Estaba hablando con Draco sobre lo que pasó en mi ausencia en Hogwarts.

-... Y entonces Pansy empujó a la comadreja menor y cayó al lago.- Al acabar su relato comienza a carcajearse y yo sonrío antes de hacer lo mismo que el.

Pasamos un buen rato conversando y riéndonos, decidimos ir al patio de la gran mansión para jugar un partido "amistoso" a Quidditch.

-¿Miedo, Potter?

-Ya quisieras.- Deja Vú.

Empezamos un competitivo juego donde los hechizos y empujones no son excluidos, aparecemos una extensa colchoneta en el suelo por si acaso alguno de los dos cae.

Durante un buen rato estamos así, escoba con escoba intentando atrapar la snitch, esa pelota color oro y preciosas alas.

Al cabo de dos horas de un duro juego consigo atrapar la snitch y riendo bajo de la escoba esperando a un enfurruñado dragón.

-Has hecho trampas.- Me acusa.

-No.- Niego con una sonrisa. Quizás me haya cansado y tal vez haya usado un Accio Snitch.

-Algo has hecho.- Murmura.- Mi padre se enterará de esto.- Dice apuntándome con su dedo índice.

Volvemos a la misma sala donde habíamos estado anteriormente y trato de hacer que el rubio deje de estar peleado conmigo.

-Te perdono si haces algo por mi.

-¿Qué cosa?- Digo curioso.

-Mi padre dijo que mi papá había muerto, quiero saber si es verdad.

-¿Papá?

-Remus Lupin.

-¿Qué?- Digo poniéndome pálido.

-¿Lo conoces?

-Era amigo de mis padres, Lunático.

-Sirius le llamaba así a veces.

-¿Está muerto?

-Eso dice padre.- Su voz suena entrecortada.

-Tranquilo Dragón, te ayudaré a buscarlo.

-¿Me lo prometes?

-Te lo prometo.

De repente mi cuerpo parece dejar de funcionar, mis piernas se paralizan y el resto de mi cuerpo se estremece; siento la suave brisa que entra por una de las ventanas, el sonido de los elfos haciendo la comida, el olor dulzón a manzanas de Draco. Escucho el sonido de la voz entrecortada del dragón y como llora abrazándome. Es como si el tiempo se parara y fue cuando de la nada me perdí.

PoV Tom

Estamos Lucius, Sirius y yo en mi despacho hablando sobre nuestros planes cuando de pronto sale a relucir el tema de Harry.

-Pero, ¿Cómo fue?

-Me lo encontré por casualidad.

-Y, ¿Te quedaste con él porque si?

-Al principio fue porque no podía separarme de él, literalmente. Cuando le encontré desmayado le toque la mano y él las junto y no pudimos separarnos hasta tiempo después.

-¿Porque seguiste con él después de que pudierais separaros?- Sirius está muy serio esperando una respuesta.

Mamá gallina.

-Porque me enamoré de él.- Me sincero ante las miradas de asombro.- Cada día me gustaba más su sonrisa, la forma en que sus ojos toman un brillo hermoso con el paso de sus emociones, como su ceño se frunce a la par que su nariz se alza un poco cuando algo le molesta, cuando se concentra o trata de resolver algún problema la comisura de sus labios se elevan y juega mínimamente con sus dedos.- Miro a algún punto de la habitación antes de volver mi mirada a Sirius y sonreírle mínimamente con sinceridad.- Me enamoré de como mira la vida, como podía estar tan dañado y lastimado pero conseguía hacerme sonreír.- Niego con la cabeza.- Nunca había sonreído hasta que le vi abrir sus ojos en aquella enfermería. Me enamoré de como se comportaba conmigo aún sabiendo todo lo que le había causado en el futuro, me abrazaba como si no le importara nada más y su mirada...- Callo buscando las palabras.- Me miraba como nunca antes me habían mirado, con amor y cariño. Con él aprendí a amar.

Antes de que puedan decir algo por la puerta aparece un cuerpo borroso de pelo rubio.

-Harry.- Dice en un sollozo.

Me levanto y corro hacia donde estaban la última vez encontrándome a Harry en el suelo completamente blanco, al acercarme le agarro suavemente notando lo frío que está.

-¿Qué ha pasado?- Digo mirando su rostro.

-Estábamos riendo y de repente se ha desmayado.

Sin decir nada me aparezco en San Mungo, una enfermera se acerca al ver mi cara de horror.- Harry Potter.- Susurra cohibida.- Vamos tráelo.- Dice agitada.

Camino por los pasillos apretando a mi pequeño entre mis brazos deseando que esto sea una alucinación a causa de alguna poción.

Cualquier cosa menos que él esté mal.

Llegamos a una habitación donde me hacen depositarle en la cama.

-Suéltale la mano.

-No.

-Debe hacerlo, señor.- Aún reacio lo hago sin dejar de mirar la cara de Harry.

Me alejo unos pasos y veo como la enfermera hace unos movimientos con su varita y pone cara de horror unos minutos después.- ¿Qué sucede?

-Está muriendo.

Mi mundo se derrumba en el momento en que ella dice esas dos palabras. No puedo aceptarlo, el no puede dejarme, me niego.

-No.- Digo negado con la cabeza, él es la cosa más bonita que alguna vez me haya podido pasar, no podría vivir sin él.

Esta conectado a una máquina que hace suaves pitidos, cada vez más lentos.

Pip.

Harry se sonroja después de despertar la primera vez que nos vimos.

Pip.

Harry me cuenta que yo soy Voldemort y nos damos nuestro primer beso.

Pip.

Salimos a Hogsmeade y pasamos todo el día entre abrazos y besos.

Pip.

Dumbledore toca a Harry y decido limpiarle a fondo en la cámara de los secretos.

Pip.

Despierto a Harry de una de sus pesadillas y le calmo con besos y chocolates para después dormir abrazados.

Pip.

Harry y yo tenemos nuestra primera vez.

Pip.

Harry se interpone entre la maldición asesina y yo.

Pip.

Harry vuelve al futuro.

Pip.

Veo como mi pequeño sale seleccionado a Slytherin.

Pip.

Me reencuentro con él en la sala de DCAO.

Pip.

Nos besamos en la cámara de los secretos.

Pip.

Le recojo en casa de esos muggles.

Pip.

Le cumplo todos sus caprichos el día de su cumpleaños.

Pip.

Nos sinceramos en aquel sofá de la biblioteca.

Pip.

Vamos al mundo muggle a ver una película de terror.

Pip.

Le enseño lo buenos que son mis besos.

Pip.

Le llevo a ver un recital mágico.

Silencio.

Te quiero.