reír. Las llamas estaban consumiendo su hogar, y el único pensamiento que se le pasaba por la cabeza era...

¡que se queme!

—¡Hinata! —Naruto la miró preocupado. —¿Por qué te ríes?

Se sentía liberada, lista para empezar el resto de su vida.

—Porque soy feliz.

—Esta es una de esas veces en que tu felicidad me deja desconcertado, ¿no es así? Me dijiste que esta casa era tu sueño.

«Los sueños cambian.» Se arrodilló frente a él.

—Lo único que importa es que estamos juntos. Y ahora que sé que soy inmortal, si jugamos bien nuestras cartas, será para siempre.

Naruto frunció el ceño, como si por primera vez empezara a comprenderlo todo.

—Pero tú amabas este lugar.

—Sí. Lo amaba. Lo era todo para mí. Antes, cuando no tenía nada más.

—Bueno —dijo él serio, —esto resuelve el problema de cómo agrandar el estudio de danza.

—Exactamente. —Hinata sonrió y le sujetó la cara con las manos. —La iremos reconstruyendo con calma, lo pasaremos bien haciéndolo. Al parecer, tenemos todo el tiempo del mundo. —Se inclinó hacia adelante para besar al vampiro al que amaba.

Con una sonrisa en los labios, él murmuró:—Al menos hasta que llegue el primer par de gemelos.

FIN


Bueno este es el final

El nombre original es "Anhelos de la oscuridad" es el libro 4 de la saga de inmortales de la oscuridad de Kresley Cole
nos presenta a:

- Conrad Whort como Naruto Uzumaki
- Noemi Laress como Hinata Hyuga

Esta es una serie, y seguiré con la historia de los hermanos demonios que salen aquí, por supuesto como Naruhina.
Gracias por seguir la historia.

Cuidense

LUZ